Chapter Text
Una tarde, Seokjin y Jungkook planean ir al cine. O, más bien, Hoseok y Namjoon planean que Seokjin y Jungkook vayan al cine.
Seokjin levantó su licencia por enfermedad en el jardín de niños en el que trabaja, y por más que lo hayan extrañado muchísimo, los niños son niños y se comportarán como tal, aunque eso absorba toda la energía de su maestro preferido, y Jungkook estaba todo el día encerrado en el apartamento, encorvado frente a su Wacom dibujando hasta que los calambres en sus manos le causaran espasmos violentos y lo obligaran a soltar el lápiz. Hoseok declaró declarado de vida o muerte que ellos dos se tomaran un descanso. y, cuando Hoseok declara que algo es crucial, no hay manera de llevarle la contraria.
La función es a las ocho y cuarenta y cinco. la película se ve prometedora: un chico que viaja en el tiempo para salvar a sus amigos, a cambio de todos sus recuerdos de ellos. Hoseok ya la vio unas cinco veces (ilegalmente) por internet, y Namjoon tuvo que taparle la boca con su mano para que no les contara el final, simplemente concluyendo con que es una excelente película. Estoy seguro que les va a encantar. El cine está a unas diez manzanas, así que van a ir caminando. El pronóstico del tiempo dice que lloverá, pero Seokjin es optimista. Jungkook dice, mientras sorbe un largavida de leche de banana con una expresión melosa, que, tal vez, si Hyung le pide al sol que no se vaya, el sol se quedará. Seokjin le contesta que el sol no ha respondido su petición, y Jungkook replica que no se preocupe, ni el sol es capaz de negarle nada a Jin-hyung. Seokjin lo empuja, haciéndolo perder el balance por un segundo, chillando que cállate, qué grasoso fue eso, ugh, pero sus orejas están rojas y eso hace que Jungkook sonría como una liebre satisfecha. Sus mejillas están coloradas, también.
El sol claramente no escuchó el pedido de Seokjin, tal vez porque solo es un montón de plasma, gas quemándose a increíbles temperaturas, a millones de años luz de distancia, o porque es inmune a los hombres hermosos, o porque es un cretino; porque apenas el reloj marca las siete y cincuenta y los dos compañeros de habitación salen del edificio, comienza a llover. Es más, parece que el cielo se va a caer. Qué lástima, ¿no, JK? Parece que tenemos que quedarnos en casa.
Entonces terminan viendo Sailor Moon por el resto del día, y comiendo patatas dulces acarameladas que Jungkook prepara con todo el esmero del mundo pero que finalizan completamente pegadas a la sartén, asi que tienen que llevársela a la mesita ratona, que se se balancea como las caderas de la bailarina hawaiana de plástico en la Chevy de Namjoon si pones mucho peso en ella.
Cuando la canción del principio comienza a reproducirse, al mismo tiempo que Usagi comienza a correr en una noche estrellada, Jungkook empieza a bailar, usando el control remoto de micrófono; el cual, aproximándose el final del último verso, extiende en la dirección de su mayor. Expectante.
Él duda por un segundo, pero luego, en un murmullo, cuento con el brillo de las constelaciones, Y, con una sonrisa, para predecir el futuro de mi amor.
Los ojos de Jungkook brillan como supernovas, y el tiempo para entre ellos dos. No hay sonido ni apuro. Solo están Jungkook, que se acerca pausadamente, y Seokjin, que cierra los ojos con letargo y separa los labios.
Nacimos en la tierra, milagroso romance.
Jungkook dice que Seokjin es dulce, como las fresas de la granja de los padres de Hoseok.
Seokjin piensa que la vida es dulce como los caramelos de rosa y los labios de Jungkook.
Yo creo en ti, milagroso romance.
