Chapter Text
POV LAUREN.
Las mañanas siguientes a noches de lágrimas son especialmente duras.
Es como un castigo. El precio a pagar.
Me pesa todo el cuerpo, me duele la cabeza.
Tengo tantas legañas en los ojos que apenas puedo abrirlos.
Pero lo peor de todo es el agujero en el pecho.
El hoyo que va absorbiendo todo lo que soy, todo lo que hay dentro de mí.
-Mamá… ¿Otra vez estás triste por la tía Helen?, él se va a poner bien… aunque esté ahora muy malita-
-¿Qué?, no cariño, no estoy triste.
-Pues parece que estás triste.
-No he dormido muy bien hoy..- Musito, estirando mi espalda.
-¿Quieres que te de un masajito?- La pequeña se pone de rodillas en la silla del comedor. Aparto el bol de cereales para evitar una desgracia. Después de muchas comidas derramadas, una aprende.
-Nos tenemos que ir al cole piratilla….-
-A mami le gustan mucho mis masajitos cuando llega de trabajar porque está cansada, yo le hago así, y ya no le duele- Me explica, apretando los hombros con sus manitas.
-Mhh, es verdad, ya estoy mucho mejor-
-¡Pero si todavía no he empezado mamá!-
-Mi pequeño piratilla enfadado- Me río.
-¿Aquí te duele?-
-Hailey, mi amor, nos tenemos que ir al cole- La hago sentarse en la silla y le vuelvo a acercar el bol.- Termina de desayunar.
-Pero si no vas a estar triste- Me amenaza con el dedito indice.
-¿Cómo voy a estar triste?,¿Es que no te acuerdas del plan que tenemos hoy?-
-¡Si ME ACUERDO!-
-Yo no lo tengo claro… ¿Qué vamos a hacer hoy a ver?-
-¡VAMOS AL CINE A VER FROZEN 2!- Grita emocionada, señalando el Olaf de su camiseta.
–¡¿AH SÍ?, ¿y con quien vas a ir?-
-¡CON MIS DOS MAMÁS!-
-No me digas pequeño pirata-
-¡SI TE DIGO!- Me hace desayunar a carcajadas. Y encima hoy en el recreo vamos a hacer un musical con las canciones de Frozen 1 con todos mis amigos de la clase.
-Vaya dia guay ¿no?-
-Super mega requeteguay.
-Entonces… Tendrás que coger energía- Le señalo el bol de cereales con las cejas. Hailey se lleva a la boca una cucharada con una gran sonrisa.
-¿Tu sabes que te quiero mucho?- Le acaricio la espalda. Mi hija se sienta con los mofletes hinchados y un bigote de leche.
Hoy es un día especial para nuestra hija. La única pequeña capaz de taponarme el agujero de mi pecho y romper la resaca de noches y noches de angustia.
Esa es mi Hailey, mi hija.
La alegría que machaca mi tristeza, mi cansancio, el dolor. Y hoy se estrena la segunda parte de su película favorita.
Es un dia especial para ella, asi que también lo es para mi.
Parece que por fin vamos a dejar atrás el bucle de Frozen 1. Que alivio. Ya empezaba a saberme hasta los minutos en los que dicen cada frase. A veces, me pregunto qué tiene Frozen para que Hailey sienta esa devoción. Que tienen esas canciones, esa historia, esos personajes.
La otra mañana estaba organizando la carpeta de videos de la cámara antigua y encontré un montón de escenas de mi pequeña canturreando las canciones.
La historia de amor que tiene Hailey con Frozen es de película, nunca mejor dicho. Tienen una relación consolidada basada en la admiración.
¿Y sabéis quién tiene la culpa? ¿Sabéis quien le presentó a mi hija a la reina del hielo? Pues quién va a ser… yo.
Cuando Hailey llegó a nuestras vidas, y a nuestra casa la pequeña no podía dormir. Una noche fría de diciembre, nuestra pequeña nos despertó a las tres de la mañana con un llanto que no nos sorprendió. Estábamos acostumbradas.
Aunque Hailey fuera una niña bastante buena, por las noches era un suplicio, las pesadillas la atormentaban. No importaba al hora.
-Voy yo, amor- Me susurró Leyla, que al salir de la cama me volvió a tapar con la colcha de invierno. Seguidamente, cogió a Hailey que ya estaba en nuestra habitación esperando consuelo, y la sentó en la cama intentando calmarla.
-Shh… ven aquí con mami cariño… no pasa nada solo ha sido un sueño feo, ya está- Le fué diciendo hasta sentarse apoyada en el cabecero con Hailey enganchada a su cuello.
Esta vez fui yo la que cubrió sus piernas con la manta. Sin embargo su llanto no se calmó. Y mi novia, la pobre, no paraba de mirar el reloj. La imaginaba restando cada minuto que quedaba para que sonara la alarma. Todo ese tiempo que no estaba descansando.
-Duerme tu Leyla. Yo me quedo de guardia-
-¿A dónde vas?- Me preguntó sorprendida cuando le quité a mi llorona de sus brazos.
-Al salón, descansa tu que tienes que trabajar mañana temprano.- le pedí dándole un beso en el pelo.
-Pero Lauren que..
-Buenas noches mami- Cerré la puerta y caminé descalza hasta nuestro salón, donde di otras tres mil vueltas dándole golpecitos a Hailey en la espalda.
Sus berridos y temblores se fueron suavizando. Creo que hasta ella se estaba cansando de escucharse.
-Ya estas mejor mi amor?, no pasa nada Hailey, solo son pesadillas no tienes que tener miedo, pero tienes que dejar de llorar ¿Eh? Que nos estas dando la noche.. y mami mañana trabaja mañana-
Pero a Hailey eso le importaba tres leches. Siguió con su fino hilo de protesta. Calladita, agudo lo suficiente como para que despertase a Leyla. No podía volver al cuarto así. Tenía que estar en silencio y dormida.
-Tu lo que quieres ver es Frozen como todos los niños lo que pasa es que todavía está en el cine… vamos a ver si está en la página que me puso Cassey… Tu tío Cassey es un genio de los ordenadores ¿Sabes? cuando seas un poquito más mayor te enseñara a usar estas cosas que tu madre y yo somos muy tontas… ¡Toma ya que está aquí! si es que te lo he dicho. Tu tío Casey es un genio. Ahora ponemos este cable en la tele… y ¡Ya está! enchufado-
Con Hailey en mi regazo nos acomodamos en el sofá para ver Frozen por primera vez.
Aunque lo que me encontré no era lo que esperaba exactamente. ¿porno? no. Solo un par de anuncios antes de que empezara. Para eso ya estaba preparada. Con lo que no contaba es que la peli estuviera grabada en el cine. No me daba la neurona a las tres de la mañana. Así , que la pantalla se veía fatal, y el sonido era una basura. Por no hablar de las sombras tomando asiento y las risillas de niños mientras el castillo de Disney se congelaba.
Pero es que todavía podía ser peor.
-¿Francés con subtítulos en ruso? Pero… ¡Qué mierda era esta!
-Mami no nos vamos a enterar de nada..- Me dijo mi pequeña con algo de guasa mientras se frotaba los ojillos cansada de tanto llanto.
-Soy un desastre de madre, lo sé. Pero te prometo, que cuando saquen la dos te llevaré al cine a verla en condiciones.
-¿Qué es un cine?- Preguntó de nuevo acomodándose más en mi pecho si cabe.
-Un sitio mágico Hailey, te lo prometo, es una sala enorme, como 100 veces este salón, hay un montón de butacas y una pantalla tan grande como no se.. 20.000 televisores como esta, y los altavoces suenan igual de fuerte como tu llorera de esta noche- Le digo revolviendole el pelo haciéndole reír suavemente.
-Mira pequeña, la película empieza-
Así fue la primera vez que vimos Frozen. Ninguna de las dos se enteró de nada. Ella ni siquiera la miro y eso es precisamente lo único que hice yo. Ver los dibujitos a una calidad asquerosa sin entender nada de lo que hablaban. Una experiencia inolvidable.
Aunque yo esa noche de pesadillas e insomnio no tenía ni idea de que Frozen se iba a convertir en algo tan importante para mi bebe que lloriqueaba en mis brazos.
Digo algo, porque no solo es la película, va mucho más allá. Es la historia que mi Hailey nunca se cansa de escuchar. Los personajes que le apasionan. Las risas que le causa Olaf aunque sepa los chistes de memoria. Es la ilusión que le brilla en la cara cuando ve algún peluche de ellos, o una mochila.
Por eso entiendo la emoción y los nervios que habitan bajo esa sonrisa, por eso entiendo que nada más llegar del cole, me haya recordado que en cuanto comamos tengo que ducharla para irnos al cine, y que inmediatamente después del baño se haya puesto el disfraz de Elsa.
-Eyy, pero que guapa se ha puesto mi reina,¡ larga vida a la reina de Arendelle!- Grito arrodillándose ante mi novia. Se ha puesto uno de sus vestidos para salir, el verde, que le hace resaltar su preciosa piel.
-¡Viva la reina Leyla! y tu .. ¿quien vas a ser mama?- Sonrie mi piratilla
-YO, yo soy Olaf y me gustan los abrazos calentitos- Estrujo a mi niña y envuelvo las piernas de mi mujer.
-No se quien tiene mas ganas de ver la peli si la niña o la madre- Bromea Leyla sacudiéndome el pelo.
-YOO YOO- Chilla mi hija. ¡Venga mamá vístete ya , como lleguemos tarde..-
-Otra Leyla- Bufo, volviendo a mi altura.
Hoy el camino al cine es muy diferente. No vamos a ver una peli cualquiera ni vamos al cine de siempre, hoy vamos a un nuevo centro comercial que han abierto en la ciudad. Dicen que es el más grande sin lugar a duda. Ya en el parking se nota. Es la primera vez que aparco en un subterráneo y no veo el final del parking. Alucinante.
Una rampa mecánica nos sube hasta el primer piso, donde un pasillo anchisimo enfrenta a tiendas de ropa. Es largo hacia delante, y hacia atrás. Por arriba y por los lados. Todo es muy moderno, en tonos blancos. Lo que más tengo ganas de ver es la zona exterior.
-Dame la mano mi amor, que hay mucha gente.- Le dice Leyla y mi niña y yo nos agarramos cada una a una mano.
Ella sonríe al notar la que no esperaba, y se lleva un beso en la sien por ser tan bonita.
El exterior no defrauda. Un lago enorme con puente incluido nos deja boquiabiertas. Es impresionante, no parece ni un centro comercial.
Cómo evoluciona el capitalismo señores.
A una orilla están los restaurantes con sus respectivas terrazas y al otro hay un chiringuito en el que puedes sentarte en el césped. También hay toboganes y columpios además de unas gradas para sentarse a disfrutar del sol, depende de la época del año en la que vengas. La joya de esta orilla se la lleva una increíble estructura circular donde los niños pueden escalar de un lado a otro por puentes y cosas asi.
-Yo quiero eso mamas-
-Otro día venimos y te montas-
Vamos caminando hacia el cine. El hall es pequeño, o será que vengo de ver espacios amplísimos yo que sé. Me esperaba otra cosa. Hay muchísima gente agolpada aquí, agobia, la cola para comprar las palomitas avanza lento.
-Hola buenas tardes , venis a ver Frozen 2 ¿verdad? Si ,venís a ver Frozen- Sonríe un jovencísimo chico al ver a mi pequeña Elsa.-Bueno ¿que os pongo?, para el estreno tenemos una promoción especial. Un vaso de frozen a elegir y este cubo de palomitas por 14,99 euros.
Y esa promoción especial es , voy a colgar el riñón.
Alaaa son palomitas azules- Susurra de la emoción pegándose al cristal- Mami ¿puedo probar las palomitas de frozen porfa?.-
-También las tenemos en formato mediano, pero con un vaso de plástico normal saldría a 8,99 nos dice el chico.
Seguro que ha visto la cara de descomposición que tiene mi novia mirando la carta de precios en el luminoso de detrás.
-Bah, ponme el cubo, tronco-
-Lauren…- Murmura Leyla tirando de mi camisa.
-Esto es algo entre la peque y yo- Le sonrío y ella se acaba contagiando, jugando con la trenza de nuestra hija. -¿Que vaso quieres piratilla?-
-El de Elsa, no el de Olaf, no el de Elsa.. no, OLAF ,OLAF-
-¿Olaf? -Pregunta el chico indeciso
-Si, si, es que de elsa tengo un montón de cosas y de olaf solo la camiseta que me he puesto hoy para ir al cole-
-Que pongo de beber - Me pregunta
-Fanta de limón-
Con el vaso más bonito del mostrador y el cubo más grande de palomitas, el que un día le prometí que le compraría para ver Frozen, pasamos a la sala.
Las filas de butacas tienen medio metro de separación entre unas y otra que alegria no tendre que encoger mis piernas para que la gente pase.
Buscamos la fila e, y nos sentamos en la 12,13,14.
Bua son tan cómodas como parecen. y bien anchas como todo lo de este centro comercial Creo que cabemos las tres en una, vaya locura.
Entre risas y algún que otro comentario de la pequeña la sala se va llenando de padres con sus pequeños.
-Ahh que empieza- Grita una Hailey emocionada.
-Shh- se ríe Leyla calmando sus nervios.- Primero son los trailers mi vida-
-Tiene el corazón a mil..- Le susurro a mi novia al notar el latido de mi niña en su pecho. Ella me acaricia la mano sobre las piernas de Hailey, sigue estando lejísimos.
-YAAAAAA - se encoge las piernas en el asiento
Los ojos de la niña brillan con el reflejo de un castillo congelado. Su boca está completamente abierta, aunque puedo intuir una ligera sonrisa en ese gesto. Tengo un nudo de emoción en la garganta que no admite palomita alguna. Esta es la magia del cine de la que yo le hablaba. La que me moría por compartir con ella. Verla así me hace muy feliz. Me hace olvidarme de todo lo que llevo pasando estas semanas.
-Mama pero mira la pantalla- Me dice girando mi cuello.
y la película empieza,
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POV LEYLA.
-No hagas mucho ruido que acabo de dormir a tu hija-
Del fondo del cajón de los pijamas saco mi camiseta de verano, blanco , roto y corto. Es simplísimo. No tiene nada de lencería ni siquiera los bordes.. Pero a mi Lauren le encanta. Es su favorito. Por eso me la voy a poner aunque no sea tiempo para llevarlo, este otoño no ha podido verlo así que… Le voy a dar una sorpresa.
-Hostia, joder..- Se le abre la boca al verme incorporándose en el sofá con nerviosismo
-¿Mejor la cita así?-
-mucho- sonríe bobalicona. Es tan idiota. ¿Y ahora a donde vas, no quiero más palomitas eh? joder con el cubo de Frozen no tenia fondo- Me dice mi medico de urgencias particular.
-No voy a hacer palomitas-, ruedo los ojos yendo hacia el mueble de bebidas de nuestro salon.
-¡uh camisón y alcohol! me da, que se como va a acabar la película…-
-No esto.. Lauren a ver no tenemos porqué..-
-Amor que era broma, no empieces con las formalidades…-
-No es formalidad idiota, no quiero que piense que he lo que quiero esta noche es ..- Le insinuó vergonzosa.
-¿Y no es eso?- alza una ceja,- Porque si lo fuera sería algo bastante natural, Leyla-
-No se.. es que tu.. estos días con lo de Helen..-
-Leyla, no te sientas culpable por querer-
¿Pero como estas?-
Hoy estoy bien cariño hoy ha sido un dia muy bonito me he olvidado de todo.. y me gustaria seguir así esta noche nos merecemos un descanso.
-Vale, pues ginebra-
-Ginebra rosa, claro que sí- me sonríe con una paz que me tranquiliza
-Voy a prepararlo, ve poniendo la peli- Le dejo un beso en el pelo, ella me acaricia la mano hasta que me alejo.
Mezclo la ginebra rosa con seven up y le hecho un par de frambuesas que tenemos en el congelador y un cuenco con frutos secos para acompañar.
-WOOOW- Celebra al verme con las dos copas.
-Cariño … ¡otra vez Spider Man! Luego te quejas de que Hailey vea cien veces la misma película Lauren... Si es que no tiene a quien salir la niña-
-Venga, me apetece desconectar y se que esta no falla. me dijiste que yo elegía la peli-
-Vengaaaa dale-
-Hoy también quieres un paripé como la cita aquella del cine? de resistirnos un poquito y luego abrazarnos o puedo empezar ya- Preguntó con esos ojillos achinados haciéndome reír.
-Ven aquí pegajosa- me río tumbandome en el sofá con ella sobre mi regazo.
Conforme sus carcajadas en mi pecho se suceden, el vaso va bajando y el alcohol subiendo. Nuestras caricias se combinan con besos y esos gags que ha visto mil veces consiguen que Lauren parezca la mujer más feliz del mundo.
Solo por eso vería esta película otras cien veces más y las que hicieran falta. Porque después de tantas noches preocupada, hoy se las está cobrando a risas.
A carcajada limpia.
El poder que tiene el cine. La magia, nos hace olvidarnos de nuestras vidas durante un rato para emocionarnos. para permitirnos ser otras personas, estar en otros lugares, para desconectar. Soñar. Llorar y reír.
Algunas personas lo hacen con clásico, pelis de autor, otros como mi novia con simples películas de acción. Mi hija con sus dibujitos favoritos.
El cine es universal pero también muy particular
-Ven vamos a la camita que tengo mucho amor que darte- Me susurra de manera tierna.
-Recogemos prim..-
-Mañana -Tira de mi mano.
Nuestra habitación vuelve a llenarse de placer después de unas semanas tristes. es el mismo amor, pero en una expresión distinta. Igual que las pelis de drama y las comedias. Es cine pero dos mundos distintos. Pues nuestra manera de querernos también.
Nuestra forma.
Nuestra actitud, estado de ánimo y pensamiento.
Hoy solo tenemos la cabeza en darnos placer y en mimarnos al hacerlo. Porque nos tocamos abrazadas mirándonos. porque nos rozamos uniendo al completo nuestros cuerpos. Porque nos quedamos desnudas y en silencio después de deshacernos. Juntas jugamos con nuestra piel hasta que el reloj marca las tres y media y sus párpados empiezan a caerse.
Y con la magia del cine y el sexo, esta noche sus ojos se cierran con una sonrisa tranquila.
