Actions

Work Header

My deepest desire

Chapter 3: Capítulo 2

Chapter Text

Draco Malfoy nunca espero que esto le pasara a él, había estado trabajando en una mejora para la poción matalobos junto con Antoine Dupont un colega francés del departamento de pociones experimentales y otras sustancias peligrosas, que era una unidad del Departamento de misterios.

El propósito de crear la poción mejorada, era que con la toma de la poción se evitara por completo la transformación del hombre lobo permitiendo a los infectados tener una vida más normal, aun si no era una cura la calidad de vida que tendrían sería mejor no estarían sujetos a los cambios durante luna llena.

Habían estado trabajando esa opción por meses, con fallos monumentales en cada intento y cada combinación de ingredientes que se les ocurría. La noche anterior habían estado trabajando en su más reciente intento intentarían añadir ajenjo a los ingredientes ya conocidos de la poción.

Antoine era el que estaba preparando la poción, al momento en el que Draco se giró a hablar con él para ajustar la cantidad de ingredientes que deberían de usar en esa ocasión, fue en ese instante que le estallo el caldero justo en la cara, rociándolo de pies a cabeza de ese liquido verdoso fosforescente y dejándolo inconsciente en el acto.

El idiota de Antoine aun si vio que algo estaba mal con la poción no le dijo nada solo se agacho para estar fuera del área de peligro. O al menos fue lo que le indicaron una vez que había despertado del impacto de la explosión y lo habían llevado a descontaminación.

Antoine había puesto demasiado ajenjo en el caldero, por lo que la poción fue volviéndose de ese verde que lo había teñido, además de estar burbujeado excesiva y sospechosamente hasta que exploto, según le dijo su jefe.

Ese imbécil ya se lo haría pagar cuando saliera del hospital.

Actualmente estaba en San Mungo era media noche y estaba en espera de que algún medimago se apareciera para su revisión. No entendía porque lo hacían esperar tanto, su familia donaba cantidades exorbitantes de galeones al hospital cada 6 meses. Eso debería asegurarle que al menos le den una atención rápida. En cambio, había esperado ya 2 horas, ahí sentado en la sala de espera.

Pero claro al ser hijo de un ex mortifago conocido el trato recibido por parte del personal médico tampoco era tan raro.

Finalmente, lo habían pasado a la examinación preliminar. Le hicieron más hechizos explorativos de los que podía y quería contar luego de un rato había dejado de prestar atención hasta que finalmente le dijeran que lo pasarían a una habitación privada, y que debería de esperar al sanador encargado de casos como el suyo y que su vida no peligraba.

Además de informarle que el nombrado sanador llegaría hasta en horas de la mañana cuando iniciara su turno en el hospital, según le indicaron a su jefe. El cual a pesar de la situación teniendo a uno de sus inefables hospitalizados se encontraba muy tranquilo.

Ya en la habitación privada, vestido con una bata médica, y ubicado en la que sería su futura cama por tiempo indefinido según le indicaron, se acostó a dormir un rato mientras esperaba las horas para que llegara ese famoso y super secreto sanador del que no querían informarle ni el nombre, el cual se suponía que iba a ayudarlo a dejar de ser verde y brillar en la oscuridad, porque Draco no tenía intención de ser una luciérnaga toda su vida eso arruinaría sus conquistas románticas.

Claro el ex rubio nunca se hubiera imaginado ni en mil años que el que ingresaría a la habitación en la mañana seria Harry Potter el niño que vivió para ser un puto sueño húmedo y que de niño ya no tenía más que el estúpido apodo. Tenía que admitirlo desde que lo volvió a ver dos años atrás en el atrio del ministerio, Draco había tenido su vista puesta en el ojiverde aunque había tenido un nulo progreso porque no sabía cómo acercársele. Después de todo había envejecido bien para ser un hombre hermoso su cabello había crecido dándole a su rebelde cabello negro un aspecto de que se acababa de levantar de la cama.

Esos labios algo gruesos y apetecibles, hacían que quisiera probarlos e incluso había cambiado el estilo de lentes pasando de aquellos horribles grandes aros redondos a uno más moderno que hacía que se viera de cierto modo mejor, esos lentes de verdad aumentaban el atractivo del cuatro ojos.

Por Merlín no iba a negarlo, durante su época de colegio siempre estuvo caliente por Potter. Y por algo lo incordiaba tanto para llamar su atención, cosa que solo provocaba que el azabache se molestara y que tuvieran una nada sana rivalidad, que usualmente llegaba a lanzarse maleficios o peleas al estilo muggle.

Sin embargo, durante su tiempo en Hogwarts nunca llegaron a llevarse bien para luego al terminar la guerra y tener una deuda de vida con Potter por haberlo salvado del fuego maldito, cosa que aún no se explicaba porque había decidido salvarlo si San Potter no lo soportaba, pero todo eso no hizo que se sintiera mejor por el mayor arrepentimiento de su vida que fue no haber podido ser alguien más cercano al ojiverde, en lugar del rival que fue viéndolo a distancia y deseando estar a su lado.

Teniéndolo ahí frente a él viéndose de esa manera tímida y cautelosa. Sus ojos observándolo con cierta sospecha, aunque su actitud en si no dejaba de ser profesional. Toda su presencia hacía que su sangre corriera veloz a la zona baja de su cuerpo, hinchando su miembro hasta que estuvo insoportablemente duro.

Amo cada momento en el que tuvo a Potter frente a él, cada sonrojo, su mano rozando su cabello para tomar su muestra. Oliendo su aroma masculino, que lo hacía desear tantas cosas que solía creer imposibles, sin embargo, ahora siendo adulto y coqueteando levemente empezó a creer que talvez sus deseos no eran tan imposibles.

Si tan solo se llevaran bien Draco ya hubiera tomado cartas en el asunto, se imaginaba tomándolo de la cintura atrayéndolo hacia él, poseyendo esos rosados labios con los suyos. Primero los rosaría levemente, para poco a poco con su lengua rozar su labio inferir y así pedir que abriera su boca para introducir su lengua y profundizar el beso. Poco a poco los besos aumentarían la intensidad devorándose la boca, haciéndolo soltar lo que sabía que serían los más deliciosos gemidos, pura música para sus oídos.

Sabía que su cuerpo encajaría tan bien con el suyo. Lo colocaría entre sus piernas abiertas sus erecciones rozándose deliciosamente entre sí, para luego girarlo y colocarlo sobre la cama, con el encima, sus manos rozarían cada parte de lo que sabia sería una piel para memorizar, para adorar al tacto de sus manos y labios.

Escucho como Potter se aclaraba la garganta y se alejaba de él, agradeciéndole su cooperación y paciencia. Para luego salir huyendo de la habitación.

Draco no pudo evitarlo y soltó una carcajada divertida, al verlo huyendo de esa manera, nunca espero ver a Harry actuando de esa manera tan poco Gryffindor.

El rubio se volvió a recostar en su cama, mientras su mente buscaba la mejor manera de hacer caer al azabache en sus redes.

Lo había decidido él Draco Lucius Malfoy enamoraría a Harry Potter su antiguo enemigo, sin importarle las apariencias o que a su padre le diera un infarto al saberlo. El ojiverde seria suyo para siempre.

Solo podía esperar que Potter decidiera cooperar con sus técnicas de conquista, tendría que usar todas sus tácticas Slytherin hasta tenerlo atrapado.

Y así Draco cayo en un sueño feliz pensando que talvez su estancia en el hospital no sería tan mala.

Por otro lado, en la oficina del ojiverde.

Estaba Harry Potter perdiendo su cabeza. Además de estar sonrojado a mas no poder. Luego de una charla incomoda con su asistente que le preguntaba si se sentía razón ya que su cara estaba roja a mas no poder. Ya había mandado las muestras de cabello al laboratorio de pociones para que revisaran posibles antídotos. Y como siempre que no sabía que hacer corrió a la chimenea tiro polvos flu y diciendo Jefatura de Relaciones Mágicas, desapareció entre llamas verdes.

Para reaparecer frente a una hermosa castaña que se vio sorprendida al no estarlo esperando.

-Hermione!!!!- dijo o mejor dicho grito el ojiverde con su voz desesperada que parecía que había visto la rencarnación del mismísimo Lord Voldemort o a Severus Snape en tanga.

Hermione suspiro implorándole a Merlín paciencia. Si su amigo reaccionaba así solo había un posible responsable. El rubio ya no tan antipático de Malfoy. Sabía que Harry se volvía loco con lo que tuviera que ver con el rubio, desde que estaban en sexto año y lo siguió obsesivamente todo el año.

Draco y ella habían hecho los pases al trabajar ambos en el ministerio él se había disculpado por los insultos en su época escolar. Y ella por golpearlo y romperle la nariz, por lo que ya no se llevaban mal tenían una relación cordial en la que se saludaban si se veían o tenían conversaciones educadas de ser necesario.

— Harry dime que tu entrada a mi oficina gritando es sobre algo importante y que no tiene nada que ver con que vieras a Draco con alguien o que leyeras algo en el Profeta — dijo la castaña con los ojos cerrados masajeándose las cienes sintiendo donde comenzaba un dolor de cabeza inminente.

Hermione abrió los ojos y enfoco la vista en el azabache que se veía debidamente regañado.

— Mione yo.... yo... — Harry hizo una pequeña mueca al no saber que decirle pues de cierto modo la castaña tenía razón estaba ahí por culpa de Draco, además teóricamente debido a la confidencialidad no podía decir que el Malfoy más joven era su paciente.

Hermione suspiro de nuevo, pensando que su amigo debía madurar y buscar aquello que quería en su vida. Él se lo merecía más que nadie, el poder encontrar la felicidad.

— Harry me apoyaste cuando Viktor y yo volvimos a conversar cuando lo encontramos en el Callejón Diagon y empezáramos a salir hace un año. Así que sabes que te apoyare en todo. Incluso si decides por fin ser un humano racional e invitar a Draco a salir. O al menos hablarle. No solo seguir sus andadas en el periódico — le indico la castaña sonriendo maternalmente.

Sabía que ella tenía razón, pero por alguna razón siempre perdía su valor cuando de Draco se trataba y en lugar de ser un león de Gryffindor se convertía en un gatito.

— Piénsalo Harry — le dijo la castaña al verlo pensativo — no crees que es hora de que vivas tu vida de la manera que quieres. Y persigas ese deseo de tu corazón — Le pregunto Hermione con todas las buenas intenciones lo que más deseaba ella para Harry es que el fuera feliz.

Harry lo pensó por un segundo y mentalmente le dio la razón a su amiga. Como siempre ella tenía razón en todo y le daba perspectiva a sus pensamientos. El azabache dio la vuelta al escritorio y se lanzó a los brazos de Hermione dándole un abrazo.

Le dio un beso en la mejilla y las gracias por siempre estar con él. Fue a la chimenea y desapareció entre llamas verdes dejando a la castaña preguntándose si había acertado con respecto a la visita de Harry.

Suspirando volvió a concentrarse en su trabajo. No era fácil ser amiga del salvador del mundo mágico, al menos solo tenía que preocuparse por los problemas de Harry. Un leve llamado en la puerta le llamo la atención, indicando que podían pasar, sonrió a ver a su novio. El búlgaro correspondió su sonrisa, la cual hizo que Hermione sintiera que todo estaría bien

Notes:

Es mi primer fic en el fandom he leido fics de Harry potter desde hace años y no habia escrito ninguno apesar de que queria hacerlo. Al fin me anime espero que les guste
Esta publicado tambien en Wattpad