Chapter Text
Jacob era oyente, agradable, fumador, cicatriz, mayor, sonrisa suave, ¿hermana? Sua no podía describirlo, su mente no estaba clara hacía mucho tiempo y había abstraído un montón de palabras que con suerte eran características, mucho más similar a una burda sucesión de ellas, de las que ni siquiera todas eran adjetivos. Quizás estudiar literatura fue una mala decisión desde el principio, porque ahora Sua es la incoherencia personificada. Inconscientemente aprieta los tirantes acolchados de su mochila y se ajusta el gorro a pesar de que están en un lugar techado. Caminan mirando los stands, tras una media hora puede mantener la charla sin sentir que está exprimiendo su cerebro como si fuera un limón, está cómoda como solía estar con Mizi, con la única diferencia de que es como si no estuviera allí realmente. Si tuviera que describirlo diría que es una sensación similar a la de ser espectadora de una película en la que puede interactuar con el cast.
Sus ojos a veces se centran en la cicatriz que recorre el rostro de Jacob y una imagen se superpone a él. Si no fuera por su fuerte olor a tabaco se acercaría para mirarlo más de cerca y si los modales no estuvieran tan arraigados a su cerebro, le pediría permiso para tocarla como solía hacer con la cicatriz de su hermana, solo por curiosidad. Su cabello es castaño, más claro que el de Hyun Woo, es alto y no está segura si es guapo o no, nunca ha podido ver el atractivo en los hombres por más que lo intente y no es porque sea lesbiana, o quizás si, ¿Le pasará a otras chicas como ella? Cómo sea, Jacob sin la cicatriz es facialmente simétrico, lo que sería un estándar de belleza para su madre, pero si no la tuviera no reconocería su rostro de un montón de otros hombres. En síntesis: le queda genial…
Aunque retomando el pensamiento anterior, tampoco es que pueda reconocer a una chica convencionalmente guapa que ha visto solo una vez de un montón de otras chicas, solo sabe que le gustan. Es la costumbre y la interacción la hacen sentir apego y solo entonces su mente naturalmente comienza a apreciar la belleza que siempre estuvo ahí. De cualquier manera, su cabeza no puede mantener una sola línea de pensamiento y ahora está aquí para ser la buena hermana que se prometió ser, no para comenzar a reflexionar sobre cosas sobre sí que acababa de notar.
Se da unos golpecitos en el rostro y luego sigue observando. Hace sus preguntas, él contesta y hace otras, le gusta el intercambio. Todo se centra en Hyun Woo quién hace unas horas estaba distraído y ahora se ríe con los ojos entrecerrados, mucho más relajado. No es como si quisiera llevarse mal con Jacob. No lo haría pasar por una situación incómoda incluso si el tipo que le presentara fuera Iván. Posiblemente.
Mentira.
No logra hacer un gran análisis del novio de su hermano, su única conclusión es que le agrada, lo que es raro. Estaba preparada para sentirse, inquieta o indiferente, no desorientada. Sus intervenciones no son apresuradas, ni hacen que el silencio sea extraño. Mira a Hyun Woo con sobriedad, como si eligiera quererlo, con ternura. Una punzada de calidez se aloja en su pecho, alivio o felicidad, no lo puede distinguir con claridad pero es algo bueno. Cuándo quería presentarle Mizi a Hyun Woo quería algo como esto, espontáneo… honesto y no una cita de negocios. No es que se esté quejando, porque al final la situación se tornó agradable y es una experiencia que atesorará por lo que le reste de vida, de la misma manera que los recuerdos que hicieron juntas.
Fue por poco tiempo, pero fue realmente feliz. Logró tener novia y un amigo a la vez y se sintió normal dentro de lo que ella misma se permite. Quizás no vuelva a amar a nadie como ama a Mizi. Solo ha experimentado el amor dos veces y de distinta manera, si bien sintió muchas cosas que la hacían indescriptiblemente feliz, también fue agotador. No lo intentará de nuevo. Sua es egoísta e insegura y no le gusta sentirse carcelera porque ha estado prisionera toda su vida. Lamentablemente no sabe amar de otra manera. Quizás si tuvieran la misma edad y hubieran crecido juntas su posesividad sería menor… o peor.
La idea es aterradora.
Ya no quiere estar mirando cada cinco minutos si le ha llegado un mensaje. Ni quiere pensar en lo que hacía Mizi cada vez que se juntaba con sus amigos, con quién se reunía cuando cancelaba sus salidas, si es que hacía algo más que reír y beber con quién sea que estuviera. No había desconfiado de ella antes de esto, pero esa foto la estaba volviendo loca y la falta de respuesta solo hizo que su imaginación fuera a lados horribles. De forma inconsciente volvió a hacer cosas que no debía consigo misma y eso causó que su madre la incitara a ver a esa horrible mujer, quien la orilló lo suficiente como para que tuviera un secuestro emocional poco común.
Después de toda esa semana infernal, ver las estrellas le trajo algo de paz y una repentina epifanía. Puede ser bueno que haya salido de su casa después de todo. Ahora tiene la sensación de que nada puede atarla a ninguna parte. En cualquier momento puede irse lejos.
Mientras camina no puede evitar sentir el peso en su cuerpo. Su mochila se ve más abultada por las compras del día y lo que allí no cabe, lo lleva en una bolsa de tela que tenía guardada por si acaso, así como un montón de otras cosas que olvidó en los compartimentos secundarios.
En la bolsa carga un par de novelas nuevas, una es un thriller, la otra es una historia de romance, fue un gasto impulsivo, una de las reseñas apenas daba información, pero las portadas eran bonitas; de tapa dura y pesaban un montón.
Podría matar a alguien de un librazo en la cabeza en caso de emergencia, en un ataque o algo así. Cómo por ejemplo, si su mamá mandaba a alguien a buscarla, ella podría alegar desconocimiento y que fue en defensa personal.
Podría llorar un poco para mostrar sinceridad, pero pensándolo mejor, ella casi siempre está más cansada que triste. Y ha llorado todas las lágrimas de su vida hace no mucho.
Suelta una carcajada y se lleva una mano a la boca porque es de mala educación ser tan escandalosa. Su atención vuelve a los dos, Isaac parece un idiota.
Jacob habla de su hermano con cariño. Espera que Hia hable de la misma manera de ella en donde sea que esté ahora. No es capaz de mencionarla. Hasta ayer podía, pero ahora está atorada en su garganta durante casi toda la conversación. Está buscando un momento para nombrarla, pero ese momento nunca llega, no puede. Físicamente.
—Y entonces su amigo se enojó con él. Mi hermano puede ser muy tonto.
— ¿Y por qué se enojó? ¿Estás seguro que fue su culpa? —Sua mira el suelo, evitando pisar la línea de las baldosas. Se siente extrañamente protectora con el desconocido, la empatía de una hermana menor, supone.
—Ni puedo responder a esa pregunta, pero créeme, casi siempre es culpa de él, en este caso tengo las dos versiones así que estoy muy seguro.
El estómago de Hyun Woo suena y él la mira como si ella fuera la culpable. Es Sua quien suele determinar que es hora de comer cuando pasan el rato, pero él también podría esforzarse un poco más. Está demasiado mimado.
—Noona, ¿no tienes hambre?
—¿Qué hora es?
—Cerca de las dos…
—Entonces sí. ¿Y tú, Jacob? —se apresura a preguntar aprovechando la oportunidad de mirarle la cicatriz de forma más directa.
—Creo que me vendría bien un plato frío… —Él sonríe, Hyun Woo asiente. Sua parpadea. La suya es más larga por debajo del ojo y parece más profunda— conozco un lugar, ¿les parece si vamos?
Mira a Hyun Woo, sus ojos brillan y asiente.
Caminan los tres y se hace un breve silencio entre paréntesis. Su falta de intercambio verbal coexiste con un montón de otros ruidos: conversaciones de otros transeúntes, la voz estruendosa de un hombre que grita a alguien por teléfono, bocinas de autos y el llanto de un bebé cuya madre, nerviosa, intenta silenciar para quitarse un par de ojos de encima. Ojos molestos y juiciosos.
En una obra dramática, también se necesitan espacios vacíos, para que el espectador pueda procesar cosas. Quién sabe cuáles. Puede que ellos estén procesando algo y ella solo puede pensar con desesperanza que la vida es una farsa. Le gustan el teatro tradicional, una compañía muy específica (takarazuka revue) y todo aquello que pueda entender a través de las interacciones de los personajes y soliloquios (benditos sean). Cuando se siente inteligente intenta ver algo distinto y se encuentra con desastres que la enmudecen y la dejan en un estado hipnótico. Para Sua no tienen sentido a menos que piense mucho en ello y cuando busca otras opiniones han interpretado algo distinto, todos y cada uno de ellos. Le gusta que nadie se ponga de acuerdo ya que al compartir la experiencia de la incomprensión, son todos miserables por igual. Además, como es teatro, nadie puede retroceder el momento para mostrar su evidencia. Es lo que ves versus lo que vió alguien más a menos que algún listillo tenga una cámara.
Es divertido ver perspectivas que no se le habrían ocurrido, pero sólo y estrictamente cuando fuera una obra de teatro.
Su corazón tartamudea un latido.
¿Y si solo ella disfrutó de este encuentro? ¿Cómo podría preguntar sobre experiencias ajenas si eran parte del espectáculo?
Se imagina a sí misma con una sonrisa mientras comen diciendo alguna tontería como: «Del uno al diez ¿Qué tal evalúas a la hermana (falsa) de tu novio?, justifica tu respuesta ejemplificando con una interacción de las últimas cuatro horas»
Sería justo que Jacob lo hiciera si es que no lo ha hecho aún, porque ella sí que lo juzgó aunque fuera sin querer. Solo quería asegurarse de que Woo estuviera en buenas manos, aunque no sirva de nada.
Incluso si no lo estuviera, no podría hacer más que quedarse cerca y brindar su apoyo. Aunque evidentemente eso no era necesario, por el momento.
Por otro lado, Jacob podría brindarle una perspectiva de sí misma que no ha visto y que pueda mejorar y así ofrecer una mejor calidad en su experiencia de hermandad. Ahora, ¿cómo pedir esa retroalimentación?
¿Podría pedirle a Mizi que la reseñara como novia? ¿Su respuesta sería dolorosa? ¿Para qué quiere saber eso ahora?
Cuando se sentaron a comer todas las preguntas fueron extintas con el plato frío del lugar que Jacob conocía. Hacía calor y esperaba un helado o sopa ayer en estado de refrigeración, no un croque monsieur. El queso derretido casi cesa para siempre sus quejas. Estaba rico. Lo único frío fue la limonada que acompañó su tostada. Aún así el calor del clima hizo que su garganta ardiera como el infierno.
.
Hyun Woo alternaba su vista entre Sua y Jacob. Sus ojos lo seguían cada vez que podía, era atractivo, luego se detenían en su noona para asegurarse de que estuviera bien. No había necesidad de ello, Sua era la persona más fuerte que conocía.
Pensó que quizás presentarle a Jacob después de su desastre amoroso con la insoportable de Mizi podría hacer que se sintiera incómoda y quizás un poco resentida así que estaba preocupado al principio, pero estaba más receptiva de lo usual, charlaba sin estar a la defensiva como cuando lo conoció y aunque se distrae en ocasiones ya no le da la sensación de que podría desaparecer en cualquier momento. Algo en las preguntas hipotéticas de ayer lo dejaron preocupado.
Menos mal que todo estaba bien.
La cicatriz de Jacob realmente lo hacía parecer más rudo de lo que era y le daba un atractivo especial. Podía ver cómo se le marcaban los músculos a través de la polera negra que abrazaba su piel.
Hyun Woo sintió como se le acumulaba el calor en las mejillas y orejas. Disimuló tomándose de un trago el jugo de naranja que pidió.
Sua lo miró con una ceja alzada y una sonrisa burlesca.
—¡Hace tanto calor!... ¿Alguien más quiere otra cosa de beber? —Sua y Jacob asintieron. Su Noona sin embargo, le pegó una patadita juguetona debajo de la mesa qué él le devolvió.
En algún momento, mientras comía comenzó a sentir el teléfono que estaba en su bolsillo del pantalón vibrar. Al principio no le dio importancia pero del otro lado insistieron al menos unos 15 minutos. La sospecha le hizo ignorar el dispositivo, porque estaba ahí con las únicas dos personas a las que merecían toda su atención, además de su mamá, por supuesto, pero que no debía llamar porque ya habían hablado hace dos días. No había nadie más con quién se hubiera comunicado antes que valiera la pena y no quería arruinar su estado de ánimo en caso (muy probable) de que fuera Hyuna.
Jacob y Sua se habían llevado bien. Lo que es mejor, ella parecía de mejor humor que en los últimos días, aunque a veces cuando creía que no se daba cuenta, su sonrisa se atenuaba un poquito y sus ojos miraban alguna cosa por más tiempo de lo que debería.
Jacob se había abstenido de fumar y tenía su misma actitud amable que le había encantado. No pudo evitar sentirse avergonzado cuando el tema comenzó a girar en torno a él otra vez. Sua escuchaba atenta, con una sonrisa y el rostro sonrojado, se reía de cualquier cosa y se comenzaba a distraer con más facilidad… Oh Dios, él conocía esa expresión.
La sonrisa de Hyun Woo se volvió una mueca aterradora cuando miró con sospecha el gran vaso de jugo que Sua estaba tomando. Se lo arrebató de las manos y ella hizo una mueca. Sin importarle su mirada de reproche le dió un sorbo para probar.
—Oye… eso es mío y no me gusta compartir.
—Noona, esto no es jugo —no era la primera vez que bebían alcohol juntos, a Sua no le gustaba y exageraba el asco que sentía. Tenía baja tolerancia al alcohol, las pocas veces que beben ella se desinhibe un poco. Sincerandose sobre temas que estado sobria jamás podría compartir.
Pero esto era más de lo que había bebido antes y no estaban en casa. Además, ella está tomando medicamentos, no sabe de qué, pero esto podría ser malo.
—Hace calor… devuélveme eso, tengo sed.
—Esto no es limonada, noona.
—¿Cómo que no? Decía… decía lemon algo…
—¿Lemon drop? ¿Limoncello?
—Eso mismo —Hyun Woo la miró con desesperación, ¿cuál era?, ella le sonrió con cariño al vaso, mientras estiraba su mano para que se lo devolviera— Con razón sentía que me jaja, que me quemaba la garganta. Y yo culpando al sol.
—Vaya —dijo Jacob, aunque con una expresión preocupada— ¿Es malo que beba?
—No lo sé.
—Uhm- no hablen como si no estuviera presente —reclamó, luego miró con intensidad a Jacob— ¿hermana cuando te convertiste en hombre? ¿Es por eso que no volvías?...
Después de esa frase, se supone que alguien se pondría triste en lugar de eso, Sua soltó una carcajada, como si estuviera riéndose de un chiste que se contó a sí misma.
—¿Hermana? Oh, ¿Me parezco a tu hermana?
—¿Hia?
—Jacob. —dijo presentándose nuevamente.
—Uff menos mal, mi hermana es tan bonita… y tú eres un hombre.
—¡Noona!
—No quise decir que fuera feo… —dijo tropezando con sus palabras, claramente avergonzada. Hyun Woo quería morir ahí mismo, ¿por qué es tan habladora cuando está ebria?— Me gusta tu cicatriz, se ve,Uhm… ¿Cómo se dice? ¡Ah! Se ve genial.
—Gracias, pensé que te asustaba —Hyun Woo lo miró con desconcierto, Sua hizo lo mismo. Jacob decidió aclarar:— te ví mirándome de reojo ese lado.
Hyun Woo no lo había notado. Se quedó atónito.
—Mi hermana- tenía… una cicatriz ahí también. —él espera que diga algo más, pero se queda en silencio con los ojos perdidos. Él siente una punzada de envidia familiar. Y casi se ríe de sí mismo porque hay cosas que son difíciles de cambiar. Sua levanta la cabeza abruptamente y lo mira con curiosidad, murmura algo, luego cuando por fin puede oírla, hace una pregunta muy rara, casi suelta una carcajada:— ¿Woo tu hermana biológica también tiene? ¿Todos los hermanos mayores tienen una cicatriz? ¿Por qué?
—Ella no tiene nada, noona.
—¿Quieres que yo me haga una por tí para mejorar tu experiencia?
—¿De qué rayos estás hablando?
—¿Me devuelves mi jugo, por favor? Tengo sed.
—Será mejor que le pidas otra cosa, Woo.
—Sí, sí, dame un momento…—Sua no era fácil de engañar, parecía estar apunto de ponerse de pie para recuperar su vaso. Necesita distraerla mientras le pide otro bebestible— ¡Ah! Noona, ¿Quieres jugar algo?
—¿Ehhh? No quiero~
—Vamos, será rápido. Lo prometo.
—¿De qué se trata?
No tiene mucho tiempo para pensar, así que se le ocurre repetir la dinámica que una vez hizo con Luka y otros de sus amigos en común cuando eran más jóvenes.
—Cada uno dirá un dato curioso sobre sí mismo que nadie más aquí sepa. Empiezo yo. Cuando era pequeño, me empujaron y caí sobre una piedra. Tengo una cicatriz en la cabeza que solo se puede ver si me rapo. —en realidad lo sintió peor cuando era pequeño, ahora no sentía rencor por ese claro intento de homicidio— Jacob, tu turno.
—Espera, espera. Rapemos esa parte, quiero mirar.
—¡De ninguna manera!, ¿Jacob? —dijo Hyun Woo con ojos suplicantes. Su pareja le sonrió y le pasó una mano por el brazo acercándolo a su lado, con un aire protector innecesario. Como si su Dora la exploradora pudiera hacerle daño alguna vez.
—Mis padres se mudaron a un pueblito lejos de la ciudad. No les gusta el ajetreo y tienen planes de envejecer ahí-
—Eso… no es un dato curioso sobre tí —responde Sua. Hyun Woo aprovecha la situación para llamar a un mesero y pedir una limonada sin alcohol.
—¿Entonces qué quieres saber?
—¿Cómo te hiciste eso? —dice apuntando debajo de su propio ojo.
—Ah, bueno. No fue la gran cosa, me metí en una pelea defendiendo a mi hermano menor…
—Parece problemático.
—Fue por una buena causa, lo prometo. Había una chica que era reconocida en su campus por tener relaciones ocasionales, no era cierto, pero eso no evitaba que algunos tipos intentaran propasarse con ella. Es fuerte, pero su acosador era enorme, él me llamó. Entre ambos la defendimos y aún así logró herirnos a los tres. Solo que ella solo quedó con un ojo morado. —Hyun Woo alzó una ceja, la historia le sonaba extrañamente familiar— Es tu turno.
Sua se queda en silencio unos momentos. Woo sabe que no hay muchas cosas de sí misma que ya no sepa, se ha sincerado con él poco a poco a lo largo de su amistad, además ha vivido encerrada mucho tiempo y en su vida pública parece otra persona: Elegante y taciturna.
Ella cierra los ojos y frunce las cejas mientras se lleva una mano a la cabeza. Él está a punto de decirle que no es necesario que diga nada, pero los ojos de Sua se abren abruptamente. Luego junta sus manos en un aplauso sin sonido.
—Ah… Esto seguro que no lo sabes, Woo. La mayor cantidad de fotos mias vendidas fue cuando tenía doce. El precio era bastante. Mamá dejó su computador sobre la mesa vi todo. Las fotos eran normales... Pero aún así había muchos compradores, la mayoría hombres.
El rostro de Jacob se puso serio y Hyun Woo se quedó inmóvil. Sua seguía riendo y hablando de lo afortunada que era a diferencia de su madre, Hana. Le contó que cuando, todavía vivía en Japón, su abuela la hizo trabajar como modelo de gravure, dijo que a veces había tipos que iban a sacarse fotos con ella.
Comenta que su mamá hizo una agencia de modelaje solo para ellas, para que pudiera resguardarlas de hombres como esos. Pensándolo bien, Hyun Woo no sabía cómo podía ir por ahí sin que la reconocieran, antes no lo cuestionó mucho, pues el modelaje es para consumo de gente pudiente que podía permitirse ropas extravagantes y nunca le interesaron esas cosas. Ahora la ropa blanca y el montón de volantes en las prendas que usaba Sua en las fotos que encontró, le causaron escalofríos.
Estaba tan mortificado por la información que no pudo decir nada. Una vez que llegó el mesero con el jugo de limón, se lo entregó a su noona, quien lo bebió con rapidez y luego comenzó a murmurar cosas hasta quedarse dormida.
Pagaron la cuenta y decidieron que era hora de irse.
Hyun Woo la cargó y Jacob llevó sus cosas y las de Sua. Se sentía un poco avergonzado de cómo había terminado todo, pero él le aseguró que no había nada de malo, también disfrutó la salida.
—A noona no le gusta beber. Creo que no se dio cuenta de que su limonada tenía alcohol.
—No es raro que ocurra, cuando tenía seis o siete años me pasó algo parecido, solo que yo pensé que era jugo de uva.
—¿Qué dijeron tus padres?
—No mucho, son bastante tranquilos. Me dejaron sentado un rato y me trajeron comida y agua y una pastilla para el dolor de cabeza, luego me explicaron que si no sabía el contenido de algo, no debía beberlo.
—Suena bien —Si le hubiera pasado a él, a su padre no le habría importado. Aunque Hyuna se hubiera reído un rato, le habría hecho compañía.
—Sua se preocupa mucho por tí, ¿seguro que no están emparentados por sangre?
—Seguro, sería más alta. Es una pulga y no pesa nada.
—Me impresiona. Su mochila es bastante pesada.
—¿Quieres hablarle a tu hermano sobre mí?
—Me encantaría, pero está de pésimo humor últimamente. No me responde porque dijo que no me puse de su lado.
—¿Eh? ¿Tan grave es la situación?
—Solo está enamorado de alguien a quién no puede tener. Creo que se besaron en el pasado. No sé los detalles.
—Los hermanos biológicos son complicados.
—Aún así jamás lo cambiaría por nada.
Hyun Woo sintió cómo se le cerraba la garganta. Acomodó a Sua y no respondió. Él no cambió a Hyuna, ella fue quién lo cambió a él, lo desplazó y ahora él había tomado una decisión. Conocía la opinión de Jacob al respecto, podía tener dos hermanas, pero él estaba demasiado decepcionado como para dejar que ella regrese a su vida. No es un perro que esperará eternamente por un poco de afecto.
No solo por los golpes, se tuvo que enterar de su boda por terceros, ¿no tenía él derecho a enojarse? ¡Eran mellizos!
Mientras caminaba sintió cómo Jacob lo agarraba suavemente del brazo y se adelantaba sobre él. Estaba apunto de preguntarle qué pasaba cuando escuchó una voz baja que parecía tranquila, pero que destilaba enfado.
—¿Qué le hicieron? —cubrió a Sua con su cuerpo y miró por detrás de la espalda de Jacob. Era el hermano de su noona, junto a Mizi y Hyuna.
..
Sua está aferrada al cuello de su hermana. Quién la alzó en cuanto la vio cerca de Iván. Cuando se dio la vuelta pudo ver la cara de su nuevo hermano o como decía Hia; medio hermano. Quien se agarraba la bonita camisa que le había comprado papá con los puños cerrados hasta arrugarla. Se quedó de pie, mirándolas irse hasta que se hizo pequeñito.
Hia le dio palmaditas en la espalda y Sua se acurrucó en su abrazo. Se quedó dormida y cuando despertó estaba en el regazo de su hermana, en un parque debajo del que ahora sabe es un Zelkova. Le acarició la cabeza y cuando la notó despierta le hizo cosquillas. Se alejó instintivamente y al rodar sobre el pasto se quedó tiesa, parte de sus piernas que estaban descubiertas por el vestido blanco que no había alcanzado a cambiarse, la rozaban.
Le dijo algo sobre su hermano, Sua estaba demasiado absorta en la sensación del pasto como para oírla. Hia le volteo la cara y la obligó a mirarla a los ojos. La sensación de pavor desapareció momentáneamente, como cualquier pensamiento, por inercia escaló a su hermana como un koala y rodeo su cintura con sus cortas piernas.
«No me sueltes, no me dejes, no te vayas.»
Sua tenía vagos recuerdos, de estar bajo muchas luces en un lugar aterrador. Su madre le daba indicaciones; que mira hacía arriba Sua, eso es, ahora toma ese peluche y abrazalo. Muy bien cariño, ¿puedes sonreír un poco? Piensa en mamá, no, en tu hermana, ¿puedes? Aguanta un poco la luz, no cierres los ojos.
Luego le daban un dulce, aunque no le gustaban demasiado. Ella fingía que lo comería más tarde y lo guardaba para su hermana, que, sin falta, después de estar en ese lugar con luces se la llevaba. Su mamá siempre lo permitió. Sua no le tenía apego ni a ella ni a su papá, pero sí los respetaba porque por ellos podían comer y vestirse.
Cuando trajeron a Iván, no le importó. Tuvo un pequeño temor de que Hia la cambiara por él, pero desapareció en cuanto notó la hostilidad de su hermana.
No sabía porqué estaba tan enojada, pero comenzó a sacarla con más frecuencia. Discutía a menudo con sus padres y comenzó a preguntarle con regularidad a quién quería más. Sua comenzó a temer la búsqueda de Iván porque su hermana se enojaba con ella a veces o lloraba mientras la abrazaba y le decía que él había llegado para reemplazarla, cómo ella lo había hecho antes.
A Sua no entendía mucho porque de todo lo que le decía su hermana a veces solo escuchaba la mitad, pero no le gustaba la idea de que Hia la reemplazara. Así que le besaba la cara, en la cicatriz, y la abrazaba. Desarrolló un enojo hacia sus padres por reemplazar a Hia con ella y ahora con Iván, así que le dió algunos de sus regalos de cumpleaños.
Un día se fue sin decirle nada.
Sua aún no superaba la partida de su hermana cuando Iván comenzó a hacer todo lo que ella hacía. Si ella tocaba el piano, él aprendía más rápido, si hacía patinaje, decidía que podía hacerlo mejor. A veces se acercaba a restregarle que le había ido mejor en algunas cosas y le decía, ¿Eh? ¿Te esforzaste tanto y aún así sacaste menor puntaje que yo?
Sua comenzó a avergonzarse de las cosas que le gustaba hacer. En lo único que él no lograba compararse era en matemáticas, a ella le gustaba hacer ejercicios, le ayudaba a no pensar en qué había hecho mal para que su hermana se fuera sin decirle nada.
No se dio cuenta cuando comenzó a pasar gran parte de su tiempo en su habitación. Su mamá iba a verla a menudo, pero Sua no contestaba. Solo iba a las sesiones de fotos, que ahora compartía con Iván y otros modelos infantiles. A veces él dejaba de sonreír como lo hacía siempre con los adultos y decía que no merecía a Hana.
Estaba de acuerdo con él, si su mamá desaparecía no la extrañaría ni un cuarto de lo que extrañaba a su hermana más allá por el hecho de que la necesitaba para sobrevivir.
De repente las manos de Hia sobre sus hombros, sacudiéndola, ¿por qué? Sua la había extrañado tanto, ¿Es porque tenía novia? ¿Está mal? ¿No vino a salvarla de todas esas miradas?
Cuando se despierta se siente desorientada, pero sigue sacudiéndose de un lado a otro, siente un agarre fuerte en su hombro. Levanta la cabeza y ve a Hyun Woo, y del otro lado está Iván, sin su sonrisa característica, la mueve para despertarla, como si estuviera en peligro. Jacob estaba deteniendo a Mizi y a… oh. La chica de la foto.
Sua aparta a Iván de un manotazo y abraza a Woo por el cuello, escondiendo su rostro. No sabe qué cara está poniendo, pero con seguridad es una expresión patética, se siente humillada. No quiere ver a Mizi con esa mujer. Es más, no quiere verla incluso sola, ni a Iván que seguro viene a burlarse de ella.
Hyun Woo comenzó a acariciarle la espalda.
—Está bien, noona, no dejaré que te lleve. Respira conmigo, ¿sí?
Ella lo intenta, pero se le hace difícil. Le duele respirar, siente que se infarta. Abraza a Hyun Woo con fuerza.
—¡Sua! —La voz de Mizi suena alta en sus oídos. Sua se rehúsa a mirarla. Se escapa de Jacob y hace a un lado a Iván. Le toca el hombro, pero ella se oculta más. Si muere, no quiere que sea mientras la ve —¡Suéltala!
—Nunca. Se va conmigo, vete a la mierda con mi hermana y ese niño rico.
—¿Tu hermana…? —Sua levanta el rostro y lo mira desconcertada. Él hace una mueca y rectifica.
—Tienes razón, noona, Hyuna ya no es mi hermana.
Hyuna.
Ella recuerda ese nombre. Mizi a menudo la mencionaba como una de sus mejores amigas, dijo que la presentaría, dijo muchas cosas. Sua es una tonta. Realmente jugaron con ella todo el tiempo.
Hia tenía razón.
