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Fandom:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-08-02
Completed:
2026-08-02
Words:
2,607
Chapters:
3/3
Hits:
26

𝕯ℯ ℛ𝖎𝓋𝖆𝓁𝖊𝓈 𝒶 ℳ𝖆𝓇𝖎𝒹𝖔𝓈: 𝕰𝓁 𝒞𝖆ℴ𝖘 𝕻ℯ𝖗𝒻𝖊𝒸𝖙ℴ

Chapter 3: 𝓛𝓪 𝓟𝓲𝓮𝔃𝓪 𝓺𝓾𝓮 𝓕𝓪𝓵𝓽𝓪𝓫𝓪

Chapter Text

Dos años después de la boda, la casa que Lin y Nuttybutty compartían en las afueras de la ciudad era la prueba viviente de su unión. El diseño interior era un acuerdo constante: la biblioteca y el estudio mantenían la pulcritud y el orden de Lin, mientras que la sala de estar y el jardín tenían el toque cálido, dinámico y colorido de Nuttybutty.

Sin embargo, en los últimos meses, un nuevo elemento había comenzado a transformar la dinámica del hogar. Después de largas conversaciones nocturnas, evaluaciones de vida y un profundo deseo de expandir su familia, habían decidido dar el siguiente paso.

Tras nueve meses de preparativos, antojos compartidos, compras de ropita y una dulce espera, el momento finalmente llegó una madrugada de otoño.

Lin estaba recostada en la cama de la clínica, cansada pero con una serenidad resplandeciente en el rostro. Nuttybutty no se había apartado de su lado ni un solo segundo; tenía el cabello alborotado, la camisa arrugada y los ojos llenos de lágrimas contenidas mientras sostenía la mano de su esposa.

En los brazos de Lin descansaba un pequeño recién nacido, envuelto en una mantita azul. Tenía un mechón de cabello castaño rebelde que le caía sobre la frente y unos enormes ojos oscuros que miraron a sus padres con una curiosidad desarmante.

—Les presento a su hijo: Leo —anunció la enfermera con una sonrisa dulce antes de dejarlos a solas.

​Nuttybutty se inclinó lentamente sobre la cama. Extendió un dedo con extremo cuidado y el bebé instintivamente lo sujetó con su manita entera. Nuttybutty dejó escapar un sollozo ahogado, una lágrima escapándose por su mejilla mientras sonreía de oreja a oreja.

​—Mira esto, Lin... míralo —murmuró Nuttybutty en un susurro cargado de devoción.

​Lin sonrió, acariciando suavemente la mejilla del pequeño. Leo soltó un pequeño suspiro y se acurrucó más contra el pecho de su madre. Lin sintió que algo dentro de su pecho, una pieza que ni siquiera sabía que estaba suelta, encajaba perfectamente en su lugar.

​Seis meses después, la rutina de la casa era un caos maravillosamente organizado.

​Era un domingo por la tarde. El sol filtraba una luz dorada a través de las cortinas de la sala. Lin estaba sentada en el amplio sofá, vistiendo ropa cómoda de algodón, sosteniendo el biberón de Leo, quien lo tomaba con avidez mientras cruzaba sus piecitos en el aire.

​Nuttybutty apareció desde la cocina llevando dos tazas de té e instantáneamente se detuvo a observar la escena. Apoyó el hombro contra el marco de la puerta, contemplando a las dos personas más importantes de su vida.

​—Si me hubieras dicho hace cinco años que estaría viéndote alimentar a nuestro hijo mientras escuchas música clásica el domingo por la tarde, me habría reído en tu cara —dijo Nuttybutty, acercándose para dejar las tazas en la mesa de centro.

​Lin levantó la mirada, sonriendo con absoluta ternura.

​—Y si yo hubiera sabido que mi vida terminaría siendo tan perfecta gracias al tipo más ruidoso e insoportable de la compañía, me habría ahorrado muchos dolores de cabeza —respondió Lin, haciendo espacio en el sofá.

​Nuttybutty se sentó a su lado, pegando su hombro al de Lin. Pasó un brazo por detrás de la espalda de su esposa y acomodó la barbilla sobre su hombro para mirar de cerca al bebé. Leo terminó su biberón, soltó un suspiro satisfecho y acurrucó la cabeza contra el pecho de Lin, cerrando los ojos lentamente para quedarse dormido.

​—Mira ese cabello —susurró Nuttybutty, acariciando la cabeza del pequeño—. Definitivamente sacó mi sentido del estilo desordenado.

​—Desafortunadamente para mi paz mental, sí —bromeó Lin en voz muy baja para no despertar al niño—. Y también tiene tu costumbre de gritar cuando no le entregan las cosas exactamente en el segundo que las pide.

​—Eso se llama liderazgo, mi estimada Lin —replicó Nuttybutty guiñándole un ojo.

​—Eso se llama ser un terco, igual que su padre —corrigió Lin, pero su mirada denotaba un orgullo infinito.

​Nuttybutty se inclinó y le dio un beso suave en los labios a Lin, un beso largo, lleno de paz y certezas. Lin correspondió el gesto, inclinando la cabeza para profundizar el contacto por un segundo antes de separarse con una sonrisa.

​—Gracias por no rendirte en aquella sala de juntas, Nutty —susurró Lin con sinceridad.

​—Jamás me habría rendido contigo, Lin. Eres la única enemiga que siempre quise conservar para toda la vida.

​Se quedaron en silencio, escuchando la respiración pausada del pequeño Leo, disfrutando del cálido refugio que habían construido juntos: una historia que empezó con peleas por el café y terminó convertida en el amor más profundo de sus vidas.

Notes:

Debería de estar durmiendo la vdd pero no como tengo sueño ps ya mjr me puse a hacer el fanfic