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Zorro de Plata

Chapter 2: Un inesperado acompañante.

Summary:

Una inesperada figura se encontraba observando a la boticaria, pero a pesar de todas las molestias que su presencia le causo, termino brindándole a su visitante la posible solución de un problema que acarreaba sobre sus hombros.

Chapter Text

Entre los tesoros (porque para la boticaria eso es lo que son) pudo encontrar algunas plantas como el Mai Dong. Esta es una hierva que entre las ventajas que presenta esta el alivio de la tos seca, ronquera, humedecer los pulmones y dolor de garganta. Si bien tiene otros usos interesantes, para la época de resfriados este es el detalle que más cuenta.

 

También pudo alcanzar a notar algo de Huang Qi, perfecto para convertirlo en un tónico que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y aumentar la energía vital, detalle de bastante ayuda debido a la fatiga que deja el resfriado como uno de sus síntomas.

 

Pudo avistar y recolectar una generosa cantidad de Chuan Bei, que al igual que Mai Dong sirve para aliviar la tos y humedecer los pulmones, pero una ventaja extra es que ayuda a disolver la flema. Se puede consumir convertido en te o jarabe.

 

Y así continuo en su búsqueda de plantas para abastecer la botica, encontrando a su paso también especias silvestre como el azafrán, enebro, algo de jengibre silvestre, romero y otras plantas. Entre estos también pueden aportar beneficios en la salud como alivio digestivo, antisimétrico, y antiinflamatorios, como puede ser también buenos para la circulación, la respiración, y diuréticos. Otros beneficios (al igual que con las primeras plantas) ayudaban también a relajar la mente, fortalecer la memoria o tenían algún uso en especial en órganos específicos, pero no por eso menos útil para el resto del cuerpo.

Si bien se alegraba de encontrar estas especias con tan buenos beneficios, la verdad es que también parte de la recolección de este grupo terminarían su plato aportando exquisitas fragancias y sabores, que de tan solo pensarlo le daba hambre. Justo la señal que necesitaba para tomar un descanso y así almorzar, pues ya era un poco pasado medio día, ya que no solo buscaba ingredientes, sino que se concentraba en observar su calidad y calculando la cantidad justa para tampoco acabar con todo allí y que quizás tengan la oportunidad para relucir después del invierno si llegan a sobrevivir y poder dar un par mas de visitas de recolección para mantener su frescura.

 

Maomao se acercó al bosque sentándose en unas rocas que acostumbraba a sentarse, sacando de su túnica una no muy grande caja de madera envuelta con su almuerzo dentro. Mientras reponía sus energías aprovecho para revisar la lista entre los bocados que daba para así ahorrar tiempo. Tal vez haya recolectado gran parte de lo que necesitaba en cuanto a plantas, pero aún le faltaba revisar los hongos y ver que podía encontrar, y tampoco quería irse muy tarde. No porque creyera en las leyendas de dichoso zorro, sino porque igual nunca se sabe el tipo de personas con las que te puedes encontrar, o incluso la misma fauna.

 

Se quedo mirando al bosque, estaba tranquilo, tal vez un poco más de lo usual y eso lo hacía un poco inquietante que si hubiera algo más de ruido. «Me pregunto si hay setas alucinógenas. Hay mucho tonto que come lo que ve sin pensar en las consecuencias.» Por más fanática que sea Maomao respecto a cosas nocivas, también sabia reconocer lo limites, y si bien quería investigarlos lo haría con sumo cuidado. Como ya conocía una amplia variedad de setas su investigación en la zona en búsqueda de este tipo sería más bien determinar que tanto se producen, ya que se convertiría en un gran problema si la gente los llega a encontrar, y aún más si lo usan con motivos cuestionables.

 

Sin más dilatación habiendo terminado una buena parte de su almuerzo y con una lista de la cual se sentía satisfecha, Maomao decidió que vendría siendo hora de adentrarse al bosque, aunque aún se sentía un poco insegura, las ganas de poder conseguir setas medicinales y toxicas eran más fuertes. De todas formas, andaría con un poco más de precaución de la usual.

 

 

Definitivamente el bosque se sentía extraño. Como si hubiera un ligero cambio en las presencias que solían habitar el bosque que ya ha visitado en anteriores ocasiones, pero a la vez en cierto modo también se sentía más quieto. A veces podía sentir una mirada a sus espaldas, pero al darse la vuelta no lograba encontrar a nada ni nadie. «Ugh, creo que me está empezando a afectar las advertencias y me estaré imaginando cosas» su disgusto no duro mucho hasta que pudo divisar un grupo de setas Shiitake en un trozo de tronco a medio consumir por la humedad y la naturaleza. Alegremente empezó a recolectar su botín con más energía ignorando el reciente malestar tras haber encontrado algo de suerte poco después de adentrarse. Mientras más buscaba más seguía encontrando alegremente.

 

¡OOOOOH! ¡SETAS MATSUTAKE NO TE CREO! – Grito llena de puro éxtasis. Quien se adentrará en ese momento seguramente se volvería sobre sus pies, porque para algunos podría verse como alguna danza extraña como si estuviera lanzando alguna maldición, pero simplemente era su baile de genuina felicidad. – ¡definitivamente este es mi día de suerte jejeje! – Maomao estaba tan enfrascada en su recolecta que no tuvo tiempo de reaccionar a la nueva presencia cercana a ella hasta que decidió hablar.

 

– Vaya, es bastante inusual encontrarse con una chica tan peculiar. – A sus espaldas se encontraba un hombre recostado despreocupadamente. Su voz era suave y melosa, pero su inesperada aparición hizo a Maomao dar un respingo erizándose semejante a los gatos.


 

 

Si no fuese porque estaba con un desconocido del que no conocía sus  intenciones hubiera sido hasta cómico la manera en la que se recompuso y se colocó en guardia, atenta a cada movimiento del recién llegado.

 

Finalmente le observo. «¿Un hombre? No, ¿O es una mujer?» Pensó Maomao, aunque luego de observarle más detenidamente se dio cuenta de la anchura de sus hombros «Mmmm, es un hombre entonces, uno bastante andrógino»

 

Aquel hombre le observaba algo sorprendido. Ella lo miraba, sí, pero la forma en la que lo hacía parecía estudiarlo, como si intentará comprender algo en él. Siempre le han dicho que su apariencia era bastante engañosa. Podía verse tanto como una bella y refinada doncella, así como un apuesto y elegante joven, pero todas esas reacciones solían estar acompañadas de miradas lujuriosas aun con la incertidumbre de su género, pues al parecer su belleza era tan tal que el ser hombre o mujer era una información que quedaba en segundo plano. Sin embargo, allí frente a él se encontraba una chica lo miraba de manera inquisitiva y cautelosa, sin rastro alguno del rubor que los demás suelen presentar.

 

– Sabes, es muy poco usual ver a una dama tan encantadora adentrarse sola en los bosques para rascar entre la tierra y los troncos a medio consumir por el tiempo sin aparente temor a ensuciarse las manos, ¿Me podrías contar que estabas haciendo? – Si bien su voz tenía una genuina curiosidad por lo poco común de lo que pudo presenciar, también desbordaba su tan estudiada sensualidad, pues aquella chica no parecía darse cuenta de su atractivo así que quiso inténtalo de nuevo. «Tal vez como la asuste no se percató en el momento» era lo que nuestro joven encantador pensaba.

Usualmente su sola presencia solía acalorar a quienes lo miraban, y cuando les hablaba caían rendidos a sus pies. Cuando le volvió a dirigir la palabra lo hizo usando esa tan melosa y dulce voz que derretía a cualquiera. Sin embargo, sin esperarlo, causo el efecto contrario.

 

Asco. Repulsión.

 

Como si quisiera aplastarle la cara con su pie y hacer que desapareciera. La vio estremecerse ante su empalagosa forma de hablar, y estaba seguro de que la mirada que tenía es la que cualquiera le dedicaría a un gusano que quedó aplastado en la suela de sus zapatos nuevos, o así lo sentía. Estaba bastante desconcertado y pudo sentir como se le hacia una grieta a su perfecta mascara y por un instante vaciló, pero pudo recomponer su compostura manteniendo aquel rostro y actitud seductora pese a que mientras más lo intentaba menos parecía surgir efecto, y de alguna manera le intrigaba.

 

–––––––––––

 

Maomao lo observaba. Era guapo, bastante guapo. Si fuera una mujer conduciría pueblos, o incluso países a la guerra con tal de tenerle. Tal vez este sujeto sea la persona de la que tanto había oído hablar y rumoreando que podría ser el Huli Jing debido a su exorbitante atractivo, pues se decía que estas criaturas o espíritus poseían una belleza antinatural. «Sin duda su apariencia parece inhumana, como la de una ninfa celestial». Aquel apuesto hombre tenía la apariencia de un noble, pues vestía finas telas color índigo con bordes que parecían confeccionados con hilos de oro y plata, y una piel clara e inmaculada semejante a la porcelana contrastando con su larga y oscura cabellera perfectamente cuidada color obsidiana, semejante a finos hilos de seda con uno leves reflejos purpuras.  Sus ojos como dos finas gemas de amatistas perfectamente pulidas. «Nadie puede tener una apariencia tan cuidada como la de un noble, y este parece uno bastante adinerado». En medio de su análisis lo vio abrir su boca. Parecía que nuevamente le hablaría y así fue.

 

 Y lo aborreció inmediatamente.

 

Su primera impresión fue que le pareció irritante, pero también es cierto que justo la interrumpió en medio de su festejo tras haber encontrado semejante tesoro, pero no fue hasta que hablo que confirmo que esa palabra en realidad le resultaba adecuada, pero no la única para describirlo. Era guapo, y se notaba bastante que era consciente de ello. Actuaba como una cortesana que usaba sus jugarretas y artimañas para atraer clientes, con falsas sonrisas, delicados movimientos y una melosa voz que utilizan endulzando el oído a sus clientes. Las cortesanas lo hacían para sobrevivir, este hombre parecía querer probarla para ver si caía a sus pies.

 

– Solo hago jardinería. – Contesto secamente y sin mucho detalle a revelar dirigiéndole una mirada menos irritada pero sumamente desinteresada en su presencia, manteniendo una postura en guardia atenta a sus movimientos. Como un gato callejero desconfiado. El hombre se veía algo sorprendido pesa a aquella mascara cortesana. «Espero que se escandalice con mi actitud y me deje en paz». Pero el sujeto parecía, en realidad, querer saber más. Un brillo de curiosidad y diversión levemente se mostraban en sus ojos, y una determinación como si quisiera poner a prueba su paciencia.

 

– Así que jardinería hmmm… – Se llevo una mano a la barbilla rascándosela como si estuviera procesando sus palabras, pero que aparentemente solo buscaba irritarle, gesto que molesto más a Maomao porque tenía la sensación de que aquel sujeto no la dejaría ir tan fácilmente, parecía divertirse de hecho. – ¿Y en la jardinería normalmente se baila de felicidad recolectando un montón de hierbajos y setas de los troncos podridos? – «¡¿PERO CUANTO TIEMPO ME LLEVA OBSERVANDO ESTE TIPO?! Parece un pervertido. Debería alejarme de él.» Pensó, no se lo diría en voz alta pero su expresión delataba parcialmente lo que cruzaba por su mente.

– Casi se te ven los pensamientos, seguramente te preguntas cuanto tiempo te llevo observando. – Ante esto un escalofrió recorrió el cuerpo de Maomao frunciendo notablemente el ceño con molestia. «Bingo» Pensó el apuesto joven mientras se acercaba con cuidado manteniendo una distancia aun prudente para no espantarla más – Quizás si no hubieras estado tan concentrada me habrías notado antes. Deberías de andar con más cuidado o un zorro te podría atrapar… o eso dicen. – Volvió a darle una vez más una de sus características sonrisas, con un toque travieso pero esta vez menos intensa.

 

– Normalmente no suele haber nadie más. – guardo silencio esperando a ver si de verdad estaba esperando que respondiera su anterior pregunta, y al ver que la miraba intensamente sin aparente intención de querer irse. Al contrario, si parecía que esperaba que continuara hablando. «Quizás si le respondo se aburra y se vaya, o se asuste».

 

– Solo recolectaba algunas cosas medicinales. Muchas son bastante interesantes para curar ciertas dolencias, y con la temporada fría y la pronta llegada del invierno será complicado conseguirlas.

 

– Es un pasatiempo bastante curioso buscar ese tipo de cosas en específico, ¿Eres médico o algo? – «¡Maldición!» Exclamo Maomao para sus adentros, pues sin duda eso sería extraño. Tal vez en el Barrio Rojo no le dan mucha importancia no solo porque ya mucha gente la conoce allí y confían en sus conocimientos, sino también porque con las escasas a atenciones médicas eran prácticamente un lujo en un barrio tan pobre. Se supone que las mujeres no pueden ser médicos, y la persona que tenía cerca parecía ser un noble. Aunque parecía mantenerse al margen no se podía descuidar, tenía que medir sus palabras o podría ser denunciada. Si bien este fue un pensamiento que paso fugazmente en la mente de Maomao, tardo lo suficiente en responder como para no pasar desapercibido.

 

– … Mi padre lo es. – Estaba un poco nerviosa pero no dejo que se reflejara en su rostro, manteniendo su expresión fría e impasible. Lamentablemente no fue suficiente.

 

– Y sin embargo pareces muy conocedora de lo que hay que buscar. – Decía con una expresión de suficiencia como haber descubierto algo. «¡Que tipo tan irritante!». Técnicamente, no mentía. Su padre es médico, y aunque ella no negó sus conocimientos tampoco los afirmó, simplemente lo esquivo. – Si tu padre es el medico… – Un tono retador se podía escuchar en la forma en la que hablaba – ¿Entonces que haces tú en su lugar? ¿No sería lo más lógico que el experto en cuestión viniera por su cuenta a supervisar lo que va a necesitar?

 

Lo sabía… Sabia la molestia en que se convertiría su presencia. Una irritación ardía en el interior viendo aquel rostro tanto guapo como molesto. Sabía que aquel hombre se estaba burlando de ella y parecía divertirse bastante con ello. «Pareciera que le hace falta un bufón y decidió que ese sería yo». No quiere seguir hablando con él, y aunque está siendo descaradamente mucho menos educada de lo que debería, aun así, no se arriesgaría a posiblemente recibir un castigo si se pasa de la raya.

 

– Él ya está muy mayor y tiene una rodilla lastimada. Me enseño lo suficiente para poder ayudarle a buscar lo que necesita cuando no puede hacerlo por su cuenta y él se encarga de todo lo demás. – Estaba molesta, pues no le gustaba que su padre Luomen estuviera involucrado en la conversación como una forma de provocarla. Había cerrado sus ojos refunfuñando para sí misma, hasta que apenas pudo percibir un ligero olor a sándalo y jazmín. En cuanto los abrió nuevamente sobre ella se cernía aquella alta figura que la observaban atentamente con su rostro a escasos centímetros del del ella. A pesar de su gran tamaño se acercó extrañamente sigiloso. Tenía una mirada inquisitiva, como si pudiera descifrar más de lo que le decía. Ella, en respuesta involuntariamente le dedico una mirada que solía reservar para las babosas que consumían sus cultivos y lo vio estremecerse, pero de una manera desagradable. Como si en vez de escandalizarse por su gesto se deleitase con ello.

 

– Señor, esto es inapropiado. Alguien de su posición no debería acercarse tanto a una plebeya. Podría ser escandaloso. – «Aparte de raro no parece tener un respeto por espacio personal ajeno aun con su posición» Intento mantener la calma, y sobre todo las ganas de empujarlo a un lado, pero mientras no le pusiera un dedo encima preferiría solo estar atenta a sus movimientos.

 

– Hmmm… – Emitió distraídamente el noble, denotando el poco interés que tenía en aquellas palabras restándole importancia, aun así, opto darle algo de espacio, preguntándose internamente por que aquella chica no parecía caer ante su encanto. Si bien se sentía algo aliviado de no encontrarse con alguien intentando echársele encima, por otro lado, también le dolía un poco en el orgullo que la seductora apariencia que ha cultivado por años por una vez parece no funcionarle. Si bien ha habido quienes no han sentido deseos lujuriosos por el, esta chica parecía ser totalmente inmune.

 

Le heria, pero también le emocionaba de alguna manera inexplicable.  Esas miradas de desprecio le parecían bastante vigorizantes. Una actitud que nadie jamás había tenido con él. Tendría que buscar una forma de llamar su atención, pero no sabía cómo. Para el estaba mas que claro que ocultaba algo. Si bien parecía decir la verdad respecto a su padre, le daba la impresión de que ella también tendría bastantes conocimientos, pero entendía por qué no quisiera decirle. De todas formas, se divertiría sonsacándole la información que la delate como practicante del área de la salud. De repente, como si un farol se iluminara en su cabeza se le ocurrió una idea.

 

– Es una lástima…– soltó un lastimero suspiro. – Me hubiera encantado consultarte unos asuntos de unas personas conocidas que no se han sentido bien recientemente. – Mientras se movía de un lado a otro pudo observar por el rabillo del ojo como la chica que tenía cerca de repente se erguía un poco prestándole de repente una atención más genuina. Sin que ella lo viera esbozo una afilada sonrisa deleitándose en la atención que por fin recibía de ella. – Si tan solo el medico estuviera le consultaría personalmente. – La vio fruncir ligeramente el ceño lista para hablar.

 

– Bueno, no tengo los conocimientos de mi padre, pero lo he observado mucho tiempo, quizás si me comenta cual es el problema le podría ayudar. – Aunque mostraba un semblante impasible por dentro le caromomia la curiosidad.

 

– Hmmm no lo sé…– Maomao ya se estaba empezando a impacientar con su actitud, pero del joven decidió darle tregua, al final de cuentas la consulta que le quería hacer era genuina. – De acuerdo, te contare y quizás puedas pasarle mi inquietud al doctor si te parece correcto. – Vio como su mirada irritada se desvanecía poco a poco dejando ver cada vez mas aquel brillo de curiosidad. «ahora que capte su atención puedo matar dos pájaros de un tiro si consigo respuesta a lo que busco». Si bien estaba emocionado no se dejaría llevar descuidando el favor que le solicitaron.

 

Y así, comenzó a relatar la historia de un hombre que durante años todos los hijos que engendraba morían a los pocos meses, situación que se volvía a repetir con 2 de sus esposas. Habían dado a luz a una niña y un niño, pero ambos estaban enfermos. Ya que la niña parecía más sana en sus inicios al principio pensaban que se trataba de un complot para evitar que los varones heredaran el liderazgo, pues lo común era que a ellos se les diera ese papel, sin embargo, ya que su salud también se estaba deteriorando fue descartado como sabotaje y ahora decían que era una maldición.

– Tsk – Maomao no pudo evitar soltar un chasquido con la lengua– Eso es ridículo, las maldiciones no existen. – Afirmo con total seguridad.

 

– Bien, si las maldiciones no existen, ¿Podrías tu explicarme que es lo que sucede realmente? – Sus coqueteos habían desaparecido dejando una actitud mas casual y mas seria debido a la situación. – Te ves bastante segura de tus palabras – Tenia bastante curiosidad de lo que ella pensaba que sería el problema.

 

– ¿Podrías contarme respecto a los síntomas que presentaban? – Lo miraba con una intensidad seria y clínica como si de una profesional se tratase.

 

– Por lo que me han logrado comunicar dolor de cabeza, estomago y nauseas– mientras hablaba Maomao se rascaba la barbilla, parecía tener una idea de lo que era, pero o se podía basar en conjeturas, y mientras organizaba sus ideas el noble continúo hablando. – También una de las señoras parece estar afectada, bastante enferma otra de las razones por lo que resulta extraño que fuera un sabotaje o algo parecido y más bien una maldición a la madre del heredero. – De repente Maomao levanto la vista captando la atención del joven.

 

– ¿De casualidad alguna de las señoras usa maquillaje? Mas en específico algún polvo – No necesitaba más detalles que ese si resultaba ser lo que sospechaba.

 

– Ahora que lo mencionas si, una de ella suele usar polvos blanqueadores, y hasta diría que su actitud se ha vuelto un poco agresiva comparada con su habitual calma ¿Ya sabes cual es el problema? – Estaba impresionado, con tan poco ella parecía haber resuelto el problema con total seguridad como si la respuesta fuera lo mas obvio.

 

– Pienso que se trata de su maquillaje. Algunos polvos vienen mezclados con ingredientes tóxicos que ayudan a dar un mejor efecto, pero que en consecuencia puede ser letal, en especial a un bebe recién nacido que a penas esta construyendo su sistema de defensa, y suele venir acompañado de cambios de humor irregulares. Si solo una de las señoras cayo enferma reforzaría mas ese hecho si solo una de ellas usa polvo blanqueador. Un mejor diagnostico revisando personalmente a los afectados podría confirmar las cosas o evaluar mejor otras posibilidades. – Dudaba que dejaran entrar a unos desconocidos, pero al menos quería intentarlo y dejar en claro ciertos puntos que serían considerablemente necesarios para una respuesta certera.

 

Silencio.

 

Pudo percibir que aquel noble la miraba fijamente con un deje de duda ante su solicitud pero igualmente sorprendido por su conclusión y… ¿Admiración tal vez? Tomo un profundo respiro expulsándolo de inmediato como si un peso se le quitara de sus hombros.

 

– Lamentablemente no es un lugar al que se te pueda facilitar el acceso con facilidad – «Tal como imagine» pensó Maomao con un leve suspiro de descontento, pues al final de cuentas eran pacientes que necesitaban atención, pero no podía hacer más. – Les avisare a sus familias para que puedan tomar las precauciones debidas. – Le sonrió nuevamente, pero esta vez con una sonrisa más honesta.

 

– Solo que compartí lo que pensé que seria la posibilidad mas alta, y tomando en cuenta que son personas de buen estatus sin duda tendrían acceso a ese tipo de cosméticos refinados. Sin embargo, eso no significa que lo que haya dicho es la respuesta correcta. – Dijo para que su diagnostico fuera tomado con pinzas, pues por mas segura que estuviera quería dejar en claro que también podría equivocarse.

 

– Para no tener conocimientos en la medicina diste un diagnostico bastante interesante. – y allí estaba nuevamente con un destello de diversión satisfactoria y una sonrisa descarada. Por otro lado, Maomao pareció tensarse «¡MALDICION! Me deje llevar y hable de más, debo de tratar de solucionarlo».

 

– Si, bueno vera-… – Decía con una leve agudez nerviosa– Donde vivo está rodeado de diversos burdeles, y muchas veces vi como mi padre atendía a cortesanas con los mismos síntomas. Para poder resaltar su belleza utilizaban los polvos que le mencione. – Poco a poco su tono fue cambiando a uno más parecido al lamento, de repente Maomao se mostró un poco cabizbaja ante el recuerdo. – Muchas cortesanas ponían en riesgo su vida a cambio de su belleza, y al final terminaban perdiendo ambos, por mas que mi padre les advertía de ello ignoraban sus advertencias priorizando su atractivo antes que su salud hasta que ya era imposible poder ayudarlas.

 

– Entiendo. – Sabia que en parte ella intentaba desviar su atención nuevamente, pero no era tan insensible como para seguir con sus juegos en ese preciso momento.

 

– Si gusta puedo pasarle la información a mi padre y así puede tener una mejor confirmación. Al ser un doctor podría darle un mejor diagnóstico. Podría indicarle donde da sus consultas y así escuchar su respuesta personalmente – Lo vio negar con la cabeza mientras su pelo hondeaba suave y majestuosamente.

 

– Creo que con esa información es mas que suficiente. – Viendo que el ambiente había mejorado un poco decidió en volver a usar sus trucos. Si bien ya había aceptado que sus artimañas no funcionaban en ella, quizás podría terminar de cambiar lo que quedaba de aquel momento levemente deprimente.

 

Maomao pudo ver como la actitud del noble de repente cambiaba y se cernía nuevamente sobre ella haciéndole retroceder hasta que su espalda chocó con un árbol con el que la acorralo colocando su mano izquierda al lado de su cabeza mientras que levantaba con gracia la derecha hasta posarse en su mejilla y acariciarla suavemente.

 

– Y dime, ¿Qué debería de darte como pago por haberme compartido dicha información que sin duda será beneficiosa? – Y ahí estaba nuevamente estremeciéndose por el rechazo que le causaba, y con una mirada sumamente asqueada, mirada que no hizo mas que ensanchar la sonrisa del contrario. Maomao levanto uno de sus brazos y le dio un manotazo a la mano que acariciaba su cara y se deslizo hábilmente para separarse considerablemente de él. «¡Que sujeto más molesto!» es un pensamiento del que Maomao había perdido la cuenta de cuantas veces lo dijo mentalmente desde que se topó con él.

 

– Señor, como ya dije es inapropiado que se acercarse a alguien de tan baja cuna, y peor aun que la toque. Sin duda sería algo escandaloso. – Decía mientras aun sostenía la mirada de alguien que veía con desprecio a la piedra de sus zapatos. – Y como ya mencioné, no es nada seguro, solo es una observación acorde a los detalles que me proporciono. – A pesar de sus palabras su porte era orgulloso y seguro. Si bien le gustaba la idea de una compensación (en especial ya que su padre era muy generoso para cobrar por aquello) sin una evaluación personal no le gustaba la idea de recibir un pago y a riesgo de equivocarse.

 

– De acuerdo. – Soltó un suspiro con aire divertido – Pero si tu respuesta logra ser acertada me gustaría compensártelo, y si nada resulta cambiar no tendrás que preocuparte por haber recibido algo por una información que no llego a nada. Sea cual sea el resultado te mantendré informada – Vio como se relajaba un poco frente a su proposición. Solo esperaba que lo que ella le aconsejo sea de ayuda. – ¿Te parece si nos volvemos a encontrar aquí dentro de una semana?

 

– Creo que puede ser posible, de todas igual maneras es tal vez que tenga que volver pronto. – Aun si no confiaba del todo en aquel sujeto, por la manera en que pareció relajarse ante su diagnóstico le daba la sensación de que lo que decía era verdad. No mentiría si dijera que ya no quiere saber como resulta todo aquello, la verdad estaba muy intrigada y esperaba de todo corazón que su diagnostico sea correcto pese a no poder evaluar personalmente a los pacientes.  

 

Viendo que ya se estaba haciendo tarde tomo sus cosas y con una reverencia se despidió. Bien aun quedaban cosas que podría recolectar, pero era mejor no tentar a la suerte y entretenerse al punto de apenas darse cuenta de la noche. Si de todas formas volvería en una semana podría aprovechar lo que no pudo recolectar hoy gracias a un noble entrometido que le quito parte de su valioso tiempo.

 

– Ah… Ni siquiera le pregunte su nombre. Bueno, que mas da. – Dijo hablando para sí misma restándole importancia, pues tenia mas ganas de llegar a su casa y clasificar todo lo que consiguió y tomarse un buen baño que le despojara de toda la tierra y sudor de un laborioso día en el campo.

 

––––––––––––

 

Nuestro joven noble veía como la chica pecosa se alejaba. A penas pudo responder a su despedida de lo apresurada que fue.

 

– Mmm olvide preguntarle su nombre… Supongo que quedara para la próxima ocasión. – No pudo evitar esbozar una sonrisa al pensar en la próxima vez que la vería. Pudo sentir como unos pasos se apresuraban a donde estaba desde su espalda, pero no se giró para ver de quien se trataba, pues podía identificarlo a la perfección.

 

– Maestro Jinshi, lo he estado buscando. – Hablo un hombre de porte imponente pero cansado, pues su rostro lucía un ceño fruncido. – Desapareció y no dejo aviso alguno de a donde fue. – Esta vez su tono sonaba a reproche agravando mas las arrugas de su ceño fruncido.

 

– Tsk – sonó un chasquido de su lengua y su rostro mostro molestia un tanto infaltil ante la insistencia de su sirviente– Si, si, ya escuché. Por cierto, Gaoshun – su rostro inmediatamente recupero el humor al pensar en aquella chica y la posible resolución de uno de sus problemas – Hoy conocí a alguien interesante. ¿Recuerdas el problema del fallecimiento de los herederos?

 

– Como olvidarlo mi señor, ¿Pero que tiene que ver esta persona con esto? – Al principio se mostró atento al escuchar que su maestro estuvo con alguien, pero la otra parte le dejo un poco desconcertado sin saber la relación la una con la otra.

 

– Pues parece tener conocimientos médicos, aunque trato de negarlo, y me conto algo bastante interesante sobre unos polvos tóxicos y que podrían ser el origen de todas esas muertes. – Gaoshun lo miro sorprendido, pues ya entendía por que su amo se veía de buen humor, pero tenía sus dudas.

 

– ¿Pero estamos seguros de que ese es el problema? El asunto podría seguir sin cambios si llegamos a intervenir tomando en cuenta sus palabras – Si bien estaba ansioso de poder dar por resuelto dicha problemática después de tanto tiempo, debía de mantener los pies en la tierra ante la posibilidad. Por otro lado, Jinshi simplemente suspiro, pues sabía que Gaoshun tenía un punto.

 

– Lo sé, no soy tan ingenuo. – Lo miro con irritación – La chica me dijo lo mismo, pues le sería más difícil darme una respuesta segura sin ver a los afectados. Trate de proporcionarle solo la información necesaria sin dar muchos detalles innecesarios. Ante esto Gaoshun pudo relajarse un poco pues no quería que su señor se hiciera falsas ilusiones, pero al parecer la propia chica se encargo de ello. Por un momento rebobino pensando en un detalle que su joven amo menciono. «Con que una chica…»

 

– Mi Señor – pudo percibir un murmullo de aprobación para indicarle que le escuchaba – Debe de tener cuidado, ¿y si esta chica hubiera tenido otras intenciones con usted? – Habían emprendido su camino para informar de los nuevos hallazgos hasta que Jinshi se detuvo y en consecuencia también su sirviente, de lo contrario chocarían.

 

– ¡Gaoshun! – Exclamo, y pudo observar cómo su Señor se giraba hacia el con una radiante sonrisa mostrando sus colmillos ligeramente más grandes y afilados que los de una persona normal, una sonrisa que presagiaba problemas y que comenzaba a devolverle el ceño fruncido a su sirviente. – No importa lo que intentara, aquella chica no caía ante mis encantos. Y su mirada… – Soltó un suspiro un tanto soñador y continuo – Me miraba como si fuera la cosa más despreciable que había visto, y aun cuando me le acerque lo suficiente simplemente retiro mi mano como si fuera suciedad. – Tenía pensado encantarla, pues parece alguien bastante útil, pero sin duda es alguien difícil. – Se llevo una de sus manos a su barbilla mientras seguía pensando con aspecto soñador.

 

Gaoshun estaba perplejo. Alguien que no solo aparentemente era inmune al encanto de su Señor, sino que ¿también parecía tenerle cierto desprecio y rechazo? Ciertamente le preocupaba, pues ahora su amo tenia una cara genuinamente complacida con mejillas rosadas por el rubor.

 

– Maestro Jinshi contrólese, de lo contrario hará más difícil mi trabajo si alguien lo ve con esa expresión. – A demás, a Gaoshun ya le dolía la frente de tanto fruncir el ceño. Ante sus palabras Jinshi pareció por fin aterrizar de la nube en la que parecía estar y retomo su compostura habitual.

 

– ⁕cof cof ⁕ – emitió una falsa tos intentando parecer que nada había pasado – Como sea, llevemos la información y esperemos poder obtener resultados esta vez. – un ligero rubor aun persistía en sus mejillas, pero se iban desvaneciendo poco a poco.

 

Gaoshun era un hombre de bastante paciencia, pero posiblemente tenga que rezar pidiendo por más.

 

Notes:

Tenia pensado hacer un oneshot pero debido a que algunos detalles quedaban demasiado lejos el uno del otro quedaba mejor como una historia de varios capítulos. En total tengo (actualmente a la hora de publicar esto) unas 5,000 palabras ya escritas.

En principio también tengo pensado hacer una versión en ingles pero esta en un veremos aun, ya que aparte de seguir escribiendo esto tengo otras ideas de otros escritos del cual uno de ellos se podría decir que es un crosover con este.

Seguramente tengo mas cosas que añadir a las notas pero de momento es en lo que puedo pensar. Gracias a quienes se tomen el tiempo de leerlo, hare lo posible para no tardar en actualizaciones y escribir ciertas informaciones de las formas mas correctas posibles. Si hay algún error como podría ser en el caso de algo relacionado a los ingredientes y sus usos médicos agradecería la corrección🙏 Si bien en principio revise las informaciones entre los arreglos podría por error revolver alguna que otra cosa.

Gracias por su atención <3