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Creí que era imposible, pero tu lo haces posible

Chapter 2: Tú lo haces posible

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text


  —Tienes que estar bromeando...

El teniente de la ciudad, Hank Anderson, dejo escapar una risa incrédula en el inicio de la botella, girando la tarjeta de presentación de RK900 que Gavin le había mostrado. 

  —Maldición, desearía que si, pero no— Gavin le retiró la tarjeta de presentación desgastada a Hank y la guardó dentro del bolsillo trasero de su pantalón —. Este "smart-ass" me ha estado siguiendo, de eso no tengo duda. En estos dos meses ha venido a la cafetería dónde trabajo más horas de la que he trabajado dentro— cruzó sus brazos sobre su pecho —. Luego, lo he visto en el parque, en el supermercado... hasta he pensado en ponerle una orden de restricción de, no sé, ¿Años luz de distancia?

  —¿Un actor de CyberLife?, ¿En qué mierda te metiste ahora, Gavin?— Hank negó con la cabeza, divertido —Esto se ve jodidamente serio, ¿Estás seguro de que no tienes al menos una idea de por qué te está buscando?, tal vez le debes dinero a la empresa...

  —¡Gavin, pásame una cerveza!

  —¿Por quién me tomas, Hank?— preguntó ofendido, buscando una botella de cerveza —, yo no le debo dinero a nadie. Y si lo hago, ¡No me importa!— destapó la botella y la deslizo por la barra con la fuerza suficiente para que el otro hombre la atrapara.

  —¡Gracias, hombre!

  —A lo mejor, si  lo sigo ignorando, se cansa. Espera, ¿Los androides pueden cansarse?, hombre no lo sé— suspiró, apoyándose en la barra cerca de Hank—No tengo tiempo para esto, de verdad. Necesito dinero, Lucy ha comenzado a preguntar por ir a clases y no tengo la puta cara para decirle la verdad. 

  —Sabes que puedo darte el dinero, chico— Hank encogió un hombro —puedes devolvérmelo cuando encuentres otro trabajo o nunca. 

  —No viejo, no voy a quitarle el dinero a un jubilado— escuchó a Hank insultarlo por el comentario —, está bien, solo... sé que es el momento. Ya vendrá algo... o a lo mejor puedo chupar unas pollas y ganar un poco de dinero— Gavin miró a Hank fijamente, sacándole la lengua.

El hombre mayor arrugó su rostro, alejándose lentamente. 

  —¡No a ti, gilipollas!— Gavin carcajeo, entrecerrando sus ojos y arrugando su nariz. 

La puerta del bar se abrió repentinamente y el LED de luces azules resaltó entre la decoración neón del bar. Tímidamente, RK900 entró a Jimmy's bar, buscando algo con su mirada. 

  —Mira, al parecer ya tienes un cliente— Hank lo señaló con la cabeza sutilmente, guiñándole el ojo y Gavin le dio un golpe en el hombro.

El androide escuchó su conversación de lejos y se acercó a ellos. Gavin casi se arrepiente de haber estado esperándolo como un tonto todo el día después de esa noche cuando saco la basura de la cafetería. Al final, el androide regresó de todas formas y él no durmió en vano. 

  —Hola— sonrió.

  —Oh no, no, no lindo— Gavin negó frenéticamente con su dedo, chasqueando su lengua y acercándose a él —. Chau, chau— sonrió con falsa cortesía, indicándole al androide que se dé la vuelta para empujarlo. 

  —¿Qué haces?— el androide alzó una ceja, moviéndose por inercia en dirección a dónde el humano lo empujaba. 

  —¿Ves el cartel?— señaló el cartel en la puerta —ahí dice: "no android allowed", que en español es algo así como: no se admiten tostadoras. 

  —Gavin, eso no...

  —Y tú, mi querido amigo, tú...— continuo, tomando las mejillas del androide y obligándolo a ver su reflejo en el cuadro colgado cerca de la entrada del bar—eres un androide— picó su LED. 

  —Gavin, por favor— el androide quito las manos del humano en su rostro —, solamente te pido que me escuches, aunque sea por un momento. 

  —Lo siento, por el momento no estoy interesado en una estafa piramidal ni en vender o consumir "Herbalife". Llámame en unos años... 

El androide suspiro frustrado, enfrentando a Gavin con su mirada profunda. Gavin jadeo, sorprendido por el cambio de actitud del androide. 

  —Yo NO buscó estafarlo— frunció el ceño, ofendido —, jamás le haría daño, creí haberlo dejado en claro ese hecho desde el día que nos conocimos. 

Gavin ladeo su boca, apoyando su mano en el hombro del androide para empujarlo otra vez. 

  —He escuchado ese discurso de mierda de muchas personas, RK900— apartó su mirada y respiro —. Mira, no sé que es lo que buscas de mí, pero no quiero nada contigo. Estoy trabajando, hombre, no puedo perder el tiempo contigo. Necesito el puto dinero— confesó —. Por eso estoy en este bar de mierda, pero, ¿Tú?, ¿Qué haces aquí, RK900?

  —Yo no soy esas personas, porque como usted dijo: yo soy un androide, una máquina. No lo he olvidado, y sé que eso es lo que le hace apartarme de usted. Pero...

  —Misma mierda, distinto olor— Gavin lo interrumpió y encogió un hombro —¿Qué no entiendes?, no es que seas un androide, es que eres tú. Mírate— golpeo el pecho del androide con el dorso de su mano —, tú no perteneces aquí, RK900. Vuelve a CyberLife a grabar una nueva película o jugar a la caridad con otro— apretó sus puños —Yo mismo me metí en esta mierda, y no necesito de un puto salvador. 

  —Gavin...— el androide suplicó. 

  —Vete, RK900— ordenó secamente, señalando la puerta —, ¡Ahora!

El androide ladeó su sonrisa y se fue, después de mirarlo con tristeza. Gavin apartó la mirada y acarició su cuello, agachando sus hombros. Miro su reflejo en el cuadro de recién y mordió sus labios.

  —Wow, realmente le rompiste el corazón allí— Hank comentó, sintiendo pena por el androide —y perdiste un buen cliente en ese negoció de mamadas tuyo— encogió un hombro, llevando el inicio de la botella a su boca—, uh, se me terminó. Sírveme otro-

El mayor apartó la mirada de la última gota cerveza del vidrio y miró a un Gavin completamente enojado acercarse a él con su ceño fruncido y puños elevados.

  —Hank, te juro por dios...


Después del trabajo, esa noche recuerda haber hecho durar ese cigarrillo un poco más en el callejón. No entendía bien que era lo que esperaba, la verdad. RK900 lo dejo como esa vez en la cafetería y, esta vez, él no iba a volver. 

Y que no lo hiciera, no era el problema realmente...

Pero entonces recordaba esos días en los que se encontraban en el parque, con Lucy y él. 

En esos meses, el androide nunca le preguntó por la madre de la niña y si tuvo curiosidad por las marcas de agujas y cortes en sus brazos; nunca le pregunto. Y si bien,  se veían en todos lados, de cierta manera el androide siempre respetaba sus límites, sin presiones. Cuando él le decía que se vaya, él lo hacía. 

Y que lo hiciera era el problema. 

Lucy, la única persona que importaba para Gavin, se divertía con RK900 y, aunque no lo admitiría, él también. Y por más que RK900 dijera que su encuentro fue solo una casualidad, Gavin sabía que, al final, no lo era. 

Quién sabe que era lo que RK900 buscaba, pero al parecer lo había encontrado en él. Y Gavin se acostumbró a tenerlo. Por eso esa noche, después de decirle que se vaya, cuando se detuvo a ver al cielo, las estrellas parecían haberse caído. 

Días después, un anochecer, luego de leerle un cuento a Lucy para que se durmiera, ella le preguntó por RK900 y él no supo qué responder... y, oh, vamos, no es como si se conocieran desde hace años y tuviesen la mejor relación del mundo, pero algo había cambiado desde que el androide llegó a sus vidas. 

Esa sonrisa burlona y esa cara de desconcierto cuando él le decía alguna tontería para hacerlo callar...

No encontraba otra respuesta, porque desde que se fue, el trabajo en la cafetería se volvió más aburrido que nunca y sacar la basura ya no le llevaba a un encuentro supersecreto entre los dos. Incluso si en estos no hacían más que burlarse el uno al otro bajo las estrellas. Y todos los escritos que creo en sus pensamientos, sin darse cuenta, mirándolo sutilmente detrás de la caja, ya no tenían sentido... pero continuaban recitándose. 

"Que se joda Gavin Reed", pensó, porque al fin de cuentas, él mismo decidió comportarse como un maldito idiota con él. Y había pasado tantos años de que no tenía un amigo, además de Tina Chen, que ahora que arruino las cosas con RK900, se sentía solo, como un niño. 

La única que lo bajaba a tierra era su hija, Lucy. Con sus ataques-de-preguntas repentinas que le recordaban que realmente estaba allí. Pero, él se conocía, sabía que la defraudaría tarde o temprano y ella lo dejaría también. 

Como Francis, como su familia, como sus amigos... como RK900. 

  —Perdón. 

Gavin parpadeó confundido, despertándose de su lío de pensamientos. 

  —¿Por qué te disculpas, cariño?— le pregunto a Lucy, mirándola a los ojos. 

  —Porque te pregunte algo que te puso triste— respondió, parpadeando suavemente —, no voy a preguntar más... 

   —No estoy triste, solo estoy cansado, Sherlock— bostezó, limpiando las lágrimas de sus ojos sutilmente.

   —No tienes que avergonzarte, está bien llorar, papá. 

   —Tú me enseñaste eso— continuo la pequeña, apoyando su mano en la mejilla de Gavin.

Gavin presionó sus labios y sonrió débilmente, tomando su pequeña mano y dándole un beso suave en esta, para luego abrazarla. 

  —Eres una buena chica...


Gavin se recostó en la banqueta del mismo parque que hace unos días...

Ese día, frustrado, después de días y días de no poder conseguir otro trabajo para pagar los estudios de su hija, se decidió decirle la verdad a Lucy. Así que uso de excusa el ir al parque, esperando reunir el valor suficiente para decírselo mirándola a los ojos.

Decirle que se atrasaría un año más y que ya no podría continuar con sus amigos del colegio. Y tendría que buscar otro lugar, un poco más cerca de su trabajo en la cafetería y más barato.

Lucy lo entendería, después de todo, ella siempre lo hacía y Gavin no quería ni pensar en las veces que ella solo acepto las cosas. Pero él no se entendía a sí mismo. Y, hasta ese día, todavía se preguntaba por qué tomo las decisiones que tomó... tal vez si hubiera hecho las cosas bien, si no hubiera aceptado un poco de red ice esa vez, ahora tendía el dinero suficiente para darle todo lo que su hija se merecía.

Maldición, ni siquiera pudo darle una respuesta clara cuando Lucy le pregunto por su mamá el día de las madres. Ni siquiera pudo consolarla correctamente cuando se burlaron de ella por no tener una. Lo único que hizo fue leerle un cuento que escribió para ella y acurrucarla en su pecho cuando se quedó dormida entre lágrimas. 

Ah, quizás cometió un error al arrepentirse de llevarla un orfanato esa mañana...

  —¡Papá!— Lucy gritó, despertándole de ese pensamiento —¡Mira!— ordenó eufórica desde lo alto de la trepa, extendiendo sus brazos.

  —Wow— Gavin abrió la boca, completamente sorprendido —¿Cómo llegaste allí, pequeño demonio?— él sonrió, poniéndose de pie para acercarse a ella.

  —¡Trepe, trepe y trepe hasta llegar!— respondió, orgullosa de su cometido —Ah, y Nines me ayudo. 

Gavin parpadeo confundido. Nines era el apodo que ellos le pusieron al androide, porque a Lucy le costaba recordar el número 900. El humano miró entre los espacios del trepa y se encontró con la mirada del androide. 

  —Hola...— este le saludó desde el otro lado de juego de niños, nervioso.

  —Hey— respondió sorprendido, dando un paso atrás.

  —No te preocupes, no me quedaré mucho...— le dijo el androide, apartando la mirada —no sabía que vendrían hoy.

Gavin frunció el ceño.

  —¡Espera!— Lucy lo interrumpió, bajando rápidamente del trepa.

Los juegos para niños aún estaban algo mojados por la lluvia anterior, por lo que, aunque la niña bajará despacio, no pudo evitar resbalarse y caer hacia atrás. Sin pensarlo dos veces, los dos corrieron a atraparla. Se olvidaron de la orden de restricción mental entre los dos y extendieron sus brazos. 

  —¿¿Estás bien??— los dos preguntaron al mismo tiempo. 

Lucy cayó en sus brazos suavemente y comenzó a reírse.

  —No entiendo de que te ríes, mocosa, ¡Me diste un buen susto allí!

Y al poco tiempo, RK900 se contagió de la risa de la pequeña también. Gavin frunció el ceño con más fuerza y dejo a Lucy en el suelo.

  —¿¡De qué mierda se ríen ustedes dos!? 

 ...

Gavin se dejó caer en el banco, suspirando. Su corazón continuaba acelerado y no entendía por qué. RK900 se quedó cerca de él, parado, y se quedaron compartiendo miradas.

  —Bien, escúpelo. 

RK900 inclino la cabeza, confundido. 

  —¿Disculpe?

  —No solo te quedes ahí, parado hombre, dijiste que tenías algo que decirme. Dime, ¿Te debo dinero?, ¿De alguna manera insulté a tu familia y buscas algún tipo de venganza?— preguntó, contando con los dedos de su mano —¿Quieres follar conmigo?

  —No, no me debes dinero y definitivamente no estoy buscando venganza— RK900 se ruborizó de color azul —y no quiero solo follar contigo.

  —¿Entonces?— Gavin encogió un hombro. 

  —Soy una máquina de negocios, Gavin— le respondió —, pero mentiría si te dijera que es por la única razón por la que quise encontrarte.

  —¿Y cuál es la otra u otras razones?

RK900 pensó en la respuesta, pero finalmente respondió:

  —¿Alguna vez has pensado en un final distinto...?

Gavin se quedó quieto en el asiento. Él tenía la especialidad de dejar su mente completamente en blanco con solo tres palabras: un final distinto. La respuesta era, sí, claramente. 

  —Lo hacemos todos, supongo, pero, ¿A qué te refieres con eso?

  —A tu libro, Detroit: become human— respondió —CyberLife guarda en los documentos de la película tus notas y guiones. Sin embargo, hay un personaje en estos que no aparece en ningún momento del libro y la película... siempre me pregunté quien era.

  —¿Te refieres a la actualización de "Connor"?

  —Si, ese mismo.

  —Bueno, respondiendo a tu pregunta, sí. He pensado un final distinto, ya sabes, no tan rosa— giro sus manos en el aire —Escribí varios borradores, de hecho. En dónde Connor mantuviera su configuración base y le disparase a Markus. Deteniendo la revolución Android y obligando a sus iguales a continuar siendo parte de la esclavitud humana. Luego sería desactivado y reemplazado con esa otra versión de sí mismo que has visto en mis notas.

  —¿Y entonces...?

  —No lo sé, nunca lo termine, Nines— acaricio su nuca —. Yo... todo se fue a la mierda y tenía una hija que mantener— siguió a Lucy con la mirada —no podía detenerme a escribir y abandonarla como un padre de mierda. No es como si no lo sea ahora, pero... tú me entiendes.

  —No eres un padre de mierda— RK900 negó.

  —Si, bueno, solo quería aclarar que yo no soy el mismo Gavin que cuando escribía esas historias. Quiero decir, no es como si tuviera tiempo para escribirlas, tampoco— soltó una risita —, tengo que conseguir un trabajo pronto.

  —Yo puedo contratarte. 

Gavin parpadeo. 

  —¿Contratarme?

  —No te pediré hacer nada, que no quieras, solo... quiero que escribas ese final que nunca concluiste...

  —Puedo pagarte lo que quieras— continuo, mirándolo a los ojos.

  —Mira, Nines, no...— suspiró pesadamente.

  —¿Por qué no?— bajo sus cejas, sentándose a su lado.

  —Hace años no escribo nada más que cuentos infantiles para Lucy y ni siquiera son tan buenos— explicó —. Hay otras personas que pueden hacer ese trabajo mejor que yo, realmente no estoy interesado en los derechos de autor por si es lo que te preocupas y de todas formas CyberLife se quedó con ellos.

  —Pero quiero que seas tú— RK900 negó —, por favor, Gavin. Sé que nadie lo hará mejor que tú, porque puedo ver tu talento y no me importa el tiempo que tenga que tomar, ni el dinero. Solo quiero que seas tú.

  —Pareces un niño caprichoso— Gavin carcajeo, mirando los ojos grandes del androide.

  —¿Usted no?— frunció el ceño, ofendido —, está encaprichado con decirme que no.

  —Iba a decirte que si, pero como ya asumiste el no...

RK900 abrió la boca sorprendida y sonrió, buscando la mirada del humano.

  —¿De verdad...?

  —Si— respondió —, pero que no se te suba a la cabeza, tostadora, solo es porque necesito el maldito dinero...


Entonces, Gavin comenzó a trabajar con el androide...

El dinero que le pedía no era más que el dinero de la cuota del mes para el colegio de Lucy, e incluso si este le ofreció más, él no lo acepto. Aunque, por supuesto, aceptaba con gusto cuando el androide le regalaba donas de chocolate y lo invitaba a dar paseos por la ciudad, junto con Lucy, por su esfuerzo.

Su hija volvió a estudiar después de eso y Gavin se sentía completamente feliz de verla juguetear con sus amigos. Y los días de lluvia nunca llegaron. El sol siempre estaba allí cuando RK900 le sonreía.

Gavin tomo un respiro y dejo que el tiempo continuara en un suspiro.

Comenzó a escribir de nuevo y, aunque tenía sus momentos de frustración, sus manos simplemente se movían. Cuando no tenía tiempo de escribir, guardaba notas rápidas en su trabajo para usarlas más tarde. Y RK900 siempre le echaba un ojo, por más que Gavin le diera un codazo y lo regañara.

Y tanto como en el trabajo, como en el día a día, los dos comenzaron a llevarse bien. "Demasiado bien", como lo hubiera dicho Hank, para después ganarse un golpe de Gavin en su hombro. RK900 se quedaba hasta tarde en el pequeño departamento de Gavin, viendo películas apretados en el sofá con Lucy dormida en los brazos de su papá aún con su uniforme del colegio. Y Lucy se sentía segura y tranquila con RK900.

Lucy no tardó en tomarle cariño al androide, principalmente porque al igual que su papá, la tecnología y los androides siempre llamaron su atención, desde pequeña. Y aunque a Gavin le costó un poco más, también le tomo cariño. Aunque no lo diría.

No sobrio, por supuesto.

Y entonces... un día Gavin puso el punto final. Estaba nervioso, pero RK900 le sonrió. Lo miro a los ojos y Gavin se sumergió en lo profundo de estos, en dónde nacen los colores del océano y se esconde el amor.

Ese mismo año, RK900 contrató una editorial y juntos publicaron el libro. Simplemente, porque no tenían nada que perder y Gavin estaba decidido en creer en el androide tanto como este lo hizo con él.

Y fue ese cambio de enfoque suave, a uno destructivo y angustioso, lo que llamo la atención de muchos. Más con la reciente revolución Android y el despertar de su consciencia. Las mismas narrativas producían curiosidad y angustia en los nuevos androides y estos querían que la novela durase un poco más, porque los ayudaba a ver la otra parte de sí mismos. Su parte máquina.

Por supuesto, el éxito de este llevo a la idea de llevar "Detroit: Become machine" a las grandes pantallas. Y así fue. Porque después de años de arduos trabajos y desvelos, de producción, contratos y creación, lograron adaptar el libro a una película.

RK900 fue quien interpreto la actualización de Connor, lo que era irónico, ya que fue creado después del androide RK800 para una película como hermano del mismo. Y Gavin se sorprendió de lo mucho que Connor fuera otro de los androides en tomar consciencia y, de en vez en cuando, lo miraba de reojo, sospechando de que decidiera vengarse por tirarle café hace años atrás.

La película se estrenó para el festival de cine de ese año a la noche, y los tres: Gavin, Lucy y RK900 se sentaron en bancos juntos. Lucy insistió en quedarse sobre el regazo de su padre y se durmió abrazada al cuello de Gavin, quién mordía sus labios, nervioso. Pero Richard volteo su mano cerca de la suya y lo invito a tomarla, susurrándole que todo estaría bien. Y con sus manos juntas, le dieron inicio a la película y recibieron, más tarde, los aplausos de los espectadores.

RK900 fue felicitado por el trabajo excelente de dirección y actuación, pero no hubo logró que no compartiera con Gavin. Presentándolo frente a todos como el creador principal de la obra. Por supuesto, ante los comentarios de las personas, Gavin se avergonzó. Pero nada se comparaba con la voz de RK900 diciéndole: "Hiciste un gran trabajo", con su mano en su cintura.

Y puede que después de ese estreno, en la entrega de los premios del festival, se hayan besado detrás del telón... o que Lucy haya arrugado su nariz ante el beso tierno y se cubriera los ojos, avergonzada, para que luego ellos la besaran a ella también en la mejilla.

Y puede, que después de eso... Gavin reuniera el valor suficiente para confesarle que lo amaba y RK900 también. 


Lucy se encontraba dormida entre sus padres con el pequeño gatito acurrucado en su pecho.

Su décimo cumpleaños fue algo familiar a petición de la niña. Tina Chen, Hank y Connor asistieron a la pequeña reunión y entre ellos pasaron un momento agradable. Lucy había usado demasiada energía jugando con su nuevo compañero y se había quedado dormida en la cama de sus padres minutos después de que ellos despidieran a los invitados.

Gavin miraba a la pequeña dormir, con sus dedos entrelazados con los de su pareja. Los anillos de compromiso en sus dedos índices brillaban como el LED celeste del androide e iluminaban la habitación con algo más que la luz de la sala de estar que olvidaron apagar.

El humano parpadeaba suavemente, mientras respiraba cada vez más profundamente.

  —¿Nines...?— susurró.

  —¿Qué ocurre?— preguntó suavemente, buscando su mirada.

  —Gracias.

RK900 ladeo la cabeza, confundido.

  —¿Por qué me agradeces, cariño?— le sonrió.

  —Joder, por todo. Por confiar en mí y quedarte conmigo y Lucy. Estos últimos años fueron los mejores de mi vida, Nines. Y eso es porque tú estuviste en ellos— sus ojos brillaron —, creí que era imposible amar de nuevo, pero tú lo haces posible, Nines.

  —¿Ahora mismo estás... recitando tus votos matrimoniales Gavin?— el androide bromeó —Escuché que es de mala suerte decirlo antes de la boda.

El humano rodó los ojos.

  —Eres un idiota, eso ni siquiera es verdad.

  —¿Y si lo es y me dejas en el altar?— lo miró preocupado.

  —Vete a la mierda, ¿Desde cuándo te volviste supersticioso?

El androide carcajeó suavemente y lo miro profundamente, viendo como un sutil rubor coloreaba la punta de las orejas y mejillas del humano.

  —¿De qué te ríes?— frunció el ceño, soltando su mano. El androide no respondió, en cambio, continuo mirándolo —¿Por qué me miras así?, ¿Te gusto o qué, gilipollas?

  —Porque te amo.

RK900 se acercó a su rostro y chocó suavemente sus narices, para luego darle un beso suave y tierno.

  —Yo también te amo, maldita sea...

Fin.

Notes:

¿Yo terminando una historia a tiempo?, what the hell al cubo.

Esto es cliche, si lo sé, pero es la primera vez que escribo agustia/consuelo y no angustia/angustia/consuelo, pero no mucho/ y angustia de nuevo, en este fandom (cualquier parecido con Filo Dulce es pura coincidencia).

Título inspirado en Impossible de Nothing But Thieves, sí que sí.
RK900 iba a los lugares donde estaba Gavin no por que lo estuviera acosando, si no por recomendación de Connor que conocía a Hank.

Bueno, espero que les haya gustado. Es corto, pero el corazón es grande. De nuevo, gracias por leer y los comentarios, les amo.

Cuídense, ámense y déjense estar, ¡Nos vemos pronto...!

Notes:

Básicamente, vi esta propuesta en una publicación de Es de Fanfics en Facebook y simplemente no pude EVITAR imaginármela con ellos. Lo siento, estoy un poco obsesionada, lo sé. Pero fic es fic (?).

Por cierto, justamente este Fic iba a ser Omegaverse, o bueno, algún tipo de Mpreg, pero como nunca escribí sobre uno me dio pena. Así que se le dejó a su imaginación.