Chapter Text
Canute estaba sentado en el suelo, mirando para abajo como perro mojado, hubiera llorado si no le quedará dignidad, lo cual aunque muchos duden, si tiene, no intacta, pero tener tiene.
Ragnar estaba teniendo una "conversación seria" con Askeladd sobre el comportamiento de su guardaespaldas, sabía que lo que estaba pasando no era su culpa, al menos no del todo, pero escuchar a Ragnar enojado nunca es agradable.
Thorfinn había desaparecido cuando Ragnar entró en escena en ese río.
Seguramente descubriría de igual manera las quejas que Ragnar tiene hacia su persona, las cuales son suficientes para que la sonrisa se le borre de la cara a Askeladd, Canute piensa si es por Thorfinn o por las quejas, quizás un poco de los dos o solo está demasiado cansado para todo eso.
en ese punto ya había dejado de responder, solo asentía a lo que sea que decía el hombre delante de él.
—Exijo que le den otro guerrero al príncipe Canute, esto fue imperdonable, pudo salir herido, no confio en el— Ragnar golpeó su puño contra la mesa, tirando un cuerno de vino, el líquido se deslizó hasta caer al suelo, rojo como la sangre.
a Canute se le dormían las piernas.
estar parado tampoco era mejor, tenía sueño, al mismo tiempo de cero ganas de dirigirse a su establecimiento por su cuenta.
Askeladd suspiro, tocándose el puente de la nariz, sería fácil solo darles a alguien más, pero esa cabeza de huevo lo fastidiaba tanto que algo dentro de él se negaba a dejarlo en paz con lo que pedía, así que no, no le iba a dar a nadie mas, solo debía decirlo suavemente, con mucha sutileza —No.
fue lo más filtrado de insultos que pudo decirlo.
—¡¿Cómo que no?!—. Ragnar ahora se inclinó sobre Askeladd, casi cayendo encima de él, parecía querer morderle el cuello y acabar con todo eso de una vez.
—No, no, no me entendiste—. El mercenario se alejó, limpiándose la ropa, pudo jurar ver saliva volar hacia él —Thorfinn es complicado, pero es la mejor opción, tienen la misma edad, es normal que se lleven mal, pero separarlos no es la solución—. Que cantidad de mentiras puede decir con tal de molestar, sería divertido ver a Ragnar estresarse por los arrebatos de irá de Thorfinn, con que no se mate al príncipe no es un problema, quizás si debería hablar con el.
—No quiero que él sea el encargado del príncipe, debe haber alguien con más experiencia
—Para nada, todo lo que sé, se lo enseñé a Thorfinn, no hay nadie con mejor experiencia—. Askeladd golpeó repetidas veces el pie en el suelo —Quizás si pasan más tiempos juntos se lleven mejor, deberían ir a cazar los dos.
A Ragnar casi se le sale el corazón, Canute pudo jurar ver parte de su alma en ese instante —¡¿De qué hablas?! El príncipe no puede hacer tales cosas, es indignante
Askeladd gruño.
esto ya no era divertido.
—Hablaré con Thorfinn mañana, no se preocupen.
Ragnar asintió por fin, dándose por vencido de todo esto, esperaba que ese niño mitad animal se mantuviera alejado del príncipe, era impensable que mantuvieran algún tipo de relación de amistad, solo imaginarlo hasta que un escalofrío subió por todo su cuerpo.
Al girarse, vio a Canute dando cabezazos sentado en el suelo, era bastante tarde, la luna en la cima del cielo cuando salieron de donde dormía Askeladd.
•
Cuando Canute despertó volvió a estar solo, ya parecía una mala costumbre de Ragnar dejarle toda la mañana para pensar en lo decadente que estaba siendo su vida en esos instantes, tampoco le preguntaba a dónde iba por tantas horas, solo supuso que no era de su incumbencia.
Se empezó a preparar el desayuno, agradece no haber encontrado sangre en ningún lugar esta vez, solo su simple avena, su avena y el contra esa mañana tan solitaria, tranquila seria una mejor palabra para describirla, hace tiempo no tenía una mañana así.
Aunque no duró mucho, el golpe en la puerta, más bien, los incesantes golpes en la puerta lo hicieron despertar del todo, con la avena aun en la boca se levantó a abrir.
Thorfinn al otro lado.
con mala cara, peor cara que de costumbre.
—Tienes avena en la cara.
El calor subió a las mejillas de Canute, se giró, dándole la espalda al vikingo, se limpio con la manga de su polera, esperando no dejar rastro de nada más, ya listo, volvió a darle la cara, aun con ese sonrojo en él.
ninguno de los dos dijo algo por un par de segundos, hasta que Canute ya no aguanto más —¿Qué necesitas?—. La voz le salió entrecortada, con el sueño pegado aún a ella.
Thorfinn lo miró de arriba para abajo, casi evaluando cada parte de él —Vístete bien, ropa cómoda, tenemos que salir, si te veo con algo raro te dejo aquí.
El vikingo entró a la casa empujando a Canute, sin pedir permiso ni volver a mirarlo, patio una silla para apartarla de la mesa, sentándose en ella de mala gana.
El rubio ceniza se sobo el hombro, suspirando, no sabían donde iban, pedir explicaciones no era una opción tan viable.
¿Quizás ya había que salir de ese pueblo?
Justo cuando se había acostumbrado.
Bueno, no, lo sigue odiando un poco.
Thorfinn caminaba delante de él, rápido y ágil para moverse entre la nieve, Canute apenas podía levantar un pie sin desequilibrarse, no habían visto a nadie más desde que salieron de esa casa, así que supuso que ya deberían estar en el lugar esperándolos, suponiendo que este "lugar" era algo que todos conocían y no era Thorfinn llevándolo hacia su muerte.
Un escalofrío recorrió a Canute.
El viento le movió el pelo cuando Thorfinn puso su brazo delante de él, el príncipe se detuvo sin preguntar, apretando los puños al ver la mano del vikingo dirigirse a su morral, donde su arma yacía aún con calma.
una que Canute estaba empezando a perder.
—¿Donde vam— Thorfinn lo mandó a callar, ni abrió la boca, solo con el movimiento de su brazo más cerca de Canute, tan rápido que lo hizo saltar, el príncipe se mordió el labio, el príncipe, Dios, el era el príncipe ¿quién era este vagabundo que lo venía a callar? en otros tiempos lo habría mandado a la horca, pero ahora era más civilizado que el, no debe caer tan bajo —Vuelvo a preguntar ¿Dónde vam—
Thorfinn golpeó el pecho de Canute, despacio, una advertencia de que cierre la boca, una que solo trajo la indignación.
Tomó aire, listo para acabar con esto de una vez, pero ese vikingo todo mugroso se agachó, con la vista fija en el suelo ¿Lo ignoraba? las ganas de patearlo, mandarlo lejos, aparecieron fugaces en la mente del príncipe, el diablo hablando en su oreja.
—¿Vas a venir, o qué?—. Thorfinn volvió la vista a él, con un gesto de la cabeza le indico que debía ponerse a su altura.
Canute se agachó a regañadientes, mirando en la misma dirección que el hobbit a su lado, en la nieve, se notaban el hundimiento de unas huellas, no eran de persona, a no ser que esa persona esté usando zapatos muy extraños.
Lo cual era peor para su salud mental.
A lo mejor Thorfinn pensaba parecido a él, por la forma de sus cejas fruncidas, una mueca más profunda que de costumbre, no debería estar viéndolo tanto, se concentró en las huellas, aunque no sabia que deberia ver de ellas, habian animales cerca, lo cual era obvio, estaban a mitad de la nada, a los animales les solía gustar los lugares asi ¿quizas Thorfinn está buscando a su familia?
Eso fue demasiado cruel, sobre todo viniendo de parte de Canute.
—Hay que avanzar, deben estar cerca—. Thorfinn se levantó, empezando a caminar lentamente en dirección a las huellas ¿al sentido contrario? era imposible saberlo con las nulas habilidades del príncipe.
Canute se levantó, las piernas con un leve cosquilleo y las rodillas le crujieron, siguió a Thorfinn, sin la misma gracia ni para nada la misma calma, era difícil saber quién tenía peor cara.
¿Que se supone que hacen?
No iban con los demás, eso ya estaba claro, ¿sólo perdían el tiempo?
Quizás la teoría de estar buscando a la familia de este hobbit era cierta, le tranquilizaba de una manera extraña ¿Qué clases de animales habrán criado a esta criatura?
había oído hablar sobre niños criados por lobos ¿Este era un caso de esos?
perfecto, seguramente le iba a pegar las pulgas, era justo lo que necesitaba en ese momento.
Thorfinn cada vez se movia mas despacio, parecía estar mirando algo entre los arbustos, la visión de Canute era tapada por el, su cambió de comportamiento hizo que volviera los pies a la tierra, la piel de gallina cada que se acercan un paso más, ni sabía porque seguía avanzando, se pudo detener, nadie lo obligaba, pero díganle eso a sus piernas, que seguían en lo suyo acercándose a la espalda de Thorfinn.
En un instante, el rubio oscuro saltó a los arbustos sacando su daga, tratando de apuñalar lo que sea que fuera eso.
si, no era su familia.
normalmente no apuñalas a tu familia.
Todo pasó demasiado rápido.
Al terminar, Thorfinn se levantó con un conejo entre sus manos, lo agarraba de las orejas, la sangre corría como río desde su cuello, la daga en el suelo, igual de roja.
quizás fue la costumbre de ver sangre, en esos días había visto más que nunca en toda su vida, una inmunidad que jamás pensó en tener.
—Solo... ¿Veníamos a por eso?
—¿Qué más querías?
¿Buena respuesta?
En cierto sentido, suponía que había estado esperando mucho de esta salida, pero ¿Porque vino en primer lugar? el se veía muy capaz de cazar por su cuenta, Canute solo iba a estorbar.
Sin dar más explicaciones, Thorfinn tiro al conejo al suelo, agarrando su daga, miro al alrededor, asistiendo ante lo que fuera que vió —Busca leña, yo piedras—. y se empezó a mover, detectando las piedras grandes, poniéndolas en círculo rápidamente, Canute aun no reaccionaba —¿No te vas a mover? busca leña.
Canute reacciona.
empezando a moverse en dirección de los primeros árboles que vió, recogiendo pequeñas ramitas, esperaba que fuera suficiente, pero no se podía engañar, tenía apenas dos en la mano y eran tan delgadas que se partían si las mirabas mal por mucho tiempo.
Camino más al fondo del bosque.
aun se preguntaba el porque de su presencia en ese lugar, no había una razon muy evidente, pensar que Thorfinn solamente queria pasar un rato con el era estúpido ¿Disculparse? aún más imposible.
Quizás y planea algo.
¿Qué podría ser?
Era imposible meterse en la mente de ese vikingo, no lo comprendía ni un poco, tampoco quería hacerlo, era curioso, tampoco lo iba a negar, pero no tanto como para invitarlo a pasar tiempo juntos, él solo estaba ahí porque no sabía decir que no, era su culpa si lo pensaba bi—
sus pensamientos se cortaron al ya no sentir suelo bajo él, solo los golpes al caer colina abajo.
•
Cuando Thorfinn escuchó el grito de Canute, supo que le iba a llegar otro reclamo de parte de Askeladd.
