Chapter Text
Pasaron tres días desde aquel encuentro en la oficina de mi padre. Tres días en los que no dormí bien.
No era falta de sueño. Era algo peor: un insomnio constante, como si mi cerebro hubiera encontrado una razón para no apagarse. Cada vez que cerraba los ojos, veía la mano de Juan extendiéndose hacia la mía. Escuchaba aquella risa corta, la que sonaba a una total verdad. Sentía el sabor del café que Juan me había dejado a propósito.
El bueno. Me dejó el bueno solo para mí.
Pero algo no cuadraba.
Había crecido entre balanzas y perfiles ejecutivos. Sabía leer a la gente como otras leer etiquetas de precio. Y Juan... Juan no parecía solo un secretario con deudas y una madre enferma. Había algo en la forma en que caminaba por la oficina de mi padre, como si no le tuviera miedo a equivocarse. Algo en sus ojos que no coincidía con lo que reflejaba sus redes que tanto había investigado.
Miente. No sobre cosas grandes. Pero minuto. Y quiero saber el ¿por qué?.
Eran las dos de la mañana cuando marqué un número que no estaba en mi agenda oficial. Uno que solo usaba para asuntos que nadie debía saber.
—Dime —respondió una voz ronca al otro lado. No era una pregunta. Era una instrucción.
—Necesito a alguien —dije con la mirada fija en las luces de la ciudad—. Juan Burson. Secretario de mi padre. Quiero todo. No lo que él dice ser. Lo que es.
—¿Qué tan todo?
—Dónde vive. ¿Cada cuánto paga ese lugar? Su familia. Su pasado. Sus mentiras. Que venga. Cuánto duerme. Que sueña. Absolutamente todo.
Hubo un silencio. Luego, un sonido seco, como de teclado.
—Los Burson —dijo el investigador, con un tono que Aldo no conocía—. Ese apellido no es desconocido pero es peligroso. Cinco días. Cien mil.
—Cincuenta.
—Ochenta. Y quiero dos noches en la suite presidencial. Esto no es un secretario cualquiera, Aldo. Su apellido es cavar en tierra movida.
Aldo sonrió a oscuras.
—Trato hecho. Pero quiero nombres. Fotos. Documentos. Lo que encuentres.
—Siempre encuentro.
La llamada terminó.
Aldo bebió el resto del whisky de un trago.
Burson. ¿Quién demonios eres, Juan?
El primer sobre llegó al mediodía. No por mensajería. Apareció en la mesa de la cocina de Aldo, como si el aire lo hubiera depositado allí. Así trabajaba su hombre: sin preguntas, sin rastros.
Dentro había una foto y una nota manuscrita.
La foto: Juan, pero más joven. Tal vez dieciocho años. Vestía un traje demasiado grande para él, junto a un hombre mayor, canoso, con cara de pocos amigos. Detrás, una mansión que reconocí de inmediato: una residencia donde se respira dinero de tan solo verla, el barrio más caro de la ciudad.
"Juan Sebastián Burson" es hijo adoptivo.
Edad: 29 años
Ocupación: Secretario personal de Vegetta en The Nort.
No hay registros de su familia biológica. Fue adoptado junto a Katie Burson. El padre adoptivo es Jschlatt Burson, ex político, retirado. Vive en una "pequeña" cabaña en las afueras. Alcohólico, pero amable con Juan. No existe una acta de matrimonio de Jschlatt con nadie."
Lei la última línea dos veces.
No existe acta de matrimonio. ¿Eso significa que Jschlatt nunca se casó? ¿O que borraron los registros?
Pase la página.
Había más.
Juan vive en un departamento de lujo en el centro. Lo paga su padre (Jschlatt). El dinero sale de una cuenta offshore. No coincide con su sueldo de secretario.
Dejó el papel sobre la mesa y me quedé mirando la foto de Juan joven.
Vives en un lugar que no puedes pagar. Tienes un apellido que no es tuyo. Un padre alcohólico que te quiere demasiado como para darte todo el dinero que necesitas. Una hermana. ¿Y trabajas para mi padre solo como secretario?
No eres un secretario cualquiera, Juan. Eres un rompecabezas. Y yo soy muy bueno armando rompecabezas.
El segundo sobre llego por la noche. Aldo lo abrió con el estómago revuelto.
En el interior: una foto de una mujer joven, de pelo pelirrojo y mirada afilada. Vestía un traje ejecutivo rosa impecable. Al fondo, el logo de El Régimen.
Katie Burson
Edad: 23 años
Ocupación: Grupo de Mercadotecnia, The Regime (Ash es su jefe directo).
Relación con Juan: Hermanos adoptivos. No tienen una buena relación. Motivos no especificados, pero fuentes cercanas hablan de "rivalidad antigua" y "celos profesionales". Katie ha intentado sabotear a Juan en al menos dos ocasiones frente a Vegetta. No lo ha logrado.
Vive sola. Sin pareja conocida. Amistades dentro de The Regime, pero solo una cercana a Juan. La señorita Tina Kitten se le a visto entrando y saliendo del departamento de Katie Burson más de una vez.
fruncí el fruncido.
Trabaja con la competencia directa. ¿Sabes algo, Katie? ¿Te he visto antes?
Revisó el informe. No había más fotos de ella. Solo una anotación al margen, escrita a mano por el investigador:
"Cuidado con esta. Es lista. Y se ha notado en el pasado algo sobreprotectora de su hermano."
Guarde la foto.
Lista y sobreprotectora. Como yo. Tal vez algún día seamos aliados, Katie. O tal vez seas solo otro obstáculo.
El tercer sobre llegó al amanecer. Aldo lo abrió con una taza de café recién hecha. El bueno. El que Juan le había dejado.
"Jschlatt Burson"
Edad: 56 años
Ex político. Retirado tras un escándalo no aclarado (sobornos, según rumores, pero nunca probado). Vive solo en una cabaña en el bosque, a dos horas de la ciudad.
Alcohólico diagnosticado (cirrosis temprana). Permanece lúcido la mayor parte del día. Es amable, cariño y cercano con sus hijos. Juan lo visita religiosamente cada domingo sin falta y Katie lo visita cada Sábado y Lunes.
No está casado. No hay registro de matrimonio con ninguna persona. Sin embargo...
El investigador había adjuntado otra foto. Un hombre joven, de rasgos marcados y sonrisa ancha, saliendo de la cabaña de Schlatt a altas horas de la noche. Llevaba un gorro y ropa informal.
"Alexis Quackity. 26 años. Amigo de Juan desde la universidad aún siendo que Juan fue su mayor. Quackity mantiene una relación sexual con Jschlatt. Desconozco si la relación es afectiva o solo por beneficio. La relación lleva al menos tres años. Juan parece no saberlo. Jschlatt y Quackity lo mantienen en secreto."
Solté una risa baja. Fría.
Tu padre adoptivo se acuesta con tu amigo. Y tú no lo sabes. Vives en una casa de mentiras, Juan. Mentiras que no elegiste. Mentiras que te envuelven como una segunda piel y yo te voy a proteger de ellas.
Te voy a desnudar. Capa por capa. Hasta que no te quede nada más que yo.
No pude resistirme. Tome mi coche -un modelo discreto, no el deportivo llamativo- y me estacione frente al edificio de lujo silencioso de Juan a las siete de la mañana.
Pagado por Jschlatt. Un político corrupto con un amante secreto. Qué bonita familia, Juan. Creo que nos parecemos más de lo que creíamos.
Pero cuando Juan salió por la puerta principal, olvidé todo.
Porque Juan no llevaba traje. Llevaba una camiseta blanca, jeans y el pelo revuelto. Caminaba con una lentitud que no era cansancio. Era tristeza. Sus hombros estaban caídos. Y cuando se detuvo en la esquina a comprar un café —de máquina, siempre el peor café, pero mi curiosidad creció porque ahora sabía que podía pagarse uno mejor, ahora estaba afuera de las apariencias y aún así seguía pidiendo esa mierda— no le dio propina al vendedor. Ni siquiera lo miro.
Algo pasó. Algo que no está en los informes.
Juan subió un cigarrillo -no sabía que fumaba no parece ser alguien que fuma- y se quedó mirando el horizonte. El humo se mezcló con la niebla mañanera.
Fumas. También mientes sobre eso, supongo. ¿Nadie en The Nort sabe que fumas?. ¿Te guardas los vicios como guardas las penas?. En silencio. Solo para ti.
No quiero que estés solo, Juan. No quiero que fumes solo en las mañanas. Quiero ser yo quien te encienda el cigarrillo de los labios.
Estuve a punto de bajar del coche. A punto de cruzarme en su camino como "casualmente". Pero algo me detuvo.
-No. Todavía no. No sé suficiente. No sé por qué estás triste. No sé quién te hizo daño. Y hasta que no lo sepa... no puedo salvarte.
Juan apagó el cigarrillo contra la pared, guardó la colilla en el bolsillo —no tiras basura en la calle- y caminó hacia el metro.
No lo seguí.
Pero tal vez mañana te sigo hasta donde sea.
El quinto sobre llegó a medianoche. Era el más gordo. El más pesado.
Dentro:
· Fotos de la pequeña cabaña de Jschlatt. Una gran construcción de madera vieja pero bien cuidada. Jardín descuidado. Una botella de whisky en una de las ventanas.
Juan llegaba los domingos, siempre con una caja de medicamentos (para el hígado de Jschlatt) y un libro (novela romántica, otra vez).
Katie llegaba los Sábados y Lunes con revistas, comida y dulces.
Quackity llegaba los jueves.
Nunca coincidirían.
· Capturas de las conversaciones entre Katie y un informante anónimo dentro de The Regime. Katie hablaba de Juan. Decía que Vegetta solo lo había contratado por su apellido. Que "no merecía nada de lo que tenía". -sentia ganas de romper algo.
· El perfil de Quackity. Veintiseis años. Sin un trabajo fijo. Vive de "inversiones" (tal vez del dinero de Jschlatt le mandaba). Amigo de Juan desde la universidad. Salen a cenar una vez al mes. Juan talvez le cuenta sus penas amorosas sin saber que Quackity se acuesta con su padre adoptivo. Qué asco. Qué asco de gente.
· Un registro de llamadas entre Juan y alguien marcado solo como "G" Ocho llamadas en los últimos dos meses. Todas de menos de un minuto. Siempre las recibía Juan. Siempre colgaba primero. Anoté el número. Eso lo voy a investigar yo mismo.
· Sus amigos Cercanos, Foolish (compañero de trabajo, jefe de seguridad de The Nort), Tina (recepcionista principal), Parece ser muy cercano a su hermano menor el joven Senpai de Luque(¿quiere que investigue esto?) y algunos conocidos del pasado. Círculo pequeño.
· Intereses amorosos recientes
Cucurucho (contacto esporádico, canceló tres citas en el último mes).
Ewronka es jefa de recepción (encuentros casuales, sin compromiso).
Ash (CEO de The Regime -nota: conviven con frecuencia por trabajo, posible interés mutuo no consumado).
Graf (ejecutivo polaco, se declaró hace meses, fue rechazado, siguen siendo amigos).
· Aficiones: Leer (novela romántica, para sorpresa de nadie). Pasear por el parque los sabados. Cocinar (mal, según un conocido). Salir con amigos a bares o incluso antro (lo hace seguido y sobre todo con Ewronka.
Y, por último, una nota manuscrita del investigador:
"Juan Burson es un hombre construido sobre preguntas sin respuesta. No sabe quiénes son sus padres biológicos. No sabe que el amigo de su padre es su amante. No sabe por qué Katie lo odia tanto. Sospecha que su apellido le abrió puertas, pero también lo persigue. No confía en nadie del todo. Excepto, tal vez, en Foolish y Tina. Y nadie más."
Cerré el informe.
Cerré los ojos.
No confía en casi nadie. Como yo. Somos iguales, Juan. Solo que tú aún no lo sabes.
Te van a doler las verdades que voy a hacer descubrir. Te van a doler las mentiras que te rodean. Pero yo voy a estar ahí. Nadie más que yo. Para consolarte en cada una. Para limpiar cada lágrima.
Y cuando ya no te queda nadie... me vas a abrazar. Y no me vas a soltar.
A la una de la madrugada, y tomé mi teléfono.
No llame. Solo escribí.
Disculpe por mandar un mensaje así de la nada Juan. Soy Aldo. El café de la máquina. Conseguí su número por un conocido.
Quería preguntarle si está bien.
Lo vi hoy en la mañana
mientras conducía.
Lo saludé pero parecía distraído.
Si necesitas algo, aquí estoy. Sin compromiso. Solo por si acaso.
Tres minutos después, llegó la respuesta:
Gracias, señor Aldo,
estoy bien lamento
haberlo visto.
Solo tuve un mal día.
No se preocupe,
espero que duerma bien.
Lei el mensaje doce veces.
"No te preocupes." Me dice que no me preocupe. Como si pudiera evitarlo.
Te voy a cuidar, Juan. Aunque no quieras. Aunque me odies. Aunque tengas que dejar de lado a todos los que te hacen daño.
Empezando por los que te rodean. terminando por los que te hicieron así.
"Mi padre de niño siempre me dijo que en el amor y en la guerra todo se vale.
Y no importa cuánto tenga que manchar las manos solo por El y lo haré cuantas veces hagan falta, porque lo vale."
