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Una flor al amanecer

Chapter 3: El más brillante

Summary:

Tritoma y Dragon tienen que dejar a Luffy y eso los destruye por dentro.
Sobre todo a ella.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

El llanto quebró la noche desde las habitaciones de la emperatriz pirata.

Las tripulantes, afuera, ya sabían lo que sucedía. Lo veían venir cuando la emperatriz dió la orden de volver a Amazon Lily sin aún la bebé tener la bendición de la diosa.

Había sido un año duro desde el nacimiento de la princesa. Tan enferma que no había podido salir de los aposentos de su madre, ni siquiera para recibir su bendición.

No era común, pero algunas bebés podían nacer enfermas, y la pobre criatura sobrevivió durante un año luchando.

Julie salió de la habitación de la emperatriz con la cabeza baja y negó con la cabeza cuando miró a las chicas que estaban afuera.

—Los ritos funerarios se realizarán cuando lleguemos a Amazon Lily —dijo—. Quiere estar sola, por favor, déjenla.

Las demás asintieron y se alejaron.

Dentro, Tritoma estaba llorando en verdad sosteniendo la pequeña manta de Luffy. Hacia una hora había bajado a escondidas a Rusukaina a dejarlo con Dragon.

El día había llegado.

Luffy tendría que partir.

Y su corazón se destrozaba cada vez más.

.

Luffy rió cuando Dragon puso sus pies descalzos en el mar. El bebé caminó por el agua con ayuda de su padre haciendo pequeños ruidos.

—Se ve que te gusta el mar ¿eh? —dijo Dragon levantandolo y tomándolo en brazos. Luffy hizo un pequeño mohín y metió su carita en el pelo de su padre—. Digno hijo de pirata.

A pesar de no haber pasado demasiado tiempo con Luffy, Dragon lo amaba tanto. Su corazón se llenaba de tanto amor que le dolía tener que dejarlo.

Pero era lo mejor para él. En sus manos, sería tan peligroso.

Sus padres eran peligrosos para el gobierno, Luffy necesitaba una infancia tranquila.

Dragon sintió cuando Luffy comenzó a hacer señales de querer llorar, debía tener hambre. 

—Shhh —trató de calmarlo pero no pudo, de repente, Luffy comenzó a llorar. Le dió palmaditas en la espalda tratando de consentirlo y calmarlo, pero su hijo tenía unos fuertes pulmones.

Levantó la vista al sentir un haki cerca, Tritoma se acercaba en un bote hasta la orilla de la isla. Ella bajó, tomó las faldas de su vestido y caminó rápidamente hacia ellos.

—Oh, mi amor —dijo ella tomando en brazos al bebé.

—Ma.. ma… —lloraba la criatura.

—Soy un desastre —dijo Dragon.

—No. No —dijo Tritoma consintiendo a Luffy—. Solo tiene hambre.

—Bien, partamos para que puedas alimentarlo tranquilamente en la habitación —dijo Dragon tomándola en brazos. Se levantó en el aire y cayó en su barco. Entraron a cubierta y Tritoma enseguida se bajó el vestido para darle pecho.

Luffy se calmó cuando comenzó a comer.

—Nos tomará al menos dos semanas llegar a Villa Foosha en el East Blue —dijo Dragon mirándolos con suavidad. La manito de Luffy estaba apoyada en el pecho de Tritoma y ella acariciaba el cabello de su bebé mientras este mamaba de su seno.

—Está bien —Dragon notó que los ojos de Tritoma estaban hinchados.

—¿Estuviste llorando, Trip? —preguntó. Ella lo miró y se sonrojó, luego bajó la mirada nuevamente a Luffy que tenía los ojitos cerrados, durmiendose mientras tomaba pecho.

—Lo amo tanto —dijo la mujer—. Fingir que estaba muerto me destrozó. No sabría qué hacer si sucediera en realidad.

—No pienses en eso —dijo Dragon besando su cabeza y acariciando la mejilla de Luffy—. Él estará bien, estará protegido.

—Oh, mi pequeño. Eres tan amado.

—Duerme. Partiremos en la mañana —Tritoma asintió. Levantó a Luffy y le sacó los gases. Luego lo envolvió en su manta en el centro de la cama.

—¿Me levantas para hacer guardia? —preguntó. Dragon se acercó y le dió un largo beso en los labios.

—Claro.

.

Contactar con su padre era fácil. Dragon le había dado un den den mushi que lo contactaba directo con él. 

—¿Dragon? —contestó su padre del otro lado.

—¿Cuánto tiempo te tomaría volver a la Villa Foosha?

Unos veinte días.

—Necesito un favor.

—¡Solo llamas para eso! Ya ni siquiera saludar.

—Viejo… es realmente una urgencia.

—Está bien.

Colgó.

Dragon suspiró. Su padre tenía una forma de ser muy dura pero aún así confiaba en él. Dragon sabía que él cuidaría bien de Luffy.

Suspiró mirando hacia dentro, imaginando a Tritoma y a Luffy dormir. Se regañaba por tener que dejar a su hijo, pero era tan peligroso para él que Dragon lo tuviera.

Era lo mejor. 

Se repitió y mentalizó mientras aún repetía en su cabeza la risa de Luffy.

.

Dragon se durmió enseguida cuando cayó a la cama. Tritoma sonrió y acarició su cabello. A su lado, Luffy se retorció en su sueño y ella le dió palmaditas en su barriga.

Ella salió a la oscura madrugada con las estrellas brillando sobre su cabeza y montó guardia. Podía sentir con su haki a varias criaturas moviéndose debajo de su barco pero la fuerza de los haki de Dragon y ella combinados, evitaba que atacaran.

El tiempo pasó lento y el sol comenzaba a salir del horizonte cuando escuchó movimiento dentro.

—Trip, Luffy tiene hambre —dijo Dragon que salía con un Luffy lloriqueante en brazos.

—Oh, mi amor —dijo Tritoma tomando en brazos a su bebé—. Te daré pecho para calmarte el estómago pero te prepararé algo de comida ahora.

—Agu —Luffy se metió el dedo a la boca.

—¿Te quedas dentro? —preguntó Dragon elevando el ancla y abriendo las velas.

—No. A Luffy le gusta el sol —Tritoma se bajó el vestido y acomodó a Luffy para darle pecho.

—Él es como el sol —dijo Dragon levantando su mano y haciendo fluir viento para manejar el barco. Tritoma sonrió y acarició la mejilla de su bebé.

—Mi pequeño príncipe del sol.

.

Viajar de día, dormir de noche. Eso era lo que más llevaba tiempo. Viajaban con un bebé y tenían que acomodar sus tiempos y horarios con él.

Dragon lo había mencionado como el último tiempo familiar que podrían tener y ella se había reído. Él pasaba tiempo con Luffy cuando Tritoma se encargaba de hacer guardia o navegar el barco.

Cada vez que pasaba más tiempo con él, Dragon se encantaba más hasta el punto de incluso pensar en dejar su revolución por quedarse a criarlo.

Pero se regañaba y recordaba que estaba luchando por un mundo mejor para su hijo.

Luffy era tranquilo, pero Dragon no contaba con que él comía demasiado.

—Necesitamos reponer —dijo Dragon cuando ya llevaban ocho días navegando—. Podemos llegar a Alabasta, está afiliado al gobierno mundial pero es tan grande que podemos pasar inadvertidos.

—No estoy segura —dijo Tritoma jugando con las manos de Luffy—. Es territorio protegido de Sir Cocodrile. Un señor de la guerra. Creeme, los piratas tratamos de no meternos en los territorios de otros piratas.

Dragon se acercó y besó su sien.

—Es necesario —dijo Dragon—. Eres fuerte. Estoy segura que más fuerte que ese hombre.

—Él trabaja con el gobierno. Tenemos a Luffy, lo que nos limita demasiado.

—Lo protegeremos —dijo Dragon. Tritoma hizo una mueca. Luffy rió alto. Tritoma sonrió.

—Está bien.

.

Llegaron a Alabasta y Dragon le dió ropa para pasar inadvertidos. Dentro de su capa, Dragon cargó a Luffy y gracias a qué el hombre era enorme, no se notaba que estuviera ahí un bebé.

Bajaron y fueron al mercado. Tritoma se encargaba de reponer todo mientras Dragon la seguía de cerca. Con ambas manos bajo su capa protegiendo a un dormido Luffy del abrasador sol del desierto.

—Es difícil contactar contigo, Dragon el revolucionario —escuchó detrás de él dejándolo paralizado. Sacó una de sus manos y colocó una mano en el hombro de Tritoma. Se dio la vuelta, pero ella no lo hizo. Levantó la mirada y miró al otro hombre alto.

—Sir. Crocodile —saludó Dragon haciendo un saludo con la cabeza en señal de respeto. Su mano ajustó a Luffy en silencio.

—Dragon —dijo Crocodile—. Haces bien para pasar desapercibido, no te preocupes. Simplemente que nada pasa lejos de mí.

—Solo estoy de paso, restableciendo para seguir mi viaje.

—Te invito a mi casa, Dragon. Necesito hablar de negocios contigo.

—Estoy apresurado, Crocodile. Tengo que negarme.

—Oh vamos. Estoy seguro de que tú y tu adorable compañera querrán un lugar para pasar la noche —Dragon suspiró y escuchó el suspiro de Tritoma que se bajó la capa. Crocodile soltó una risita— ¡Tritoma! Es una sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta la pérdida que acabas de tener.

—¿Cómo sabías…? 

—Yo me entero de todo, querida. Y debo suponer que realmente tu bebé no murió y está debajo de esa capa… aunque realmente cuando me enteré de tu embarazo no esperé que fuera del famoso Dragon el revolucionario.

—Escucha, Crocodile —dijo Tritoma con furia brillando en sus ojos—. Si crees que puedes extorsionarnos, te equivocas… —Dragon la detuvo.

—¿Qué quieres, Crocodile? —le preguntó. El hombre sonrió.

—Solo hablar —abrió los brazos—. Te juro, por mi honor como pirata, que ni tú, ni tu esposa, ni tu hija sufrirán daño alguno. Acompáñame a Rainbase, a mi casino. Les ofreceré comida, hospedaje y lo que necesiten para continuar su viaje. Solo si me escuchas —Dragon miró a Tritoma que le lanzaba miradas desconfiadas a Crocodile.

—Está bien —dijo Dragon. Tritoma lo miró.

—¿Estás seguro? —le preguntó.

—Estaremos bien —Cocodrile les sonrió.

—Siganme al carruaje —Dio la vuelta y avanzó. Tritoma aún desconfiaba del hombre, pero confiaba en Dragon y estaba segura de que él no pondría a Luffy en peligro.

Siguieron a Crocodile hasta un carruaje jalado por dos camellos. Dentro de su capa, Luffy había despertado y comenzaba a quejarse de hambre. Ya Dragon conocía sus quejas.

—Dámelo —dijo Tritoma extendiendo sus manos.

—Ma-ma —se quejó el pequeño mientras era sacado de la capa de Dragon y era pasado a brazos de su madre. Tritoma lo metió debajo de su capa y se bajó el vestido para darle pecho al bebé.

—Un niño, entonces —dijo Crocodile—. ¿Por eso lo diste por muerto? Tenía entendido que ustedes solo dan niñas.

—No es de tu incumbencia —gruñó Tritoma.

—¿Qué quieres hablar, Crocodile? —cuestionó Dragon.

—En el casino podemos hacerlo. Ahora, disfruta de la vista; el desierto es hermoso.

El viaje fue rápido. Luffy terminó de comer y Triroma volvió a sacarlo de la capa dejándolo ver fuera de la ventana del carruaje.

El pequeño gritaba de alegría.

—Asumo que lo vas a esconder —dijo Crocodile a Dragon que miraba a Tritoma con el bebé con anhelo—. Es hijo de un revolucionario, tu cabeza vale millones en el gobierno y seguramente pueden usar a tu hijo como rehén.

—¿Qué tratas de decirme?

—Necesitas protección.

—Ya la tengo, gracias.

—Me escucharás y sabrás tomar una decisión.

.

El viaje a Rainbase fue rápido y en solo unas horas estaban en la hermosa ciudad.

—Esto es enorme —murmuró Tritoma, Luffy jugaba con los cordones de su capa.

—Es una ciudad muy avanzada —se regodeó Crocodile.

Se detuvieron enfrente del casino y Crocodile los guió a una entrada personal. Los guió por varios pasillos hasta llegar a un enorme comedor.

—Trae una silla de bebé y comida —ordenó a sus sirvientes. Miró a Dragon y a Tritoma—. Comamos mientras hablamos, deben estar hambrientos.

Comenzaron a traerles comida y, aún con un poco de desconfianza, se sentaron y comenzaron a comer. Le trajeron sopas y papillas a Luffy que Tritoma le dió. 

—Quiero una alianza, Dragon —dijo Crocodile.

—No hago alianza con piratas.

—Tu hijo es una falla de ese dicho.

—Nunca hubo una alianza entre los revolucionarios y las kujas —dijo Tritoma—. No necesito una alianza para huir del gobierno mundial.

—Es por una buena razón. Busco derrocar el reinado actual de Alabasta.

—El Rey Cobra no ha presentado un peligro para el reino como para derrocarlo, Crocodile.

—No sabes lo que está planeando hacer —dijo Crocodile—. Es algo que he estado investigando a mi forma.

—Sin pruebas claras, no puedo simplemente atacar a un pueblo o a un rey, Crocodile. Hay formas de hacer las cosas.

—Blah blah, diplomacia —gruñó Crocodile.

—Pues esa diplomacia es lo que puede diferenciar una sociedad del caos y de la tranquilidad. No puedes simplemente atacar a un reino si su pueblo no se levanta. Si el pueblo de Alabasta sigue a su rey es porque está haciéndolo bien. Así que no, no te ayudaré a derrocarlo.

Crocodile solo sonrió.

—Está bien. Tú ganas. Otra cosa: Sé que estás en busca de Nico Robin.

—¿La niña de Ohara? —preguntó Tritoma.

—Nico Robin tiene un puesto especial en el ejército revolucionario, estamos en busca de su protección —dijo Dragon—. Ohara es un lugar muy preciado para mí; me recibió luego de retirarme de la marina.

—No me malinterpretes, no la busco para entregarla al gobierno. Puede que parezca que trabajo para ellos pero solo quiero de ellos su protección. Realmente no me importa el gobierno. Quiero ofrecerle un lugar a Nico Robin porque necesito su habilidad para leer poneglyphs. 

—¿Vas en busca del One Piece? —preguntó Tritoma. Crocodile le sonrió.

—¿Qué pirata no quiere? —miró a Dragon—. Cuando tengas a Nico Robin en tu custodia solo te pido un favor, que dejes que lea unas cosas por mí.

—Eso no dependerá de mí, sino de la decisión de ella. Es una niña grande que tomara sus propias decisiones.

—Tendré que enviarle regalos para ganarme su confianza, entonces —Tritoma chasqueó los dientes.

—Ustedes los hombres creen que pueden ganarse los favores de las mujeres con regalos y ya. Nos ven como objetos, algo que ganarnos, no como personas.

—Las personas siempre quieren algo, mi querida Tritoma. Te daré un contacto directo conmigo antes de que te vayas mañana, Dragon. Para que pienses en todo lo que he dicho.

—Claro.

.

Tritoma entró al agua caliente y relajó los músculos. Luego, entró a Luffy que soltó una risita.

—Pudiste haberle dicho que no directamente —dijo Tritoma a Dragon que tomaba una ducha.

—No puedo cerrar las alianzas y me intriga lo que dice de Alabasta.

—Solo quiere tomar el control del país —dijo Tritoma lavando el cabello de Luffy.

—Un reino no va a poner a un pirata de rey. Tal vez sí sentía preocupación por el país —Tritoma hizo una mueca.

—Tienes una confianza ciega, Dragon —dijo Tritoma—. Pero no conoces lo ambiciosos que somos los piratas. Lo lejos que podemos llegar por tesoros, reinos, fortuna. Los piratas no somos revolucionarios. No buscamos un mundo mejor. Buscamos la libertad y haríamos cualquier cosa para obtenerla.

.

Crocodile les dió desayuno y un carruaje hasta el muelle. También, le dió provisiones para varios días. Desconfiada, Tritoma no tomó la mano de Crocodile cuando este se la brindó despidiéndose, solo apretó más a ella a Luffy. El hombre solo sonrió, y le dió la mano a Dragon.

—Si tu hijo algún día desea hacerse al mar —dijo Crocodile—. Puede buscarme, tendrá mi protección.

—Lo dudo —dijo Tritoma en un susurro.

Luffy miraba con curiosidad a Crocodile con el dedo metido en la boca y soltó una risa alegre cuando el hombre hizo un pequeño remolino de arena en su mano.

—Estaré analizando lo que dices del Rey Cobra, Crocodile —dijo Dragon—. Te tomaré por ahora la palabra y mantendré la vigilancia. 

—Gracias. Agradezco a los revolucionarios lo que hacen en el mundo.

Los dirigió al carruaje y Dragon ayudó a Tritoma a subir. Subió él detrás de ella y el carruaje partió.

Tritoma apretó a Luffy y besó su cabeza mientras el bebé agitaba la manito despidiéndose del pirata.

.

—Eras como una mamá halcón —dijo Dragon cuando ya habían partido y estaban en camino hasta los dos faros. Luffy estaba sentado en una pequeña silla y Dragon le estaba dando papilla. Tritoma dirigía la nave.

—No me gusta Crocodile. Es muy ambicioso.

—¿No dices que es algo común en ustedes los piratas?

—¿Te parezco ambiciosa? —Dragon no respondió. Tritoma le lanzó una mirada— ¡Monkey D. Dragon! —Dragon soltó una risita. Se levantó y la tomó de la cintura apretando su cuerpo al de ella. Besó su sien.

—Eres una pirata, Trip. Es lo que me gusta de ti —se alejó y volvió a dónde había dejado a Luffy que había bajado de la silla y gateaba por la cubierta del barco.

—¿Te molestaría si Luffy termina siendo un pirata? —preguntó Tritoma mirándolo gatear por la cubierta.

—¿No es esa una de las razones por las cuales lo dejamos con mi padre? ¿Para que pueda decidir? Revolucionario, marine, pirata. No me importa qué decida, solo que sea su propia decisión. Que siga su propia justicia.

Tritoma sonrió. Luffy se levantó y dió dos pasos antes de caer de trasero y reír. Ella sonrió.

Lo amaba tanto.

.

Dragon hizo que una ligera lluvia comenzara a caer en Villa Foosha antes de llegar.

Era la señal perfecta que necesitaba hacer cada vez que llegaba.

—¿Es necesario que hagas esto? —preguntó Tritoma cubriendo a Luffy bajo la capa.

—Es una señal —contestó Dragon. Una luz se encendió y se apagó varias veces—. Es seguro —dijo y dirigió el barco a un pequeño muelle oculto.

Bajó y ayudó a Tritoma a bajar. Ya tenían recogida varias de sus provisiones y lo que necesitaría Luffy para pasar el resto de su vida en la villa.

Tritoma siguió a Dragon, que vagaba por un camino entre el bosque hasta llegar a una casa a las afueras de la villa.

Había un hombre en la puerta que se colocó los lentes y le brindó una sonrisa a Dragon.

—¡Dragon, es bueno verte! —dijo el hombre.

—Alcalde —le dijo Dragon brindándole una sonrisa—. Gracias por aceptar.

—¡No te preocupes, muchacho! —el hombre hizo sonar unas llaves y se las entregó—. Tu padre no está en casa. Tampoco en las montañas, es a dónde va cuando vuelve al pueblo.

—Lo sé. Vendrá pronto —el alcalde desvío la mirada hacia ella y le sonrió. Tritoma apretó a Luffy dentro de la capa. El bebé estaba incómodo.

—¿Puedo saber cuál es el motivo de tu visita? —preguntó. Dragon le sonrió y miró a Tritoma.

—¿Está presentable? —preguntó. Tritoma le miró ¿Quería que el hombre conociera a Luffy?

—Solo un pañal sucio —le dijo ella abriendo la capa y sacando al bebé de su escondite. Los ojos del alcalde se abrieron al máximo y soltó una risita.

—¡Otro Monkey D. vagando por el pueblo! Oh vaya, Dragon ¿Y la señora?

—Ella es Tritoma.

—¡La emperatriz Kuja! —dijo el alcalde— ¿Qué diría tu querido padre al saber que estás casado con una pirata? —Dragon rió—. Es un placer verte, Dragon.

—Gracias, alcalde —el hombre asintió y partió. Dragon colocó la llave en la puerta y abrió la casa. Le dió el paso a Tritoma que entró y miró con una sonrisa lo que debió haber sido el lugar en dónde Dragon creció.

Se acercó a las fotos pegadas en la pared, fotos del vicealmirante Garp, de una hermosa mujer morena con alas detrás, de Dragon de pequeño.

Ella sonrió.

—Disculpa lo del alcalde —dijo Dragon dejando las cosas en el piso. Tritoma lo miró sin comprender.

—¿Qué cosa?

—Lo de la mención de la aversión de mi padre por los piratas —Tritoma solo rió.

—Conozco la aversión del vicealmirante Garp por los piratas. Mi barco tiene abolladuras como pruebas de ello —Dragon rió— ¿Qué hace tu padre en las montañas? —preguntó Tritoma mientras Dragon tomaba un encendedor y encendía unos inciensos frente a una fotografía en una mesita.

—Visita a los bandidos de la montaña. Están cuidando al hijo de Gold Roger.

—¡¿Qué?! —exclamó Tritoma— ¿El rey de los piratas tuvo un hijo? ¿Era verdad? —Dragon asintió— ¿Por qué Garp lo cuida? Si él odiaba a Roger. ¡Él capturó a Roger!

—Roger se entregó y le dijo a mi padre que había una mujer esperando su hijo. Por eso confío en mi padre para cuidar a Luffy —Sonrió. Tomó a Luffy en brazos—. Bienvenido a casa, Luffy —el bebé solo rió.

Tritoma lo miró con cariño.

—¿Por qué no lo corregiste? —preguntó Tritoma. Dragon la miró.

—¿Qué cosa?

—Lo de que estamos casados. No estamos casados —Dragon pudo notar que ella estaba sonrojada.

—¿Te molesta que piensen que estamos casados? —ella le sonrió.

—No. Me encanta.

Por un momento, Dragon quiso proponérselo. Pedirle que se casara con él. Pero Tritoma era una kuja. Era una amazona. Ella no se casaba.

Además, Dragon no podía darse el lujo de vivir el amor libremente como otro podría hacerlo. Él tenía que pensar más que en sus propios deseos personales.

Se acercó a ella y le dió un dulce beso en los labios que fue interrumpido por una risita de Luffy entre ellos. Rieron. Se separaron y pusieron a Luffy entre ellos y besaron sus mejillas haciéndolo reír.

Dragon estaba disfrutando todo esto.

Porque sería la última vez que él podría reír.

.

Pasaron dos días antes que un fuerte haki despertara a Dragon.

En la cama de su infancia, dormían tres personas: Dragon, Tritoma y Luffy entre ellos dos.

Dragon podía dormir con tranquilidad y bajando la guardia. Él sabía que estaba seguro.

Al comienzo, ese enorme haki lo tomó desprevenido, luego captó de quién era y se tranquilizó. Se levantó. Un minuto después, Tritoma abrió los ojos y se puso alerta. Se movió de más moviendo a Luffy que comenzó a llorar.

—Tranquila, Trip —dijo Dragon—. Es solo mi padre —se levantó—. Quédense arriba y despierta a Luffy. Llegó la hora.

No quería decirlo, pero la presencia de su padre solo significaba una cosa.

Se acabaría su momento familiar y Luffy tendría que quedarse con su padre.

Dragon se vistió y bajó. Dejando que Tritoma se vistiera también y levantara a Luffy.

Al momento de bajar, la puerta principal se abre y su padre entra.

—Hijo —dijo el hombre. Dragon le sonrió.

—Viejo —el hombre se acerca y lo inunda en un abrazo.

—Es un placer verte, hijo idiota —dijo Garp tomándolo de los hombros—. Oh, es bueno estar en casa —lo soltó y se dirigió a la mesa en dónde estaba la foto de una mujer morena—. Buenos días, amor. Estoy en casa —Dragon sonrió cuando su padre tomó un encendedor y encendió el incienso.

Iba a esperar que su padre hiciera todos los rituales en casa antes de hablar con él.

Su padre estaba rezando frente a la foto de su madre. Dragon nunca lo vio rezar en su vida hasta que su madre murió y él comenzó a hacerlo para ella.

Cuando Garp se levantó, le lanzó una mirada.

—Habla ya ¿Qué pasó? —preguntó. Dragon suspiró.

—Vas a calmarte con lo que te voy a decir. No quiero que te alteres —dijo Dragon. Su padre enarcó una ceja.

—No creas que no siento las dos presencias en la parte de arriba.

—Tengo un hijo —dijo. Su padre quedó paralizado y luego se cubrió el rostro.

—¿Estás loco? ¿Cómo vas a tener un hijo en tu situación? ¡Tu cabeza vale millones! ¿No aprendiste lo que pasó con Roger?

—Lo sé. Por eso necesito que lo protejas. Como haces con el hijo de Roger.

—¡Es el colmo!

—¡Es tu nieto!

—¿Y la madre? ¿También tengo que protegerla? 

—No. Ella volverá con su tripulación.

—¿Tripulación? ¿Una pirata? ¡Una pirata, hijo idiota!

—Basta, papá —Garp cubrió su rostro con su mano.

—A ver. Muéstrame al niño.

—Sígueme —dijo Dragon y subió las escaleras. Su padre fue detrás hasta su habitación. Estaba cerrada, así que Dragon asumió que Tritoma estaba alimentando al niño. Tocó la puerta.

—Pasa —dijo Tritoma. Dragon abrió la puerta en el momento en que ella se estaba acomodando el vestido y Luffy tenía aún sueño en sus ojitos.

—Pasa —dijo Dragon y le dió el paso a su padre. Garp entró y soltó un gruñido. Le lanzó una mirada furibunda a Dragon.

—¿La emperatriz Kuja? —le preguntó su padre—. De lo peor de la escoria pirata.

—¡Viejo!

—Déjalo —dijo Tritoma—. El sentimiento es mutuo.

El hombre volvió a mirarlos y Luffy le devolvió la mirada soltando una risita.

—Dámelo —dijo Garp abriendo las manos. Tritoma miró a Dragon agarrando más a Luffy. Dragon asintió. Ella suspiró y le entregó el bebé a Garp.

Garp levantó al bebé sobre su cabeza, que soltó una risa. El rostro sombrío del vicealmirante cambió a una sonrisa.

—¿Cuál es su nombre?

—Es Luffy —respondió Tritoma.

—Oh, nieto mío —dijo Garp—. Vas a ser un gran marine.

.

Cuando tenían que irse, Tritoma lo sentía.

Luffy lo sentía.

Porque se agarró a ella y no quería soltarse.

—Cariño —le susurró Tritoma—. Mamá no irá lejos —le mintió—. Solo saldrá un momento y volverá.

—Ma… ma… —lloró Luffy agarrando su capa con tanta fuerza aún más que la de un pequeño de un año. Sus ojitos estaban llenos de lágrimas y su boquita hacía un pequeño mohín.

—Vamos, soldado —dijo Garp tomándolo—. Un hombre debe dejar las faldas de su madre.

—¡Buaaaa! 

No es un hombre. Es un bebé. Quería decir Tritoma. Su pecho dolía cada vez que intentaba alejar a Luffy.

—Vamos, mi amor. Déjame ir.

—¡Ma! ¡Ma!

—Por favor. Es por tu bien —logró que se soltara pero los gritos que soltaba eran tan fuertes que sin duda despertarían a todo el pueblo.

Tritoma se alejó de él, subiéndose su capa. Y salió por la puerta.

Ahí fue cuando lo sintió.

El grito de Luffy y el, aunque apenas resurgiendo, fuerte haki que soltó el bebé.

Ella sonrió. Dragon la miró y sonrió también.

Su hijo era tan fuerte.

—Oh, mi vida —dijo Tritoma al aire—. Vas a ser el pirata más fuerte del mundo.

.

Cuando Luffy se calmó, Garp soltó un suspiro.

Miró al bebé en sus brazos ¿Qué haría ahora? Podía llevarlo a dónde Dadan para que lo cuidara como hacía con Ace.

Frunció el ceño.

No. Luffy criándose con Ace sería una locura. Mejor no.

Iba a tener que contratar una niñera 24 horas.

Mientras tanto, debía tomar una larga licencia para acostumbrar a su nieto a una vida fuera del mar.

Tomó el den den mushi que estaba conectado a su casa y marcó el número de Sengoku.

—¿Sí? ¿Garp?

—Sengoku —habló Garp—. Necesito una licencia de tres meses —dijo.

¿Tres meses? ¿Qué sucedió?

—Un problema familiar —dijo Garp. Nadie en la marina sabía que Dragon era su hijo. Pero aun así no quería arriesgarse a dar la noticia de tener un nieto.

—Está bien. Pero cualquier cosa que te necesite…

—Sí. Sí. Estaré allá —y colgó. Levantó nuevamente al bebé sobre su cabeza. El pequeño era la viva imagen de su madre—. ¿Quieres carne, soldado? —preguntó y salió de su casa cargando al bebé en su brazo. Se dirigió al pueblo, llegando al bar local a buscar comida.

—¡Señor Garp! —exclamó una pequeña niña de cabello verde que estaba detrás del mesón.

—¡Pequeña Makino! —exclamó Garp con una sonrisa. Genial, había encontrado a su niñera. Las personas que estaban comiendo en el bar le saludaban y le sonreían.

—¿Qué quiere, señor Garp? —preguntó la niña.

—¿Ya atiendes el bar? 

—Solo en el día —le dijo Makino con una sonrisa.

—¿Quién está en la cocina?

—Mamá.

—Dile que estoy aquí, ella sabe que me gusta —Makino asintió y fue a la cocina. Garp dejó a Luffy sobre el mesón del bar y lo miró— ¿Qué voy a hacer contigo? —le preguntó al bebé que le lanzó una mirada y luego una risita.

—¿Quién es ese bebé, señor Garp? —preguntó la niña.

—Mi nieto —dijo Garp. Los ojitos de Makino brillaron.

—¿Puedo cargarlo? —Garp lo tomó y se lo dió a la niña. Luffy soltó una risa al estar en los brazos de la niña.

—¿Qué edad tienes, Makino?

—Trece años.

—¿Quieres un trabajo? Necesito a alguien que cuide de mi nieto cuando no esté.

—Si quieres que mi hija sea la niñera de tu nieto, habrá reglas —dijo Maka, la madre de Makino dejando un gran plato de comida frente a Garp—. Uno, tu nieto va a vivir en mi casa porque no dejaré a mi hija viviendo sola en esa casa. Dos, además del pago, que espero que sea bueno, vas a proveer de todas las necesidades de tu nieto, si tiene tu mismo apetito, sobre todo.

—Oh, Maka. Siempre tan encantadora —dijo Garp tomando del plato de comida. Maka le dió un golpe en la cabeza con una cuchara de palo.

—¡Hablo en serio No me opongo a que mi hija sea niñera, pero necesito que entiendas que es una adolescente apenas.

—¡Claro! —rió Garp. Miró a Makino que aún jugaba con Luffy—. Tengo una licencia de tres meses para quedarme con él. ¿Lo harás entonces, Makino?

La niña miró al bebé que soltó una risita cuando cruzó miradas con ella. Le sonrió.

—Está bien.

.

Dragon estaba preocupado.

No había terminado de subir al barco cuando a Tritoma le dió una fuerte fiebre que la dejó en cama.

Estuvo a punto de volver pero ella le dijo que era normal. Que era su enfermedad del amor, aún no curada, y que estaría bien después.

Así fueron dos días.

Dragon no había podido dormir cuidándola. Instandola a comer, a ducharse, a salir a tomar un poco de sol en cubierta.

—Deberías dormir —le dijo Tritoma una noche. Aún tenía las mejillas rojas pero se veía más sana—. Tomaré la guardia esta noche.

Dragon estaba demasiado cansado para discutir.

Durmió con sueños incómodos. Despertando cada tanto y saliendo a verificar que Tritoma estaba bien. Ella estaba recostada en cubierta mirando las estrellas.

Había lágrimas brillando en sus mejillas. En sus manos, había un pequeño cuadro de papel.

—¿Trip? —preguntó Dragon. Ella se recompuso y lo miró. Guardó el papel en su vestido.

—¿Por qué no estás dormido? —preguntó ella—. Tienes que descansar.

—¿Has estado llorando, cariño? —preguntó acercándose a ella y secando las lágrimas de sus mejillas.

—Lo extraño —Dragon besó su frente.

—Yo igual ¿Quieres que te acompañe?

—Debes dormir.

—Puedo dormir aquí —Tritoma sonrió. Se sentó en el suelo de la cubierta y palmeó sus muslos. Dragon se acostó y colocó su cabeza sobre los muslos de la mujer. Ella acarició su cabello y Dragon durmió con la caricia de la mujer.

No tuvo más sueños incómodos y durmió toda la noche.

.

Cuando llegaron a Rusukaina, se levantó un incómodo silencio entre ellos.

Era una noche fría y silenciosa, y ambos se encontraban en cubierta mirando la isla.

Tritoma se dió la vuelta y besó los labios de Dragon con fuerza, enredando sus dedos en su pelo. Él tenía apretada su cintura, sin querer dejarla ir.

—Por favor —ella gimió. No sabía que pedía. No sabía porque le suplicaba.

Pero Dragon entendió. La tomó de los muslos y la metió a cubierta.

Le hizo el amor como nunca antes.

.

—¿Por qué esto se siente como una despedida? —dijo Dragon. Tritoma se puso la capa dándole la espalda al hombre tirado en la cama. Ella suspiró.

—Porque lo es —respondió ella—. Esto, yo, es una distracción para ti. Tienes que liderar una revolución, yo tengo que liderar una tripulación.

Se dió la vuelta y le dió un largo beso en los labios. Ambos suspiraron en el beso con anhelo.

—Te amo —susurró Dragon. Tritoma le sonrió.

—Yo igual.

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—¡Tritoma-sama! —exclamó Julie al verla entrar al castillo, pálida, apretándose el pecho. La ayudó a llegar a su habitación y le colocó la inyección para calmar los síntomas de la enfermedad del amor—. Esto puede destruir su cuerpo con el tiempo.

Tritoma lloró. No importaba ya. ¿Qué importaba su cuerpo destruido si no tenía por qué vivir ya? Sin Luffy, sin Dragon. Solo podía extender un poco más su vida para su pueblo hasta esperar la dulce muerte.

—Está bien —dijo. Sacó el papel de su vestido. Era una foto que había tomado de Luffy durmiendo en su cama y lo colocó en su mesa de noche—. Haremos esto hasta que no resista más.

La doctora frunció el ceño.

—Sí, señora.

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Cinco años después.

—¡Luffy! ¡Tu abuelo está en el muelle! —exclamó Makino entrando a su casa. Luffy no se veía por ningún lado y la chica ya sabía en dónde debía estar.

Salió y se dirigió al bosque cercano, donde el niño, con la piel bronceada por el sol, estaba agachado metiendo las manos en la tierra.

—¿Qué haces, Luffy? —preguntó ella. Luffy la miró y le sonrió.

—Le llevo tierra nueva a las flores —dijo Luffy con inocencia. Levantó la tierra con las manos y caminó unos pasos más hasta un hermoso cultivo de flores rojas y amarillas.

En una de sus muchas exploraciones, Luffy había encontrado un cultivo de toritomas y había quedado encantado con ellas. Al comienzo, cortó algunas para llevárselas a Makino, pero la chica lo instó a cuidarlas sin cortarlas.

—Luffy, tu abuelo llegó.

—El abuelo puede esperar —dijo el niño, haciendo reír a la chica. Luffy tomó una regadera que tenía en el suelo y regó las flores—. Creo que se las mostraré al abuelo.

—Seguramente le encantarán.

Comenzaron a caerles unas gotas de agua sobre sus cabezas y Makino miró al cielo. Había pronóstico de tormenta para estos días. Agradeció que el vicealmirante haya regresado a casa antes con su nieto. 

—Lávate las manos y vamos —ordenó Makino con suavidad. Luffy enjuagó sus manos con el agua de su regadera y luego tomó la mano de Makino— ¿Quieres ver a tu abuelo?

—¡Claro que quiero ver a mi abuelo!

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El pecho le dolía y ya no había forma de alargar más su tiempo de vida.

Tritoma sabía que pronto moriría.

Por eso, decidieron volver a Amazon Lily y ella poder resguardarse en su habitación a esperar el dulce momento de la muerte.

Tritoma se miró al espejo antes de meterse en su cama, estaba hasta los huesos y demasiado pálida. El pelo quebradizo.

Había aletargado su enfermedad del amor tantos años hasta que la medicina no podía ayudarla más.

Pero había cumplido con todo lo que se había propuesto. La isla era prometedora y Hancock ya estaba lista para gobernar.

Se metió en la cama. La puerta se abrió y entraron Gloriosa y Julie para tomar sus signos vitales.

Había un silencio en la habitación, que perduró mientras Julie escuchaba los sonidos de su apagado corazón y Gloriosa cambiaba la toalla de su frente para aligerar su fiebre.

—Tritoma-sama —dijo Julie.

—No me digas —pidió Tritoma—. Sé que me queda poco tiempo de vida. Pero no me digas.

—Está bien —asintió Julie. Le hizo una reverencia y salió junto a Gloriosa. Tritoma miró en su mesa de noche la foto que tenía. Era de Luffy, la única que había podido conservar.

Sonrió y cerró los ojos para dormir.

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—No pasará esta semana si no hacemos algo —le dijo Julie a Gloriosa cuando salieron de la habitación de la emperatriz. Gloriosa frunció el arrugado ceño y se apoyó en su serpiente.

—¿Tienes una idea de quién es el causante de la enfermedad de la princesa? —preguntó Gloriosa. Julie hizo una mueca—. Sí sabes…

—Había un hombre al cual Tritoma-sama visitaba. De hecho, fue el padre de su hija.

—¿Sabes cómo contactarlo?

—¿Qué planea hacer?

—Romper las leyes de Amazon Lily —dijo Gloriosa—. Permitirle la entrada a un hombre para salvar su vida —Julie hizo una mueca. Quería que la emperatriz se salvara. ¿Cómo no? ¿Pero permitir la entrada a un hombre?

—Hay un caracol que ella usaba —suspiró y miró la habitación—. Lo traeré.

Gloriosa asintió. Julie abrió la puerta de la habitación y entró. Tritoma estaba en un profundo sueño y Julie agradeció escucharla respirar.

En la mesita de noche, junto a la foto del hijo de la emperatriz, había un caracol. Julie lo tomó y volvió a salir.

Afuera, la esperaba Gloriosa. Julie se sintió un poco mal con lo que iba a hacer, era traicionar la confianza de su reina y romper las leyes de su país.

Pero era por su bien.

Llamó.

—¿Trip? —un hombre contestó al otro lado. Había sorpresa y esperanza en esa voz.

—¿Es el hombre de Tritoma-sama? —preguntó Julie. Hubo silencio del otro lado—. No vaya a colgar, por favor. Es una urgencia. Tritoma-sama está muriendo, no le queda más de una semana de vida. La enfermedad del amor la está matando. Así que le suplico, señor. Por el amor de la diosa, las leyes de Amazon Lily se romperán para que usted pueda entrar y salvar su vida. Su sola presencia, cuando ella lo vea, bastará y ella volverá a estar sana.

Silencio.

Estaré ahí en dos días —dijo el hombre—. Por favor. No la dejes morir.

Julie nunca había escuchado tanta súplica en una voz.

—Claro, por supuesto. Esté a las diez en el lado oeste de Amazon Lily. Lo ocultaré hasta el castillo.

—Está bien —El hombre colgó. Julie y Gloriosa se miraron. No había marcha atrás.

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Luffy tenía fiebre muy alta.

El doctor del pueblo le tomó sus signos vitales mientras Garp solo podía sentarse como un inútil en una silla cerca a la cama de su nieto.

—Mejorará con medicina —dijo el doctor—. Mántengalo hidratado, cámbiele las toallas cada hora para bajar su temperatura. Le dejo los tarros de medicinas y la receta anotada. Recuerde que debe seguirla al pie de la letra, Luffy no puede tomar altas dosis.

—Lo entiendo. Lo entiendo. Conozco los límites del mocoso.

El doctor asintió y Garp lo acompañó hasta la puerta de la casa. La tormenta aún azotaba y el vicealmirante agradeció que el doctor se haya tomado el riesgo de venir a atender al pequeño niño.

Luffy era muy querido en el pueblo a pesar de ser un niño revoltoso. También era muy vivaz y alegre.

Garp vio partir al doctor y entró a la casa. Suspiró y fue a la cocina a preparar un caldo para Luffy.

Cuando ya estuvo hecho, lo sirvió en un plato y subió a la habitación. Luffy aún dormía. Garp dejó el plato en el nochero y levantó a Luffy en sus brazos. Lo sentó en su regazo y lo instó a levantarse.

—Hey, soldado —llamó Garp—. Luffy, mocoso —el pequeño abrió los ojos.

—Abuelo…

—Te hice sopa.

—No tengo hambre… —Que Luffy no tuviera hambre era preocupante.

—Vamos, solo un poco —Lo hizo recostarse en su pecho y tomó el plato. La sopa estaba tibia, así que trató por todos los medios de lograr que Luffy tomara la sopa.

Después de eso, lo desvistió y lo llevó al baño a darle una ducha con agua al clima. Garp lo secó y volvió a ponerle la afelpada pijama antes de meterlo nuevamente a la cama.

Luffy le sonrió.

—Te quiero, abuelo.

—Yo también, mocoso.

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Tal como había dicho la Kuja, había una mujer esperándolo en el lado oeste de Amazon Lily.

—Mi nombre es Julie —dijo la mujer saludandolo.

—Dragon —se presentó.

—Lo sé. Reconocí su rostro —ella le hizo una señal y lo llevó por un montón de tuneles hasta el castillo principal—. Usted fue quien salvó a Tritoma-sama cuando fue secuestrada ¿no? —Dragon suspiró. Era un recuerdo tan lejano en ese momento.

—Sí —respondió. Julie asintió y abrió una puerta que lo llevó al interior del castillo. Este estaba vacío—. ¿Cómo está ella?

—Muy mal. Estuvo medicándose todos estos años pero ya su cuerpo no resiste más —se acercaron a una gran puerta en la cual había una anciana de pelo blanco afuera. Ella apenas lo vio, abrió los ojos de par en par.

—¡Dragon el revolucionario! —exclamó la mujer. Luego negó con la cabeza—. Oh, Tritoma. Qué mujer tan ambiciosa. Mi nombre es Gloriosa.

—Mucho gusto —dijo Dragon. Miraba la puerta. Detrás de esta, se encontraba la que podría haber llamado el amor de su vida en su lecho de muerte.

—Pasa —dijo Gloriosa. Dragon abrió la puerta y entró a la habitación. Al fondo,  se podía ver una figura en la cama con dosel.

—¿Julie? —preguntó Tritoma con voz apagada—. Tengo algo de sed.

Dragon miró en el tocador una bandeja con una jarra de agua y le sirvió un vaso. Se acercó y apartó el dosel.

Cuando Tritoma fijó su mirada en él, sus pupilas se dilataron y sus mejillas se pusieron rojas.

—¿Estoy soñando? ¿O ya morí?

—No —dijo Dragon entrando a la cama y acariciando su mejilla. Seguía tan suave como siempre—. Estoy aquí por ti.

Tritoma sonrió tímida. Se sentó en la cama y tomó el vaso de agua.

—Qué pena que tengas que verme en esta situación. No estoy nada bonita —Dragon acarició su mejilla y se acercó. Juntó sus labios en un suave y delicado beso. Un anhelado beso que esperó tantos años por él.

—Sigues siendo tan hermosa como siempre.

Los ojos de Tritoma brillaban y comenzaron a salir lágrimas. Dragon las secó y besó cada parte de su rostro.

—Estoy aquí, Trip. Vine por ti, mi amor.

Tritoma suspiró y tomó los brazos de Dragon.

—Gracias por amarme.

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Durmieron toda la noche.

Dragon no sabía cómo debía verse Tritoma pero ella se veía más vivaz al estar en su compañía.

Julie entró y le tomó los signos vitales. Asintió y volvió a salir.

—¿Qué pretendes hacer ahora? —preguntó ella acariciando el puente de su nariz. Dragon acarició su mejilla.

—Ven conmigo —le dijo él. 

—¿Hmm?

—Ya entrenaste a tu sucesora. Retírate, ven conmigo a Baltigo y únete a mi revolución —Tritoma soltó una risita y mordió su labio. Y antes que pudiera contestar, Dragon soltó lo que más quería soltar—. Y cásate conmigo —los ojos de la kuja brillaron.

—¿Qué?

—Cásate conmigo, Trip —Tritoma soltó una risita acariciando el rostro de Dragon.

—Sí —dijo con los ojos llenos de lágrimas—. Al diablo las leyes y ser una traidora. Sí me casaré contigo.

Dragon rió y la tomó de la cintura. La inundó en un beso y ella le respondió. Rieron y rieron. Hasta que Tritoma hizo una mueca de dolor.

—Agh —gimió apretándose su pecho. Luego, sus ojos se pusieron en blanco y su cabeza cayó para atrás.

—¿Trip? —preguntó Dragon sacudiéndola suavemente. 

Se quedó paralizado.

Tritoma no respiraba.

—¡Ayuda! —gritó dejando el cuerpo de Tritoma en la cama y comenzando a hacerle compresiones en el pecho—. Trip, vamos. No mueras.

La puerta se abrió y entró Julie.

—¡Su corazón se detuvo! —gritó Dragon. La doctora tomó una aguja y le hizo quitar la mano. Clavó la aguja en el corazón de Tritoma y luego de unas compresiones, la emperatriz volvió a la vida—. Trip… Trip… —Dragon no se dió cuenta que estaba llorando besando la cabeza de la mujer.

—¿Qué pasó? —preguntó Julie.

—Le pedí matrimonio —respondió Dragon. Gloriosa frunció el ceño.

—¡Eso debería haber funcionado! —Tritoma la miró con ojos cansados.

—Tal vez es demasiado tarde para curarme —miró a Dragon anhelantemente y besó suavemente su barbilla—. Déjenme morir. Pero quédate conmigo en mis momentos finales, amor mío.

Dragon sintió que algo se instalaba en su pecho. Levantó el rostro de Tritoma y besó sus labios.

—Perdón por demorarme tanto, cariño —susurró—. Debí luchar por ti.

—La culpa fue mía. Yo fui la que te alejó, la que prefirió morir antes de seguir su corazón. Y ahora es demasiado tarde…

—No lo es —susurró Dragon—. Aún no.

Tritoma solo le sonrió.

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Julie sentía que algo no iba bien. Ella había investigado mucho sobre la enfermedad del amor. No importaba en qué etapa se encontraba, si podías estar con el amor de tu vida, te recuperas.

—Tienes algo en mente —dijo Gloriosa.

—¿La enfermedad del amor tiene que ser específicamente romántica? —preguntó Julie.

—¿Tienes una teoría? —Era solo una idea. ¿Y si la enfermedad del amor era algo más que un lazo romántico? ¿Y si tenía que ver con el otro lazo que está roto?

—El bebé de Tritoma-sama —respondió Julie. Gloriosa frunció el ceño.

—No sufrimos la enfermedad del amor por nuestras hijas muertas, Julie.

—El bebé de Tritoma-sama no está muerto —reveló Julie. Gloriosa abrió mucho los ojos y la miró.

—¿Y por qué la dió por muerta?

—Porque no era una niña. Tritoma-sama dió a luz un varón y lo dió por muerto para que su padre pudiera esconderlo por sus raíces. Tal vez la separación de su hijo le dió enfermedad del amor y hasta no estar junto a él…

—Nunca había escuchado que esto pasara.

—El lazo de madre e hijo es impresionante. Y Tritoma-sama ama mucho a su hijo —Gloriosa frunció el ceño y abrió la puerta de la habitación llamando a Dragon.

Cuando el hombre alto salió, Julie se sintió nerviosa por contarle la verdad.

—¿Pasó algo?

—Creemos que la enfermedad del amor no es por usted, señor Dragon —dijo Julie—. Sino por su hijo.

—Nuestra hija murió.

—Ya Julie me dijo que te lo llevaste —gruñó Gloriosa—. La única alternativa que tenemos es que traigas a la criatura y que ella esté con él —Dragon miró a la habitación.

—El niño está escondido, es peligroso.

—Es por su bien.

—¿Crees que no quiero salvarla? —gruñó Dragon. Luego se pasó las manos por la cara y de dió la vuelta—. Hablaré con ella.

Y entró a la habitación.

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Tritoma respiraba con un poco de dificultad; Dragon podía presentir que no le quedaba mucho. Y si quería traer a Luffy tardaría más de tres semanas.

No iba a alcanzar.

—¿Qué te dijeron? —preguntó Tritoma cuando Dragon se acostó a su lado envolviendola en un abrazo.

—Tu enfermedad del amor no es por mí. Es por Luffy.

—¿Qué…?

—A decir verdad, empeoraste cuando lo dejamos en Foosha —los ojos de Tritoma brillaban de lágrimas contenidas—. Trip, si puedo traerlo…

—No, Dragon. Lo pondríamos en peligro.

—Pero Trip…

—Te acaban de declarar enemigo del gobierno. Eres el criminal más buscado del mundo. Por sobre Barbablanca incluso. No puedes exponer a Luffy de esa forma —eso lo sabía Dragon. Por eso había dudado tanto cuando las kujas le habían propuesto traerlo.

—Puedo pedirle a mi padre que lo traiga hasta el calm belt —dijo y Tritoma negó con la cabeza.

—Soy una extraña para él. Me rompería el corazón ver la falta de reconocimiento en el rostro de mi bebé —las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas—. Anhelo verlo, pero no podemos, Dragon. No podemos hacerle esto a él.

Dragon la apretó contra él y besó su cabeza. Luego, se le ocurrió algo.

Sacó un den den mushi de su camisa y lo dejó al lado de Tritoma.

—¿Qué…?

—Puedo hacer algo por ti, mi amor. Una última cosa —y llamó. El caracol sonó varias veces antes que una voz somnolienta contestara del otro lado.

Son las cuatro de la mañana, hijo idiota.

—Viejo, ¿estás en Foosha? —preguntó Dragon y Tritoma enseguida supo que iba a hacer. Cerró los ojos y más lágrimas aparecieron en sus mejillas.

Sí.

—Pásame a Luffy.

¿Qué? Quedamos en que…

—Por favor. Solo te pido eso.

Hubo silencio del otro lado. Dragon creyó que su padre colgaría hasta que escuchó un susurro.

—Eh, soldado. Luffy despierta.

—¿Abuelo?

—Toma. El caracol.

—¿Eh? Oh, ¿hola?

Tritoma sollozo y el corazón de Dragon se revoloteó. Ahí estaba su hijo.

—¿Luffy? —preguntó Tritoma.

—¿Con quién hablo?

—Luffy… Hola, Luffy, ¿cuántos años tienes?

Mmm… Si el abuelo me pasó con usted, no debe ser una mala persona, señora.

Tritoma soltó una risita.

—Tengo seis años.

—Estás muy grande.

—¡Lo estoy! Ya me dejan acostarme tarde en el bar cuando Shanks viene.

—¿Shanks?

¡Es un pirata! Un gran pirata, me gusta. Quiero también ser un pirata.

Tritoma rió, Dragon pudo ver lágrimas rodando por sus mejillas.

—Apuesto que serás un magnífico pirata. ¿Estás entrenando?

—El abuelo quiere que sea marine, pero eso a mí no me gusta. ¡Yo voy a ser el rey de los piratas!

La sonrisa de Tritoma tembló.

—Vas a ser el mejor rey de los piratas.

Y entonces, comenzó a llorar.

—¿Está llorando, señora? ¿Por qué está llorando?

Tritoma no dejaba de llorar. Aunque Luffy le preguntara qué tenía.

No llore, señora. ¡Es bueno siempre estar feliz!

Tritoma no podía parar de llorar.

Dame aquí, mocoso —dijo Garp—. Es todo —y colgó la llamada.

Tritoma seguía llorando y Dragon solo se dispuso a secar sus lágrimas.

—Gracias —lloró Tritoma—. Gracias por dejarme escuchar su voz.

Dragon le dió un beso en los labios, tranquilizándola.

Del cansancio, Tritoma se durmió.

Dragon besó su cabeza y durmió a su lado.

En la mañana.

Solo él despertó.

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Luffy saltó de alegría cuando la tormenta se detuvo.

—¿Qué sucede? —dijo su abuelo cuando el niño jaló su mano hasta la puerta.

—Vamos. Vamos. Te voy a mostrar algo —dijo el niño. Garp soltó un gruñido y siguió al pequeño hasta el bosque.

—Nunca te había visto tan emocionado por entrar al bosque. Le tienes miedo en los entrenamientos.

—¡Es diferente, abuelo!

—Está bien. Está bien —lo siguió. Luffy estaba saltando y corriendo, cantando en voz alta hasta que de repente se detuvo en seco.

—¡No! ¡No! —exclamó el niño.

—¿Qué pasó? —preguntó Garp llegando a donde estaba su nieto. Frente a él había un cultivo de flores completamente destruido por la tormenta. Escuchó sollozar a Luffy y lo miró— ¿Esto era lo que querías que viera?

—¡Yo cuidé esas flores! —exclamó el niño. Garp suspiró.

—Son solo flores, Luffy. Las flores mueren.

—Pero…

—¡Deja de llorar por las flores! —exclamó Garp. Luffy hizo un mohín, pero siguió sollozando. Garp suspiró. Era un niño pequeño. Tenía que endurecerse—¿Qué flores eran?

—Toritomas —dijo el niño. Garp enarcó una ceja ante el nombre.

—Vamos, podrás volver a cultivarlas después.

El niño tomó la mano de su abuelo y partió con él.

Las flores no volvieron a crecer.

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Días después, Garp entendió todo. 

Le llegó información de que las piratas Kuja habían cambiado de emperatriz y que pronto se colocaría la primera recompensa por la cabeza de la nueva princesa serpiente.

Cuando Garp preguntó qué había pasado con la anterior, el soldado le indicó que se había dado por muerta, así que tenían que cancelar su recompensa.

Garp miró a Luffy que estaba comiendo en el comedor. Recordó la llamada de Dragon y entendió todo.

La llamada había sido para que una madre se despidiera de su hijo.

Garp sintió tristeza.

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Dragon no pudo asistir a los ritos funerarios de Tritoma ya que serían en Amazon Lily y él no podía quedarse más.

Se fue esa mañana después de que el amor de su vida hubiera muerto, con el corazón destrozado y llorando mientras navegaba.

Una fuerte tormenta azotó Amazon Lily ese día.

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Años después.

El pergamino en sus manos parecía vibrar.

La sonrisa, tan parecida a la de su madre, tan brillante como el sol.

30.000.000 como recompensa inicial y Dragon sabía que Tritoma estaría más que orgullosa de ver dicha recompensa.

La última vez que lo había visto, había sido entrenando duro, exclamando al aire que se convertiría en el rey de los piratas. Tal y como había proclamado a Tritoma en aquella llamada.

Ahora lo veía corriendo hasta su propio barco, con su propia tripulación.

La lluvia azotaba el lugar, el corazón de Dragon se llenó de orgullo.

—¡Ve, Luffy! —exclamó—. Recorre el mundo y dale la vuelta a tus sueños.

Es lo que tu madre habría querido.

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Gloriosa quedó paralizada al escuchar lo que Sengoku, en aquella programación había exclamado.

El niño que había llegado del cielo a Amazon Lily. Que se había ganado los favores y el corazón de Hancock gracias a su nobleza.

Era hijo de Dragon el revolucionario.

Era hijo de Tritoma, la antigua emperatriz, su vieja amiga.

Sonrió ante la ironía. Dos emperatrices habían sucumbido ante la enfermedad del amor por él. Dos lazos completamente diferentes, pero ambos válidos, como solo el amor podría serlo.

Una madre dispuesta a sacrificar su vida por su hijo.

—Oh, Tritoma —dijo Gloriosa—. Estoy segura de que hubieras amado ver en qué se ha convertido tu hijo.

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En la seguridad de su oficina en la nueva base en Kamaland, Dragon soltó una risa orgullosa al ver la nueva recompensa de Luffy.

Pelo blanco, risa estridente.

—¿Un yonko? —cuestionó Dragon—. Debí suponer que no te quedarías como un pirata cualquiera. De todos modos, tu madre era una emperatriz —Abrió la gaveta, dentro, había un viejo papel que había resistido a los años. Debido a su muerte, habían cancelado su recompensa y Dragon tenía lo que era el último cartel de recompensa de Tritoma.

Ella le sonreía, una foto hermosa de ella luchando con unas dagas y con sangre en su mejilla.

Metió el cartel de recompensa de Luffy junto al de la mujer que amaba.

—Oh Trip. Estoy seguro de que hubieras amado ver lo increíble que se ha vuelto nuestro hijo.

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Años después

El sol brillaba sobre sus cabezas. 

Luffy se recompuso la capa mientras caminaba por la ciudad de Amazon Lily que lo recibió con gusto. Había obtenido el gustoso permiso de Hancock para visitar a alguien que Luffy ahora mismo estaba gustoso por conocer.

A su lado, Dragon caminaba con un ramo de flores.

Luffy había logrado lo que había querido, se había convertido en el rey de los piratas y había conocido a su padre en la batalla final.

Y ahora, en su compañía, caminaba hasta el cementerio de las kujas, en donde se alzaba una preciosa tumba llena de flores. 

Dragon suspiró y Luffy pudo observar una mirada anhelante en los ojos de su padre.

—Estoy aquí por fin, amor mío —dijo el hombre agachándose y dejando las flores en la tumba. Luffy lo miró.

Él nunca conoció a su madre, pero muchas personas le dijeron lo maravillosa que era, lo increíble pirata que fue. 

Le hubiera gustado conocerla. Luffy tenía vagos recuerdos de una llamada, de una mujer sollozante que decía que estaba feliz de escucharlo.

Se agachó junto a su padre y también dejó sus flores. Unas preciosas toritomas que habían vuelto a crecer en Foosha.

Sonrió.

—Hola, mamá —dijo con una sonrisa—. Es un gusto conocerte.

Notes:

Good, estoy llorando mientras escribo esta nota.
Quise agregar a Cocodrile porque sí, xd. Y además recordar que él defendió a Luffy después de saber que era hijo de Dragon y por eso coloqué que había prometido protegerlo.
Me encantó escribir este fic y definitivamente se volverá mi hc de que esta mujer es mami de Luffy. Los quiero mucho.
Por cierto, considero que el lazo de madre e hijo se establece mucho en la alimentación con leche materna, por eso Tritoma le daba seno a Luffy.
PD: Un AU en donde Tritoma sí se une a los revolucionarios y se casa con Dragon. Se da por muerta y luego es una mamá superorgullosa manteniendo los carteles de recompensa de su cría en su habitación en Baltigo. Es muy maternal con Sabo y Koala y se pone aún más feliz al enterarse de que Sabo se crio con su bebé.

Notes:

Decidí dividirlo en dos y no dejar el one shot largo que tenía pensado.
1- Hice a Tritoma como lo que yo pienso que es una kuja, una amazona. No quise hacerla como Hancock debido a que su forma de ser tiene que ver con su trauma.
2- SI, hice foreshadowing de lo que le sucede a Ginny T0T
3- Tritoma no le tiene rencor a Gloriosa y Shakky, ella era una de las kujas bajo su mando cuando estaban en el poder, pero sí imagino que se sintió frustrada de que dejaran a su pueblo por un hombre. Cabe decir que es canon que Gloriosa vive a las afueras de Amazon Lily.
4- También es canon que las kujas regresan embarazadas a la isla y que solo tienen niñas. Ya en el siguiente capítulo se tratará mucho este tema.
5- Esta historia NO tiene final feliz. Ya que todos sabemos que paso con Tritoma. Bueno, yo abarcaré esto.
6- Júzguenme pero a mí me gusta mucho Boa Hancock y siento que ella de niña pudo haber sido dulce y fue su trauma la que la hizo como es actualmente. Me gustó mencionarla.
7- Rusukaina va a tener mucha importancia en la historia, además… fue en dónde Luffy entreno durante el time skip
8- ME ENCANTA LA TEORÍA DE DRAGON MITAD SHANDIANO.