Chapter Text
Él se entierra en su trabajo cuando se abruma, cuando su cabeza no parece ser capaz de quedarse en silencio y las noches se estiran con vergüenzas y arrepentimientos— Pero jura que no es eso lo que hace ahora mismo, ahora mismo es un buen intencionado horario de trabajo para lograr cuadrar la decoración del spawn y los últimos lotes de construcción, por eso no es molestia alguna recibir a shadoune— Incluso si nunca le molestaría la melosa presencia del enderman—
No levanta la mirada aún, pero le sonríe suavemente para hacerle saber que sabe que está allí presente en la poco acogedora y más bien asfixiante oficina. Se conocen desde hace más de una década, Shadoune lo había conocido cuando aún estaba madurando, cuando solía ser más torpe incluso así el francés había tenido bien claro donde se paraba en cuanto su relación, la admiración de shadoune— su cariño por todos esos años juntos, por todo lo que han hecho el uno por el otro— es la exacta descripción de toda su presencia, es miel pesada y densa.
Y Rich lo conoce bastante por ello es facil deducir que su silencio significa duda, timidez. El skelly se acomoda las gafas en el rostro y lo ve directamente antes de sonreir.
— Hola,
Shad Sonríe torpe, sus mejillas son tercas en sonrojarse y se pasa una mano por la barbilla — Hola Rich.
Sus manos sueltan sus papeles y deja que el tic toc del reloj rellene el silencio por un momento. — ¿Hay algún problema?
el más alto es rápido en negar con la cabeza, pero de pronto para su movimiento con fuerza y hace una mueca. — Estoy preocupado por Farfa— comienza, sus manos apretándose nerviosas entre si — Sé que dijimos que le daríamos tiempo, el imperio está dándole tiempo, pero…— Se encoge de hombros
Rich pasa saliva con fuerza. Debe de ser el inicio de la segunda semana desde el incidente, el, patéticamente, tampoco pasa tanto tiempo en el impero como debería.
— ¿Pero?
— No lo he visto salir de su base y había quedado bastante lastimado— Toma un gran respiro, sus manos se aferran a sus mejillas como si tratara de no llorar.
Él se pasa una mano por el costado del rostro, sus gafas suben hasta sus cejas, su piel es fría contra sus manos calientes del trabajo — Mhm, iré a verlo yo. No te preocupes.
En realidad Rich no siente que sea el más apto para ir pero eso no se lo dice a shadoune porque es complicado combatir con la suavidad de su rostro y el alivio que pinta sus grandes ojos claros— En su lugar Rich deja de trabajar y pasan la tarde hablando sobre sus tazas de té, hablan sobre las tardes de torneos de pvp y como Rubik en esos años era una fuerza violenta e inamovible de ataque y liderazgo, Shad se ríe porque es impensable para el que su blaze de ojos cansados y aura desentendida fuera otra cosa que la marea calmada de medio día pero Rich lo recuerda bien.
Lo recuerda bien porque a su pesar su memoria puede llegar a ser excelente— Incluso en las maneras más rusticas y molestas: Rich recuerda lo que fue empezar a vivir el mundo, las sensaciones en su piel y la fuerza en su estrella, recuerda coordenadas específicas y cálculos exactos, su cuerpo recuerda la sensación de desamparo y su lengua el ardor del veneno.
Se despide de Shadoune, se pasa una mano por el cabello y limpia sus gafas. Se acerca el atardecer, sabe que si no lo hace ahora mismo no lo hará nunca porque si Farfadox es el equivalente al ruido blanco cuando se trata de lo que siente Rich no es nada mejor cuando carga con vergüenzas. ¿Le da vergüenza haber sido incapaz de decir que no?; ¿o que no se arrepiente? Rich no tiene exactamente una buena brújula moral si eso está torcido y apenas se mueve con el viento, pero se preocupa.
Pone en marcha el mismo protocolo que lo llevó hasta la cima de ese castillo en el Nether; Seguir hacia adelante, dejar atrás su buen juicio, actuar en puro sentimiento y pensar después.
Farfadox no se aísla a propósito, no antes y realmente no ahora, es solo que tiene una muy buena capacidad de ser lo suficientemente silencioso para pasar de estar percibido. En su círculo el que grita más alto es a quien se le escucha y si decide dejar de gritar es fácil re acomodarse en la sombra, en el silencio, en moverse a su ritmo y observar al mundo pasarles frente a los ojos.
Es agradable de vez en cuando dejar que la marea le cubra la cabeza y escuchar el mundo entre el filtro de las olas, que se mueva sin dirigirle palabra, que por un segundo deje de ser Farfadox el caballero, el líder, el luchador y es en su lugar tan solo Farfa. Pero pronto los pulmones le piden asomar la cabeza, a veces acaba con su soledad el mismo a veces es Shadoune con esa capacidad suya de notar quien se queda fuera de la conversación, o la forma más firme de Rubik de hacerlo tomar camino más veces que no es por alguna broma alguna acusación de Cris o Conter que le sacude la risa.
Resumidamente; Farfadox se está ahogando hace dos semanas.
Rubik sigue tensando los hombros al verlo caminar por el imperio, Conter está terriblemente callado, Cris a veces sonríe torpemente queriendo fingir que nada está pasando sin saber siquiera como— Shadoune el peor de todos porque no deja de verlo.
Tal vez es que son los más cercanos en edad, o su más de un par de ojos, tal vez es la familiaridad de sus ojos blancos o porque genuinamente es exasperadamente dulce. Farfa no exagera, Shadoune es muy inteligente, hay peligro en su agilidad de cuerpo y mente, en su habilidad de mentir— Pero para saber engañar se necesita una cantidad equitativa de honestidad y cuando Shadoune bajaba la guardia cuando decide amar a la gente a su alrededor lo segundo que viene es la honestidad que destila de cada uno de sus gestos.
Si, Shadoune es quizá el segundo mejor entre el grupo manteniendo sus victorias tajantes de batallas, pero es también capaz de ver a Farfadox. Cada paseo, cada noche sin dormir, cada mañana en silencio si farfa estaba fuera de su mansión allí estaba Shadoune y sus grandes ojos lo encontraban con esa delicadeza, con esa preocupación que le da nauseas. Quiere hablar con él, todos ellos quieren y Farfa lo necesita porque habían pasado años de sobrevivir a solas que tener un grupo tan cercano era como el oasis en un desierto y está empezando a sentir la deshidratación
Pero siempre ha sido bueno para desaparecer cuando lo quiere, siempre ha sido excelente para poner alta la barrera de distancia — Farfa aún no puede digerir al Netherite Knight y la única salida logica cuando levantó su espada a quien juró entre risas y ensueños que jamás lo haría es su soledad. Siempre ha sido bueno para ahuyentar, para dibujar la línea y mantener a todo mundo del otro lado
excepto a Rich.
— Que estupidez— el skelly se mofa con una sacudida de sus hombros, su base no está adecuada para recibir invitados, pero Farfa no quiere invitados en primer lugar — Esconderte así, ni siquiera has sanado correctamente. El le pasa por enfrente porque no tiene ganas de descubrir si Rich es capaz de tirar abajo su puerta o meterse entre sus ventanas.
— Van a sanar— se encoge de hombros, es el atardecer, uno frio que se cierra sobre su pecho en la melancolía de sus luces, el más frágil tinte de dorado engullido por el profundo y triste azul. Rich lo ve caminar, tiene las manos cerradas sobre el pecho y baja la barbilla por un segundo. — Vete, déjame en paz— exige con colmillo, pero sin usar todo su cuerpo, podría, porque aún lastimado es fuerte, levantar el puño o encajar los hombros para empujarlo físicamente fuera tiene la ventaja, física y mental; Rich no querrá admitirlo, pero es sensible y ante su sensibilidad se encuentra poco preparado para pelear. Pero Farfadox está agotado de pelear y sabe que no hay forma de empujar al skelly a que se olvide de lo que sea que quiera hacer en su mansión número uno porque es terco como una mula y numero dos porque si hay una línea que separa a Farfadox del resto del mundo — de las víctimas, en este lado están ambos.
A veces tiene ganas de gritarle desde el fondo de los pulmones, de reclamarle porque si Farfadox es tan importante para el skelly ¿por qué no lo detuvo? porque no lo salvó cuando era necesario? Pero no tiene voz para sus reproches quizá porque muy dentro del pecho sabe que ellos dos no se rigen por lo lógico, Rich podrá ser inteligente y calcular mentalmente cada kilómetro que da o deja de dar, pero cuando se trata de ambos— de los dos como equipo, como conjunto, como uno mismo lo usual y lo corriente se deshace como los castillos de arena. Quizá es porque Farfa está tan roto que termina infectándolo a el también.
—Sanará si, en semanas. — reclama el skelly caminando justo detrás de el, Farfa intenta apresurarse que la puerta de su habitación sea la barrera física para ahuyentar al administrador. Pero Rich se mueve como un roedor, entre las esquinas y los huecos de las maderas. — No puedes caminar sin cojear y claramente tienes lastimado el hombro.
Farfa quiere chocar todo su cuerpo contra la pared, quiere suspirar y darse la vuelta e ignorarlo— Este dolor es lo que se merece, el recordatorio de lo que pasó, no solo el ardor que dejaron sus huesos al romperse y estirarse, ni el calor de su piel donde la corrupción pintaba sino los desechos de la pelea lo que tuvieron que hacer para traerlo devuelta, ¿qué es toda esa batalla sin su dolor? inexistente.
Pero Rich cuando quiere es insoportable, es molesto, es insistente no acepta un no por respuesta y mueve montañas y mares solo para hacer las cosas a gusto. El skelly deja caer un bundle a su cama. — Siéntate y quítate la camiseta.
Podria hacer un chiste, el tipo de chiste que siempre lo deja sonrojado y despistado, pero Farfa no tiene energía y encuentra que se preocupa más por cómo se ve, por su cuerpo carcomido por cicatrices por la forma en la que ha pasado días en la misma ropa, en la misma cama incapaz de cuidarse correctamente. La cama rechina contra su peso entierra los pies al suelo y duda.
Rich se coloca las gafas y se sostiene el pelo alto, fuera del rostro. Farfa recuerda lo rápido que dejó de sentir vergüenza alrededor de Rich, porque incluso si sentía pena o se arrepentía de sus chistes o de su forma de actuar el skelly siempre estaba dispuesto a reírse, a sonreír, a encogerse de hombros como si cada parte de Farfa fuera correcta— Como si cada parte de su cuerpo, de su ser, ya hubiera sido consumido y aceptado. Se quita la camisa.
— Ah, no te ves tan gigante sin la armadura— murmura con cierta gracia, cristal hace un clank mientras el skelly mete las manos en sus recursos y comienza a organizar su cabeza. — Recordaba esta herida, sabía que no la cuidarías bien— y tiene esta forma de ser egocéntrico de recargar su voz en burla y grosería y que Farfadox no sienta más que calor. La cama rechina cuando Rich lo acompaña sobre la lana.
El peso del skelly se siente apenas como un murmuro, puede sentir el cambio, como se coloca sobre las rodillas para trabajar con calma, puede sentir como respira lento y corto. Farfadox puede imaginar cómo se ve, su piel abierta y rota, la carne irritada, la sangre seca. Las líneas de corrupción que no son ni rojo ni azul sino más tajantes, más profundas. Un punto de infección, la ventana a todo lo malo dentro de él y el contacto al aire; Su capacidad de arruinar a los demás
Y Rich,
Rich comienza a tararear.
El sonido es sorprendentemente dulce, no es el tono molesto y ridículo de cuando intenta que sea gracioso es sincero, es miel de su garganta, lento y bajito— Armonioso casi mientras sus manos siempre frías tocan la piel lastimada, está más cerca del omóplato que del hombro, pero le hace doler casi todo el brazo derecho quizá porque es profunda o porque fue de las ultimas en conseguir cuando su conciencia peleaba por dejar de ahogarse al fondo de la piscina. Rich limpia la herida metódicamente con la precisión en la que el maneja todos sus proyectos, lo toca como si no fuera nada más que eso; una herida que va a sanar.
Sus dedos recorren la irritación con calma, sin miedo— lo toca como si todo lo que ha hecho, todos sus errores no fueran nada más que un pasado, solo el viento que sacude las copas de los árboles y no un veneno que mancha cada parte de sus intestinos.
Y la herida no deja de doler, pero la piel se siente fresca, renovada para empezar a cicatrizar.
— La revisaré de nuevo en unos días, te dejé un par de posiciones que van a ayudar con el cojeo— Es tan común, tan usual. Se levanta y recoge sus cosas sin presionar mucho más.
Pero al umbral de la puerta se detiene porque ambos saben que no es eso a lo que vino. Farfa se prepara para el impacto, Rich hace tres muecas diferentes y le da la espalda. Por un solo segundo el caballero cree que eso es todo, pero a Rich le encanta ser impredecible.
Se da la vuelta sus ojos firmes, Farfa cree que puede ver un suspiro del recuerdo, la mirada de determinación antes de una sonrisa nerviosa, el soplido al diente de león, lo que pesa en su memoria complicado y salado — Sabes— comienza, su voz suena como si le doliera dejar salir tales palabras, pero frunce las cejas, sus iris encuentran el ángulo exacto de luz para tintinear un nostálgico morado — Tienes que dejarles perdonarte, quieras o no. — creas que lo mereces o no.
El cielo se torna oscuro, la noche es grosera ese día, Rich enciende una lampara antes de irse.
