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Español
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Published:
2015-02-06
Updated:
2015-04-13
Words:
8,621
Chapters:
3/?
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Un instante que dure para siempre

Chapter 3: cap. 3

Chapter Text

Aflojo el agarre de la bufanda azul sobre su cuello, que a estas alturas solo le provocaba picazón y poco ayudaba aminorar el frió que hacía. Logro ajustarla para que no le estorbara y cubriera aunque fuera un poco el frió viento que soplaba esa tarde. Se encontraba no muy lejos de casa rumbo al centro comercial, estaban a finales de noviembre, justo por estas fechas era cuando el clima se volvía tan impredecible, quizás salir de compras ese día en particular no fue la mejor de sus ideas, pensó, pero con la festividad del día de acción de gracias tan cerca, quería asegurarse de tener todo listo para la gran ocasión.

Por suerte, no tardó mucho en llegar frente al supermercado local antes de que sus mejillas se congelaran. Entro dirigiéndose de inmediato al área de condimentos, extrajo un pequeño papel doblado por la mitad de su bolsillo, que reviso con cuidado, se detuvo frente una de las tantas estanterías, tomándose su tiempo para elegir los productos de mejor calidad y que se ajustaban a su presupuesto.

Tomo todo lo que necesitaba y fue directo a pagar, la cajera, una joven rubia de cabello teñido, le sonrío amable. Por un instante Edd recordó a Nazz, no había cruzado palabra con la porrista después del pequeño incidente en la colina.  A decir verdad, no había hablado con nadie luego de eso.

Con todos los ingredientes empacados dentro de bolsas de papel, regreso a casa. 

Edd tenía la esperanza de que ese año sus padres por fin lograran reunirse con él para celebrar el día de acción de gracias, una fecha importante hecha para compartir en familia, pero con lo ocupado de sus agendas, nada estaba seguro.

Aun así se permitió ser optimista.

Edd podía decir con orgullo, que eran un muy buen cocinero, en ocasiones pasaban semanas enteras hasta que alguno de sus padres cruzara la puerta, por lo que tuvo que aprender a cocinar y preparar sus propios alimentos. En un principio se sintió inseguro, hasta que noto que el fino arte culinario, no le resultaba tan complicado.

Con esa confianza en mente, paso el resto de la tarde investigando como preparar pavo relleno, leyendo la receta de algún libro de cocina. Decoro la casa con motivos alusivos al día de la cosecha y consiguió el vino favorito de su padre.

Todo estaba listo.

No fue hasta la mañana siguiente, que se despertó con el sonido del teléfono replicando en la sala, que recibió la noticia. El vuelo que tomarían sus padres se había cancelado y no llegarían esa noche. Edd intento dibujar una sonrisa en su rostro al escuchar la voz de su madre disculparse, ¿Cuantas veces se había repetido esa misma llamaba? y cuantas veces había escuchado a sus padres disculparse una y otra vez. Para cuando Edd colgó el teléfono, ya no se sentía con ánimos de celebrar, así que tomo su abrigo y salió a dar una vuelta. Necesitaba distraer su mente.

No supo por cuánto tiempo camino sin rumbo, hasta que llego a los límites del parque y vio las luces de los faroles encender. Regreso a casa a paso lento, eligiendo subir por las escaleras, así evitaba encontrarse con alguno de sus vecinos en el ascensor y tener que fingir una sonrisa al recibir una felicitación por acción de gracias. Subió los dos primeros pisos sin problemas y estaba a punto de llegar al tercero, cuando su camino se vio bloqueado por la figura de una persona sentada en las escaleras.

Se encontró con un par de ojos verdes, mirándolo directamente.

Por inercia se encogió en su lugar, mirando sorprendido a Kevin frente a él, sentado en el penúltimo escalón con los auriculares de su teléfono móvil puestos. El de gorra roja, frunció ligeramente el ceño, sintiéndose igual de confundido al verlo.

Cruzaron miradas, Edd vacilo un instante, antes de hablar.

-Saludos Kevin – dijo 

Kevin contesto a su saludo con un sonido parecido a un gruñido, rápidamente metió su mano derecha en uno de sus bolsillos, alcanzando su teléfono móvil, deslizo su dedo pulgar ágilmente sobre la pantalla táctil, antes de quitarse los auriculares. Por un momento, permanecieron en silencio. Edd se cuestionó la razón del por qué Kevin se encontraba ahí, una duda que lo obligo a hablar.  

-Puedo preguntar qué haces aquí solo – inquirió con cautela

Kevin lo evaluó con la mirada un momento antes de contestar.

-Supongo que lo mismo que tú – respondió con aire aburrido – Necesitaba un momento, para pensar – su semblante pareció entristecer por un segundo –De cualquier forma ¿porque no estás tú con tu familia Doble tonto? – pregunto genuinamente interesando 

Edd Ignoro el hecho de que Kevin acababa de llamarlo tonto, más tarde se cuestionaría la razón del por qué, ese insulto no le parecía tan ofensivo.

-Mis padres no llegaran a casa hoy, por cuestiones de trabajo – informo desanimado

-Vaya, que jodido deber ser no poder ver a tus padres – comento

Edd bajo la mirada al escuchar sus palabras, de nuevo, consiente de su situación al saberse solo, en una fecha que consideraba tan significativa.   

-Si te hace sentir mejor – continuo – Los días de acción de gracias en mi familia no son mejores

-¿No?

-¿Estas de broma? Son de lo más espantoso, lleno de niños corriendo y gritando de un lado a otro, tocando tus cosas; de escuchar los aburridos discursos de mi tío hablar sobre sus estúpidos trenes a escala y tener que comer la insípida comida que prepara mi tía, libre de gluten, es asqueroso créeme, gracias a ella creo que perdí el sentido del gusto – finalizo con una mueca -Así que deja esa cara de cachorro abandonado y se feliz por tú no tienes que soportar lo mismo que yo toda la noche – aunque su voz sonaba molesta, la sonrisa que amenazaba con formarse en su rostro, indicaba lo contrario 

-Tal vez tengas razón – estuvo de acuerdo cubriendo su boca con una mano, dejando escapar una pequeña risa al no poder evitar imaginar al pelirrojo en medio de tal escenario, intentando sobrevivir a las travesuras de los niños más pequeños.

El silencio volvió, uno más ameno, donde ambos parecían inmersos en sus propios cuestionamientos.

-Sera mejor que regrese, no quiero que piensen que intente escaparme – dijo el de gorra roja, dejando su lugar en las escaleras, acercándose a la puerta que daba acceso al pasillo, con la clara intención de irse.

Edd observo sus movimientos sin decir nada, el pelirrojo se detuvo con la mano sobre al pomo de la puerta, pareció titubear un momento antes de volver su mirada atrás.      

-Oye bobo – llamo – Feliz día de acción de gracias y todo eso – dijo antes de entrar al pasillo, sin detenerse a escuchar una respuesta 

Mantuvo la mirada fija en la puerta por donde Kevin había desaparecido, con la confusión pintada en el rostro. Y sin poder evitarlo sonrió, sonrió feliz de escuchar esas simples palabras.

################

Edd odiaba la clase de gimnasia con cada fibra de su ser. De solo pensarlo, el miedo a salir herido y la frustración de no poder hacer ningún ejercicio bien, saltaban a su mente. Si no fuera una clase obligatoria, seguramente buscaría la manera para no asistir y compensar su ausencia con tarea extra.

Sus brazos y piernas delgados, no resultaban de mucha ayuda al momento de correr o lanzar, sus reflejos lentos, lo volvían un blanco fácil de atacar a la hora de jugar, con todos los balones rojos apuntando en su dirección. Sin importar cuanto lo intentara o se esforzara, simplemente su cuerpo no respondía. No estaba hecho para la actividad física.

Arrastro sus pies hacia el gimnasio y rogo para que la clase de ese día no fuera tan terrible. Llego encontrando a sus demás compañeros de clase, esperaron al profesor, que nunca apareció. En su lugar, vieron a un chico pelirrojo entrar con una lista en su mano, cargando una bolsa con varios balones.    

-¡Kevin! – grito su nombre sin pensar

El pelirrojo revisaba la lista de asistencia en sus manos, de la cual no había despegado la vista, hasta que escucho su nombre.

Al tener la atención de Kevin, Edd se puso nervioso – ¿Qué haces aquí? – fue lo más inteligente que salió de su boca.

El pelirrojo paseo su  mirada por los apenas doce chicos que tenía formados frente a él.

-Necesito puntos extra, por eso ayudo al entrenador – saco un bolígrafo y garabateo sobre el papel – Muy bien, espero que estén listos, voy a hacerles unas pruebas y más vale que las hagan bien o tendrán una mala nota – advirtió 

Edd se sintió el doble de nervioso al saber que Kevin se encargaría de su evaluación física. Podía jurar que incluso sintió sus rodillas temblar.

-Quiero que formen una fila, van a practicar tiros libres – indico lanzando un pelota de básquet al primero de la fila, que lo recibió sin problemas

Uno por uno fueron pasando, algunos fallaban por poco centímetros su tiro, otros con más suerte logran encestar en su primer intento. Cuando al final llego su turno, sus compañeros centraron toda su atención en él, acostumbrados a verlo fallar en todos los ejercicios.

 Aseguro su agarre sobre la superficie rugosa del balón y la lanzo. El balón giro en dirección contraria y salió disparado rebotando contra la pared. La risa de sus compañeros no se hizo esperar.

-¿Que mierda fue eso? – comento uno riendo ruidosamente

-Te dije que no iba a poner hacerlo – secundo un chico pelinegro  

-Alguien no tendrá una buena nota – canturreo burlón otro

-Oye Edd, mi hermano lanza mejor que tú

Ese último comentario, provoco la risa de todos, Edd bajo la mirada avergonzado. 

-¡Bien, ya basta! – Hizo callar Kevin, escribiendo algo sobre la lista – Ahora quiero que todos corran diez vueltas 

Los compañeros de Edd miraban a Kevin con expresión aburrida, uno de ellos incluso soltó una pequeña risa.

-¡Dije algo gracioso! – Grito enseguida fulminando con la mirada al grupo – ¿Y bien? Que esperan, una invitación, ¡Muévanse! quiero que corran, vamos que no tengo todo el día – ordeno

Edd odiaba correr, sus compañeros siempre se burlaban de su forma tan particular de correr, pero esta vez parecían más concentrados en murmurar quejas sobre Kevin.

-¿Por qué el profesor lo dejo a cargo? – pregunto uno de ellos malhumorado

-Porque es parte del equipo de futbol, los jugadores siempre tienen privilegios

-¿No se enteraron? Ya no es parte del equipo de futbol, ahora está en el equipo de basquetbol – informo un chico regordete

-Seguramente lo echaron del equipo

-Sigue siendo un presumido de todas formas

-El tipo es como una patada en los huevos

Edd se sintió molesto por sus comentarios, él mejor que nadie conocía ese lado tan poco amable del pelirrojo, pero de igual forma había sido testigo del Kevin que podía llegar a ser más considerado. 

-¡Esto no es un paseo por el parque señoritas! – grito el pelirrojo

Los gritos de Kevin hicieron poco para callar la conversación de sus compañeros, que continuaron maldición en voz baja.

-Norton guarda silencio de maldita una vez, si no quieres que te haga corres hasta que vomites tu almuerzo – amenazo

Norton un chico rubio, guardo silencio enseguida, por su propio bien lo mejor era no contradecir al pelirrojo. Edd se sentía sofocado, los demás se adelantaban sacándoles una vuelta de ventaja, a este paso sería el último en acabar. Busco con el rabillo del ojo a Kevin, ubicándolo de pie junto a la entrada, por un momento le pareció que miraba en su dirección, pero rápidamente desecho esa idea regresando su atención al camino, necesitaba concentrarse y dejar de imaginar cosas…

################

Entro a la oficina del director con un manojo de hojas en las manos, de última hora el director había solicitado su presencia, quizás para tratar algún asunto con respecto al consejo estudiantil. Llego tras terminar su última clase del día, saludo a la secretaria que encontró junto a la fotocopiadora, la mujer de cabello corto regreso el saludo, indicándole que tomara asiento y esperara su turno.

Y así lo hizo, se acercó a la puerta de la oficina del director, donde se encontraban cuatro sillas posicionadas en línea junto a la pared. Al llegar encontró tres de las cuatro sillas vacías.

Automáticamente se sintió incómodo.

Junto a la puerta, estaba sentado Kevin, con la miraba baja y las manos escondidas en los bolsillos de su sudadera naranja. Edd se quedó inmóvil por un par de segundos, antes de acercarse y ocupar la silla que estaba al extremo contrario.

No fue hasta que se encontró sentado, que Kevin pareció notar su presencia mirando en su dirección. Edd no estaba seguro si debía decir algo, pero las palabras murieron en su boca al ver el rostro de Kevin. Tenía el pómulo derecho inflamado, bajo su ojo había una mancha oscura y de su labio inferior salía una fina línea de sangre ya seca. La sorpresa inicial de encontrarse a Kevin en la oficina del director, le impidió notar el estado de su ropa, sucia y maltratada.

Se alarmo al verlo en ese estado, pero tuvo que reprimir el impulso de preguntar y tratar de averiguar lo que paso. Ellos no eran amigos, por lo que no estaba seguro de como Kevin reaccionaria a sus interrogantes.

Su pequeño dilema interno término al escuchar la puerta abrirse, de la oficina salió un chico alto y castaño que lucía en las mismas condiciones que Kevin, con el cabello revuelto y raspones en los brazos. Enseguida Kevin se puso de pie y entro a la oficina, sin siquiera mirarlo. Pasaron unos largos minutos hasta que volvió a escuchar la puerta abrirse y al igual que lo hizo al entrar, Kevin camino rumbo a la salida sin detenerse.  

Edd dudo un momento antes de entrar a la oficina, el director lo recibió, tenía una mirada severa que se suavizo al momento de verlo, lo invito a sentarse y le hablo de sus planes para organizar una fiesta a los alumnos, un baile por el fin del ciclo escolar, Edd tomo nota de todo y tras despedirse, abandono la oficina.  

Durante su camino de regreso a los casilleros, encontró los pasillos completamente vacíos, la última clase había terminado hace ya más de una hora, motivo por el cual se encontraba solo en medio de los pasillos, se apresuró a sacar un par de libros de su casillero y dejo la escuela a paso rápido.

Cruzo el estacionamiento de la escuela, encontrándose con la figura de Kevin al final del camino, junto a la parada del autobús,  Edd se sintió tentado a detener su marcha y dar media vuelta, una idea que desecho rápidamente, no existía una razón lógica para evitar al pelirrojo. Ignoro por completo, esa pequeña voz interna que parecía advertirle a gritos que debía alejarse. Y siguió adelante.

De nuevo, el mayor no pareció darse cuenta de su presencia hasta que estuvo lo suficientemente cerca, la mirada que recibió expresaba la sorpresa que sentía al verlo, que rápidamente se desvaneció, tomando una postura más relajada.

-Doble tonto – lo llamo, provocándole un leve respingo, la voz de Kevin sonaba ligeramente más rasposa – Creí ya no había nadie por aquí, el viejo te dejo mucha tarea extra ¿no?

Edd supuso que hablaba al director cuando se refirió al viejo, solo se limitó a asentir sin poder despegar la vista de los moretones en su rostro. Ambos cruzaron miradas, Kevin fue el primero en romper el contacto visual, empezando a caminar sin decir nada, seguido de  Edd un par de pasos detrás.   

Caminaron varias calles de este modo, el pelirrojo con su caminar lento, con las manos ocultas en los bolsillos y Edd, cabizbajo apretando la correa de su mochila en su mano, intentando convencerse de que no había razón para sentirse nervioso, después de todo se dirigían a la misma dirección. Nunca antes había caminado juntos a casa, o bueno, casi juntos, Kevin siempre parecía ser el primero en irse o el último en salir, al tener practica en su nuevo equipo de basquetbol.

Comenzaba atardecer, cuando emprendió el camino de regreso a casa. Un par de pasos después se encontraban esperando el cambio de luz del semáforo, frente al paso peatonal. Ahora que lo recordaba, sentía curiosidad del porque el repentino cambio de equipo, una pregunta sin respuesta que duda mucho, alguna vez externara al pelirrojo.   

-… Me escuchaste

Edd lo observo en silencio, incapaz de procesar lo que estaba diciendo.

-¿Qué? – pregunto confundido

-Deja de mirarme así, comienzas a molestarme – gruño Kevin mirándolo con el ceño fruncido

En algún punto mientras esperaban, Edd debió quedarse mirando el rostro del pelirrojo más tiempo del debido, de forma inconsciente al estar demasiado distraído con sus pensamientos.

-Lo siento… pero

-Pero – repitió impaciente 

-No quiero sonar entrometido, pero no puedo evitar preguntarme que fue lo que paso, para que terminaras en tales condiciones

Kevin guardo silencio por un momento, mirándolo fijamente como buscando algo en su mirada, que al parecer no encontró, dejo escapar un suspiro antes de hablar –Esto – comenzó – No es nada, solo una pelea sin importancia – dijo con simpleza

Edd no lo conocía más allá de las pocas veces en que habían compartido el mismo ascensor, o cuando se encontraban en los pasillos durante el cambio de clases, pero algo de indicaba que estaba mintiendo. Aun así, decidió no insistir en el tema.

-¿Y tú? Como terminaste en la oficina del director – pregunto 

-Fui llamado para tratar un asunto concerniente al consejo estudiantil, el director tiene planeado organizar un baile por el fin del ciclo escolar – explico con cierta alegría

- ¿Un baile? – Enarco una ceja – Espero que no vaya a ser obligatorio asistir 

-¿No te gustan los bailes? 

-No cuando tengo que invitar a una chica a ir

Esa respuesta desconcertó a Edd, el pelirrojo casi siempre estaba rodeado de chicas y no cualquier chicas, si no de las porritas, las más populares y bonitas de toda la escuela. Parecía difícil de creer que Kevin se sintiera nervioso al tener que invitar a una chica a salir, cuando convivía con ellas todo el tiempo. Edd estaba a punto de decir algo cuando.

Se detuvo en seco. 

Sintió el pánico invadir sus venas o quizás sería la adrenalina que su cuerpo producía naturalmente, en respuesta a la situación de riesgo que estaba por afrontar. Sus músculos se tensaron y sus pupilas se dilataron. No fue consiente de cuánto tiempo permaneció inmóvil, pero debió ser el suficiente para llamar la atención de Kevin.

-¿Estas bien? – pregunto

-…

-Estas pálido – señalo

Kevin arqueo una ceja al no recibir respuesta y busco al frente, siguiendo la dirección de la mirada de Edd localizando al grupo de brabucones al final de la siguiente calle. Rápidamente entendió. 

-Es por esos idiotas – afirmo

Edd dejó escapar un pequeño jadeo al verse descubierto. Se sentía tan avergonzado, ahora seguramente Kevin se burlaría de él por su cobardía. Bajo la mirada esperando escuchar la risa burlona del mayor.

-Si dejas que te intimiden, terminaras escondiéndote toda la vida – dijo con cierta molestia

Observo la expresión seria en el rostro de Kevin, sin ningún signo de burla y con el entrecejo levemente fruncido, hablaba enserio. No supo cómo responder, sintiéndose demasiado inquieto al tener a Kevin mirándolo directamente.

 -¿Y bien? te vas a quedar parado ahí todo el día, camina que no tengo toda la tarde – le ordeno comenzando a caminar

Inhalo con fuerza y se aferró a la correa de su mochila, bajo la mirada y se encogió de hombros, siguiendo los pasos del mayor. Todas las alarmas en su cabeza sonaron, indicándole que se alejara, que se acrecentaron al ganarse la atención del grupo de tres chicos mayores, que sonrieron burlones en su dirección.

Caminaron juntos el último tramo que quedaba.

-Mira lo que tenemos aquí – comenzó uno de ellos – el bebé Eddward

-Tú mami ya te deja salir solo de casa – secundo un chico alto con una perforación en su nariz y labio

Edd sintió que las manos le sudaban y su rostro comenzaba a perder color, por su mente cruzo el recuerdo de aquella vez cuando esos tres sujetos lo arrojaron a la fuente del parque con todo y libros o la ocasión en que lo persiguieron, hasta encerrarlo en un contenedor de basura.

Experiencias que prefería olvidar.

-¿Que pasa Eddward? No vas a saludar a tus viejos amigos – sonrió un chico con apariencia punk, cruzándose de brazos

Miro con horror al grupo de agresores, sin saber qué hacer, expresión que debieron notar los tres brabucones que rieron satisfechos. Cuando pensaba que sus temblorosas rodillas no podrías soportar más su peso, una voz  a su lado hablo.   

-Déjame adivinar, los conocen como tonto, bobo y taradin

Edd que por un momento se había olvidado de la presencia del pelirrojo, lo miro incrédulo por su atrevimiento.

-Y tú, ¿Quién se supone que eres? – pregunto con molestia el chico punk

-Kevin – lo llamo Edd asustado, intentando detener sus provocaciones

-Tenemos a un chico valiente eh – noto con desagrado el brabucón

-Valiente y estúpido – secundo uno de sus amigos

-Y  cómo funciona esto, cada uno piensa por separado o comparte un cerebro entre todos –Escupió con sarcasmo Kevin

-Sera mejor cuidaría tus palabras – amenazo el chico punk

-Mejor tú cierras la boca – respondió mordaz Kevin

Desastre, Edd retrocedió pronosticando una pelea, que por fortuna no llego.

-Oigan que se supone que hacen – hablo un joven con cabello largo y una camiseta negra 

-Dan, estábamos por darle una lección a estos idiotas – respondió el chico punk

-Déjense de tonterías y vámonos – regaño Dan con voz fuerte

De mala gana los tres brabucones siguieron a Dan hasta la esquina, donde una camioneta estacionada los esperaba, no si antes lanzar un par de insultos y amenazas a ambos. A los que Kevin no dudo en responder, mostrando su dedo medio en todo lo alto. Edd solo pudo tragar con dificultad, tiritando en su lugar.    

No fue sino hasta que la camioneta arranco que Edd se permitió respirar tranquilo. Escucho a Kevin gruñir, parecía molesto, como cuando lo vio afuera de la oficina del director. Entonces no supo que decirle ¿Agradecerle tal vez?  

-Eso fue muy valiente – fue lo más inteligente que atino a decir

-Ni lo menciones – respondió irritado

-Yo nunca habría…

-Hablo enserio – lo interrumpió ­– Más te vale que no le digas nada de esto a nadie, ¿entendido?

Edd se quedó mudo ante ese repentino cambio de actitud del pelirrojo, asintió con un leve movimiento de cabeza. 

-Tengo cosas que hacer – dijo apresurado empezando a caminar

-Espera – lo llamo - Eso quiere decir que no vas a subir

-No es obvio bobo, si quisiera estar en casa hubiera llegado mucho antes – tan rápido como esas palabras salieron de su boca, Kevin se arrepintió –Bien como sea, lo que paso no fue la gran cosa – agrego tratando de sonar desinteresado 

Edd sintió que una emoción cálida burbujeaba en su interior, Kevin había aceptado acompañarlo todo ese tiempo voluntariamente, eso significaba que no le desagradaba su compañía. 

-Adiós perdedor – se despido avanzando a grandes zancadas 

Edd dejó escapar un suspiro, sintiéndose contrariado por las últimas palabras del pelirrojo y su repentino cambio de humor, eso parecía ser una constante cuando se trataba de Kevin, pasar de la amabilidad a la antipatía en cuestión de segundos. Se reprendió a si mismo por esperar algún tipo de trato diferente, después de todo ellos no eran amigos, se repitió. 

El tiempo corría y el final del año escolar estaba cada vez más cerca…

Notes:

Hola a todos, soy nueva en este fandom, si les gusto este primer capítulo y les gustaría que lo continuara háganmelo saber.

Saludos y gracias por leer.