Chapter Text
"Ayúdanos a encontrarle un novio al líder del dormitorio de Heartslabyul.
Anónimamente, los naipes".
Palabras más, palabras menos, esa es la petición en concreto que reza una de las cartas más recientes traídas por los gemelos. Jade y Floyd esperan. No obstante, la cara del jefe dice más que miles de ellas, todas evaporándose tras un profundo suspiro.
—Esta es la tercera petición romántica de esta semana. Y apenas es lunes.
—Bueno… ya sabe cómo son. Además, somos adolescentes —destaca Jade como parte de la rutina.
Azul no está conforme con esa respuesta, no en esta ocasión al menos. Empuña las manos y las deja caer sobre el escritorio, un borboteo se alza en su estómago que puntualiza con un ceño fruncido y un tono irritado: —Soy la encarnación de la bruja del mar, no Cupido.
Jade permanece con los labios cerrados, asintiendo porque es verdad, pero una risita escapa en boca de Floyd.
—Vamos, jefe ~ Seguramente les podrá pedir algo interesante a cambio de tan ardua tarea ~
Su gemelo no tarda en sacudir el señuelo que tienden frente a Azul. —Después de todo, se trata de un dormitorio como Heartslabyul… Las magias únicas de los estudiantes son bastante peculiares ahí. Algún provecho podemos sacar.
El líder de dormitorio cambia de semblante. Eleva con gravedad una ceja, balanceando pros y contras pues sabe, y muy bien, que será una petición incluso más difícil de cumplir que la del líder de Pomefiore.
De alguna forma, con aquel silencio y mueca, los gemelos Leech saben que han cumplido el primer paso hacia su objetivo, compartiendo una sonrisita. Si se les mira bien, incluso se puede decir que ese ojo colorido que los conecta, brilla.
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Floyd se desparrama en el largo mueble dentro del espacio privado del Mostro Lounge, aprovechando que Azul no se encuentra presente y que su gemelo está ordenando cosas sobre el escritorio.
—… Jade…
—¿Hm? ¿Qué pasa, Floyd? —atiende, sin perder de vista los cuadernos y sus cálculos para dejarlo todo simétricamente perfecto.
Se incorpora de su posición de descanso, levantando su peso con pereza y esfuerzo, hasta suspirar cuando logra sentarse. —¿Y si el rey pez dorado y el jefe no se llevan bien?
Sin embargo, sus cálculos se tornan confusos al oír eso. Parpadea. Alza con especial lentitud la cabeza, enfocándose en su hermano.
—¿Oh? ¿Por qué te preguntas eso, Floyd? —inquiere.
El aludido se encoge de hombros, volviendo a dejarse caer pero ahora acomodándose con los brazos bajo la nuca. —Hum ~ El pez dorado se enoja fácilmente, ¡aunque es divertido verlo así! ~ Y el jefe no es nada divertido a veces para esas cosas…
Jade escucha con atención, pero también capta los gestos de Floyd. Guarda silencio, hasta que desliza una de sus manos bajo el mentón.
—Oh… es cierto —confirma—. Pero si las cosas salen bien, los resultados nos serán muy satisfactorios, ¿no lo crees?
—¡Hah! ~ Es verdad ~ —Y se le escapa una de esas risas tan propias, casi de manera infantil detrás de ese semblante que puede ser aterrador—. Y si firman el contrato, eso significa que podemos pedirles algo a cambio también, ¿cierto? ~
Jade esboza una de esas imperceptibles sonrisas, mas no para la vista aguda de su gemelo. Junta las manos, emparejando dedos con dedos. Le gusta verlo más tranquilo y risueño.
—Así es. Recuerda que "no podemos dar sin recibir nada a cambio" —cita, con una risa profunda abandonando sus labios sin perder la cortesía.
Floyd cierra los ojos con gusto y sintiéndose entretenido, añadiendo: —Nos vamos a divertir mucho, ¿no, Jade? ~
Y el dichoso se aparta del escritorio, ahora estando más cerca de su gemelo.
—No lo pongas en duda, Floyd.
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—Esto no es una buena idea, chicos. De verdad, lo mejor será que…
—¡Vamos, Trey! No seas miedoso. No pienso ir otra vez al dormitorio si ya estamos a nada de la bruja y los gemelos.
Y, prácticamente, es cierto. El grupo de cartas yace frente a la puerta que les llevará al Mostro Lounge, juntas y con un montón de dudas carcomiendo la cabeza Trey, porque si aquello sale mal, no quiere ni pensar en las consecuencias.
—Lo peor que puede pasar es que nos digan que no —señala Deuce, sacando a relucir esa parte lógica que los de primer año suelen tener bien escondida.
Trey tiene que admitir que tiene un punto. —De todas formas no hay que tomarlo a la ligera, de Octavinelle y Azul se puede esperar de todo. Hay que tener cuidado. ¿Cierto, Cater?
—…
—¿Cater?
—¿Eh?
—¿Nos estás escuchando?
Se plasma una sonrisita despreocupada en su expresión previamente ensimismada. —No realmente ~
—¡Cater, deja a tu novio pixel que esto es importante! —Se queja Ace.
El pelinaranja alza una ceja ante el comentario de Ace y hace un gesto con el teléfono en el aire. —Solo porque tú no tengas novio no quiere decir que los demás no podamos hablar con los nuestros.
—¡Mi soltería no tiene nada que ver aquí! —enfatiza el muchacho, con la risa de Deuce que se reproduce al fondo—. Ya, no importa, ¡vamos de una vez!
Dicho y hecho, el grupo de Heartslabyul ingresa a la cafetería. Hay un curioso silencio acentuado a los alrededores una vez cierran la puerta tras ellos.
—¡¿HOLA?! ¡¿HAY ALGUIEN AQUÍ?!
—¡ACE!
—Qué poca clase tienes…
—Pfff… ni que estuviesemos en Pomefiore.
Trey escanea la zona, y es cierto, el Mostro Lounge está extrañamente vacío. Aunque es casi la hora de cierre en un día escolar.
—¡Hay que aprovechar! —Cater no pierde el tiempo en pararse de espaldas en uno de los grandes cristales que se guardan vida marina del otro lado, y apunta su cámara frontal al rostro. —Cheeese ~
El resto del grupo lo mira con curiosidad, mas ninguno dice nada, sobre todo Ace y Deuce quienes recorren sin cesar las mesas en busca de los dueños.
Y de repente, una voz a sus espaldas musita: —¿Podemos ayudarlos en algo?
A Ace y Deuce se les escapa el aire entre el chillido y la forma en que agitan su cuerpo, girándose y tensando los hombros ni bien uno de los gemelos se aparece como un fantasma. Más tarde se harán bromas al respecto. Trey y Cater se enfocan en la esquina de la cafetería de donde provinieron los gritos, advirtiendo también la presencia de uno de los Leech.
¿Jade o Floyd? La pregunta se responde sola cuando otro aparece detrás de ellos.
—Ah…~ Jade, mira quiénes vinieron ~
Cater, casi sin darse cuenta, vuelve a guardar el teléfono en su bolsillo en presencia de ambos Leech ni bien voltea hacia Floyd, tal y como lo imita Trey. La sonrisita de su selfie se le medio borra, tragando ahora un poco. Aun así, trata de mantener la postura: —Hey, Floyd ~
Una vez que el corazón regresa a su sitio en el pecho de los estudiantes nuevos, es Ace quien, como es costumbre, hace alarde de ser un boca floja. —¿Y bien? ¿Le pasaron a su jefe nuestra carta o no?
—Para fortuna suya, así ha sido. Una propuesta tremendamente interesante, debo admitir… Azul no lo pensó así en un inicio, pero parece que está considerando tomarla al fin y al cabo.
—Aunque les va a costar ~
Puntualiza el gemelo más impredecible, ganando de nuevo la atención de Cater y Trey, dejándolos ligeramente inquietos con las implicaciones.
—Por supuesto. No hemos hablado acerca de cómo nos van a pagar esa petición… ya conocen las políticas con las cuales nos regimos por aquí.
Los hermanos Leech no dejan lugar para el silencio, cada palabra que emiten complementa y enfatiza las del otro. Hay un no sé qué aterrador en ese detalle, sentimiento que ocupa la mente de los tercer año que han estado ahí para oír las historias y ver las consecuencias. En el caso de Ace y Deuce, es lo opuesto.
—¿Hm? Sí, sí, no tienen que repetirlo, ya lo sabemos. ¿Qué rayos es lo que quieren ustedes y Azul?
Jade y Floyd intercambian miradas, suspendiendo un aura que no les simpatiza a Trey y Cater.
—Será mejor que hablemos en una zona más… privada —anuncia Jade—. Acompáñennos, el jefe los está esperando.
