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The fight of our lives (glassheart)

Chapter 2: La motivación

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Si Red tuviera que describir su vida en una palabra, sería "entrenar".

 

Desde el momento en que aprendió a caminar, su mamá ya la hacía entrenar con una espada de madera o con un no tan pequeño arco. Cuando ya tuvo razonamiento propio, la ponía a analizar ciertos problemas y buscar la solución.

 

Obviamente, cuando fallaba, nunca la castigaron tan severamente al ser una niña de menos de 5 años, pero sí recibía repetidos regaños de parte de su madre, quien se esmeraba en que debía desarrollar su comprensión y habilidad con las armas desde entonces.

 

Unos 3 años de entrenamiento físico y mental después, se enteró del por qué su mamá le exigía absoluta disciplina en todo.

 

Ese día, su madre estaba hablando con algún consejero. Red, al sentir curiosidad, se escondió detrás de un pilar para poder escuchar de lo que hablaban.

 

—Si no le parece bien, dé por seguro que su cargo será transferido a alguien más —decía la reina con ese tono severo pero calmado que la caracterizaba.

 

—No digo eso, su majestad. Es sólo que no le encuentro mucho sentido a que el tratado con el Reino Encantador llegue hasta dentro de 8 años y que se decida quién cede dependiendo de la ganadora de ese torneo —dijo el consejero, con miedo.

 

—El motivo de por qué Cenicienta y yo lo decidimos así, no es de su incumbencia, así que le sugiero que guarde sus comentarios si no quiere perder su puesto, o peor, su cabeza —advirtió ella.

 

Él sólo se disculpó con temor y una torpe reverencia y se fue. Red tuvo que contener la risa por lo ridículo que se vio el consejero. Ella ni siquiera se inmutó al oír la amenaza de su madre, ya estaba acostumbrada a ver cabezas rodar de aquí para allá. Aunque es cierto que sí tuvo que aguantar la respiración para no vomitar en la primera ejecución que presenció.

 

—No es bueno que espíes conversaciones ajenas —un escalofrío recorrió la espalda de Red y el miedo se instaló en ella. La habían descubierto—. Ven acá.

 

A la orden, se enderezó automáticamente y caminó intentando no mostrar su temor.

 

—¿Lo escuchaste? —la reina apenas y la miró. La pequeña Red asintió lentamente, aunque no sabía bien a qué se refería—. Lo del torneo —aclaró al ver la confusión en la mirada de su hija.

 

Entonces Red asintió, ya más segura.

 

Un silencio se hizo presente en el pasillo, mientras la duda carcomía la mente de la menor.

 

—¿Qué quiso decir con que el torneo va a definir el acuerdo? —preguntó sin poder evitarlo.

 

—Desde los 5 años, saber usar una espada y diferentes armas, ¿no es así? —la reina seguía sin mirar a su hija.

 

—Sí, madre.

 

—Pues la princesa del Reino Encantador, muy seguramente también lo hace, ¿sabes por qué?

 

—No, madre.

 

—Cuando tú y esa niña cumplan 16 años, nos reuniremos aquí para llevar a cabo un torneo que hemos organizado desde su nacimiento. Tú y la princesa se enfrentarán en distintas pruebas, y quien pierda, tendrá que ceder a todo lo que el otro exija. Por esa razón eres entrenada desde que tienes edad —Red estaba un poco perdida procesando todo. Ella y esa princesita tendrían que pelear, ¿y por qué? Por un capricho de sus madres al parecer—. Ahora dime, ¿Ganarás esa batalla, Red? —por fin la miró.

 

Sus ojos se encontraron mientras la pequeña seguía intentando entender exactamente qué le estaba pidiendo su mamá. Bueno, al final no importaba, si ganar esa absurda batalla haría que su su madre sintiera al fin algo de orgullo por ella, lo haría.

 

—Lo haré, madre. Ganaré esa batalla.

 

La reina sonrió apenas, sin mostrar los dientes y sin rastro de orgullo en su rostro, pero hubo algo en su mirada, algo que fue suficiente motivación para que Red diera todo de sí en cada entrenamiento posterior.

 

Ella ganaría, tenía que hacerlo. Sólo así su madre se enorgullecería de ella al fin.

 

...

 

Por otro lado, Chloe podría describir su vida con la misma palabra que su contrincante.

 

Ella siempre tuvo un talento con la espada, por lo que ya a los 5 años, dominaba ese aspecto a la perfección e incluso a veces mejor que muchos adultos expertos.

 

Su inteligencia también había sido una de sus mejores cualidades, así que igual en esa parte destacaba.

 

Su mamá siempre la alentó a seguir practicando cuando fallaba. Siempre le decía que ella era su mayor orgullo y que nunca dudara de eso.

 

Chloe vivió 8 años de su vida creyendo que sólo entrenaba para saber defenderse y porque le gustaba, además de los ejercicios intelectuales que creyó que eran para desarrollar su mente.

 

Hasta que un día, al escuchar a sus padres pelear, lo que no era muy común en ellos, no pudo resistirse a escuchar por qué discutían.

 

—¡Ya te he dicho que no me parece que la entrenes desde tan pequeña sólo por una competencia sin sentido! —decía su papá, alzando la voz.

 

—Charming… ya hablamos sobre esto —intentaba calmarlo Cenicienta.

 

—No. Tú hablaste sobre esto. Nunca me escuchaste. ¿Por qué no sólo cedemos a lo que pida? Prefiero eso a forzar demasiado a mi hija.

 

—No, Charming. No voy a dejar que ella gane, mucho menos así.

 

—¿Mami? —la pequeña Chloe no pudo aguantar su impulso de entrar en la habitación. No le gustaba para nada que sus papás discutieran.

 

—Mi princesa… ¿qué haces aquí? —le habló dulcemente su papá al verla, relajando sus expresiones al instante.

 

—Chloe, ¿qué te he dicho sobre escuchar detrás de las puertas? —le recordó su mamá suavemente.

 

—Lo siento… no volverá a suceder —bajó la cabeza, pero luego se armó de valor para preguntarle sobre la competencia—. Pero… ¿a qué se refieren con “competencia”?

 

Los reyes se miraron entre ellos antes de volver su mirada a su hija.

 

—Bien, Chloe. Creo que ya es hora de que lo sepas —dijo su mamá. Su papá negó con la cabeza, aún sin verse convencido, pero luego cambió su expresión para cargar a la pequeña y levantarla en brazos—. Tú sabes que no nos llevamos bien con el País de las Maravillas, ¿no? —Chloe asintió un poco insegura. Claro que sabía que no se llevaban bien con ese país, su reina era una persona mala, igual que su princesa, como le había dicho su mamá, por ese contraste tan grande es que ellos los odiaban y viceversa. Ellos podrían ser a los únicos que Chloe podría odiar en toda su vida—. Y sabes que tú entrenas mucho con la espada, el arco y con todos esos ejercicios para tu mente, ¿verdad? —Charming seguía mirando la escena, inconforme con la decisión de su esposa.

 

—¿Pero eso qué tiene que ver con la competencia que dicen? —preguntó su hija. No entendía exactamente a qué se refería su mamá.

 

—¿Te acuerdas de que te hablé sobre la princesa del País de las Maravillas? —ella asintió.

 

—Sí, dijiste que ella era de los malos.

 

—Lo es, bebé, por eso es que necesito que me asegures que puedo confiar en tí para esto —dijo seriamente.

 

—¿Para qué, mami?

 

—En 8 años, una semana después de que cumplas los 16, iremos al País de las Maravillas y te enfrentarás a esa princesa en varias pruebas —Chloe asentía lentamente, asustándose un poco al comprender lo que significaba eso—. No te preocupes, Chloe, estoy más que segura de que tú ganarás. 

 

—No pasa nada si no ganas, hija, sabemos que la princesa Red seguramente también se está preparando igual que tú —añadió Charming.

 

—Todo el reino confía en tí para ganar y por fin llegar a la paz con ellos, sabemos que nadie es más habilidosa que tú —Cenicienta le dio un toque en la nariz.

 

¿Todo el reino?

 

Eso era demasiado para la pequeña, que intentó no verse demasiado asustada y sonrió con decisión. Todos confiaban en ella, y ahora que lo sabía, no podía defraudarlos.

 

—Voy a ganar, mami. Le voy ganar a la princesa —asintió, saltando de los brazos de su papá y mirándolos fijamente.

 

Su mamá sonrió, su papá, a duras penas, sólo lo suficiente como para no hacerla sentir mal.

 

Chloe salió de la habitación, decidida a esforzarse al máximo en sus

entrenamientos y mejorar en todo lo posible.

 

Ella ganaría, tenía que, no podía descepcionar a su reino.

 

Notes:

Sólo puedo decir pobre Red

Notes:

Qué tal? Le ves potencial?