Chapter Text
¿Cómo, por qué y exactamente qué pasó?
Kirishima Zen, no comprendía que estaba pasando con él, pero estaba seguro que no era algo completamente bueno...
Había oído hablar del amor a primera vista, pero no creía mucho en eso. En su vida, había existido ya un amor, que dejó su fuente de mayor orgullo como resultado, su hija Hiyori... Aunque esa era otra historia.
Onodera era el hijo de su jefe, lo conocía desde pequeño y cuando recibió un rotundo rechazo de parte de su madre dado el amor que sentía por otro hombre, busco la manera de conversar con su padre y ponerlo en favor del castaño, cosa que por supuesto logró hacer con aquella habilidad innata para hablar que tenía.
En el trabajo odiaba ser el centro de atención pero en cuanto él más joven de los Onodera se enteró que fue por la plática que mantuvo con su padre fue inevitablemente catalogado como una gran persona que llamo de más la atención, y fue entonces que Ritsu pidió que fuera su padrino.
Pero nunca espero lo que pasó esa noche.
Se le había hecho tarde para la boda, pero vaya que jamás pensó que peinar a su propia hija sería el mayor reto de toda su vida...
Era él padrino de Onodera, cosa que le comprometía a dar un dulce discurso justo antes de que los novios bailaran por primera vez como pareja de esposos, y como pudo logró llegar y subir hasta la sala de la boda.
Y en cuanto entró lo vio justo de frente.
— ¡Por él novio! —repitió alzando su copa en dirección a Takano— ¡Y la novia! —dirigió la copa y la mirada a Ritsu— De parte de su amigo y padrino que ha consecuentado cada idea suya y nunca los dejara solos ¡Que por siempre estén satisfechos!
No sabía que pasó pero vaya que los ojos de ese hombre reflejaban dolor y tristeza... ¿Por qué sentía la necesidad de aliviar ese dolor?
Fue entonces que su corazón explotó ¡Boom! Así de simple.
— ¡Kirishima-san! —no se había dado cuenta de que se había perdido viendo a aquel hombre — pensé que no vendría.
Ritsu se veía tan feliz, y como lo envidiaba, desde que su hija comenzó a crecer y preguntar por su madre, había buscado alguna mujer que pudiera fungir como tal pero ninguna le convencía.
— ¿Por qué faltaría? Dije que sería tu padrino y te apoyaría. Solo llegamos un poco tarde...
— Disculpa de verdad Ritsu-chan, mi padre no es el mejor estilista.
Hiyori Kirishima, una niña feliz y muy bien educada, lucía un vestido de un color melocotón que combinaba con su ondulado cabello y sus ojos almendrados.
Terminado el discurso, el baile comenzó y de entre las mesas salieron parejas a lucir de sus pasos, buscaba con la mirada al hombre que le llamó la atención, pero no lograba verlo.
Hasta que la suerte estuvo de su lado, lo vio salir al balcón, lo siguió (a una distancia respetable) y sólo entonces se sintió torpe para hablar.
¿Cómo llamar su atención? — su mente quedó en blanco y ninguna idea le parecía suficiente.
— ¡Papá! ¿Has visto a Takano-san? Él traje le luce muy bien, es él príncipe que te dije.
— No puedo creer que deba estar celoso de una niña de diez años... —Ritsu venía tras de ella.
Hiyori, desde que conoció a Takano había dicho que parecía un príncipe de cuentos de hadas, Onodera estaba de acuerdo secretamente pero Kirishima había decidido pintar una distancia entre ese chico y su hija. Cosas de padres...
— Hiyo, ¿Por qué no sales a bailar con Takano? Dijiste que esta noche no dejarías pasar esa oportunidad.
— ¿Puedo Onodera-san? —admiraba a Takano, pero entendía que ahora no estaba totalmente libre.
— ¿Quién puede decir que no a esos ojos? Diviértete con él —la pequeña salió corriendo en busca de su pareja de baile—. ¿Pasa algo Kirishima-san?
— ¿Eh?
— Bueno si alejo a Hiyori pensé que quería hablar de algo...
Tal vez no fuesen amigos de hace mucho tiempo, pero era obvio que Onodera supo leer su mente.
— ¿Cómo supiste que estabas enamorado?
— Ah... B-bueno... E-eh esoooo fue... ¿Cómo decirlo? —bajo la mirada avergonzado— A primera vista... Supongo... Takano y yo nos encontramos en un pasillo de la biblioteca, no alcanzaba un libro y en mi necedad prácticamente me colgué del librero, jalando varios libros, pero antes de que cayeran encima de mí, él los atrapo. Después de eso fue por Yokozawa-san que nos pudimos conocer bien...
— Ya veo entonces...
— ¡Espere! No conoce a Yokozawa-san, es el padrino de Takano-san. ¡A él le debemos todo!
Sin más Ritsu le tomo de la muñeca y lo dirigió al balcón, junto a aquel hombre que había estado buscando, su mente comenzó a unir los hilos entonces.
— ¿Yokozawa? —Ritsu le llamó— Gracias por las palabras de tu discurso, pudiste haber evitado lo de la novia. —ambos rieron— lamento que lo hayas tenido que hacer solo. Te presentó a mi padrino, Kirishima Zen.
Correspondió al saludo, bastante amable disculpándose por no acompañarlo en el discurso, explicó sus problemas con el tráfico. Sentía la mirada de Onodera sobre de él, y es que con pocas personas era así de abierto y sonriente.
— Los dejos solos, disculpen —vio que Yokozawa se tensó ante esa frase, Onodera se fue de nuevo hacia el salón.
El primer acto de su corazón fue darle un abrazo, buscar reconfortarlo.
— Lamento todo esto.
Llevaban minutos de conocerse y ya sentía quererlo.
— ¿Disculpe? No me molesta, pero ¿para qué el abrazo?
—Conmigo no necesitas hacerte el fuerte... Se te ve tan infeliz en este lugar. No luces satisfecho de esta boda. —hizo una ligera pausa, debía medí a bien sus palabras —Tú y yo sabemos que Onodera sera feliz con Takano —continuó hablando Kirishima— pero Takano no estará satisfecho —separo el abrazo viéndolo de frente y a los ojos— y tú tampoco estas satisfecho.
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Y aquí estaba una semana después, sonriendo a la pantalla de su teléfono por cada mensaje que se enviaban.
Yokozawa se portaba un tanto tsundere pero eso solo alentaba a Kirishima para molestarlo.
Se sentía perder cada vez que lo tenía de frente, sus ojos azules, tan diferentes de otros, profundos como el mar y cuando los mezclaba con alguna sonrisa, de verdad se sentía indefenso.
El siguiente paso fue hablar con Onodera, quien se emocionó de saber que no habían fallado sus corazonadas. De inmediato busco establecer relaciones entre las dos empresas, la editorial estaba teniendo problemas con la publicidad y el marketing, así que no dudo en llamar a su amigo para pedir ayuda.
— Este es mio —aseguró Kirishima.
— Mucha suerte Kirishima-san, no por nada le dicen "oso gruñón" —Ritsu no conocía muy bien a Kirishima pero podía asegurar que era divertido verlo enamorado. Sonriendo todo el día y verlo al tanto de sus mensajes, y repartiendo amor y paz por toda la oficina.
*
Dos meses más tarde.
¡Hace años había pasado por lo mismo! Resultó que Yokozawa le aceptó, el siguiente paso era hablar con sus padres, Kirishima era "libre" en ese sentido, sus padres habían muerto hace tiempo.
Y hacía mucho que no sentía que el corazón se le aceleraba así. La madre de Yokozawa, parecía una persona dulce, pero en experiencia, de ella es de quien más debía cuidarse. Él padre, bueno era alguien imponente a primera vista.
La comida pasó en silencio, Hiyo se había quedado con una amiga en una pijamada, así que solo eran ellos y mucho vino en la mesa.
— Entonces hijo, ¿Qué era eso tan importante que debías contarnos?
Ambos se tensaron ante tal insistencia... Pero a mal paso darle prisa.
— Mamá, papá han hecho todo por mí y estoy agradecido por eso. Lamento también si mi decisión no les parece, pero estoy dispuesto a asumir las consecuencias de mis actos.
— Deja de dar vueltas hijo. —la fuerte voz del padre sólo subió los nervios de Kirishima al cielo.
Tú puedes hacerlo. —sus pensamientos apoyaban a Yokozawa. Por inercia le tomo de la mano y la apretó, dándole un poco de apoyo, tratando de evitar llorar de la presión.
Antes de decir algo más Yokozawa tomo su copa y la termino en un solo trago, sorprendiendo a todos.
— Papá, Mamá... Amo a este hombre, empezamos a salir hace dos meses, lamento mucho si eso los decepciona, pero es la verdad y pretendo enfrentar las consecuencias.
El silencio reino por unos minutos, no se puede negar la sorpresa en la mirada de ambos padres, es decir... no debía de ser fácil de digerir una noticia de esta magnitud, mezclada con el hecho de que Takafumi era hijo único y los círculos donde la familia se movía era de los mejores y más prestigiosos, debía de ser duro tener que enfrentarse a todo eso junto...
— ¡JA! —él mayor de los Yokozawa estampó sonoramente su mano contra la mesa y se levantó, solo para señalar a su mujer quien aún estaba sentada— ¡Me debes una buena suma de dinero Annaisha!
La mujer evito la mirada de su esposo y su gesto se tiño molesto...
— ¡¿Por qué siempre tienes la razón?!
Era oficial... ¡Ninguno de los dos sabía que significaba esa reacción!
— ¿Me perdí de algo? —llamó la atención Yokozawa poniéndose de pie también— creo que no esperaba esa reacción de ninguno de los dos.
— ¡Es tu culpa Yoko-chan! —su madre se levantó y lo abrazó— Veras... tú padre y yo habíamos apostado hace tiempo, yo dije que terminarías casado con Takano-san, y él apostó a favor de cualquier otro pretendiente.
— ¡MAMÁ! ¡Takano está casado hace dos meses!
— ¿Y? eso no te limita en lo más mínimo...
— ¡MAMÁ! ¡¿De qué demonios me crees capaz?!
— Bueno hijo —su padre se acercó a mediar un poco la situación— eres un tanto necio en muchas cosas.
O tal vez solo hecho leña al fuego.
— ¡Aún así! ese no es problema ahora... ¡¿Cómo pueden apostar con algo así?!
— Se le ocurrió a tu madre, como... Cerca de la segunda semana que nos presentaste a Takano, pero yo siempre pensé que merecías algo mejor... —volteó hacia Kirishima, quien veía todo desde su lugar— aunque sigo pensando que podrías encontrar algo mejor.
— ¡Koi-chan! este hombre no es mal parecido —se acercó hasta la silla y dio la vuelta entera mirando de arriba a abajo a Kirishima— ¡luce bien!
Esta vez Koichi se acercó, se paró firme ante él hombre que pretendía cortejar a su único hijo, la pareja se sintió totalmente nerviosa, entrando en pánico mientras pensaban "Hasta aquí llegamos" Pero nunca paso nada así...
— Se honesto muchacho. —extendió entonces su mano mientras ambos padres veían a su hijo.
— Tienen nuestra Bendición.
Y de nuevo pudieron juntar sus miradas, llenas de emoción, la máxima prueba había pasado ya y Kirishima se volvía a sentir tan indefenso... mirando sus ojos, el cielo era el límite. Solo ese hombre lo dejaba fuera de combate. Ahora si podía decirlo, ¡él chico es suyo!
Hicieron oficial su relación entonces.
*
El parque estaba solo, las estrellas iluminaban el cielo obscuro del invierno, los meses habían pasado y resultó que su amor solo iba creciendo, habían enfrentado todo tipo de problemas juntos y jamás nada los había separado. Esa noche Kirishima había tenido una especial insistencia en salir a caminar por el parque de cerezos, y por eso habían salido juntos a disfrutar de la fresca noche.
— Yokozawa —Kirishima llamó sentado a su lado en la banca del lugar— Sabes algo... tal vez no tenga un fortuna a mi nombre...
Y es que en comparación con las cantidades de dinero que se manejaban en la empresa de los Yokozawa, Kirishima era un humilde empleado con un noble trabajo que era suficiente para mantenerlo viviendo bien...
— ¿Otra vez con eso? Ya te dije...
— No, esta vez necesitas escuchar —Yokozawa suspiro frustrado y agrego un "escucho" como única respuesta— todo lo que realmente tengo es una mente que usar y una afilada habilidad para hablar, a Hiyo y a ti; son lo más valioso para mí. Tu familia ha sido una adquisición muy interesante, sacan un lado único en mí... Koichi-san no deja de bromearme y Annaisha-san no deja de consentir a Hiyo. Y quiero que nunca dudes de mi amor, he decidido no dejarte ir en un muy largo tiempo... Mi vida no ha sido de lo mejor, mis padres murieron cuando era joven, mis tías cuidaron de mí y pude salir adelante aún con desprecios, pero siempre me enseñaron a ser sincero con mis sentimientos... y juro que mientras esté vivo nunca, jamás te sentirás solo. Yokozawa Takafumi... ¿Te casas conmigo?
— Ki-Kirishima…
— Si, ya se —se levantó metiendo su mano entre los bolsillos de su abrigo— debería hacerlo de otra forma...
Yokozawa se levantó también, tratando de evitar que se arrodillara frente a él, pero Kirishima ya estaba cerca del suelo, diciendo aquella frase de nuevo...
— ¿Te casas conmigo?
Helpless. I do, I do, I do.
¡Yeih!
— Juro Kirishima, que jamás me habían hecho sentir tan indefenso. Debes ser algo especial para lograr eso.
Miro a los ojos a Yokozawa, y entonces vio de nuevo ese infinito mar en el que adoraba perderse, el cielo que le gustaba mirar y esa dulzura a la que se habia vuelto adicto.
— Acepto. Acepto una y mil veces.
Y solo entonces Yokozawa se sintió satisfecho y muy pero muy Indefenso...
