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Baby, You Light Up My World

Chapter 20

Summary:

Eso es todo :)

Notes:

Mil millones de gracias a todos.

No soy mucho de leer este tipo de historias donde sólo hablan de matrimonios, niños y la vida en el hogar, pero le debía a Louis saber cómo era su futuro después de todo el drama de su infancia y sus veintes.

La autora en un punto dijo que quizás le gustaría explorar en un OS o dos la vida de Declan como hermano mayor, así que puede que nos leamos otra vez. Pero no es una promesa de hierro y lo más probable es que no pase. Sin embargo, soñar....

En fin,

Besitos y nos vamos leyendo en otras cositas.

Vayan y lean.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

—¡Declan! ¡Reúne tu culto! —Liam gritó—. ¡El desayuno está listo!

—Caset, ¿dónde estás? —su hijo mayor patinaba por la casa, haciendo sonar los cuadros colgados en la pared, incluido el de Mami, Mommo y él en el primer partido de fútbol al que había asistido (Inglaterra vs Francia en Wembley) y al que fueron para el cumpleaños de Mommo de un vez (Chelsea vs Arsenal en el Emirates). Al pasar por el estudio, le dijo a Papi—: Lucy y Laila no pueden encontrar a sus Babis.

—Están en su habitación, Seis —Harry, de alguna manera el que siempre encontraba los peluches favoritos de las chicas, dejó la canción y se dirigió a las escaleras—. Y Caset está atrás con Baba.

—Declan, acabamos de rehacer los pisos —suspiró Liam mientras su mini-yo entraba en la cocina.

—Pero, Mommo todavía patina adentro —Declan sacudió su cabello ondulado fuera de su rostro; lo había dejado crecer como Papi hasta que empezó la escuela, cuando las tontas reglas le obligaron a cortarlo todo. Papi se había enojado mucho con eso, pero Declan simplemente optó por un corte desaliñado que lo hizo lucir aún más como el joven Liam, pero con los ojos y la sonrisa de Niall.

—Declan Liam Payne —el Alfa arqueó las cejas. Liam hacía tiempo que se había resignado a ser el padre más estricto, después de todo, él era Alfa, pero las mamás solían ser buenas para respaldarlo. Harry, sin embargo, era una causa perdida en lo que respecta al cumplimiento de las reglas, y Zayn podía ser duro y justo, pero a menudo cedía a la ternura casi insoportable de sus hijos (especialmente Cash porque Zayn se preparaba para las chicas, pero Cash siempre parecía saber cuándo colarse con las mejillas regordetas y la sonrisa adorable)—. Bájate de la patineta, ahora, por favor.

—Sí, Papá —Declan levantó su tabla y la llevó al porche, saltando hacia ella y fuera de la terraza, aterrizando sólidamente en el patio de adoquines de concreto.

—Vaya manera de pisotear el aterrizaje, chico —Zayn sonrió y se volvió hacia Cashel, cuya pelota de tenis pasó sobre la red.

—Gracias, Baba. Buen tiro, Cas —Declan le dio a su hermano pequeño un pulgar hacia arriba.

Con su largo cabello rubio recogido en un moño de bebé, los ojos azules de Cashel brillaron, y el niño de tres años le sonrió a su hermano mayor como si impresionar a Declan fuera todo lo que siempre quiso en la vida, y ahora mismo, lo era. —¡Gracias!

—Ve a por tus cosas, Caset, el desayuno está listo y luego nos vamos. Y las chicas no pueden encontrar a sus Babi —le dijo Declan a su Baba.

Zayn suspiró. —Estaban en sus camas.

Declan se encogió de hombros. —Papi va a ayudar.

—Papi es el rastreador de Babis. ¿Estás listo para irte, Seis?

—Sí —señaló su mochila llena.

—¿Habitación limpia? ¿Cama hecha?

—Sí, Baba.

—Ve a lavarte las manos para el desayuno, entonces —acercó a su hijo para darle un abrazo y luego robó su tabla, patinando por la rampa y hacia la cocina.

—Declan… ¡Zayn! Ya sabes-

—Sí, sí, lo sé, acabamos de rehacer los pisos —se bajó Zayn, alborotando el cabello de su hijo mientras reía.

—¡BABA! ¡PAPI! ¡PAPÁ!

—Gemenado[1] entrando —Liam se preparó.

—¡Baba, es mi Babi! —Laila pisoteó con el pie, su espeso cabello negro volando hacia su rostro. Las gemelas parecían mini-Zayns, con el pelo largo y negro (que Niall se negó a cortar) y sin tatuajes (aunque, una vez en sus primeros dos años, usaron los marcadores permanentes y tuvieron garabatos multicolores en la piel durante casi una semana). Sin embargo, sus ojos habían comenzado a ponerse de un color avellana claro cuando tenían cinco meses de edad, y las mamás predijeron que serían niñas de ojos marrones. Pero, como pasó con Cashel y Dec que resultaron teniendo los ojos de Niall, el verde azulado de Mommo se trasladó al iris de las niñas alrededor de su primer cumpleaños y simplemente se profundizó.

—¡Pero Papá, mida! —usando su pequeña voz chillona, Lucy señaló la cara sonriente descolorida dibujada en sus brazos. Las chicas compartían todo excepto sus Babis, que tenían caritas sonrientes o “tatuajes” de estrellas en sus brazos para diferenciarlas. Los padres de la manada habían tratado de conseguir 'Ladines de repuesto, pero incluso cuando eran bebés, las niñas parecían reconocer los Babis de su hermano mayor y no querían tener nada que ver con los nuevos. Desde entonces, el tiempo acabó por de darles a los dos originales el look que sólo una gran cantidad de uso podía.

—Tiene razón, estrellita. Realmente ya no se puede ver, tendré que volver a dibujarlos, pero este tiene caras sonrientes. El tuyo tiene tatuajes de estrellas —Zayn levantó la barbilla.

Un par de ojos azul verdoso se llenaron de lágrimas.

—Lala, no llores. Encontramos a Estrella Babi —la gemela de dos años le dio una palmada a su hermana. Si bien Cashel, al igual que Declan, podía distinguir a las chicas, no había podido pronunciar Laila en ese momento y Lala se quedó, al igual que cuando las chicas estaban aprendiendo los nombres de sus hermanos, Declan se convirtió en Ducky de forma más permanente; sólo las chicas y ocasionalmente Mommo podían llamarlo así—. ¿Ducky, ayuda?

—Por supuesto, Luce —Declan tomó sus manos.

—El mejor hermano de todos —Liam agitó su cabeza—. Ahora, ¿dónde están tus mamás?

—¡ENCONTRÉ SONRISAS BABI! —Harry gritó desde arriba.

—¡EL MEJOR PAPI! —Laila y Lucy echaron a correr, arrastrando a su hermano mayor con ellas.

Arriba, Niall llamó a la puerta del baño de la suite principal con preocupación, —¿Lou? ¿Estás bien?

No.

No. No después de lo que pasó la primera vez.

No, no después de todo lo que había pasado antes de tener a las gemelas.

No.

Sencillamente no podría ser...

Después de todos los problemas que había tenido la primera vez, Louis no se había molestado en usar anticonceptivos como lo había hecho Niall. Y había superado tres celos propios y más de los de los alfa de los que podía contar sin ningún problema.

Pero el cuarto parecía ser el encanto.

Posiblemente, por supuesto, porque no estaba dispuesto a hacerse ilusiones.

No podría concebir sin los medicamentos para la fertilidad, ¿verdad?

Echando un vistazo dos veces a la pequeña prueba de embarazo de plástico que había dejado en el mostrador, Louis volvió a llamar a Niall: —No sé.

—Bueno, déjame entrar. Me estás preocupando.

Louis abrió la puerta y volvió a sentarse en el borde de la bañera llena de juguetes para varias personas.

—¿Qué es? —Niall preguntó, luego siguió los ojos de Louis y jadeó, yendo y viniendo entre Louis y la prueba. Se llenó de emoción desde los dedos de sus pies bailando hasta la sonrisa en su rostro sonrojado—. ¡No!

—¡Exactamente! ¡No! No después de todos los problemas que tuve la primera vez. Hablamos de que volvería a ver con la Dra. Walden con el tiempo, ¡pero no hasta mi celo a fin de año!

—¿Has mirado ya?

—No. Todavía no —señaló al temporizador de su teléfono.

Niall se arrodilló a sus pies, sonriendo. —¿Estás emocionado?

—Bueno —un poco de felicidad apareció en su rostro—. Yo... hablamos de querer más. Los alfas y nosotros, todos queremos una gran manada, me encanta tener tantos hermanos. Pero tendremos que conseguir un auto aún más grande y trasladar a Cash y a las niñas a sus propias habitaciones, o construir una nueva guardería, o Dec quiere literas como las que Selena compró para Penny, así que tal vez pueda compartir una habitación con Cash, no es que no tengamos espacio para que todos tengan la suya propia, y tendremos que encontrar toda la ropa de bebé en el ático, y oh Dios mío, ¿y si son gemelos otra vez?

—Todo lo cual se puede hacer, Lou —Niall apretó sus manos—. Este bebé o bebés no estarán aquí mañana.

—¡Mañana estaremos en los Estados Unidos para ir a Disney World! —el temporizador sonó al lado de Louis y casi saltó fuera de su piel—. ¡Yo no soy el fértil que queda embarazado al azar!

—Esta vez podrías serlo —sonrió Niall.

—Y si-

—No, sin “y si”.

Louis respiró hondo y una sonrisa finalmente apareció en su rostro. —Podría estar embarazado.

—¿Cómo lo sospechaste?

—Simplemente, tengo hambre o tengo náuseas. Y comencé a querer Nutella y huevos, de nuevo, que como ambos sabemos, sólo es tolerable durante el embarazo.

El reflejo nauseoso de Niall estuvo de acuerdo. —Sip.

Louis respiró hondo y se acercó al mostrador. Sus dedos temblorosos se extendieron y voltearon la prueba.

Niall observó con la boca abierta detrás de las manos. —¿Y bien?

Louis se dio la vuelta, lágrimas en los ojos y una sonrisa en el rostro. Él asintió con la cabeza y las lágrimas de felicidad cayeron. Se encontró con un brazo lleno de Niall un momento después.

—¡Lou!

—Oriné sobre esto y me lo pusiste en la cara —gritó.

Niall sollozó felizmente. —Puedes volverle a poner la tapa, está bien.

—¿Qué pasa si es un falso positivo?

—¿Y si no lo es?

—Nos vamos a Disney World en dos horas.

—Entonces tenemos que irnos ahora, llama a la Dra. Walden, nos vamos, ahora mismo —Niall lo arrastró y le arrojó zapatos. Ni siquiera se despidieron de sus alfas o de sus hijos.

—¿Lou? ¿Ni? —preguntó Liam cuando los vio entrar en el garaje—. ¿Oye, a dónde…? ¡Louis! ¡Niall! —los persiguió hasta el garaje mientras el auto de las citas (el único sin asientos para niños) se despegaba de su lugar. Cogió su teléfono y llamó. Luego llamó de nuevo. Y de nuevo, hasta que Niall contestó.

—Tuvimos que recoger algo antes de irnos. Es una sorpresa —se paseó por la sala de examen y colgó tan pronto como se abrió la puerta.

—Louis, es ... —comenzó la Dra. Walden, sólo para ser interrumpida.

—Explícate —Louis blandió la prueba positiva—. ¡No estoy tomando ningún medicamento!

—Está bien —sonrió—. Marca buena y confiable.

—Doc, nos vamos a Disney World en una hora y no puedo esperar hasta la semana que viene para saberlo. ¿Lo está o no lo está? Tengo que saberlo ahora —suplicó Niall.

—Orina en esto, luego llamaré al ecografista, y te lo puedo decir con certeza antes de que te vayas —prometió la Dra. Walden, entregándole una taza.

En una hora, estaban de regreso con su manada y tenían que explicar su ausencia a sus alfas molestos mientras sus hijos masticaban el desayuno.

—¿Qué tenían que recoger?

—Protector solar —dijo Niall justo cuando Louis respondió: "Bálsamo labial".

—El bálsamo labial con protector solar —corrigió rápidamente el más joven—. Sabes cómo se pone la boca de Harry, y estoy seguro de que Cash es igual y no puedes tener demasiado, sabes. ¿Son esos panqueques? Me muero de hambre.

—¡Yo también!

Los alfas no se convencieron en absoluto, pero tenían que limpiar a cuatro niños, ocupar sus asientos de seguridad y llegar al avión. Con la cantidad de equipaje que tenían que llevar, llevaban autos separados a la pista de aterrizaje privada, cargados con niños y maletas.

Liam se aseguró de tener a Louis, las niñas y cualquier cosa que se considerara de mano en su auto, mientras que Harry, Niall y Zayn se llevaban a los niños y todo el equipaje.

—¿Hay algo que quieras decirme?

—Uhh, no estaré en ninguna de las montañas rusas.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Está bien, pasaré el rato con Zayn. Es porque estoy embarazado.

El auto viró en su carril, sorprendiendo a los alfas que iban detrás de él.

—¿Qué diablos, Li? —desde detrás del volante, Zayn apretó los frenos e intercambió una mirada preocupada con Harry.

—Louis probablemente le acaba de decir que está embarazado —sonrió Niall.

—¡Qué! —las manos de Zayn dejaron el volante; tal vez por eso el auto de Liam se desvió. Tendría que hacer que Li revisara la alineación. Pero, esa no era para nada la prioridad en este momento.

—¿Está embarazado? —todo el rostro de Harry se iluminó, las mejillas sonrojadas por la emoción, los ojos muy abiertos por la incredulidad.

—¿Más bebés? —Declan sonrió.

—¡Hurra! —Cashel sólo estaba emocionado porque Declan lo estaba.

—Otro bebé. Sólo uno, creemos —sonrió Niall.

—De su celo, ¿verdad? —preguntó Harry.

—Sí, por su celo —respondió Niall.

—Oh, pobre Liam —se rió Zayn.

Con las manos apretadas en el volante y volviéndose una extraña mezcla de pálido y rojo, Liam divagó: —¿Estás enfermo? ¿Necesitas agua? ¿Necesitamos parar por las vitaminas prenatales? ¿Deberías estar volando?

—Sí, puedo volar. Recuerda, Niall y yo tuvimos una pelea porque él volaba durante su primer trimestre y mira lo maravilloso que resultó Declan. Y además del protector solar, el bálsamo labial y el protector solar labial, recogimos las vitaminas de camino a casa.

—Estoy tan contento de haber alquilado un avión —suspiró Liam de alivio; con todo lo que necesitaban traer entre el equipaje y los miembros de su equipo de seguridad que llevarían, era menos estresante volar en un avión privado que ir a en uno comercial y pagar tarifas de equipaje adicionales y asientos para cuatro niños que no se sentaban todavía de todos modos—. Llama a Zayn.

—¿Qué?

—Tú no, el auto —dijo Liam cuando la radio se detuvo para permitir la llamada.

—¡Hola!

—Tienes que mantener a Louis fuera del sol.

—Cuanto más se pueda.

—Y mantenlo hidratado.

—El bebé y él-

—Oh, qué bien, ya saben.

—En efecto. Hazza quiere que Louis esté preparado para él. Puedes imaginar lo emocionado que está por Lou Encinta: Parte Dos. Sí, así lo llamaron Niall y él.

—Sus habilidades para nombrar son mejores —se rio Louis.

—Escuché eso, y ni siquiera me importa que me estés insultando, ¡no sé si alguna vez he estado tan emocionado de abrazarte! —dijo Harry. Y en el momento en que llegaron, Harry se lanzó hacia él, deteniéndose a centímetros de abrazar al omega con fuerza—. ¿Puedo? —preguntó con cautela, inseguro de cómo se sentía Louis acerca de este embarazo.

Louis echó sus brazos alrededor del bebé alfa, abrazándolo con tanta fuerza como quería que lo abrazara. —Estoy embarazado, Hazza.

Alegremente, Harry le dio la vuelta.

Dada la multitud de cosas que salieron mal durante su primer embarazo, Louis pasó todo el viaje a Disney anticipando el primer desastre. No lo malinterpreten, disfrutó de toda la diversión y de todos los pretzels, churros y servicio suave que el lugar más mágico de la tierra tenía para ofrecer; él y Zayn habían perfeccionado la cantidad de tiempo que podían alejarse de cualquier atracción a la que Liam, Harry y Niall llevaban a los niños y, a menudo, se lo pasaban comiendo (Zayn no podía tener suficiente de los Mickey Cake Pops) y comprando. Pero, la manada regresó a casa con alrededor de un millón de fotos, una maleta completa de juguetes y disfraces (gracias al Equipo Papás y la incapacidad de los alfas para decir que no) y un Mommo saludable.

Su primer trimestre transcurrió sin incidentes. Lo peor que le sucedió durante su segundo—de nuevo se negó a saber si iba a tener un niño o una niña, para gran consternación de Niall y la Brigada Madres—fue el ansia mortal por los batidos. Casi le costó la vida a Harry cuando tuvo que correr de regreso a su lugar favorito de helados por otro batido de chocolate doble después de haber terminado el de Louis por error; en su defensa, en ese momento era principalmente sólo la crema batida y pensó que podía tirarlo a la basura, pero el labio de Louis tembló y el bebé alfa tomó otro y casi fue atropellado por un auto que cruzaba la calle en la oscuridad. ¿Pero si le preguntaran? Valió la pena por la sonrisa que recibió de Louis.

A medida que se acercaba su tercer trimestre, el omega tuvo una seria discusión con Liam y la Dra. Walden sobre su plan de parto. Liam, en nombre del resto de la manada, quería que hiciera lo que fuera más seguro. Louis quería intentar un parto natural y la Dra. Walden le dijo que era una posibilidad. Entonces, eso es lo que hicieron.

Y, a principios de marzo, dos semanas después de que llegara y se fuera la fecha de parto de Louis, la manada con bastante tranquilidad (dadas las experiencias pasadas) se dirigió al hospital para su cita. Una inducción, ya que el bebé no parecía querer nacer pronto.

Louis llegó a las cuatro horas antes de decidir sin aliento después de una contracción de tres minutos. —Ok, ¡hablemos de una cesárea!

—Puedes hacer esto, Louis —sonrió la Dra. Walden.

—Esto, esto no es divertido, ni mágico, ni hermoso —le dijo a Niall apretando su mano.

—¿En qué momento hice que el parto pareciera divertido, mágico y hermoso? —el omega se rio entre dientes.

Louis dejó caer la cabeza sobre la almohada y gimió, feliz de que los niños estuvieran en casa con el abuelo Mark y la tía Lottie, para poder maldecir a los alfas. —Que te jodan a ti y a ti y a ti, pero no tanto a ti —le dijo a Niall. al final; los alfas ocultaron sabiamente su diversión.

Dieciséis horas más tarde, Louis dio a luz de forma segura y natural a la hija de Harry.

—Lou... —lágrimas en sus ojos, Harry, todavía congelado en el suelo donde había olido por primera vez a su bebé, jadeó—. Louis, ella es... ella es nuestra...

Su siempre destinada a ser.

Su bebé pesaba incluso nueve libras y medía unos cuarenta centímetros. Su segundo nombre había sido fácil de elegir. Zayn y Liam se decidieron por Noor. Era uno de los nombres favoritos de Liam en su primera ronda de nombres de chicas. Pero su primer nombre resultó ser más un desafío. Harry, que siempre había querido nombrar a su hija con Louis, Presley, abrazó a su bebé esa noche con incertidumbre.

—Odias el nombre de Presley, ¿no? —Louis sonrió con complicidad. Había visto a su alfa más joven pronunciar el nombre de su hija durante la última hora.

—¡No! Esa es la cosa, no lo odio. Yo siempre... en mi cabeza, el nombre de nuestra bebé era Presley.

—Y luego pasó Stevie.

—¿Cómo supiste?

—Querías nombrar a las gemelas Stevie y Nicks.

—¡No…! —exclamó Harry sólo para recordar al bebé dormido en sus brazos y al niño dormido en el sofá; Declan había insistido en ir al hospital para quedarse con Mommo—. No quería —se rio.

—Me gusta Stevie.

—¿Te gusta Stevie para ella?

—Si. No le quedaba bien a Lucy ni a Laila, pero le queda a ella —dijo Louis, sabiendo que a Harry sí. Y por alguna razón, Harry tenía razón. Simplemente no se sentía como una Presley. No es que supiera cómo se sentía una Presley, pero simplemente no encajaba.

—Stevie Noor Styles-Payne es entonces —era tradición entre los alfas de una tríada que los niños separaran con guiones o usaran los apellidos de los alfas o, en el caso de las manadas multi-alfa, los apellidos del padre biológico y del líder de la manada. Liam, siendo Liam, no había insistido, al igual que había dejado en manos de los omegas si querían cambiar sus apellidos al casarse (lo habían hecho, aunque no profesionalmente, y no lo pensaron hasta que el Sr. y el Sr. Payne fueron llamados a la escuela de Declan para hablar sobre el cabello de los niños, de todas las cosas). Sin embargo, Harry y Zayn lo habían discutido cuando Niall estaba embarazado de Cash. Cuando eligieron a Liam como Alfa, lo eligieron como el patriarca de su familia y querían que sus hijos tuvieran un apellido.

—Tomlinson-Styles-Payne.

—¿Qué demonios te hizo nuestra hija? No hay suficiente espacio en ningún formulario en el mundo para un nombre tan grande y mucho menos en la parte posterior de una camiseta de fútbol.

—Puede que no juegue al fútbol.

Louis resopló. ¿Su hija no jugando al fútbol? Sí, claro.

Cuando Niall, que quería otro hijo (esta vez con Zayn), intentó tener uno más, llegó al trío en el departamento de chicos. El hijo de Zayn, Tighe Hassan, nació diez meses después de Stevie. Celebrar el primer mes de vida de Tighe llevó a Louis y Liam a tener una conversación a media tarde mientras la mayoría de los niños nadaban con Papi y Baba u horneaban con Mami.

—¿Te molesta que no tengamos un bebé? —Louis preguntó a Liam, meciendo al recién nacido más nuevo en la ventana del piso al techo en el lado más alejado de la piscina.

Las cejas de Liam se fruncieron. —Tenemos seis bebés. Finalmente nos superan en número.

—Papá, somos niñas grandes —le dijo Laila mientras le entregaba una botella a Louis y Lucy le arrojaba la tela para eructar y le daba la expresión de odio más linda.

—Sí, sí, chicas grandes. Si terminaron de hornear con Mami, cámbiense para que puedan nadar un poco de ese azúcar antes de la cena —Liam ahuyentó a las gemelas con una sonrisa juguetona y un latigazo de la tela para eructar—. ¿Estabas diciendo?

—Tengo bebés con Zayn y Harry. Niall llegó al trío, yo sólo...

—Sabes que no soy Harry, ¿verdad? —el Alfa se rio entre dientes.

—¡Por supuesto que sí!

—Porque si estuvieras tratando de seducir a Harry, esta conversación funcionaría con él.

—Es cierto, pero no estás respondiendo a mi pregunta.

—No me molesta, Lou amor. No es que no quisiera tener un hijo contigo, pero no quiero que sientas que tienes que tener un bebé o que tienes que traer un hijo a este mundo sólo para que tengamos un bebé juntos.

Louis meció a su hijo menor, que era tan quisquilloso y particular como lo habían sido las niñas y tenía que ser abrazado mientras se dormía, mientras decía: —¿Qué pasa si quiero uno…?

Liam sonrió. —Bueno, esa es una historia diferente.

Tomó un año de intentos, tres celos alfas y dos omega en solitario, esos últimos ni Alfa ni omega habían compartido antes. Niall había tenido su primer celo maduro con Liam y Zayn, luego agregó a Harry. Esta fue la primera vez para todos ellos.

—En serio —Liam sostuvo a Louis en su regazo, el omega acariciando su cuello—. No fue como celos. Fue... —Liam no podía describir el nivel de intimidad que había sentido con Louis. Durante las celos alfa, el alfa en él se haría cargo e incluso si estaba sólo con su omega, era solo sexo primario. Pero el de omega era completamente diferente sólo con Louis, no lo malinterpreten, también amaba esos momentos con sus alfas. Pero, donde las celos alfa eran sólo sexo en su forma más cruda, estar a solas con Louis y su atención indivisa y embriagada de hormonas durante tres días fue como una luna de miel nuevamente. Ayudó a esa sensación de luna de miel que Liam se había llevado a Louis en unas vacaciones de dos semanas a Ámsterdam, la ciudad donde habían comenzado su manada.

Zayn miró a Harry. —Tomaré el celo del otoño.

—Me quedo con el de primavera.

—¿Tengo algo que decir en esto? —Niall se rio.

—¿Quieres uno?

—… No. Eso suena bien —sonrió.

Una semana antes de la última fecha de parto de Louis, el omega despertó a su alfa más cercano. Eran casi las seis de la mañana y Harry estaba comenzando la meditación matutina con sus madrugadores (los trillizos, como habían comenzado a llamar a Cash, Luce y Laila), pero las contracciones de Louis eran tan fuertes, como si hubiera dormido durante las no-tan-terribles.

—Liam, Liam, tenemos que irnos, tenemos que irnos ahora —siseó congelado y tratando de respirar a través de la contracción, pero Dios mío, ¡este bebé venía y venía rápido!

—¡Qué! —Liam se puso de pie de un salto; uno pensaría que después de cinco embarazos, estaría un poco más tranquilo sobre el sexto.

—Viene el bebé, oh, joder mi vida, ¿por qué pensé que era una buena idea? —apretó la mano de Liam mientras el resto de los padres entraban en acción.

Para cuando llegaron al hospital, el omega había tenido que trabajar durante una hora, tal vez dos; en serio, a Zayn y Harry les tomó más tiempo vestir y alimentar al resto de los niños y llevarlos al auto, antes de que su último bebé llegara al mundo a su propia velocidad vertiginosa.

Toni Matilda, a quien Declan apodó Iron Baby (para el deleite de Papá porque sí, fue nombrada en honor a Tony Stark), fue decididamente la última pieza de su manada. Y ella sería su única niña de ojos marrones, la única de las cuatro que tendría los ojos de su padre.

Sus hijos crecieron en su casa en el sur de Londres, aunque pasaron mucho tiempo en Los Ángeles y en la carretera mientras sus padres realizaban sólo un par de tours que tenían en mente los horarios escolares de los niños. Las cosas no siempre fueron perfectas, hubo peleas y errores grandes y pequeños, y momentos en los que nada salió bien. Pero, también hubo días llenos de más amor y más alegría de lo que incluso los doce—catorce si se cuentan sus bebés peludos, Furnando y Alabjandro (el último de los cuales obviamente era en parte labrador)—podían manejar.

Sin embargo, sin importar el día, sin importar cómo presentaran, sin importar el camino que siguieron, Declan, Cashel, Lucy, Laila, Stevie, Tighe y Toni nunca tuvieron que cuestionar el hecho de que eran amados por su Papá, su Baba, su Papi, su Mami y, por supuesto, su Mommo.

 

FIN

 

Notes:

[1] Juego de palabras entre “gemela” y “tornado”.

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