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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2017-05-08
Completed:
2017-05-08
Words:
13,077
Chapters:
8/8
Comments:
4
Kudos:
27
Bookmarks:
1
Hits:
206

The Second Sun

Summary:

¿De qué te sirve mirar el cielo, si jamás te detienes a pensar en el sol? O quizás... ¿tienes miedo de sentir la calidez del sol?

Disclaimer: Los personajes y parte de la trama pertenecen a Cheritz. El resto es de mi propiedad.

Notes:

Advertencia:
Este relato puede contener spoilers sobre el juego, ya que se encuentra ambientado antes del último capítulo del Secret 02. Se aconseja leer luego de haber completado la ruta de 707 junto a los Secrets 01 y 02.

 

Posibles palabras altisonantes, y escenas semi-violentas.

Lea bajo su propio riesgo.

Chapter 1: La desconfianza.

Chapter Text

Para algunos, el cielo siempre es el mismo, pero la verdad es que este está en constante cambio. Desde las estrellas que se encuentran a años luz de distancia, hasta las nubes que podemos ver en él durante el día —y la noche también—. Es cuestión de cada uno el significado o importancia que le da a este, pero ciertas personas lo toman como una referencia importante en sus vidas.

Ese es el caso de Saeran. Un chico que, luego de pasar por algunas de las peores cosas del mundo, logró encontrar algo de paz al observar el cielo en soledad. Claro, ahora tenía a su hermano a su lado también, pero el cielo siempre fue algo importante para él, ya que era uno de los pocos recuerdos felices que tenía de su niñez. Le recordaba esa sensación de libertad... Algo que ahora, por fin, podría intentar experimentar por sí mismo.

Pero había un problema.

Saeran se rehusaba a establecer cualquier tipo de contacto con otros que no fuesen su hermano. Desconfiaba de cualquier persona que este llevase a su casa, creyendo que intentarían engañarlo a él y Saeyoung solo para traerles sufrimiento como otras personas hicieron en un pasado. Le disgustaba ser de esa manera, pero no tenía opción. Era casi una respuesta automática de su parte.

Pasaban las semanas, y cuando vio a su hermano un poco más estable, Saeyoung comenzó a llevar a sus compañeros de la RFA para que intentaran hablar con él. Deseaba de corazón que Saeran fuese un poco más confiado con su nueva «familia», ya que eran personas importantes y comprensivas. Personas que no les harían ningún mal. Les conocía hace años y podía dar fe de ello.

Primero llevó a Jaehee. «Es una chica, tal vez tenga algo más de tacto al hablar con él», pensó el chico de lentes. Mas, para su sorpresa, ella salió a pocos minutos de entrar a la habitación de su hermano.

Saeyoung se quedó desconcertado, mirándola, y ella le devolvió la mirada con una sonrisa algo forzada. Entonces, él entendió que las cosas no habían sido tan... buenas. Se despidió dándole las gracias, y ella se retiró.

A la semana siguiente, decidió llevar a Zen.
Pensó que llevar a todos en una misma semana sería mucho para la mente de Saeran, debido a que él aún estaba en recuperación por todo lo que había pasado.

«Tal vez Zen sea la respuesta. Alguien con menos tacto, pero sensible al mismo tiempo», pensó, mientras veía que el actor golpeaba la puerta y entraba a la habitación del chico, pidiendo el respectivo permiso.

Tras apenas tres minutos, Zen salió de la habitación más pálido de lo usual. Cuando Saeyoung le preguntó qué fue lo que pasó, este prefirió no responder. Solo se limitó a despedirse y decirle que lo sentía mucho.

Pasó otra semana, y decidió que era el turno de Jumin.

«Jumin es bastante educado y frío, así que Saeran no debería tener problema o sentirse invadido por él», meditó en silencio, al ver a su amigo entrar a la habitación en completa calma. Los minutos pasaban y parecía que nada iba mal, hasta que Jumin salió de la habitación con su misma cara inexpresiva de siempre.

Cuando Saeyoung preguntó cómo le había ido, este respondió: «Ninguno habló. Creí que no era correcto obligarlo, así que me despedí y salí».

Ante esta respuesta, no sabía si reír o sentirse decepcionado. En el fondo, esperaba eso de Jumin.

El mayor comentó que tenía una reunión importante en unas horas, así que debía retirarse. Saeyoung lo acompañó hasta la puerta y se despidió de él.

Solo le quedaba una persona... Así que, a la semana siguiente y sin falta, Yoosung estaba fuera de la puerta esperando que su amigo abriera.

Lo saludó con esa energía que siempre solía tener, aunque sentía que los nervios se lo estaban comiendo por dentro. Solo había escuchado de Saeran por lo poco que le habían contado los demás —y el mismo Saeyoung, por supuesto—. Lo asustaba un poco pensar que el hacker que había causado tantos problemas era el hermano de su mejor amigo, pero fue por esta misma razón que accedió a ayudarle.
Para eso estaban los amigos.

Saeyoung le indicó dónde estaba la habitación de su hermano, así que, con algo de nervios, Yoosung golpeó la puerta. No escuchó respuesta, por lo que volteó a ver a su amigo con algo de preocupación, pero este lo tranquilizó de inmediato al decirle: «Es normal, así que puedes pasar».
El chico rubio abrió la puerta y luego de entrar, la cerró tras de sí.

Había mucho silencio allí, y pudo ver que Saeran estaba sentado sobre su cama apoyado en la pared cercana a la ventana, con la mirada fija en el cielo.

Tragó saliva y desvió la vista a sus pies.

¿Qué debería decir exactamente? ¿Cómo se inicia una conversación? Aquellas eran algunas de las preguntas que surcaban su mente.
Yoosung no estaba acostumbrado a este tipo de cosas, ya que se la pasaba más tiempo encerrado jugando LOLOL en su habitación.
Reunió el valor como pudo, y tomó algo de aire para hablar.

—Ah... Hola, Saeran. Yo soy...

—Yoosung Kim —le interrumpió—. ¿Ahora debes tener unos 21 años? Sky University. Actualmente estudias Medicina Veterinaria... Y te obsesiona un juego llamado LOLOL. No necesitas presentarte, al igual que con los demás, yo ya sé todo de ti. Me dediqué a eso, después de todo —dijo cortante.

«Qué frío. Ni siquiera está mirándome —pensó al notar que le había dicho todo esto sin despegar la vista de la ventana—. No puedo creer que toda esa información se pueda conseguir tan fácilmente. Aunque, bien, es un hacker como Seven... Tiene sentido, pero aun así...»

Yoosung tenía miedo. Le aterraba hablar con alguien de quién sabía tan poco, pero que conocía tantas cosas sobre él. Sin embargo, algo lo impulsaba a dejar atrás ese temor e intentar acercarse.

Nuevamente, tomó algo de aire y dio un par de pasos hacia Saeran, quien permanecía inmóvil.

—Hehe... Veo que sabes algunas cosas de mí, ¡pero no creas que es todo! —le dijo forzando un tono animado. Tono que Saeran detectó de inmediato.

La misma historia se repetía una vez más.
Al igual que las semanas anteriores, su hermano había convencido a otro de sus amigos de ir a intentar hablar con él. Sabía que ellos aceptaban solo por cortesía, puesto que no los conocía y, teniendo en cuenta lo que había sucedido, dudaba mucho que quisieran acercarse a él por iniciativa propia. Podía notar la alegría y preocupación fingida en sus voces, porque jamás volteó a verlos a los ojos. No era necesario, sabía que todos mentían.

—Déjame solo —murmuró.

—¿Eh?

—Que te vayas. Si ni a tu prima le interesas, imagina a mí.

Luego de escuchar esto último, Yoosung comenzó a retroceder los pasos que había dado y procedió a salir de la habitación. Le dolía mucho que él hubiese sacado lo de Rika con el único fin de hacerlo sentir mal.

—... Adiós —dijo despidiéndose de Saeran y cerrando la puerta tras de sí.

Saeyoung lo estaba esperando impaciente, se le notaba en los ojos, pero la mirada triste de Yoosung lo desanimó de inmediato.

—No funcionó, ¿verdad? —preguntó con una evidente decepción en su voz.

El rubio sabía que esto era muy difícil para su amigo... y para su hermano también. Le dolió lo que le dijo, sí, pero quería entender la situación y el porqué de su actuar. Y para entenderlo...

—Tranquilo, solo es algo introvertido. Sé que mejorará con el tiempo, todos lo hacemos —le intentó animar mientras trataba de disimular su incomodidad—. Debo irme ahora. Mi casa está lejos y se está haciendo tarde.

—Está bien... —suspiró.

Saeyoung acompañó a Yoosung hasta la puerta y lo despidió allí. Luego, se dirigió a la habitación de su hermano. Sabía que algo había sucedido, Yoosung no podía engañarlo tan fácilmente.

Golpeó la puerta, y luego de unos segundos la abrió. Saeran seguía en su lugar.

Volvió a suspirar.

—¿Qué le dijiste a Yoosung?

Saeran volteó a verlo y resopló.

—La verdad. No estoy interesado en hablar con nadie y lo sabes.

—Estás hablando conmigo —bromeó.

—Lo sé, es diferente. Idiota.

—Bien, bien —rió—. Sabes que hago esto por ti. Me gustaría que cooperaras un poco más, pero Yoosung era mi última carta bajo la manga... ¿Debería traer a Vanderwood?... —pensó en voz alta, mientras se sujetaba el mentón.

—No, gracias. Estoy bien solo —respondió al instante. Momentos después se encontraba observando el cielo una vez más.

Saeyoung decidió que era mejor dejarlo solo como quería, así que salió de la habitación en silencio y volvió a lo suyo.

Los días siguientes transcurrieron con normalidad, hasta que alguien llamó a la puerta. Saeyoung no imaginaba quién podría ser, ya que no había quedado con nadie esos últimos días. Se dirigió a la entrada y, tras comprobar por la pantalla que había a un costado, abrió la puerta sorprendido.

—¿Yoosung? —preguntó confundido.