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A la mañana siguiente en cuanto el sol salió, el claro ya estaba con ruido, los que se levantaban temprano ya estaban haciendo ejercicio, sarten ya estaba preparándose para cocinar, los nuevos también la mayoría ya estaban despiertos.
El pmega y la chica rizada se pusieron a caminar por el claro observando mejor el lugar, habían huertos con cultivos de papas, cebolla, entre otras cosas como los árboles frutales, también había una zona con árboles casi muertos.
-Parece un lugar grande pero te apuesto que estamos rodeados por esos muros...— El chico señaló los muros y la chica asintió.
—Es lo más lógico, todos aquí parecen fuertes, seguro que si hubiera una salida ya la hubieran encontrado...— Ambos chicos se quedaron parados viendo el muro el cual estaba lleno de enredaderas.
El omega se acercó tanteando la durabilidad de las enredaderas.
—No lo hagas, no podrás llegar a la cima y aunque lo hagas no sabemos que hay haya...— La chica advirtió haciendo que el chico asistiera y se alejara.
—Ven, volvamos... — Con un pequeño golpe en el brazo del chico, la chica se dio la vuelta y empezó a regresar, el chico no tardo en volver con ella.
Al llegar donde estaban sus demás amigos los vieron tendidos en el suelo sin saber que hacer, no habían hablado desde que llegaron pero estaban asustados, además que no se conocían, era incomodo.
—No encontramos mucho, Hay una especie de río con una cascada, hay huertos pero no hay salida, estamos rodeados de muros enormes...— El omega explico mientras se tiraba al suelo junto a los niños.
Mientras hablaban una persona se acercó, no parecía mucho mayor que ellos, era moreno y tenía músculos en su ágil cuerpo.
—Hola, soy Alby, se podría decir que soy como el líder del lugar... como se sienten?...— El chico parecía agradable aún así no dejaban de verlo con sospecha.
—Supongo que estamos bien a pesar de no saber mucho...— La chica rizada fue la que tomó la palabra y eso hizo que Alby riera mientras asentía.
—Lo entiendo, cuando nosotros llegamos aquí también estábamos asustado, nadie de aquí recuerda nada, un día solo despertamos aquí como ustedes...— La sonrisa de Alby era amable pero antes de poder entrar mejor en la conversación sintieron un temblor pequeño.
—Oh, ya abrieron...— Alby se levantó y se alejo.
Los chicos sin querer quedarse se levantaron y lo siguieron.
—Que es eso?...— Todos se habían parado frente al muro donde se estaba abriendo, era como un tipo de puerta gigante la que se abrió dejando ver un gran pasillo.
—Es el laberinto, cada mañana alguien lo abre y los corredores van a explorar tratando de encontrar cosas o en una esperanza la salida...— Alby explico mientras señalaba a un grupo de chicos que se estaban estirando y calentando.
—Que?...— Steve había volteado a ver a la chica la cual tenía una mirada que se le hizo conocida, sabía que significaba, era raro ya que no la recordaba del todo.
—Queremos ir con ustedes...— El omega asintió, no se iba a quedar de brazos cruzados sin saber nada de nada, además confiaba en el mismo, aunque ahora mismo era un desconocido hasta para si mismo.
—Alto! Ni siquiera saben que hay ahí y quieren ir? Pueden morir!...— Alby había gritado llamando la tensión de todos los cuales solo miraban el espectáculo.
—Sabemos como suena... se como se ve, pero no quiero quedarme sin hacer nada...— El omega sonrio al moreno mientras se estiraba, la chica a su lado sonrio y empezó a estirarse también.
—Esto es muy peligroso...— Alby seguía tratando de hacerlos cambiar de opinión pero los chicos parecían decididos.
—Esta bien Alby, tratare de guiarlos...— Un chico asiático se acercó palmeando el hombro del moreno.
—Y tu eres?...— La rizada pregunto viendo al chico.
—Minho, guardián de los corredores, soy el líder y ya que ustedes están tan entusiasmados con suicidarse pues vamos, solo traten de seguir el ritmo, si se pierden y empieza a anochecer no vamos a regresar por ustedes...— Luego de decir eso Minho se alejo yendo a la entrada donde ya estaban sus amigos listos para irse.
Los dos chicos en lugar de asustarse se acercaron y entraron al laberinto bajo la mirada de todos, por el momento su misión era recolectar información y tratar de entender todo de una manera correcta.
La chica era la que parecía más segura, aunque el chico también parecía decidido parecía más curioso que otra cosa y a los demás no les dejo más remedio que aceptarlo, solo esperaban que no murieran, aunque por la forma en la que Minho se había ofrecido a llevarlos seguro estarían bien, eso también era raro pero era tema para una siguiente vez.
