Chapter Text
Yuuri había perdido la cuenta de las veces en que le gritó a la pantalla.
Mientras se desarrollaba el combate entre Viktor y Pierre, no pudo evitar preguntarse si Viktor experimentó el mismo sentimiento de inutilidad al verlo a él en sus Juegos. La perspectiva de sufrir la misma impotencia año tras año, observando a sus pupilos luchar desesperadamente por sus vidas, no hacía sino agobiarlo.
Al menos, Phichit estaba a su lado, tomando su mano y haciéndolo apartar la vista cuando lo que ocurría era demasiado, efectivamente logrando que todo fuera un poco más soportable. Rememoró que algo así ocurrió hace un año después de sus Juegos y que de no ser por su amigo, se hubiera derrumbado en pleno escenario.
En la arena, Viktor se ocultaba de su rival, intentando dilucidar dónde se encontraba. Gracias a la toma de una cámara, Yuuri no tuvo problemas para saberlo y quiso informarle a Viktor, aunque no era posible.
"Pierre está en desventaja gracias a Christophe, no olvides que lo lastimó, su oído no funciona bien" pensó y casi como si Viktor lo escuchara, dejó su escondite, moviéndose con sigilo.
Honestamente, jamás se espero que pudiera desearle la muerte a otro ser humano. Inclusive en sus propios Juegos su estrategia fue ocultarse más que pelear, si bien la excepción fue cuando atacaron a Minami, pero ahora era diferente. En verdad esperaba que Viktor hiciera lo necesario por sobrevivir. Y estaba bien, no lo juzgaría, sería muy hipócrita de su parte si lo hiciera, puesto que él también tenía las manos manchadas de sangre.
"Así tendremos algo en común" bromeó, esbozando una sonrisa vacía que se le borró en el instante que comprobó que un nuevo problema se presentaba.
-¡Ya no tiene flechas!-exclamó, antes de que el mismo Viktor se diera cuenta.
-Puede recuperar algunas de las que ya usó-intentó confortarlo Phichit-Viktor es rápido y su enemigo está herido.
Yuuri se mordió el labio para evitar contestarle que su pupilo no estaba en mejores condiciones. En ningún momento falló en notar su expresión de dolor al respirar. Pudiera ser que sus lesiones fueran más complicadas de lo que se apreciaba a simple vista.
Contempló horrorizado como Pierre intentaba ahorcar a Viktor y abrió la boca para gritar, aunque no emitió ningún sonido. Quiso levantarse y huir, evitar presenciar lo inevitable, pero su cuerpo estaba paralizado.
-… ella nunca tuvo oportunidad de ganar- la voz de Pierre lo devuelve a la cruel realidad y demora un poco en comprender a quién se refiere-La vi en el entrenamiento, se interesó en ti desde el principio, no lo disimuló para nada.
Por supuesto, con frecuencia solían decir que los Juegos empezaban antes de entrar a la arena. Las alianzas entre profesionales se formaban la mayoría de las veces en el Centro de Entrenamiento, donde los tributos podían evaluar a sus competidores. Si Pierre consideró a Viktor una amenaza desde el principio, naturalmente lo vigilaría, al igual que a aquellos que se relacionaran con él.
-Fue igual que con tu mentor, él no merecía ganar y tú tampoco lo mereces.
Eso era más que esperado. Muchos calificaban la victoria de Yuuri como injusta y a Seung Gil como el verdadero vencedor.
Serio, callado, hábil y mortífero, el joven originario del Distrito 1 era la imagen de un profesional y lo tenía todo para ganar. Jamás se hablaron y Yuuri siempre se cuestionó que lo inspiró para ayudarlo mientras estuvo atrapado en aquel árbol con otros profesionales esperándolo abajo, y después para dejarlo ganar. Seung Gil no habría tenido problemas para recuperarse luego de quedar colgando en la cima de la cornucopia con únicamente su rival sosteniéndolo. Yuuri estaba herido tras su confrontación inicial y emocionalmente agotado por la muerte de Minami, todo eso le haría imposible defenderse. Y sin embargo, en el último momento, Seung Gil lo apuñaló en la mano para que lo soltara, no sin antes pronunciar sus enigmáticas palabras finales:
"Dale las gracias y dile que descubrí como seguir siendo yo hasta el final"
Nunca supo a qué se refería ni a quién deseaba agradecer. Incluso ahora, un año luego de aquello, el no poder cumplir con su petición lo atormentaba.
Phichit lo sacude ligeramente por el hombro y alcanza a escuchar la voz de Viktor desde la pantalla, haciéndolo reaccionar.
-Yuuri es paciente, considerado y gentil… yo no soy como él…
La alegría que aquella frase pudiera ocasionarle, se ve opacada por el terror al ver que Pierre se arroja sobre Viktor, dispuesto a aniquilar a su rival de una vez por todas.
Viktor logra actuar a tiempo. Yuuri deja escapar un grito y Pierre se desploma. Todo ha terminado.
El cañón es lo que lo hacer regresar a la realidad. Viktor ha cometido su primer asesinato. Lo único que quiere hacer, es consolarlo.
-Sobrevivió, está luchando para regresar contigo.
Se gira para contemplar a Phichit, quien le acerca una taza de té. Yuuri la acepta y permanece en silencio sin saber qué decirle, así que toma unos cuantos sorbos. Tras tanto gritar, la bebida caliente le conforta la garganta e intenta esbozar una sonrisa para agradecerle por el detalle, aunque a juzgar por su expresión, no lo convence en lo absoluto. Menos mal que Phichit no comenta nada y se limita a buscar un plato con trozos de fruta.
-No tengo hambre-se anticipa.
-Lo sé, es para tus ojos-responde, tomando un trozo de pepino y Yuuri vuelve a sonreír.
Naturalmente al convivir juntos durante un año, Phichit acabó por adoptar como parte de su rutina el lidiar con ojos rojos e hinchados por el llanto y las ojeras. A pesar de sus atenciones, no piensa dejar de ver al televisor, que ahora muestra a Viktor adentrándose al bosque. Aunque camina con confianza y con la cabeza bien en alto, Yuuri sabe muy bien que no siente orgullo en lo absoluto. Los comentaristas no están de acuerdo.
-¡Ese es un tributo digno!- exclama uno y Yuuri se tensa- Míralo, sin dejarse llevar por el cansancio, exhibiendo su seguridad, como si nos dijera… 'Vine a los Juegos del Hambre a ganar, que los otros tributos se cuiden…'
-¡Está sufriendo!-exclama sin importarle que no puedan escucharlo, poniéndose de pie y arrojando la taza al suelo en un arrebato de furia-¿Tan ciegos están, que no son capaces de notarlo?
-Ya fue suficiente, Yuuri-interviene Phichit, apagando la televisión de una vez por todas-Viktor irá a descansar y tú deberías hacer lo mismo.
Todavía siente que le hierve la sangre mientras permanece contemplado absorto la ahora pantalla vacía. De ninguna manera puede descansar y Phichit lo intuye.
-Al menos déjame ponerte un poco de maquillaje…
-No-lo interrumpe tajante, y el otro se impresiona por su repentino aplomo- Quiero que me vean.
Quiere que sepan que está enojado y que no está de acuerdo con lo que Viktor ha tenido que pasar, con lo que él mismo tuvo que pasar. Quiere que sepan que la causa de su enojo, son los Juegos del Hambre.
Bajo otras circunstancias, Yuuri no se mostraría así en público puesto que arruinaría la imagen de fuerte, confiado y seductor que se ganó en su último año en el Capitolio, pero ahora eso no puede importarle menos. Ni siquiera se molesta en considerar que reporteros podrían estar presentes, lo que si ocurre y se los quita de encima con un simple "sin comentarios", tampoco se permite pensar que lo deben haber grabado durante su entrada, y después en su paso por el salón.
Algunos se acercan a felicitarlo por el excelente desempeño de Viktor, pero los ignora por completo salvo para lanzarles una mirada fulminante que hace retroceder a varios. No quiere lidiar con esa gente, únicamente vino con un fin.
Aún en medio de su ira, divisa a Guang Hong Ji, el vencedor vivo más joven, ocultándose torpemente tras una columna y rememora que antes lo vio rodeado por un montón de extraños del Capitolio que se esforzaban por atraer su atención, pasando por alto su evidente nerviosismo. Uno incluso llegó a acariciarle el cabello de una manera que hizo que Yuuri se sintiera asqueado. De inmediato acude a él y le coloca una mano en el hombro. El muchacho se sobresalta y deja escapar un gritito que intenta disimular cubriéndose la boca con la mano.
-Busca a Mila o a Sara y quédate con ellas-lo instruye. Ya ha podido comprobar que son de confianza.
Guang Hong parpadea confundido un par de veces y Yuuri lo insta con un silencioso ademán a que haga lo que le pide. El joven le agradece tímidamente y emprende la huida. Por suerte, todos están demasiado atentos al resumen de la pelea entre Viktor y Pierre como para notar otra cosa.
Le preocupaba toparse con Minako y que ella lo envíe de vuelta al Centro de Entrenamiento, sin embargo no se encontró con ella sino con Emil.
Ambos permanecieron contemplándose sin pronunciar palabra durante unos minutos. Yuuri tenía fresca en su memoria la muerte de Lis y el acuerdo que hicieron. Eventualmente, Emil retomó su actitud despreocupada acostumbrada y esbozó una gran sonrisa.
-Vaya, tu tributo sí que es fuerte, tenías razón al sugerirme confiar en él-comentó casual como si el trágico desenlace no hubiera ocurrido horas atrás.
-Emil…-comienza Yuuri y el otro niega con la cabeza, encogiéndose de hombros.
-Qué se le va a hacer, no todos los años se puede tener un vencedor-expresa y Yuuri se queda helado por su aparente frivolidad-Me esforzaré más por ayudar a mi pupilo o pupila la próxima vez. Espero que tu Viktor gane los Juegos.
Con eso, da por concluida la conversación. Yuuri duda, pensando que tuvo que decirle algo y se gira para buscarlo. Emil se aleja y asumiendo que nadie lo ve, su postura cambia de inmediato, evidenciando que efectivamente, su alegría desinteresada no fue sino un acto, aunque vuelve a retomarla al cruzarse con un grupo de originarios del Capitolio que lo saludan y se lamentan de que Lis perdiera como si sólo se tratara de un simple juego cualquiera y no acabara de morir.
"¿Voy a tener que pasar por eso todos los años?" se cuestiona y una sensación de vacío se apodera de él.
Una risa conocida le indica que la persona a la que busca no está lejos y emprende la marcha de nueva cuenta.
Jean-Jacques "JJ" Leroy se encuentra en el centro de un círculo formado por sus numerosas admiradoras. A pesar de ser un ganador relativamente antiguo (hace diez años), sigue siendo de los favoritos del público y sus fans se mantienen leales. Atractivo y confiado, ha contado con numerosos amantes, a pesar de lo cual insiste en que ya le entregó su corazón a alguien, si bien mantiene la identidad de dicha persona en secreto y muchos se adjudican ser él o la susodicha.
Tras la victoria de Yuuri, la prensa se esforzó por mostrarlos como rivales: "El vencedor veterano VS el novato sorpresa… ¿Quién prevalecerá?", dada la popularidad de Yuuri, lo que honestamente, no podría importarle menos. Por lo normal, procuraba evitarlo y si ahora lo buscaba voluntariamente, era porque JJ Leroy, originario del Distrito 4, fue el mentor de Pierre.
-¿Podría hablar contigo por unos minutos?
-¿Qué quieres con él?-interviene una de las autodenominadas "JJ-Girls", sus fanáticas más acérrimas, en defensa de su ídolo.
-Calma, calma-hace un ademán para tranquilizarlas-Yuuri y yo somos colegas vencedores, aunque… ¿creo que estamos de acuerdo en quién es el más atractivo?
Completa la broma con un guiño que desata gritos y exclamaciones de sus acompañantes. Yuuri mantiene su semblante serio. Su relación con JJ era difícil de describir, al principio se sintió intimidado por él y después un tanto indignado por los rumores que circulaban en torno suyo y que involucraban en su mayoría relaciones con altos funcionarios del Capitolio. Al ser figuras públicas, coincidieron en numerosos eventos donde fueron forzados a convivir aunque siempre se trataron con diplomacia y Yuuri procuraba mantener su distancia, ya que no dejaban de compararlos y fomentar su "rivalidad".
Leroy le prometió a las chicas que les avisaría si llegaba a necesitar ayuda y al final se marcharon.
-¿En verdad no te molesta?
-¿Qué cosa?-cuestionó JJ a su vez tras lanzarle un beso a una emocionada fan.
-La única razón por la que les importas es porque ganaste los Juegos-remarcó fríamente-Si hubieras muerto en la arena, ninguna de ellas te recordaría.
-Pues qué bueno que gané.
-¿En serio no te importa?-intentó de nueva cuenta-Simplemente te quedas ahí, aceptas sus halagos vacíos y sus regalos… ¿Los Juegos del Hambre no significaron nada? ¿Tan fácil fue olvidar?
-¿Qué otra cosa podía hacer?-contraataca, comenzando a enfadarse-¿Pasar los días lamentándome por lo ocurrido? ¿O ahogar las penas en alcohol? A diferencia de ti, sé cuando aceptar las oportunidades que se me presentan y aprovecharlas al máximo… y tu "novio" igual.
Es la forma en la que lo dice lo que hace que Yuuri siente como si acabaran de golpearlo. Se muerde el labio y da un paso en dirección a JJ, el cual se limita a esbozar una sonrisa arrogante.
-Apuesto a que los patrocinadores pensaron que su declaración durante la entrevista fue muy romántica. ¿Decidieron juntos esa estrategia?
Yuuri tiene que recargarse contra la pared para no caer, de pronto recordando aquello y su temor inicial: que Viktor intentara usarlo. JJ no piensa callarse.
-O tal vez al fin decidiste dejar de ser tan moralista y fue tu idea.
Sus palabras son la sacudida que Yuuri necesitaba y de inmediato se recupera.
-¿Y fuiste tú quien decidió que sería una buena idea usar a una niña pequeña como carnada, o Pierre lo decidió por su cuenta?
-Así que de eso se trata, quieres desquitarte tal como lo hizo tu pupilo-adivina JJ, observándolo fijamente y Yuuri aprieta los puños con fuerza-Pierre simplemente hizo lo necesario para ganar, al igual que esa niñita cuando lo quemó vivo.
-Su nombre era Lis e intentaba proteger a sus aliados, hay una diferencia-lo rebate y requiere emplear gran parte de su autocontrol para no alzar la voz.
-¿Has pensando lo que hubiera ocurrido si ella y tu novio llegaban a quedar al final?-otra vez, Yuuri se muerde la lengua para no decir nada y admitir que de hecho lo pensó pero se rehusaba a sopesar las opciones-En ese sentido, Pierre le hizo un favor.
Al igual que le pasara a Viktor antes, Yuuri se deja cegar por la ira y sujeta a JJ por el cuello de la camisa como si tuviera la intención de golpearlo. Por unos instantes, la arrogancia del otro flaquea ante la inesperada acción, aunque retoma su actitud habitual.
-Si vas a golpearme, hazlo justo aquí-señala la mandíbula-A la gente le encantará, se imaginarán que insulté a tu novio y lo defendiste, eso le hará ganar más patrocinadores y vaya que los necesita…
Eso último lo hace reaccionar. No es la primera vez que lo escucha. Todas sus alarmas se encienden.
-¿Qué… qué quieres decir?-cuestiona. Ha comenzado a formarse un nudo en su garganta.
-¿Qué no viste los Juegos?-JJ le lanza una mirada cargada de perplejidad y un poco de preocupación. Revisa su alrededor rápidamente y después se acerca a Yuuri, tomándolo por los hombros como para aparentar que siguen discutiendo-La nueva bonificación, los temblores en la pelea con mi tributo y los mutantes antes del incendio… ¿en serio no te diste cuenta?
Yuuri permanece inmóvil, cayendo en cuenta que pasó algo por alto que el mentor de Christophe, JJ y probablemente Minako, fueron capaces de notar. Lo expuesto por JJ tenía en común que se trataron de sucesos destinados para perjudicar a Viktor y su grupo. La excepción podría ser la bonificación, que afectaba a todos los tributos por igual, pero como en ese entonces Pierre y Anya estaban demasiado lejos, era de esperarse que la alianza fuera la primera en caer y sus miembros se atacaran entre ellos, lo que no ocurrió, pero igual era como si tuvieran un blanco fijo.
Las fuerzas lo abandonan y de no ser porque JJ lo sujetaba, habría acabado en el suelo.
-Lo entiendes, ¿verdad?
Ahí está de nuevo. Desde que lo conoció, le impresionó lo cambiante que podía ser Leroy: presumido y confiado un segundo, y casi considerado y amable al siguiente. Sin embargo, tenía otras cosas en mente más importantes que descifrar al verdadero JJ, como el hecho de que al parecer Viktor era un objetivo para los Vigilantes, y tal vez, para otra persona. Si eso era, quería decir que su familia, Yuuko, Takeshi y Yuri también podían estar en peligro y que todos sus esfuerzos durante en los últimos meses fueron para nada. Su última conversación con Yuri Plisetsky hizo eco en su mente:
"Él tiene que saberlo"
Quizás, si se hubiera atrevido a contarle la verdad a Viktor, habría evitado que participara en los Juegos del Hambre.
Ya no le quedaba nada de su furia anterior. Ahora se preguntaba si su pequeño acto de inconformidad no le traería otras represalias a Viktor. Se cubrió la boca con la mano, la angustia comenzando a apoderarse de él.
"Es por mí, es mi culpa…"
Los gritos emocionados de la gente se escuchaban lejanos, pero de igual manera hicieron que consiguiera alzar la vista a la pantalla.
Como si no tuviera suficientes preocupaciones, se mostraba un montaje con los mejores momentos de los cuatro tributos restantes y experimentó un profundo terror cuando iniciaron con Anya. Mató a tres de sus oponentes sin titubear durante el baño de sangre del primer día y de no ser porque Lis logró escabullirse, también habría sido asesinada. Tras su separación con Georgi, cruzó una de las montañas y se limitó a permanecer alejada, un contraste muy grande con la chica ansiosa por deshacerse de la mayor cantidad de tributos posibles del día uno. No obstante, su estadía distó de ser tranquila, porque tuvo que hacer frente a derrumbes, granizo con forma de afiladas agujas y hasta un enorme oso mutado al que logró abatir con un simple cuchillo de caza no sin que éste le hiciera una amplia herida en el rostro que a ella no pareció incomodarle.
Finalizaron su presentación con escenas transmitidas en vivo. Anya presenció el conteo de bajas y apenas divisó el rostro de Pierre, se puso de pie de inmediato sin ocultar su asombro.
-Georgi… lo conseguiste- expresó como si acabaran de darle el mejor regalo del mundo. Tras lo cual, guardó apresurada sus cosas y emprendió el camino de vuelta a la cornucopia.
Tuvo un terrible presentimiento. Siempre asumió que Pierre era el tributo más peligroso, pero… ¿y si Viktor y él se equivocaron?
Lo último que escuchó antes de desmoronarse, fue a Minako y Lilia llamándolo.
Viktor tuvo un sueño. Supuso que era la forma en que su cerebro quería compensarlo por el día tan terrible.
Al morir su padre, lo veía él y paseaban juntos por el bosque. Al morir su madre, aparecían los tres recorriendo la plaza en un bonito día de primavera. Ahora que Lis ya no estaba, volvió a soñar con el Distrito 12. Lo que le sorprendió fue que se encontraban en la panadería con Yuuri y Yuri Plisetsky. Katsuki intentaba inútilmente enseñarles a preparar galletas, pero los dos rubios parecían estar más entretenidos en discutir quien era mejor horneando aunque ni siquiera empezaban. Vicchan atrapaba desde el suelo los ingredientes que se les caían. Eventualmente, Yuuri se rindió y se dirigió a Viktor, quien no lo pensó dos veces para abrazarlo y darle un rápido beso en los labios que hizo que Yuuri se sonrojara y los otros les dedicaran muecas de disgusto.
El sueño es placentero y lucha para alargarlo por más tiempo, rehusándose a abrir los ojos aún cuando ya lleva un rato considerable despierto. Finalmente, se da por vencido y consigue incorporarse a medias, de lo que se arrepiente de inmediato.
Todo el cuerpo le duele y siente un vacío en el estómago que está seguro no tiene nada que ver con el hambre. Cae en cuenta que se ha quedado quieto por minutos, o incluso más y luego de armarse de valor, consigue ponerse de pie. Lo siguiente es guardar el saco en una mochila que encontró en el campamento y revisar que otros objetos útiles puede llevarse.
De las armas toma las flechas, un par de cuchillos y una lanza. El resto las arroja al arroyo sin dudar. Pasa a la comida y mientras busca algo para desayunar, guarda la mayor cantidad de provisiones posibles. Le resulta curioso que de todos los suministros en la cornucopia, Pierre tomara una caja de galletas y tres frascos de mermelada.
"Quien hubiera pensado que le gustaban los dulces…"
De pronto es consciente que salvo por el distrito del que proviene y su nombre, no sabía ninguna otra cosa de su rival, del chico que mató. La incomodidad se apodera de él y para bien o para mal, una voz resuena en el cielo y le hace olvidarse de aquello.
"El conteo de bajas para los tributos de los distritos restantes es: Distrito Uno…tres bajas, Distrito dos… una baja, Distrito Doce… dos bajas"
Viktor disimula a duras penas la impresión que le causa reconocer que además de Pierre, le adjudicaron la muerte de Lis. Para la gente del Distrito 5, ha sido marcado como responsable y si llega a ganar, será obligado a pararse frente a ellos y recitar un discurso fabricado cuidadosamente soportando sus miradas cargadas de odio. Como si la voz quisiera burlarse de él, agrega:
"Y que la suerte esté siempre de vuestra parte"
-¡Y una mierda!-maldice, como tantas veces escuchara decir a Yuri y arroja una lata al suelo para canalizar su frustración, aunque no tarda en arrepentirse porque lo brusco del movimiento le ocasiona una punzada de dolor que le obliga a encogerse sobre sí mismo.
Permanece inmóvil hasta que la molestia disminuye lo suficiente como para continuar con su labor. Además de la comida, guarda las gasas, dos vendas, una pequeña navaja, una botella de agua llena y un trozo de cuerda. Se coloca la mochila, listo para emprender la marcha… y la suelta de inmediato, quejándose en voz alta porque el dolor regresa.
Se lleva una mano al pecho, al lado izquierdo, donde la molestia es más intensa. Puesto que no tiene dificultades para respirar, descarta que se haya dañado un pulmón, aunque ahora sí está seguro que tiene una o dos costillas rotas.
Un paracaídas desciende desde el cielo justo a sus pies y si bien agacharse también es doloroso, igualmente esboza una sonrisa. Yuuri sigue al pendiente. Dentro del estuche, extrae una diminuta pastilla blanca que supone es un analgésico. No deseando desperdiciar más tiempo, se la pasa con un poco de agua no sin algunos problemas para tragar, pero cuando lo logra, el efecto es casi inmediato y decide darse prisa, dado que no sabe con certeza cuánto durará.
Lo siguiente, es buscar a Georgi y a Chris.
Le cuesta ubicarse, pero se las arregla para volver a la zona cercana al incendio donde él y sus aliados pasaron los días anteriores y como era de esperarse, ya no están.
Basándose en los rastros de hierba aplastada y en algunas huellas frescas, deduce que se han separado. Un par de huellas, que presume son de Georgi, van en dirección a la cornucopia, y las otras, de Chris, van en sentido contrario. Ahora sí, tendrá que tomar una decisión.
Adivina que Georgi hará lo posible por reencontrarse con Anya y la alianza ha concluido, lo que oficialmente los convierte en enemigos.
Aprovechando que los efectos de la pastilla siguen, se permite tomar un poco de comida sólida: una manzana, un trozo de carne seca y un paquete de galletas. De pronto nota que ha seguido las huellas de Chris sin darse cuenta y se cuestiona que tan lejos pudo llegar, recordando la forma en que cojeaba el día anterior, sin mencionar su herida infectada.
Abrumado por el sentido de urgencia, acelera la marcha y no le toma mucho descubrir que encontrar a su amigo no será tan fácil como creyó. El rastro desaparece poco antes de llegar a donde una hilera de árboles rodea una de las paredes rocosas de la montaña y se imagina a Chris moviéndose entre las ramas sin tocar el suelo. Por su mente cruza la idea de llamarlo, pero le preocupa quedar en evidencia. Se muerde el labio, incomodo ante la perspectiva de volverse en contra de su mejor amigo.
Viktor ha rodeado buena parte de la montaña y la fila de árboles casi termina, sin embargo no ve rastros de pisadas en el suelo y la única alternativa, sería que Chris escalara para intentar subir la montaña, pero en su estado le resultaría complicado y la pared en es demasiado recta y lisa.
Dudando, se acerca a inspeccionar y tropieza con algo.
"Como si no estuviera lo suficientemente adolorido" se lamenta, aún en el suelo.
Viktor se incorpora y se sacude la tierra, contemplando la gran roca negra que lo hizo caer… y su expresión cambia al notar su cabello rubio. Apenas tarda diez segundos en razonar que realmente no es una roca.
-¡Chris!-exclama sin evitarlo, inundado de preocupación-¡Chris!
El aludido permanece inmóvil medio enterrado en el suelo. Viktor va hacia él y se obliga a razonar que no han sonado cañones en todo el día, por lo que sigue vivo. Comienza a escavar frenéticamente para dejarlo a descubierto.
-¿Qué te pasó? Responde, Chris…
Trata de alzarle el rostro y no bien lo toca, lo suelta. El aludido reacciona y abre los ojos lentamente, contemplándolo con una mezcla de sorpresa, temor y alegría.
-Hola, Viktor-lo saluda desganado, evidenciando su fatiga- Se está muy fresco aquí, ¿quieres acompañarme?
-La fiebre te hace delirar-lo rebate, sacándolo del agujero poco profundo-Estás ardiendo.
-Eso me han dicho-deja escapar una risita-Que soy ardiente, ¿entiendes?
-Muy gracioso-responde y muy a su pesar, encuentra divertida la broma.
Revisa a su alrededor y divisa una saliente que cubre la entrada a una cueva. Con cierta dificultad, logra transportarlo hasta ahí. Quiso preguntarle sobre Georgi, pero se mantuvo enfocado en asuntos más apremiantes.
Comenzó por hacer que bebiera agua, tras lo cual cortó un trozo del saco de dormir y lo empapó, colocándoselo en la frente esperando ayudara a bajarle la fiebre y finalmente, le retiró el maltrecho vendaje del brazo y debió ser demasiado obvio con su expresión, porque Chris esboza una triste sonrisa.
-¿Tan mal está?
Viktor no era un experto ni poseía grandes conocimientos médicos, sin embargo podía afirmar que era tal y como lo dijo Chris. La piel estaba hinchada y muy enrojecida, de la herida supuraba una secreción amarillenta que estaba seguro era pus, la cual se trataba de un signo de infección avanzada en cierto grado. Con toda probabilidad, Lis sabría qué hacer para tratarlo.
"Pero ella ya no está aquí"
La preocupación más grande, era que la infección dejara de ser local y pasara al torrente sanguíneo, afectando el organismo entero y sospechaba ya estaba ocurriendo, como su fiebre indicaba. Necesitaban medicinas.
-¿Tu mentor te envió algo?
Tuvo que repetir la pregunta varias veces antes de conseguir una respuesta. Chris indicó su bolsillo y Viktor extrajo un frasquito de apenas tres centímetros con un gotero integrado. Lo abrió y percibió un intenso aroma herbal. Se cuestionó por qué le enviarían un remedio tradicional cuando lo conveniente sería emplear una de las medicinas fabricadas en los laboratorios del Capitolio y casi al mismo tiempo, tuvo su respuesta. Ya sólo quedaban cuatro competidores, el costo de los regalos debió aumentar y ese pequeño frasquito fue lo único que su mentor pudo costearle.
"Es mejor que nada" admite, buscando en la mochila gasas, humedeciéndolas para lavarle la herida y palideciendo al percatarse que el corte era más profundo de lo que se apreciaba a simple vista.
Christophe hace una mueca por el dolor, pero se abstiene de quejarse y permite que su amigo trabaje. Viktor le coloca unas gotas del medicamento antes de tomar una venda limpia y usarla.
-Muchas gracias-le dice Chris con sinceridad y Viktor niega con la cabeza y le alcanza el frasco, pero lo rechaza-Mejor guárdalo tú.
Lo toma como un voto de confianza, lo que renueva su determinación por ayudar a su amigo.
"La herida ya está limpia y vendada… ¿qué sigue?"
Toca su frente y comprueba que la fiebre no ha disminuido. Ya sabe qué hacer, más no como hacerlo. Las compresas funcionarían en teoría, pero lo ideal sería contar con un apoyo extra. ¿Quizás Yuuri, o el mentor de Chris puedan enviarle pastillas para combatir la fiebre?
Revisa el cielo, no hay paracaídas. Tendrá que arreglárselas solo.
"Bueno, en el Distrito doce no siempre teníamos médico o medicinas" recuerda, reflexionando en silencio, no queriendo importunar a su amigo quien parece estar durmiendo plácidamente "¿Qué hacíamos en esos casos? Esto no es tan diferente…"
Se visualiza como un niño pequeño durante el invierno, jugando feliz en la nieve, rehusándose a entrar a casa a pesar de la insistencia de sus padres. A la escena le sigue otra de él mismo en cama con un terrible resfriado y ardiendo en fiebre. Su madre puso a hervir algo que su padre trajo del bosque y lo instaba a beberlo con voz suave y confortante.
Sacude la cabeza, cayendo en la cuenta que es la primera vez en mucho tiempo que se permite pensar en ella de manera distinta que de la triste mujer que nunca logró sobreponerse de la muerte de su marido.
"No es momento para esas cosas" niega, procurando no mostrarse débil. El té era lo importante, ¿de qué estaba hecho? "Debí poner más atención durante las lecciones de plantas medicinales en el Centro de Entrenamiento, o pedirle a Yuuri que me enseñara" se recrimina.
Pone a funcionar su memoria, repitiendo el recuerdo anterior. Había algo en la taza, no hojas de té, sino otra cosa más dura y firme, como…
-¡Corteza!-exclama sin querer y Chris abre un ojo por el escándalo-Lo siento, no quise despertarte-duda, pero opta por aprovechar-Voy a salir a explorar un poco, intentaré encontrar algo para ayudarte, quédate aquí.
-No es como si pudiera ir a alguna otra parte-bromea y Viktor casi puede escuchar las risas de los espectadores.
Considera que es bueno que Chris mantenga su buen humor aún en una situación así. Con suerte, haya hecho reír a varios en el Capitolio y decidan patrocinarlo.
Regresa más tarde de lo previsto, antes de que comience a atardecer, si bien valió la pena.
Encontró la corteza en unos árboles en una zona hacia el norte. Se entretuvo en examinarla hasta cerciorarse que no cometía ningún error. No recordaba el nombre del árbol ni cómo se veía con exactitud, pero el olor y el tacto sí que le eran familiares, de modo que empleó dichos sentidos para revisarla. Empleó el mismo método con otras plantas que según le instruyó en algún momento Yuri Plisetsky (el cual a su vez lo aprendió de Yuuri), servían para mantener limpias las heridas. Además, dio con una pequeña fuente de agua que brotaba de entre unas rocas, lo que resultó excelente porque toda la que tenía se la dio a beber a Christophe o la usó para lavar su herida.
Su amigo sigue en la cueva, en la misma posición en la que lo dejó antes de marcharse, con los ojos cerrados.
-Ya volví-lo sacude ligeramente por el hombro para hacerlo reaccionar y el otro le sonríe-Mastica esto…-presiona contra sus labios unos trocitos de la corteza-Es para la fiebre, sería mejor un té, pero no tengo nada para eso.
Chris acepta la corteza sin decir nada y se la lleva a la boca, frunciendo el ceño por el sabor amargo y Viktor mueve los labios enunciando un simple "lo sé" antes de volver a salir para recolectar leña.
Meditó sobre lo tranquilo que resultó el día: sin trampas ni enfrentamientos. Pudiera ser que la audiencia siguiera emocionada tras los combates anteriores o que milagrosamente, los Vigilantes les concedieran tiempo para recuperarse antes de instigar una nueva pelea. Con suerte tendrían otro día de paz.
Experimenta alivio al entrar y ver a Chris despierto, sentado y apoyándose contra la pared de la cueva. Viktor toma de la mochila una lata, la abre y se la acerca, Chris duda.
-Puré de manzana, necesitas comer para mejorarte-le dice, acomodándose a su lado una vez que termina de encender la fogata-Tenemos suficiente comida para unos cuantos días-agrega esperando convencerlo, dejando para sí un paquete de galletas y otra tira de carne seca.
-En verdad no tengo mucha hambre.
Supone que se debe a la fiebre y la enfermedad, pero no lo menciona.
Los últimos rayos de sol desaparecen y el himno se escucha a los lejos. Ninguno hace por moverse.
-Honestamente, no creí que regresaras-habla Chris y Viktor asume se refiere que no esperaba encontrárselo nuevamente.
-¿Qué pasó cuando me fui?-cuestiona, dejándose llevar por la curiosidad.
-Georgi y yo pensamos en seguirte… no llegamos muy lejos-admite avergonzado-Así que volvimos al campamento a esperar. Escuchamos el cañón, pero no supimos que pasó hasta el conteo de bajas-prueba unos cuantos bocados antes de continuar-Acordamos esperar hasta la mañana para separarnos y darnos un día para organizarnos antes de tener que enfrentarnos-agacha la mirada.
Viktor se limita a asentir. Entonces serán Chris y él contra Georgi y Anya. No le emociona en lo absoluto.
Una ráfaga de aire frío entra a la cueva y Viktor se apresura a desenrollar el saco de dormir y le indica al otro que lo use.
-Creo que sería mejor si esta vez lo compartiéramos-sugiere Christophe-Ayer refrescó más que en otras noches.
Viktor piensa que no lo notó, probablemente porque estaba más bien ido y porque de hecho el saco si ayudó. Como no tiene ganas de discutir, se tumba a su lado para tratar de dormir un poco, sin embargo le resulta imposible. El entumecimiento que le dejó la muerte de Lis y el vacío tras asesinar a Pierre, inclusive la alegría por encontrar a su amigo con vida, se desvanecen para dar paso a la incertidumbre. Le preocupaba enfrentarse a Georgi y a Anya. Ambos eran profesionales altamente capacitados. Conocía a Georgi y su manera de pelear, pero con Anya estaba prácticamente en blanco. Sabía que era buena con las lanzas y los cuchillos, pero podía haber ocultado algo, reservado un arma secreta para usarla en la arena. ¿Cómo les harían frente Christophe y él?
-¿No puedes dormir?-cuestiona de pronto Chris y aunque Viktor no dice nada, la respuesta es evidente. Viktor deja escapar un suspiro, desganado-Apuesto a que preferirías compartir el saco con tu mentor-comenta, sugerente.
Viktor tiene la impresión de que es más por aligerar la tensión en el ambiente, que porque Chris se sienta mejor y quiera molestarlo, sin embargo acaba pensando en Yuuri, en cómo habrá pasado los últimos días… y en lo mucho que quisiera verlo.
-Realmente lo extrañas.
De manera instintiva, asiente. Christophe gira la cabeza para mirarlo.
-Me da un poco de curiosidad… sé que los dos son muy reservados en ese aspecto, pero…-hace una pausa por unos minutos- ¿Cómo se conocieron?
Viktor abre la boca y la vuelve a cerrar, arrepintiéndose. Chris es su amigo y compartir esos detalles con él no le molesta en lo absoluto, el problema es la gente que los observa. Todos sus recuerdos de Yuuri son privados, demasiado valiosos para ser reducidos a mero entretenimiento de extraños.
Chris aguarda, expectante y Viktor se fija en su brazo vendado. Tal vez pueda contarle lo que le pide, es lo suficientemente inofensivo y sin ninguna otra implicación además de ser un primer encuentro. Seguramente Yuuri ni siquiera lo recuerda.
-Me dio una galleta.
Chris arquea las cejas en señal de perplejidad. Viktor esboza una sonrisa, probablemente esperaba una historia cargada de romanticismo y no lo que estaba por narrarle.
-La familia de Yuuri tiene una panadería en el Distrito Doce y él se encontraba atendiendo el mostrador cuando yo estaba ahí…
Se trataba de una versión simplificada. La completa iniciaba mucho antes, con la muerte de su padre hacía algunos meses y un joven Viktor tratando de administrar y estirar la indemnización lo más posible dado que su madre estaba incapacitada para hacerlo. Al final, sólo le quedaron unas pocas monedas y queriendo aprovecharlas para concederse un pequeño capricho y animar a su madre un poco, visitó la panadería con la ilusión de comprar una sencilla hogaza recién horneada, la cual resultó ser demasiado cara.
-El pan que hacen es delicioso, a todos en el distrito les gusta y por supuesto, a mí también-rememora con alegría-Supongo que fui demasiado obvio con mi entusiasmo, porque al ir a pagar, Yuuri me regaló una galleta.
De nuevo, hizo un cambio. En realidad estaba decepcionado. Por aquel entonces recién empezaba como cazador y aunque sus éxitos eran bastante notorios (un ciervo, alguno que otro conejo y unas pocas ardillas), su número de fracasos eran mucho mayores y en esa ocasión, llevaba dos días sin atrapar una presa y por ende, sin conseguir dinero. La poca comida que quedaba en casa, prefirió dársela a su madre. Quizás Yuuri notó el hambre reflejada en su rostro y fue lo que le inspiró a regalarle esa "muestra gratis", como la llamó. Esa galleta fue su primer alimento en dos días completos. Se trataba de una sencilla pasta de forma cuadrada ligeramente tostada, cubierta con un glaseado de vainilla que incluso al recordarla ahora, le hacía agua la boca.
-Debió significar mucho para ti si todavía lo recuerdas-expresó Chris, como si intuyera la verdad tras el relato que acababa de escuchar.
-También recuerdo su sonrisa esa vez, fue muy tierno.
La imagen de un Yuuri pequeño de rostro redondeado y mejillas sonrojadas inundó su mente.
-Así que, ¿fue amor a primera vista?
Le hubiera encantado decir que sí, que ese breve encuentro los dejó marcados para siempre y que desde el inicio comprendió lo especial que era Yuuri, pero estaría mintiendo. En aquella época tenía demasiadas cosas de las que ocuparse: atender a su madre, poner comida en la mesa, salir a cazar e impedir que lo descubrieran o que un depredador lo devorara, lo que le dejaba poco tiempo para considerar otras cosas que no fueran sobrevivir. Sus sentimientos por Yuuri se forjaron por años y se nutrieron de pequeños y valiosos momentos.
-Yo era joven, distraído y un poco egoísta-admitió con cierta dificultad e ignoró la vocecita en su cabeza que lo reprendía por usar el "poco" en lugar de "muy"-No hice nada por acercarme a él, ahora me arrepiento.
Su segundo encuentro oficial fue mucho más accidentado. Viktor acababa de vender una presa en un negocio cerca de la plaza, cuando fue atraído por el ruido de la pelea. La escena lo sobrecogió e indignó a partes iguales. En medio de los cuerpos sin vida de un grupo de cachorritos y su madre, Yuuri luchaba por salvar al único que quedaba. No lo pensó dos veces para intervenir, siempre le gustaron los perros y la idea de que ellos o Yuuri, el mismo chico amable que desinteresadamente le dio un poco de alimento, fueran víctimas de bravucones, le hizo enfurecer.
-Lo primero que me atrajo de Yuuri, fue su amabilidad-admitió al cabo de unos minutos-Y después, me impresionó su valor. Yuuri nunca se acobardó si se trataba de ayudar a alguien.
Ni siquiera con agentes de la paz de por medio, aún si en esa ocasión en el bosque, Viktor le indicó que podía delatarlo, Yuuri lo protegió.
-Me hubiera gustado conocerlo.
Esas palabras y el tono en que fueron pronunciadas, lo trajeron de golpe a la realidad. Christophe le deseó las buenas noches y cerró los ojos, intentando dormir. A Viktor, por otro lado, le resultó imposible conciliar el sueño, consciente que para volver con Yuuri, los otros tres tributos restantes tendrían que morir, Chris incluido.
