Chapter Text
Mientras tanto podrías hablarme sobre ti - sugirió Dean, apoyando los codos sobre la mesa en un gesto de interés, sin embargo por accidente por poco derriba las cervezas que minutos antes habían sido servidas en nuestra mesa.
- ¡lo siento, amigo! pude haber arruinado tu gabardina, supongo que habrías tenido que dar clases desnudo mañana.
- Es un recuerdo de mi padre, por eso siempre la llevo puesta - le expliqué sin siquiera sonreír ante su broma, tal vez fui grosero y un poco cortante, no fui realmente consciente de ello, pero la sonrisa desapareció del rostro de Dean y me odié por ello, no quería arruinar el ambiente para él, no quería hacerle sentir incómodo con mis problemas personales.
Lo siento - murmuró tristemente, avergonzado por su broma, aunque bien sabía que había sido inocente - ¿Cómo está él?
- Supongo que está bien, Mamá nunca es muy sincera al respecto, no quiere preocuparme.
- Suena como una buena madre - su sonrisa había regresado, pero ahora era una sonrisa llena de nostalgia y melancolía, como si su mente viajara décadas atrás.
- Lo es, sin embargo es frustrante no saber la condición de mi padre, vine aquí para mejorar su salud, creo que tengo derecho a saberlo.
- No te enfades con ella, simplemente está cuidado de ti, es lo que hacen las madres.
Quería preguntarle acerca de su madre, la mujer retratada en su cuadernillo, casi tan hermosa como Dan, pero sabía que sería un tema oscuro para él, un recuerdo en el cual no querría sumergirse por más bello que fuese, después de todo la realidad le recordaría una vez más que ya no la tenía.
¿Quieres que te confiese algo? - volvió a hablar Dean aún con tono melancólico - esta chaqueta también es un recuerdo de mi padre, por eso siempre la llevo puesta… no somos tan diferentes.
Era cierto, la chaqueta de cuero marrón parecía ser una prenda clavada permanentemente a su cuerpo, siempre la usaba a pesar de ser una o dos tallas más grande y sin importar el clima, nunca pensé que la llevara por alguna razón especial.
Tu padre… - comencé sin poder hallar las palabras correctas.
- ¿También murió? No, no lo creo, nos separamos después de… después de la muerte de Sammy. Ya sabes, cuando pierdes a un ser querido la familia tiende a separarse, justo en el momento en que debería estar más unida, es irónico.
- Lamento oír eso.
- No lo sientas, Papá tenía sus motivos para irse.
Justo en ese instante Jo regresó, trayendo nuestro pedido en una bandeja. Sin decir nada, dejó todo sobre la mesa, viendome aún con desconfianza, Dean le agradeció con una enorme sonrisa, pero ella no respondió, sólo asintió con la cabeza antes de alejarse.
Me da la impresión de que no le agrado - dije en voz baja, aún sabiendo que con la música ella no podría escucharme aunque gritase.
- Jo es algo sobreprotectora, es como una hermana para mí, no te lo tomes personal.
- ¿Hace cuánto se conocen? - pregunté, sintiendo alivio de haber cambiado el tema, no disfrutaba hablar de mis problemas personales y mucho menos disfrutaba ver la mirada llena de tristeza en el rostro de Dean cuando nos desviábamos hacia esa clase de temas.
- Desde que me mudé aquí, en ese entonces ni siquiera conocía a Sam. Jo y su madre me acogieron como una familia, son buenas personas, no te dejes intimidar, simplemente creen que me están protegiendo.
Quería preguntarle por qué razón creían que necesitaría protección, pero ambos lo sabíamos perfectamente, así que preferí dejarle comer su hamburguesa tranquilo.
Dean abrió su boca más de lo que creía posible, y devoró media hamburguesa de un solo bocado. Al instante en que sus papilas gustativas degustaron el sabor de la carne combinada con el queso, Dean cerró sus ojos en un gesto de placer y dejó escapar un gemido, audible incluso por encima de la música. Inmediatamente mi mente vagó hacia lugares oscuros, sin darme cuenta comencé a imaginar ese sonido escapando de sus labios provocativos en medio de la noche, mientras yacía desnudo en su cama, con la piel brillante y enrojecida, su propia mano entre sus muslos temblorosos, moviéndose al ritmo de su respiración agitada.
¿No piensas comer? - me preguntó Dean con diversión, entonces me di cuenta de que había estado mirándole fijamente largo rato mientras comía.
- Oh por supuesto … yo… sólo quería asegurarme de que no estuviera envenenada - intenté bromear torpemente, sintiendo mis mejillas arder por la vergüenza y la penosa excitación que crecía entre mis piernas.
Tomé un enorme trago de cerveza mientras cruzaba Las piernas, intentando disimular la evidencia de mis fantasías; Dean era un joven hermoso, no me sorprendía que hubiese llegado a imaginar tal cosa, sin embargo debía aprender a controlar mis impulsos si no quería ser descubierto algún día. Afortunadamente por ahora, debajo de la mesa, sabía que Dean no podía verme.
¿Y? - me preguntó, mirándome expectante, como si esperase que comprendiera lo que intentaba preguntar - ¿No son las mejores hamburguesas de la ciudad?
- No he probado muchas hamburguesas desde que me mudé aquí, pero admito que tienen buen sabor.
Dean sonrió complacido, entonces su sonrisa volvió a desvanecerse lentamente - Así que… ¿de qué querías hablar?
De repente la ilusión se rompió, por un momento había sentido que simplemente pasaba el tiempo con un amigo, que no había nada malo en el mundo, que sólo éramos Dean y yo compartiendo algunas cervezas; pero la realidad era muy diferente, apenas éramos conocidos y lo que hacíamos no estaba bien, por otro lado habían problemas que no podíamos seguir ignorando.
Hablabas de querer cancelar mi clase ¿por qué, Dean?
- Yo… de repente ya no estoy tan seguro de eso. Estoy un poco confundido - miró al suelo avergonzado y deseé poder ver sus ojos bajo esos lentes oscuros.
- ¿Y qué te hace sentir tan confundido?
- Son muchas cosas, Cas, por un lado dudo que con mi desempeño pueda aprobar, ni tu clase, ni ninguna otra. Hay algunas situaciones que me impiden asistir a clases y entregar mis proyectos a tiempo, he llegado hasta donde estoy con la ayuda de muchos maestros, pero algunos se han cansado de ayudarme y no puedo depender de su caridad… tal vez mi destino sea lavar autos o barrer pisos.
- Dean - dije con tono severo, dedicándole una mirada fría - no me gusta que hables así, tienes la oportunidad de aprobar, de graduarte, por favor no la tires por la borda. Mira, todo lo que tienes que hacer es hablar, si la razón de tu ausencia es válida, estoy seguro de que yo y mis compañeros podremos ayudarte…. sólo habla conmigo, yo me encargaré de convencer a los demás.
Dean guardó silencio por un largo rato, mirando algún punto sobre la mesa. Abrió la boca dudoso un par de veces, pero al final no dijo nada, entonces suspiró y en su lugar se quitó los lentes oscuros, enseñándome un ojo hinchado y amoratado.
Hace una semana se veía mucho peor, no quería presentarme a clases con esa apariencia.
-Por Dios, Dean - exclamé, sin poder disimular la ira que sentía crecer en aquel momento, contra Sam, contra Dean y contra mí mismo por no haber hecho nada para evitarlo, ciertamente no era mi problema, sin embargo pude haber hecho algo más que quedarme de brazos cruzados mientras escuchaba los gritos y los golpes del otro lado - ¿Sam te hizo eso?
- Me lo hice yo mismo - respondió cortante.
- No mientas, escuché los golpes el otro día… la manera como te trataba… Dean, lo que te hace no está bien.
- He dicho que no es su culpa.
- ¿Por qué lo sigues defendiendo?
- No lo defiendo, solo digo la verdad.
Suspiré con frustración, no comprendía cómo Sam no sería culpable, me preguntaba de qué manera habría retorcido las percepciones de Dean para hacerle creer que era culpable de todas las golpizas sin sentido; quizás le había dado motivos de disgusto, pero nada podía justificar la violencia, el maltrato físico y quizás psicológico entre una pareja que dice amarse.
No me mires así, no soy una maldita víctima - volvió a ponerse los lentes en su sitio, sus labios ligeramente torcidos en un gesto de disgusto.
- ¿Por qué estás con él? - tuve que preguntarlo, tenía que saber por qué razón seguía a su lado, soportando semejante calvario, aunque probablemente diría que lo amaba.
- Supongo que lo necesito - respondió vagamente.
- ¿Lo necesitas? ¿Para qué lo nocesitas?
- Eres muy curioso, Cas, pero creo que eso no te incumbe.
Guardé silencio un momento, comprendía que Dean no quería hablar del asunto, tampoco quería presionarlo, pero mi mente me traicionaba y me impedía callar con todas mis dudas.
¿Lo amas? - insistí.
Dean suspiró con fuerza, llevándose los dedos al puente de la nariz - Sí, supongo que sí… pero quizás no de la manera que él merezca.
- ¿Qué quieres decir?
- Amo a Sam y me gusta estar con él, no soportaría que nadie le hiciera daño… pero no lo veo como a un amante ¿entiendes? nunca lo he hecho en realidad; no me gusta el sexo con él, siento escalofrío cuando me toca, ni siquiera siento la necesidad de besarlo o tomarlo de la mano… pero no quiero dejarlo sin embargo.
Por supuesto que sentiría de esa manera, cuando probablemente el sexo con Sam sería salvaje y violento, quizás ahora su mente asociaba el tacto de Sam con el miedo y el dolor, por eso quizás se estremecía cuando lo tocaba, pero si de algo estaba seguro, era de que Dean ya no lo amaba.
- No entiendo, Dean, él te hace daño, no lo amas y aún así sigues con él.
- No espero que entiendas, aunque te lo explique jamás lo entenderías, simplemente Sam es justo lo que necesito, aunque no sea justo lo que quiero.
- Suena confuso.
- Lo es y prefiero no seguir hablando de eso.
- De acuerdo - me resigné por el momento, no queriendo hacer el ambiente más tenso, no queriendo alejar a Dean - entonces, volviendo al tema anterior, creo que puedo ayudarte, puedo recibir tus proyectos fuera del tiempo pactado, sin embargo tus notas serán inferiores a las de aquellos que entreguen sus proyectos de manera puntual, creo que es lo justo, así tendrás que esforzarte más.
- Suena bastante justo - estuvo de acuerdo - sin embargo ¿qué hay de los demás? no me basta con aprobar sólo tu clase.
- Hablaré con ellos, lo prometo, voy a convencerlos.
Dean rió con tristeza, como si algo de la situación se le antojase absurdo - ¿Qué sucede? - le pregunté confundido.
¿Por qué te interesa tanto ayudarme? nunca he pedido tu ayuda y sin embargo sigues intentándolo.
- Me preocupo por mis estudiantes, eso es todo - realmente pensaba que era esa la razón.
- Aún eres nuevo en esto, con el tiempo dejarás de pensar de esa manera - auguró Dean como si fuese un hecho.
- Espero que no - Y era un hecho, Dean tenía razón, sin embargo en ese entonces no nos dábamos cuenta de que él era especial.
- ¿Sabes? - pensé que no querrías hablarme de nuevo después de lo que pasó en tu casa, en parte, fue una de las razones por las que quise cancelar tu clase.
- ¿Por qué haría eso? no fue tu culpa.
- Sólo pensé que querrías mantenerte alejado de problemas como estos. No quiero causarte problemas, Cas.
- No veo cómo lo harías - no quise comentarle acerca de la visita inesperada de Sam en la cafetería y de qué manera pensaba que podría convertirse en un problema.
.
Tal como Dean había previsto, la cuenta no fue muy costosa, pues todo lo que él había consumido corría por cuenta de la casa. Habíamos perdido la noción del tiempo y ya estaba bastante entrada la noche cuando decidimos regresar a casa. Una vez en el Impala de Dean, me permití relajarme.
¿Te importa si me quito los lentes? no puedo ver las calles con esto puesto - Dijo a la vez que desnudaba sus bellos ojos lastimados. Comprendía perfectamente, no podría ver nada con ellos en la oscuridad de la noche, sin embargo, no pude evitar estremecerme al ver de nuevo la señal de maltrato arruinando el rostro de Dean.
- No hay problema - respondí de manera tardía - es mejor evitar un accidente.
- ¿Dudas de mis capacidades?
- Por supuesto que no - retarlo ahora sólo empeoraría la situación.
Dean sonrió, iluminando de repente las calles con el blanco perfecto de sus dientes y condujo el resto del trayecto en silencio, disfrutando del suave rugir del motor acompañado del sonido de la música.
Cuando llegamos a casa, Dean estacionó el auto en el mismo lugar de siempre y me miró con nostalgia antes de salir, como si nos estuviesemos despidiendo para siempre, lo seguí en silencio y subimos hasta nuestro piso sin compartir miradas. Cuando estuvimos en frente de nuestras puertas Dean me miró fijamente, me di cuenta de que sus mejillas se hallaban sonrojadas.
Oye Cas - murmuró en voz baja - muchas gracias… por todo.
Entonces se acercó a mí, tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar y sin antes darme cuenta, sus labios suaves y perfectos se habían unido a los míos, secos y necesitados. Debí haberme apartado, después de todo era mi estudiante, no podía permitirme sucumbir ante tales deseos, pero también era humano y cuando los labios de Dean comenzaron a moverse, no pude hacer otra cosa que corresponder.
Recuerdo perfectamente el olor del cuero de su chaqueta y el olor de la crema de afeitar impregnado en su rostro, sus labios sabían a menta y la sensación de sus besos era perfecta, mucho más que placentera. Dean, como un mago o un vampiro, drenaba toda mi sangre y la enviaba directo al sur, justo entre mis piernas. De nuevo sentí endurecer, pero no podía pensar en la vergüenza ahora, no cuando Dean respiraba de manera tan agitada y no cuando disfrutaba más de lo que hubiese imaginado.
Transcurrieron varios minutos, cuando en contra de mi voluntad Dean se apartó, sus mejillas sonrojadas, sus labios rosas e hinchados, su cabello despeinado; confieso que quería arrancarle la ropa en ese mismo instante, pero aún tenía algo de autocontrol.
Eso no estuvo mal, nos vemos luego, Cas - dijo con una sonrisa, antes de entrar en su propio apartamento.
Yo me quedé congelado, como un idiota, echando raíces en mi sitio. Por mi mente pasaban miles de cosas que pude haber hecho o dicho en el instante y otras miles que no debí hacer, pero ya era tarde y lo peor de todo era que no me arrepentía de nada, porque ahora mismo un sentimiento de alegría y plenitud llenaban mi alma, algo que nunca antes había sentido ni esperé sentir pronto.
.
Tan pronto como llegó el día, me di a la tarea de hablar con cada uno de los maestos de Dean, tenía que convencerlos, tenía que ayudar a Dean pronto si no quería perderle de vista, porque estaba convencido de que no sólo tenía que hacer que aprobara, sino también que dejase a Sam de una vez por todas, tenía la tonta idea de que podría arreglar su vida, hacerle feliz de alguna manera.
Sorprendentemente en algunas asignaturas no fue necesario hablar, pues sus notas eran decentes, en cuanto a las demás, sus maestros estuvieron de acuerdo en darle una segunda oportunidad siempre y cuando Dean se esforzara lo suficiente, Sin embargo, Benny Laffite, parecía tener problemas con ello.
Supongo que vienes para hablar acerca de Winchester - fue lo que dijo cuando me senté a su lado en la cafetería - esperaba que vinieras.
- Lo sé, le prometí que hablaría con todos ustedes, sólo faltas tú.
- ¿Me dejaste para el final por alguna razón en específico?
- Tal vez, él piensa que sería difícil convencerte - fui sincero al respecto.
- Y él sabe perfectamente la razón.
No comprendía de qué hablaba, siempre había considerado a Benny una buena persona, justo y flexible cuando era necesario, estaba seguro de que Dean exageraba cuando decía que Benny jamás le ayudaría.
Escucha, Benny, no sé qué clase de problemas existan entre ustedes dos, pero Dean Winchester necesita nuestra ayuda… él tiene algunos problemas que le impiden entregar sus proyectos a tiempo...
- Estoy al tanto de ello - respondió cortante - escucha, Castiel, no hay ninguna clase de problema entre Dean y yo, por el contrario, el chico me agrada.
- ¿Entonces por qué te niegas a ayudarlo?
- Tú eres quien se niega a ayudarlo, le estás dejando las cosas demasiado fácil.
- ¿Fácil? tendrá que esforzarse el doble en sus proyectos si quiere aprobar, no veo lo fácil en esta situación.
- No me refiero a lo académico.
Ahora estaba aún más confundido que antes - explícate.
Escucha, no sé qué tan sincero habrá sido Dean contigo cuando te habló sobre sus problemas.
- Bastante sincero, estoy seguro.
- Bien - Benny suspiró, como si se le hubiese concedido el permiso para hablar libremente - Sé los problemas por los que Dean atraviesa, cuando comencé a trabajar aquí, hace ya algunos años, también quise ayudarlo; Dean aprobó muchas clases gracias a mí, porque seamos sinceros, qué se puede esperar de un estudiante mediocre que no entrega sus proyectos a tiempo, definitivamente no tendría oportunidad de terminar su carrera; pero vi los moretones en su rostro y supe que tenía problemas, así que decidí darle un empujón… Pero mientras más le ayudaba, más se ausentaba, su pupitre permanecía vacío casi todo el tiempo y cada vez que venía a clases, las heridas eran peores, cojeaba, apenas hablaba, temía que en cualquier momento recibiría la noticia de que había muerto.
Me estremecí al escucharlo, sonaba mucho peor de lo que había visto hasta el momento, porque a pesar de las heridas, Dean aún bromeaba y sonreía, nada parecía opacar su personalidad juguetona.
Entonces un día me di cuenta de cuál era el problema. Vi a su novio recogerlo en su auto y la forma en que lo trataba… Dios, quería golpearlo en ese mismo instante. Pero a Dean no parecía molestarle, actuaba sumiso y obediente, como si no fuera el mismo Dean temperamental y tenaz que todos conocemos. Supe que su novio lo maltrataba, que vivían juntos y por alguna razón Dean lamía su trasero.
Apreté los puños con enojo, con cada palabra de Benny, sentía odiar aún más a Sam.
Era un hombre mucho mayor que él y parecía bastante feo en mi opinión… tal vez tenía dinero, es la única explicación que encuentro para que un joven guapo como él esté con un tipo como ese.
Me quedé helado ante las palabras de Benny; su compañero describía a un hombre completamente diferente a Sam, su descripción no encajaba en lo más mínimo; Sam era un chico bastante joven, quizás algunos años menor que Dean, sus rasgos parecían muy juveniles, aunque su estatura y su cuerpo perfectamente musculoso a veces me hacían dudar, pero si de algo estaba seguro, era de que Sam era un hombre atractivo, lo suficientemente atractivo para salir con Dean.
El punto es que... - continuó Benny ignorando mi evidente consternación - un día decidí ponerle un ultimátum, o asistía a mis clases y entregaba los proyectos en el tiempo pactado o por mi parte podría reprobar. Una parte de mí pensaba que reprobaría que dejaría la universidad y no le volvería a ver jamás, pero en el fondo deseaba que simplemente asistiera a mis clases… y así lo hizo, y mientras más asistía menos frecuentes eran sus heridas. Me di cuenta de que la universidad lo mantenía lejos de casa y por ende lo protegía del maltrato de su pareja. Mira, Castiel, Dean debe establecer prioridades, decidir si prefiere seguir con un hombre que le hace más mal que bien o decidir si quiere terminar su carrera… te aseguro que elegirá la segunda opción, es la mejor forma que conozco de ayudarle.
Pero yo no estaba tan seguro de ello, porque Dean ya no seguía con ese hombre y aunque tampoco amaba a Sam, le había dejado muy claro que no tenía planes de dejarlo, por el contrario, planeaba dejar la universidad - Creo que su teoría es falsa - me atreví a decir - temo que Dean reprobará y dejará la universidad, se quedará con su novio y quizás pueda terminar muerto algún día; quiero evitar eso a toda costa, tal vez Dean esté con su pareja por dinero, entonces si termina su carrera podrá conseguir un buen empleo y se alejará de él.
Benny se rió discretamente - seamos realistas, Cas, Dean no va a convertirse en médico o abogado, va a ser un artista, un artista mediocre… si no logra destacar por encima de más de un millón de artistas talentosos en nuestra ciudad, apenas tendrá suficiente para su sustento.
Suspiré, dándome cuenta de que era imposible convencer a Benny, no importaba cuanto insistiera, Benny tenía claras sus propias ideas e iba a seguirlas aunque estuviese equivocado.
Entiendo, no concuerdo con usted, profesor, sin embargo no vale la pena insistir, le agradezco de todos modos.
- Espero que no te enfades por esto, Castiel, algún día comprenderás lo que digo.
Realmente lo dudaba, especialmente teniendo en cuenta el hecho de que Dean había dejado su pareja abusiva justo para caer en los brazos de otro hombre que también lo maltrataba; por supuesto, Benny lo ignoraba, pero yo estaba seguro de que había otro problema más allá del dinero.
.
Cuando llegué a casa, justo en los pasillos de nuestro piso, escuché la voz de Dean, susurrando suave y discretamente; me asomé con cuidado, ocultándome tras una esquina y pude observar a Dean de espaldas, sosteniendo el teléfono fuertemente contra su oído, pasaba sus manos por su cabello en señal de nerviosismo, me hacía preguntarme con quién estaría hablando.
Vamos, contesta, contesta - me di cuenta de que era eso lo que repetía en bajos susurros; de pronto, alzó la voz y comenzó a hablar con un tono más natural- hey, Papá, soy yo… de nuevo. Mira, no quiero molestarte, solo quería hacerte saber que estoy bien… por si te interesa. Por favor llámame o déjame algún mensaje, sólo quiero saber si aún sigues vivo, te juro que no volveré a molestarte.
Entonces colgó, dejando caer su peso contra la pared. Sentí mi corazón romperse en miles de trocitos, no sabía qué habría hecho Dean para merecer el odio de su padre, no sabía qué tan cierto era que había causado la muerte de su hermano, pero de seguro, Dean sería lo único que le quedaba a ese hombre y era claro que no estaba siguiendo el mejor de los caminos; su padre debería estar allí, apoyándolo, guiandolo como un verdadero padre, si así fuese, entonces Dean quizás no estaría buscando afecto en los brazos de un hombre violento.
Dean no esperó a que el hombre le devolviera la llamada, probablemente nunca lo hacía, así que metió su teléfono de vuelta en su bolsillo y exhalando de nuevo se dispuso a entrar en su apartamento.
Hola Dean - saludé, saliendo de mi escondite, fingiendo que apenas regresaba del trabajo, Dean se dio la vuelta para mirarme y la sonrisa tardó apenas unos segundos en aparecer en su rostro.
- Hey, Cas, es bueno verte, llegas temprano a casa.
- Siempre lo hago los jueves.
- Eso es bueno ¿qué tal tu día?
- Muy bien ¿qué tal el tuyo? - podía palparse la tensión en el ambiente, en especial cuando no dejaba de mirar su labios y recordar la suave sensación sobre los míos.
- Bien, un día aburrido - dijo con indiferencia mientras se encogía de hombros, estaba seguro de que nunca me hablaría acerca de su padre - tu cara me dice que tienes algo qué decirme ¿quieres pasar?
- ¿Qué hay de Sam?
- Hoy llegará tarde a casa, además, no es como si fuera a hacerte algo, te aseguro que es completamente inofensivo.
- Lo dudo - sin embargo me encontré entrando en el húmedo apartamento.
Adentro era más o menos como esperaba, frío, desordenado, con botellas de cerveza por todo el lugar. habían grietas en todos los vidrios, mesas, espejos y abolladuras en las paredes, casi esperaba encontrar sangre en el suelo, pero por lo demás todo estaba limpio.
- ¿Quieres una cerveza? - preguntó Dean, inclinado frente a la vieja nevera.
- Gracias, estoy bien - Dean se encogió de hombros y tomó una cerveza para él, la destapó con el borde de la mesa y fue a sentarse a mi lado en el sofá.
- Escupe - tardé un segundo en comprender lo que quería decir.
- Hablé con tus maestros, todos accedieron, deberás esforzarte el doble pero tendrás la oportunidad de aprobar, sólo tienes que ponerte en contacto con ellos… sin embargo, a Benny Laffite, fue imposible convencerlo.
- Está bien, no esperaba que lo hicieras, de hecho ya hiciste demasiado, te lo agradezco - me dijo con una sonrisa que parecía sincera.
- No hay de qué… sin embargo, Dean, el hecho de que no puedas asistir a clases no quiere decir que no puedas trabajar en tus proyectos desde casa, tienes que ser consciente y no dejar que todo lo que he hecho por ti haya sido en vano.
- Lo sé, siempre he sido consciente, pero comprenderás que así como mi cara se ve arruinada, lo mismo sucede a veces con mis proyectos.
- ¡Maldición Dean! por qué no simplemente lo dejas ¿qué no ves? está arruinando tu vida, está arruinando tu carrera, todo lo que has construído. Si no lo amas ¿por qué sigues aquí? no lo entiendo - de repente había perdido la compostura y Dean estaba tan sorprendido como yo.
- Cas, creo haber sido muy claro al respecto, Sam no tiene la culpa de nada, él no está arruinando nada, sólo hace lo que tiene que hacer.
- ¿Lo que tiene que hacer? ¿estás loco? ¿qué eres, alguna clase de masoquista?
- ¿Y qué si lo soy? es mi vida y el hecho de que seas mi maestro no te da el derecho de entrometerte - Se levantó de su asiento y comenzó a caminar por toda la casa para calmar su frustración.
- Me preocupo, no sólo como tu maestro sino también como tu amigo.
- No somos tal cosa.
No puedo negar que las palabras de Dean se clavaron profundo, apuñalando mi pecho.
- mira - agregó - no te lo tomes a mal, me agradas, pero apenas nos conocemos.
- ¿Si es así, entonces por qué me besaste? ¿a qué estás jugando, Dean?
El rostro de Dean se sonrojó como si se avergonzara ante el recuerdo - ¡no lo sé! sólo lo hice y ya, quería agradecerte y no sabía cómo, ni siquiera lo pensé.
- Algo me dice que nunca lograré comprenderte.
- No tienes que hacerlo.
Suspiré con resignación - bien, como quieras, de todos modos no vine aquí para hablar de eso - saqué de mi bolsillo un papel y lo entregué con desdén - es la lista de deberes que debes entregarme, háblame si tienes alguna duda.
Entonces me alejé, Dean se quedó allí sentado, leyendo el papel, no dijo nada, ni un gracias, ni un adiós, detrás de mí sólo quedó un cuarto silencioso.
