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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-07-28
Completed:
2026-08-01
Words:
7,251
Chapters:
7/7
Comments:
34
Kudos:
84
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5
Hits:
794

HAPPY PLACE

Chapter 7: Siempre has sido tú.

Notes:

Soy una enamorada del amor, que le vamos a hacer. Disfrutad de el final <3

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Unai llevaba horas buscando a Mikel. No lo encontraba por ningún lado. Cuando conseguía localizarlo, éste desaparecía. Se estaba desesperando. Necesitaban hablar. Después de lo de la noche anterior, lo de esa misma mañana necesitaban una conversación urgente, y esta vez no iba a dejar que el delantero se le escapara. No había tenido oportunidad de apartarlo en todo el día pero la celebración estaba a punto de acabar, era el momento perfecto. Pero no conseguía dar con Mikel. 

 

En el autobús estaban bien, parecía que orbitaban el uno alrededor del otro. La tensión entre ellos parecía electricidad. El ambiente estaba cargado de todo lo que no se habían podido decir. Pero estaban juntos. Parecía que se estaban tocando todo el rato, una mano detrás de la espalda, un brazo encima de los hombros… Aun así, algo había cambiado al bajar y no sabía que era. Necesitaba hablar con él cuanto antes. Pero parecía que lo estaba evitando. ¿Sería por lo de la noche anterior? ¿La habría cagado?. Cuanto más bebía más se preocupaba y, sin darse cuenta, la frustración iba creciendo. Quiso salir a tomar el aire a la terraza y por fin lo encontró. Estaba solo así que lo abordó, dejándose llevar por el enfado que tenía.


 
-Tío ¿qué cojones te pasa? Llevas evitándome desde que hemos bajado del autobús. Cada vez que me acerco huyes. Necesitamos hablar.


 
-¿Estas seguro? – Ambos estaban borrachos pero Mikel parecía más lúcido que el día anterior. – ¿No querrás hablar con Pino?

 

-¿Qué? – Unai no entendía lo que pasaba. ¿Qué tenía que ver Pino con nada?

 

-Lo he visto por ahí, ¿Por qué no vas a volver a comerle la boca y me dejas en paz?


 
Mikel intentó huir del otro vasco. Había intentado hacerse el duro pero se le había cortado la voz al final. No era cierto que quisiera alejarse de él, pero estaba demasiado confuso. Demasiado herido. Lo había visto en el autobús y desde entonces estaba intentando huir del guardameta.

 

Unai no se lo le permitió. Lo agarró de la camiseta, tenía esa manía, aprovechándose de su altura y su fuerza. Y lo metió en un cuarto que había cerca, tenían mucho que discutir y no quería que nadie se enterara, al menos hasta aclarar las cosas.


-¿Qué mierda estás diciendo? ¿Qué tiene que ver Yeremi en esto?

 

-Pues lo que he dicho. Os he visto en el autobús. No es que te hayas escondido precisamente. No sé cual es tu juego, pero a mí déjame en paz.

 

-Mikel…

 

-No, en serio. Anoche te quedaste, has dormido conmigo, esta mañana me dices que sientes algo por mí y me exiges saber lo que siento yo. ¿Todo para qué? ¿Para besarte en el autobús con otro unas horas después? Si es tu manera de celebrar las cosas, genial, pero no quiero esto Unai. No puedo. ¿Quieres saber lo que siento? Joder estoy enamorado de ti desde hace años. No he dicho nada, no he hecho nada por miedo. Me he quedado a tu lado como amigo durante todo este tiempo porque te quiero demasiado como para alejarme de ti pero no puedo más. Tengo que dejar de hacerme daño a mi mismo. Ahora deja que me vaya.

 

Unai no se movió. No dijo nada. Solo lo miraba con una intensidad que podría fundir cualquier iceberg.


 
-Bésame – dijo Unai, como si le estuviera pidiendo cualquier otra cosa, como si no fuera nada. Como si no doliera.

 

-¿Qué? – Mikel estaba confuso

 

-Que me beses joder. Que me muero por ti. ¿Te ha molestado lo de Yeremi? Haz algo al respecto y bésame.

 

En ese momento Mikel decidió mandar todo a la mierda. Probablemente se arrepentiría pero no podía seguir luchando contra su corazón. Seguir poniendo barreras. A la mierda todo. Mikel cogió al vasco de casi dos metros de la pechera y lo besó. El otro respondió con ganas. Llevaban demasiado tiempo danzando alrededor del otro y ninguno podía soportarlo más. Lo segundos se hicieron minutos pero no podían apartarse. Se besaban, se miraban, sonreían y se volvían a besar. El mundo fuera de ese pequeño cuarto no había dejado de existir. 

 

-¿Crees que podremos escabullirnos sin que se den cuenta? - Preguntó el de la real. Necesitaban hablar más pero sobre todo, necesitaban tranquilidad para seguir besándose como si nada más existiera. El rojiblanco rio por lo bajo.

 

-Creo que están a punto de empezar a venir a buscarnos pero podemos intentarlo. 

 

Al salir del cuarto se encontraron a Ferrán y Pedri en la terraza. Estaban muy juntos y se separaron de golpe, como niños pequeños a quienes hubieran pillado haciendo una trastada.

 

-Ey tíos, ¿Dónde estabais? Hace rato que no os veíamos. - dijo el valenciano

 

-¿Acabáis de salir de ese cuarto? -Preguntó el canario, un poco más avispado

 

Los dos vascos se sonrojaron, pero Unai fue rápido en el contra ataque.

 

-¿Y vosotros? ¿Qué hacíais aquí solos?

 

Ahora eran los blaugranas quienes tiñeron sus mejillas.

 

-Bueno, nosotros nos vamos a ir. Os dejamos a vuestras cosas. -Mikel se llevó a rastras a un Unai que sonreia con sorna de haber pillado a los otros y lo arrastró hasta el interior del hotel. Ahí esquivaron a todos los presentes en la fiesta, menos mal que el alcohol y el cansancio les facilitaron el trabajo, y subieron a la habitación.

 

Al entrar no podían quitarse las manos de encima. Besos en los labios, el cuello, el pecho. Las camisetas tardaron segundos en desaparecer mientras ambos futbolistas exploraban el cuerpo del otro. Aunque también corría el alcohol por sus venas, esta vez no había excusas, esta vez los dos eran conscientes de lo que estaba pasando.


-Espera.- Dijo Unai de pronto, antes de que la cosa fuera a más. Tenía que dejar las cosas claras porque no podía arriesgarse de nuevo al rechazo. -Tengo que decirte algo. 


Mikel no le hizo mucho caso, siguió besando su cuello de forma que provocaba placenteros escalofríos al portero. Éste, tratando de no dejarse llevar por la sensación que le provocaba, lo sujetó del pelo, apartándole suavemente la cara de su cuello. Por un segundo se le olvidó lo que iba a decir, mirándole sólo quería volver a comerle la boca y continuar quitándole la ropa.

 

-Mikel, llevo dos años queriendo volver a hacer esto. Lo necesito. Le he dado un pico a Yeremi pero no significa nada. Es solo un amigo, estábamos de coña. De verdad. Llevo desdela euro queriéndote besar otra vez, incluso cuando me marcaste en el derbi solo podía pensar en volver a hacerlo. Pero me da miedo la intensidad de lo que siento. Me da miedo que me rechaces, que sea algo imposible o cagarla tanto que no quieras verme más. Llevo todo el mundial queriendo volver a nuestra pequeña habitación en Las Rozas, haciendo nuestra vida juntos. Ese es mi lugar feliz, como cuando teníamos 17 años y me recogías en la vieja c15 de tu padre para ir de botellón a celebrar la victoria de la euskal selekzio. Y si tu no estas en la misma página necesito que pares y me dejes irme porque no puedo volver a estar dos años esperando a estar así contigo, preguntándome todo el tiempo si sientes lo mismo que yo.

 

Mikel sentía como si lo arrastrara la corriente. Era demasiado. Ni en sus mejores sueños esperaba que algo así fuera a pasar. Bueno, en sus sueños sí, pero solo eran sueños. Siempre se despertaba después de vuelta a la cruda realidad. Unai apoyó su frente en la del otro y susurró.

 

-Eso es una gilipollez Unai. Claro que estamos en la misma página. No sé ni siquiera desde cuándo estoy loco por ti, puede que toda mi vida.- Mikel no podía creer que el otro ni siquiera dudara. 

 

-Siempre has sido tú, joder. – Y lo volvió a besar.

Notes:

Cameo especial de la C15. Me he tenido que estrujar el cerebro para meterla pero creo que es un personaje muy importante en este ship y se merecía una aparición estelar.

Notes:

Este fic nace exclusivamente de mi imaginación, ningún tipo de IA ha sido usada en el proceso.