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Mar y Cielo

Chapter 2

Summary:

Albedo se enfrenta a una difícil desición: aceptar o rechazar la propuesta. Considerando todo lo que puede salir mal o bien, tiene que darse una respuesta.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

El encuentro con el chico peliazul había sido una sorpresa y sobretodo su oferta. Definitivamente le interesaba pero ahora tenía que enfocarse en no llamar más la atención y dirigirse directamente al punto de encuentro acordado con su proveedor, no quería más eventos inesperados. Era una zona cerca del muelle norte, junto a la entrada principal de la ciudad. Una plataforma de roca y la entrada a un callejón erán el lugar indicado en las fotografías enviadas con previedad. 

Aunque el cielo estaba despejado, el aire se sentía denso. Las personas alrededor del lugar tampoco parecían con intenciones de mantener una conversación amistosa. Luego de un par de minutos dos personas se acercaron, claramente eras agentes de los Fatui. El chico se acercó a Albedo y le comunicó que lo siguiera, la chica se quedó detrás de él en todo momento, tal vez cuidando que no hiciera nada en su contra ni se revelara. 

Caminaron hasta encontrar con un montón de paja que doblaba la altura del alquimista. Traer mercancias de Inazuma no era nada fácil, por lo que los precios salían volando hasta las nubes y solo las personas más pudientes podían permitirselo, sobretodo si no eran insumos comunes.

Indagó entre la paja y encontró el borde de la caja, al abrirlo sintió el hedor a guardado y la energía electro que provenía de los cristales. La caja apenas y le llegaba hasta la cintura y podía ver la energía irradiar desde los bordes. El chico insinuó que en ese momento solo pudieron ofrecerle una cuarta parte de lo que Albedo había solicitado inicialmente y que tendría que esperar hasta dentro de un par de semanas que el siguiente cargamento arribara a costa.

Le cobró un monto extra por el almacenamiento de la carga ya recibida pero Albedo pidió una rebaja por el tiempo de espera de la siguiente carga. Lidiar con los Fatui era peligroso pero tampoco iba a dejarse estafar tan fácilmente, y ellos no iban dejar ir a un cliente medianamente regular.

Mientras los dos agentes discutían, Albedo inspeccionaba la caja a ojo clínico, y se sorprendio al ver que dentro de uno de los montones de paja se asomaba un pequeña libreta. La sacó por mera curiosidad, y se encontró con un portada con colores vivacez. Inmediatamente pensó que debió colarse desde Inazuma, pero en ese justo momento el Fatui a cargo lo llamó y por mera inercia lo guardó en su bolsillo.

Los hombres accedieron por el momento y lo dejaron ir con un papel diciendo la fecha próxima del siguiente cargamento.

Aunque tuviera que pagar por el almacenamiento, prefería hacerse cargo del transporte de toda la carga el mismo. No quería poner en riesgo a alguien que no sabe manejar un material que ni el mismo sabe las propiedades. Es peligroso, además de ilegal.

Su dinero se estaba haciendo justo con el nuevo gasto y tendría que quedarse más tiempo de lo planeado en Liyue. Pensó que considerar la propuesta no era mala idea después de todo, pensando de que fuera verdadera.

...

La luz del sol se ponía en el horizonte y Xingqiu esperaba pacientemente en una de las mesas más escondidas del restaurante Wanmin, las personas pasaban e iban, él las miraba a todas pero nadie podía verlo a él en las sombra.

Excepto por supuesto, alguien que las conocía bien.

Hutao se acercó a su viejo amigo y se sentó a la mesa sin previa invitación, Xingqiu se alegró al verla. Ella le contó que estaba adelantado asuntos importantes de la funeraria porque tendría que viajar en las próximas semanas a realizar una ceremonia en la Aldea Chingsé, y que iba a dejar la funeraria a cargo del extraño hombre que se hace llamar Zhongli, obviamente por cualquier eventualidad que pudiera pasar dentro del gremio.

Xingqiu le agradeció su preocupación por la prematura muerte de sus empleados y le deseo buena fortuna. Hutao se despidió dejándole un pequeño cupón encima de su cabeza y un guiño pícaro.

No entendió la segunda acción pero mientras leía el cupón que en letras grandes y rojas promocionaba una cremación por cada compra de féretro, otra persona se acercó a la mesa cautelosamente con intención de no llamar atención, aunque sus ropas extranjeras decían lo contrario. Él sí pidió permiso para sentarse.

—Adelante—le cedió el permiso dejando de un lado el despampanante pedazo de papel que tenía entre manos.

—Perdón si lo he hecho esperar mucho, no fue mi intención—Albedo tomó asiento dejando su bolso de cuero de un lado.

—Para nada, llevo aquí solo un par de minutos. Pero si fuera de esa manera, tampoco sería un molestia—el chico esbozó una amable sonrisa, que fugazmente paso a una leve risa hasta desaparecer. —Perdón por ser tan informal, ni siquiera me presente con usted de la manera apropiada en nuestro primer encuentro. Mi nombre en Xingqiu, soy lo que podría llamarse un aspirante a escritor.

—Es un placer, pero no creo que se pueda ser un aspirante a escritor con un manuscrito de ese tamaño—ambos volvieron su mirada a aquella pila de hojas que reposaba al lado de su propietario, el artista por supuesto, la había notado desde antes de sentarse.

—Bueno... si no es aprobado por la editora jamás seré un escritor verdadero....—con un poco de esfuerzo puso el gran libro improvisado sobre la mesa y suspiró fuertemente antes de volver a hablar. —Sr. Albedo, seré honesto con usted. Este borrador no ha visto la luz del día desde la primera vez que fue rechazado y este es mi último intento de hacer que salga al mercado. Si no lo logra esta vez no creo que lo haga nunca... Por eso recurro a usted.

—Pareciera como una desición apresurada—

—Yo siento que fue el destino quién te puso en ese lugar—Xingqiu lo miró severamente hasta que quitó la miraba para buscar otros papeles que tenía a mano. Se aclaró la voz y continuó.

—Se que a usted le preocupa su pago así que aquí le traigo su garantía—extendió dos papeles sobre la mesa hasta el lado de Albedo. Uno era un contrato y el otro un cheque. —Usted sabrá que en Liyue nuestro arconte es el Patrono de los Contratos. Para mí y mi familia esta es la base fundamental de nuestra sociedad. Los contratos son promesas irrompibles; mi honor y mi nombre están en este contrato y espero que usted pueda apreciar la seriedad con la que trato este negocio—el rostro del peliazul era inmutable, se notaba de leguas que esta era su profesión y que era excelente en lo que hacía. Pero había algo en sus ojos que luchaba por mostrar sus verdaderos sentimientos. —El cheque representa el cincuenta por ciento de su pago por adelantado, hasta que el treinta por ciento del trabajo este completo será posible cambiarlo. Esa es mi garantía. Además de todas las especificaciones que se remarcan aquí.

Albedo tomó el papel más grande con delicadeza y comenzó a leerlo. Al mismo instante llegó una chica a pedir la orden de ambos. Xingqiu la saludó amablemente y hasta la llamó por su nombre, Xiangling. Pidió dos té negro y que lo apuntará a su cuenta. La chica se rió mientras se iba y le recordó que debería pagar en algún momento.

—¿Anonimato?—

—¿Perdón?—lo atrapó fuera de base.

—¿Puedo saber porque requiere que guarde en secreto nuestra colaboración y su identidad?—el contrato era corto pero consistente en un punto: el anonimato de todo el proyecto.

—¿Que no estoy permitido a mantener un perfil bajo? No soy alguien que busque la atención inmediata de las personas. Por su puesto su nombre quedará en el libro si así usted desea—respondía preguntas con más preguntas, típico de un negociador.

Albedo terminó de leer el contrato y lo volvió a colocar en su posición inicial.

—Parece ser usted una persona muy sociable—el chico abrió los ojos antes las palabras del rubio, sorprendido a que tocará un tema tan desviado de lo que estaban conversando. Albedo se arrepintió de abrir la boca, no midió sus palabras. —Disculpe, no lo dije para ofenderlo, es un... halago. Simplemente no veo la razón de ocultarse bajo un nombre falso cuando podría tener varias personas que lo leerían.

Xingqiu pensó dos veces antes de empujar el manuscrito hacia Albedo.

—Usted es inteligente, cuando lo lea se dará cuenta por qué las cosas tienen que ser así—este lo volvió a ver, pero se notaba laduda en sus ojos.

Al momento Xiangling llega con las dos tazas de té negro, Xingqiu le agradece y Albedo le dedica una sonrisa amable la cual ella le devuelve con el doble de energía. El escritor vuelve a ver al artista pidiendo disculpas sin hablar, simplemente con sus ojos. Cuando Xiangling se retiró, solo comentó que ella siempre era así de activa.

—El contrato tiene varias cláusulas que debería considerar con más tiempo, lamento que no tenga una respuesta rápida de mi parte—

—No se preocupe Sr. Albedo, lo entiendo totalmente. Después de todo, sé que también debe de leer el manuscrito antes de tomar una decisión— el joven negociante toma su taza de té y la levanta con la gracia que solo una persona educada en el arte de la elagancia y los modales puede saber. —Supongo que por ahora solo puede disfrutar de un té conmigo.

Albedo no estaba convencido para nada. El negocio era bueno... Muy bueno a decir verdad. Con su pago podría pedir tres cargamentos más de médula cristaliza desde Inazuma y le sobraría mora. Pero el chico que tenía adelante no le inspiraba confianza. Tenía la suposición de que fuera el hijo privilegiado de una familia y que solo desfilfarra el dinero de su padre en sus caprichos pero desechó esa idea al presenciar lo bien que se desenvolvió en su terreno. Realmente no le hubiera gustado tener un jefe así después de todo. Más bien lo que lo ponía en alerta era todo el secretismo que el chico manejaba, no le agradaría si se estuviese metiendo en otro negocio oscuro después de los Fatui pero ¿Qué tan oscuro puede ser hacer ilustraciones para un libro?

Albedo levantó también su taza, con mucha menos elegancia pero con un estilo particular que solo el podía retratar. —¿Y cómo me podré comunicar con usted cuando tenga mi respuesta?

Xingqiu tomó un sorbo de su té sin volverlo a ver. —Lo sabrá, se lo aseguro.

Albedo tomó un trago, realmente este chico era diferente de todos los demás comerciantes con los que había tratado antes. Los comerciantes de suministros solo les importaba tres cosas: cantidad, calidad y precio. Nada más y nada menos. Pero él... Sabía que podía intentar manipularlo. Eso le ponía la piel de gallina, tenía que ser cuidadoso.

—Temo que tengo que retirarme, ¿Cómo le puedo ayudar con el té?

El peliazul se rió. —No se preocupe por eso, ya está arreglado.

Albedo tomó el munuscrito, el contrato y el cheque y los metió en su bolsa de cuero. Mientras lo hacía comentó algo que estaba en su mente desde la primera vez que vio el monumental borrador, era mrjor decirlo antes de partir.

—Se que esto sonará fuera de lugar pero, usted ya debería considerarse un escritor. Le prometo que no cualquier persona pone tanta dedicación en algo que le apasiona. Que no fuera o vaya a ser aceptado por alguien... No significa nada.

Volvió a ver su cara, parecía sorprendido por sus palabras. Muy transparente.

—Me despido— El artista se levantó de su silla, hizo una leve reverencia y se fue caminado, sin dejar poder dejar responder al escritor.

Xingqiu se quedó pensando en esas palabras. 

...

Cuando llegó a su cuarto en una posada con vista a todo Liyue, puso los papeles y el manuscrito sobre la mesa.

Volvió a repasar el contrato una y otra vez. Habían clausulas muy sospechosas... Confidencialidad, anonimato y discreción eran palabras que se repetían varias veces durante toda la extención del papel. No sabía si debía hacer aquello ¿Que era más peligroso? ¿Con que tenía que tener más precaución? Sacó el pedazo de papel que le dieron los fatui de su abrigo y lo analizó. Un pensamiento fugaz pasó por su mente: ¿Qué estoy haciendo? 

Se levantó de su silla y escuchó caer algo al suelo, era aquel libro que encontró entre la paja. Lo recogió y se volvió a sentar. Lo inspeccionó por fuera y se dió cuenta que no era otra más que las famosas novelas ligeras de Inamuza. Personalmente el nunca había tenido la oportunidad de encontrarse con una, pero las había escuchado en boca de algunos aventureros que se animaban a entrar a Espinadragón a ver que fortuna les deparaba. El libro era como lo describían, al pazarlo rapidamente vió la cantidad de ilustraciones que poseía, le intrigaba en el fondo de su cerebro ver todas aquellas imágenes. Los detalles, las pinceladas, las lineas, los colores... Tenía que investigarlo, y tal vez podría tomar una u dos cosas para sus propias obras.

Así fue como Albedo pasó toda la noche en vela inspeccionando cada mínimo detalle de esa obra. En mayor o menor medida puede ser que se haya apegado a la historia de aquellos personajes como un efecto secundario. Intentó varias veces imitar algun que otro trazó o técnica en sus propios bocetos y le agradó su nuevo pasatiempo, hasta que se dió cuenta que se había hecho de mañana.

"Creo que no solo tendré que traer medula cristalizada de Inazuma" se rió levemente frotándose la cabeza mientras miraba la luz entrar por su ventana. Volvió a ver su mesa de trabajo, la luz se posicionaba en el manuscrito y en el pequeño cheque con una cantidad de números impresionantes. Albedo se paró un minuto en silencio.

"Creo que puedo considerarlo".

Después de todo ¿Qué tanto puede pasar por hacer ilustraciones de un libro?

...

Albedo entró al Banco del Norte con un solo objetivo el cual era averiguar quién era su carismatico cliente... O jefe, aunque es mejor verlo de manera contraria.

Llegó a la recepción donde se encontraba una agradable señorita.

"Vengo a cambiar esta cheque".

La chica extendió su mano y lo revisó, abrió un par de gabetas y cajones, y sacó un par de papeles. Antes de devolverle el papel y decir.

"Lo siento señor, este cheque no puede ser cambiado hasta que el emisor así lo ordene. Fue una característica especial que el mismo ordenó". Albedo no se sorprendió por esto, realmente ya se lo esperaba, ese chico no se veía de las personas que se dejan engañar por cualquier y menos dar dinero gratis.

"¿Puedo conocer más información sobre el emisor?".

La chica puso una cara de duda.

"Lo único que le puedo decir es que el emisor es Xingqiu del Gremio de Comerciantes Feiyun y que además el cheque no podrá cambiarse hasta que el lo desee".

Esa era toda la información que necesitaba. Se despidió amablemente  con el pequeño papel dorado en su mano y salió del banco del Norte.

El gremio de comerciantes Feiyun, obviamente lo conocía, y para el que no lo hiciera podría vivir debajo de una roca. Son uno de los gremios más poderosos dentro de Liyue, solo por detrás de las siete estrellas. Controlan muchas de las rutas comerciales y sus suministros son el estándar de muchos pequeños gremios o comercios surgentes. Si ese chico es parte del gremio, realmente no hay duda que tiene el mora a su disposición. 

Caminaba por medio de los pabellones absorto en sus pensamientos. Se preguntó: ¿Entonces por qué alguien como él, con tantos recursos para hacer su obra famosa quiere quedarse en el anonimato? 

La frase que este dijo reapareció en su memoria: "Usted es inteligente, cuando lo lea se dará cuenta por qué tiene que ser así".

Tocó su bolso donde llevaba el pesado manuscrito, dió media vuelta y caminó hasta el restaurante más cercano. Se vio sentandose en una de las mesas más alejadas, pidió una taza de té y abrió el apilado de hojas. Su caligrafía inmediatamente le recordó a la de su maestra, muchos la considerarían intendible pero años de práctica y error habían valido la pena. La primera pagina citaba: Una leyenda de espadas. Debajo el nombre de Xingqiu tachado y a la par una nota indicando su nuevo nombre de pluma: Zhenyu.

Cuando llegó el té comenzó a leer la primera página, luego la siguiente y la siguiente. A la cuarta página Albedo entendió porque la editora había devuelto el escrito en primer lugar, pero después de su quinta taza de té lo olvidó. La historia no era algo que hubiera leído antes del día de ayer. Era nuevo y refrescante. Emocionante y lleno de acción. Y totalmente diferente a loque se esperaba encontrar de una persona como él. 

A Albedo le gustaba leer, fuera de su trabajo como alquimista apreciaba leer obras de otras materias. Libros clásicos de Mondstadt y Liyue son los más accesibles. Compararlos con lo que acababa de leer no tenía punto medio. No era para nada malo, pero sí muy diferente. Diferente fue la palabras que salió de su boca y que intencionadamente hizo que su mano se moviera hasta la marca en su cuello. Sus dedos se posaron en ella mientras veías la ultima pagina del escrito con últimos rayos del sol que salían de la ventana del local.

...

El día comenzó y Xingqiu se dirigió a su oficina para terminar lo más rápido posible su trabajo del día antes de hacer un poco de trabajo de campo. Cuando abrió las puertas y entró, no solo se sorprendió al ver las ventanas totalmente abiertas, sino por el sobre que estaba sobre su mesa. Cerró la puerta detrás de él y se se acercó lentamente hacia la mesa. Tomó el sobre y lo abrió con cautela. Encontró un papel largo que él reconocía y al final una firma: Kreideprinz, A con una hermosa letra cursiva. 

Dentro del sobre venía otro papel, uno más pequeño y con la misma caligrafía de antes. Una nota del emisor.

"Al parecer sí soy inteligente, espero nos podamos reunir lo más antes posible. Kreideprinz, A"

Xingqiu sonrió porque su corazonada fue cierta. 

Notes:

Hola de nuevo, por fin pude terminar de pulir este capítulo. La universidad ataca de nuevo y por eso me tarde mucho más de lo esperado, pero sigo con la misma motivación de terminar este proyecto >:) así que no se preocupen, de que hay actualización la va a haber, solo que los lapsos entre cada una tal vez sean bastante largos.

Espero les haya gustado <3

Notes:

¡Hola! Este es el primer capítulo de un pequeño proyecto que tenía. Espero poder completarlo pronto.

Cabe aclarar qur el fic está muy influenciado por mis propios headcanons. Para que puedan entender mi visión explicaré los más esenciales:

—La edad de Albedo no es la misma del canon. Aquí posee una edad de entre 20~25 años de los cuáles muchos estuvo recluido de la sociedad, por lo que tiene problemas para entender sentimientos.
—Xingqiu se encuentra entre un rango de edad entre 18~23 años.
—En el espacio-tiempo del fic, el viajero aún no había llegado a Mondstadt.

Conforme suba los capítulos explicaré el resto.

Pieden seguirme en twitter y tumblr como @serenped ;)