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La pequeña Hoho

Chapter 5: Los otros hermanos Elric (1/2)

Summary:

El trio van a Xenotime en busca de pistas sobre la piedra filosofal, encontrándose con los impostores de los hermanos mientras Hoho encuentra una nueva adiccion aparte de las paletas.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

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- Que lugar tan... seco -Fue lo primero que dijo la menor, mirando el paisaje y notando la falta de áreas verdes.

- ¿De verdad crees que encontraremos la piedra filosofal en un pueblo derruido como este? -Cuestiono la armadura, compartiendo la misma opinión que la chiquita- Verlo así cuesta imaginar que alguna vez fue rico por su oro -

Como el hermano mayor inteligente, el alquimista razono- Una buena razón para que estén interesados ​​en desarrollar una piedra filosofal-

- ¿Qué quieres decir? -Dijeron a la par los menores como hacían a veces los gemelos.

- Ahora que sus minas ya no producen oro, tienen muchas razones para querer transmutarlo. Y solo podrían hacer eso con una piedra filosofal. Y al ser un antiguo pueblo minero, no sería muy sospechoso -Explicaba mientras agarraba de la mano a Homaira, evitando en varias ocasiones que ella se cayera por completo al tropezar con rocas. Si ella podía ser muy torpe.

- ¿Acaso los adultos solo piensan en el dinero? -

- El dinero puede comprar paletas Al, y yo pienso mucho en paletas -Contesto la rubia como si fuera una verdad incuestionable.

Antes de que alguno de los Elrics intentara explicarle que no todo en la vida son paletas de muchos sabores, un fuerte sonido junto a un grito de un hombre cerca de ellos se hizo escuchar.

- ¿Eh? -Giraron al mismo tiempo el trío su cabeza para ver lo que causaba el alboroto, viendo como unos hombres intentaban mover un pesado vagón para salvar a... ¿una niña?

Sin que le dijeran algo, Homaira fue la primera el correr hacia donde estaba el pequeño grupo de personas, quería saber si la niña estaba bien. Algo en ella le dijo que la tenía que consolar.

- ¿Estás bien? -Pregunto preocupada a la niña casi aplastada por un vagón que pesaban más que todos los adultos- Puedes tomar mi mano para apoyo emocional -Ofreció su mano izquierda, la cual fue tomada por la asustada niña.

- ¿Ah, quién es esa niña? -Pregunto uno de los hombres para después ser interrumpido por otro.

- ¿Qué importa? Necesitamos salvar a Eliza -De nuevo los hombres intentaron moverse con todas sus fuerzas el vagón, pero sin moverse por ningún centímetro este mismo.

- Tranquila, estarás bien -Consolaba la niña de 7 años a la otra niña, esperando a que su padre se dignara a ir a donde estaban.

- ¿Qué sucede? -Exclamo el rubio mientras se acercaba junto a Alphonse a donde estaba Hoho con rapidez, llamando así la atención del hombre que se suponía que era el padre de Eliza.

- ¡Mi hija quedó atrapada! -Explico lo obvio el padre, desesperado a que esos desconocidos ayuden a su pequeña hija.

Sin esperar un segundo más, Edward camino hacia el vagón para después aplaudir y tocarlo, provocando así una radiante luz azul, signo de una transmutación.

Cuando ya se apagó la brillante luz, todos pudieron ver como el antiguo vagón era ahora un rectángulo parado de hierro.

- ¿No estás herida? -Pregunto Hoho, ignorando lo reconstruido para revisar a la aun llorosa niña.

- Am.. no -La respuesta hizo sonreír de alivio a la menor del trío, le ayudó a Eliza levantarse de donde antes estaba atrapada.

Menuda primera impresión de la gente del pueblo, ¿eh?

- Si, menuda impresión -Dijo sin pensarlo dos veces la rubia, confundiendo a la niña peli café.

*---*---*---*---*---*---*---*---*---*

Al rescatar a Eliza, el padre de esta junto a otros aldeanos del pueblo llevaron al trío raro a lo que parecía un restaurante, dándoles de comer como muestra de gratitud por su ayuda.

Homaira no desaprovecho la oportunidad y empezó a comer después de pedirle permiso a su padre y que este de diera el visto bueno desinteresadamente, que algo le decía que su progenitor y Al iban a arruinar la hospitalidad de los pueblerinos en unos pocos segundos.

- Vaya, realmente tuvimos suerte de contar con la ayuda de un alquimista real como tú. No puedo agradecerte lo suficiente -Halagaba el señor, feliz de que su niña estuviera a salvo.

- Y no olvides a tu padre de metal y tu hermanita menor -Agrego la peli café claro.

Edward aguanto las ganas de reírse por las expresiones que hicieron los mencionados, realmente se quedaron en blanco- No, no, te equivocas. Al no es mi padre ni Hoho es mi hermana menor, de hecho, el es mi hermano menor y ella es solo es una niña que nos encontramos sucia y con lodo -Explico animadamente el chico, tapando la boca de la última con más comida para evitar que esta dijera que él era su padre y estaba diciendo falacias.

-¿Hermano menor? ¿Niña con lodo? Pero él es mucho más grande que tú y ella se parece más a ti que tú a el -

Ahora era la oportunidad de la armadura y de la rubia de reír un poco al ver la cara petrificada en blanco del alquimista estatal. No eran tan desagradables como para reírse a carcajadas, no como otros...

- Jaja, de cualquier modo, nos alegramos de que estes bien Eliza -La pequeña rubia se acerca en acuerdo con Al, no pudiendo decir algo por andar comiendo, que no se quería ver como maleducada y sin modales. Y más cuando su papá les dijo a desconocidos que la encontraron en el suelo sucio.

Hablando de maleducados, un hombre con apariencia a medio depresión con una canasta de limones entró a la habitación sin tocar la puerta.

-... Ah, ah- ¿Estás bien Eliza? -Pregunto el hombre medio depresión, pero a la vez no, como si hubiera corrido un maratón para llegar al lugar.

Una simple vista se podría saber que estaba muy preocupada por algo o por alguien, pero Hoho no le puso tanta atención, que esa pierna de pavo sabia riquísima.

- ¡Tío Belsio! -Exclamo alegre Eliza, queriendo ir a abrazar a su tío, para después ser detenida por su progenitor- ¿Papá? -

Teniendo toda la atención de los presentes en esa tensión familiar, Hoho tomo "prestado" la otra pierna y la guardo en el maletín de su padre. Por si acaso hacía falta una pierna cocida de pavo en su viaje por Xenotime.

Nadie dijo nada cuando el padre de la casi fallecida niña empezó a exhibir con rabia a la persona que recién había entrado al lugar y dicho pocas palabras.

Pareciera que todos los residentes estuvieran de acuerdo con cada palabra que decía el hombre; y estaba más que claro que el trío no podría abogar por el acusado al no saber la situación, solo podía esperar a que ese pequeño evento se solucionara o terminara.

Pero, Eliza fue la única que defendió la inocencia de su tío, revelando que ella fue el de la idea y la que le rogo que la dejara ayudar. Pocos segundos después, la misma empezó a sufrir un ataque de tos, alarmando a todas las personas de la sala.

- Lo siento cariño, te buscare algo de agua -Antes de que pudiera buscar el líquido, una cabellera rubia ya le estaba ofreciendo un vaso de agua- Ah, muchas gracias pequeña -Le agradeció a la menor para después ofrecerle el vaso a su hija.

El hombre que se hacía llamar Belsio dejo la pequeña canasta de limones antes de irse, ocasionando un incómodo silencio que solo la sobrina del susodicho se rompió al explicarle la razón del porque le quería ayudar a su tío.

"Que razón tan tierna, solo quería probar el pastel de limón de su padre... Me pregunto si papá sabe cocinar" -Pensó la roba piernas de pavos, mirando a su padre, queriéndole preguntar si sabía cocinar, pero descarto la idea cuando un señor menciono sobre la piedra filosofal.

Ahora si esta conversación tenía toda su atención- ¿Terminar la-? -

- ¡¿...Piedra filosófica?! -Edward termino la frase de Hoho, igualmente interesado como Alphonse por lo que dirían los aldeanos del lugar.

- ¡Sí, sí! Es por eso que ustedes vinieron, ¿No es cierto? Para ayudar al señor Mudgear con su investigación y terminar la piedra filosofal -Miraba emocionada y esperanzado el señor a los dos hermanos, ignorando a Hoho por pensar que ella no sabía alquimia, ciertamente era muy tonto del pensar que era así. Pero se mantuvo callada para no arruinar la animada emoción de los desconocidos.

- Por favor, hagan todo lo que puedan lo más rápido posible -

- Queremos que Xenotime sea otra vez la ciudad de oro -

- Es cierto, ¡Contamos con ustedes, alquimistas! -

Después de que algunos residentes del lugar animaron a los hermanos Elrics, todos empezaron a reír, aliviados de tener más ayuda en la investigación y que el ambiente ya no fuera tenso.

- Vaya, eso realmente nos puso presión bajo -Comento Ed con una gota de sudor bajando de su cien, giro su cabeza para mirar a Al mientras le daba palmaditas a Hoho en su cabecita- Creo que deberíamos visitar a Mudgear ahora y ver que podemos hacer -Sonreía de manera algo forzada por la gente que se arremolino muy cerca de la mesa en la que se encontraban.

Viendo que el trío ya tenía intenciones de irse sin haber comido nada, el mayor de la gente intervino para preguntar- Antes de que se vayan, ¿Podrían decirnos los nombres de nuestros salvadores? -Todos los veían con expectación, haciendo que el mal presentimiento de Homaira creciera y antes de que pudiera evitarlo, su padre y Al dijeron sus nombres.

- Sí, claro. Seguro, ¡Yo soy Edward Elric, el alquimista de Acero! -Exclamo confiado, apuntándose con su pulgar, sin saber que estaba firmando su sentencia durante su estadía por el pueblo.

- Y yo soy su hermano, Alphonse, ¡Alphonse Elric! -Dijo con su casco sonrosado, haciendo la misma acción que su hermano mayor, sin saber el problema en que se metieron.

- .... No los conozco, solo me encontraron en la basura... -Murmuro la pequeña, pálida sin saber por qué dijo esas palabras y el por qué sintió que termino agraviando aún más la situación.

Las miradas confundidas y sorprendidas de los aldeanos no fue la reacción que espero el trío, y mucho menos que los sacaran a patadas de manera grupal. Los cuerpos de los verdaderos alquimistas salieron disparados del interior, tomando por completa sorpresa a los dos.

Al menos tuvieron la decencia de no tirar a Homaira hacia el exterior del restaurante como lo habían hecho con el dúo, ya que se habían olvidado por completa de ella... la susodicha no sabía si sentirse aliviada o lastimada por ello.

- ¿¡Que fue todo eso!? -Exigio saber el más bajo del dúo.

- ¡Silencio! -Ordeno enojado el señor con su hija y otras personas atrás suyo, mirándolos con enojo, excepto la niña- ¡Los verdaderos hermanos Elric están trabajando haya con Mudgear! ¡Regresen cuando estén listos para decirnos la verdad! -Apunto hacia la gran mansión en la parte más alta del poblado para después cerrar con fuerza la puerta.

Tanto Edward como Alphonse, miraron el imponente edificio que les fue señalado en silencio, pero no duraron tanto tiempo solos cuando nuevamente la puerta fue abierta con fuerza.

- Perdón niña, pero tú tampoco podrás estar aquí hasta que tu padre diga la verdad -Hablo más relajado el hombre a comparación que con los Elrics, empujando levemente a la menor del trío para que saliera del establecimiento.

- Okey, lo entiendo... gracias por no tirarme -Agradeció Homaira antes de que le cerraran la puerta en su cara, después bajo las escaleras para ir con su padre y su supuesto hermano menor, los cuales la miraban con cara de póker- ¿Qué? -

-... Nada, mejor vamos a investigar la mansión de ese tal Mudgear -Dijo finalmente Edward, tragándose las ganas de preguntar por qué de nuevo ella les dijo a desconocidos que él era su padre.

*---*---*---*---*---*---*---*---*---*

Finalmente llegaron al exterior de la gran mansión en plena noche, evitando hacer fuertes ruidos para pasar desapercibido de los guardias que cuidaban el gran lugar.

El rubio se encontraba mirando de reojo a unos guardias que custodiaban la entrada mientras la armadura y la niña con problemas de vista miraban a los alrededores desde su lugar.

- ¿Por qué andaría alguien usando nuestros nombres? -Cuestiono el mayor sin su chaqueta roja, sin esperar que uno de sus acompañantes le dijeran la respuesta, pero alguien lleno la duda precariamente.

- Porque sus nombres son geniales y seguramente los nombres originales de los ladrones son espantosos, papá -Respondió en voz baja Hoho, usando una chaqueta verde que se encontró por ahí para no resaltar tanto en el lugar. Se sintió muy inteligente tapar y quitar un color tan llamativo como el rojo para su primera misión en cubierta con su padre y la cosa alta de metal.

- Ojalá que fuera algo como eso, pero, nadie finge ser el alquimista de Acero para terminar una piedra filosofal por nada. Y ya no me llamas papá -Murmuro también en respuesta a lo dicho de la niña, mirándola de reojo con el ceño fruncido.

- Entonces te diré papá -Fingió una voz sabia mientras se acariciaba su barba imaginaria cuando lo dijo.

Antes de que pudiera oponerse, Alphonse lo interrumpió sin que pudiera comenzar- Hermano, ¿De veras vamos a husmear ahí dentro? -Dijo preocupado por la extrema idea de su hermano y la seguridad de la niña que ya no era más una desconocida para ellos.

- ¡Claro que lo estamos! Para enfrentarnos a esos impostores y hacer que nos digan sobre la piedra filosofal -Apretó en puño, lleno de determinación.

- ¿Y Hoho? -

- Ira con nosotros, no la podemos dejar sola sin un lugar de hotel seguro. Pero tendrás que hacer todo lo que digo y estar atrás de mí, ¿Sí? -Agrego al notar la miraba emocionada de la chiquita, la cual aumentaba energéticamente, pero después quedó quieta por unos segundos antes de preguntar.

- Espera, ¿No estaríamos entrando de manera ilegal a un terreno? Eso es malo -Intento ser la voz de la razón la más joven.

- También lo es robar la identidad de un perro del Ejército -Dijo el mayor de una.

- ¿Perro del Ejército? -

- Mejor ya entremos al lugar o si no nos van a atrapar -Interrumpió el de edad media, evitando una conversación sobre el por qué los alquimistas estatales eran considerados perros del ejercito a una niña que se parecía de 5 pero tenía 7 años y con una adicción con las paletas un tanto controlada... si es que tienen la suerte de que aún se mantenga así.

Con todo el sigilo que podía hacer una gran armadura de metal y un emputado con extremidades de automail, el pequeño equipo se adentró a los terrenos del lugar hasta quedar atrás de la mansión, un punto ciego en donde no había vigilancia y nadie notaria la luz azul que hizo la alquimia del mayor al hacer una puerta en la pared para entrar.

O eso era lo que ellos pensaban.

Dentro del oscuro lugar, que descubrió inmediatamente que era una biblioteca, empezaron a hojear entre algunos libros para obtener más información sobre la piedra filosofal.

- Miren eso, solo se ocupan de la piedra filosofal -Reviso cada libro que tenía al alcance de su mano con rapidez, teniendo en cuenta que en cualquier momento los podrían encontrar.

- Woah, no veo absolutamente nada... Ah, interesante -Con la poca luz que la luna reflejaba, Hoho a duras penas podía leer el libro que sostenía.

Si se pudiera llevar el libro para leerlo con una buena luz, podría entender más por qué le hacía tan importante la piedra de color rojo carmesí que todos los alquimistas codiciaban.

Tal vez lo podría tomar prestado para leerlo y después lo devolvería. Lo juraba por sus dos trenzas.

Alphonse y Edward hablaban en voz baja, discutiendo sobre la posibilidad de que ahí se creaba la piedra filosofal, y la niña los ignoraba para meterse de lleno a su lectura. Sin embargo, algo fuerte, pero sin ser del todo perfecto, se acercaba a donde se encontraban ellos para sorpresa de Homaira.

Por un momento pensé que vería en cualquier momento a esa extraña persona que la salva, pero lo descarto inmediatamente al sentir esa presencia más inferior al de esa persona.

Era como si pudiera caber en el bolsillo de un chi-

El sonido cercano de una puerta abriéndose lleno el cuidadoso silencio que habían creado los intrusos de la mansión.

- En caso de que los guardias no fueron suficientes, este lugar está prohibido -Dijo con elegancia y arrogancia una voz masculina, proveniente de la nueva fuente de luz en el oscuro lugar, sorprendiendo al trío por ser descubiertos.

Por lo que se veía gracias a la luz, había dos personas en la puerta, una adelante y la otra atrás.

El de adelante era un rubio, alto, con camisa blanca, un pantalón negro con tirantes del mismo color; mientras que el de atrás era igualmente rubio, de camisa blanca, pero a diferencia del primero, tenía algo parecido a un overol de color verde y un tipo de sombrero extraño del mismo color que dejaba mostrar su cabello.

- ¿Por casualidad, ustedes no son los que...-Inicio la pregunta Al

- ...¡¿Robaron nuestros nombres?! - Y Ed la finalizo, usando su cuerpo para proteger a Hoho en caso de que ocurriera una confrontación.

- Eso significa que eres el verdadero Edward disfrazado, ¿Cierto? -Afirmo el más alto de los ladrones, dirigiéndose a la persona equivocada con mucha confianza, sin saber que estaba equivocado.

Con la armadura y la pequeña apuntando confundidos al primero, el verdadero Alquimista de Acero salta enfrente de su hermano con rabia, moviendo sus manos arriba y abajo- ¡No idiota! ¡Yo soy el verdadero Ed, no el! ¡¿Por qué todos siempre piensan eso?! -

- ¿Qué? ¿Eres el hermano mayor? -Pregunto sorprendió el ladrón más bajo, para después encogerse en sí mismo por la rabiosa afirmación del más mayor de toda la habitación, la cual fue reprendida inmediatamente por una figura que los dos rubios desconocidos no vieron antes.

- ¡No seas malo con él, papá! -Apretó con su dedo índice entre las costillas del mecha corta como regaño físico- Seguramente no dijo con intención de ofender -Defendió la niña al posible ladrón del nombre de Alphonse, pero ignora eso al ser este alguien de una edad cercana a la suya, el cual se sonrojo levemente al verla.

Mirando sorprendido a otra rubia, el alto joven intento mantener la compostura a pesar de lo que dijo la niña- Padre, ¿eh? Quien lo creyera, el alquimista de Acero teniendo una hija de 5 años a pesar de tener 15 años -Lo decía con el fin de provocar al rubio, provocando sin querer a la otra.

- ¡Hoho no es mi hija! -

- ¡Tengo 7 años, no 5! -

Como si fuera promoción del 2 x 1, Ed y Hoho exclamaron con enojo en sincronía, frunciendo el ceño en la misma forma. Parecían la viva imagen del otro, bueno, de el.

"El jura que ella no es hija y la otra que se ve mayor" Penso con diversión el provocador de rubios, aun manteniendo la calma, hablo.

- Traten de calmarse un poco, o los guardias se enterarán de que están aquí - Advirtió con una sonrisa triunfante el impostor, como si los tuviera en la palma de sus manos. Con seguridad, comenzó a caminar hacia donde estaban los verdaderos Elrics- Que extraño, el hermano menor viste una armadura para protegerse. Es difícil saber que tienes... 14 años -

"¿Al no es un adulto con voz de adolescente? ¿Como le hizo? Yo también quiero ser alta siendo joven" -Se disocio de su entorno por unos segundos, sin prestar atención de que su papa le ordenaba al falso papa que le pidiera algo de rodillas, ni de como el segundo esquivaba cada golpe que el primero le intentaba asestar; ella estaba más ocupada en saber cómo crecer más y que no la confundieran con una niña de 5 años, y tal vez le ayudaría a su padre a ser más alto con sus conocimientos.

Salió de su transe al sentir que la empujaban y su espalda chocaba de lleno contra en suelo junto con peso extra arriba suyo. Le dolia muchísimo.

- ¿¡Como pudiste- tienes una piedra filosofal!? -La voz de Edward fue lo primero que escucho, dándose cuenta de que él y el ladrón mayor habían estado peleando.

- Ay, mi espaldita -

- ¿Estás bien Hoho? -Pregunto más tarde que temprano la armadura.

- No >:< -

Una voz lejana y masculina se escuchó desde la biblioteca, advirtiendo al trío de los que descubrieron. Y todo empeoro cuando el falso Ed los exhibió

- ¡Chismoso! -Alzo el libro que aún tenía en mano, con el fin de lanzarlo hacia el humano más alto si no fuera por una armadura.

- Ahora no, Hoho. Tenemos que escapar -Dijo la voz metálica de Alphonse, cargando a las dos rubias casi ámbar para escapar desde la misma puerta por la que entraron.

Así dejando la biblioteca que pronto se llenó de guardias que intentaban encontrar a los intrusos mientras los supuestos hermanos Elric se quedaban ahí, encontrando ser un dúo que dejo de serlo por la accidental integración de alguien peculiar.

- Espera, esa sudadera no era la que perdí en octubre -Pregunto el falso Al cuando se dio cuenta de que la niña que venía con los verdaderos hermanos Elric la tenía puesta.

- Era, ya se ve que tiene un nuevo dueño -Contesto sin darle tanta importancia el falso Ed, se dio la vuelta y salió de la para nada callada biblioteca.

Tenía otras cosas más importantes por qué hacer.

*---*---*---*---*---*---*---*---*---*

Corrió y corrió la gran armadura de metal con los dos rubios colgando de su fuerte agarre hasta llegar a un lugar alejado de la ahora revoltosa mansión y de las casas de los pueblerinos que pronto los odiarían.

Descansaron en esa colina sin vegetación, con los de carne y hueso algo dolidos por los fuertes golpes que sufrieron, mientras que el alma revisaba de reojo de que no los seguirían.

- Demonios, estoy adolorido -Se quejo con dolor Edward, recostándose en el suelo con sus brazos haciendo de almohada.

- El tu falso era poderoso -Recordo Alphonse, sentado con sus brazos de metal abrazando sus piernas.

- ¿Y si ya terminaron de hacer la piedra filosofal? Que nadie puede ser tan fuerte como papá -Pregunto Homaira después de bostezar, mirando el cielo estando acostada en el suelo con las extremidades extendidas, similar a un dibujo de una estrella.

Dicho eso, el mayor del singular trio se sentó por completo, mirando enojado pero decidido a la nada para abrir la boca y decir- Tienes razón Hoho, pero aún no sabemos con certeza si de verdad ya lo hicieron -

Admiraban en silencio la deslumbrante luna desde sus lugares, un silencio tan cómodo a pesar de que horas antes habían entrado de manera ilegal a un terreno privado.

Era tan tranquilo que la menor ya empezaba a dormir desde su lugar, y tampoco ayudaba demasiado a estar acostada en el suelo, que le daba más sueño.

Cuando ya se estaba acomodando en el piso arenoso, un fuerte golpe contra algo metálico y hueco espanto su dulce sueño de paletas verdaderas vs falsas paletas.

- ¡El tamaño no significa nada! -Se defendió el rubio de algo desconocido para la del mismo color de pelo, pero no le importo y le pego en el mismo lugar en donde estaba su moretón- ¡Auch! ¿Y eso que fue? -

- Ya me estaba durmiendo y me despertaste, No me hagas odiarte por despertarme como lo hice con Roy Mostaza -Amenazo con cara enojada a la vez que apretaba el suéter verde, solo para que su padre se empezara a morir de risa.

- AKJSaskajsakjaKJJSMAADakjaks!!! ¡¿Roy Mostaza?! Pero que apodo tan maravilloso para ese Coronel bastardo! AJJAsjHDSJakjkjhj! -

Los menores miraban con preocupación como el mayor se retorcía en el suelo de la risa, estaban preocupados que el golpe de su cara le haya afectado a su, pequeño, cerebro.

Al rato todo se calmó cuando Ed empezó a sufrir por el moretón que tenía en su cachete y su comportamiento se volvió más dócil.

Y lo mejor de todo fue cuando Al ofreció ser usado como hielo sobre heridas cuando se dio cuenta de que sus acompañantes sufrían un poco por ello.

Ahora, tanto Edward como Homaira, estaban recostados arriba de Alphonse, usando su fría armadura para no sentir tanto dolor en sus respectivos moretones.

- Ah, tu metal frio se siente como el hielo -Dijo Ed con el cachete derecho pegado a una de las piernas de la armadura.

- Y es mejor porque no se derrite ni te quema -Estaba acostada en el regazo, disfrutando que el metal aliviara sus dolores de la espalda.

- Cierto, muy cierto -Se veía a lenguas la felicidad de los bajos para su edad.

- Ja, ja, ja, me alegra poder ayudarte, incluso en esta armadura -

De repente, se escuchó una pisada cerca de ellos, más específicamente, atrás suyo.

Con rapidez, se levantaron para ver quién era, solo para darse cuenta de que era el señor depresión limonero. O así le llamaba Hoho, ya que se olvidó que su nombre era Belsio.

- Oye, eres el sujeto que vimos antes con los limones, ¿Cierto? -Pregunto el alquimista.

- Si necesitan un lugar para entrar, vengan conmigo -Lo dicho por el adulto confundió a los dos adolescentes y niña.

Se miraron los tres entre sí para saber que pensaba el otro con solo la mirada. Hoho tenía sueño de nuevo, Ed tenía hambre, Al no tenía nada de que quejarse. Sin tener objeciones, siguió al hombre de limones hacia el hogar de este.

El camino no fue tan largo como esperaron, al cabo de unos cuantos minutos, ya estaban en esa modesta casa.

- Muchas gracias por albergarnos -Agradecieron al mismo tiempo la armadura y la niña mientras el hombre le pasaba un plato con agua fría y dos toallas para los moretones de los rubios.

- ¿Podría darme algo de algo por favor, señor limonero? -El susodicho avanzando ante lo pedido amablemente, sin importarle demasiado el extraño apodo al cual fue llamado.

Las niñas podían ser muy extrañas a veces.

- No podría dejarlos dormir afuera, y menos con una niña chiquita acompañándolos, ¿O sí? -Se alejo de la mesa para darles la espalda, buscando un vaso para servirle agua a la mencionada.

- ¿No vas a preguntarnos por nuestros nombres? -Pregunto extrañado el de estatura media del trío.

- Son los hermanos Elric, según ustedes -Le dio el vaso con agua a la niña y esta le agradeció.

- Entonces nos cree -Se levantó la armadura de metal mientras decía eso, obteniendo por unos segundos la miraba de la menor para después desviarla para ver al mayor de edad.

- Ciertamente, en absoluto. Pero imagino que tendrán sus razones para decirlo. No me importa, cada quien a lo suyo -Miro a la ventana, dándoles nuevamente la espalda a los menores.

Quitando su mirada del hombre, Hoho miro el vaso por unos segundos, notando un tono algo rojizo diluido en el líquido, muy similar al que recordaba del agua del restaurante.

No le tomo importancia al tono ni a la conversación que tenían los "Adultos". Ella tenía sed he iba a tomar esa rica agua de la llave, totalmente segura para el consumo humano, ¿Cierto?

El primer sorbo que tomo le supo... celestial. Era como si miles de bocas sedientas tomaran por primera vez agua fresca después de días sin ninguna gota de esta. Hasta juraba escuchando un coro cantando en el fondo de su mente en un idioma extraño.

¡Y ni qué decir del sabor! Le recordaba mucho a esa bebida roja que bebió una vez cuando su papá aún no cambiaba su abrigo café por uno rojo. Tal vez tenía el nombre de... agua de Jamaica, si, ese era el nombre.

Era raro el sabor, raro de rico, y estaba más que claro cuando se tomó de una toda el agua dentro del vaso, provocando que su padre la viera de reojo con sospecha.

A ella no le importaba y tomaba más agua y más agua, se sentía bien, demasiado si lo pudiera decir.

Podía ver como los colores le hablaban y los sonidos empezaban a tener forma, tapando los sonidos del exterior como si sus oídos estuvieran tapados con almohadas. Sentía que flotaba a pesar de estar sentada, quería-

- ¿Hoho? -La voz borrosa de su padre se hizo presente en su estado de lucidez, se le escuchaba más mayor o tal vez aun fingia tener una voz más joven.

- Jejejeje, escucho colores y veo sonidos -Dijo Homaira con voz risueña y adormilada antes de dormirse de repente.

Los tres miraron en blanco a la dormida niña, un silencio pesado lleno la casa a la vez que el supuesto padre de la niña giraba lentamente su cabeza hacia el hombre, con su flequillo tapando la expresión de su rostro antes de levantar su rostro.

- ¿Que mierda le diste? -Pregunto con voz grave, molesto, no, furioso con el inocente hombre que solo le dio un vaso de agua a la ahora, dormida como muerta, niña.

Si que Belsio tuvo mucha suerte de que Alphonse no fuera tan impulsivo como su hermano mayor, o si no sabría personalmente por que le llamaban el Alquimista de Acero a un chico de 15 años.

*---*---*---*---*---*---*---*---*---*

Despertando como si en la madrugada casi pasaba un asesinato, la pequeña rubia se sentó con cuidado del tendido que había aparecido mágicamente entre su padre y la armadura.

Miro aun adormilada su alrededor, notando que su espalda ya no le dolía tanto como la noche anterior. Intento levantarse solo para ser detenido por una mirada ámbar medio dormida.

- ¿Dónde vas? -

- Nariz -

- Oh, ¿Ya están despiertos ustedes dos? -Pregunto la armadura, dándose la vuelta para mirarlos de frente con algo de dificultad, que estaban muy apretados por el poco espacio de la cama improvisada.

- ¿Como puedes dormir con ese puesto? -Ya estaba empezando a sospechar sobre la amable armadura.

- Mejor vamos a levantarnos, que ya me está empezando a asfixiar esto -Interrumpió el que no estaba en el medio entre metal.

Dicho y hecho, se levantaron y salieron de la habitación, dando los buenos días a penas ver a Eliza y su tío Belsio. La primera mirada con sorpresa a los supuestos falsos hermanos Elric.

- Oigan, son los falsos hermanos Elric y la amable niña de ayer. Eso debe de doler, ¿Alguien te golpeo por andar diciendo mentiras de nuevo? -Agrego al notar el chichón en el cachete del mayor, pero se sorprendió cuando otra cabellera rubia se puso delante de ella.

- Mi nombre es Homaira Ho- pero me puedes decir Hoho y tengo 7 años, no 5. Por favor ya no llames impostores a mi papá ya Al -Ofreció su mano para saludar formalmente a la oji café.

- Pero, ya todos aquí conocemos a los verdaderos hermanos Elric y ellos no se parecen -Insistió más la niña, tomando la mano de la otra.

Cansado, Edward intervino- Te lo repito, no somos los impostores aquí... solo fui golpeado por uno de ellos -Miro hacia otro lado mientras lo admitía.

- Esperan, no me digan que fueron ustedes los que entraron en la mansión de Mudgear anoche, ¿O sí? -

"Que chismosos son todos aquí, ni uno puede entrar ilegalmente a un lugar con tranquilidad" Pensaba Hoho mientras el rubio mayor explicaba que era ilegal transmutar oro, solo para ser detenido por Alphonse al notar la expresión triste de Eliza.

Viendo como su padre salía de la casa, prometiendo que regresaría después de investigar por los alrededores, Homaira se quedó en silencio mientras la armadura también salía del lugar para comprar las medicinas de la niña peli café y una compresa para Ed.

- ... ¿Tienen aquí algún teléfono? -Pregunto Homaira a sobrina y tío después de un largo y un tanto incomodo silencio, sin importarle mucho quien le respondiera.

Desde la cocina, un Belsio con su ojo visible y ahora morado, le respondió- El de la casa esta averiado, pero en la calle te puedes encontrar una cabina telefónica. ¿Para qué lo- -

- ¡Muchas gracias porlainformacion,volveredespuesdeunrato! -Respondió con rapidez la menor, saliendo corriendo hacia la cabina telefónica más cercana.

Sin saber que le tomaría un largo tiempo encontrar una.

- ¿¡Donde paletas esta una cabina telefónica!? -Grito en medio de la calle, desesperada, era la cuarta vez que pasaba por el mismo lugar y nadie les hacía caso a sus preguntas para orientarse.

Estaba harta de caminar, le dolían los pies de tanto, tenía mucha sed y hambre, antojo de paletas y lo más importante: Quería a su papá y al supuesto caminar hermano menor de este.

El sol quemaba su mollera como si se tratara de caramelo dulce, por lo que se refugiaba en la sombra de un edificio. Aun que pronto una señora con cubrebocas le intenta pegar con una escoba para correrla del lugar; al final se quedó sentado en medio de la intemperie, con el sol quemándole la cabeza y los hombres.

- Que señora maleducada, ni que fuera una rata con un virus mortal -Murmuro fastidiada por el sol, abrazando sus piernas mientras sentía como un fuerte dolor se instala en su cabeza- Solo quería ayudar y ahora me va a dar un golpe de calor -Hizo un puchero antes de entrecerrar los ojos por el calor.

- No te vez nada bien, niña -Dijo una voz masculina, tapando a la menor de los rayos solares con su sola altura y sombra. Salvando así a la menor del sol.

Recuperando un poco de inteligencia, pero no tanta, Hoho se dio cuenta que ese chico era rubio. ¿Acaso era su...-... ¿Papá? -Ya parecía que se le murió algunas neuronas por el calor al andar confundiendo a su padre con otro rubio.

- Ja, sí que estas super mal de la cabeza como para confundirme con ese enano. Toma, es agua fresca -Le ofreció una cantinflera llena de agua a la menor, la cual no dudo por ningún otro segundo en agarrarlo para beberlo, disfrutando del agridulce sabor de la naranja roja.

- Ah, muchas- as gracias por el agua, papá.... ¿M-me das más? -Pidió sin pena alguna, que la sed le quitaba unas cuantas neuronas que la hacían razonar.

- Tomaste suficiente agua -El falso Ed no quería que la niña tomara de más del agua de esa ciudad, pero disimulaba su intención. No quería ver más niños muertos por esa agua.

- ¡Pero me podría morir en cualquier momento por deshidratación! -Exagero más Homaira, de verdad quería más agua con sabor a Jamaica.

- Ya te tomaste todo un litro de agua -Se negó de nuevo, cruzando sus brazos como el chico frío y misterioso que era.

El falso Ed no le hizo caso a su exageración, por lo que la única Hoho se dedicó a hacer un puchero para después correr hacia una dirección desconocida, aun con la cantinflera en mano. Y el mayor se dio cuenta demasiado tarde.

- ¡Eh! Espera, te olvidaste de regresarme la-... Ya se fue, ¿Como le dijo a Fletcher que le robo la niña que le parecía bonita? -Miro resignado a la dirección en donde desapareció la menor.

Espero en su lugar a que la pequeña rubia viniera corriendo de regreso para regresarle lo que robo por accidente, lo cual paso, pero no fue la misma rubia, si no a un muy conocido rubio gritón.

- ¡Ajá! ¡Con que ahí estás, maldito rubio oxigenado! -Grito a todo pulmón Edward, respirando pesadamente al estar persiguiendo y buscando a su yo falso.

- ¿Rubio oxigenado? Mirate primero antes de hablarme así, rubiecito -Comenzó a correr del verdadero Ed, usando la piedra roja para sacar ventaja en el mini maratón.

- ¡Maldito! ¡Ya me conocerás de verdad sin esa estúpida piedra! -Siguió con rapidez a su impostor, sin tener la mínima intención de dejarle de perseguir.

Corrieron por las calles, callejones oscuros, tejados de lámina y madera, hasta en los patios de algunas familias; transmutaban cosas por ahí y por haya para disminuir la velocidad del otro o aumentar la suya. Era una persecución un tanto divertida si consideramos lo que hacía el impostor para distraer a Ed.

- Deja de ser tan obsesivo conmigo, ya pareces como una de mis fanáticas cuando me encuentran reparando parrillas -Estaban cerca de un jardín de flores, en el cual el más alto aprovecho para esconderse un poco en ellas.

- ¿¡A quien mierda le importa tus fanáticas y las parrillas que reparas!? -Cuestiono sin aliento, mirando a su alrededor con la adrenalina al tope.

- Que ellas dejan de molestar cuando les lanzan flores -Dijo con una sonrisa burlona a la vez que apareció en frente de Edward y le lanza un ramo de claveles blancas, rosas y amarillas.

- Pero- ¡Ahg-! -El ramo choco contra su cara, haciendo ciego por pocos segundos, segundos que aprovecho muy bien el fugitivo para desaparecer como el padre de Edward hizo- digo, mierda, eso no estaba en el guion.

Cuando perdió por completo su rastro por las estúpidas claveles y se topó con Alphonse, fue el momento en donde decidió parar e informarle a su hermano de como su yo impostor no respetaba la ley de equivalencia de intercambio y que lo andaba correteando por el lugar.

- ¿Y ese ramo de claveles, hermano? -Pregunto al notar el hermoso ramo, provocando que el mayor lo lanzara lo más rápido y lejano que podía hacia alguna parte del cielo.

- Al, entraremos en la mansión de nueva esta noche -Decidió como una manera de desviar la atención.

- ¿¡Qué!? ¿Solo un día después? -Mordió el anzuelo la armadura.

- Correcto, no nos esperaran -Sonrió como un duende del diablo.

- Pero si aún no te curas de la paliza que te dieron papá -Apareció de la nada Hoho desde las sombras tomando agua.

- ¡¡¡¡¡¡KYAAAAA!!!!! -Gritaron los hermanos, abrazándose por la inesperada aparición de la menor.

"Por la verdad, Papá está muy cambiado últimamente, hasta creo que esta más extrovertido que introvertido que antes" -Pensaba mientras rellenaba con agua el objeto accidentalmente robado. Ya era su 5 litros que se tomaba y quería tomar dos más, que le hacía recordar la edad con la que ese falso papa la confundió.

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La noche era preciosa como siempre, la luna reflejando la luz que le daba el sol, el tranquilo silencio acompañado con algún que otro grillo. Una noche bonita para hacer invasión de propiedad.

- Aun no puedo creer que nos pueda convencer de llevarte con nosotros de nuevo -Se quejo en voz baja Edward por cuarta vez cuando ya estaban dentro del terreno de la mansión nuevamente.

- Deja de quejarte papá y hagamos ese agujero de topo! -Tomo un largo trago de la agua fresca después de hablar, que sintió su boca sedienta de más de esa particular agua.

El padre de la pequeña "familia" aplaudió y toco el suelo, creando así un ancho y largo agujero; Entro primero el, después la menor, y por último la armadura.

Ya estando dentro, gatearon por unos segundos en completa oscuridad hasta que el mayor paro de gatear y hablo- Según mis cálculos, debemos de estar en el centro de la mansión -

- ¿Estás seguro? -

- ¿Y si estamos en la esquina? -

- No, ni podríamos estar en la esquina, pero deberíamos de estar en alguna parte importante -Aplaudió y puso sus manos en el techo de la cueva artificial, creando un agujero arriba de sus cabezas, callando así las preguntas de Al y Hoho- ¡Ah, estamos dentro! -Anuncio junto a un "Yeppii" alegre de la chiquita.

Como el orden en donde entraron, fue el cómo salió del hoyo para estar en ese extraño pasillo. Salía un humo color vino desde la corriente de agua al lado de la acera, a pesar de que no había ninguna fuente de calor alrededor para provocarlo.

El humo rojizo olía riquísimo desde la perceptiva de la niña, hasta podría considerar que respiraba más libremente que estando en un campo al aire libre.

Hablando de cosas rojas, el agua roja se veía reluciente y muy bebible, tanto que ella no pudo evitar agacharse muy cerca del borde para verlo más de cerca y- ¡Vaya! Podía ver con más detalle el flujo del agua o las grietas del cemento; ya parecía que el humo le dejaba ver tan bien como cuando tenía sus lentes puestos.

- Woow, hasta brilla el agua -Intento sumergir su mano en el agua para tomar directamente de esta, pero alguien la levanto como si gato se tratara para evitar que hiciera su cometido.

- ¡No lo puedes tomar ni tocar, Hoho! -Regaño el mayor aun con la menor en brazos, frunciendo el ceño cuando sus manos temblaron levemente ante el peso de la infante.

- ¿Qué pasa con esa agua, hermano? -

- Este es un químico que se usa para producir la piedra roja -Apretó más su agarre para evitar que Hoho escapara he hecho algo estúpido- Según recuerdo, es un sólido teórico inyectado con catalizadores alquímicos y bajo a unos megatones, esta agua se convierte en piedra. Por lo que no la puedes tomar ni tocar -Miro con autoridad a la rubia mientras la soltaba, la cual finalmente le dirigió la mirada para protestar.

- ¡Pero, papá-! ... -Se quedó petrificada al ver completamente, sin esa nubles que acompañaba normalmente su vista, el rostro del joven que se confundió como su padre y había seguido sin descanso alguno. Se quedó callada, con su mirada turnándose entre la armadura y el alquimista, como si su cerebro estuviera trabajando a tiempo completo para resolver un gran dilema.

Los hermanos Elric miraban con preocupación y sorpresa a la menor, ¿Por qué estaba callada así tan de repente?

- ¿Hoho, que te pas- Ahg! -Intento preguntarle a Edward, solo para sentir como sus pulmones se tapaban con algo extraño para él.

- ¿¡Hermano/Ed!??? -Preguntaron a los menores, preocupados por el mayor.

- Tengo problemas para respirar -Se desmayo inmediatamente después de decir aquello, solo para ser atrapado por su hermano menor antes de que pudiera chocar contra el suelo.

Tanto Alphonse como Homaira intentaron despertar o hacerle reaccionar a Edward, pero nada funcionaba, aún estaba inconsciente.

- ¿Que hacemos Al? -Pregunto nervioso Hoho, sin importarle que el desmayado no fuera su padre de verdad, ya que la había cuidado por mucho tiempo.

- Yo-... -

- ¡Por aquí! -Una voz llamo su atención- ¡Soy yo, vamos! ¡Deprisa! -Gritaba con desespero, queriendo que el trío ya no estuviera por más tiempo respirando el humo de ese pasillo oscuro, sin saber de qué... no por nada eran un tanto peculiares.

- Fletcher... -Murmuro el nombre de su yo falso, con rapidez levanto a su inconsciente hermano y agarro la mano de la menor para correr hacia la salida.

Saliendo del túnel, la puerta de este mismo fue cerrada inmediatamente por su salvador, cortando así cualquier nube de humo que pudiera contaminar los pulmones de los presentes.

"Creo que me perdí de algo importante" -Penso cuando vio la cara distorsionada entre culpa y preocupación de Fletcher los miraba en silencio mientras Alphonse sentaba en el suelo de ese laboratorio para acompañar a Edward. Pero su cara se le hizo un tanto borrosa, por lo que ella dejo de mirarlo para dirigirse al cuerpo inconsciente de su... padre para ver si aún respiraba.

El otro rubio, miraba al trío a una distancia moderada, debatiendo de si quedarse alejado o acercarse a ellos. La culpa que había estado creciendo en su interior le pesaba más que antes, no quería ver a alguien morir enfrente suyo por el agua roja que él y su hermano mayor habían ayudado a crear.

- Aun respira, no hay que preocuparnos de que mi papá este muerto -Decía la rubia en voz neutral a los presentes al sentir la respiración del mayor.

- Que bueno -Dijo aliviado la gran armadura.

Alzo su miraba ámbar, igual a la de Ed ya otra persona, hacia el falso Al- Puedes acercarte si quieres, Al no muerde y yo tampoco lo hago... Sin una buena razón -Murmuro lo último con una sonrisa, intentando darle confianza al rubio.

Ante eso, Fletcher tuvo el coraje de acercarse más a donde estaban los hermanos Elric y Ho-, y se sentó en silencio cerca del trío, esperando el despertar del verdadero Alquimista de Acero.

Pasaron algunos minutos antes de que Edward empezara a moverse levemente antes de despertar, cuando abrió los ojos, ya tenía tres pares de ojos viéndolo fijamente.

- Hermano, ¿Estás bien? -

- ¿Dónde estoy, Al? ¿Hoho? -Miro confundido a sus conocidos y frunció el ceño al notar el otro niño- ¿¡Qué demonios hace el aquí!? -Cuestiono con hostilidad, sin esperar que el otro empezara a llorar antes de que Hoho pudiera explicar.

- Y-yo, lo-lo siento -Sus ojos estaban cristalinos por las lágrimas no caídas.

- ¡No seas tan malo con él, papá! -Reprocho Homaira, poniéndose de lado de Fletcher para darle palmaditas en la espalda a la vez que veía mal al mayor.

- ¿Qué hice? ¿Qué es lo que sientes? ¿Qué hiciste? -Sudo frío al ver las reacciones de los niños, sin saber por qué uno quería llorar y la otra lo miraba como si la hubiera empujado su cara en un pastel de cumpleaños con palos adentro.

- No, Fletcher. Es que no lo hiciste, ¿No es cierto? -Los rubios con ropajes rojos miraban confundidos a la armadura, sin saber cómo este y el niño de verde se conocían- Si sabes algo, dinos. Tengo la sensación de que no te gusta lo que sucede aquí -

Ahora los dos pares de ojos ámbar y rojo miraban al de ojos azul, esperando su respuesta con paciencia.

Hoho aún le daba palmaditas para darle apoyo moral- Tranquilo, nadie aquí te va a ladrar o morder si no lo dices de una... Ay, eso sonó rarito; me refiero a que te tomes tu tiempo antes de contestar -Mantuvo su sonrisa y movimientos de mano.

Fletcher la miro con duda y un leve sonrojo en sus mejillas, como si estuviera debatiendo mentalmente si era buena idea contarles. Un minuto después, dio un largo suspiro antes de decir toda la verdad.

- Esa agua roja que vieron, es una sustancia tóxica que ha estado contaminando todo el pueblo... Pero es- es el ingrediente vital para crear una piedra roja -

La sonrisa de la niña flaqueo y su mano dejo de moverse al escuchar aquello- ¿Q-que? -No pudo evitar darse cuenta de la presencia del agua roja dentro de los vasos de ensayo y demás contenedores en las mesas del laboratorio. El peso del agua que quedaba en la cantinflera se le hacía tan pesado como el plomo en esos momentos.

- ¿Es por eso que las personas de Xenotime han estado tosiendo tanto? -La imagen de Eliza tosiendo se le vino a la mente a la rubia ante la pregunta que hizo el más alto.

- Lo- lo siento mucho -Dejo que sus lágrimas cayeran libremente, tapándose su rostro con sus manos para evitar que lo vieran llorando.

Hoho intentó tranquilizar al de ojos azules, a pesar de que la nueva información aún la trastornaba, no, no podía creer que esa deliciosa agua era letal para el consumo humano.

Ya se vio en su propia ataúd y funeral por andar tomando 4 litros por hora en los dos días en los que se quedaron en el pueblo.

- De acuerdo, esto es ridículo. Primero lo primero, destruyamos este laboratorio y salgamos todos de aquí -Ya se encontró levantado Ed cuando decía lo último, sin embargo...

- Eso no podría permitirlo -Una conocida voz intervino en el lugar, era el falso Ed sosteniendo una piedra roja- Luego de mucho esfuerzo, finalmente hemos creamos una piedra roja. Mi padre lo dio todo en la búsqueda de este logro, señor Elric -Sonrió con desafío y burla- Si cree que voy a abandonarlo ahora, está muy equivocado -

- Hmp, ¿En verdad te importa tanto esa pobre pieza de bisutería? -Dijo con igual burla el alquimista estatal, con el fin de provocar al falso él.

Como si fuera una bomba de tiempo las palabras del mayor, la pelea entre los hermanos mayores comenzó cuando el de ojos azules transmuto una lámpara cercana en una espada y el otro transmuto igualmente su automail para hacer una cuchilla con ella.

La armadura junto a los dos niños, los cuales Al los estaba protegiendo en caso de que se requiera, miraban atentamente como la confrontación escalaba: con la espada falsa rompiéndose por el acero, con Ed saliendo volando por un rodillazo que le fue dado, y el cómo el falso alquimista de Acero transmutaba una puerta de metal atrás suyo para hacer una manguera hacia cierto liquido poderoso, pero toxico.

- ¡H-hermano! -Chillo Fletcher de terror, reconociendo donde estaba conectado la puerta, su hermano mayor ni le dirigió la miraba al estar enfocado en el rubio de ojos ámbar.

- ¡¿Qué demonio-?! -

- Agua roja directo de la llave. Si te sumerges en ella será el fin y perderás algo mucho más que tu conciencia -Interrumpió el impostor al verdadero, preparándose para sacar la dichosa agua.

Sin temor alguno, Edward sonriendo confiado y transmuto su cuchilla en un paraguas- Bien, ¡Que llueva! -Dicho eso, un gran chorro del agua de color similar al vino se dirigió directamente hacia él, pero que pudo evitar gracias al paraguas de acero puro.

- ¡Papá, ten cuidado! -

- ¡Ed, esto es una locura! -

- ¡Tu hermano e hija tienen razón, vete y podrás vivir! -Uso a los menores para que el mayor de todos dejara de pelear, sin esperar la respuesta de su oponente.

- ¡Nunca! ¡No me rendiré ante un niño ingenuo que este desesperador por ser como su papi! -Exclamo, mirando con desafío a los ojos lazuli de su yo falso.

De repente la cantidad de agua lanzada hacia el alquimista estatal aumento de golpe, provocando que este mismo retrocediera un poco, pero lo suficiente como para resbalarse por el agua en el suelo.

Antes de que Edward pudiera caer de lleno al piso, tanto Fletcher como Homaira empujaron al pesado rubio hacia un lado, provocando de que este caiga a la parte seca del piso mientras ellos... la parte con agua roja.

Ahí se encontraron los menores, uno abrazando el suelo y la otra besando este por la caída, ante la mirada horrorizada de los mayores.

- ¡Fletcher/Hoho! - Exclamaron al unisonó los hermanos Elric para después ir corriendo a donde estaban los pequeños rubios ante la mirada atónita del rubio oxigenado.

Con Alphonse asegurándose de que Fletcher estuviera bien, Edward fue a donde estaba Homaira para ver su estado, solo para encontrarse con la rubia estando en un trance y con agua roja en la comisura de sus labios.

- ¡Carajo, responde Hoho! -Ordeno Ed mientras sacudía con fuerza moderada los hombros de la niña, queriendo que esos ojos ámbar dejaran de ver a la nada y le pusieran atención.

... Tal vez Hoho habia subestimado el efecto que le daria la forma mas pura del agua roja a diferencia de la forma super diluida de esta misma.

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: Escenarios tan cortos como el tiempo que Hoho tuvo una nueva adicción:

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Escena alternativa de la expulsión de Hoho del restaurante:

Hombre x: ¡¡Y tampoco aceptamos hijas de ladrones!!

Aldeanos x: *Tiran a Homaira desde la entrada con fuerza hacia Ed y Al*

Homaira: ¡¡Papá!!

Edward/Alphonse: ¡Hoho! *Intentan agarrarla, pero Al se tropieza con la maleta, dejando a Ed solo en....*

¡Tussh!

Homaira cae arriba de la cabeza de Edward, provocando que este se desmayara.

Homaira: ¡Nooo! ¡¡Mi papá!! *Sacudiendo el cuerpo del ya desmayado rubio*

*Silencio incomodo*

Alphonse: .... ¿Te refieres a Ed oa este papá? *Señala una papa random que se parecía más a una piedra*

Homaira: .... >:7

(Por temas de que es un chiste muy rancio y de que siento que un señor mayor con una hija jamás lanzaría a una niña de edad similar a su pequeña, esta idea fue eliminada de la historia original, pero decidí mostrarla en este apartado).

(#)

Otra escena alternativa en la biblioteca.

Aleatorio x: ¿¡Que fue ese ruido!?

Russell: ¡Vino de aquí! Ahg-! *Un libro volador le pega en su ojo visible*

Homaira: ¡Chismoso, cara de sapo sin traje ni bigote ni elegancia! ¡Eres peor que un girasol!

*Ni Ed ni Al se inmutan por los intentos de insulto y Fletcher está confundido*

Russell: ¿Girasol?

Homaira: ¡Gira, gira tu calzón!

*Al ahora la agarraba como si de narcotraficante detenido se tratara mientras Ed se hacia el ofendido y horrorizado por la vulgaridad que dijo la menor*

Edward: ¡Ey, ey, ey! ¡Eso fue demasiado señorita! ¡¿Quién te enseño ese lenguaje tan vulgar?!

Alphonse: ¡¡Ni Ed se atrevió a decir cuentos groserías!! ¡Te llevaremos ante la justicia!

Homaira: ¡No! ¡Nunca me atraparán viva! *Finge morder algo en su boca que la mata inmediatamente*

Eduardo: ¡JODER! ¡Perdimos nuestra única pista para la mafia Suygar Doll!

Alphonse: Tranquilo hermano, al menos logramos capturar muerta a la jefa de los narcotraficantes de azúcar cristalina.

Fletcher: Hermano, ¿Por qué se comportan así?

Russell: No los mires, hermanito *Le tapa los ojos, perturbado* Solo es demencia de típicos pueblerinos para no morir de aburrimiento.

*Los hermanos Trigham se encontraban abrazados en el rincón más alejado del trío demente de pueblerinos*

(.... Ya ni les digo la razón del porque descarte esta escena; pero solo como dato curioso, meinspire un poco en esta escena a como jugué una vez con mi hermano menor cuando aún tenía una edad de un dígito).

(#)

Si Homaira hubiera encontrado una cabina telefónica:

Homaira: A llamar al gobierno porque aquí me huele cosa ilegal dorada, como dijo papá *Saca del interior de su zapato monedas y paga la llamada*

Mujer x: Hola, llamando al comando general de- *Cierta conocida voz del cap 3 se escucha*

Homaira: Mejor ni te pido nada *Corta la llamada e intenta que le den su dinero de nuevo*

(Hoho ya le trae rencor a la mujer esa ya Roy Mostaza sin siquiera verlos cara a cara).

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Notes:

Perdonen la demora, pero finalmente publique la primera parte de capítulo 5 en este viernes. No se ustedes, pero sentí este cap más largo que el anterior, pero ni tengo una idea de cuantas palabras escribí en total porque Wattpad se trabo en esa parte y ya ni supe cuántas tenía.

¡Pero! Dejando eso de lado, me gustaría saber que opinan de las pequeñas escenas que hice afuera del canon de lo que paso en Xenotime. Y no se ustedes, pero me resulto divertido escribir que inconscientemente Hoho se lleva cosas de los demás sin su permiso cuando la situación o su inconsciente no la dejan pensar más a fondo o si no se disociaría por completo.

¿Saben? Originalmente iba a poner que a Hoho el agua roja le sabia a naranja roja (Por el sabor que decía internet que tenía y color similar a la sangre), pero lo cambie por Jamaica, ya que esa bebida si la he probado mientras que la anterior ni en vida había visto una naranja roja real. Pero si alguien por aqui si la a probado, seria agradable si me compartieran su experiencia comiendo esa naranja roja.

Por último, abra algunos juegos de palabras que tienen sentido en el español pero que tal vez pierdan ese sentido en la traducción hacia el inglés. Si tienen alguna duda del porqué de un juego de palabras, no duden en preguntármelo sin pena alguna.

Sin nada mas que decir, ¡Espero que tengan una bonita lectura!

Notes:

Y hasta aqui termino el primer capítulo de esta "nueva" historia. Estoy pensando en publicar cada viernes un nuevo capítulo cuando pueda. Aún que, claro, si me lo piden, les podría publicar más rápido el segundo capítulo si así lo quieren.

Sin nada más que decir, espero que tengan una bonita lectura!