Chapter Text
Tony se revolvía entre las sábanas, su mente llevándolo al pasado, antes de Steve, de los vengadores, antes de la muerte de sus padres. A una época nevada pero muy cálida.
— ¿Tienes planes para las vacaciones? — Recordó la voz de su querido amigo, distorsionada a través del teléfono.
— No en verdad, mis amigos de la universidad quieren ir a esquiar a Canadá, pero no estoy seguro de ir, ¿y tú? —le devolvió la pregunta, inclinado sobre la barra de su cocina, sonriendo sin darse cuenta.
— Qué curioso, tenía planeado ir a esquiar a Canadá también —su timbre tenía un poco de sarcasmo que hizo reír a Tony.
— Qué curiosidad en serio. ¿Cuándo?
— Cuando tú me digas, mi Luna.
— Es un plan entonces, le diré a Rhodey, estará gustoso de conocerte al fin. —cerró los ojos al imaginar al joven Rhodey y Luis Miguel en una misma habitación.
— El sentimiento es mutuo. —había una calidez en su voz que Tony pensó podría derretir toda la nieve en el polo.
Tony despertó esa mañana, preguntándose si Rhodey recordaría mejor esa aventura que él, pues por su parte, lo más vívido de ese recuerdo en ese momento para él, eran las suaves sábanas de la habitación del cantante.
Tony marcó el número que se sabía de memoria, Rhodey contestó al segundo timbre:
—Rhodes. —la voz grave del hombre hizo sonreír a Tony por su seriedad.
—Hola Rhodey —saludó, luego se aclaró la garganta—, resuélveme una duda por favor.
—¿Dudas, tú? —la voz tomó un tono más relajado, al reconocer a su amigo. —, ¿sobre qué en particular?
—¿Recuerdas la vez que en la universidad fuimos a esquiar por las vacaciones? —aventuró, sin dejarle contestar.—, tengo un recuerdo vago que quiero aclarar.
—¿No fue cuando Howard casi te sacó a rastras por las faltas que tenías? —Rhodey sonó incrédulo, una chispa encendiéndose en su memoria.—, ¡Espera!
—No es Howard quien me remueve las memorias, sino—
—El chico que te removió otras cosas, entiendo. —la burla era clara.
—Entonces sí lo recuerdas bien.
—¿Juegas? Tuve que sacarlo del clóset donde lo habías escondido cuando te llevaron. El pobre me dijo que estuvo allí dos horas. —Tony hizo una mueca ante la acusación, en el momento debió parecer un buen truco.
—¿Tanto tiempo fue?
—De hecho lo que más recuerdo es lo emocionado que estabas porque nos conociéramos, pero, ¿por qué la pregunta así de la nada?
— Porque viene de tour y nos volveremos a ver, ¿por qué no vienes tú también? Para revivir los viejos tiempos. —preguntó con las memorias flotando en su mente. No escuchó la respuesta de Rhodey cuando colgó.
—¿Lo dejé ahí dos horas, en serio?
—Al fin llegas —Tony envolvió a Luis en un abrazo, sus abrigos rozando.-, vamos, ya quiero que se conozcan.
—Y yo quiero conocerlo. —respondió Luis con una sonrisa.
— Seguro que él también.
Ambos jóvenes recorrieron el edificio, los amigos de Tony llegaron a la recepción antes que él, recogieron sus llaves y subieron para instalarse.
— ¿Ya te instalaste, o te acompaño? —dijo sin pensárselo mucho, Luis lo miró a los ojos y sonrió de nuevo.
— Mi equipaje llegó hace tiempo y fue instalado por adelantado, no te preocupes.
— Ventajas de ser famoso.
— ¿Lo son? —Luis preguntó con algo de nostalgia. — Más bien quiero conocer al famoso Rhodey.
— Lo vas a amar, no tanto como a mí, pero te caerá bien. —le rodeó los hombros con un brazo para avanzar.
Más tarde Tony entró a la habitación que compartía con Rhodey. El muchacho de piel oscura recibió al latino con un vigoroso apretón de manos que le hizo reír.
—Tony tiene razón, tienes una hermosa sonrisa. —levantó las cejas de forma sugestiva.
— Es lo único, te lo aseguro. —respondió Luis con humildad— Y tú eres más agradable de lo que Tony dejaba ver.
— ¿Qué es esto, me van a abandonar para fugarse juntos? —ambos soltaron una carcajada, y Tony rodeó a ambos con los brazos, sonriendo también. Se sentía tranquilo teniendo a sus dos mejores amigos, además de Pepper, junto a él en ese momento.
— ¡También tienes que conocer a Pepper!
— Seguro que sí, vamos a comer.
Pepper adoró a Luis desde el primer momento, con Tony tocando su música cuando tenía oportunidad, Pepper se había encariñado con su voz suave y poderosa.
— ¿Cantarías para nosotros, aunque sea un poco? —le preguntó sonrojada, no era de lo más correcto preguntar a un artista a trabajar cuando estaba de vacaciones, claro, pero le ganó la curiosidad. — Estoy segura que tu voz es más bella aún en persona.
— Lo haré, no es problema, señorita Potts. —sonrió para tranquilizarla— Pero no aquí, no quiero ser reconocido tan rápido. Podría ser más tarde, en un sitio más privado.
— ¿En el cuarto de Tony está bien?
— ¿En mi cuarto por qué? —reclamó este con falso enojo.
— Porque es el más grande.
— Debía ser.
Pepper quedó encantada luego de la demostración, dejando salir un par de lágrimas, Tony pudo ver a Rhodey limpiarse el rabillo del ojo. Antes de la media noche Luis se retiró a su habitación, con Tony como compañía.
— ¿Qué esperas para entrar? —le preguntó Luis cuando se quedó en el marco. — No te voy a morder, no si no quieres. —y sonrió.
— Preferiría que me cantes un poco más. —entró a la habitación, era igual de grande que la suya, no lo mencionó, pues comprendía que Pepper y Rhodey eran sus amigos, no de Luis.
— Te cantaré para que duermas, si lo deseas. —Luis retiró su abrigo y sacó un par de botellas de agua del mini bar. Le ofreció una.
— ¿Estas diciéndome que quieres que me quede contigo? —le dedicó una mirada coqueta.
Luis rió abiertamente: Sólo si tú quieres, pero ¿no se preocupará Rhodey si no regresas?
— Rhodey me conoce lo suficientemente bien para no preocuparse por mi. —se tiró en la cama— Además, estoy contigo.
Luis se tiró a un lado suyo, boca abajo, así, cara a cara volvieron a sonreírse. Tony posó sus ojos en el latino y, luego de un momento de suspenso, ambos se acercaron para unir sus labios de forma casta.
— Tal vez sí quiero que me cantes una canción de cuna. —le dijo entre susurros luego de separarse.
— Te cantaré hasta el amanecer, déjamelo a mí.
Se besaron otra vez.
Tony no regresó a su habitación esa noche.
Peter sacó a Tony de sus pensamientos otra vez. — Pá Tony, ¿Estas bien?
— Claro que sí, niño, recordaba uno de los mejores viajes de mi vida.
Faltaban 4 días más.
