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La Quinta de Segundo Año

Chapter 26: XXIV

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04:30 AM

El aire de la madrugada en Tokio era gelido y cargado de un olor a ozono y asfalto quemado. Hotaru estaba sentada en el borde del marco de una ventana rota, con la tableta apagada sobre el regazo.

Escuchó unos pasos rítmicos detrás de ella. No necesitó girarse para saber quién era. El patrón de movimiento, el peso de la pisada y esa energía familiar que se sentía como una sombra fresca en medio de un incendio eran inconfundibles.

— "Deberías estar descansando" dijo Hotaru sin mirarlo. "Tu ritmo cardíaco aún no se ha estabilizado del todo tras la purificación de Ángel."

Megumi se detuvo a un par de metros y se apoyó contra la columna de cemento, mirando hacia el horizonte oscuro donde la barrera de la colonia brillaba débilmente.

— "No podía dormir" respondió él con la voz ronca. "Además, no me gusta que seas la única despierta cuando tenemos a una entidad milenaria y a un comediante impredecible en la habitación de al lado."

Megumi soltó una exhalación que se convirtió en vapor. Se acercó un poco más, rompiendo la distancia de seguridad que solían mantener en público, sentándose también en la ventana.

— “Lo de hoy…” comenzó Megumi. “…no fue normal”.

— “Nada en este lugar lo es” respondió ella.

— “Ángel no está de nuestro lado” dijo. "Lo que pasó en el gimnasio... la forma en que nos negamos" Megumi bajó la vista hacia sus propias manos, las mismas que habían invocado sombras para proteger a Itadori una y otra vez. "Hana cree que somos irracionales. Y probablemente tenga razón desde un punto de vista estratégico".

— "La estrategia sin humanidad es hueca" replicó Hotaru con firmeza, girándose por fin para encontrar su mirada. "Si sacrificamos a Itadori-kun para traer de vuelta a Gojo-sensei, habremos perdido la guerra antes de que termine. Gojo-sensei no nos perdonaría, y yo... yo no aceptaría ese resultado."

— "Gracias", dijo él en voz baja.

Hotaru parpadeó, sorprendida por la falta de contexto. "¿Por qué?"

— "Por no dudar", respondió Megumi. "En el gimnasio, cuando Ángel puso la condición... ni siquiera tuviste que mirarme para saber qué pensaba."

Hotaru sintió un calor conocido subir por su cuello, algo que ninguna ecuación podía explicar. Desvió la mirada hacia las calles desiertas.

— "Es lo más lógico, Fushiguro-kun. Somos compañeros, estudiamos juntos, ¿recuerdas?" repitió las palabras que le había dicho a Hana, pero esta vez sonaron distintas, más íntimas. "Además, después de lo de Shibuya... decidí que no permitiría más perdidas a mi alrededor. Especialmente si se trata de ustedes ".

"...de ti" pensó.

Megumi guardó silencio un momento. La cercanía de Hotaru, allí sentada en el mismo marco de la ventana, hacía que el mundo exterior de las matanzas y los puntos pareciera una simulación lejana.

— "Esa chica Kurusu..." Megumi pronunció el nombre con una mezcla de cansancio y extrañeza. "Pasé parte de la noche intentando recordar dónde la conocí. Dijo que me buscó durante años, que me encontró... pero no tengo ni un solo dato de ella en mi cabeza."

Hotaru observó el perfil cansado de Megumi. Ella ya había analizado eso, por supuesto.

— "Su comportamiento no sigue un patrón lógico de un reencuentro " comentó Hotaru en voz baja. "Es un poco raro, ¿no?"

— "Me incomoda" admitió Megumi, suspirando. "La forma en que me mira, incluso dijo algo del destino... Es asfixiante. Especialmente cuando Ángel habla desde ella. Es como si estuviera atrapado entre una fanática y un verdugo."

Hotaru ladeó la cabeza con una pequeña sonrisa, su expresión le dio gracia. Y por primera vez en toda la noche, extendió la mano y rozó apenas el brazo de Megumi. Fue un contacto breve, casi imperceptible a través de la tela de la chaqueta, pero cargado de una seguridad que Hana nunca podría ofrecerle.

— "No lo tomes demasiado enserio" dijo ella con suavidad. "Yo me encargaré de Hana. Si ella intenta forzar esa cercanía o si Ángel presiona demasiado, yo será lo arreglaré. Tú concéntrate en las Diez Sombras y en mantenerte concentrado."

Megumi la miró. El contraste era absoluto: Hana era luz blanca y devoción ruidosa que lo hacía querer retroceder. Hotaru era un remolino de todo tipo de emociones, era paciencia y... amor.

— "Estamos juntos, ¿no?" dijo.

— "Claro que sí, Megumi" sonrío. "No te preocupes, haremos esto rápido" le dijo mientras alzaba su mano para chocarla con la de ella. 

Hubo una pausa, pero después Megumi habló, más bajo.

— “En el vacío…” Hotaru parpadeó. “…lo escuché.”

Ella no preguntó qué.

— “No era real” dijo de inmediato, firme. “Era una proyección basada en tus propios patrones de culpa”.

— "Perder...." pausó “…pero sonaba como tú.”

Hotaru sintió cómo algo se le apretaba en el pecho.

— “Tú también lo viste” dijo él. Hotaru cerró los ojos un instante. "Si." Megumi bajó la mirada hacia el suelo. “Lo que te dijo… tampoco era real.” Hotaru soltó una pequeña exhalación. "Perder." Pero su voz no sonó igual.

Megumi lo notó y se giró hacia ella. 

—“Asami-senpai.”

Ella no respondió de inmediato.

Sus dedos se tensaron un poco más sobre la muñeca de él, como si necesitara algo tangible para mantenerse firme.

— “No te odio.”

Hotaru abrió los ojos.

El mundo no cambió, pero algo en ella sí se movió.

— “Ya lo sé” respondió.

Pero no sonó como alguien completamente convencida.

Megumi la observar unos segundos más.

— “No, no lo sabes.”

El viento pasó otra vez, más frío. Hotaru desvió la mirada hacia la ciudad.

— “Eres la única razón por la que salimos de eso” dijo él.

— “Eso fue estrategia” dijo ella, intentando devolver todo a un terreno seguro.

- "No." Megumi mantuvo la mirada. “Eso fuiste tú.”

Hotaru retiró la mano lentamente, no del todo. Sus dedos quedaron cerca de los de él, apenas rozando.

— “Deberías dormir” dijo, retomando el tono habitual. “Tu recuperación depende...” Megumi, sin mirarla directamente, movió la mano lo suficiente para cerrar ese pequeño espacio. Sus dedos tocaron los de ella.

Hotaru se quedó quieta, no retiró la mano esta vez.

El viento pasó entre ambos otra vez… pero ya no se sentía frío. Por unos segundos, la guerra, el juego, las reglas… todo quedó fuera. Solo existía ese punto de contacto.

Después de un momento, Megumi habló, con una mirada distinta.

— “El 'Caído'…” murmuró Megumi.

Y el mundo volvió.

Hotaru entrelazó ligeramente los dedos antes de soltarlos por completo, recuperando la distancia justa. El nombre quedó suspendido un instante.

— “No lo dijeron en voz alta”, dijo él, refiriéndose al Ángel y Hana.

— “No” confirmó Hotaru.

— “Pero lo saben.”

— “Sí.”

Otro silencio. Esta vez más pesado.

Megumi apoyó los antebrazos sobre las rodillas.

— “Y aun así… él sigue caminando con nosotros como si nada.”

Hotaru bajó la mirada hacia la ciudad.

— “Yuji siempre hace eso” dijo, más bajo. “Cargar con cosas que no debería… y sonreír para que nadie lo note.”

Megumi apretó la mandíbula.

— “Eso no es una virtud”.

— “No lo es” respondió ella. 

El viento cambió ligeramente, Megumi giró la cabeza hacia ella.

— “Tú también lo oíste”.

Hotaru no preguntó a qué se refería, ya lo sabía. Había estado evitándolo, diciéndose a si misma que no era real.

— “Sí” respondió.

Megumi frunció el fruncido.

— “En la sala, cuando lo dijo Sukuna.”

Hotaru tardó un momento.

— “Lo escuché.”

La frase cayó con más peso del que parecía, Megumi bajó la mirada otra vez.

— “Entonces sabes lo que está pasando”. Se quedó en silencio unos segundos más. “Él no nos lo va a decir" dijo con pesadez. "Gojo-sensei..." murmuró.

— “Si lo liberamos, todo esto cambia”, dijo ella. “El equilibrio del juego, la colonia, Kenjaku… todo.”

Megumi inhaló.

— “Y Yuji lo sabe.”

Hotaru no lo negó.

— “Sí.”

Megumi presionó la mano contra el suelo de la azotea.

— “Y aún así se quedó callado”.

Hotaru bajó la mirada y analizó todo por varios segundos.

— “Porque ya decidió algo”.

El viento volvió a soplar, más frío esta vez. Megumi no respondió de inmediato pero su expresión cambió apenas. No era sorpresa, era confirmación.

— “Siempre hace eso” dijo al final.

Hotaru sostiene.

— “Sí.”

Arriba, el cielo de Tokio estaba cubierto de nubes bajas, como si la ciudad también estuviera cansada de mirar. Megumi habló sin mirarla.

— “Si lo intentamos detener…”

Hotaru terminó la frase por él.

— “Nos va a ignorar.”

Megumi apretó la mandíbula.

— “Y si no lo hacemos…”

— “Va a seguir cargándolo solo”.

El silencio que siguió no tenía respuesta, Hotaru apoyó la mano en el borde.

— “No es que no confiemos en él” dijo, más bajo. “Es que él no confía en dejar que lo detengan”. Megumi bajó la mirada. “Eso es lo peor.”

Hotaru ascendió, sin discutir. Ambos se quedaron mirando la ciudad.

Abajo, Yuji dormía en algún lugar de ese edificio.

Arriba, dos personas lo entendían demasiado bien como para poder salvarlo fácilmente.

Y por primera vez…

ninguno supo qué decir después.

 

Notes:

Esta historia sigue el canon oficial de Jujutsu Kaisen, integrando a mi OC, Hotaru Asami, en los sucesos de la primera, segunda y tercera temporada (manga). Es un viaje de autodescubrimiento, mejora personal y un romance cocinado a fuego lento (Slow Burn) que se irá revelando con el tiempo