Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-03-24
Updated:
2026-07-06
Words:
30,123
Chapters:
24/?
Comments:
4
Kudos:
54
Bookmarks:
4
Hits:
489

Punto de Inflexión

Chapter Text

Unos cuantos días antes de que la Legión vuelva consigo cacao. No se suele usar en el restaurante, ya que toma demasiado tiempo, así que el chocolate viene preparado, pero esta vez quiero hacerlo yo mismo. Además, me mantiene distraído.

Consigo unas sábanas y allí extiendo las semillas en el patio, cuidando que no estorben el camino de los recolectores de basura. Y en mis tiempos libres, me dedico a darles la vuelta bajo el sol por varios días hasta que estén listos.

Logro completar el proceso justo a tiempo antes de que la Legión vuelva. El trabajo me toma casi todo el mes, pero es a su vez satisfactorio. Los voluntarios me ven trabajar y hacen bromas, las cuales ignoro la mayor parte del tiempo. Y cuando amenazo con no dejarles ni un poco, me dejan en paz y cambian el rumbo de sus conversaciones, e incluso me ayudaron un poco. Algunos muestran curiosidad, otros simplemente pasan de largo. En Marley teníamos chocolate, por supuesto, incluso era parte de las raciones que recibíamos. En Paradis, por el contrario, es menos común y el restaurante reserva las barras de chocolate para los postres del menú, a los cuales no solemos tener acceso. Así que al final de esa última semana, me apiado un poco y decido dejarles algo.

El día anterior al regreso de la legión me encargo del proceso de convertir los granos secos en una pasta espesa que dejo almacenando junto a los vegetales, cuidando de que el aroma de los últimos no se impregne en el chocolate. Al otro día, las barras están listas, y sonrío satisfecho al ver que han quedado incluso mejor que la última vez, cuando Sasha partió hacia ese viaje con los demás y traté de hacerle una barra con lo poco que tenía en la cocina.

Cuando Sasha vuelva, le daré una barra como obsequio, y usaré parte del resto para el postre.


El fin de semana culmina y el lunes llega. No hay mención alguna sobre la Legión entre los comensales. Los voluntarios también especulan, pero llegamos a la conclusión que quizá tuvieron algún retraso. La distancia entre Paradis y Marley es lo suficientemente larga como para tener algún imprevisto.

Así que esa noche uso algunos de los ingredientes para evitar que se echen a perder, y acquiero algunos nuevos el día siguiente.

El martes, no obstante, no hay noticias. Ni el miércoles o el jueves. Cuando llega un nuevo fin de semana, termino expresando en voz alta mi inquietud. Kretzky me asegura de que no han escuchado nada. Y cuando el domingo por la mañana dejo las instalaciones del restaurante para comprar provisiones acompañado de un soldado de la Policía Militar, mantengo mis oídos abiertos pero no hay mención alguna a la Legión entre la gente.

«Aún no deben haber llegado entonces» me digo. Los movimientos de la Legión han sido siempre la comidilla de toda la isla. Sea que partan o sea que vuelvan, sus movimientos no pasan desapercibidos por aquellos que conocen a alguien dentro de la facción y esperan con ansias su regreso.

Vuelvo al restaurante, con bolsas cargadas de provisiones y sin mayores noticias. Lo comento en el descanso, pero los voluntarios están tan a la sombra de las novedades como yo. Al final, todos concluimos en que debieron haber retrasado su regreso por motivos importantes, y algunos prometen hacerme saber lo que descubran tan pronto puedan.

Con esa promesa en mente, me ocupo en mis labores, mi atención dividida entre mi trabajo y el regreso de Sasha.


Para la segunda semana, miro el calendario y calculo que posiblemente las lluvias los estén manteniendo en Marley. Luego recuerdo que sus aliados están bien equipados y probablemente el clima no sea mayor problema, entonces me quedo sin ideas de lo que podría estar sucediendo en realidad. Los voluntarios parecen encontrarse en el mismo dilema. Cada día discuten menos el tema y pronto pasan días sin que nadie mencione nada en absoluto. La espera me pesa, y me encuentro cada vez más distraído y sin poder concentrarme en mi trabajo. Una mañana, por ejemplo, le agrego sal demás a la masa y el pan sale más salado que de costumbre y me veo obligado a improvisar una salsa agridulce para contrarrestar el sabor.

Incluso los muchachos lo notan. Kretzky se muestra conciliador, pero Griez se muestra más directo.

—Deja de pensar en ella —me dice la noche que arruino el pan—. ¿Quieres que te echen?

Sacudo la cabeza y lo niego todo.

—Solo estoy cansado —miento.

Pero Griez tiene razón. Estoy distraído e irritado. Me doy cuenta de que me he vuelto menos paciente y tolerante a los errores, y uno de esos días me obligo a salir al patio, al aire de la noche y respirar, pero entonces veo el espacio donde solía poner las semillas de cacao a secar y mi estómago se revuelve.

¿Por qué Sasha no ha regresado?

¿Por qué la Legión tarda tanto?

Esa misma noche obtengo algo parecido a una respuesta. Es sábado. Las obligaciones disminuyen, los hombres se vuelven más auto-indulgentes. Cuando creo que ya es hora de ir recogiendo, me llega una nueva orden de aperitivos, y me pongo a trabajar. Veo a Kretzky entrando y saliendo con botellas de vino, y al final de la jornada, vuelve con una botella vacía, copas con rastros de licor, y una sonrisa de autosatisfacción que me pone un poco los nervios de punta.

—No me mires así —dice, dejando la bandeja en el fregadero.

Bufo. No estoy de humor para sus juegos.

—Alégrate. Te tengo noticias, hermano. Creo que ya sé porqué la Legión no ha vuelto. Parece que su heroico amigo se les perdió.

Frunzo el ceño. Por un momento no entiendo a quién se refiere. La Legión está compuesta básicamente por suicidas con complejo de héroe, o al menos en su mayoría.

—La coordenada, idiota —insiste—. Eren Yeaguer.

No lo entiendo.

—¿Cómo que se perdió?

Kretzky se encoge de hombros y sostiene una de las copas vacías con gesto abstraído.

—Eso es lo que escuché. Supongo que tardarán un rato.

Kretzky se da la vuelta, y detiene sus pasos antes de irse.

—No le digas a nadie que te conté —sentencia.

Le veo marcharse, la puerta balancéandose adentro y afuera tras él antes de cerrarse por completo.

 

Notes:

Comencé a escribir esta historia en noviembre de 2018 a mano. En ese momento tenía mi laptop en reparación, pero estaba tan inspirada que escribí como 14 páginas tamaño carta sin detenerme, solo con un lápiz lol Transcribí una parte en Word al recuperar mi equipo y luego me olvidé de ella por completo. Luego vino la pandemia, y el manuscrito quedó atrapado en otra ciudad, y solo pude buscarlo varios meses después. Comencé a transcribirla en la computadora cuando Nicolo estaba por aparecer en el anime, lo que me dio el empujón inicial para completar la historia, pero nunca seguí. Entre estudios, trabajo, y un teclado defectuoso, la escritura no estaba en mis planes. Ahora que escribo estas líneas en Marzo de 2025, me animé a revisar el resto del manuscrito y completar la historia.