Chapter Text
Deciden ir al supermercado para comprar comida para la semana, no estaba muy lejos, entre unos quince a veinte minutos de distancia así que decidieron ir caminando.
Iban completamente encubiertos, Kohaku con la peluca y los lentes de contacto y Aira con unos lentes, un gorro, una mascarilla y un cubrebocas.
"Aún me pregunto porque te cubres tanto, Rabu-han." Volvió a acomodar su gorra blanca incómodo por la picazón de la peluca.
"Ya sabes como me veo, Kohakucchi." Señaló sus ojos. "Cualquiera puede ver fácilmente que soy un gaijin, si eso atrae aunque sea una mirada de más podría ser peligroso al menos por estas semanas."
Suspiró.
"Si tu lo dices." No le gustaba la palabra que usaba Aira para referirse a si mismo, sabía que no lo decía con un tono neutral, sino uno mas despectivo.
No dijo nada esta vez para no discutir con él en la calle, pero lo haría cuando regresaran.
Ambos finalmente llegaron sin muchos problemas, habían decidido ir temprano para que no hubiese mucha gente y pudiesen ir a su paso, aún así, Kohaku notó que había algo de gente, más de lo que creyó.
Tan pronto como entró, notó la cantidad de ruido que había y se preguntó como Aira no se estremecía.
La música de fondo, las conversaciones de todas las personas, el zumbido del aire acondicionado o cualquier máquina que se encontrara y sonidos que ni siquiera podía empezar a descifrar.
"¿Kohakucchi? ¿Estas bien?"
"S-si, por supuesto, solo me sorprendió lo grande que era." Se aferró con fuerza a la bolsa de tela en sus manos y no demostrar su incomodidad.
"¿En serio? Este es bastante pequeño. Aunque bueno, considerando que siempre voy a lugares gigantes tal vez esté un poco sesgado." Negó con la cabeza. "En fin, empecemos con... "
"El área de frutas y verduras." Kohaku leyó en voz alta el texto en su celular
Aira asintió.
"Bien, vamos por aquí."
Recorrieron todos los pasillos, uno por uno aunque no agarraban algo de todos, era más bien para que Aira pudiese explicarle cada producto con el que Kohaku tuviese alguna pregunta con paciencia.
Cuando terminaron todo lo de la lista, que incluía productos frescos, arroz, polvo para curry, pastas, pescado y té verde a petición suya, se dirigieron al pasillo en el que Kohaku no reconocía prácticamente nada de lo que estaba escrito en los empaques.
Aira, en cambio, estaba revisando el área con una facilidad envidiable, buscando con entusiasmo, al parecer, unos dulces que se habían vuelto virales hace unos días.
Él se frotaba los ojos con la mano libre, que no sostenía una cesta repleta de productos que se habia ofrecido a cargar, por las luces demasiado brillantes sobre sus cabezas.
Eran demasiado blancas.
Nada parecidas a las de su finca, ni siquiera las del departamento, con un tono más cálido.
No dijo nada para no preocupar a Aira y tuviesen que irse antes, aunque una voz traicionera en su cabeza también le decía que tampoco quería estar más tiempo en ese departamento.
Porque no lo malentiendan, le gustaba su nuevo hogar, pero era la primera salida que tenía desde que escapó y quería ver el mundo, así que cuando Aira le dijo que salieran para comprar despensa y después salir a tomar un café no lo dudó y aceptó de inmediato.
Aunque tal vez se estaba arrepintiendo de eso.
Demonios.
¿Alguien podría apagar esa maldita música?
"¿Kohakucchi?"
"Solo me duelen un poco los ojos..."
"Tal vez no haya sido una buena idea hacer que uses lentes de contacto." Frunció el ceño.
"Tal vez. En fin, ¿encontraste lo que buscabas?" Desvió la conversación para no seguir mintiéndole a su amigo
Aira asintió con una sonrisa.
"Aún quedan varios paquetes, planeo llevarme tres, ¿hay algún dulce que te interese?"
"¿Venden dango?" Preguntó de inmediato olvidándose momentáneamente de la incomodidad.
"Creo que sí, podemos ir a revisar." Se levantó de su posición en cuclillas y echó sus dulces en la canasta para empezar a buscar.
Si bien a Aira le gustaban los dulces japoneses, prefería los más modernos, con sabores nuevos e interesantes que encontrase en tendencia, así que rara vez iba al área más tradicional.
Afortunadamente si tenían, y Kohaku eligió con mucho cuidado fijándose en cada elemento del empaque con una seriedad que casi hizo que Aira riera.
Al asegurar varios paquetes de dangos y mochis en la canasta se dirigieron al área de cobro en la que había un poco de fila.
Ambos salieron tomados de la mano, como niños pequeños, para no perderse entre la multitud sorpresivamente grande.
"Bien, ahora vayamos a la cafetería, encontré una en internet super popular y absolutamente rabui~, tambien está cerca de la taquilla de boletos así que mejor aún." Explicó su plan con entusiasmo esquivando a la gente instintivamente.
"Claro..." Su voz apenas pudo oirse sobre todo el ruido de la ciudad. "Rabu-han, tomemos un descanso..."
"¿Un descanso? Uhh... no veo ningún asiento por aquí, ¿crees resistir unos minutos? Ya casi llegamos."
De repente sonó un estallido de una de las pantallas, una nueva canción de un grupo, lo que finalmente marcó el punto de quiebre de Kohaku, haciéndolo soltar a Aira.
Fuerte.
Demasiado fuerte.
Intentó retroceder pero terminó chocando con varios transeúntes hasta que de alguna forma llegó a un callejón y se adentró hasta el fondo, tirando las bolsas de comida al suelo sin darse cuenta.
Se arrancó la peluca con fuerza y se cubrió los oídos con sus manos abrumado, dejándose caer al suelo juntando sus piernas a su cuerpo.
Quiere quitarse esas estúpidas lentillas, esa ropa que lo hacía sentir asfixiado y simplemente apagar todo a su alrededor.
"¡Kohakucchi!"
Se estremeció por el grito demasiado alto para él en ese momento, apenas y reconociendo la voz de su amigo.
"¿Estás bien?" Se arrodilló frente a él cubriendo parcialmente a la gente pasando que afortunadamente no los veían. "No, por supuesto que no estás bien, ¿q-qué sucede? ¿viste a alguien?"
Negó con la cabeza con sus ojos fuertemente cerrados.
"Demasiado..." Dijo con los dientes fuertemente apretados intentando explicar lo que sucedía con su cuerpo sin siquiera él entenderlo por completo.
"¿Demasiado? N-no entiendo, Kohakucchi."
"Brillante... ruidoso..."
"Oh, mierda..." Las manos de Aira revolotearon. "Eh— uh— ¿...puedo tomarte de las manos?"
Kohaku tardó unos segundos en comprender a lo que se refería antes de asentir.
Aira con suavidad las colocó sobre las suyas sin apartarlas de sus oídos.
"Bien, tengo una idea pero necesito irme unos minutos y conseguir unas cosas, pero te hará sentir mejor, lo prometo."
"B-bien..."
Aira sonrió aliviado.
"Te pondré mi sombrero, cubrete los ojos con él y ve a la esquina para que nadie te vea, regresaré tan pronto como pueda." Tan pronto como Kohaku estuvo oculto salió corriendo a la tienda de conveniencia sin importarle empujar a varias personas en su camino.
Salió en tiempo récord y se dirigió al callejón con Kohaku murmurando cosas que no pudo discernir con todo el ruido de su alrededor.
"Kohakucchi..." Habló en voz baja mientras sacaba las cosas de la bolsa. "Ten, ponte esto."
Kohaku parpadeó varias veces extendiendo sus manos a los dos objetos, unos lentes de sol y algo que no reconoció del todo.
"Son tapones para oídos." Explicó al verlo dudar. "Tapará gran parte del ruido y los lentes de todas las luces brillantes."
Tan pronto como lo hizo sintió sus hombros relajarse un poco.
Mejor.
Recargó todo su cuerpo contra la pared suspirando aliviado. Su cabeza le seguía doliendo y estaba seguro que tan pronto como se quitara todo volvería el ¿dolor? O lo que sea que fuese eso, pero por ahora podía respirar tranquilo.
No sabe cuanto tiempo estuvo calmándose, mientras veía a Aira mover todas las bolsas de comestibles a su alrededor y buscar en su celular por unos minutos, hasta que las palabras pudieron salir otra vez con facilidad y se quitó uno de los tapones.
"Rabu-han, ¿qué demonios fue eso...?"
Aira se sobresaltó al oírlo hablar.
"Kohakucchi, no te fuerces."
"No lo hago, ya estoy mejor."
Aira no parecía creerle del todo pero contestó a su pregunta despues de pensarlo por un rato.
"Tu cerebro se sobreestimuló." Finalmente dijo. "Todo el ruido, las luces, probablemente incluso el disfraz fue demasiado y bueno..."
"Haaahh..." Suspiró apoyando su frente en el hombro de Aira. "¿Esto también es por el aislamiento?"
"....Tal vez." Su voz sonó vacilante, sin querer empeorar las cosas.
Sabía que amaba a su familia a pesar de todo, y que era mutuo, por algo lo protegieron con tanto fervor, pero saber que no podrías salir al supermercado sin sufrir todo esto le dejaría un sentimiento amargo a cualquiera.
"Por lo que leí, puede haber muchas razones, pero es lo más probable..."
Kohaku no respondió por un rato y se hundieron en un silencio asfixiante.
"...Lo lamento." Se disculpó en voz baja, tanto que apenas y pudo oírlo. "No deberías tener que lidiar con todo esto."
"Yo soy quien debería disculparse, debí haberte oído cuando me pediste un descanso." Sacó una botella de agua de la bolsa, dispuesto a abrirla. "Siempre subestimo todo esto, lo de hace unos días, hoy..." Bajó la mirada más avergonzado que frustrado.
Kohaku continuo sin reconocer su disculpa.
"Yo... Rabu-han, no creo que sea una buena idea que vaya al concierto."
"¿...Eh?"
Clic
El sonido del seguro roto de la botella resonó con un ligero sonido.
"¿...A qué te refieres, Kohakucchi?"
"Solo mirame, no pude ir al supermercado sin que tuviese un dolor de cabeza infernal y cruzar la avenida sin sufrir un ataque de pánico."
"P-podemos encontrar una solución." Alegó bajando la botella dolido.
"Ya me has dicho cómo son los conciertos a los que vas." Recordó las fotos y videos que le mandaba. "La música alta, fans que estarán pegados unos con otros, luces de colores alumbrando todo el escenario como si fuese de día." Negó con la cabeza estresado. "No sobreviviré ahí ni diez minutos."
"Pero tú querías ir a uno..."
Kohaku no lo miró, pero pudo ver sus hombros tensarse.
"Supongo que hay algunas cosas que no podemos tener, Rabu-han." Clavó sus dedos en sus brazos con una expresión agria en su rostro.
"¡Eso no sucederá!" Negó fuertemente con la cabeza agarrando sus manos sobresaltando al pelirrosa. "Lograremos que funcione, no tenemos que ir a ese concierto de fine, buscaré otros idols, soy bueno en eso."
"Dijiste que querías ir a su concierto..."
"Quiero ir a un concierto contigo, así que por favor, aún no te rindas. Tú siempre me decías eso."
Durante esos días particularmente malos, donde quería rendirse y Amber le daba palabras de ánimo, no puede permitir que se dé por vencido.
"Entonces, ¿lo intentamos?"
Ah.
Kohaku realmente era débil a ese rostro.
♡~♡
Después de que Aira haya logrado encontrar un idol que satisfaciera sus requerimientos llegó corriendo con los boletos y una sonrisa que Kohaku no pudo evitar también emocionarse.
Un idol no muy popular pero que tenia buenas reseñas, al parecer antes tenía un dúo pero ahora es solista, una opción perfecta para el primer concierto de Kohaku.
Ahora faltaba resolver el problema principal, su disfraz. Si bien podría soportarlo, ambos acordaron que esa no sería la mejor opción a largo plazo.
Para sus ojos decidieron solo usar los lentes sin aumento de Aira y ropa más holgada que Kohaku aprendió que la soportaba con más facilidad.
Y para su cabello a Aira se le ocurrió un plan.
Pintárselo de color café claro.
"Solo tendríamos que pintártelo cada poco tiempo y no te molestaria la peluca."
"Aún quisiera ver mi cabello rosa..." Giró su cabello alrededor de su dedo pensativo. "A pesar de todo, encuentro cierto consuelo, aunque ciertamente lo preferiría a usar la peluca."
"Mmm... ¿y si solo te pintamos las raíces y pareceria que lo rosa es el tinte?"
"Hagámoslo." Sin dudarlo, aceptó.
Lo que los llevó al baño, encima de una bolsa de plástico y rodeados de productos químicos que estaban aprendiendo a usar sobre la marcha con un instructivo y un tutorial de Internet.
"Rabu-han, creo que falta un poco más aquí."
"¡Oh, cierto! Un momento..." Sacó la lengua en señal de concentración con la brocha llena del tinte café.
"¿Cuánto tiempo se supone que dura este tinte?"
"El empaque dice que unas dos semanas, aunque depende."
Una vez que terminó de aplicarse todo el color y lavarse el cabello, Aira se lo arregló y lo arrastró hasta el espejo de su dormitorio.
"Ta-da." Cantó emocionado. "¿Qué te parece nuestro primer intento?"
"Me encanta." Sonrió viendo cómo le quedaba.
Practicamente todo su cabello era de un color café claro, con un intento de degradado a su rosa habitual en las puntas.
"Bien, ya que acabamos eso, sigamos con tus lecciones de cocina, ¿qué quieres intentar?"
"El empaque del curry se veía genial, hagamos ese."
"¡Oh! Te encantará, es lo mejor y no es muy dificil de hacer. Acabaremos en un santiamén."
Se dividieron las tareas, Kohaku en su mayoría encargándose de picar todas las verduras, Aira de lavar el arroz y ambos de echar todo a la olla pequeña.
En menos de una hora todo el apartamento tenía el delicioso olor del curry que se apresuraron a servir.
"Sabe delicioso, Rabu-han."
Aira asintió tomando un poco de agua.
"Está incluso mejor que el que hice la ultima vez. En definitiva ahora somos expertos en el curry."
Kohaku solo rió con el corazón ligero.
"Yo no diría eso, pero no lo hacemos nada mal."
No es el primer paso, mucho menos es uno perfecto sin tropiezos en el camino, pero dio un paso hacia ese camino de luz, y es un avance.
