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Language:
Español
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Published:
2025-09-11
Updated:
2026-03-28
Words:
34,431
Chapters:
8/?
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10
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598

Mi destino es amarte

Chapter 8: capitulo 8

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

El auto de la familia Barton se estacionaba frente a la gran casa de la familia, cuando la puerta se abrió la rubia bajo de esta, con ambas manos en su vientre y con una linda sonrisa en los labios; observo el lugar sorprendida por lo lujoso que se veía todo, miro al chofer que era un hombre mayor y la estaba ayudando con su maleta, entraron a la casa y una voz maternal y cantarina la recibió:

-mi niña hermosa – le dijo la mayor besando su frente – como estuvo el viaje
- agotador Sra. Barton – sonrió tomando sus manos – espero no llegar a molestar
- ay, hija – le dijo abrazándola – dime tía Eldress – la miro – como vas a ser una molestia, ven vamos debes tener hambre
- si un poco – rio caminando al lado de la mayor – de igual forma debo ir a mi trabajo tía
- que trabajo – la miro entrando a la casa – no mi niña ya no tienes que trabajar, eres una a mujer casada – dijo sonriendo – además estas embarazada, no dejaré que corras peligro – la miro – mira que me enteré de que te trataban mal en ese lugar, ya me encargue yo de solucionar muchas cosas por allá
- tía no – le dijo nerviosa – no quiero que piensen que soy una mantenida o que me estoy aprovechando de su familia
- claro que no cariño – sonrió – tu eres especial

Freya la miro con una sonrisa, de que si mama murió no había sentido ese calor maternal, pero Eldress había sido una mujer muy dulce con ella cuidándola y tratándola bien, se adentró en la casa con ella caminando a la cocina donde la ama de llaves tenía la mesa llena de cosas para comer. La mayor le dijo que se sentara y comiera lo que deseara mientras ella se sentaba frente a ella para hablar con animosidad, la rubia le contaba que la última ecografía había salido todo bien que él bebe crecía bien y sus latidos eran como un tambor en carnaval.
No notaron como las horas pasaron entre las risas y la conversación, que cuando Malachi llego nadie lo había notado entrar realmente se sintió desplazado, pero estaba feliz de ver a su Freya; sabía que aún estaba molesta porque no le respondía mensajes, llamadas, ni correos, además de negarle las fotos de la ecografía, debía hablar con ella y aclarar las cosas como debe ser y no hacerla sentir como si fuera un remplazo o un accidente.
Cuando entro a la cocina lo primero que vio fue a esa rubia hermosa, risueña como solo ella sabe, su sola presencia llenaba ese lugar; camino apresurado para abrazarla con fuerza, oliendo su cabello y solo eso lo hizo sentir en casa:

-Malachi, me puedes soltar por favor – dijo de forma fría – me estas apretando
- perdón preciosa – dijo soltándola para mirarla – te extrañe… no sabes cuanto – sonrió tratando de darle un beso-
- Malachi – dijo corriendo la cara – estoy agotada… tía me gustaría subir al cuarto, me molesta un poco la espalda – la sonrió a la mujer –
- yo te llevo – dijo el moreno ansioso – por favor déjame llevarte si…
- de acuerdo – lo observo con una sonrisa suave – bien por donde
- por aquí – le dijo tomando su mano –

Freya camino a su lado sin soltarle la mano, él le hablaba de algunas cosas, pero ella realmente no estaba interesada en lo que el moreno le decía; tal vez era cruel, pero Malachi le había dicho cosas muy dolorosas y eso se le quedó marcado en la mente.
Al llegar al cuarto lo observo mordiendo su labio con suavidad, a pesar de estar molesta ese hombre le gustaba, suspiro entrando al lugar; una habitación espaciosa con muebles claros y ordenados y una cama de dosel simple y cómodo, un baño privado, tenía buena luz y amplio; se giró para mirar al moreno que como si fuera el fin del mundo la sujeto del rostro besándola con cariño, no era un beso brusco o rudo sino un beso cargado de disculpas, sentimientos y emociones; ella al inicio sorprendida quiso apartarlo pero luego cedió acariciando su cabello con suavidad:

-de verdad lo siento – le dijo abrazándola – fui un idiota… no quiero arruinar esto – la miro – tu eres te has convertido en mi fuerza
- Malachi… no puedo vivir en una ruleta de emociones – le dijo seria – yo hice una promesa frente a Dios… pero tu llevas dos ocasiones donde me has tratado como una cualquiera – apretó sus manos en la chaqueta del mayor – y eso me lastimo…
- quiero darte la estabilidad que necesitas – la observo – pero necesito el tiempo para arreglar las cosas…
- yo te di mi opción – se separó – debes decidir… o te quedas conmigo como esposo para criar a nuestro bebé juntos – le dijo aguantando el llanto – o solo esperas a que nazca él bebe y nos separamos y yo con dolor te entrego al bebé y lo crías con Lucy…
- Freya – la miro – yo…
- no quiero promesas… quiero seguridad – dijo tocando su vientre – no quiero ser la otra… y menos que culpes al bebé por todo, hable con Sway… ella redacto un documento – lo miro – sea la decisión que tomes yo me iré sin nada o me quedare a tu lado siempre… pero por favor no me llenes de ilusiones y luego me saques como si yo no fuera nada…
- porque Sway… no me dijo nada – miro arrugando su entrecejo – se supone que es mi amiga …
- no te dijo porque yo se lo pedí – lo miro – pero ahora… donde dormiré
- en la cama conmigo – le dijo apuntando el lecho – es lo normal…
- no, yo no dormiré contigo – dijo cortante – no hasta que aclares tus ideas…
- Freya… no hay otro cuarto – dijo suspirando – por favor
- entonces dormiré en el sillón… - dijo sentándose en el – y no quiero razones u objeciones

El moreno la miro soltando una suspiro, la rubia podía llegar a ser un poco orgullosa y el no sabía cómo sobrellevarlo, la miro acariciando su rostro suave y acomodo sus mechones, para ayudarla a acomodarse en el sillón; se sentó en el suelo a su lado para colocar su mano sobre su vientre con suavidad hablándole al bebé que crecía en ese lugar, la rubia lo observo con esos ojos azules profundos y confundidos, ella quería amarlo y entregarle toda su vida pero estaba asustada de hacerlo y que luego el solo la desechara como si nada.
Ya habían pasado unas horas, en las que Freya aprovecho de dormir plácidamente y Malachi aprovecho de trabajar un poco sin separarse de ella en ningún momento; cuando la desagradable entrada de Leticia en el cuarto arruino la paz, Malachi la observo con cara de malas pulgas para que fuera luego, asintió al saber que la cena ya estaba lista; la mujer se fue y el despertó a la rubia que se acomodaba en su sillón, pero abrió los ojos por la insistencia.
Bajaron al comedor con calma entre sonrisas y pequeños chistes, el moreno movió la silla para la rubia quien se sentó con gusto mientras la tía reía y Leticia y Walker estaban en silencio, algo desplazados en ese ámbito familiar:

-pudiste descansar querida – le dijo la mayor – ahora tiene mejor semblante
- si tía, pude dormir unas horas – rio con suavidad – vaya todos se ve muy rico
- sí, me alegro de que te guste – apretó su mano – lo mande hacer para ti, es rico en vitaminas y nutrientes, para que ese bebito crezca fuerte
- gracias, tía – sonrió con calma – a ver querido – le dijo tomando su plato para servirle, ella vio ese gesto en su mama, cuando le servía a su padre – se ve muy rico come
- tú también debes comer – sonrió besando su mano – anda come
- porque son tan lindos – dijo Eldress emocionada – oh lo había olvidado – hablo colocando una hoja en la mesa – los inscribí a un curso para padres primerizos, para que vayan aprendiendo
- pero tía… aun es muy temprano para eso – hablo la rubia – esos cursos se toman del quinto mes hacia adelante…
- si tía – apoyo a la rubia, sin saber de qué hablaba – a Frey ni se le nota la barriga
- pues conocidote a ti Malachi – lo apunto – te aseguro que dejaras caer a tu hijo el primer día… así que irán y punto

Ambos jóvenes asistieron mirando a la mayor, para luego seguir comiendo con calma mientras hablaban, Freya quería conocer a los otros dos que no hablan mucho, así que lo incluyo en la conversación con una facilidad propia de ella; al parecer tener a esta pequeña rubia en casa les haría bien a todos.

-----Mi destino es amarte-----

 

Se encontraban sentados espalda con espalda sobre ese tapete de yoga y rodeados de parejas, esta era la primera clase de paternidad que tenían juntos y ninguno sabía qué hacer en realidad, todas esas parejas se notaban que tenían un avanzado estado de embarazo y ahí estaba la pequeña rubia que recién se le notaba un bulto en su vientre, toco su pancita con suavidad afirmándose en la espalda de Malachi que escribía en su teléfono algún correo de trabajo o quien sabe que cosas.
Luego de unos minutos viendo como los padres le hacías masajes en los pies y piernas a sus esposas ella sintió un poco de celos, soltó un suspiro mientras jugaba con sus pies descalzos; luego de un rato ambos giraron hacia la profesora quien hablaba tan animadamente que ambos la miraban como una lunática:

-muy bien papis y mamis – dijo aplaudiendo – ahora viene lo que más les gusta a los papás, el evento principal
- qué cosa – dijo bajito a Freya –
- no se – dijo mirando a la mujer –
- ohh si – dijo colocando sus manos en sus senos – masaje en los senos para la producción de leche – sonrió –
- no… - dijo Malachi – no hare eso –
- eso es, por debajo con suavidad – dijo moviendo sus manos – comiencen a masajear con mucho amor
- Freya… yo – dijo con las manos temblando –
- haga movimientos circulares – sonrió – suavemente… demuestren su amor por su esposa
- qué vergüenza – susurro la rubia -

La rubia se cubrió los pechos con sus brazos avergonzada, viendo como las otras parejas lo hacían sin dudar, el moreno se giro hacia ella suspirado, que tan malo podía ser solo era un masaje nada extraño, miraba como el resto de las parejas lo hacia él también podía hacerlo, levanto sus manos a la altura de las axilas de la rubia, la toco con la punta de los dedos cerrado los ojos:

-a…aquí voy – le dijo nervioso –
- ¿adonde? – le dijo la rubia mirándolo de reojo –
- pues ahí – le respondió – aquí voy… estoy yendo…
- Malachi… - dijo nerviosa –
- bien aquí voy – movió las manos – 3…2…1…

El moreno con todo su valor paso sus manos por debajo de las axilas de la rubia pasado hasta el frente, haciendo que Freya encorvara su espalda evitando que las manos de Malachi le tocaran sus pequeños pechos, por la sorpresa que se había llevado por ese movimiento del moreno; se mantuvo quieta aun con la boca en una pequeña “O”, el moreno suspiro mirando el techo del lugar para tratar de calmarse y comenzó a mover sus manos en el aire haciendo círculos, mientras que la pobre rubia encorvaba más su espalda alejadose de sus manos, miro hacia abajo mirado ese movimiento raro que el moreno hacía, se mordió el labio mientras escuchaba a Malachi decir porque tenía que hacer eso, mientras se mecía de un lado a otro con ella suavemente. La profesora aun con su sonrisa de paz mundial, giro su cabeza hacia ello mirándolo con cara de que están haciendo con la boca abierta y se acercó a ellos reprendiéndolos:

-Sr. Barton – le dijo - ¿Qué está haciendo?
- ¿no estaban ahí? – dijo riendo de la situación - ¿en qué momento paso?... deberías habérmelo dicho –
- te vi tan divertido… que no quise decírtelo – rio la rubia aun incomoda –
- pero cariño – rio mirando a la profesora –
- no es gracioso Sr. Barton – dijo seria la mujer mayor – esto es por el bien del bebe – se acercó más a ellos – debe tomárselo enserio – le regaño – déjeme ayudarlo… no debe estar tan tenso

La profesora le acomodo las manos un poco separándolas con algo de fuerza, llevándolas más atrás mientras ayudaba a Freya a colocar la espalda derecha exponiendo sus pechos un poco; una vez estaban en la pose requerida la mujer puso sus manos sobre las de Malachi y con un movimiento suave las acercó a la rubia, quien vio todo pasar de forma lenta abrió sus ojos y boca cuando las manos del moreno se posaron a palma cerrada sobre sus pequeño senos; haciendo que de la sorpresa Freya gritaras inclinándose hacia el frente para escapar gateando y Malachi gritara mirando sus manos cayendo de espaldas, mientras la profesora los miraba:

-ay no – grito el moreno –
-¿Qué? – miro las manos del moreno - ¿Qué paso?
- creo que me siento mal – dijo la rubia colocándose de pie para salir corriendo de la sala –
- ¿Qué? – miro la mujer a la rubia corriendo y el moreno aun gritando en el suelo mirando sus manos –
- ah… ¿ve la estática? – rio el moreno – es que le doy la corriente… soy eléctrico…
- sr Barton váyase por favor – dijo molesta –

La pobre mujer dio por terminada la clase despachando a todos y con mayor rapidez al moreno, jamás le había tocado una pareja si de rara; Malachi salió con los zapatos y bolso de Freya en las manos, no sabía que tenía la rubia con huir sin los zapatos, buscándola con la mirada la encontró sentada en unos sillones mientras miraba a los niños que jugaban en una sala de grandes ventanales, con esa sonrisa que le encantaba el alma:

-que haces esperando aquí – le dijo el moreno sentándose a su lado –
- es que – lo miro sonrojada – me dio vergüenza volver a entrar – acomodo su cabello mientras movía sus pies – sentí que molestaría
- ¿Por qué te tiene que importar lo que piense el resto? – le dijo suavemente mientras se ponía frente de ella arrodillado, tomando su pie para colocarle los zapatos –
- gracias – dijo sonriendo –
- bien – dijo suspirando mientras se colocaba de pie – ahora que ya lo hicimos, ya se terminó – tomo su mano – no tienes que obligarte a venir si no te sientes cómoda – la miro – yo me encargare del resto
- pero Malachi si la tía se vuelve a sentir mal – dijo apretando su mano para caminar con el –
- Freya no viste que estaba fingiendo – rio – esa mujer tiene más salud que tú y yo juntos, usa esas tetras para que hagamos lo que quiere, tu tranquila
- pero – lo miro –
- de todos modos, no tiene sentido volver aquí y pasar por esto otra vez – dijo suspirando –
- a mí me gusto – le dijo parándose –
- ¿Qué?
- me gusto – lo miro tocando su vientre – sentí que compartía un momento con él bebe y el papa – rio – así que me gustó mucho
- Freya – sonrió con suavidad –
- además… sé que él bebe también disfruto pasar tiempo con su papa – lo miro – gracias por estar aquí conmigo
- sí, bueno – se acercó colocando su mano sobre la de la rubia en su vientre – ¿cómo lo sabes?
- supongo – sonrió – que es el instinto maternal…es increíble

Malachi sonrió con ternura mientras envolvía a Freya entre sus brazos con cariño, beso su frente y entre chistes caminaron hacia el auto del moreno, la ayudo a subir con cuidado y luego él se subió, Freya le contaba los cambios que había sentido esa semana que estuvieron separados y Malachi la escucha atento dando su opinión y una que otra pregunta estúpida. La rubia lo observaba cada vez más encantada con ese coqueto hombre; el moreno la observo de vuelta y entre risas le dijo que le parecía si iban a comprar cosas para él bebe ya que ese día tenía libre así que lo dedicaría solo a ella, la rubia sonrió animada y emocionada le gustaban las cosas de bebe, ya que eran tan pequeñas y adorables y realmente se emocionó con demasía.
El moreno condujo hacia el centro comercial, pero en un momento Freya sujeto su brazo y se puso pálida, él se asustó y detuvo el auto quitándose el cinturón para bajar y correr al lado del copiloto:

-Freya que paso – dijo sacándole el cinturón - ¿te duele algo?
- n…no, es solo que mi panza… - dijo frotando su vientre –
- ¿Qué?... ¿la panza? – dijo tocando su vientre - ¿Dónde te duele?
- uff – dijo mordiendo sus labios –
- ¿Dónde exactamente? – tocando todo su vientre - ¿aquí?
- me suena del hambre – dijo tapando su cara – tengo un antojo
- ¿Qué? – la miro - ¿me estas tomando el pelo? – se toco el pecho - ¿es una broma?
- pero… que culpa tengo que el bebe quiera comer papas fritas con huevo – dijo haciendo puchero – tengo hambre… Malachi
- esta bien, solo me asuste pensé que te dolía algo – respiro más calmado – bien te llevare a comer primero
- perdón – se rio un poco –

El moreno se volvió a sentar en su auto para manejar hacia un restaurante familiar que el visitaba seguido, no era caro y no sabía si a la rubia le gustaría tal vez ella quería algo más costoso, pero su sorpresa fue grande cuando la rubia entro al lugar con una sonrisa enorme en los labios y casi corrió hacia una mesa que tenía motivos de gatitos en ella; lo miro con una sonrisa llamándolo a su lado para pedir sus antojos.
Malachi la miraba comer sorprendido ella se había comido 3 porciones de papas fritas y aun quería más, sonrió mientras le robaba unas cuantas y ella le daba un puchero de protesta, pero su atención fue llamada cuando una chica muy animada subió a un escenario casi gritando:

-hola a todos los presentes – dijo sonriendo – empezamos la competencia de karaoke, asi que los que estén interesados venga aquí y podrán elegir entre nuestros premios…
- vaya espero que no asusten a nuestro bebé con los gritos – rio el moreno limpiando los labios de la rubia –
- yo quiero participar – dijo tragando las papas en su boca – sé que puedo ganar… puedo
- claro cariño – dijo riendo – puedes

Algunos comensales subieron a cantar las canciones, pero algunos más que cantar gritaban a todo pulmón, el pobre moreno se tapaba los oídos mirando a la rubia que comía feliz su helado de menta chocolate; solo lo dejo cuando la chica la llamo a subir al escenario.
Freya se levantó con cuidado acomodando su vestido y su cabello para subir al pequeño escenario, tomó el micrófono buscando una canción en la Tablet eligiendo con una sonrisa y me miró para suspirar:

-esta es para ti – le dijo al moreno – vamos
- te quiero bebe – le grito dándole ánimos mientras la comenzaba a grabar –

La canción comenzó a sonar suave y lenta igual que una luz de vela, y cuando la primera letra salió de la boca de la rubia todos quedaron estupefactos, su voz era suave, dulce, llena de sentimientos que parecía llenar el ambiente, todos se quedaron viéndola y algunos comenzaron a grabarla:

Si fuera más guapa y un poco más lista
Si fuera especial, si fuera de revista
Tendría el valor de cruzar el vagón
Y preguntarte quién eres
Te sientas enfrente y ni te imaginas
Que llevo por ti mi falda más bonita
Y al verte lanzar un bostezo al cristal
Se inundan mis pupilas
Freya miro a Malachi con esos ojos azules mientras cantaba cada nota, dándole a entender que la canción se la estaba dedicando, se movió por el pequeño escenario como si fuera de ella:
De pronto, me miras, te miro y suspiras
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista
Apenas respiro, me hago pequeñita
Y me pongo a temblar
Y así pasan los días, de lunes a viernes
Como las golondrinas del poema de Bécquer
Y de estación a estación, en frente tú y yo
Va y viene el silencio
Malachi trago saliva de forma pausada, la voz de su ahora esposa era tan imponente que no había forma de apartar la vista de ella; de todos los años que llevaba en la productora familiar hace mucho tiempo no escuchaba una voz así:
De pronto, me miras, te miro y suspiras
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista
Apenas respiro, me hago pequeñita
Y me pongo a temblar
Y entonces ocurre, despiertan mis labios
Pronuncian tu nombre, tartamudeando
Supongo que piensas: Qué chica más tonta
Y me quiero morir
Pero el tiempo se para y te acercas diciendo
Yo aún no te conozco y ya te echaba de menos
Cada mañana, rechazo el directo
Y elijo este tren
El se levanto con calma casi hipnotizado por esa mujer, camino con calma estirando su mano hacia ella que lo observo con una sonrisa suave tomando su mano para bajar:
Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado
Un día especial, este 11 de marzo
Me tomas la mano, llegamos a un túnel
Que apaga la luz
Te encuentro la cara, gracias a mis manos
Me vuelvo valiente y te beso en los labios
Dices que me quieres y yo te regalo
El último soplo de mi corazón
Cuando acabo Malachi la atrajo besándola con esa suavidad, que hacia parecer que si ponía mas fuerza se rompería; todos los presentes comenzaron a aplaudir con fuerza, las rubia se separo del beso y lo miro con ternura recibiendo otro beso, pero en la frente.
La chica gritona del restorán se le acercó aplaudiendo, para darles unas fotos que les habían sacado, el moreno las tomo mirando las imágenes con encanto, para luego ver como se llevaban a Freya para sacarle una foto para colocarla en el muro de los ganadores de la batalla de karaoke; luego de unos minutos la rubia volvía con un montón de chucherías que le habían regalado, su cara se iluminaba como si se hubiera ganado la lotería:

-mira lo que me dieron – dijo mostrando sus regalos con alegría –
-vaya, te luciste allá arriba – le dijo tomando sus cosas para que tomara su helado – dejaste al restauran sin regalos
- mentira, ellos me dijeron que podía elegir – le hizo un puchero – además, esta es la primera vez que gano algo
- bien, vamos que aun nos queda un rato para ir al centro comercial – tomo su mano para salir del lugar – y te gusto la comida
- si estaba muy rica – rio subiendo al auto – ¿podemos venir una próxima vez?
-las veces que gustes – le sonrió –

Malachi comenzó a conducir hacia el centro comercial inmerso en esa pequeña felicidad que se estaba gestando poco a poco, Freya después de lo que había pasado lo estaba perdonando, eso quería pensar hasta ahora todo estaba saliendo de forma natural y pacífica. Al llegar al gran centro comercial el moreno tomo su mano con suavidad y la llevo a pasear por este buscado cosas que a ella le gustara para él bebe, Freya se emocionaba con cada cosa que a Malachi le hacia sentir en paz al verla; cuando llegaron a una sección de accesorio de bebes sus ojos se iluminaron de sobre manera, unos pequeños zapatitos adornaban una mesa:

-Malachi, mira que lindos – dijo feliz tomando esos zapatitos –
- wow que pequeños – dijo el mayor – están adorables, ¿te gustan?
-si… están preciosos – sonrió –
- pues los llevaremos, este y este – dijo tomando otros – por si es niño o por si es niña
- me parece – sonrió –
- ¿Malachi… eres tú? – dijo una voz femenina – ¿qué estás haciendo aquí y quien es ella?
- Rosy, que estás haciendo en este lugar – dijo de mala forma al ver esa rubia teñida amiga de Lucy – acaso se te pego el padre nuestro – la miro colocando a Freya tras de el – nadie que te pueda interesar, estoy aquí comprando regalos nada fuera de lo normal
- Lucy sabe que estas en estos lugares con otra mujer que no es ella – trato de mirar a la rubia – por que la escodes, dile que me dé la cara –
- y porque debería pedirle permiso a ella para salir con una amiga – le dijo molesto – Rosy deja de molestar

Freya estaba algo asustada ya que esa tal Rosy se veía algo agresiva y ella no estaba en condiciones para defenderse, apretó la maga de la chaqueta que llevaba Malachi avergonzada por lo que estaba pasando; pero se sorprendió cuando unas manos desconocidas la sujetaron con suavidad:

-primo ya volví – hablo Miguel tras ellos – gracias por cuidar a mi novia
- que – miro al castaño abrazado a Freya – ah, si no te preocupes no hay problema
- mi amor os vamos creo que Malachi tiene mucho que hablar con esta señorita mal humorada – le dijo tomando su mano –
- si cuñado, nos vemos en casa – dijo la rubia dolida por esas mentiras – gracias por ayudarme – susurro dejando los zapatitos donde estaban – adios

Miguel se llevo a la pequeña rubia del lado de Malachi, quien se quedo molesto y frustrado por esa situación que por su cobardía no supo resolver en su momento y nuevamente fue miguel quien había ayudado a su esposa por no querer reconocer la verdad.

-----Mi destino es amarte-----

Freya estaba llorado desde que había llegado a la casa, apenas entro solo subió al cuarto y se encerró todo ese tiempo, que cuando llego Malachi ella ya estaba dormida en el sillón envuelta entre mantas mientras suspiraba agotada por lo sucedido. Cuando quiso tocarle el rostro la voz de Miguel le cruzo los oídos como un rayo de razón:

-Malachi, que pretendes con todo esto – dijo de forma molesta –
- a que te refieres – lo miro suspirado –
- no te hagas el imbécil – le grito – mira como la tienes, cada día la lastimas mas, que esperas que se aburra de ti… que termine odiándote – le dijo tomándolo de la chaqueta – quieres apagarla… dime
- suéltame – lo miro – lo que haga o lo que no haga – lo empujo – no es asunto tuyo, deja de meterte en nuestra vida Miguel…
- pues mientras ella este así – le dijo – sere la piedra en tu zapato – le apunto con su dedo – y lo juro, que, si tu no comienzas a darle el lugar que le corresponde, ten por seguro que buscare mi oportunidad y te la quitare de los brazos – hablo alzado la cabeza – y seré yo quien le de lo que tu cobardía, no le quiere dar… te quedo claro Malachi
- sigue soñado – le dijo quitado su mano – Freya es mía, es mi esposa… ahora y para siempre
- entonces arregla tu maldito caos – lo miro para darse la vuelta – por ella es una mujer que vale la pena cuidar

Miguel se fue dejando a un Malachi lleno de dudas y remordimiento de sí mismo, el castaño tenía razón Freya en el poco tiempo que llevaba a su lado había logrado más cosas que en los 5 años que estuvo con Lucy, miro nuevamente a Freya en el sillón y suspiro cargándola con cuidado para meterla en la cama, no podía seguir así ella no lo merecía, dejo los zapatitos de bebe que habían visto juntos en la tienda, sobre la mesita de noche y acaricio su mejilla.
Se quito la ropa para colocarse el pijama, se recostó a su lado abrazándola con algo de fuerza, soltando algunas lagrimas silenciosas en su cabello; él se sentía culpable de todo lo que pasaba en su vida y en la de sus seres amados, pero ahora tenia miedo de pensar que esta situación era tan linda, que solo esperaba que en algún momento se acabara y por culpa de el:

-Freya perdóname – susurro contra su nuca – perdóname por todo esto… por meterte en este caos – gimoteo como un niño – pero tu… te estas convirtiendo en mi luz, por favor tenme paciencia… un poco mas
- Malachi – susurro mientras se giraba y abrazaba su cabeza en su pecho para que llorara – esperare un poco, pero no pidas eternidad…
- gracias … - le susurro abrazándola –

Ambos se abrazaron dándose ese apoyo sutil y silencioso, Malachi se aferraba a ella como un ancla y ella solo lo sostenía con suavidad dando salvación, esa noche se durmieron compartiendo el calor de sus cuerpos; pero ninguno pensó que ese día en el restauran los videos que algunos gravaron de Freya y el besándose al final de la canción, llegaron a las redes sociales y a las manos de cierta pelinegra obsesiva que estaba mas cerca de lo que pesaban, la ira la albergó tirando su teléfono a la pared, no dejaría que le quitaran a su hombre y su camino seguro al éxito máximo.

Notes:

hola
hoy fue un 2x1, ya apareceré mil años después
espero les haya gustado
los amodoro
adios

Notes:

nos leemos prontos, gracias por leer