Chapter Text
Despierta y puede escuchar el sonido de la fabrica de Tubbo trabajando sin descanso, era un buen sonido, significaba que el Régimen seguía avanzando hacia la dominación de toda la isla.
Se viste y está listo para hacer sus rondas, un buen lider debe ver por el bien de su gente, aun si a penas llevan poco tiempo asentados en esta porción de tierra la hicieron suya en poco tiempo delimitando el terreno e interrogando a cualquiera que se atreviera a poner un solo pie ahí.
A la lejanía logra ver el sol a penas saliendo por el horizonte del mar que tiene su terreno, se gira para darle la espalda al sol y marcha directo a verificar si alguno de sus hombres necesitaba ayuda o iría él mismo a buscar más recursos para que fueran haciendo su armamento militar.
Antes de si quiera caminar más lejos de la aun en construcción fabrica de Tubbo una figura de piel blanca y cabello castaño captó su vista, era un hombre que parecía seguir buscando un hogar; cree haberlo visto por breves instantes cuando recien arribaron en la isla ¿Seguia sin camisa? Que sujeto más raro, pero aun así una persona sin hogar o un grupo podría ser un activo para el Régimen.
"¿Hola?"
Oh, parece que él tipo sin camisa lo vio primero.
"Hola, me llamo Ashswag, Lider supremo del Régimen"
"Hola, soy Juan ¿El Régimen?"
"La tierra que estás pisando ahora mismo, aquí mis hombres y yo construiremos una nación poderosa"
"Oh, entonces debes ser muy fuerte ¿no?"
El hombre de lentes alargó su asombro y preguntó mientras lo miraba de arriba abajo, a penas tenía una armadura de diamante con encantamientos útiles pero comparado con el sujeto frente a él era muy obvio quien ganaría en una pelea.
"Así es y dime ¿Ya tienes un grupo?"
Los ojos detrás de los cristales se abrieron con sorpresa y un destello de lo que Ash logró percibir como incomodidad se instaló en la mirada del castaño.
"Oh, no yo estaba explorando un lugar para construir mi casa"
Aunque el tono del hombre fue fácil, pero Ash sabia, parecía que muy en el fondo tenía miedo ¿De qué podría estar asustado?
"Podría darte un lugar aquí, contándome somos como cuatro miembros aún hay espacio para más personas"
Un pequeño brillo en los ojos cafés le hizo saber al líder que ya lo tenía en la bolsa, pero lo vio dudar cuando evitó su mirada.
"No estoy seguro de si seré de ayuda, se ve que serán como una ¿ciudad industrial? No soy realmente bueno con esas cosas"
La cabeza del castaño se inclinó para ver la aun sin terminar fábrica de Tubbo.
"¿Entonces en que eres bueno?"
Pareció pensarlo por un momento se río de sí mismo y luego contestó.
"¿Construyendo y decorando?"
Puso ambas manos en su espalda y lo dijo con algo de vergüenza antes de retroceder listo para irse como si ese fuera el final de la conversación, pero en un pensamiento rápido Ash lo detuvo por la muñeca.
"¡Espera! ¿Por qué te vas?"
Ahora Juan lucia confundido.
"Se ve que ustedes son más de las cosas practicas ¿sabes?"
"Eso no quiere decir que no disfrutemos de las cosas bellas, realmente nadie aquí sabe cómo decorar"
Cuando recién tomaron posesión de la tierra le había dejado el trabajo a Haiper, pero este solo dijo que haría el intento de construir y decorar bien, Juan soltó una risa que le pareció ruidosa y contagiosa a la vez.
"Bueno, sí a ninguno le molesta podría ser el decorador del Régimen"
Por fin el hombre frente a él tenía una gran sonrisa de oreja a oreja.
"Entonces bienvenido, vas a tener que usar una camiseta si quieres seguir aquí ¿de acuerdo?"
Ahora fue una carcajada, mientras asentía.
"Sí, sí, mañana mismo tendré ropa preparada"
"Bien, mientras tanto te daré un tour"
[...]
Ash no dimensionó que la integración de Juan fuera a hacer que el Régimen se volviera "popular", empezó con Juan queriendo que todos pasaran más tiempo juntos como familia, por supuesto que él negó que los miembros fueran familia, pero al colombiano le entró por una oreja y le salió por la otra e hizo un calendario que colgó en un lugar visible en el salón de reuniones y otros más en cada habitación de cada miembro con las actividades para cada día de la semana, su favorito personal era el Miércoles Morado, un día que Juan dedicó a su color favorito ¿cómo no iba a gustarle?
Ah, esa era otra cosa, siguiendo el estilo de la fábrica de Tubbo, Juan a los pocos días hizo un complejo de apartamentos con habitaciones para cada persona, por supuesto la Habitación de Ash estaba en la cima y el ingeniero no pudo evitar querer hacer un ascensor para el edificio.
Todo el Régimen que incluyó las áreas comunes empezó a ser decorado de a poco por Juan, Ash está seguro de nunca haberlo visto ir a minar ¿Cómo consiguió tantos materiales para tanta decoración en tan poco tiempo?
"¡Hola, Juan!"
Ahí estaba la otra, Juan a pesar de casi no salir de los terrenos del Régimen parecía conocer a muchas personas en la isla que terminaban yendo hacia él incluso si era dentro de las fronteras.
"¡Hola, Ewroon!"
Como polillas hacia una linterna Juan atraía a muchas personas, y él mismo no podía negar que le gustaba pasar tiempo con el hombre también, terminó siendo una persona especial para el lugar, incluso Haiper quien en un principio era cauteloso con él acabó incluso olvidando hacer algunos encargos por hablar o ir por cosas que Juan necesitaba.
Ash tampoco podía recriminarle demasiado a Juan además de su obvia falta de habilidades para la batalla, el Régimen se veía bien carajo, si tuviera que darle una definición era industrial combinando lo moderno como lo antiguo ¿Tenia sentido? No importaba porque cada decisión pasaba por él antes de hacerse y eso también le gustaba de Juan, desde que fue aceptado siempre estaba buscando su aprobación incluso para los pequeños detalles.
[...]
Juan era tan malditamente gracioso, usualmente con él hablaba en inglés hasta que no recordaba una palabra y terminaba explicando todo de nuevo en español, su guardarropa parecía ser inmenso, su habitación era la mejor que había visto en la vida que incluso le pidió que le ayudara a decorar la suya, su risa era su sonido favorito además de los gritos del dolor de los Federales.
Pero Juan tenía un horrible defecto... Juan amaba a Cucurucho y no había fuerza en la tierra que lo hiciera reaccionar ante el monstruo al que parecía adorar por un simple gesto como darle unas flores, por eso mismo había pedido que ciertos temas se guardaran en secreto de Juan. Por lo menos así fue hasta que Haiper fue torturado por Cucurucho, Juan estuvo cuando volvió herido y enojado por que fue golpeado y quemado hasta volver a su habitación sin sus cosas además de ya no tener una granja por culpa de los malditos Federales.
Ahí fue cuando Ash por fin pudo ver algo de la lealtad de Juan, a él no le bastaban solo palabras, también quería acciones que demostraran que el de lentes no estaba ahí solo por seguridad o por que se divertía con ellos.
Mandó un mensaje global diciendo que odiaba a Cucurucho, fue en español, pero Ash lograba entender las groserías suficientes para saber que fueron fuertes y después de que Haiper fuera por sus cosas fue mimado por Juan hasta que sus heridas sanaron. El zorro no está para decirlo, pero Ash está seguro de que, aunque se quejara de que estaba siendo tratado como un niño vio como su cola se movía con gusto cuando Juan le hablaba bonito y lo hacía reposar.
[...]
El secuestro de Juan fue un golpe duro para el Régimen, no solo la persona que logró la paz con el tema de Tubbo y el atropello de Alondrissa y por ende con el Norte había desaparecido de un día para otro, no.
Lo peor fue que la maldita Federación se lo llevó, por primera vez las cámaras que Juan le insistió en tener fueron utilizadas, el castaño nunca fue de los que odiaban a los trabajadores abiertamente solo odiaba a Cucurucho y a través de la pantalla lo vio siendo grabado por Tomate y llevado en un bote a quien sabe dónde sin ser visto desde entonces.
La confirmación de que fue un secuestro se la dio el mismo diablo blanco, con una petición para que Juan fuera devuelto sano y salvo debía entrar en guerra con el Norte por haber tirado a uno de los trabajadores al vacío, debiendo matar a miembros específicos y sacándoles una foto. Iba a enloquecer, por una parte, era Juan quien fue llevado y por otro lado no quería hacer algo por petición de Cucurucho, así que sin responderle a ese oso se alejó.
Llamó a cada miembro del Régimen despierto para que fueran al panteón, necesitaba más voces para poder pensar en que sería lo más lógico de hacer.
"¡¿Qué?!"
Tubbo y Haiper reaccionaron justo como pensó, eso quería decir que, aunque la probabilidad era mínima ninguno de ellos había vendido a Juan, ambos se veían sorprendidos, angustiados, pero sobre eso estaba una ira que Ash sabía que no se calmaría con palabras.
"¿Qué vamos a hacer? No podemos dejar a Juan con esos monstruos"
Tubbo apretaba los puños sobre los reposabrazos de su asiento hablando alto y con indignación, nadie se metía con el Régimen y salía bien parado de ello, sobre todo con alguien como Juan, por Dios el hombre apenas podía defenderse de los mobs.
"¿Por qué a Juan? ¿Qué hacemos Ash?"
Ash esperó a que ambos se calmaran y lo vieran.
"Cucurucho vino a mí con esa información, lo que quiere es que iniciemos una guerra con el Norte"
"¡Hagámoslo entonces!"
Tubbo, aunque no fuera un peleador hábil tampoco, estaba dispuesto a hacer todas las bombas posibles para una guerra.
"Espera, Tubbo"
Haiper detuvo a su compañero aun mirando a Ash.
"Si fuera así de fácil nuestro líder nos lo habría dicho desde antes"
Su segundo al mando tenía razón, es por lo que los había llamado, necesitaba una segunda opinión.
"Es algo que pide Cucurucho y de momento nos estamos llevando bien con el Norte"
"¿Entonces les dejamos a Juan? La Federación está loca ¿Qué tal si mientras hablamos le están lavando el cerebro a Juan? O peor"
Siguió el ingeniero preocupado por su amigo.
"No digo que no me preocupe Tubbo, Juan es un miembro del Régimen y la Federación es nuestro enemigo principal. Digo que es sospechoso que haya calma en la isla y que de repente quieran que estemos en guerra, concentrados unos en los otros seguramente para no prestarles atención a ellos"
El cuarto se quedó en silencio ante sus palabras, las orejas de Haiper se movían ante cada mínimo ruido haciendo notar su mente caótica a pesar de que su rostro solo estaba pensativo.
"Entonces, busquémoslo"
Haiper por fin volvió a hablar declarando lo que seguramente era una idea totalmente loca.
"¿Encontrar los cuarteles de la Federación?"
Dijo Tubbo con asombro.
"No dieron un tiempo límite para entrar en guerra ¿no? Eso quiere decir que podemos buscarlo"
El zorro azul aún más confiado con su idea se levantó y lo dijo con una voz confiada. Ash abrió su mapa, la isla en si era pequeña para los estándares mundiales, para los tres de ellos y quizá Katie si es que se aparecía podrían recorrer la isla buscando los cuarteles, pero aun así era mucho tiempo, demasiado para que el indefenso Juan este con esos monstruos haciéndole quien sabe qué.
"Necesitamos una manera para recorrer cada cuadrante para buscarlo"
Miró a Tubbo en una búsqueda de respuestas, este se vio conflictuado, para él era más fácil iniciar una guerra, Foolish estaría de acuerdo si era para salvar a Juan, pero su líder esperaba no tener que caer ante las ordenes de los federales.
"Necesitaré materiales, pero creo que podría hacer un avión pequeño para nosotros"
Ash asintió con la cara seria, pero estaba aliviado de tener un plan en marcha.
"Haz una lista de los materiales que necesites Tubbo, debemos salir apenas esté terminado"
Todos se dispersaron hacia sus nuevas tareas, Ash por un momento contempló ir ante el Rey del Norte y pedirle de la forma más amable que su ser pueda expresar que les hagan ese favor, el favor de derribar a varios de sus integrantes y sacarles una fotografía, sabía que no era improbable que aceptaran, a ellos también les agradaba Juan, los ha visto algunas veces siendo unidos por su mismo idioma riéndose de chistes con doble sentido que no entiende hasta que le son explicados. Sin embargo, la Federación es maliciosa y está seguro de que escuchan todo, incluyendo su nuevo plan para encontrar a Juan.
[...]
La búsqueda fue de hecho bastante fructuosa, muy lejos de cualquier estructura bajo tierra sus radares encontraron una estructura subterránea bastante grande e hicieron lo posible por encontrar una entrada y en caso de no hallar una, hacerla.
No daban fe a lo que veían, era completamente blanco igual que todo lo que pertenecía a la Federación estéril y sin ningún tipo de señal de vida. Buscaron por cada pasillo con sumo cuidado de no hacer ningún ruido, no veían cámaras por ningún lugar, pero no se sentían con la extrema confianza de ir por ahí sin sus armas listos para atacar a quien se les pusiera enfrente para detenerlos.
Casi se rinden en encontrarlo ahí, quizás estaba en otro sitio aún más oculto, pero el agudo oído de Haiper se movió al escuchar lo que cree era un gemido.
"Chicos, por aquí"
Los tres fueron hasta dónde Haiper quien solo señalaba al suelo como si hubiera encontrado una presa en medio de la nieve, Tubbo y Ash se vieron por un instante antes de ponerse a excavar el suelo de cuarzo en búsqueda de un bloque que no haya sido protegido por la Federación, cavaron y rompieron hasta llegar a lo que parecía un balcón que daba hacia una sala blanca con algunas macetas y hecho un ovillo en una esquina alejada y dos marcos gigantes a cada lado de la habitación donde seguramente había puertas estaba Juan.
Tubbo golpeó la ventana tratando de llamar su atención, pero eso solo pareció asustarlo porque fue a esconderse a la esquina contraria de donde estaba hace un momento ocultándose de la vista del balcón, Haiper lo detuvo y empezó a buscar una forma de entrar para sacarlo de ahí.
"Aquí"
Ash había encontrado un elevador en la parte de atrás, los tres bajaron y eso hizo que Juan empezará a gritarles que se fueran o por lo menos eso era lo que su español combinado podía comprender sin ver la traducción desde la cabeza de su compañero.
"¡Juan, somos nosotros!"
Por un segundo los gritos de Juan se detuvieron, era la incredulidad de este.
"¿Chicos?"
Su voz se oyó pequeña, casi frágil y aunque los tres se encontraran en un espacio reducido golpeaban cada superficie para encontrar un punto débil que los llevara hacia él.
Del otro lado estaba Juan, golpeado sin poder bien sin sus gafas y la ropa hecha trizas, cree que su brazo está torcido o peor, sin embargo, del otro lado de la puerta de donde siempre venían a cegarlo y arrojarle monstruos escuchaba las voces de sus compañeros, sus amigos, su familia... Habían venido por él, sus voces eran las suyas, había un sentimiento detrás de sus tonos de voz, eran reales y no una alucinación.
El muro blanco al lado de la puerta de hierro se rompió dejándolo expuesto, a la vista de sus salvadores quienes quedaron mudos y quietos por breves instantes antes de correr hacia él con diferentes tipos de expresiones en sus rostros, los glitches de la cara de Ashe se movían de forma errática, como un panal de abejas entero yendo a atacar a un solo enemigo.
Tubbo puso un bote en el suelo listo para irse de ahí con Juan, estaba tan malditamente herido que sus ojos empezaron a querer llorar de la frustración.
"Juan, vámonos a casa, debemos curarte"
Si su voz tembló nadie dijo nada, los otros no tenían corazón ni ánimo para bromear en un momento así. El hombre herido frente a ellos extendió el brazo derecho tratando de pedir ayuda silenciosa para ponerse de pie y Tubbo junto con Haiper fueron a ayudarle a entrar al bote, cuando ambos castaños ya estaban listos dentro miraron hacia el callado Ash. Haiper al estar bloqueando la vista de los otros dos fue el único en presenciar la distorsión extraña en los glitches del Líder Supremo, habían formado una especie de rostro aterrador que nunca querria ver de nuevo ni en un millón de años, como un monstruo hecho de pixeles viéndolo fijamente.
"Vayan al Régimen, iré detrás de ustedes"
El zorro hizo señas para que se fueran, seguía asustado, el sonido de las gemas y las partículas abandonaron el cuarto blanco dejando solo al hombre pixelado.
Ash caminó alrededor de la habitación, había rastros de sangre seguramente de Juan, trozos de su ropa y cristales que seguramente eran de sus lentes... Toda la habitación era una prueba de los horrores que pasó Juan durante ese tiempo de búsqueda, se sintió como un maldito inútil, sí, sus hombres y él hicieron lo posible para hallarlo en tiempo récord, viéndolo de frente herido y aun sangrando le hacía hervir la sangre.
Ash tomó una respiración profunda antes de buscar en sus mochilas cualquier cosa para destrozar esa habitación, era un edificio protegido, pero aun podía dejarlo expuesto ante el resto de la isla, trató de no tardar demasiado dejando un rastro de TNT de arriba abajo para que todo el espacio blanco fuera visto desde arriba en los mapas ¿Estaban muy lejos? Sí, pero no le importaba con tal de hacerles algún tipo de daño a esos malditos Federales.
[...]
Cuando hizo su trabajo regresó al Régimen más relajado que antes, listo para preocuparse por Juan de lo que le enojaba el haber dejado que la Federación lo secuestrara en su propio hogar, donde se suponía que debía estar seguro bajo su protección, le había fallado.
"¡¿Cómo así qué no has estado comiendo bien Haiper?!"
"¡Tubbo tampoco estuvo comiendo bien!"
"¿Haiper? ¡No me lances debajo del autobús bro!"
Una mueca parecida a una sonrisa se instaló en Ash, la luz del Régimen había vuelto, el ruido de las voces y risas mezcladas volvió a llenar de vida el lugar, con una risa entre un suspiro entro a la habitación de Juan viéndolo tratar de levantarse de la cama seguramente listo para preparar comida "de verdad".
"Juan, tu no te vas a levantar hasta nuevo aviso"
Su entrada hizo a todos callar, su segundo al mando parecía aliviado de que se hubiera calmado, Tubbo estaba en una silla al lado de Juan con muchas vendas y productos médicos para sus heridas.
La mirada de Juan lucia cansada, pero aún tenía ese brillo que lo caracterizaba.
"Ash, debo volver al trabajo"
Y por mucho que estimara a Juan y esté dispuesto a darle algunos caprichos, ese no sería uno.
"Chicos, vayan a dar la noticia de que Juan volvió y de paso busquen medicinas y alimentos nutritivos"
Los otros dos notaron que indirectamente su líder les pedía que se fueran para poder hablar a solas con Juan, ambos se dieron una mirada de entendimiento mutuo y asintieron.
"Volveremos en un rato entonces"
Dijo Haiper yendo hacia la salida después de despedirse con la mano de Juan siendo seguido por Tubbo.
Ya solo los dos en la habitación, Juan vio como Ash discutía consigo mismo en su cabeza y él lo esperó con paciencia hasta que el líder se acercó hacia él aun en su cama, fue escaneado de pies a cabeza por la mirada seria de su Ash sin ningún tipo de vergüenza.
"No vas a trabajar hasta nuevo aviso, Juan"
"¿Qué?"
Juan se veía casi asustado, no solo por la forma sería en la que lo dijo sino por algo más profundo en su mente.
"Necesitas descansar"
Un puchero apareció en los labios mallugados de Juan y Ash tuvo que ser fuerte para no ceder.
"Pero yo quiero trabajar"
Esta vez Ash se acercó hacia él para recostarlo más en su cama.
"Es una orden de tu líder Juan, estas herido y podrías hacerte más daño"
El castaño guardó silencio, sabía que tenía razón obviamente, pero no quería quedarse solo con sus pensamientos.
"Entonces ¿Podrías quedarte?"
Su rostro herido mostraba vergüenza que Ash comprendía muy bien, era débil comparado con los demás miembros del Régimen y por ello fue el flanco perfecto para un secuestro.
"Por supuesto"
Los minutos pasaron en silencio hasta que Juan por fin cayó dormido, Ash se quedó en la silla donde antes estaba Tubbo mirando a su chico respirar con tranquilidad mientras dormía en su cama, en su hogar justo donde pertenecía, y en un movimiento nada propio de sí mismo Ash tomó la mano del castaño y la acercó a sus labios.
En un susurro que solo él y el dorso de la mano del dormido Juan debían escuchar dijo.
"Te prometo no alejarte ni alejarme de tu lado jamás Juan"
Con cualquier Dios como testigo cumpliría esa promesa hasta el último de sus días, se negaba a volver a dejar a Juan desprotegido, ya no solo porque era uno de sus subordinados, no por ser de las primeras personas a las que consideró llamar familia, él era su todo.
No sabía si "amor" era una palabra suficiente para sostener el peso de sus emociones hacia Juan, pero por ahora debería bastar.
[...]
Despierta confundido y enojado, pasó otra vez.
Esta vez no fue un solo día, fueron varios, fue toda una serie de eventos, todo un maldito universo alterno y no sabe si debería estar avergonzado o enojado.
Como esos sueños que tienen algunas personas sobre ellos teniendo hijos y extrañándolos cuando despiertan, aun puede sentir la mano de Juan sobre su propia palma, supone que haber visto a su persona favorita del Norte lo dejó más afectado de lo que pensó en un principio.
Está a nada de intentar volver a dormir para entrar al sueño nuevamente, pero recibe un mensaje inesperado de la misma fuente de sus extraños sueños.
"Holaa Ash ¿podemos vernos? Hay algo que quiero enseñarte"
¿Cómo podría decirle que no?
