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Wanna live in a trailer

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La presentación fue breve pese a que la gala se extendió hasta entrada la noche, y al terminar Donghae les llevó a la prometida barbacoa. Pero ni Leeteuk ni Yesung quisieron asistir alegando cansancio. 

Kyu ya había partido en uno de los coches rumbo al hotel incluso un poco antes de que el evento terminase, aunque él a la fuerza, porque lo que menos necesitaban era que el empacho del menor se prolongase durante dos días más.

 

Así que había visto con cierto desagrado a Yesung marcharse mientras mantenía una animada conversación con Teuk. 

Llevaban desde el día del acuario sin estar juntos y eso le carcomía. No habían estado a solas desde el beso en la frente que el mayor le había dado en la sala de ensayo, y aún en público, apenas habían cruzado unas pocas palabras. No pudo evitar suspirar.

 

Pasarían la noche en Taipei y de madrugada partirían hacia Vietnam para una pequeña presentación con otros grupos de la discográfica. Después tendría un día sin agenda antes de seguir con los rodajes para televisión.

Terminaron de cenar relativamente pronto y tras regresar al alojamiento a Hyukjae sólo le quedaba humor para querer darse una ducha y luego echarse a dormir.

Abrió el grifo con el agua ligeramente más caliente de lo que solía ponerla porque la espalda llevaba todo el día molestándolo. 

Quizás por los ensayos, la presentación, el viaje en avión… demasiada tensión acumulada en cualquier caso, los años empezaban a notarse.

 

Mientras se acostumbraba al calor sobre la piel recordó a Sora riéndose de él, cuando hacía algo más de una semana le había estado compartiendo cómo de viejo empezaba a sentirse.

“Ay, hermano” había dicho entre risas “siempre tan exagerado”.

 

Se enjabonó, aún ligeramente molesto consigo mismo por no haber sido capaz de arrastrar a Yesung a la cena, pero con una creciente convicción de que podía arreglarlo aquella misma noche. 

Porque de seguro que el mayor no estaba durmiendo, claro que no. Nunca se dormía antes de las tres, y no era ni medianoche. 

 

Cerró el grifo y aún sin salir de la ducha cogió el móvil para pedir algo de comida para llevar que no tardarían en dejarle en la recepción.

Rebuscó el pijama, mientras avisaba por teléfono a los empleados para que se la acercaran en cuanto llegase.

Se sentía extrañamente nervioso con todo aquello y tuvo que parar un segundo para preguntarse si, tal vez no resultaría invasivo el presentarse en la habitación del cantante de aquella forma, pero después recordó que ahora eran pareja, y la intimidad de cada uno de ellos tenía que incluir al otro por poco que fuese. 

Secó su cabello, intentando formar en su cabeza un par de posibles conversaciones casuales con Yesung. 

Tenía que ser encantador y distrayente ya que sólo así conseguiría toda la atención de su objetivo. 

 

Para cuando llamaron a su puerta, Hyuk estaba practicando con el espejo un par de sus gestos más encantadores, y como lo “de siempre es mejor dejar intuir que enseñar” nunca había sido para él, desabrochó el primer botón de la parte de arriba de su pijama y fue decidido a recoger la comida.

 

—¿Qué haces aquí? —Hyukjae se había plantado ante la puerta de la habitación de Yesung tan pronto como la bolsa con la comida estuvo en sus manos. Sus intenciones eran obvias pero el mayor lucía a todas luces confuso.

 

—Te traigo la cena. Porque no has cenado —le respondió levantando las cejas ligeramente, esperando a que Yesung le invitase a entrar. 

Llevaba una camiseta interior blanca y unos pantalones finos de chándal como pijama. El cabello oscuro le caía ligeramente húmedo sobre la frente, tapando en gran medida sus brillantes ojos negros.

—No tengo hambre —Hyuk esperaba aquel tipo de respuesta, pero fingió que no. Trató que su mirada reflejara un desconcierto incómodo, al tiempo que torcía la boca ligeramente con tristeza.

Yesung odiaba hacer sentir mal a la gente por lo que era relativamente hacerle cambiar argumentos como aquel, aunque fuera de forma momentánea.

 

—Estaba preocupado… —hizo una pausa, como buscando unas palabras que ya tenía preparadas a la perfección —No es bueno que no comas tras una presentación, por eso te encargué algo… además… 

—¿Además? —podía sentir los ojos del mayor escrutando su cara, buscando en ella cualquier pequeño cambio de ánimo. Hyukjae le sonrió de forma tímida.

—Me apetecía pasar un rato contigo. Los dos… —le hizo un puchero que tanto le servía para ser adorable como irritante y el mayor suspiró con una sonrisa.

—Cenar y nada más, que mañana tenemos que salir a primera hora —se hizo a un lado, invitándole a entrar con un gesto de cabeza y el menor no se lo hizo repetir dos veces.

 

Toda la habitación olía a cremas y a champú. Se notaba todavía el calor del baño reciente del cantante y la ligera humedad del vapor desaparecido instantes antes de que él llamase a su puerta.

—¿Acabas de ducharte ahora?

—Retransmitían una final de esquí, y me quedé viéndola sin ni darme cuenta, la verdad —señaló hacia el sofá frente al televisor en el que había un par de revistas tiradas. El electrodoméstico y el fluorescente encendido del cuarto de baño eran las dos fuentes de luz que iluminaban toda la habitación, creando con ello una débil penumbra agradable, que junto con el olor del jabón adormecía los sentidos de Hyuk.

—Se está bien aquí —no esperó ninguna invitación para sentarse en el sofá y comenzar a colocar la comida en la pequeña mesa frente a él.

—No creo que mi habitación sea muy distinta a la tuya —ante aquella respuesta Hyukjae rió, haciéndole un gesto para que se sentase a su lado mientras pensaba en cómo ese chico extraño había conseguido pasar de los 30 conservando tanta inocencia.

—Aquí estás tú —le agarró suavemente la cabeza un instante para besar sus labios de forma cariñosa y fugaz. Yesung se dejó hacer sin oponer queja alguna. —Y ahora, come.

El mayor puso los ojos en blanco de forma divertida y empezó a revolver con los palillos el tupper que quedaba más cerca de él. 

Le miró comer en silencio durante un rato. 

 

Siempre le daba tranquilidad ver a los miembros del grupo comer bien, pero en especial ver a Yesung le parecía casi un regalo. 

 

Odiaba como sus problemas de autoestima habían convertido la alimentación en casi un martirio para él. Odiaba verlo preocupado por su aspecto, por su rostro, hasta el punto de no querer ingerir nada en días. 

Él estaba dispuesto a cambiar todo aquello. Tenía que encontrar el modo de borrar todos aquellos cuentos de hadas de su cabeza. Cuentos en los que las personas eran perfectas, felices eternamente y donde el amor duraba para siempre.

 

—No puedes decir que no soy un novio excelente, Ye… —sonrió contemplando su afilado perfil —voy a darte las citas más románticas y azucaradas que te ha dado ningún hombre jamás —hizo el comentario para que el cantante se riese y lo mandase a la mierda, escandalizado con alguna afirmación en la línea de “¿pero tú crees que yo salgo con muchos hombres?”, pero en vez de eso Yesung sacudió la cabeza y se limitó a responder:

—Pues el listón está muy alto en cuanto a cursilería…

 

Después soltó una risotada y volvió a llenarse la boca.

 

Pero Hyuk no rió. Aquella súbita y lapidaria afirmación lo había dejado congelado en el sitio.

Como un disparo directo al estómago. 

Se recompuso dando un sorbo a la botella de cerveza que había traído para él y sonrió al mayor con malicia.

 

—Vaya… Sabía de alguna novia tuya, pero no tenía ni idea de que llevabas tiempo jugando en los dos equipos —trató de sonar desinteresado porque sabía que la afirmación de Yesung había sido completamente en serio, así como que con ella no se refería a ninguna de las parejas que Hyuk le había conocido y para las que era el propio Yesung siempre quién organizaba las citas. —Y todos pensando que te pasas el día en casa mirando películas.

—¡Oh, lo hago! — levantó las manos en gesto tranquilizador —tampoco creas que ligo un montón. Pero todos tenemos nuestras historias… supongo… —Hyuk sabía que aquella afirmación acababa de poner muy nervioso al mayor, que por lo general odiaba tanto como él mismo el tener que dar explicaciones sobre su vida, pero simplemente no podía dejarlo estar. 

En su cabeza empezaron a amontonarse nombres de amigos cercanos con quienes su compañero hubiese pasado tiempo a solas. Amplió su sonrisa.

 

—¿Conozco a alguno? 

—¿Qué? No, no vamos a hablar de mi vida sentimental —rió el cantante —no has traído bastante cerveza como para que eso pase… 

—Podemos encargar más —levantó el botellín de la mesa solo para constatar que todavía estaba medio lleno y pestañeó con gesto inocente. 

Sentía su propio pulso acelerado latirle en las sienes como un martillo y ni siquiera era capaz de decir por qué lo enfurecía tanto la imagen mental de otro hombre abrazando al cantante.

—No sé qué te estás imaginando, pero te aseguro que no fue tan interesante —mentía. Tenía las mejillas tan rojas que ni la penumbra lograba ocultarlo.

—Pues no sé ¿orgias con cabras? —por aquella barbaridad se ganó cuatro cojinazos de forma casi inmediata.

—De verdad ¿por qué eres así? sólo fue una vez ¿vale? una vez y ya —el mayor no soltó el cojín. Lo abrazó con un suspiro de frustración y se recostó hasta que su espalda se hubo apoyado en el respaldo del sofá.

 

Hyuk se sintió mal por haberlo incomodado, pero no lo bastante como para parar.

 

—Perdona… —se encogió de forma triste, apoyándose también de forma lánguida. La culpabilidad era la mejor carta que podía jugar y lo haría. Si existía alguna posibilidad de que alguien pudiese echar a perder su plan tenía que saberlo. Necesitaba saberlo. —No quise hacerte sentir mal. Siento que… no sé nada sobre tí. Trato de conocerte pero sólo obtengo más preguntas —ahora Yesung le miraba fijamente con unos ojos que la luz de la televisión hacía brillar de forma extraña e irreal. —Te quiero y no sé cómo ser más cercano a ti.

 

Se hizo el silencio entre ellos y Yesung dejó de mirarle para fijar la vista en la pantalla frente a él. Después de un momento, dio un largo trago a su botella de cerveza y suspiró.

 

—No lo sabía nadie porque es alguien del trabajo —Hyukjae no se atrevió a decir nada por miedo a que no continuase —. Fue una tontería, ni siquiera salimos ni nada eso —la voz grave del cantante dudó un instante —si te lo cuento tienes que prometer que no harás ninguna broma al respecto ni nada así —negó con la cabeza. En aquel momento le habría prometido cualquier cosa —. Ni lo contarás a nadie… Ni a Donghae 

 

—Ye, te juro que no voy a reírme de ti ni voy a irle con el chisme a nadie —ante su respuesta, Yesung torció un momento la boca

 

—Chanyeol, fue Chanyeol.


 

Hyukjae tardó varios segundos en procesar aquel nombre. 

No era que en su cabeza la lista de candidatos hubiese sido demasiado extensa pero por algún motivo aquel le descolocó.

 

Repasó mentalmente todo lo que sabía del chico de EXO para después mirar a Yesung en silencio, quien en aquel momento apretaba los labios a todas luces sin saber qué decir a continuación. ¿Cómo podía semejante niñato haberse atrevido a tanto?

Sin duda Yesung estaba completamente fuera de su liga. ¿En qué momento aquel gigantón impertinente se había atrevido a ponerle las manos encima?

 

—¿Chanyeol y tú? —incluso decirlo en voz alta se le hacía ofensivo. Pero necesitaba saber. Necesitaba comprobar si aquel desgraciado se había atrevido a aprovecharse de la inocencia de su compañero —…¿Cuándo? Nunca he notado nada —el perfil del cantante, delineado por los brillos intermitentes del televisor le parecía completamente irreal, tan irreal como aquella conversación. Y por un segundo deseó que todo fuese un sueño. Pero no lo era.

—Porque estabas alistado —el mayor sonrió con tristeza —todo el mundo lo estaba.

 

—¿Te fuiste con él porque te sentías solo? —ante aquella pregunta de Hyukjae, abrió los ojos con cierta alarma.

 

—No, no… sólo ponía la situación sobre la mesa —se detuvo un momento, tratando de organizar las palabras dentro de su cabeza —. Hubo un momento en el que no había nadie. Siwon, Donghae, Ryeowook, Kyu y tú estabais alistados… Teuk no estaba bien… Tenía muchísimo trabajo y muchísimo estrés, y pasaba la mayor parte del tiempo organizando cómo demonios iba a mantener al grupo junto. Se esforzó tantísimo en aquella época… Yo traté de ayudarle con todo lo que pude al principio, pero —se detuvo un momento y sonrió con cierta tristeza —ya sabes cómo es. Siempre le cuesta dejarse ayudar. Así que lo que intenté fue al menos no causarle problemas.

 

Hyuk le vio frotarse las manos con cierto nerviosismo. Estaba claro que hablar de aquellos años seguía siendo difícil para el mayor.

—… Entiendo —murmuró casi por inercia.

 

—Hee iba del plató de televisión a casa y de casa al plató, su pierna empeoró por falta de ejercicio, pero imagino que trabajar mantenía su cabeza en la tierra —. Los ojos de Yesung seguían fijos en el televisor, pero Hyukjae estaba seguro de que no veía nada de lo que la pantalla le mostraba porque estaban en algo más lejano. Unos cuantos años más lejano — Shindong estaba pero… él es demasiado práctico. Yo tenía el cerebro hecho un lío, me sentía solo, creía que todo iba a terminar para nosotros en la industria, y sé que en aquel momento su pragmatismo me habría… —dudó un instante, sacudiendo la cabeza en un pequeño reproche —me habría hecho más mal que bien.

 

—En la parte emocional sois muy distintos —apuntó Hyuk pensativo. Yesung asintió después de darle un trago a su cerveza.

—Muchas veces envidio su facilidad para compartimentar. A mi se me mezclan todos los problemas en la cabeza y de repente tengo un nudo con todos que no sé cómo deshacer. Soy bastante desastroso en eso —rió de forma algo amarga, pasando el dedo por la condensación que cubría el cristal de la botella, formando con eso una gota que resbaló sobre la superficie como si fuese una lágrima.

 

—Yee —sus ojos seguían fijos en algo que no estaba en aquella habitación, pero que aún así le atormentaba. Sólo por eso, por miedo a que se alejase detrás de aquella imagen, Hyuk entrecruzó sus dedos con los del mayor, quien pareció despertar del recuerdo que le apresaba.

—Y ahí entró Chanyeol —rió al decir aquel nombre, y el estómago del menor se contrajo sobre sí mismo —. Ni siquiera éramos tan cercanos en aquellos días, pero cuando se enteró de que quería sacar un disco casi me persiguió por todos los pasillos de la compañía para que le permitiese colaborar. Yo era reticente, me sentía como un apestado. EXO estaba en un momento de increíble popularidad y no quería que nadie pensase que me aprovechaba de él.

—Dudo que nadie piense que te has aprovechado de alguien en tu vida —Hyuk dijo aquello más en serio de lo que había dicho nada en serio en toda su vida y el cantante le regaló una sonrisa ladeada.

—Me dijo que le  gustaba mi voz. Que le gustaba como cantaba… me dijo muchas cosas, y él es tan… —apretó la mano de Yesung entre las suyas, deseando que aquella conversación terminase. Deseando saber sin que todo doliese de aquel modo. Porque no era justo pensar en la soledad del mayor. En sus remordimientos por cosas que escapaban a su control —. Y ya está, supongo… 

 

—¿Ya está? ¿Y no os acostasteis? ¿Sólo fue un disco?

 

—No, no fue solo un disco pero ni sueñes con que voy a darte detalles —hizo un puchero que en cualquier otra circunstancia él habría encontrado encantador y continuó —nos hicimos cercanos, grabamos el disco, pasamos tardes en la bolera, me escuchó, me llevó a ver las estrellas, y un día empezamos a acostarnos. Ni siquiera le dimos vueltas. Sólo pasaba. Al poco de salir vosotros comenzamos a trabajar en el álbum nuevo y dejamos de poder vernos tan a menudo, así que… ahí acabó lo nuestro, supongo… 

—¿Ni siquiera rompisteis?

—No había nada que romper Hyuk, porque no éramos nada. Y ahora somos buenos amigos.

 

Hyukjae trató de mantenerse impasible mientras veía a Yesung apurar su botella. La idea de que Chanyeol siguiese teniendo permiso para disponer del mayor en cuanto le encontrase libre le helaba la sangre. El pensamiento de que la subunidad de la que el chico de EXO formaba parte estaría en la presentación a la que debían asistir en pocas horas le provocaba náuseas. Rezó porque fuese una de esas presentaciones caóticas en la que nunca tenían tiempo de ver a nadie y después desenredó los dedos de los del cantante para poder acariciarle la cabeza, tratando de explicar sin palabras algo que le urgía contarle, pero que ni el mismo Hyukjae sabía qué era. Y Yesung se volvió hacia él para dejarle hacer, para permitirle tomar su rostro entre las manos para después recorrer cada línea como si la estuviera dibujando.

 

Le besó casi como disculpa por no haber estado para él en aquellos años, como intento de arreglar algo que quedaba muy lejos de su control. 

La idea de que de alguna forma Chanyeol se había aprovechado de la soledad de Yesung seguía doliéndole en las sienes, tras los ojos y en el fondo del pecho. Y ni siquiera era lógico, pero tenía que ser así porque nadie estaba a la altura de aquel chico tímido con el alma hecha de luz pura.

 

El sabor de la cerveza y el murmullo de la televisión que emitía una estúpida canción que Hyuk recordaba haber oído en algún momento, eran la única cosa que le parecía real de todo aquello, la única cosa que le mantenía a salvo de perder la cabeza por completo. Lamió los labios del cantante de forma impertinente para hacerle reír, separándolos después lo suficiente con los suyos como para profundizar del todo aquel beso; dejándose caer sobre él en el sofá, arrancando con eso de la garganta de Yesung un gruñido sordo que no hizo sino que robarle el poco autocontrol que le quedaba.

No le pidió permiso para meterse entre sus piernas y al mayor no pareció importarle, entretenido como estaba en acariciar su cuello y hombros de la forma más dulce que Hyukjae recordaba haber sido tocado jamás.

 

Pero él no quería ternura. Quería arrancar de Yesung todo recuerdo de cualquier otra persona que le hubiese tocado jamás, borrar las marcas sobre su piel que aunque invisibles ya, Hyukjae sabía que habían existido alguna vez.

Y decidido a todo eso, empujó su cadera contra la del mayor, que emitió otro gruñido ronco, hondo, más fuerte, y desesperado que reverberó en la cavidad húmeda y viva que habían formado entre sus bocas. 

 

—Veo que eres terriblemente vocal en cualquier circunstancia —se incorporó ligeramente para burlarse un poco más de él, pero olvidó cualquier palabra que hubiese podido decir a continuación en cuanto sus ojos se encontraron con los de Yesung, oscuros, fijos, con algo más que salvaje en ellos. Primario. Como los de una bestia a segundos de atacar a su presa.

Hyuk trató en vano de sujetarle las muñecas, porque Yesung era fuerte, mucho, y antes de que pudiese saber cómo volvía a besarle apresando su cabeza con el pelo mientras con la otra mano se aferraba a su cadera para obligarle a moverla a un ritmo desesperantemente lento que no servía para nada más que para nublar el cerebro. 

 

El menor se preguntó cómo era posible que siendo él quien había tomado la iniciativa, quien seguía entre sus piernas, quien lo atrapaba contra el asiento del sofá haciendo uso de toda su fuerza, Yesung estuviese dominando de aquel modo toda la situación. 

Ahogó un grito al sentir un mordisco a través de la camiseta, bajo la clavícula, aún teniendo los dedos del otro fuertemente clavados en su cadera, que le forzaban a moverse sobre su cuerpo con aquel maldito vaivén hipnótico que le aturdía, que le hacía revólveres tratando de liberarse de los dientes que volvían una y otra vez a apretar su carne, ya dolorida pese a la tela, maldiciendo entre dientes por ser incapaz de escapar de aquel control que estaba extendiendo oleadas de una sensación salvaje a través de todo su cuerpo.

Comenzó a apartar la camiseta del mayor, para poder besar cada centímetro de piel que exponía con una deliberada actitud vengativa. Oyéndole jadear su nombre entre nuevos gruñidos, porque al parecer Yesung no dejaba de ser algo feral ni en circunstancias como aquella. Se sonrió.

 

—Voy a hacer que te olvides de Chanyeol —le susurró —voy a hacer que te olvides de todo…

 

Hundió el rostro en el hueco del cuello de mayor y siguió besando unos segundos mientras decidía cómo iba a quitarle la ropa a continuación.

Pero de repente el agarre del mayor en sus hombros cambió notablemente de intención.

Hyuk tardó un par de segundos en procesar que le estaba apartando.

 

—Espera… —miró un instante nervioso alrededor, tratando de incorporarse pese a tener a Hyukjae todavía sobre él.

—¿Qué pasa? ¿te he hecho daño? —se incorporó para dejarle espacio, viéndole revolverse el pelo primero para después cubrirse la cara con un suspiro —Yesung, ¿que pasa?

—Tenemos que parar —dijo de forma tajante mientras se rascaba la nuca —esto… esto no debería ser así. No debí contarte lo de Chanyeol a pocas horas de verle, he sido descuidado.

Si era algún tipo de broma, por dios que Hyuk juraba que no le hacía ni puta gracia.

 

—No… no te entiendo… 

 

—Hyuk… no… no quiero que hagamos esto sólo porque te sientes presionado —dudó un segundo antes de continuar —no quiero que aceptes cualquier cosa que vaya a pasar sólo porque te sientes inseguro o celoso de otra persona.

—¿Tú crees que me estás forzando a algo? —se reiría ante la idea si no fuese porque acababa de fastidiarle una noche muy prometedora —Ye… estoy literalmente sobre ti. Estaba intentando arrancarte la ropa, por el amor del cielo.

El cantante terminó de ponerse en pie, haciendo caso omiso de sus quejas. La piel de Hyuk todavía ardía por las caricias de hacía apenas unos minutos, pero una terrible sensación de vergüenza comenzaba a apoderarse de él por momentos.

—No de forma activa. Pero… descuidado —volvió a repetir “descuidado”, pero esta vez remarcó más la palabra. Como si eso lo explicase todo —. No debí ponerte contra las cuerdas. No pensé en que podrías sentir celos. Quiero que si hacemos esto sea deseado, y no algo que ofreces para tener mi atención… no sé si tiene sentido.

No, no lo tenía. Al menos para Hyuk.

Desde siempre sexo significaba sexo. Normalmente en relaciones de aquel tipo ya solía costar que le interesase el nombre del otro… como para interesarle los motivos irracionales de por qué quería follar.

—Te aseguro que no me estás robando la inocencia ni nada parecido —rió aunque estaba algo molesto. Sentía más vergüenza de la que había sentido en toda su vida. Se sentía confuso y rechazado. Solo.

 

—Eso lo sé. Estoy al tanto de tus aventuras aunque a veces finja que no —Yesung sonrió socarrón unos segundos para después darle un par de golpecitos en la frente a Hyuk con el dedo índice, aprovechando que este seguía sentado —pero intento cuidar de algo blandito que sé que está aquí dentro.

—Dime qué he hecho mal, qué es lo que quieres que haga y lo haré, no me importa —seguía sin comprender. En vano buscaba respuestas dentro de su cabeza para todo aquello, o alguna situación parecida a aquel momento. 

 

Nadie nunca lo había repudiado de esa manera.

 

Y un único pensamiento se retorcía en su estómago como un pez vivo; el que le decía que a Chanyeol no lo había rechazado con excusas de mierda.

 

—Hyuk… lo siento muchísimo. Ve a tu habitación. Descansa por hoy. Mañana ambos veremos las cosas con más claridad. Te lo prometo




Notes:

Recordad que podéis localizar a la autora en twitter!!
(Y que este fanfic ha sido subido con su permiso!!)