Chapter Text
El tiempo advierte la futura llovizna que se avecina, los estudiantes se despiden en la salida de la preparatoria y abren sus paraguas antes de que las gotas caigan del cielo para que la lluvia no les tome desprevenidos, quienes se quedan por las actividades del club y los que esperan a que la lluvia caiga se quedan dentro de la escuela protegidos por el techo.
Takemichi mira hacia el cielo cada tanto, y usa su mano para saber si la lluvia está cayendo, por los momentos el tiempo sigue siendo sólo mal tiempo, Chifuyu a su lado refunfuña un tanto impaciente e irritado.
—¿Estaremos aquí hasta que caiga la lluvia? ¿Eso sería toda la tarde? —comenta Chifuyu con los brazos cruzados, observando a los estudiantes retirarse con sus sombrillas en mano.
Ellos podían irse usando un paraguas, si alguno hubiera traído uno en primer lugar.
—Lo siento, Chifuyu, olvidé el paraguas, pensé que lo había puesto en mi bolso, siempre lo termino olvidando —el rizado se rasca la nuca bastante apenado.
Es un mal hábito desde la secundaria, también una mala jugada. Solía dejar su paraguas en casa para compartir el de Hina con ella, ¿Quiso hacer lo mismo con Chifuyu? Mala idea, porque a este también se le había olvidado, ahora los dos se encontraban estancados en la escuela, y definitivamente no compartiría paraguas con el rubio.
—Da lo mismo, también lo olvidé, ¿Por qué me hice la idea de haberlo guardado en mi bolso? O quizás me distraje jugando con Peke J esta mañana —murmura el menor, probablemente más para sí mismo que para Takemichi que estaba a un lado.
La lluvia aún no caía, sin embargo ninguno se movía porque podría caer en cualquier segundo. El silencio se mantiene entre los dos a la espera de que la llovizna se haga presente.
Takemichi observa a Chifuyu a su lado que está distraído con el celular en su mano, el cabello a los lados del rostro de su amigo le impiden ver que expresión podría estar haciendo en este momento. Le molesta un poco que su vista sea obstruida, ¿Chifuyu estaría haciendo un puchero de impaciencia? ¿O tendrá una mirada de concentración? Sus dedos se estiran hasta alcanzar los mechones del cabello rubio, la sensación es suave como la recuerda, e intenta apartar el pelo para ver las facciones de su amigo.
—¿Qué? ¿Qué es lo que haces, Takemitchy? —justo lo que buscaba, Chifuyu tiene su atención sobre Takemichi ahora, sorprendido y extrañado por su acción. El rizado no aleja su mano de este hasta colocar el mechón de cabello detrás de su oreja.
—Ah, perdón, es que- El cabello, tu cabello está un poco largo ¿No? Ha crecido, siempre lo mantienes así que nunca lo había visto tan largo —Takemichi aparta su mano, tan rápido que parece que le han hecho ácido en ella, y trata de disimular su acción desvergonzada. Sus mejillas están ardiendo—. El cabello en los lados por poco tapa tus orejas, Chifuyu.
Chifuyu parpadea, la otra mano libre acaricia su propio cabello hasta las puntas y las sujeta para ponerlas frente a sus ojos. Es lindo, si, muy lindo—. Uh, tienes razón, está largo, he estado tan ocupado entre la escuela y el trabajo que olvidé cortarlo, debería hacerlo pronto. El flequillo por poco tapa mi vista —dice mientras coge los mechones de su frente.
—Si, te quedaras ciego si el cabello crece un poco más —se burla Takemichi señalando el largo del flequillo con una sonrisa divertida.
—Mira quien lo dice, por poco te pareces a Smiley —acusa el menor apuntando con su dedo índice la maraña de cabello que tenía Takemichi sobre su cabeza.
Takemichi no se lo toma bien—. ¡¿Qué dices?! ¡¿Cómo Smiley?! —las manos de este se deslizan por todo su cabello tratando de aplastarlo tanto como podía. Su cabello siempre era un desastre, fue difícil peinarlo por las mañanas para tener el característico estilo de pandillero, ahora que estaba al natural no se preocupa tanto por su aspecto.
—Si, como un algodón de azúcar, grande y esponjoso, pero de color amarillo —Chifuyu se burla devuelta, las manos en el aire sobre su cabeza para hacer énfasis en el pelo esponjado de Takemichi—. Hey, para, me estás haciendo cosquillas, ¡Takemitchy! —exclama molesto, el rubio encoge sus hombros cuando la mano del mayor se pasea por detrás de su nuca.
—Haha, aquí también, puedo sentir tu cabello empezando a crecer, ya no está rapado.
—Eso puede ser un juego de dos ¿Sabes? —resoplo el menor, antes de que Takemichi respondiera los brazos de Chifuyu se elevaron para colarse en el cabello rizado de este y empezar a revolverlo con ambas manos.
Los dos pelearon con el pelo del otro, atrayendo algunas miradas cuando se gritaban sobre parar o sólo se tiraban insultos estúpidos. ''¡Detente, idiota, o te dejare calvo de un lado, como un payaso!'' , ''¡No pienso parar, te dejaré hecho un espanta pajaros!''.
Cuando acaban con su pequeño juego, el cabello de Takemichi lucia similar a una bola de algodón y Chifuyu tenía mechones levantados hacia todos lados, el flequillo también hecho un desastre. Con la mirada sobre el otro, soltaron una carcajada.
Fue divertido, pasar el tiempo con Chifuyu siempre fue divertido, incluso si sólo podían hacer idioteces como despeinarse, o hablar de la trivialidad más vagabunda como el cabello largo. Escuchar la risa del rubio siempre fue un placer, hacerlo reír aún más, disfrutar de las manos de éste sobre su cabello para acomodar el desastre que el mismo provocó mientras comentaba ''Mira, incluso así, eres guapo''.
No lo cambiaría por nada en el mundo, cada momento, ni siquiera por un viaje en el tiempo.
—¿Crees que soy guapo?
—Tal vez, también creo que eres un idiota.
—¿Pero soy guapo?
—Olvídalo, Takemitchy.
Cuando las conversaciones triviales se agotaron, desde ir de visita al nuevo apartamento de Mitsuya, hasta salir el fin de semana con Hakkai y los chicos, la poca paciencia de Chifuyu alcanza su limite, Takemichi lo ve sacar el celular y lo escucha bufar.
—Mi día libre del trabajo y lo desperdicio esperando a que caiga la lluvia. Vamos, Takemitchy, quizás si corremos lleguemos a la estación —el rubio da el primer paso hacia el frente luego de acomodar el bolso en su hombro.
—¿Qué? Pero el tiempo se ha puesto peor, está todo nublado, Chifuyu —Takemichi no está convencido, pero de todos modos está siguiendo al menor con el bolso en la espalda y las manos en los bolsillos.
—No te preocupes, dudo que llueva, probablemente el viento se lleve el mal clima y llegamos a tiempo —Chifuyu sonríe con confianza en sí mismo y sus propias palabras, su dedo pulgar levantado hacia arriba. Esa pose le trae recuerdos, un poco vergonzosos, sin embargo buenos recuerdos.
Sin poder protestar más sobre si es o no buena idea correr bajo el mal clima, Chifuyu se dispara hacia las calles y Takemichi no tiene de otra que seguirlo mientras se queja de la terrible idea. En algún momento, el rizado ha buscado la mano del menor, que es más rápido, y la sujetado para correr los dos juntos por las aceras de las avenidas y al cruzar por las carreteras.
La mano de Chifuyu es áspera al igual que la suya, es una sensación diferente al de coger la mano de una chica, pero no es desagradable, no es molesto o incómodo, si fuera a comparar, es la sensación más suave y cálida que ha tenido en su vida.
Una sonrisa se extiende por los labios del rizado, con la imagen en su mente de ambos caminando a casa, a la escuela o cualquier otro lugar del mundo con sus manos unida.
Terrible idea. Mala idea. La peor de todas.
Takemichi corre detrás de Chifuyu para refugiarse en el pequeño techo de alguna tienda, el rubio ya se encuentra allí, sacudiendo su cabello como si fuera alguna clase de animal, puede oír la risa de este mientras se posiciona a su lado, escurre el agua de sus mangas y acomoda sus pantalones hasta sus rodillas.
¿Qué es lo gracioso? Hace un momento trotaban hacia la estación y la lluvia les cayó encima repentinamente, tal como imaginó que pasaría desde el segundo en que dejaron la escuela por la increíble idea de Chifuyu.
—¡Te dije que íbamos a mojarnos! ¡Tenía razón, idiota! —exclamó molesto, Takemichi refunfuña deslizando los dedos por su cabello y peinadolo hacia atrás, está todo mojado y la ropa húmeda se le pega incómodamente al cuerpo.
—Bueno, no te obligue a seguirme ¿O si? Si tanto lo sabías, debiste quedarte en la escuela, pero no lo hiciste y ya estamos aquí —el rubio aún se ríe, esta vez escurriendo el agua de su camiseta y acomodando las mangas de la misma—. El idiota eres tú.
—Tú- Uhmmm —Takemichi no termina de protestar, se muerde la lengua dentro de su boca. Chifuyu tenía razón, él no dudo en seguirlo a pesar de tener el mal presentimiento de que la lluvia caería sobre ellos.
Los dos se quedan en silencio, una vez más, observando la lluvia caer a cántaros y las personas correr de un lado a otro para no mojarse o llegar a sus casas. Se divierten con descaro al ver a algunos oficinistas por poco caer en los charcos y cubrirse puramente con las maletas de trabajo.
El cuerpo de Chifuyu tiembla a su lado, Takemichi puede ver por sobre su hombro como el menor se abraza a sí mismo para calentarse un poco, el viento helado que trae la lluvia debe calar en los huesos, pero el rostro de este no muestra alguna expresión; siempre queriendo verse duro. Takemichi sonríe ampliamente, desviando los ojos a cualquier otra dirección, se acerca a Chifuyu hasta que los brazos de ambos chocan, el rubio gira el rostro y lo mira con una ceja arqueada.
—Si estamos cerca, hace menos frío —responde Takemichi a la interrogante de Chifuyu, realmente no le ha preguntado, pero con sus ojos afilados no necesita hablar para saber en que piensa. El brazo del rizado rodea al rubio por detrás hasta sostener el hombro de este y obligarlo a estar más pegados.
—Esto es raro, compañero —aún así, Chifuyu está sonriendo, incómodo y algo avergonzado. No parece tener intenciones de separarse. Bueno, ellos son un poco pegajosos, no es nada fuera de lo normal ¿Verdad?
—Pero es cálido —Takemichi disimula su poca vergüenza.
Los dos se miran a los ojos, el azul profundo de Takemichi mezclado con el intenso aqua de Chifuyu, están lo suficiente cerca para inclinarse y probar-
La risa de una pareja los detiene a los dos, torpemente se alejan del otro a una distancia considerable, mientras una chica junto a un chico, ambos estudiantes, se refugian de la lluvia bajo el mismo techo de la tienda donde ellos se encuentran. Rígidos y sin moverse, sus caras son más rojas que las cerezas.
—Te dije que debíamos comprar un paraguas, mejor entremos a la tienda hasta que pare la lluvia —comentó la chica, entrando la tienda detrás de ellos.
—Si, aquí está haciendo mucho frío.
Después de unos minutos de silencio, Chifuyu se ríe, una carcajada sale de su boca y se ahoga en ella, Takemichi sufre un colapso de nervios a su lado, por poco los atrapan en algo tan vergonzoso ¿Por qué iban a besarse en un momento así? Es su culpa, él estaba tan cerca y quería hacerlo. No ve que es tan hilarante, no es divertido, y acaba riendo junto a su compañero.
Takemichi sigue con la mirada la mano de Chifuyu que se asoma para sentir con la palma extendida la lluvia fuera del techo de la tienda.
—La lluvia está empezando a caer más despacio —la sonrisa en los labios del rubio es ligera. Los mechones largos están pegados a ambos lados de su rostro, y su flequillo está peinado hacia un lado, tiene algunas gotas de lluvia pegadas a sus largas pestañas. Los ojos aqua de Chifuyu se mueven y chocan con los azules de Takemichi que no aparta su mirada de este—. Creo que me gustas.
De repente, el sonido de la lluvia se ahoga en sus oídos, no se escucha nada.
Los ojos de Chifuyu desaparecen por una sonrisa de oreja a oreja, tiene las mejillas teñidas de un hermoso rosa y de las puntas de su cabello aún cae agua que no se ha escurrido por completo.
Es una imagen que Takemichi quiere grabar por siempre en sus ojos, porque hay probabilidades de no contemplar algo así nunca más.
—¿Qué? Chifuyu-
—Hay que tener una carrera, el último que llegue a mi edificio es un perdedor, ¡Corre, Takemitchy!
—ESPERA- ¡CHIFUYU, NO CORRAS, PUEDES TROPEZAR Y CAERTE!
Creo que me gustas. Creo que me gustas. Creo que me gustas. Creo que me gustas.
Takemichi respira profundo, sus pulmones buscan aire desesperadamente, le cuesta y tose unas cuantas veces antes de poder mantener un buen ritmo. Está exhausto, correr tras Chifuyu lo ha llevado a su límite. Y está mojado, otra vez, mojado por todos lados. Sacude su cabello como si fuera un perro empapado y Chifuyu se queja a su lado.
—¡Ya basta, no hagas eso, idiota! —bajo sus quejas, Chifuyu suelta una risilla. Él también está respirando agitado, con la diferencia de que no luce como si hubiera estado en una moratón.
Los ojos del rizado están en blanco, recupera su postura y sujeta el brazo de Chifuyu antes de que este deje el genkan—. Hey- Lo que me dijiste ¿Es verdad, Chifuyu?
—¿De qué hablas? Lo siento, estaba muy ocupado pateando tu trasero en esa carrera, ¡Eres un perdedor, Takemitchy! —Chifuyu evade la pregunta con destreza, riendo entre dientes tira los zapatos y se adentra al apartamento dejando atrás aún Takemichi enfurruñado—. Quédate aquí, iré por toallas, creo que nos debemos dar una ducha rápida.
Cuando está solo, las piernas de Takemichi tiemblan y sus rodillas ceden, se sienta de cuclillas en el piso de tatami. Algunas gotas caen sobre su frente, desde las puntas de su enredado flequillo, sus manos en su rostro.
Él necesita calmarse un poco.
Takemichi observa a Peke J estirarse con pereza sobre la cama, siente un poco de envidia sobre la vida sin preocupaciones del pequeño animal, y acaricia sus suaves orejitas con los dedos sonriendo al ronroneo del gatito por la atención.
¿A Chifuyu le gusta él? ¿De verdad? ¿O estaba jugando de nuevo? Quizás sólo bromeaba, y por eso no se atrevía a darle la cara. O tal vez es verdad, y sólo buscaba retirarse, un desliz que no quería que pasara. ¿Estaba confundido? ¿Gustar románticamente o gustar de agradar? ¿Por qué luego de tanto tiempo Chifuyu diría que le agrada? Takemichi no lo entiende, quiere entender y saber. Se siente como estar cerca, a unos dedos de alcanzar algo que desea, y no poder tocarlo porque todavía está muy alto.
Está frustrado. Otra vez.
… ¿A él le gusta Chifuyu? Porque sino le gustaba ¿Por qué deseaba tanto que fuera posible?
Si es real, ¿Qué haría Takemichi? Y si es una broma ¿Por qué es una sensación tan dolorosa?
El sonido de la puerta abriendo llama la atención de Takemichi, levanta la cabeza hacia Chifuyu y abre la boca para hablar, pero suelta un grito. Peke J le había mordido luego de estar jugando a hacerle cosquillas en su panza, ni siquiera se percató de sus propias acciones, absorto en el mundo en su cabeza.
Chifuyu se acerca, su risa se escucha mientras Takemichi soba su mano herida y mira con malos ojos al gatito inocente con la panza al descubierto. Gato endemoniado.
—Hey, no mires con esos ojos a Peke J, tú has sido quien lo ha retado a un duelo a muerte —el rubio se sienta en la cama, cruzando las piernas y cogiendo al animal en su regazo para acariciarlo—. ¿Ya secaste tu cabello, Takemitchy?
Takemichi no puede dejar de mirar al gato en las piernas de Chifuyu, tan cómodo y a gusto ahí—. Si, mientras estabas en el baño. ¿Se ve bien?
—¿Qué haces en mi habitación, Smiley? ¿Dónde está Takemitchy?
Divertido, Takemichi suelta un bufido—. Haha, que gracioso, Chifuyu.
El rubio resopla, una risilla para si mismo, y sus manos se ocupan en atender al gatito negro en sus piernas, el cual se remueve satisfecho por las caricias. Ninguno dice palabra alguna, no al otro, Chifuyu dirige murmuros a su mascota, dulces y suaves, con una voz ligeramente más aguda.
Está hipnotizado, Takemichi está perdido entre los movimientos y los labios de Chifuyu, no es la primera vez que su compañero muestra esa faceta frente a él, y se siente diferente, ¿Es el único con el cual su amigo ha bajado tanto la guardia como para comportarse sin problemas de esta forma en su presencia? El tipo que no dudaba en verse genial, orgulloso y duro, ahora como un niño cualquiera que amaba a su gato.
—¿Qué tanto miras, se te perdió algo? —suelta el menor, los ojos aqua afilados se encuentran con los azules profundos.
Takemichi traga saliva, pesadamente se desliza por su garganta.
A él le gusta Chifuyu. Tanto, tanto. Maldición, Dios.
Su corazón que late fuerte en su pecho, sus manos sudorosas y la sangre caliente en su cabeza, gritan en su interior que está tan enamorado de Chifuyu. Un simple intercambio de miradas, simples gestos entre ellos, tomarse la mano, reírse, burlarse del otro, correr bajo la lluvia, pasar una tarde junto al otro, y ni hablar de ese pequeño juego entre los dos donde se besan hasta quedarse sin aliento, ¿Todo eso es suficiente para que Takemichi diga-
—… Me gustas, Chifuyu.
Chifuyu abre los ojos en grande, Peke J salta de los brazos de su dueño hacia los de Takemichi, el brinco repentino del animal sorprende a los dos por igual, en el peor momento, y Takemichi cae de espaldas golpeando su cabeza contra el suelo.
