Actions

Work Header

Irreversible

Chapter 6: Capítulo IV— La nueva facción.

Chapter Text

La flor de lavanda se meció al sentir la brisa. Juan abrió las puertas de su balcón, sintiendo en la cara los rayos de la mañana. Sonrió para sí mismo; hoy era un día que pasaría a la historia. Después de años, Vegetta pensaba nombrarlo segundo al mando de Deluxe.

​La mayoría de la casa ya estaba al tanto; incluso Senpai y Molly habían organizado una fiesta en su honor. Roier le estaba tuneando un coche e incluso Alondrissa se había molestado en comprar una tarta congelada en el Zabka.

​—¿Juan, ya estás despierto? —dijo Senpai, entrando sin miramiento a su cuarto.

​—Qué te dije de tocar la puerta al entrar... Podría estar desnudo.

​—Lo siento, no era mi intención.

​Senpai era el pequeño de la casa y el único de los príncipes que fue criado por Juan después de su llegada al Norte. Era un adolescente lleno de vida, con el pelo negro y una extraña fijación por las arañas que vivían en el cuarto de máquinas.

​—¿A qué se debe su visita, mi querido príncipe? —se burló Juan.

​Senpai cambió la expresión de su rostro.

​—He roto un cristal de la primera planta.

​Juan notó que mentía; era evidente, sus orejas se ponían rojas cada vez que ocultaba algo.

​—De acuerdo, ahora bajo, pero vete o no me podré vestir.

​—Fue sin querer —murmuró para adornar su mentira.

​Juan rio al escucharlo. Senpai no estaba al tanto de que él sabía de la fiesta sorpresa.

​Formar parte de la familia del Norte le llenaba el corazón. A día de hoy ni siquiera recordaba la cara de su madre o la voz de su padre, así que aquellas personas eran lo más cercano que había tenido nunca a una familia; o por lo menos, así lo veía Juan. Vegetta lo había acogido bajo su techo para que hiciera de su mano derecha, pero con el pasar del tiempo, el castaño se fue haciendo un hueco en la familia del rey.

​Tras ponerse su camisa verde y sus pantalones de traje, bajó a la primera planta. Molly le estalló un tubo de confeti en la cara.

​—¡Felicidades por tu ascenso, Juan!

​—Todavía no es oficial, pero gracias.

​—Os dije que teníamos que esperar —se quejó Alondrissa, ocultando la tarta con su cuerpo—. Parece que soy la única que piensa aquí.

​—Eh, más respeto, yo por lo menos pienso más que Foolish —masculló Senpai.

​El pobre aludido no pudo defenderse debido a que seguía dormido en su cama, como de costumbre. Al igual que Tina, que la noche anterior había salido a beber y debía de tener resaca.

​Molly se acercó a Juan, impaciente.

​—¿Y cuándo se hará oficial tu ascenso?

​—Papá salió hace un par de horas con Aldo a no sé dónde; supongo que lo hará al volver —puntualizó Roier.

​Juan sonrió, conteniendo el nerviosismo que bullía en su interior.

​—Chicos, no pasa nada, podemos hacer tiem...

​La puerta principal de la mansión sonó y todos sacaron la cabeza por el pasillo, aun conociendo perfectamente de quién se trataba: Vegetta guiaba la comitiva, seguido por Aldo.

​Juan notó que algo andaba mal desde el primer momento.

​—Queridos, siento informaros de que tenemos problemas —dijo en tono solemne Vegetta.

​Al ser el rey y soberano de la región del Norte, ocupó el extremo de la mesa; el resto se sentaron en los lados, a la espera de escuchar sus palabras. Juan ocupó el asiento a la derecha de Vegetta y Aldo el de la izquierda, justo en frente de él.

​—Cerca del Sur ha surgido una nueva facción que se ha hecho con las tierras de los polacos.

​Roier habló en alto:

​—¿Nueva facción? Si hace años que nadie de fuera pisa esta isla.

​—El problema es que no son gente de fuera —apuntó Aldo—. Según nos han dado a entender los polacos, son una facción afiliada a la Federación, o por lo menos eso creen ellos. Se ve que han visto a trabajadores construyendo ya los edificios.

​—¿Y alguien ha visto a esa gente? —dijo Molly, sumándose—. A lo mejor los polacos se han vuelto locos inhalando el aire de su reactor y ven cosas.

​Vegetta adquirió una expresión mucho más seria.

​—Aldo, cuéntales lo del policía.

​—Al estar allí, vimos a un policía de la Federación, el cual ni siquiera se identificó frente a Padre. Le preguntamos sobre la nueva facción y se limitó a decirnos que hoy, al caer la noche, llegaría el alto mando de esta misma. Yo quería quedarme ahí esperando, pero no me dejaron.

​—¡Hay que ir! ¡Padre, tenemos que ir! —gritó Senpai desde el fondo.

​—Yo paso; tal vez es un psicópata y nos metemos directos en la boca del lobo —dijo Alondrissa de brazos cruzados.

​Vegetta dio un par de golpes en la mesa; se hizo el silencio al instante.

​—Yo tengo pensado ir, claro está —afirmó Vegetta—, pero quería aprovechar esta oportunidad para que Juan me demuestre de buena mano sus cualidades, y así tal vez el día de mañana su puerta cuente con una placa de Deluxe —sus ojos se clavaron en el castaño—. Los únicos que vendrán como seguridad serán Foolish y Aldo.

​—Padre, yo también quiero ir, soy igual de fuerte que ellos —lloriqueó Senpai.

​—Todavía eres muy pequeño, tal vez la próxima vez.

​Senpai asintió cabizbajo.

​Juan estaba sin palabras. Había podido rozar el ascenso con las yemas de sus dedos y ahora tenía que encarar al líder de una nueva facción.

​Cerca del atardecer, la comitiva del Norte salió de la mansión. El camino hacia el Sur duró cerca de una hora, debido a que tuvieron que alternar entre el camino a pie y el tramo del mar con barcas.

​El Sur estaba muy distinto a como Juan lo recordaba. Hacía unos meses, las tierras exteriores de los polacos eran un lugar silvestre, lleno de animales y plantas para cosechar. Ahora no había rastro de este antiguo terreno. Una torre de ladrillos con una imponente "R" se alzaba delante de sus ojos. Al lado de esta, una fábrica parecía estar tomando forma. Oculto entre ambos edificios, Juan observó un panteón que, de algún modo, le resultó familiar.

​—Sí que se dan prisa los de la Federación —comentó Foolish en broma.

​Un grupo de personas se encontraba al pie de las escaleras del panteón.

​—Intentad dar ejemplo, venimos aquí a presentarnos.

​—Padre, ¿no puedo darles ni un espadazo?

​—No, Aldo —dijeron Vegetta y Juan al unísono.

​Aldo era una persona cuanto menos impulsiva.

​Al acercarse al panteón, Juan se percató de que se trataba de un grupo de tres personas junto a un trabajador de la Federación con un jersey naranja.

​—La maquinaria te ha quedado genial, no esperaba que fueras tan rápido —bromeó el más bajito de los tres.

​El trabajador asintió nervioso.

​—¿Mango, todavía sigue en pie el plan del barco de guerra? —comentó otro con el pelo azul y orejas de zorro—. Quiero uno como el que me enseñaste.

​—Haiper, no seas caprichoso, Mango ya nos ha ayudado suficiente.

El trabajador se retiró al verlos. 

​Vegetta guió la comitiva en dirección al panteón; todos hicieron silencio al notar su presencia.

​Juan se quedó admirando a aquel grupo, escondido tras la espalda de Foolish. Su vista viajó desde el chico rubio hasta el zorro mitad humano. Su aliento se detuvo al contemplar al tercer chico: era mucho más alto que el resto, con la piel morena y el pelo de un profundo color negro, parte de su cara era un borrón sin forma, un glitch, un error. Juan juró estar contemplando a un monstruo.

​—Buenas, mi nombre es Vegetta y soy el soberano de la región del Norte. Mi familia y yo hemos visto oportuno venir a daros una bienvenida cordial.

​Aldo apretó los puños; odiaba que su padre fuera tan amable con los desconocidos.

​—No necesitamos la bienvenida cordial de nadie —dijo el chico de pelo negro.

​Al avanzar, Juan vio a un demonio traído a la tierra; arrastraba consigo una larga capa morada que le daba una apariencia casi irreal a su figura.

​—Me presento, mi nombre es Ash, líder del Régimen, y futuro soberano supremo de esta isla —dijo a escasos centímetros de Vegetta, escupiendo cada palabra en su cara.

​Juan tembló; ese no podía ser Ash, ese chico no se parecía en nada al niño que conoció hace años. A él lo habían llevado a otra isla hacía años, no tenía sentido que ahora colaborara con la Federación.

​—¿A qué te refieres con soberano supremo? —preguntó Foolish en un mal momento.

​—El Régimen tomará vuestras tierras tarde o temprano, a eso me refiero.

​—¡Cómo te atreves! —gritó Aldo, sacando su espada. Juan lo detuvo.

​Ash miró directamente al castaño y su único ojo brilló en morado. Por un momento, Juan creyó que lo había reconocido.

​—Será mejor que cuides de tu perro rabioso. Nosotros no peleamos como animales.

​Entre Foolish y Juan contuvieron a Aldo.

​Vegetta pidió disculpas breves por su actitud y guió a la comitiva fuera de las tierras del Régimen.

​Juan miró hacia atrás, hacia aquel chico que tenía el mismo nombre que su viejo amigo, pero era incapaz de reconocerlo.

​¿Sería él? ¿Dónde habría estado? ¿Por qué tenía la cara en ese estado?

​La imagen del nuevo Ash se quedó en la mente de Juan durante días.

Notes:

Hola a todos, este es mi primer fic fuera de Kpop ao3. Llevo más de ocho años escribiendo de manera regular y ahora estoy inmersa en mi tercera novela.

Escribo esto a modo de escape de mi novela actual, ya que disfruto de las interacciónes del purpleglasses. Este fic no planteo que sea muy largo, tal vez seis caps a lo mucho y lo actualizaré una vez por semana.

Porfavor darle apoyo. Recordar que esto es solo un ship de cubos, no de ccs.