Chapter Text
Hubo otra reunión en casa de los Wheeler, por la tarde, antes de que Mike acompañara a Will a su club de lectura y a emprender su misión.
Por fin llegó Dustin, y todos lo abrazaron, Will más fuerte, ya que llevaba un año sin verlo.
— No van a creerlo, chicos —dijo Dustin.
— ¿Qué sucedió?
— Parece que Suzie entrará a estudiar lo mismo que yo.
Dustin estaba estudiando Ciencias de la Computación.
— ¡No puede ser! —dijo Mike.
— ¿Cantarán juntos “Never ending story” de nuevo? —se burló Will y Max y Lucas comenzaron a cantar el coro sorprendentemente sincronizados.
— Idiotas. Los extrañaba —dijo Dustin sonriendo— Bueno, cuéntenme, ¿De qué me perdí?
— Bueno, que Mike va a ayudar a Will a… —empezó Max pero se vio interrumpida por un ataque de tos de Mike.
— ¿Estás bien? —preguntó Lucas.
Mike asintió con la cabeza.
— Bueno, va a ayudar a… —prosiguió Max.
— Va ayudar a Will a darle celos a alguien. —completó Lucas— A Cameron.
— Carlton — completó Will, poniendo los ojos en blanco.
— ¿Qué? —preguntó Dustin, riéndose. A Mike se le habían puesto las mejillas rojas — ¿Cuándo?
— Ésta noche. — dijo Max.
— Bueno, pues qué buen amigo eres, Mike, ojalá a mí me hagas favores iguales — dijo Dustin, sin parar de reír.
— ¡Cállate! —soltó Mike.
— Pero bueno, ¡cómo piensas hacer eso?
Tres pares de ojos voltearon a ver a Mike y Will.
— Una tontería, una cosa de nada—dijo Will, ligeramente ruborizado— solo… bueno, si te parece… podrías tomarme de la mano y ya… —dijo mirando al piso, a la pared y al techo — Bueno, si te parece bien —añadió rápidamente — o si no podríamos nada más…
— No, no… esta bien —dijo Mike — Una cosa de nada...
Mientras Mike y Will volteaban a todos lados, sus tres amigos intercambiaron miradas. Dustin y Max parecía que, si no cambiaban de tema, explotarían de risas en ese momento.
— Bueno, Dustin, ¿No tienes hambre? —dijo Max— La señora Wheeler hizo unos sándwiches buenísimos.
— ¡Si, vamos! — respondió el susodicho alegremente.
Todos fueron a cenar, y aunque Mike estaba callado y algo extraño al principio, se incorporó a la plática y pronto todos se pusieron a platicar de cómo les había ido en la universidad (excepto Mike, quien apenas quería entrar).
De pronto, Will se llevó la mano al cuello.
— Mmm… creo que será mejor que nos vayamos —dijo Will, sin mirar a nadie, pero todos sabían a quién se refería —. Para no llegar tarde…
— Claro… —dijo Mike.
Se despidieron de sus amigos y salieron, dejando a Dustin, Lucas y Max haciendo gestos graciosos y aguantándose para parlotear hasta que oyeron que se cerraba la puerta.
Mike caminó hacia su bicicleta y Will soltó una risita.
— Mamá me prestó su auto…
— ¿Ya manejas? —preguntó Mike, admirado.
— Si… ¿te sorprende mucho? —preguntó sentándose en el asiento del conductor.
— ¡No! No… no lo dije así, más bien solo que… es ge… ¡genial! —dijo Mike, ligeramente nervioso, sentándose en el asiento del copiloto.
Will se rio.
— Lo sé.
Mientras Will arrancaba y salía a la carretera, hubo un breve silencio.
— No tienes por qué hacer esto —dijo Will de pronto, con la vista fija al frente— Lo aprecio en verdad, Mike… sé que lo haces porque eres… bueno, mi mejor amigo, pero no tienes porque…
— No… no hay problema, de verdad… qui-quiero ayudarte.
— Mike…
— En verdad. Quiero ayudarte.
— Okay… —giró el volante hacia la izquierda— Entonces no tendrás ningún tema en…
— No, ninguno —le interrumpió Mike.
Otro breve silencio.
— ¿Cómo te ha ido en tu estudio? —preguntó Mike— Vaya, llevabas un año lejos de Hawkins…
— Muy lindo, no me puedo quejar. Todo es tan extraño, como si fuera otro mundo por completo… —decía Will mientras Mike lo observaba girar el volante. Había algo en la forma en cómo manejaba que lo hacía ver… distinto, pero no sabía cómo— los edificios, la gente es más abierta, y hay mucha, mucha… y no están Lucas, ni Dustin, ni Max…. Ni tú.
Mike se rio.
— Si… también ha sido muy raro aquí…
— Debes sentir raro, con esto de que tú… eres el único que se ha quedado aquí… bueno, y Steve…
Mike chasqueó la lengua.
— Es surreal. A veces siento cómo si fuera un sueño, extraño. No lo sé, sólo es raro, ¿sabes? Siento cómo cuando tu y El se fueron a California, sólo que ahora es… de por vida —finalizó en un tono nada alegre, pero Will empezó a estacionar el auto.
— Lo sé. Es muy raro… —dijo Will posando su mano en el hombro de Mike— Oye, ya mero vamos a llegar… será mejor que te diga de que trata el libro.
Will explicó brevemente de qué trataba Cumbres Borrascosas y Mike intentó con todas sus fuerzas retener la información.
— Ya llegamos… —dijo Will, estacionándose— Ah, por cierto, piensa en algún libro para sugerir… ¿Listo?
Ambos se bajaron. Era una cafetería muy linda. Will saludó y después entró a otra puerta, donde había varios chicos y Mike lo vio. A diferencia del resto del party, sabía su nombre perfectamente.
Carlton. Riendo y platicando con los demás.
— Hola chicos, bueno… él es Mike —lo presentó Will, y el susodicho saludó torpemente agitando la mano — Nos acompañará hoy.
— ¡Mucho gusto, Mike! —dijeron varios.
Éste los observó con curiosidad: era un grupo único, muchas mujeres vestían y se peinaban de forma andrógina de una forma tan cool, al igual que varios chicos. Le hizo recordar a Eddie Munson y sintió una punzada de tristeza. De pronto, sintió una ligera envidia por no verse así de cool.
Tomaron asiento y empezaron uno a uno a explicar su opinión sobre Cumbres Borrascosas. Mientras más se acercaban a Mike, urgía a su mente a idear algo inteligente qué decir, en base a lo que Will le había explicado y en lo que decían los demás.
Ese imbécil de Carlton dijo un par de cosas ingeniosas, el maldito. Llegó el turno de Will.
— Pienso que hay algo tan humano en la forma en que se comportó Heathcliff… —dijo, y pareció que todo se desvanecía a su alrededor mientras hablaba—no es un villano, es un ser humano que pasó por mucho, y…
Su mente se divagó y dejó de poner atención a lo que Will decía. Sus ojos verdes se iluminaban de una forma diferente cuando hablaba de algo que lo apasionaba. No recordaba haberlo visto tan auténtico, tan feliz. Tenía que pensar en algo, pronto…
— Excelente perspectiva, Will. Muy bien, Mike, espero nos acompañes más en éstas sesiones de verano —dijo la chica, con una perforación en la nariz y el cabello pintado de rosa— ¿Por qué no te presentas rápidamente y nos das tu opinión?
Mike no supo si levantarse o no, pero al final decidió quedarse sentado.
— Bueno, soy Mike Wheeler, tengo 20 años, me gusta jugar D&D y escribir…
— ¡Excelente, tal vez algún día leamos tus obras! —dijo amablemente la chica.
Mike sonrió, algo incómodo.
— Pienso que Heathcliff era un idiota… —empezó— pudo haber hecho más… no sé, tan sólo haber hecho más, pero decidió arruinar su vida siendo miserable.
Se arrepintió al soltar esas palabras. Todos lo miraban pasmados, incluido el idiota de Carlton. Volteó de reojo a ver a Will, y no supo si estaba a punto de llorar o de reír.
— Claro, esa es una opinión y… ciertamente estoy algo de acuerdo —la chica soltó una risa nerviosa — Bueno, llegó la hora de hacer la rifa para ver cuál es la lectura siguiente.
— ¿Tienes alguna lectura en mente? —le preguntó Will en un susurro, sonriendo.
— Mmm… pensé en algunos…
Mike sentía sus mejillas arder. Sabía que debía hacer algo, pero simplemente no se atrevía. Sólo debía estirar su mano y tomar la de Will. Sus manos se negaban a moverse. ¡Era un favor que había prometido hacerle a su mejor amigo, maldita sea! “Sólo estira la maldita mano” — pensó.
De pronto le llegó el flashback de varios años atrás —se sentía como una eternidad y al mismo tiempo, como si hubiera sido ayer—, cuando Will estaba temblando, siendo un niño, en aquellos tiempos cuando el Upside Down era su principal problema, y Mike simplemente había tomado su mano para que dejara de temblar. Había sido algo tan natural, tan espontaneo… ¿Por qué era tan difícil hacerlo ahorita? Y con todo ese maldito público viéndolos.
Observó que Will, titubeante, estiró su mano y la acercó a la suya, pero después… la volvió a poner en su pierna.
— ¿Y tú, pe-pensaste en algunos? —preguntó Mike.
— Bueno, las hermanas Broté me han obsesionado, tal vez… mmm….
“¡Ahora, ya!” Mike estiró la corta distancia que separaban sus manos y posó la mano encima de la suya.
Will, sorprendido, alzó la mirada. Sus mejillas se tiñeron suavemente de rosa. Estiró sus dedos, lo rodeó con ellos, y soltó una risita.
— Jane Eyre —dijo— creo que sería Jane Eyre.
— Y yo los sub…. Los Subterráneos, de Jack Kerouac —dijo Mike. Sentía su cara arder.
— No… no lo conozco.
Ambos chicos se miraron por un momento, y Mike, de pronto, notó que le sudaba la mano. Que patético. La retiró inmediatamente y Will lo observó, confundido. Excelente, era el mejor amigo en el planeta, capaz de hacer un pequeño, pequeño favor con éxito…
— ¿Ya tienen su título de sugerencia, chicos? — preguntó la chica, entregándoles a cada uno un pedazo de papel.
