Chapter Text
Nagisa aparentemente era bueno explicando las cosas. Aparentemente, porque realmente no le estabas poniendo mucha atención. Mas que nada por tratar de procesar lo que estaba diciendo (aunque el hecho de estar tan cerca suyo tampoco te ayudaba a concentrarte mucho).
Caminaban juntos hacia el edificio principal, de donde algunos partían hacia la estación del subterráneo más cercana y otros eran recogidos por sus padres. El sol aún brillaba con fuerza, pero el clima era más agradable que en la mañana. O tal vez el estar en la presencia de Nagisa te hacía ignorar el clima. Una vez te había explicado un poco mejor lo que había sucedido en la mañana las cosas te habían quedado claras, pero eso no quitaba el hecho de que era una situación extraña. ¿En qué otra escuela te encontrarías con que tu profesor que es una creatura amarilla con tentáculos y súper velocidad, el entrenador de educación física es un agente del gobierno, y la maestra de inglés es una asesina profesional? Definitivamente no era una escuela común, pero ya estabas ahí y no pensabas desaprovechar la oportunidad.
De nuevo ibas absorbida tanto en tus pensamientos como en la conversación, cuando el cielo se comenzó a nublar. “Oh no,” pensaste, “si llueve todos sabemos a dónde irá esto. ¿Quién no conoce a la típica escena cliché de compartir sombrilla? Bueno, cálmate, ni siquiera está lloviendo aún y ya estás sobrepensando. Todo estará bien mientras no empieze a caer agua…”
Una gota cayó. Luego otra. Y luego otra más. Una ligera lluvia había comenzado a caer. Maldita sea. Ibas a comenzar a paniquearte, pero entonces recordaste que sí llevabas contigo un paraguas. ¡Qué suerte! Escena de shoujo chafa evitada. Lo sacaste de tu mochila y lo abriste, y después volteaste a ver a Nagisa. Asumirías que él también llevaba su paraguas…
De no ser porque él estaba comenzando a empaparse. Rayos. Parecía que la escena de shoujo chafa no iba a poder ser evitada. A menos qué…
“Ehhh, puedo compartir mi paraguas contigo, si quieres.”
“¿De verdad? Gracias, pero estoy bien. Sólo es agua, no me molesta mojarme.”
“Mala suerte, ya hice una oferta y no descansaré hasta que la aceptes.”
“Repito, muchas gracias, pero de verdad yo…”
“Lo quieras o no, ahora lo tienes.” Dejándote llevar por la situación, rápidamente pusiste el paraguas en su mano y lo dejaste caer, dejando a Nagisa sin otra opción más que tomarlo.
“Yo…”
Con tus dos manos tomaste su mano que tenía el paraguas y lo miraste a los ojos. “No es muy educado de tu parte rechazar mi ayuda.” le dijiste con una expresión algo sarcástica.
¿Qué rayos acababas de decir y hacer? Nunca habías hecho ese tipo de avance, ser así no era tu estilo usual. Cuando te diste cuenta de la situación en la que estabas comenzaste a sentir cómo la temperatura de tu rostro aumentaba y tus mejillas enrojecían. En un pánico soltaste su mano y te volteaste al otro lado. Querías salir huyendo de ahí.
“Muchas gracias por, por la charla de hoy. Nos, eh, vemos mañana, adiós.”
Saliste corriendo en medio de la lluvia antes de que tu cortocircuito cerebral empeorara. ¿Qué mosca te picó? Nunca antes te habías puesto así con nadie, ¿por qué ese chico hacía que tu cabeza diera vueltas y tu corazón latiera sólo con su presencia? Fue entonces que, mientras corrías empapada, te diste cuenta de lo que había sucedido. Nagisa te gustaba, con todo lo que eso implicaba. En el lugar y momento menos indicado, tu cerebro había decidido dejar de ser racional porque tu corazón había tomado el control. Y de todas las cosas en las que podrías estar pensando, ahora debías pensar en cómo manejar el tener un crush.
De todas las posibilidades que habías considerado para este año, las menos probables estaban sucediendo: Ser enviada a la clase E, tener que matar a tu profesor, y ahora estar enamorada. Bueno, uno no puede pensar en todo. Un claro ejemplo de ello era cómo en ese momento estabas pensando en que ahora te gustaba alguien, en vez de pensar en buscar refugio de la lluvia y no atrapar un resfriado. Aunque honestamente, enfermarte era la menor de tus preocupaciones en ese momento. Solamente esperabas que el día de mañana las cosas no fueran incómodas. Lo bueno es que Nagisa no parecía ser el tipo de persona en hacer las cosas incómodas, al contrario. Te sentías cómoda cuando estabas cerca de él, así que de cierto modo sabías (y esperabas) que no se lo tomaría a mal.
