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El amor es guerra.

Chapter 6: Déjaselo a Arthur-san

Summary:

El fantasma sigue presente, el pasado no les deja avanzar y solo hay una salida posible para pagar la traición. El amor rara vez tiene finales felices.

Notes:

Recomiendo leerlo, como siempre, mientras se escucha Yotsuya-san ni Yoroshiku
Lamento no haber sido capaz de encontrar la canción con subs en español.

Chapter Text

Se había desmayado. La vida parecía más atrayente durante el sueño que estando despierto. El dolor en el antebrazo se había vuelto una calidez pareja, como la que uno siente cuando se acurruca bajo las cobijas. Sí, dormir parecía correcto y por eso se dejó arrastrar a la inconsciencia.

Para cuando despertó estaba en un hospital y el dolor había regresado. Tenía puntos donde antes habían estado las heridas y la sangre, toda esa sangre, se había desvanecido. En lugar de su camiseta y vaqueros empapados de rojo tenía una bata de hospital azul claro.

Había sobrevivido, pero ¿cómo?

Alguien le había ido a preguntar lo mismo, un oficial de policía. Así se enteró de que su primo había muerto, así se enteró de que había sido Gilbert quien le había salvado la vida prescindiendo de la de Alfred. No dijo nada relevante, no sabía nada relevante, se había desmayado antes de que todo lo importante sucediera. Aun así, jamás mencionó su relación amorosa con Gilbert.

La vida siguió y cuando al fin lo consideraron capaz de no estallar en un ataque nervioso a la primera, le dieron el alta. Volvió a la escuela y volvió con Gilbert. Todo volvía a ser igual, si no es que mejor.

Pero por dentro sabía que nada era igual

Junio llegó y con el la temporada de lluvias. Ya vivía con Gilbert para entonces.

— Hoy otra vez está lluvioso.

Gilbert hizo un ruido por todo asentimiento y continuó revisando sus notas en su ordenador.

Gilbert parecía igual, pero algo le decía que había cambiado. Había cambiado porque ¿quién permanecía igual luego de matar a otra persona?

‘Aún en la muerte es mío’

Alguna parte de Gilbert había muerto con Alfred aquel día también. Ya no era el imbécil de siempre. De vez en cuando lo encontraba mirando serio la pantalla de su móvil para luego sonreírse a sí mismo.

Tenía miedo, pero no podía convencerse de dejarlo

Lo amaba, y esperaba que el Gilbert imbécil que amaba regresara.

‘Te lo encargo’

En algún momento, Arthur había comenzado a escuchar una voz bastante similar a la de su primo dentro de su cabeza.

Se estaba volviendo loco y dolía, las heridas ya sanadas dolían cada que escuchaba esa voz y muchas veces se encontraría a sí mismo temblando a solas y sudando frío.

‘Te lo encargo’

A veces, mientras tenían sexo Gilbert ponía una cara de desagrado antes de correrse, como si Arthur le fuera insuficiente, pero no se buscó otro amante como pensó que haría. No era solo que Arthur fuera insuficiente, era que el mundo se había vuelto insuficiente para Gilbert.

— ¿Te sientes bien? —Le había preguntado un día en que miraban una película cualquiera en la televisión. Gilbert miraba sin ánimos la pantalla, como si pudiera morir de aburrimiento en cualquier momento.

— Ajá —respondió sin ganas.

Volvieron a sumirse en el silencio que solo era llenado por las voces en la pantalla.

Arthur se estaba ahogando y no lo entendía.

La sombra de Alfred estaba encima de los dos y no pensaba dejarlos.

‘Te lo encargo’

A veces tenían citas donde daría lo mismo que Arthur estuviera solo a que estuviera con Gilbert quien le tomaba la mano ausentemente.

El cielo gris a veces cumplía su amenaza de lluvia y regresaban en autobús a casa en completo silencio.

Gilbert nunca tenía ánimos de nada.

Arthur comenzaba a sentirse solo.

‘Es mío, es mi sangre la que él derramó, es mi vida la que él tomó; no te pertenece, jamás te pertenecerá, es mío y siempre lo será. Tocaste mi sangre ¿no? Esto es lo que ganas por bañarte en ella, por intentar tomar lo que no te pertenece’

La herida volvía a doler y no tenía nada para calmar el dolor. Se estaba volviendo loco y eso era otro motivo del cual tenía que preocuparse. Su cabeza era un nido de pájaros sin sentido y no quería, lo detestaba. Tenía que ponerle fin.

Era frío y caliente a la vez. La cuerda alrededor de su cuello le quemaba pero sentía las puntas de los dedos heladas por la falta de oxígeno y de sangre. Se había colgado en un impulso y ya no podía arrepentirse. El nudo de la soga amenazaba con partirle el cuello.

‘Cobarde’

Había pasado mucho tiempo ahogándose y ahora de nuevo prefería el sueño cálido a tener que enfrentar una realidad llena de psicópatas incapaces de amarlo.

Cuando Gilbert llegó a casa era bastante tarde.

‘¿Te gusta?’

Sí, la escena, por primera vez en meses, conmovía su corazón.

‘Te lo regalo’

La voz de Alfred volvió a sonar en su cabeza, como siempre. Gilbert salió del departamento luego de tomarle una foto al cuerpo sin vida de Arthur para añadirla a su recién creada colección. Encendió un cigarro una vez fuera y llamó otra vez a emergencias.

Nadie hizo preguntas, nadie culpó a Gilbert.

‘¿Estás feliz?’

Sí, lo estaba, ahora solo era cuestión de encontrar otra víctima a la cual volver loca.

Gilbert se había vuelto una persona con un propósito por primera vez en su vida.

Cuando los paramédicos llegaron Gilbert tenía lágrimas corriéndole por las mejillas. Sintieron pena por él. Las lágrimas eran de felicidad, pero eso no era necesario aclararlo.

Qué bueno había sido no enamorarse.

Notes:

Espero les haya gustado aunque haya sido cortito. Dedicado a mi hija de fb, Veilchen Jewels, quien siempre será mi Gumi hermosa.