Chapter Text
—Dios mío, Kristoff, ¡es perfecta!
La mirada de Anna brillaba con ilusión y su nariz sorbía de vez en cuando los restos del último constipado que habíamos pasado combinados con el efecto de un emotivo final.
—Lo sé. Por fin me siento bien con mi novela.
—Me ha dejado sin palabras…
—Que no es decir poco —contesté riendo.
—¿Buscas pelea? Estoy preparada: mis brazos ya están completamente recuperados.
—No creo que sea necesario, fierecilla —respondí abrazando cuidadosamente su cintura disfrutando de aquella mujer peleona y divertida que me lo daba todo. —Entonces, ¿te gusta?
—¡Quiero vivirla!
—Tus deseos son órdenes para mí.
Con una sonrisa de oreja a oreja que sólo era una pequeña muestra de la absoluta plenitud que poblaba mi alma, tomé el manuscrito, le quité la pinza que lo mantenía en orden, me asomé a la ventana y lo dejé volar libre con el viento.
—¡Kristof! ¡¿Qué estás haciendo?!
—No la necesito.
—¿Qué?
—Míralo —dije abrazándola por la espalda y viendo aún sonriente cómo los folios volaban de acá para allá perdiéndose entre las casas—, las palabras se las lleva el viento.
—Dime que no lo has hecho sólo para hacer un juego de palabras.
—¿Me ves capaz?
—A días…
Reí a pleno pulmón apretándola fuertemente contra mi cuerpo.
—No, no era por el juego de palabras. Pero me ha quedado bastante bien, ¿verdad? —contesté entonces con aquella sonrisa burlona que parecía poder nacer sólo para ella.
—Kristoff… ¿por qué lo has hecho? Acabas de perder el resultado de una vida de esfuerzo.
—Sí. ¿No es genial?
—¿Lo es?
—Ya no necesito escribir una novela, ni leerla, ni siquiera compartirla con el mundo. Todo lo que necesito ahora mismo de mi historia de amor, es vivirla.
Anna se giró hacia mí y se abrazó a mi torso sin luchar esta vez por abarcarlo entero; entonces, alzó la barbilla y su dulce sonrisa volvió a mí mientras sus ojos me regalaban el mejor de los destellos.
—¿Has encontrado lo que buscabas?
—Y más.
Y, así, con un nuevo beso de aquellos viejos labios, dieron comienzo las últimas décadas de nuestros cuerpos y la primavera de nuestras almas.
