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El siguiente paso

Chapter 12: Capítulo 12.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

El primer recital de Sherlock de aquel año escolar sería el domingo siguiente, y por mucho que él quisiera pasar las 24 horas del día junto a John, necesitaba practicar. Además estaba bastante seguro de que toda la escuela ya lo consideraba gay, pero la noticia de que eran pareja se dispersó como pólvora. Tal vez lo peor sobre eso es que era mentira. Ninguno había dado aquel paso aun, no eran novios, como la palabra lo dicta. Sherlock estaba inseguro de que John estuviera interesado en una relación y este estaba seguro de que al alto no le gustaban las etiquetas. Estaban juntos entre clases, pero aún no habían tenido una cita, propiamente dicho. Apenas habían pasado algunos días desde aquel beso, pero ambos ya se habían acostumbrado a la presencia del otro durante aquellos hermosos meses de amistad. Se conocían y entendían tanto como era posible. Eran nada menos que almas gemelas. Cualquiera que los viera podía decirlo sin problemas. El robacorazones de John Watson estaba completamente enamorado de el sabelotodo Sherlock Holmes. Sus compañeros de equipo habían hecho comentarios al respecto a sus espaldas, pero nada despectivo, simplemente expresiones de sorpresas. Aquellos idiotas homofóbicos que habían atacado a Sherlock a principio del año escolar no tenían las agallas para enfrentarse al capitán del equipo. Este secretamente les agradeció por la excusa para hablarle a aquel sujeto que le había gustado desde hacía tiempo, aunque ni él supiera que el sentimiento fuera tan fuerte.
Mike, tal vez su único amigo sincero además de Sherlock, lo felicito y entonces John se sintió bien por tener a alguien con quien conversar sobre ello.
- Eres el primero en felicitarme así que voy a decírtelo - masculló mientras se ataba los zapatos de rugby en el vestidor. Ya todos estaban afuera - no somos pareja - Mike se rió y lo miro como si no le creyera - ¡de verdad! quiero decir… aún no se lo he preguntado, ni siquiera se si quiere que…
- Bueno, Sherlock debe ser un poco difícil - comentó su amigo.
- Se que parece arrogante y duro y… pero lo juro Mike. es adorable - entonces enterró su cabeza entre sus manos para esconder sus mejillas rosadas, pero también su frustración.
- Vaya hermano, de verdad te gusta -
- No tienes idea - masculló el rubio.
- Nunca te había visto así… me alegro por ti - John lo miró de reojo y este le sonreía. En ese momento se dio cuenta que si bien decía que no le importaba, no se esperaba que fuera tan aceptado. Se alegró de tener a Mike como amigo, y entonces se prometió a sí mismo que no lo volvería a dejarlo de lado por miedo al rechazo. Eso no era él - deberías preguntarselo ¿sabes? he visto como te mira cuando tu no lo ves… no se negaría a estar contigo ni en un millón de años.
- ¿Los chicos han dicho algo? - pregunto.
- Por supuesto que lo han hecho - le comentó, apoyando su mano en el hombro - se sorprendieron, pero todos te queremos y respetamos. Además, es 2016, a la mayoría no le importa una mierda con quien estes mientras sepas lanzar el balón.
Aquel sábado no habían vuelto al Barts porque Sherlock debía asistir a su último ensayo antes del recital y hacer una prueba de vestuario. John, que quería pasar todo su tiempo con él antes que estar en su hogar, se había ofrecido a llevarlo, pero el alto le había contado que era una especie de tradición ‘estúpida’ que su madre lo ayudara con esas cosas. Lo hacia para hacerla feliz, y él era consciente de lo mucho que Sherlock amaba a su madre. Por la noche quería enviarle miles de mensajes, pero se había decidido a dejarlo descansar luego de prometerle que estaría allí en primera fila.
El domingo, a pesar de los reclamos de su tío y su hermana respecto a la cena familiar, se vistió con lo mejor que tenía y se largó temprano para comprar un ramo de rosas rojas en el camino. Este era el día, hoy se lo preguntaría. Cuando llegó al teatro en el que se llevaba a cabo la presentación se encontró con la familia Holmes, excepto por el hijo menor que ya estaba vistiéndose. Ellos le habían reservado un asiento en las primeras filas con ellos, se alegró de que sus padres fueran tan buenos con él, aunque no estaba seguro de que sabían. Especialmente porque él tampoco tenía idea de que había entre ellos.
Definitivamente esa era la noche.
El recital estaba conformado por bailarines de la academia privada que poseía la misma profesora que los entrenaba en su escuela, por lo que la presentación del grupo de Sherlock solo lo tenía a él como bailarín. Las demás coreografías contaban con grupos más mixtos, pero eso no era un problema. Irene también estaba allí, y al ser ella la mejor de la clase junto con el menor de los Holmes, ambos tenían un número en pareja, juntos. John ya había quedado impactado en la muestra grupal, donde Sherlock era la figura principal, con un traje completamente negro entre bailarinas blancas.
Pero cuando este apareció en el escenario vestido de príncipe azul, con pasos que demostraban desesperación y soledad, mientras el príncipe buscaba a su princesa, John comenzó a llorar. Lo hizo en silencio, sus lágrimas resbalaron en sus mejillas en contra de su voluntad; estaba demasiado conmovido. Sabía que Sherlock había estado, por lo general, bastante solitario hasta que se habían conocido. ¿Era así cómo se sentía? Al rubio aquel pensamiento le pareció devastador. Entonces apareció Irene, vestida de blanco y rosa, y la situación cambió. El príncipe bailaba con ella como si nunca hubiese experimentado una alegría más grande, como si su aparición hubiera alegrado sus días, como si la vida tuviera sentido. Entonces ella se alejó, comenzó a moverse sola en la pista, ignorándolo, evitando al príncipe enamorado. y este una vez más quedó solo. La desesperación en sus movimientos, la desolación, era arrolladoramente triste. John ni siquiera recordaba que aquellos no solo eran bailarines, si no que eran sus compañeros de clases, los conocía, uno era su… su todo. Pero la historia lo había atrapado completamente, jamás se había imaginado que el Ballet pudiera afectarlo tanto. O tal vez lo hacía el pensar que alguien pudiera lastimar de esa manera a Sherlock. Dejarlo solo, devastado. Se prometió a sí mismo que él jamás haría algo como eso. Nunca.
Entonces la música terminó con la princesa evitando la mirada del príncipe, mientras este la miraba a sus rodillas, rogando por su amor. Y todo el teatro se puso de pie. John no era el único conmovido. Tras una última presentación de otro grupo el show terminó, y el rubio se apresuró a la salida de los vestidores para recibir a Sherlock, decidido a decirlo de una vez.
Cuando este apareció aún no se había cambiado, parecía buscar a alguien, y entonces efectivamente lo vió. Aquel chico de 18 años, de ojos celestes y sonrisa amable. Aquel chico por el que había dado cada paso en ese escenario, con su chaqueta rojiza y un ramo de flores en sus manos. Pudo leer las intenciones de John en su nerviosismo, pero también en sus lágrimas y su alegría de verlo. Y supo que estaba listo para el siguiente paso.
- Estuviste brillante - le dijo el rubio mientras se acercaba, le tendió las flores que el bailarín aceptó con una sonrisa y luego lo beso en la mejilla, solo para susurrarle - eres brillante. Y te ves tan hermoso.
- Gra… gracias John - le respondió esté, conmovido. Luego el mismo lo beso en los labios, aunque sin mucha intensidad. No era la primera vez que Sherlock tomaba la iniciativa, pero en ese momento para John había sido muy importante.
- Sherlock, antes de que todo el mundo comience a felicitarte necesito preguntarte… -
- Si - dijo este, sin poder contenerse. John lo miró sorprendido y el alto río - claro que quiero ser tu novio John - entonces el más bajo se rió también, aliviado. Lo abrazo sin poder contenerse y dijo…
- Te amo -
El mundo se congeló para Sherlock en ese preciso instante. Lo alejo para mirarlo a los ojos, pero efectivamente, fue arrastrado por su madre llorando y varios asistentes que lo reconocieron del escenario. Apenas escucho lo que sucedía a su alrededor, incluso cuando su profesora de Ballet lo llamó porque necesitaba cambiarse de una vez. Había perdido a John entre la multitud, de modo que decidió que lo vería luego, pero necesitaba hacerlo. Sin embargo mientras terminaba de ponerse sus zapatos recibió un mensaje.
John
Lo siento muchisimo, queria llevarte a cenar
pero mi hermana me envió un mensaje, es una emergencia
lo siento, de verdad. Lo que dije es cierto, no te atrevas a dudarlo.
Te veré mañana.
Sherlock suspiro con decepción, pero al mismo tiempo se sintió aliviado. Necesitaba pensar. Necesitaba analizar lo que sucedía en su cabeza, necesitaba entender sus propios sentimientos. Aunque hasta ese punto él también estaba bastante seguro: lo amaba.

Cuando John condujo a casa lo hizo maldiciendose a sí mismo, y también a su familia. ¿No podían dejarlo ser feliz una maldita noche? ¿Por qué siempre tenía que ser el adulto allí?
Entonces entró a su pequeño hogar donde su hermana lloraba con su rostro entre sus brazos sobre la mesa y su tío le clavaba directamente la mirada. Parecía enojado, y decepcionado. Él era la única familia real que ambos tenían, era como un padre para ellos, de modo que también era la figura de autoridad de dos adolescentes. John se preguntó qué había sucedido, en qué lío se había metido Harry… entonces Howard comenzó a hablar.
- Llegaste más temprano de lo que dijiste… ¿donde estabas? - el rubio nunca lo había escuchado tan enfadado.
- En un recital de Ballet - comentó sin miedo - fui a ver a…
- Oh, ¿tu novia es bailarina? - le pregunto y John estaba a punto de corregirlo, pero supo que algo muy raro estaba pasando. Su tío jamás hablaba así - ¿Y que me dices de la tuya, Harry?
Él palideció, y miró directamente a su hermana, quien soltó un grito en medio de su llanto.
- ¿Qué está pasando? - pregunto, sentándose en la pequeña mesa.
- Resulta que una chica se pasó por aquí en busca de su novia, Harriet Watson… - la rubia lloraba como si se estuviera ahogando - vamos chiquilla, ¿por qué no le dices a tu hermano lo que eres? - Harry no lo hizo - ¡díselo!
- Gay - mascullo entre sus brazos en los que escondía la cara, por lo que apenas se había entendido. Howard se lo remarco, le pidió que hablara claro. Entonces la más chica de los Watson, con sus 16 años, se enfrentó a su hermano con sus ojos igual de azules completamente hinchados y repitió mirándolo a la cara - soy gay.
John quería abrazarla, decirle que él era bisexual, que tenía un novio maravilloso y que todo estaría bien. Pero entonces cayó en la cuenta de que si ellos no habían terminado en un hogar para huérfanos, o en la calle, era gracias a su tío. Howard, quien estaba muy seguro de la heterosexualidad de su sobrino, quien se sentía disgustado por aquella chica. John jamás le había encontrado un defecto demasiado grande a aquel buen hombre que tan cariñosamente se había ofrecido a ayudarlos, quien los había cuidado, quien estaba pagando la rehabilitación de su padre. Pero al parecer la homofobia podía encontrarse en cualquier lado, y eso lo mataba.
- Harry, ve arriba, podemos hablar de esto cuando ambos estén calmados - le dijo, intentando sonar adulto. Si, aquella frase hizo enfadar a su tío, pero era mejor a que la felicitara. Se sintió fatal, una completa mierda, por hacerla sentir de aquella manera, pero en ese momento no veía otra salida. Necesitaba convencer a su tío primero.
Dos horas de discusión después terminó gritándole a su tío la verdad, llorando lleno de ira y decepción al ver tanto odio en una persona que estimaba. Llamó a su hermana, se subieron al auto del mayor y se encontraron a ellos mismos en la calle, solos, sin tener adonde ir. Pero si su tío los quería, tenía que aceptarlos, tenía que amarlos. Cuando estaciono en frente de la casa de la novia de Harriet, quien aún no era consciente de la discusión que había tenido con su tío (y no compartían escuela por lo que no sabía sobre Sherlock), la miro y la abrazó.
- Mi novio se llama Sherlock Holmes - le susurro al oído, y toda aquella desesperación desapareció de su pecho al pronunciar esas palabras - ¿y ella?
Harriet lo miró sorprendida un rato antes de contestar.
- Clara - susurro, y luego sonrió ampliamente.
- ¿Estás segura de que puedes quedarte con ella? Podemos intentar solucionar esto mañana, ahora es demasiado tarde y ninguno está pensando con claridad - Harry asintió, mientras una chica salia de la puerta de aquella casa. Su cabello era colorado y era muy bonita - parece buena chica, dile que le agradezco muchisimo esto, ¿si?
- ¿A donde iras tu? - le pregunto su hermana menor.
- Ya me las arreglaré - le aseguro - no te preocupes, todo va a estar bien. Estoy orgulloso de ti.
Nunca, en 16 años que llevaban como hermanos, habían compartido un momento como aquel. Jamás se habían sentido tan cercanos. Volvieron a abrazarse y Harry entró a la casa de aquella bonita chica que John esperaba conocer en algún momento más alegre. Sin embargo, a partir de ese momento, no sabía a dónde ir. No podía ir con Sherlock, era demasiado pronto para pedirle un favor de aquellos. Ni loco. Entonces recordó la promesa que había hecho, y llamó a Mike. Cuando le explico la situación esté casi le rogó que se quedara con él el tiempo que necesitara. Era un buen amigo de verdad, John lo sabía.
Apenas pudo dormir aquella noche en un colchón en el suelo en la habitación de Stanford, mirando los posters de videojuegos y el techo color crema. No podía dejar de pensar en su hermana, y en su novio, y en su tío. Todo había pasado demasiado rápido. ¿No podía simplemente tener un día completamente feliz? Pero eso cambiaría, hablaría bien con Howard, volverían a casa y ambos hermanos podrían ser felices con las personas que amaban.

Notes:

Esto es todo por ahora! Prometo que seguiré subiendo el fic aquí también :) Nos vemos en los comentarios! xoxox

Notes:

Este es mi nuevo fic y el primero para esta página! Los demas los pueden encontrar en wattpad (@yenmillion) y los iré subiendo eventualmente. Ojalá les guste!