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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-03-25
Updated:
2026-03-31
Words:
2,456
Chapters:
2/?
Comments:
2
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7
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1
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43

Emo x Punk

Chapter 2: I'm not okay

Chapter Text

Una semana después de aquel enfrentamiento, Frank pensó que lograría olvidar a aquel chico, muy lindo y todo, pero es un emo, y él no le entra a eso.

O eso es lo que se quiere convencer, la realidad es que aquel desconocido sigue dando vueltas en su mente. Por mucho que trata de superarlo y seguir con su vida, no puede olvidar aquellas imágenes en su cabeza: lo atractivo que lucía incluso enojado, el brillo de sus ojos verdes, y esos labios que, más de una vez, la hacen preguntarse qué se sentiría besarlos.

Mierda…

Quiere volarse los sesos cada vez que piensa eso.

Cómo es posible que pasó de odiar a los emos a soñar con besar a uno.

Siente que ha caído muy bajo.

Todo lo que odiaba y le aparecía estúpido, ahora le parecía encantador viniendo de él.

Lo peor de todo, ni siquiera sabía su nombre.

Y probablemente jamás lo sepa.

Esta ciudad no es tan grande, pero hay miles de personas viviendo aquí que sería difícil volver a encontrarse con él.

O eso es lo que pensó.

Para su buena o mala suerte, aquel chico asistía a la misma preparatoria que él.

Frank sentía ganas de golpearse el rostro, como es que nunca lo había notado antes.

Todo ocurrió un día cualquiera, caminaba por los pasillos directo a la salida, por fin había terminado sus estúpidas clases así que ya era libre, estaba tranquilo, entonces, una extraña sensación lo hizo girar. Lo hizo sin saber por qué, casi por instinto… y ahí estaba él.

Él no pareció notarlo, pero Frank lo reconoció al instante, después de todo, no lo había olvidado desde su primer encuentro.

Al verlo de nuevo, se detuvo. Una emoción le recorrió todo el cuerpo, impulsándolo a ir directo hacia él. Estuvo a punto de hacerlo, pero se frenó al notar que se acercaba a otro chico, un tipo de lentes.

Desconocía quién era ese tipo que lo acompañaba, pero le desagrada la manera tan cercana con cómo se tratan, se pregunta si acaso ese tipo de lentes será su novio.

Esa idea le hizo enfurecer, entonces se dio cuenta de lo estúpido que está actuando.

Bueno, aunque lo sea, no debería importarle, ni siquiera es su tipo.

Debería alejarse, seguir con su vida.

A pesar de todo eso, empezó a seguirlo.

Lo siguió aquel día, y también el siguiente… hasta completar toda la semana.

Hasta ese momento, el chico no lo había descubierto, pero alguien sí se dio cuenta.

—¿Qué haces, Frank?

—Nada –miente, fingiendo demencia, había sido descubierto por su amigo Ray mientras acechaba al otro chico. 

—Frank no te atrevas a molestar a Gerard–advierte Ray, ya conocía bien a su amigo para saber que nada bueno está pasando.

Frank ignora todo lo que dijo Ray y solo le presta atención a ese nombre, Gerard. Entonces así es como se llamaba su chico ya no tan misterioso.

—¿Lo conoces? –pregunta Frank, entusiasmado. 

—Si– responde Ray, mientras levanta una ceja al ver la reacción de su amigo, simplemente no esperaba esa reacción por parte de él.

—¿Por qué no me lo habías presentado antes?–lo cuestiona.

—Porque lo haría, te conozco, lo primero que harías es molestarlo –responde Ray, un tanto confundido, qué es lo que se trama Frank.

—Oh Ray, que mala imagen tienes de mí, yo no haría eso–finge sentirse ofendido, pero Ray no se equivoca, después de todo, eso fue lo primero que hizo cuando lo vio por primera vez.

—Frank, por favor déjalo en paz, es un buen chico, no tiene porque soportar tus mierdas solo porque no te gusta su manera de ser.

—Pero si no lo estoy molestando.

—Te he notado, lo estás siguiendo– reprocha Ray.

—Eso no es verdad.

—Frank.

—Bueno… tal vez un poco, pero no voy a molestarlo.

—Entonces ¿Qué buscas?

Qué busca, eso es lo que Frank también se pregunta, se niega a admitir que le gusta, pero no puede dejar de seguirlo, a la vez que no puede acercarse. No sabe lo que quiere, lo único que está seguro es que no lo va a dejar ir tan fácil.

—Frank. ¿Qué es lo que quieres de él?

—Nada.

Obviamente, Ray no le cree, lo observa como un padre que reprende a su hijo antes de que haga algo incorrecto, trata de entender qué busca su amigo. No parece que realmente quiera hacerle daño al otro chico, entonces llega a una conclusión.

—¿Te gusta?

—Nooo– responde ofendido, casi como si le estuvieran acusando de asesinato.

—Frank.

—No me gusta, déjame en paz– exclama molesto antes de salir huyendo.

Aquella acusación le hizo enojar, como podía Ray asumir algo así.

Se repite en su mente que no le gusta, tratando de convencerse que es verdad, sin embargo Frank tiene que reconocer que su amigo tiene razón.

¿Qué otra explicación podría dar para todo lo que siente?

Aun así no se siente listo para admitirlo, y tiene una reputación que mantener.

Sin embargo quería saber más de él, así que volvió a hablar del tema con Ray al día siguiente.

Dejó un rato su costumbre de espiar a Gerard para ir a buscar a Ray, este estaba sentado en una de las mesas del patio mientras leía un libro. Frank interrumpe su lectura, se sienta a su lado, Ray lo mira y es cuando Frank rompe el silencio.

—Y ese chico que siempre le acompaña… ¿Qué es de él?–pregunta como si no fuera nada importante, como un tema cualquiera que uno usaría para romper el hielo, pero en verdad quería saber sobre quién era ese tipo y si es que Gerard está libre.

—De quien hablas –claro que Ray sabe que está preguntando de Gerard, solo quiere molestarlo.

—De Gerard, ¿Quién es ese chico de lentes con el que siempre sale?

—Pensé que no te gustaba.

—Mierda, Ray. Vas a hablar o no–esta vez Frank no niega sus sentimientos.

Ray se ríe, en serio su amigo está tan desesperado.

—Oh hablas de Mikey– responde Ray, por supuesto que también conocía al chico de lentes. Frank odia a ese tipo Mikey–, es su hermano.

El odio que sentía se fue.

—¿Por qué no lo había visto antes?

—Venían de otra escuela, se cambiaron a esta hace unos meses.

—¿Por qué?

—No te voy a contar más, si quieres hacer preguntas, pregúntale a Gerard.

—No puedo.

—¿Por?

—Recuerdas lo que pasó hace unas semanas… en la Glorieta de Insurgentes.

—Oh si la pelea de Emos vs punks.

—Recuerdas que les conté que peleé con uno.

—Oh, mierda–no necesitaba que se lo dijera, ya se lo imaginaba, de hecho Gerard también le conto como un idiota Punk lo había atacado. Simplemente no creyó que ese idiota seria su amigo idiota. Que pequeño es el mundo.

—Si…–responde Frank, hace unas semanas le había contado a sus amigos como había peleado con un emo y lo decía con tanto orgullo, ahora esa anécdota no le parecía tan increíble como antes.

—Oh Frank, eres un pendejo.

—Vete a la verga–si bien Frank está un poco de acuerdo con eso, todavía le saca el dedo a Ray por llamarlo pendejo–. ¿Qué voy a ser ahora?

—Mira, yo creo que no te odia, si te acercas y te disculpas pueden ser amigos.

Sonaba como la opción más lógica, pero Frank no es de tomar caminos fáciles.

Entonces se le ocurrió algo más, antes de acercarse, va a hablar con él por facebook.

Lo buscó entre las amistades de Ray, lo cual no fue fácil, ya que no tenía su perfil con su nombre real. Revisó cada cuenta que podría ser la suya, hasta que encontró una con un nombre peculiar: Party Poison.

Al checar el perfil no le parecía tan emo como había imaginado, todo parece más friki, lleno de contenido de comics, D&D’s, algunos post randoms que le provocaron una que otra sonrisa.

Hasta que vio una foto que le confirmó que sí era él.

Estaba apunto de hacer clic en enviar solicitud hasta que se detiene, si ve que se trata de él seguro no lo va a aceptar, lo va a bloquear. Necesita ganarse su confianza. entonces se le ocurre algo mejor, o eso piensa, debería hacer un perfil falso. No lo pensó mucho y lo hizo, puso varias cosas de sus gustos sin delatarlo como un punk, uno que otro gusto en común que tienen, todo para llamar su atención.

Como no usaría su nombre real decidió inventarse otro nombre, pero no uno normal.

Fun Ghoul.

Si, ese nombre es bueno, pensó. Una vez que el perfil falso estuvo listo, hizo clic en enviar solicitud. Esperó y esperó, la respuesta tardó un día en llegar. Durante ese tiempo, Frank sentía que perdía la cabeza, reiniciando la página una y otra vez en busca de alguna actualización.

Apenas lo aceptó Frank solo esperó 15 minutos para enviarle un mensaje. No quería verse muy desesperado.

Gerard tardó en responder, pero cuando lo hizo Frank miraba la pantalla con una sonrisa.

Notes:

Por favor, entiendan a Frank que está en la edad de las travesuras y liga bien raro.