Work Text:
No le diría que a veces escuchaba su música a escondidas. No, no se lo diría.
No le diría cómo adoraba la manera en la que el sol se reflejaba en su dorada cabellera. No, no se lo diría.
No le diría cómo su mirada penetrante podía poner sus rodillas a temblar. No, no se lo diría.
No le diría que su tierna sonrisa podía derretir su corazón. No, no se lo diría.
No le diría lo sensual que lo encontraba cuando le hablaba en alemán. No, no se lo diría.
No le diría lo mucho que lo respetaba por su ética y moral. No, no se lo diría.
No le diría cuánto le dolía verlo sufrir por la traición de su hermano. No, no se lo diría.
No le diría lo mucho que le encantaba sentir sus dedos rozando la parte baja de su espalda. No, no se lo diría.
No le diría cómo le gustaba que le robara algún beso a escondidas. No, no se lo diría.
No le diría lo bien que sonaba su nombre de sus labios cada vez que lo susurraba junto a su oído. No, no se lo diría.
No le diría cómo le erizaba la piel sentir su cálido aliento en su cuello. No, no se lo diría.
No le diría lo segura que se sentía entre sus brazos. No, no se lo diría.
No le diría que le gustaba el aroma que dejaba en sus sábanas. No, no se lo diría.
No le diría cuánto la tranquilizaba sentir sus suaves latidos cuando se recostaba sobre su pecho. No, no se lo diría.
No le diría lo mucho que disfrutaba oírlo murmurar declaraciones de amor. No, no se lo diría.
No le diría que al oír el rugido de alguna motocicleta volteaba con la esperanza de que fuera él. No, no se lo diría.
No le diría cómo su corazón se encogía de pura dicha cuando cantaba sólo para ella. No, no se lo diría.
No le diría que sabía que pasaba noches enteras observándola dormir. No, no se lo diría.
No le diría que a veces, y tan sólo a veces, sonreía pensando en él. No, no se lo diría.
No le diría que sus besos la transportaban a un mundo que sólo podía ver en sueños. No, no se lo diría.
No le diría cuánto le encantaba pasar las noches hablando con él en la oscuridad de su habitación. No, no se lo diría.
No le diría lo celosa que se ponía cuando lo veía hablando con alguna mujer bonita. No, no se lo diría.
No le diría cómo su corazón se detenía cada vez que lo escuchaba susurrar su nombre en sueños. No, no se lo diría.
No le diría que admiraba su fortaleza. No, no se lo diría.
No le diría lo encantador que era oírlo tararear alguna melodía cuando estaba abstraído en sus pensamientos. No, no se lo diría.
No le diría lo feliz que era al abrir los ojos por las mañanas y encontrarse con su rostro sereno al dormir. No, no se lo diría.
No le diría cuánto lo amaba…
Si, si se lo diría.
