Chapter Text
Parecía que los dioses odiaban a los Targaryen.
En serio que si.
Para empezar, destruyeron la casa ancestral donde los Targaryen residían (Antigua Valyria) junto a todos los dragones que existían en ese momento y las demás casas en el Feudo.
Aunque claro, para los dioses estaba justificado la destrucción de Valyria, para empezar, en ese lugar practicaban la magia oscura y salvaje de sangre. La magia mas destructora que podia existir. Si se practicaba con éxito pedia un alto precio. Y no muchos estaban dispuestos a pagar una vez obtenido el resultado.
Se sentían dioses en tierra, intocables y siendo capaces de decidir si una persona vivía o moria. Lastima que las vidas de los inocentes todavía sean propiedad de los dioses.
No importaba si eran de un país enemigo, o no creyeran en los dioses, ellos no podían ponerles un dedo encima.
Así que le enviaron advertencias a la unica casa que era medianamente decente.
Y, aunque esa fuera su justificación, no era la unica razon por la cual sacaron a los Targaryen de Valyria y los mandaron a Westeros.
Los dioses de los Primeros Hombres pidieron ayuda para que sus creyentes sobrevivieran a los Caminantes Blancos, estos resistirían fácilmente la espada, pero sucumbirían al fuego de dragon.
Claro que pensaban los dioses que los Targaryen tendrían muy en claro que no se podían casar con personas que no fueran de su misma casa o que no vinieran de Valyria para mantener todo puro y estable. Pero todo empezó a ir en decadencia cuando se mezclaron con andalos.
No era que tenían algo en contra de su sangre sin magia (odiaban a los andalos que se creían superiores y que pensaban que sus dioses lo eran todo) pero esa sangre sin ni una gota de magia o fuerza daría a luz personas que no soportarían las advertencias o el peso que conllevaba el ser un Targaryen.
Y eso se vio reflejado con el matrimonio de Maegor Targaryen y sus esposas, ninguna le puso dar hijos.
Ni siquiera la que era Targaryen. La sangre de Maegor, debilitada por las disputas en su misma casa, y rodeado de sangre andala no resistio aunque tuviera junto a el a una mujer valyria.
Después, la alianza entre Daella Targaryen y Rodrick Arryn. Dio a luz a Aemma Arryn, una mujer hermosa pero debilitada por la sangre y por las constantes perdidas a temprana edad que le hizo padecer Viserys Targaryen.
Ah, otro fracaso.
Su obsesion por un varón lo llevo a ordenar el asesinato de su reina. Eso y la influencia de una torre verde de la envidia.
Este hombre no entendia que, aunque su heredera tuviera un cuarto de sangre Andala, tenia mas sangre Targaryen y eso bastaba, era demasiado orgulloso y narcisista para creer que sus sueños de un hijo suyo en el trono vitoreado era un sueño que debia cumplirse y no una advertencia de los dioses. Aun asi tuvo 4 hijos, 1 mujer y 3 varones.
Todos hijos ignorados y maltratados.
El primero vivía borracho de su derecho como príncipe, ebrio y violador. Pasaba mas tiempo en los burdeles que en la Fortaleza Roja pero antes de todo esto era golpeado por su abuelo y madre para que se convirtiera en el príncipe perfecto para que su reclamo tuviera mas sentido.
La segunda era una princesa incomprendida, triste e infeliz, siempre había estado tambaleándose entre su cordura y la locura de ver el destino que le deparaba. Pensar que no podia hacer nada en contra del futuro y, al final dejándose caer desde una torre. Pobre Helaena, pobre niña.
El tercero le hacia honor al color de la guerra de su familia, envidiando a su hermano mayor por nacer primero y tener un dragon, obligado a cerrar un ojo por no respetar el tiempo de luto de un dragon. Tomado como bestia de guerra y peon por su familia, asesinado por su tio en el cielo asi como asesino a su sobrino en medio de una tormenta.
El cuarto, olvidable pero decente, criado lejos de su familia paterna por vergüenza y miedo de su familia materna. Y aun asi, si se hubiera juramentado a la causa de su hermana Rhaenyra, este no hubiera sido olvidado tras su muerte.
Pobres niños, todos con el linaje de la pútrida envidia. Con el linaje de Otto Hightower.
Un segundo hijo que ambiciono mas de lo que se merecía.
Igual que su hija, podrida por culpa de su padre hasta la medula, refugiándose en su mantra de deber.
Y, aunque los hijos de Rhaenyra, eran hijos que tuvo con su guardia Harwin Strong, este orgullosamente provenia de los Primeros Hombres. Los habían educado con los mejores tutores, bajo el mando de, la Princesa Rhaenys para el príncipe Jacaerys y Lord Corlys Velaryon para el príncipe Lucerys. Por eso sus hijos eran el estándar al cual los hijos de los Lords, hijos de otros príncipes y demás querían alcanzar y tener a su lado.
La magia de los Primeros Hombres circulaba fuertemente por la sangre de los Strong, y, juntándose con la de los Targaryen, habían creado a tres príncipes que siempre serian recordados y llorados por los nobles.
Jacaerys Velaryon era intrepido y curioso, noble y bondadoso, era inteligente. El heredero ideal.
A diferencia de otros jovenes desprendia una aura de seriedad y competencia, solia ser la voz de la razon en una discusión entre la familia Targaryen, diplomático y estratégico. Fue el quien le consiguió muchas de las alianzas a su madre cuando empezó la Danza de los Dragones. Algo que se le podia atribuir era su instinto protector hacia su familia, algo que lo haría caer en un intento desesperado por salvar a sus hermanos.
Claro que, pensándolo bien, murió tal cual y como el príncipe Aemon.
Dos príncipes, perfectos herederos al trono, muertos por una guerra con flechas atravesando su garganta y cuerpo entero, ambos luchando por la causa de los Targaryen.
Mientras que su hermano mayor cargaba con el peso de la corona, Lucerys Velaryon representaba para sus hermanos la pureza, vulnerabilidad y nobleza mas instintiva, era el estándar de empatia, el príncipe era increíblemente parecido a su abuela Aemmma Arryn, por lo que todos sabían que era hermoso. Su lealtad y devoción para su madre era el motor que lo movía, una vez muerto las situaciones en la Casa del Dragon fueron en decadencia. El solo fue una gota de entre muchas que terminaron por enterrar a Rhaenyra.
Joffrey Velaryon era impetuoso, atrevido. No tenia la paciencia suficiente para la diplomacia, era audaz y deseaba estar a la altura y en la vitrina en que ponía a sus hermanos mayores. El mas parecido a Daemon en cuanto a personalidad. Lamentablemente no tuvo el suficiente tiempo para demostrar su valia.
Y podemos ver que los hermanos demostraban una triada completa:
Jacaerys era la Responsabilidad - La corona y su deber
Lucerys era la empatia - El corazon y la bondad
Joffrey era la valentía - La espada y el espíritu.
Los hermanos mas chicos, Aegon y Viserys no podían recordarlos bien, cada dia se borraban las caras de la memoria de Viserys y Aegon apenas y recordaba el color de ojos de sus hermanos.
Lo hicieron bien por un tiempo hasta que se mezclaron con mas familias de Westeros, y los dragones ya se habían extinguido.
Los hijos de Maekar Targaryen, fueron bastante decentes.
Excepto uno, que murió quemado por tratar de tragarse fuego de dragon.
Su sangre ya estaba diluida por lo que murió en el acto.
Daeron Targaryen era otro Soñador, solo que el se refugio en la bebida, obteniendo una enfermedad por transmisión sexual que termino por matarlo. Aegon, el mas pequeño murió tratando de incubar huevos de dragon.
Todos desperdicios.
Todos, todos los Targaryen que les siguieron fueron decepcionantes o simplemente decentes. Hasta que llego ella, Daenerys Targaryen.
Con el fuego de Visenya, la belleza de Rhaenys y la determinación de Aegon. Aunque su sangre fuera Targaryen en una pequeña medida, le hacia honores a su casa de nacimiento. Vengando a sus seres queridos, eliminando a sus enemigos. Convirtiéndose en una Khalessi, Rompedora de Cadenas, Reina de las ciudades libres y, la que unifico a Westeros. Ella lo tenia todo.
Hasta que su blando corazon por su sangre, por el hijo de su hermano, la llevo a confiar en el hombre que la mataria.
Si, definitivamente los dioses habían abandonado a los Targaryen.
