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Todo tranquilo....hasta que apareci yo!!

Chapter 2: ¿Me morí?

Summary:

Resucite pero ya me quiero ir jajaja

Notes:

Ayúdenme tengo miedo

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

La noche había caído por completo sobre la ciudad.

 

Las calles estaban tranquilas ahora. 

 

Las luces de los postes iluminaban las aceras húmedas y los edificios proyectaban sombras largas contra el pavimento. 

 

El ruido del tráfico había disminuido y el aire nocturno traía ese silencio extraño que solo aparece cuando el día finalmente se rinde.

 

Dentro de una casa no muy lejos de allí, la luz cálida de una lámpara iluminaba suavemente la sala.

 

Era la casa de Jun.

 

El ambiente era tranquilo, pero también había algo más flotando en el aire.

 

Expectativa.

 

Curiosidad.

 

Y un pequeño toque de incredulidad.

 

Porque en el sofá de la sala, completamente inconsciente, estaba una chica que nadie conocía.

 

Una chica que había aparecido en la ciudad diciendo cosas extrañas, caminando como si su cerebro estuviera en otra dimensión… y que finalmente había terminado derrotada por el enemigo más inesperado de todos:

 

Un simple poste de señalización.

 

Si.

 

Un puesto.

 

Porque aparentemente caminar sin mirar al frente era una habilidad muy avanzada para ella.

 

O tal vez no.

 

Quizás su cerebro estaba demasiado ocupado tratando de entender si estaba viva, muerta… o atrapada en algún tipo de universo alterno.

 

Su respiración era tranquila.

 

Una pequeña venda blanca cubría el golpe en su frente.

 

Aquella venda había sido colocada cuidadosamente por Yuri, quien ahora estaba sentada cerca del sofá, observando a la desconocida con una mezcla de preocupación y paciencia maternal.

 

Yuri había limpiado el golpe con cuidado unos minutos antes.

 

Nada grave.

 

Solo el resultado natural de una colisión frontal contra metal urbano.

 

Pero aún así, seguía vigilándola.

 

Porque una chica extranjera que aparece desmayada en tu casa siempre merece al menos un poco de atención.

 

En una silla cercana estaba Jun.

 

Tenía una taza de té entre las manos.

 

El vapor subía lentamente mientras él la sostenía con calma.

 

Jun no parecía particularmente alarmado.

 

Ni nervioso.

 

Solo… pensativo.

 

Había escuchado lo que Soleil le había contado.

 

Sobre el aeropuerto.

 

Sobre lo que había dicho acerca de los Cardbots.

 

Y sobre su curiosa teoría de que probablemente estaba muerta.

 

Jun no había reaccionado mucho cuando escuchó eso.

 

Después de todo, había visto suficientes cosas extrañas desde que los Cardbots llegaron a su vida.

 

Una chica confundida que cree que su alma viajó a otro mundo… bueno.

 

Eso ni siquiera entraba en el top diez de cosas raras.

 

Pero aún así, había algo que le llamaba la atención.

 

Jun levantó la taza y dio un pequeño sorbo de té.

 

El silencio de la sala era cómodo.

 

Pero no completamente vacío.

 

Porque al otro lado del sofá estaba Soleil.

 

Con los brazos cruzados.

 

Mirando fijamente a la chica inconsciente.

 

Y cuando decimos fijamente… queremos decir fijamente.

 

Sin mostrar mucho.

 

Sin moverse.

 

Simplemente esperando.

 

Porque Soleil tenía muchas preguntas.

 

Y no le gustaba esperar demasiado para obtener respuestas.

 

Su Metal Breath descansaba en su muñeca, silencioso ahora.

 

Dentro de él, Blaion permanecía guardado después de haber regresado a su forma de carta.

 

La sala estaba tranquila.

 

El reloj en la pared marcaba el paso del tiempo.

 

Tic.

 

Tac.

 

Tic.

 

Tac.

 

Jun apoyó la taza contra sus labios otra vez y murmuró con calma—Entonces… caminó directo contra el poste—

 

Soleil no apartó la mirada del sofá—Sí—

 

Jun bajó la taza lentamente—De frente—

 

—De frente—

 

Jun miró otra vez a la chica.

 

Un pequeño silencio pasó entre ellos.

 

Luego murmuró—Eso requiere dedicación—

 

Soleil parpadeó una vez—Tal vez su cerebro estaba ocupado—

 

Jun ladeó la cabeza—Pensando en qué—

 

Soleil respondió sin cambiar su expresión—En si estaba muerta—

 

Jun casi dejó escapar una risa.

 

Pero la contuvo.

 

Yuri, por su parte, observó a la chica en el sofá con una sonrisa suave—Pobrecita… debió estar muy confundida—

 

Soleil inclinó ligeramente la cabeza—O muy distraída—

 

Jun agregó con calma—O ambas cosas—

 

El silencio volvió a caer sobre la habitación.

 

El reloj siguió marcando el tiempo.

 

Tic.

 

Tac.

 

Tic.

 

Tac.

 

La chica en el sofá no se movía.

 

Ni un poco.

 

Soleil entrecerró los ojos—Está tardando mucho en despertar—

 

Yuri miró su respiración—Está descansando—

 

Jun observó el golpe en su frente—Bueno… considerando que se enfrentó a un poste de metal… probablemente su cerebro todavía está negociando con la realidad—

 

Soleil volvió a cruzar los brazos—O está soñando—

 

Jun miró a la chica otra vez—Tal vez—

 

O tal vez no.

 

La chica en el sofá permanecía inmóvil… pero no completamente.

 

Si alguien miraba con atención —y Soleil lo hacía— podía notar pequeños cambios. 

 

Nada exagerado, nada dramático como en las películas donde la gente se levanta de golpe con música épica.

 

No.

 

Esto era más lento.

 

Más torpe.

 

Primero fueron sus dedos.

 

Un pequeño movimiento, casi imperceptible, como si estuvieran comprobando si el mundo seguía ahí.

 

Luego su ceja se frunció un poco.

 

Su respiración cambió.

 

Y su cabeza se movió apenas contra el cojín del sofá.

 

Soleil inclinó ligeramente la cabeza—Se está moviendo—

 

Jun dejó su taza de té en la mesa inmediatamente.

 

Yuri levantó la vista desde la venda que había colocado—¿Ya?—

 

La chica volvió a moverse.

 

No como una sanguijuela arrastrándose por el sofá —porque afortunadamente nadie despierta así— sino como alguien cuyo cerebro todavía estaba intentando recordar qué demonios había pasado.

 

Su mano se levantó lentamente.

 

Sus dedos tocaron la venda en su frente—…mmm…—

 

Un pequeño sonido escapó de su garganta.

 

Jun se levantó de su asiento con calma y caminó unos pasos hacia el sofá.

 

No parecía alarmado.

 

Solo curioso.

 

Se inclinó un poco hacia adelante para observar mejor—Creo que ya está despertando—

 

Soleil también se inclinó ligeramente.

 

Yuri observaba con atención.

 

La chica frunció el ceño más fuerte ahora.

 

Sus párpados temblaron.

 

Intentaron abrirse.

 

La luz de la lámpara era demasiado brillante para alguien que acababa de salir de un golpe contra metal urbano.

 

Parpadeó.

 

Su visión todavía estaba borrosa.

 

Todo se veía extraño.

 

Una figura inclinada sobre ella.

 

Su cerebro empezó a encenderse lentamente.

 

Y con él… el dolor.

 

Su mano presionó la venda—…ugh…—

 

Su voz salió adormilada.

 

Jun estaba lo suficientemente cerca ahora como para notar el movimiento completo.

 

Se inclinó un poco más—Hola… ¿puedes oírnos?—

 

Y ese fue el momento exacto en que el cerebro de Hell decidió despertar de golpe.

 

Sus ojos se abrieron completamente.

 

El mundo regresó de golpe.

 

Y una cara desconocida demasiado cerca de la suya no era buena señal para ella.

 

Su reacción fue instantánea—¡AH!—

 

Se levantó del sofá como un resorte.

 

Pero había un pequeño problema.

 

Jun estaba inclinado justo encima de ella.

 

Muy cerca.

 

Demasiado cerca.

 

Y cuando Hell se incorporó con toda la fuerza de alguien que cree que se despertó en otro universo…

 

CRACK

 

Sus frentes chocaron con un sonido seco que resonó en toda la sala.

 

Fue un golpe perfecto.

 

Directo.

 

Sin margen de error.

 

Un cabezazo legendario.

 

Jun no tuvo tiempo ni de reaccionar—¡AAAH!—

 

El impacto lo empujó hacia atrás inmediatamente.

 

Perdió el equilibrio.

 

Sus pies tropezaron con la alfombra.

 

Y terminó cayendo sentado contra el suelo con un golpe sordo—¡AU!—

 

Durante un segundo nadie dijo nada.

 

Porque el golpe había sido…

impresionante.

 

En el sofá, Hell se quedó sentada sujetándose la cabeza con ambas manos.

 

—¡AHHH!¡MI CABEZA!—

 

Se balanceaba un poco hacia adelante mientras se sobaba el golpe.

 

—Oh my GOD-SON OF A—

 

La grosería salió automática.

 

Pura reacción.

 

—DAMN IT!—

 

Se frotaba la frente mientras murmuraba en inglés entre dientes.

 

—What the hell was THAT?!—

 

Mientras tanto, en el suelo…

Jun seguía procesando lo que acababa de pasar.

 

Estaba sentado con las manos apoyadas detrás de él, mirando al techo con una expresión completamente perdida.

 

—…creo……creo que vi estrellas—

 

Soleil estaba mirando la escena con los ojos bien abiertos.

 

Parpadeó lentamente.

 

Luego dijo con absoluta calma:—La despertaste—

 

Yuri se llevó una mano a la boca tratando de contener la risa—cariño, ¿estás bien?—

 

Jun se frotó la frente—No lo sé—

 

Miró a Hell.

 

Luego volvió a tocarse la cabeza—Creo que me golpeó con una roca—

 

En el sofá, Hell seguía sobándose la frente mientras murmuraba más maldiciones en inglés.

 

—Oh my GOD…My brain…My skull is broken…—

 

Respiró profundo.

 

Se inclinó hacia adelante.

 

Y finalmente miró alrededor de la sala por primera vez con claridad.

 

Soleil.

 

Yuri.

 

Jun en el suelo.

 

La casa.

 

El sofá.

 

El silencio que siguió fue muy largo.

 

Porque ahora su cerebro tenía que responder la pregunta más importante de todas.

 

Y ahora 

 

La sala quedó en silencio después del cabezazo.

 

Un silencio muy especial.

 

De esos silencios donde todos están intentando procesar exactamente qué demonios acaba de pasar.

 

Jun seguía sentado en el suelo, apoyado sobre una mano mientras con la otra se frotaba la frente lentamente.

 

Su expresión era la de alguien que acababa de descubrir que el cráneo humano podía usarse como arma contundente.

 

—Creo… —murmuró mientras parpadeaba un par de veces— …que ese golpe dejará marca—

 

—Mierda.....duele—

 

Porque claro, si te golpeas contra un poste… y luego contra la cabeza de otra persona… tu cerebro empieza a preguntarse qué clase de estilo de vida llevas.

 

Desde el otro lado del sofá, Soleil observaba la escena con los brazos cruzados.

 

Su expresión era la de alguien que estaba viendo un fenómeno científico muy extraño.

 

—Sobrevivió al poste —dijo con calma.

 

Jun la miró desde el suelo—Sí—

 

Soleil añadió:—Pero casi te mata—

 

Jun suspiró—Gracias por el apoyo moral—

 

Yuri, que estaba cerca de la mesa, no pudo evitar soltar una pequeña risa antes de acercarse un poco.

 

—Jun, levántate antes de que te quedes ahí para siempre—

 

Jun apoyó una mano en el suelo y finalmente se puso de pie, aunque lo hizo con cierta lentitud.

 

Primero se acomodó la espalda.

 

Luego se frotó otra vez la frente.

 

Y finalmente miró a Hell, que seguía sentada en el sofá como si su cerebro estuviera intentando reiniciar el sistema operativo.

 

Jun habló con un tono tranquilo—Para la próxima… intenta no usar la cabeza como martillo—

 

Hell levantó la mirada inmediatamente—¡Lo siento!—

 

La disculpa salió rápida.

 

De esas disculpas automáticas que salen antes de que el cerebro siquiera haya terminado de entender la situación.

 

—¡Lo siento mucho! ¡No lo vi! ¡Pensé que—

 

Se detuvo.

 

Porque en ese momento su cerebro terminó de enfocar la cara frente a ella.

 

Sus ojos se abrieron un poco más.

 

Jun.

 

De pie.

 

Frente a ella.

 

Con una ligera marca roja en la frente.

 

El silencio volvió a caer en la habitación.

 

Hell parpadeó.

 

Su cerebro hizo un pequeño sonido imaginario.

 

clic

 

Procesando información….

 

Comparando recuerdos…

 

Buscando en la base de datos mental…

 

Y entonces llegó el resultado.

 

Su mente gritó.

 

(ESPERA!!ESPERA!!!ESPERA!!!!ESPERA UN SEGUNDO!!!!!)

 

Sus ojos se abrieron más.

 

Se quedó mirando a Jun como si acabara de ver aparecer a un fantasma—…tú…—

 

Jun levantó una ceja—¿Sí?—

 

Hell lo señaló lentamente con el dedo—Tú…—Pausa—…eres Jun—

 

Jun parpadeó—Sí—

 

Otra pausa.

 

Más larga.

 

Porque dentro de la cabeza de Hell estaba ocurriendo algo muy diferente.

 

Un desastre mental monumental.

 

(Ok,OK,OK!!....Tranquila....No entres en pánico,respira,ese es Jun..)

 

(EL Jun!!!!!EL PROTAGONISTA!!!EL CHICO!!EL DE LOS CARDBOTS!!!EL DE LA SERIE!!)

 

Su cerebro empezó a girar como una licuadora con demasiada velocidad.

 

(¿Por qué estoy viendo a Jun en persona?)

 

(¿Cómo es posible?)/

 

(¿Esto es real?)

 

(¿Estoy soñando?)

 

(¿Estoy muerta?)

 

(¿Estoy en el más allá?)

 

(¿Este es el cielo para fans de robots gigantes?)

 

(¿O mi cerebro explotó contra el poste y ahora estoy viviendo mis últimos cinco minutos de vida en forma de sueño épico?)

 

Su mente seguía hablando sin parar.

 

Porque cuando Hell pensaba…

pensaba demasiado.

 

(No puede ser real.No puede ser real.No puede ser real.....No puede ser real.Pero si es real entonces…)

 

(OH DIOS!!LE ACABO DE DAR UN CABEZAZO A JUN!!!)

 

(¿SOY IDIOTA?)

 

La respuesta era probablemente sí.

 

Pero ese era un problema para otro momento.

 

Jun observaba su expresión cambiar cada dos segundos.

 

Primero sorpresa.

 

Luego horror.

 

Luego incredulidad.

 

Luego una cara que parecía decir “mi cerebro no cerebrea bien ahora mismo”.

 

Soleil murmuró desde el sofá—Creo que se rompió—

 

Jun suspiró—No creo que estuviera completamente arreglada desde el principio—

 

Yuri intervino suavemente antes de que la situación se volviera demasiado absurda.

 

—Bueno… creo que lo primero es que se calme un poco—

 

Se acercó a la mesa y tomó la taza de té que Jun había estado usando.

 

Luego miró a Hell con una sonrisa amable—Debe estar muy confundida—

 

Hell seguía mirando a Jun.

 

Todavía procesando.

 

Todavía intentando decidir si:

A) estaba viva

B) estaba muerta

C) estaba soñando

D) su cerebro había decidido inventar todo porque no podía aceptar la realidad.

 

Mientras su mente seguía corriendo en círculos, Yuri habló con voz tranquila—¿Quieres un poco de té?—

 

Hell parpadeó.

 

Su cerebro todavía estaba intentando entender el universo.

 

La taza de té todavía humeaba cuando Yuri la acercó con cuidado.

 

El aroma era suave, cálido, ligeramente dulce.

 

Ese tipo de olor que parece decir “tranquila, no pasa nada… aunque en realidad sí esté pasando todo”.

 

Hell todavía estaba sentada en el sofá, con la espalda recta como si su cerebro no hubiera terminado de decidir si debía huir, gritar o simplemente reiniciarse.

 

Jun seguía de pie frente a ella, con el leve chichón naciendo lentamente en su frente como recuerdo del histórico cabezazo.

 

Un recuerdo que, probablemente, iba a quedarse varios días.

 

Soleil estaba apoyada contra el respaldo del sofá, observando todo con la paciencia de alguien que claramente estaba disfrutando el espectáculo.

 

Y en medio de ese ambiente extraño —mitad hospital improvisado, mitad reunión incómoda— Yuri extendió la taza hacia Hell.

 

—Toma, bebe un poco,te hará bien—

 

Hell tardó un segundo en reaccionar.

 

Miró la taza.

 

Luego a Yuri.

 

Luego otra vez la taza.

 

(Ok… té… sí… té… eso es normal… la gente viva bebe té… la gente muerta también tal vez… no sé… nunca me he muerto antes… creo…)

 

Sus manos tomaron la taza con cuidado—G-gracias…—

 

Su voz salió más pequeña de lo normal.

 

Porque claro, tu cerebro puede ser caótico, tu boca puede decir groserías, puedes sobrevivir a un poste y darle un cabezazo a un protagonista de serie…

pero cuando la mamá del protagonista te da té, tu dignidad de repente aparece.

 

Hell acercó la taza a sus labios.

 

El vapor le rozó la cara.

 

Tomó un pequeño sorbo.

 

Y en ese mismo instante sus ojos se abrieron un poco más.

 

(…espera…)

 

Tomó otro sorbo más grande.

 

(…ESPERA…)

 

Un tercer sorbo.

 

(OK ESTE TÉ ESTÁ BUENÍSIMO)

 

No era exageración.

 

Era de esos tés que parecen abrazarte por dentro.

 

Con un sabor ligero que te hacía olvidar por un momento que probablemente habías cruzado medio planeta por accidente y que estabas en la casa de personajes que solo conocías por una serie.

 

Hell bajó un poco la taza—Está… muy rico…—

 

Yuri sonrió—Me alegra que te guste—

 

Mientras tanto, el cerebro de Hell seguía haciendo lo que mejor sabía hacer:

pensar demasiado.

 

(Ok… calma… estás sentada… estás bebiendo té… eso es normal… completamente normal… la gente se despierta en Corea en casas de personajes ficticios todo el tiempo… totalmente normal…)

 

(…NO ES NORMAL!!!)

 

(¿Por qué Yuri me está sirviendo té?)

 

(¿Por qué estoy en su casa?)

 

(¿Por qué Jun existe en tres dimensiones?)

 

(¿Por qué Soleil parece tan tranquila con todo esto?)

 

(¿Y por qué el té está tan bueno?)

 

(Céntrate mujer.)

 

(No pierdas la cabeza… bueno… más de lo que ya la perdiste contra el poste)

 

Mientras Hell seguía bebiendo pequeños sorbos intentando parecer una persona funcional, Yuri se sentó a su lado en el sofá.

 

La observó unos segundos.

 

Luego, con un gesto muy natural…

levantó la mano y empezó a frotarle la cabeza suavemente.

 

Como si fuera lo más normal del mundo.

 

Como si Hell fuera un gato callejero que habían recogido hace cinco minutos.

 

La mano de Yuri pasó suavemente por su cabello.

 

Con esa calma maternal que hace que el cerebro se relaje sin pedir permiso.

 

Hell se quedó completamente inmóvil.

Su cerebro tardó unos segundos en procesarlo.

 

(…espera…)

 

(¿ME ESTÁN… ACARICIANDO?)

 

(¿ME ESTÁ TRATANDO COMO UN GATO?)

 

(…no te muevas… no hagas algo raro… actúa normal…)

 

La mano volvió a pasar por su cabeza.

 

Y entonces ocurrió algo terrible.

 

Algo que nadie esperaba.

 

Algo que Hell definitivamente no planeaba hacer.

 

De su garganta salió un pequeño sonido.

 

Muy pequeño.

 

Muy suave.

 

Un ronroneo leve.

 

—Mrr…—

 

El sonido fue tan corto que Hell misma tardó medio segundo en darse cuenta de que acababa de hacerlo en voz alta.

 

Sus ojos se abrieron como platos.

 

Su cara se puso roja inmediatamente.

 

Roja como alguien que acaba de descubrir que su cerebro decidió convertirse en gato sin pedir permiso.

 

(OH NO)

 

(NO NO NO NO)

 

(ACABO DE RONRONEAR)

 

(ACABO DE RONRONEAR COMO UN MALDITO GATO)

 

(Dios… llévame… ahora sí estoy muerta… seguro estoy muerta… esto es el cielo de los gatos…)

 

Hell bajó lentamente la taza, intentando fingir que absolutamente nada había pasado.

 

Pero su cara seguía roja.

 

Yuri soltó una pequeña risa suave—Parece que te sientes mejor—

 

Hell intentó hablar—Yo… eh… sí…—

 

(MÁTAME!!!)

 

(POR FAVOR MÁTAME!!!)

 

(¿POR QUÉ HICE ESO?)

 

(¿QUIÉN RONRONEA?)

 

(¿CÓMO SOBREVIVO EN SOCIEDAD?)

 

(¿CÓMO SIGO VIVA SI MI CEREBRO FUNCIONA ASÍ?)

 

Yuri siguió sonriendo—¿Te duele mucho la cabeza?—

 

Hell negó rápido—N-no… estoy bien…&

 

(MENTIRA!!!)

 

(NO ESTOY BIEN!!)

 

(MI CEREBRO ESTÁ EN CRISIS EXISTENCIAL!!!)

 

(ACABO DE RONRONEAR!!!)

 

(Y EL TÉ ESTÁ DEMASIADO BUENO PARA SER REAL!!!)

 

(ESTO TIENE QUE SER UN SUEÑO)

 

Yuri asintió suavemente.

 

Luego se inclinó un poco hacia adelante y le dio un pequeño beso en la frente.

 

Un gesto corto.

 

Maternal.

 

Y eso fue suficiente para que el sistema completo de Hell colapsara otra vez.

 

Su cara pasó de roja a roja nivel volcán.

 

Su cerebro gritó.

 

(AAAAAAAAAAAA!!!!!!)

 

(NO NO NO NO!!)

 

(¿POR QUÉ ME ESTÁ TRATANDO TAN BIEN?)

 

(¿POR QUÉ LA MAMÁ DEL PROTAGONISTA ME DIO UN BESITO?)

 

(¿ESTOY ADOPTADA?)

 

(¿ME ADOPTARON SIN PREGUNTARME?)

 

(MI CEREBRO NO CEREBREA)

 

Desde el otro lado de la sala se escuchó una risa baja.

 

Jun.

 

Intentó disimularla.

 

Pero falló.

 

Soleil también se estaba riendo un poco, cubriéndose la boca con la mano.

 

Hell levantó lentamente la mirada hacia ellos.

 

Su expresión era completamente roja…

pero sus ojos decían claramente:

 

“JÓDANSE”

 

No lo dijo en voz alta.

 

Pero su mirada lo gritaba perfectamente.

 

Jun levantó las manos como si se rindiera.

 

Soleil se giró un poco para ocultar la risa.

 

Y en medio de todo eso, Hell seguía sentada en el sofá con la taza de té entre las manos…intentando aceptar una verdad muy difícil:

 

Su vida se había vuelto completamente absurda.

 

Y su cerebro…definitivamente no estaba ayudando. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La casa estaba mucho más tranquila ahora.

 

El caos del cabezazo, el té, el momento incómodamente maternal de Yuri y el incidente del ronroneo involuntario habían quedado atrás… al menos superficialmente.

 

Pero en la cabeza de Hell, la calma era solo una ilusión.

 

Había pasado aproximadamente una hora.

 

Una hora completa desde que su cerebro decidió despertarse en un país que no era el suyo, en una casa que definitivamente no debería conocer, rodeada de personas que —según todas las leyes lógicas del universo— solo deberían existir en una pantalla.

 

Y sin embargo ahí estaba.

 

Sentada en el sofá.

 

Viva.

 

Probablemente.

 

Tal vez.

 

(…creo...)

 

La sala estaba iluminada por una luz cálida ahora.

 

Afuera ya era de noche; la oscuridad se veía por las ventanas como un manto silencioso sobre la ciudad.

 

El ambiente era tranquilo.

 

Demasiado tranquilo para lo que estaba pasando dentro de su cabeza.

 

Soleil ya no estaba allí.

 

Su madre la había llamado hacía un rato, y después de despedirse rápidamente había salido de la casa con esa naturalidad que solo tienen las personas que están acostumbradas a robots gigantes y visitantes confusos.

 

Lo cual dejaba a Hell con dos personas en la casa.

 

Yuri…que ahora estaba en la cocina preparando algo sencillo para que Hell pudiera comer algo después de su larga aventura de “viaje internacional involuntario + golpe contra poste + colisión craneal con protagonista de serie”.

 

Y Jun.

 

Jun estaba sentado en una silla cerca del sofá, inclinado un poco hacia adelante con los codos apoyados en las rodillas.

 

Observándola con atención.

 

No con desconfianza.

 

Más bien con curiosidad.

 

La misma curiosidad que tendría alguien tratando de entender cómo una extranjera apareció en un aeropuerto, caminó por la ciudad perdida y terminó desmayada contra un poste.

 

Y lo más importante…cómo sabía algunas cosas que no debería saber.

 

Hell tenía las manos entrelazadas sobre las piernas.

 

Miraba el suelo.

 

A veces levantaba la mirada.

 

A veces volvía a perderse en sus propios pensamientos.

 

Lo cual ocurría bastante seguido.

Porque cuando Hell pensaba…

pensaba demasiado.

 

(Ok… calma… respira…)

 

(Han pasado… ¿cuánto? ¿una hora?)

 

(Sí… una hora…)

 

(Sigo aquí…)

 

(Sigo respirando…)

 

(No he despertado en Bolivia…)

 

(No he abierto los ojos en un hospital…)

 

(Nadie ha gritado “¡milagro, volvió a la vida!”)

 

(Así que… o sigo viva… o estoy en el más allá.)

 

(Y si esto es el más allá… es raro que tenga hambre)

 

(¿Los muertos tienen hambre?)

 

(Porque si sí… eso explica muchas cosas)

 

(Pero si estoy viva…)

 

(¿CÓMO DIABLOS LLEGUÉ A COREA?)

 

(¿Y por qué terminé en la casa de Jun?)

 

(¿Y POR QUÉ JUN EXISTE?)

 

Su mente volvió a girar.

 

Como un hámster corriendo en una rueda.

 

Jun la observaba con una mezcla de curiosidad y paciencia.

 

La chica llevaba varios minutos en silencio… con esa cara que claramente decía “mi cerebro está teniendo una reunión interna muy complicada”.

 

Finalmente habló.

 

Su español tenía un ligero acento al intentar pronunciar algunas palabras.

 

—¿Tú… entiendes… coreano?—

 

Hell levantó la mirada—Un… poco…—

 

Jun asintió lentamente—Bien… eso ayuda—

 

Hubo una pequeña pausa.

 

Jun pensó cómo formular la siguiente pregunta.

 

Porque su español tampoco era perfecto—Yo… quiero entender… —dijo, buscando las palabras— cómo llegaste aquí—

 

Hell se quedó en silencio unos segundos.

 

(Buena pregunta)

 

(Excelente pregunta)

 

(Ojalá yo también supiera la respuesta)

 

Miró el suelo otra vez—Yo… tampoco sé…—

 

Jun inclinó ligeramente la cabeza—¿No sabes?—

 

Hell negó despacio—Solo recuerdo… el avión…—Su voz se volvió un poco más pensativa—Me subí… pero creo que era el equivocado…—

 

(Lo cual sería completamente mi estilo!!Claro que sí!!La única persona que podría subirse al avión incorrecto y terminar en otro continente soy yo)

 

(Definitivamente soy yo)

 

Jun escuchaba con atención—¿Viniste sola?—

 

—Sí…—

 

—¿Familia?—

 

—En mi país…—

 

Jun asintió lentamente.

 

Parecía estar armando el rompecabezas poco a poco.

 

Hell levantó la mirada otra vez.

 

(Dios… ese chichón sí va a dejar marca)

 

(Qué manera tan elegante de conocer a alguien: darle un cabezazo)

 

Jun habló otra vez—Tú dijiste antes… que conocías a Blaion—

 

Hell se tensó ligeramente.

 

(Ay no!!Ay no!!Llegamos a ESA parte)

 

Jun continuó:—Pero cuando pregunté… no explicaste—

 

Hell levantó la mirada rápidamente—Yo…—

 

Se quedó callada.

 

(No digas que viste la serie!No digas que viste la serie!!NO DIGAS QUE VISTE LA SERIE!!!)

 

(¿Cómo explicas eso?)

 

(“Hola, sí, vi tu vida en televisión infantil.”)

 

(No. No. No.)

 

(Eso suena a locura)

 

(Más locura de la que ya hay)

 

Jun esperaba pacientemente.

 

Hell se aclaró la garganta—Yo… eh…—

 

Miró hacia un lado—Los… vi en internet—

 

Jun parpadeó—¿Internet?—

 

—Sí…—

 

Hell asintió rápidamente, agarrándose de esa excusa como alguien que se aferra a un salvavidas.

 

—Videos… cosas así…—

 

Jun la observó unos segundos.

 

Claramente procesando esa información.

 

Mientras tanto, en la cabeza de Hell…

 

(Perfecto!!Excelente!!!Gran explicación!!)

 

(“Los vi en internet.”)

 

(Muy convincente.)

 

(Seguro ahora piensa que soy una loca que se obsesiona con robots en YouTube)

 

(Dios… dame paciencia)

 

(Porque si me das fuerza… probablemente vuelva a darle un cabezazo para que olvide lo que me dice)

 

Jun finalmente habló otra vez—Eso… explica un poco—

 

Hell parpadeó.

 

(¿En serio?!!¿ESO explica algo?!¿Cómo?!!¿Por qué?)

 

(¿Su cerebro también funciona raro o qué?)

 

Pero antes de que pudiera pensar demasiado en eso, una voz llegó desde la cocina.

 

Yuri.

 

—La comida estará lista en un momento—

 

El aroma empezó a llegar hasta la sala.

 

Hell levantó un poco la cabeza.

 

(ahora voy a cenar aquí)

 

(Definitivamente mi cerebro no está preparado para esta vida)

 

La conversación se quedó flotando en el aire durante unos momentos.

 

No era un silencio incómodo… pero tampoco era exactamente relajado.

 

Era más bien ese tipo de pausa donde dos personas están pensando demasiado al mismo tiempo.

 

Jun, con esa mirada curiosa que tenía desde que todo empezó. 

 

No parecía molesto, ni desconfiado… solo estaba intentando armar las piezas del rompecabezas humano que tenía delante.

 

Y Hell, por su parte…

 

Bueno.

 

Hell estaba teniendo una conferencia completa dentro de su cabeza.

 

(Ok… repasemos la situación)

 

(Los Cardbots existen)

 

(La mamá de Jun me adoptó emocionalmente por cinco minutos)

 

(Y sigo sin saber cómo regresar a Bolivia)

 

(Excelente!!Plan perfecto!!10/10 estrategia de vida)

 

Suspiró lentamente.

 

Luego llevó una mano al bolsillo de su pantalón—Hmm…—

 

Sacó su teléfono.

 

La pantalla se encendió con ese pequeño brillo familiar que, en circunstancias normales, siempre traía un poco de tranquilidad.

 

Pero hoy… hoy era otro tipo de historia.

 

Hell miró la parte superior de la pantalla.

 

Y su rostro cambió lentamente.

 

Una barra de señal.

 

Vacía.

 

Completamente vacía.

 

Ni una rayita.

 

El símbolo de “sin servicio” brillaba con una sinceridad brutal.

 

(…claro....)

 

(Mi compañía telefónica probablemente cree que sigo en Bolivia comiendo salteñas)

 

(¿Por qué mi cerebro no pensó en esto antes?)

 

(¿Por qué mi cerebro nunca piensa en cosas útiles?)

 

(Ah sí… porque mi cerebro no cerebrea bien)

 

Hell intentó abrir una aplicación.

 

Nada.

 

Intentó refrescar la señal.

 

Nada.

 

Incluso levantó un poco el teléfono como si eso mágicamente fuera a ayudar.

 

Spoiler: no ayudó en absoluto.

 

Jun observaba el pequeño ritual tecnológico con interés.

 

—¿No tienes señal?—

 

Hell dejó caer la mano con el teléfono—No…—

 

—Eso pasa cuando vienes de otro país—

 

(Gracias por el recordatorio, capitán obvio)

 

Jun inclinó un poco la cabeza.

 

Pensó unos segundos.

 

Luego dijo con tono casual—¿Has pensado en comprar un chip local?—

 

Silencio.

 

Un silencio profundo.

 

Denso.

 

Pesado.

 

Hell se quedó completamente inmóvil.

 

Su cerebro tardó aproximadamente tres segundos completos en procesar esa frase.

 

(…………)

 

(…¿QUÉ?)

 

(…un chip)

 

(UN CHIP!!!!!)

 

(¿POR QUÉ NO PENSÉ EN ESO?!!!)

 

(¿POR QUÉ NO SE ME OCURRIÓ ESO?!!!!)

 

(¿CÓMO NO SE ME OCURRIÓ ESO?)

 

(¿SOY IDIOTA?)

 

(SÍ)

 

(DEFINITIVAMENTE SÍ)

 

(MI CEREBRO ES UNA PAPAYA)

 

Hell bajó lentamente el teléfono.

 

Su cara quedó completamente inexpresiva.

 

Ese tipo de expresión vacía que aparece cuando alguien acaba de darse cuenta de que la solución más simple del mundo jamás cruzó su mente.

 

Jun la miró.

 

Y entonces entendió.

 

Su expresión cambió.

 

Primero curiosidad.

 

Luego comprensión.

 

Y finalmente…una risa.

 

No fue una carcajada gigante.

 

Pero sí fue una risa sincera que escapó antes de que pudiera detenerla.

 

—…—

 

Hell lo miró lentamente.

 

Jun intentó controlarse.

 

Pero la situación era demasiado absurda.

 

—Lo siento —dijo, aunque todavía se reía un poco.

 

—No es gracioso—

 

—Un poco—

 

—No—

 

—Un poco sí—

 

Hell agarró el cojín que tenía al lado del sofá.

 

Jun apenas tuvo tiempo de reaccionar.

 

PUM

 

El cojín voló directamente a su cara.

 

—¡CÁLLATE!—

 

Jun recibió el impacto con una mezcla de sorpresa y diversión.

 

El cojín cayó al suelo.

 

Pero la risa seguía ahí.

 

—Lo siento —dijo otra vez, levantando las manos— pero fue gracioso—

 

Hell cruzó los brazos inmediatamente.

 

—No pensé en eso…—

 

—Ya lo noté—

 

—¡Oye!—

 

Jun volvió a reír un poco—No es tan grave—

 

Hell suspiró.

 

Uno de esos suspiros largos que dicen “Dios, dame paciencia porque si me das fuerza lo vuelvo a golpear.”

 

Miró el teléfono otra vez—Soy bruta…—

 

Jun negó con la cabeza—Solo… distraída—

 

(Gracias por suavizarlo....Pero igual soy bruta)

 

(¿Quién no piensa en comprar un chip?)

 

(Todo el mundo piensa en eso)

 

(Menos yo)

 

(Claro)

 

(Porque mi cerebro funciona como una radio mal sintonizada)

 

Hell volvió a suspirar.

 

Su dedo empezó a deslizarse por la pantalla.

 

Entró a su galería.

 

ahí estaba su pequeño museo personal del caos robótico.

 

Miles.

 

Literalmente miles de fotos.

 

Capturas.

 

Imágenes.

 

Videos.

 

Momentos guardados.

 

Clips.

 

Escenas.

 

Memes.

 

Todo relacionado con una sola cosa.

 

Metal Cardbot.

 

Jun, que todavía estaba cerca, alcanzó a ver parte de la pantalla cuando Hell empezó a deslizar.

 

Más capturas.

 

Hell seguía pasando con el dedo distraídamente.

 

Como alguien que revisa su galería sin pensar demasiado.

 

(……………espera.………AY NO!!)

 

Su dedo se detuvo.

 

Porque de repente recordó algo muy importante.

 

Algo extremadamente importante.

 

(…Mi galería…………está llena de Metal Cardbot.………y Jun está justo aquí)

 

Su cerebro hizo un pequeño sonido imaginario.

 

clic

 

La realización llegó lentamente.

 

(………Creo que……esto podría ser incómodo) 

 

Hell se quedó mirando la pantalla con una mezcla de nostalgia… y un leve pánico.

 

(…ok....Esto es raro....Muy raro....Porque todas estas imágenes…...son de gente que ahora está viva… caminando por la ciudad… mientras yo estoy sentada en su casa)

 

(…esto se siente como si alguien encontrara un álbum lleno de fotos suyas que nunca se tomó)

 

(Dios… qué extraño)

 

Su dedo dejó de deslizar la pantalla.

 

Suspiró.

 

El tipo de suspiro que sueltas cuando tu cerebro decide que ya tuvo suficiente caos por hoy.

 

—Haaaa…—

 

Con un movimiento rápido salió de la galería.

 

La pantalla volvió al menú principal del teléfono.

 

La barra de señal seguía igual.

 

Como si se burlara.

 

(Sí, sí, ya sé… sin señal… gracias por recordármelo)

 

Guardó el teléfono sobre sus piernas por un momento y levantó la mirada hacia Jun.

 

Jun seguía sentado cerca, observando con curiosidad tranquila.

 

No parecía haber notado exactamente qué estaba viendo Hell en la galería.

 

O si lo había notado…no lo estaba comentando.

 

Lo cual era una bendición enorme para la dignidad de Hell.

 

Hubo un pequeño silencio.

 

—Jun…—

 

—¿Sí?—

 

Hell dudó un momento.

 

(Ok… pregunta normal… pregunta casual…)

 

(no actúes como fan desesperada…)

(actúa normal…)

 

(como una persona funcional…)

 

(aunque no lo seas)

 

Se aclaró un poco la garganta—Los… otros Cardbots…—

 

Jun levantó ligeramente las cejas—¿Sí?—

 

—¿Dónde están ahora?—

 

Jun se acomodó un poco en la silla antes de responder.

 

Su tono era tranquilo, natural… como si estuviera hablando de compañeros de trabajo.

 

—Están en la ciudad—

 

Hell parpadeó—¿Todos?—

 

Jun asintió—Sí—

 

Se inclinó ligeramente hacia atrás mientras explicaba.

 

—Cada uno tiene tareas diferentes,Algunos ayudan en emergencias,Otros patrullan,Otros trabajan con diferentes equipos—

 

Hell escuchaba con atención.

 

(…ok...Entonces…ellos están allá afuera)

 

(Caminando...Trabajando)

 

(Si salgo a la calle…)

 

(existe una posibilidad muy real de que vea a un robot gigante pasar por la esquina)

 

(…mi cerebro no está preparado para esta vida)

 

Jun continuó—La ciudad es grande,siempre hay algo que hacer—

 

Hell asintió lentamente.

 

Su mente estaba pintando imágenes mientras escuchaba.

 

Era extraño pensar que todo eso estaba pasando ahora mismo mientras ella estaba sentada ahí.

 

Y entonces una idea apareció en su cabeza.

 

—¿Y… Bluecop?—

 

Jun la miró con curiosidad—¿Bluecop?—

 

Hell asintió rápido—Sí—

 

Jun sonrió levemente—Sigue trabajando con la policía de la ciudad—

 

Hell inclinó la cabeza.

 

(…tiene sentido....Muy sentido....El robot policía trabajando con la policía)

 

(Gran sorpresa)

 

(Realmente nadie esperaba eso)

 

Jun soltó una pequeña risa baja—Es muy dedicado a su trabajo—

 

Hell asintió lentamente.

 

(Sí… eso también lo sé…)

 

(Ese robot literalmente respira reglas)

 

Justo en ese momento…un pequeño sonido electrónico rompió el ambiente tranquilo de la sala.

 

BEEP

 

El sonido vino de la muñeca de Jun.

 

Su Metal Breath.

 

Jun levantó el brazo automáticamente.

 

La pequeña pantalla se iluminó.

 

Hell miró el dispositivo con curiosidad inmediata.

 

(…ok…eso es el Metal Breath…eso es real…lo estoy viendo……esto sigue siendo surrealista)

 

Jun revisó el mensaje rápidamente.

 

Y entonces sonrió un poco más.

 

—Hablando de Bluecop…—

 

Hell parpadeó—¿Qué?—

 

Jun levantó la mirada—Acaba de enviar un mensaje—

 

Hell se quedó quieta.

 

Jun leyó el mensaje brevemente—Dice que ya terminó su turno—

 

Hell tragó saliva—…...—

 

Jun continuó con tono casual—Y que va a pasar por aquí—

 

Silencio.

 

Un silencio muy profundo.

 

Porque dentro del cerebro de Hell…

las alarmas empezaron a sonar inmediatamente.

 

(………!!¿QUÉ?!!!)

 

(!!¿QUÉ DIJO?!!!)

 

(¿BLUECOP… VIENE… AQUÍ?!!!!!)

 

Su cuerpo se puso rígido.

 

(¿Puedo saltar por la ventana?)

 

(…no… eso sería peor)

 

(Dios… ¿por qué me da miedo conocer a un robot policía?)

 

(AH SÍ… PORQUE LOS POLICÍAS HACEN PREGUNTAS!!!)

 

(MUCHAS PREGUNTAS!!!)

 

(EXCELENTE!!)

 

(10/10 PLAN DE VIDA!!!)

 

Mientras tanto, Jun seguía mirando el mensaje con total tranquilidad.

 

Hell, en cambio…seguía sentada completamente rígida en el sofá.

 

Como alguien que acaba de escuchar que un policía viene a visitarla… y su primer instinto fue pensar:

 

(…tal vez pueda esconderme antes de que llegue) 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La sala seguía tranquila.

 

Jun todavía sostenía su Metal Breath mientras el pequeño brillo de la pantalla se apagaba lentamente después del mensaje.

 

Bluecop venía.

 

Una frase corta.

 

Pero para Hell… era prácticamente el anuncio de una inspección policial internacional.

 

Y su cerebro no estaba preparado para eso.

 

Como si alguien hubiera presionado el botón de “congelar personaje”.

 

(Ok… calma…)

 

(solo probablemente quiera saber por qué hay una extranjera desconocida en la casa de Jun…)

 

(…ME VA A INTERROGAR!!!)

 

(SEGURO ME INTERROGA)

 

(VOY A TERMINAR EXPLICANDO QUE VI SU VIDA EN INTERNET)

 

(Y ESO SUENA COMO LOCURA)

 

(DIOS… MI VIDA ES UN DESASTRE!!)

 

Jun la miro y notó inmediatamente la rigidez total de su postura—¿Estás bien?—

 

Hell no respondió.

 

Seguía completamente tiesa.

 

Jun entrecerró un poco los ojos—Hell…—

 

Nada.

 

El tipo de silencio que grita “mi cerebro se está desintegrando por dentro.”

 

Justo en ese momento, desde la cocina se escucharon pasos.

 

Yuri apareció en la sala con un pequeño plato en las manos.

 

—La comida ya está—

 

No terminó la frase.

 

Porque justo en ese momento Hell saltó del sofá.

 

Caminó dos pasos rápidos hacia ella.

 

Y la abrazó con fuerza.

 

—¡AAAA!—

 

Yuri se quedó congelada.

 

El plato quedó levantado en el aire.

 

Hell se aferró a ella como si fuera un salvavidas en medio del océano—¡ME VA A VER!—

 

Su voz salió en un chillido desesperado.

 

Yuri parpadeó—¿Quién?—

 

—¡EL POLICÍA ROBOT!—

 

Jun no pudo evitarlo.

 

Una pequeña risa escapó de su garganta.

 

Intentó disimularla.

 

Pero falló miserablemente.

 

—…lo siento —murmuró mientras se tapaba un poco la boca.

 

Hell lo fulminó con la mirada desde el hombro de Yuri.

 

Pero seguía abrazándola con fuerza.

 

Yuri dejó el plato sobre la mesa cercana con calma antes de devolverle el abrazo suavemente.

 

Le dio unas pequeñas palmadas tranquilizadoras en la espalda.

 

—Tranquila, tranquila—

 

Su tono era suave.

 

Como si estuviera calmando a una gatita asustada.

 

—Bluecop no muerde—

 

(NO PERO PREGUNTA!!!)

 

(Y LOS POLICÍAS PREGUNTAN MUCHO!!!)

 

(Y YO NO TENGO RESPUESTAS!!!)

 

(EXCEPTO “ME SUBÍ AL AVIÓN EQUIVOCADO”)

 

(ESO NO SUENA BIEN!!!)

 

Hell seguía abrazándola—No quiero verlo…—

 

Jun soltó otra risa baja desde su silla.

 

Yuri le lanzó una mirada rápida que claramente decía “compórtate”

 

Luego volvió a mirar a Hell.

 

Pensó unos segundos—Bueno…—dijo suavemente—Si todavía no quieres verlo…—

 

Hell levantó un poco la cabeza.

 

Sus ojos brillaban con esperanza—¿Sí?—

 

Yuri sonrió ligeramente—Podrías esconderte un rato—

 

Jun levantó la mirada—Mamá…—

 

Yuri continuó con total naturalidad—En el cuarto de Jun—

 

Silencio.

 

Jun la miró con una expresión que decía claramente:

 

“¿enserio?”

 

—¿Mamá?—

 

Pero Hell ya había tomado la decisión.

 

Sus ojos se iluminaron como si alguien le hubiera dado el plan de escape perfecto.

 

—¡Sí!—

 

Se separó del abrazo inmediatamente—¡Sí, sí, sí!—

 

Jun levantó una mano—Espera—

 

Pero Hell ya estaba en movimiento.

 

Corrió hacia el pasillo como si Bluecop ya estuviera tocando la puerta.

 

—¡HEY!—Jun se levantó rápidamente—¡No corras!—

 

Pero Hell ya había desaparecido en dirección a las habitaciones.

 

Jun suspiró.

 

Ese suspiro profundo que das cuando te das cuenta de que tu noche tranquila acaba de convertirse en un episodio extraño de comedia.

 

—Genial…—

 

Caminó detrás de ella—¡Hell!—

 

La puerta del cuarto se abrió de golpe.

 

Hell entró como una ráfaga.

 

La habitación de Jun era ordenada.

 

Lo cual claramente no estaba preparado para una visitante en pánico.

 

Hell no perdió tiempo.

 

Miró la cama.

 

Tomó la decisión más lógica que su cerebro podía ofrecer en ese momento.

 

Se agachó.

 

Y se metió debajo de la cama.

 

Jun llegó a la puerta justo a tiempo para ver sus pies desaparecer bajo el colchón.

 

Se quedó parado un momento.

 

Mirando la escena.

 

Luego soltó otro suspiro largo.

 

—…—

 

Se cruzó de brazos—Pareces una niña—

 

Debajo de la cama, la voz de Hell salió inmediatamente.

 

—¡OYE!—

 

Su cabeza apareció un poco desde la sombra.

 

Sus ojos lo miraban con indignación pura.

 

—¡Tengo casi 22!—

 

Jun se quedó completamente quieto.

 

Su expresión cambió lentamente.

 

Porque su cerebro acababa de procesar una nueva información.

 

—¿Veintidós?—

 

Silencio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cuarto quedó en silencio.

 

Un silencio extraño… porque en realidad había dos personas en la habitación, pero una de ellas estaba metida debajo de la cama como si fuera una misión de espionaje de bajo presupuesto.

 

Jun seguía de pie cerca de la puerta.

 

Con los brazos cruzados.

 

Mirando hacia abajo.

 

Debajo de la cama, Hell también lo miraba… pero desde la oscuridad, con el cabello algo desordenado y la expresión de alguien que definitivamente no pensaba salir pronto.

 

Jun parpadeó otra vez—¿Veintidós?—

 

La pregunta salió con incredulidad.

 

No exactamente.

 

Más bien con ese tono que dice: “mi cerebro no está seguro de aceptar esta información”

 

Hell frunció el ceño inmediatamente—¡Sí!—

 

Jun inclinó un poco la cabeza—¿De verdad?—

 

(¿DE VERDAD?)

 

(!!¿DE VERDAD?!!)

 

(¿DE VERDAD ME ACABA DE PREGUNTAR ESO?)

 

Los ojos de Hell se entrecerraron peligrosamente desde su escondite.

 

—¿Qué quieres decir con “de verdad”?—

 

Jun levantó las manos con calma—Solo digo…—

 

Miró la cama.

 

Luego volvió a mirarla—Que ahora mismo estás escondida debajo de una cama porque viene un policía—

 

Pausa.

 

—Eso no ayuda a que parezcas adulta—

 

Silencio.

 

Debajo de la cama, Hell lo miraba como si estuviera considerando seriamente arrastrarlo hacia abajo y morderlo en la pierna.

 

(Respira...Respira....Respira....No lo mates....Todavía no....)

 

Hell salió un poco más de debajo de la cama, lo suficiente para mirarlo directamente.

 

—Tengo pánico, ¿ok?—

 

Jun levantó una ceja—¿De Bluecop?—

 

—¡SÍ!—

 

Jun parecía genuinamente confundido—Pero él es amable—

 

(Sí..)

 

(Muy amable...)

 

(Pero también es policía...)

 

(Y los policías hacen preguntas....)

 

(Y yo soy mala respondiendo preguntas.......)

 

Hell suspiró pesadamente desde el suelo—Solo… déjame aquí un rato—

 

Jun negó lentamente con la cabeza—No puedo creer que tengas veintidós—

 

La mirada que Hell le lanzó en ese momento podría haber evaporado agua—Te juro que si sigues diciendo eso…—

 

Jun levantó las manos rápidamente—Está bien, está bien—

 

Hell lo miró con los ojos entrecerrados unos segundos más.

 

Como si estuviera evaluando si el comentario merecía una venganza futura.

 

Finalmente habló—Entonces sal del cuarto—

 

Jun parpadeó—¿Qué?—

 

—Sal—

 

Jun señaló el suelo—Pero estás debajo de mi cama—

 

—¡Exacto!—

 

Jun soltó un pequeño suspiro—No puedes quedarte aquí toda la noche—

 

Hell lo miró fijamente—Mírame—

 

Jun la miró—¿Sí?—

 

—Soy perfectamente capaz—

 

Jun se quedó en silencio unos segundos.

 

Luego murmuró—Eso me preocupa—

 

Hell le lanzó una mirada asesina.

 

Literalmente asesina.

 

El tipo de mirada que dice “si no te vas ahora mismo voy a arrastrarme fuera de esta cama como criatura de película de terror”

 

Jun levantó ambas manos en señal de rendición—Está bien,está bien....Me voy—

 

Se dio media vuelta hacia la puerta.

 

Pero antes de salir, volvió a mirarla una última vez.

 

—Solo no rompas nada—

 

La respuesta llegó inmediatamente desde debajo de la cama.

 

—¡FUERA!—

 

Jun soltó una pequeña risa antes de salir del cuarto.

 

La puerta se cerró suavemente detrás de él.

 

Debajo de la cama, Hell volvió a acomodarse en su pequeño escondite.

 

(Perfecto.....Plan perfecto...Escondida....Segura....)

 

(Sin policías robots mirándome)

 

(Excelente estrategia)

 

(Tal vez debería vivir aquí ahora....)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mientras tanto…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jun caminó por el pasillo de regreso hacia la sala.

 

Su madre estaba cerca de la puerta.

 

Yuri levantó la mirada—¿Dónde está el infierno?—

 

Jun suspir—Debajo de mi cama—

 

Yuri parpadeado—…—

 

Luego simplemente avance como si eso fuera una información completamente normal.

 

—Entiendo—

 

En ese mismo momento…se escuchó un sonido afuera.

 

Un ruido suave.

 

Pesado.

 

Algo grande moviéndose.

 

Jun levantó la mirada hacia la puerta.

 

Y sonrió un poco.

 

—Ya llegó—

 

Caminó hacia la entrada.

 

Abrió la puerta.

 

El aire fresco de la noche entró en la casa.

 

Afuera, la calle estaba tranquila.

 

Las luces de la ciudad iluminaban el camino.

 

Y entonces…una figura enorme se movió frente a la casa.

 

Cuatro metros de altura.

 

Blindaje azul.

 

Luces rojas y azules reflejándose en el metal.

 

Bluecop había tomado su forma de raíz.

 

Su verdadera forma robótica.

 

La en orme figura se inclinó ligeramente para mirar hacia la puerta.

 

Sus ojos brillaron con un suave resplandor magenta.

 

Y entonces soltó una pequeña risa.

 

-¡Jun!-

 

Su voz era fuerte… pero alegre.

 

Jun levantó la mano inmediatamente—¡Bluecop!—

 

La enorme figura se acercó un poco más a la entrada.

 

—Buenas noches—

 

Jun sonriendo—Me alegra verte—

 

Bluecop también parecía contento—Igualmente—

 

La gran figura robótica se detuvo frente a la casa, iluminada por las luces de la calle…completamente ajeno al hecho de que, dentro de la casa…una chica de veintidós años estaba escondida debajo de una cama para evitar verlo.......

Notes:

Pánico escénico activado jajaja

Notes:

Ya me dió miedo ah!!!!