Chapter Text
Nakamura Okuto, un chico omega recesivo muy tímido.
– Buenos días mundo– acababa de levantarse, listo para otro día lleno de oportunidades para ser más cercano a Hirose--Buenos días Icchan–.
Ya tenía un gran avance, finalmente tendría contacto con Hirose por medio de Line, solo tenía que esperar un mensaje suyo y podría registrarlo.
– ¡Si, si, siiiiiiii! ¡Jajajajajaja!--.
– ¡Quieres callarte, es muy temprano para tus cosas!, ¡idiota! - desde la puerta que había abierto bruscamente, su hermana (beta), gritaba–.
– ¡JAJAJAJAJA! – su hermana no arruinaría uno de los mejores momentos de su vida, siguió riendo a todo pulmón.
– AAAssssshh– Cerró la puerta.
*timg
Una notificación Podría ser de Hirose rápidamente tomo su teléfono y miro los mensajes de Line, se percató, con decepción que era el mismo número que le envió mensaje ayer en la escuela, del mismo que había ignorado a propósito cuando leyó el primer mensaje:
“Soy Ko, espero que estes contento, tuve que pedir tu número”
– ¿Y ahora este qué? – Ni siquiera abrió el mensaje Tal vez si lo ignoro lo suficiente me deje en paz.
No había recibido ningún mensaje de Hirose en la mañana, no es que lo necesitara, con solo ver a Hirose y saludarlo se daba por bien servido, un banquete a comparación del primer mes de clases.
Tan lindo como siempre.
Las mariposas en su estómago revoloteaban muy fuerte.
Tanto que lo marearon.
No, no podía seguir con esto.
Tomó agua con el fin de ahogar las mariposas que revoloteaban en su estómago sin su permiso.
Está bien, solo quiero ser su amigo, esto no significa nada.
Ting
– Otra vez este tipo- ni siquiera se dignó a mirar su teléfono, siguió atento a la clase mientras mantenía una mano en su estómago.
Cuando las clases terminaron, busco a Hirose con la mirada, se percató que él le correspondía, mientras se acercaba a su lugar, con mochila en hombro, listo para irse, al parecer eran los últimos en el aula.
– Nakamura – qué bonito sonaba su apellido en la voz del castaño, solo podía imaginarse que tan bien sonaría su nombre en la boca de ese hombre- te envié mensaje hace rato, pero creo que no reconociste en número, que tonto, olvide darte mi número ¡Que ojazos me está echando! – ¿puedes registrarme? –.
Nakamura revisó su teléfono, buscando el mensaje del que hablaba, ahí estaba, un mensaje de un número desconocido, lo registró rápido, no podía perderlo.
“Hola ¿Te sientes mal?”
– ¿Ah? – Puso una cara de interrogante ante el mensaje-
– Eso… te veías un poco raro en clase, pensé que te volvió a doler el estómago – su tono de voz era suave.
Era un ángel, Hirose era un ángel que se preocupaba por él.
– Yo, estoy bien, no fue nada –.
– Si, ahora te ves mejor, pero ¿no tienes fiebre o algo? estas muy rojo – Sintió la cálida mano abrirse paso de su cabello para tocar su frente.
¿Cómo? ¿Dios?
– Mmmmm– tenía el entrecejo fruncido– sería más fácil si juntamos nuestras frentes– soltó como si nada.
– ¡¿Qué?! – Nakamura solo pudo abrir sus ojos de la sorpresa, su cuerpo no le respondía, parecía hipnotizado con el tacto de Hirose en su frente.
Vio como el rostro ajeno se acercaba su cara, lentamente, con los ojos brillantes mirándolo fijamente, estaba tan cerca que podía olerlo, era un olor fresco, como una brisa en el mar, se sintió mareado.
– ¿Hirose? –.
Regresó abruptamente a la realidad por la voz de Hana, que llamó antes de entrar al salón.
– Estás tardando mucho, tuve que venir a buscarte ¿estás listo para irnos? –.
Hirose no dijo nada, aunque parece renuente a alejar la mano de la frente de Nakamura, pero después de un tiempo lo hizo.
– Si, lo lamento, Nakamura parecía tener fiebre, solo estaba comprobando que todo estuviera bien –.
– Oh ¿Estás bien? – la chica lo miraba – tal vez Hirose tenga razón, estás todo rojo, a ver déjame…– Hana levantó la mano con la intención de sentir su frente, pero antes de que él pudiera tocarlo su mano fue interceptada.
El castaño interceptó la muñeca de Hana- No tienes por qué preocuparte, ya lo revisé- miro a Nakamura- no tienes fiebre, pero por si por si acaso, deberías de ir a la enfermería.
– Yo... estoy bien- el pelinegro intentó controlar su cara, ¿cómo se hacía eso? –.
– Podemos acompañarlo a la enfermería, tenemos tiempo–. sugirió Hana.
Nakamura miró a Hana, por primera vez podía observar de cerca Es linda pensó, rasgos delicados, cuerpo suave, mirada amable. Pudo incluso percibir su olor, rosas, leve, pero que la identificaba como omega sin duda.
Encajaban bien.
Dio un paso atrás.
– Puedo ir solo, tengo que revisar que siga abierto y ya es tarde– Caminó rápidamente a la salida del salón– gracias por preocuparse, pero estaré bien, nos vemos luego.
– Oye, ¡espera! – Hirose se quedó con la mano levantada, el otro chico ya no estaba.
Camino tan rápido como sus piernas le permitieron. La enfermería estaba cerrada cuando llegó, entonces cambió su dirección al baño.
Una vez ahí, se paró frente al espejo y se miró.
No podía compararse con ella.
…
Pero no importaba.
Nada de eso importaba.
La mañana siguiente se sentía derrotado, mental y físicamente. Al parecer si estaba enfermo, ¿podía faltar?
No, hoy rendirá un examen.
Agh.
Se arregló con prisa, pero parecía con menos motivación que de costumbre, salió de su casa, tarde, su examen era hasta la última hora, pero aun asi, llego a tiempo, casi choca dos veces, pero llegó, listo para ser un alumno ejemplar, tal vez Hirose se acercaba a mí por ser tan responsable.
– Genial, otra excelente idea para acercarme a Hirose– antes de entrar a la escuela se detuvo para anotar su gran idea.
– Oye, ¿por qué ignoras mis mensajes? – esa horrible voz la conocía- Te estoy hablando, Nakamura.
– Ay no puede ser, el pervertido– guardó sus cosas, siguió caminando como si la voz de Matsumura fuera un mosquito en la noche.
– No te cuesta nada solo mirar mis mensajes, me basta con un sí o no – Matsumura se pudo delante de él para bloquearle la entrada– Solo necesito saber si terminaron su relación, solo es–.
No continuó con su discurso tan raro como siempre, pero algo era diferente, Matsumura lo miraba de arriba a abajo, escaneando su cuerpo en silencio.
Bueno, al menos no tengo que escucharlo- Se dispuso a entrar a la escuela.
– ¿En serio eres omega? –.
Se le detuvo la respiración.
– ¿Quién? ¿me hablas a mí? – ¿cómo lo supo?
– A quien más – Matsubara se tapó la nariz– somos los únicos aquí, es leve, pero no hay duda de que es el aroma de un omega… y proviene de ti– dudo en continuar– Perdón, pensé que eras beta.
– Soy beta– estoy frito.
– Ah no, no intentes mentirme, no lo pareces, pero es evidente que el olor proviene de ti–.
– ¿De qué olor hablar? – si se hacia el tonto, podía zafarse de esta.
Matsumura se acercó a él y aspiró su aroma– es dulce, como canela, tal vez–.
– Eres un descarado- saltó tres metros hacia atrás– ¿Cómo hueles así a las personas? –.
– Tu preguntaste–.
– No le des mucha importancia, son solo las feromonas de mi hermana que se impregnaron en mi –.
– Yo no creo que funcione así –.
– Pues no me importa que creas, hazme un favor y quítate del camino–.
Arto, paso a su lado rápidamente antes de que el otro iniciará con más preguntas sobre su casta.
Camino hacia su salón, pero a medio camino, un aroma invadió sus fosas nasales, no sabía de dónde venía, pero era conocido.
Era sutil, pero de alguna forma surgió efecto en él, tuvo que sostenerse en una pared para evitar caer de lo mareado que estaba.
– Vamos a la enfermería, niño, pareces enfermo– esa era la voz del profesor Nyo.
Abrió lentamente los ojos, no estaba en su cama, era la cama de la enfermería ¿Cómo llegué aquí? Nakamura se incorporó de la cama con cuidado.
– Estás despierto, bien lamento informarte que te perdiste de todas tus clases, pero estás justificado, así que no hay problema– era el profesor Nyo– La enfermera te hará un justificante, pero fue muy irresponsable de tu parte venir a la escuela estando en etapa pre-calor–.
– ¿Cómo dice? –.
– La etapa pre-calor calor de un Omega no es un juego, aunque no es tan potente como un celo, tampoco se puede tomar a la ligera–.
– Pero yo nunca he tenido una etapa pre-calor, nunca me había pasado–.
– A ver, niño, si tienes preguntas hacerlas a la enfermera, yo solo soy un maestro suplente y aparte beta, lo lamento, pero no puedo ayudarte en estás cosas–.
– Pero, yo– cuando intentó articular una pregunta.
– La enfermera no tarda en llegar–.
Con Nakamura siendo interrumpido cada que intentaba hablar, se dio por vencido y ambos cayeron en un silencio incómodo, por ello intentó volver a dormir un rato, después de todo faltaba como media hora antes de que terminaran las clases.
Cuando la enfermera llegó, se acercó a Nakamura- Espero que entiendas que en situaciones como estás es mejor quedarse en casa y descansar. La etapa de pre-calor suele ser muy agotadora para los Omega jóvenes–.
– Pero nunca había tenido una, y por mi edad pensé que ya no la tendría ¿Es… malo? ¿Es por qué soy recesivo? – preguntó con voz baja.
La doctora centró su atención en el chico con una mirada comprensiva- No, no es nada malo el pre-calor es una forma en la que empiezan a manifestar las feromonas, aún inmaduras, para empezar a dar identidad a la casta, esta manifestación puede traer algunos síntomas secundario como lo son el agotamiento, malestar general y mareos– la doctora hizo una pausa antes de continuar– estas en edad de manifestar el pre-calor, pero como sabes todos se desarrollan a diferentes ritmos, por qué todos son diferentes. No te puedes comparar con otro Omega, porque fuera de las generalidades que engloban a las castas, cada uno es único. Además, ser recesivo no es malo, claro que se tenían las etiquetas negativas y pero en realidad se habla de cuestiones estadísticas, que algunos Omega sean considerados recesivos es por cuestión de diferencias en su desarrollo y eso ya se ha demostrado, de hecho, estoy segura que en los siguientes años se cambiará esa clasificación despectiva, que para empezar, siempre fue errónea- fue a su escritorio y se puso a escribir en una hoja- así, que no tienes de qué preocuparte, cariño– le tendió a Nakamura un justificante– es para las clases del día de hoy y mañana, pero puedes ir a un médico general por uno más oficial, aunque, este la escuela lo recibe sin problema.
– Muchas gracias-tomo el papel, lo miró, mi volvió la mirada a la doctora– ¿Cree…que en otro momento puedo volver? Es que aún tengo algunas preguntas– tenía las mejillas rojas, hablar de su casta con otra persona no era algo que hubiera hecho en el pasado, pero realmente quedó intrigado con lo que dijo la enfermera.
– Claro que sí, dulzura, mientras no interfiera con tus clases y no tengo un alumno muriendo aquí, las puertas de la enfermería escolar estarán abiertas para ti–.
Nakamura se inclinó en agradecimiento- muchas gracias por sus cuidados, luego salió de la enfermería.
Que mal día, hoy no pude ver a Hirose.
Hirose.
Hirose.
Hirose.
Ese olor era tan parecido al de Hirose.
O tal vez está tan obsesionado que ya huele su perfume en todos lados.
Quiero verlo.
*Ting
¿?
Su teléfono sonó, lo sacó con cansancio y vio que tenía mensajes de dos chats en Line.
“No es que me importe, pero no te veías bien en la mañana ¿estás bien?”
Ash, el pervertido.
“No estabas en clases ¿estás bien?
El profesor me encargo que te pasará a dejar los deberes a tu casa ¿Me pasa tu dirección?
(• ▽ •;)”
-Hirose Aiki-
Un mensaje de Hirose.
Que buen día, había recibido el segundo mensaje de Hirose, ay que bonito.
Pero no estaba en su casa.
Nakamura se planeó dos ideas:
Pasarle su dirección y correr lo más rápido a su casa.
Decirle que estaba saliendo de la enfermería de la escuela y sin problema podía pasar por los deberes.
Decisiones, decisiones.
Bueno, el ejercicio siempre es bueno, independientemente de sus presentaciones.
— ¿Nakamura? ¡Ah! que bueno que aun te encontré– La voz de Hirose lo detuvo de escribir su dirección- El profesor Otagiri me dijo que estabas en la enfermería, pensé que ya no te encontraba-.
— Hirose, ¿que-? —.
El castaño le mostró unos papeles- La tarea- le sonrió mientras cerraba los ojos, con algo parecido a un sonrojo en sus mejillas – no leíste mi mensaje, estoy empezando a creer que me ignoras a propósito.
– ¡Nooo! – grito– quiero decir, estaba por contestar– Tonto, tonto, porque no era más rápido con sus decisiones– pero gracias por la tarea.
– No hay de que– Hirose lo quedó mirando– ¿estás enfermo? –.
– No, bueno sí, mejor dicho, más o menos–.
Hirose empezó a reír a carcajadas– tomare eso con que estás enfermo, pero no tanto–cuando su risa se calmó por completo preguntó– pero ¿qué tienes? no asististe a todas las clases de hoy.
– Yo– no podía decirle de su pre-calor Piensa, piensa, cerebro trabaja, no es hora de distraerse con Hirose– Estómago, me volvió a doler el estómago–.
– Oh, ya veo, luces un poco cansado– el más bajo pensó un momento- Ah, vamos a casa juntos.
Nakamura tenía un pequeño sonrojo por fuera, por dentro estaba festejando en el obelisco, Icchan, aguanta, ya casi te consigo otro papá,
No espera– pero ¿Y tu novia? –.
– ¿A-ah? Oh le dije que se adelantara, tenía que buscarte–.
– De acuerdo, vamos entonces–
Ambos empezaron a caminar juntos, lado a lado, cuando estaban fuera de la escuela, Nakamura sintió algo impactar en su espalda, no se había percatado que Hirose no estaba a su lado- Perdón, me ate las agujetas, corrí para alcanzarte y casi me caigo, me salvaste- el castaño se disculpaba, pero tenía una expresión extraña, como si acabara de descubrir algo.
No será…
– Oye, Nakamura, ven acá–.
Miro al cielo, mientras se preguntaba ¿por qué yo?
Mitsumura miraba, con los brazos cruzados y una mirada nada amistosa afuera de la escuela– tengo que hablar contigo–.
– ¿Ko?-- Hirose ya no sonreía, estaba más serio– ¿qué haces aquí? ¿de qué quieres hablar con Nakamura? —.
– Hirose– su expresión cambió, más amable– bueno, tenía que hablar con él de unas cosas, de… ¿amigos? – casi vomito la palabra.
– ¿Desde cuándo son tan amigos? – preguntó Hirose.
– Ya sabes, desde que compartimos número de teléfono y eso, ahora- tomo la muñeca de Nakamura- solo quiero hablar con él unos minutos no tardamos–.
– Pero yo no quie– No lo dejó terminar ¿por qué nunca me dejan terminar mis líneas? Mitsumura lo arrastró lejos de Hirose, detrás de un árbol.
– ¿Qué crees qué haces?-- Mitsumura se posicionó frente a Nakamura– Después de tu discurso moral sobre dejarlo ser feliz con su pareja ¿te lanzas a sus brazos? –.
– ¿De qué rayos hablas? yo no me lance a sus brazos en ningún momento– Nakamura, intentó retroceder el paso, pero se encontraba entre un árbol y el idiota de Mitsumura, era molesto tener que levantar la mirada a este poste.
– ¿Cómo no? los vi hace un momento– Tenía una expresión desesperada
y graciosa, como cuando le dijo que Hirose se aferró a él como un gatito en una prueba de valor.
– Hirose choco con mi espalda, eres un ciego lunático idiota–.
– Ash, no creas que solo porque eres omega tienes una oportunidad, las relaciones entre alfas son muy populares actualmente– menciona orgulloso.
– Que tenemos que dejarlos ser felices, entiende, necio– pero antes de que continuará buscando algún otro insulto sinónimo Mitsumura, pensó este sigue insistiendo con que soy omega– y ya te dije que soy beta, deja de insistir.
– Ah no, podrás intentar mentirme, pero en la mañana te olí, es obvio, cualquiera con una nariz funcional se daría cuenta– el más alto se acercó peligrosamente a Nakamura, lo acorralo contra el árbol cortando el poco espacio entre ellos, pero ahora es leve– olfateo cerca de su mejilla– necesito acercarme demasiado a ti para olerlo, de hecho es raro, se supone que deberías poder controlarlo ¿no? –.
Estaba demasiado cerca este tipo no conoce el espacio personal no estaba acostumbrado a que alguien quien apenas conocía se le acercara tanto, no se movió porque no sabía que tenía que hacer.
Mitsumura notó su incomodidad– es que eres tú él necio– se alejó lentamente– si fueras más honesto contigo mismo, no tendría que… uno tiene que ponerte las pruebas frente a los ojos para que dejes de negarte–.
Ninguno de los dos dijo nada, entre un incómodo silencio, Nakamura pensaba que no podía ocultarle más el hecho de que fuera omega a Mitsumura Pero no quiero decirle, aunque no había nada que ocultar, pues el otro ya lo sabía.
Y si se lo decía a Hirose, dejaría de ser su amigo porque era un omega y aparte recesivo, aunque Mitsumura no sabía que era recesivo, pero probablemente lo descubriría, lo dejaría a un lado, sin permitirle ser parte de su vida, aunque sea como padrino de la boda, tendría que estar solo con Icchan hasta el final de su vida.
No, no podía permitir eso, todo menos estar alejado de Hirose.
– No se lo digas– susurró.
– ¿Qué? –.
– No se lo digas a nadie, mucho menos a Hirose, por favor, haré lo que me pidas, pero no dejes que nadie más se entere– lo miró desesperado, sabía que se había entregado en bandeja de plata, pero no podía permitir que su secreto se filtrar, aunque eso significaba ponerse a merced de su peor enemigo.
Nakamura sostuvo a Mitsumura a los costados, agarrando sus brazos y sacudiéndolo de un lado a otro– Oye, espera, no se lo voy a decir a nadie—.
Nakamura dejó de zangolotearlo, pero no lo soltó– ¿Enserio? ¿qué es lo que tengo que hacer? –.
– No, solo agh, deberías de tener cuidado con lo que dices, cualquiera podría aprovecharse—.
— ¿Te vas a aprovechas de mí? –.
– No lo digas así, me haces sonar como un pervertido–.
– Pero lo eres –.
– No estamos hablando de mi– lo miraba indignado– mira la cuestión es que no voy a decir nada, primero, no soy el tipo de alfa que se aprovecha y no respeta a los omegas, a mi si me educaron bien y segundo, te necesito de mi lado, ya sabes, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, por el momento estamos en el mismo bando y eres mi amigo.
– ¿Hablas enserio? –.
– Claro, para estar en condiciones iguales te voy a revelar algo, acércate–.
Nakamura se acercó cauteloso, mientras el otro le dijo algo al oído, no supo qué cara poner con lo que escuchó.
– Bien, como estamos a mano, podemos tener esto como nuestro pequeño secreto– Mitsumura acercó su dedo índice cerca de sus labios en señal de silencio mientras mantenía una pequeña sonrisa.
– E-está bien– Nakamura aun no reaccionaba del todo.
– ¿De qué secreto hablan? –.
Nakamura y Mitsumura brincaron del susto, Hirose había aparecido de la nada- De nada.
– Es un secreto– Matsubara le sonreía a más bajo de todos– Ya hablé de lo que tenía que hablar con Nakamura, fue un gusto verte Hirose, ojalá nos encontremos después- empezó a correr, para dejar la batuta de enfrentar a Nakamura con Hirose, que él se las arreglara con guardar el secreto– Por cierto, Nakamura, contesta mis mensajes más rápido, que me quedo dormido esperando una afirmación tuya–.
Renuente regreso el saludo, pos ya que, me toca tenerlo de amigo por el momento pensó.
– Perdón, no quería molestar, solo que estaban tardando tanto y vine a ver si no se fueron sin mi– Hirose tenía una sonrisa, pero su cara no transmite alegría en ningún lado, habrá escuchado que soy omega, ay noooooo.
– Lo siento, Mitsumura me distrajo más de lo que pensaba–.
– Oh–.
– Si–
Tenía el presentimiento, si decía algo más, podría enojar más a Hirose.
– ¿Nos vamos? – fue Hirose el que rompió el silencio.
– Si, vamos–.
Ambos se dirigieron a casa, Nakamura pensando en la inusual amistad que había creado con Mitsumura.
Y Hirose pensando en lo que descubrió sobre Nakamura.
