Chapter Text
- ¡Llueve!
- Gracias por tan asombrosa noticia Styles, y ahora devolvemos la conexión para hablar de otras cosas obvias como: en Gran Bretaña en invierno hace un frío que te cagas, Harry Styles tiene el pelo rizo o... ¡auch!
El discurso de Niall se vio cortado a la mitad cuando Harry se apartó de la ventana para acercarse al respaldo del sofá, lugar donde el rubio se había instalado, para coger un cojín y golpearlo con saña en la cabeza. El chico siguió riendo a pesar de quejarse, como había estado haciendo mientras intentaba imitar a la perfección el tono del presentador de las noticias de la noche, y cuando giró la cabeza lo suficiente como para encontrarse a su amigo haciendo pucheros y con los brazos cruzados, no pudo evitar hacerlo más.
- Tonto - murmuró Harry golpeándolo otra vez.
- ¡Lo siento!, - se defendió Niall, arrebatándole el cojín para evitar que lo siguiese usando como arma, aprovechando para ponerlo detrás de su cabeza y arrebujarse algo más en el sofá - pero Haz, acabas de gritar como si hubiese vuelto a alisarte el pelo. Es Londres. Llueve - finalizó girando de nuevo para enfocar la televisión, levantando el paquete de galletas que tenía en la mano para ofrecerle.
- No quiero galletas, - respondió el moreno, sonando como un niño enfurruñado, empujando el brazo del otro para apartarlo - quiero que deje de llover.
- Pues solo te puedo ofrecer galletas, cerveza y, si hago un esfuerzo espectacular y me levanto, prepararte un bocadillo - dijo Niall, apoyando la cabeza en el respaldo para mirarlo de nuevo.
- Gracias por tu generosidad, sobre todo teniendo en cuenta que estás hablando de mi comida - contestó el otro, fingiendo mirarlo mal, aunque acabó riendo al dedicarle su amigo una sonrisa exagerada.
- A ver gruñón, ¿por qué no quieres que llueva? - cuestionó el rubio, palmeando al sofá, como si fuese suyo, para que su amigo se sentase allí.
- Iba a salir a correr - se explicó Harry, dejándose caer a su lado y apoyando la cabeza en su hombro.
Niall frunció el ceño extrañado ante la respuesta y movió el hombro con suavidad para dar a entender que quería una explicación más larga, pero todo lo que consiguió es que Harry reacomodase más la cabeza contra él, acabando por hundirla en su cuello.
- Haz, ¿por qué ibas a salir a correr? - preguntó, moviendo una mano para dar con el mando de la tele y bajarle un poco el volumen.
- Porque el gimnasio hoy estaba cerrado - respondió su amigo sin moverse lo más mínimo.
- ¿Gimnasio? - cuestionó Niall, intentando no sonar demasiado sorprendido; gimnasio era una palabra que se asociaba con Liam, no con Harry, con Harry podía asociar un número infinito de palabras, unas cuantas no conocidas por nadie, pero gimnasio, o correr, desde luego no estaba en la lista - ¿Has empezado a ir al gimnasio? - había estado cuatro días en Irlanda, pero por lo visto habían llegado para que se hubiese perdido algo.
- Empezaba hoy - dijo Harry, todavía con la cabeza hundida contra su piel.
- ¿Perdiste una apuesta con Liam? - probó el rubio, intentando dar con el sentido de la repentina afición de su amigo por el deporte, y el hecho de que se disgustase de semejante manera por no practicarlo, pero una sacudida de cabeza le hizo ver que no había acertado - ¿Con uno de los otros dos? - probó de nuevo.
- Tampoco, y no perdí una apuesta con nadie Nialler - contestó el otro, sacudiendo la cabeza y extendiendo la explicación para evitar la misma pregunta en referencia a todo aquel que se le fuese a pasar al chico por la cabeza.
- Vale - asintió Niall, alargando la primera sílaba de la palabra - Entonces ¿por qué empiezas en el gimnasio? - preguntó, sonando ya más interesado que sorprendido, pero Harry lejos de contestarle se acurrucó contra su costado. Al chico le extrañó, no el hecho de que el moreno se pusiese así, eso no era raro, todos en algún momento acaban usando a otro como almohada, ya fuese porque estuviesen cansados, echasen de menos a los suyos o algún otro motivo, sobretodo Harry; lo raro era que ahora el moreno lo había hecho para esconderse - Haz, - empezó con voz dulce, soltando las galletas para mover el brazo y acariciarle el pelo, haciendo a la vez que el moreno se pegase un poco más contra su cuerpo - ¿has matado a alguien y tienes que coger fuerza en los brazos para arrastrar el cadáver? - cuestionó en un susurro, esforzándose por sonar conspirador, y consiguiendo su objetivo, que el otro chico riese a carcajadas.
- Nop, - contestó Harry, todavía riendo, pero la voz volvió a temblarle un poco al seguir hablando - tampoco es por eso.
- Harry, que soy yo, no me voy a reír o me va a parecer mal o nada, ¿qué pasa? - preguntó Niall algo más serio, sin dejar de pasar los dedos entre sus rizos pero sin intentar mirarlo, porque estaba claro que su amigo no quería que lo hiciese.
Pasaron un par de minutos, y en el salón solo se escuchó el murmullo amortiguado de la tele, la película que Niall quería ver estaba a punto de empezar, pero no se le ocurrió meterle prisa al otro chico, y finalmente Harry habló.
- Me quiero poner en forma - dijo, aunque prácticamente fue más fácil para Niall adivinar las palabras porque las pronunció contra su piel que porque las dijese en un tono audible.
- Haz, estás en forma - respondió al momento el irlandés, enarcando una ceja, empezando a temer que tuviese algo por lo que preocuparse.
- No - insistió el chico, haciéndole cosquillas con los rizos en la barbilla al sacudir la cabeza.
- Entonces, si tú no estás en forma déjame ponerme a correr a mí, y en dos semanas empiezas tú, lo digo porque vamos... - empezó a decir Niall, decidiendo que la manipulación psicológica era necesaria.
- Estás perfecto, no digas tonterías - siseó Harry interrumpiéndolo, clavándole un dedo en el estómago, haciendo que el chico se retorciese un poco.
- ¿Estamos usando un doble baremo entonces Styles? - respondió el rubio, esperando su respuesta nervioso. Como todo lo que la gente decía sobre Harry hubiese empezado afectarlo hasta el punto en que quisiese machacarse en el gimnasio, o dejar de comer, o... iba a matar a alguien.
- No es eso - aseguró el otro y se incorporó para girar un poco y poder mirarlo de frente - Y deja de pensar burradas, pienso seguir intentando robarte la comida cuando no mires - aseguró con una sonrisa.
- Ni que lo fueses a conseguir Styles - contestó Niall, aunque no pudo disimular el suspiro de alivio que dejó escapar, ni la sonrisa relajada que apareció en su cara , y tras decir eso calló, esperando el resto de la explicación.
- En forma como Liam - dijo el moreno al fin, tras haber dejado pasar otros dos minutos, y con la vista clavada en sus propias rodillas mientras jugaba con el borde de sus pantalones de deporte.
Niall abrió y cerró la boca, sopesando lo que acababa de escuchar, todavía sorprendido por aquel deseo repentino de Harry, cuya mayor actividad física hasta la fecha era saltar sobre ellos en los sofás. Parpadeó un par de veces y se dio cuenta de que el moreno seguía sin levantar la vista, y se dio cuenta de que tenía que decir algo para sacarle la vergüenza de encima, aunque le costase entender porque se avergonzaba; para él Harry ya estaba perfecto, pero si su amigo había decidido empezar a ir al gimnasio como Liam para sentirse más a gusto... mientras fuese solo eso, y comiese, y todas esas cosas, que Niall se iba a asegurar de que fuesen siendo así, obligándolo a comerse la mitad de la bolsa de galletas en cuando fuese capaz de mirarlo a la cara, no había ningún problema.
- Vamos, que quieres ponerte aún más irresistible, ¿es para dejarme a la altura del betún si vuelven a despelotarnos en un vídeo verdad? - bromeó con una sonrisa.
- ¡Que tú estás perfecto! - chilló Harry, haciéndose con el cojín de nuevo, haciendo que el rubio se golpease la cabeza contra el respaldo y golpeándolo todo a la vez.
- Si lo dices tú, que eres lo que toda mujer quiere a día de hoy - respondió con burla, apresurándose a sujetarlo por la muñeca para parar el siguiente golpe.
- Niall... - dijo el moreno, y por el tono que usó el otro chico supo que estaba a punto de darle una charla.
- Que sí, que estoy perfecto, por eso Liam y tú tenéis que esforzaros por parecer Chaning Tatum - lo cortó agitando una mano.
- ¿Chaning Tatum? - cuestionó Harry abriendo los ojos como platos - ¿Ese es tu prototipo de tío bueno?
- No tengo un prototipo de tío bueno para ser sinceros - respondió el otro, mintiendo como un bellaco - Pero si estamos hablando de músculos y esas cosas, yo sigo defendiendo que Justin Bieber es el baremo perfecto.
- Y dale con Bieber - se lamentó Harry, dejándose caer de nuevo a su lado.
- ¡Eh! - protestó el rubio riendo y golpeándolo en el pecho - Si no querías acabar metido en esta conversación no haberla empezado.
- Estoy condenado o hablar de chicas, o de Bieber - fingió quejarse Harry.
- Podía ser peor y gustarme Danny Devito - ofreció Niall con una sonrisa exagerada mientras movía el paquete de galletas ante las narices del otro.
- Que no quiero... trae - claudicó el moreno con un suspiro al darse cuenta de las intenciones de su amigo - ¿Contento? - preguntó hablando con la boca llena.
- ¡Y luego el guarro soy yo! - protestó su amigo riendo y asintiendo con la cabeza a la vez.
- Ahora que te demostré que como, voy a salir a correr, parece que no llueve tanto - dijo Harry estirándose para conseguir ver la ventana.
- ¿¡Estás tonto?! - exclamó Niall, cerrando los dedos en torno a su muñeca por impulso antes de que el chico hiciese siquiera ademán de levantarse - ¿Pretendes coger un catarro de tres pares? No sales. Haz cosas de esas que hace Liam, cuélgate de una puerta y levántate con los brazos, haz flexiones, abdominales, o corre por aquí sin tapar mucho la tele - ofreció gesticulando para señalar las diferentes opciones.
- ¿Qué me cuelgue de una puerta? - preguntó Harry intentando contener la risa.
- ¿Tenías que quedarte con la más absurda? - protestó Niall pasándole otra galleta antes de comerse él una.
- Correr sin taparte la tele no sonaba muy normal tampoco - rió Harry.
- Pues ale, al suelo - dictaminó el rubio, golpeándolo con un pie para tirarlo el mismo - Flexiones. Muchas.
- ¿No te parece una tontería? - preguntó el otro, al tiempo que devolvía la patada con suavidad desde la alfombra.
- Haz, nada que tú hagas es una tontería, ¿vale? - contestó Niall rotundo, y al momento cambió el tono - Excepto decirme que puedo venir a cenar al volver de casa y estar planeando plantarme por el gimnasio, eso no ha sido tu momento más inteligente - añadió con saña mientras se escurría en el sofá para apoyar la planta de sus pies contra los de Harry y empujarlos para evitar que lo golpease.
- ¡Llegaste después de comer! - se defendió el chico haciendo fuerza para evitar que el rubio lo hiciese doblarse sobre si mismo.
- ¿Te molesta verme Styles? ¡Tenía que alegrarte que viniese a veros a Lou y ti nada más llegar! - se ofendió Niall, continuando la batalla que se traían con los pies.
- Pensé que iba a llegar antes que tú, y Lou está en casa, no te ibas a quedar solo quejica. Además, ni que fuese la primera vez - respondió el chico, esforzándose por conseguir que los pies de Niall no moviesen a los suyos.
- Sí, sí, me invitas y me plantas, no habla muy bien de ti - dijo Niall, lanzándole una galleta al ver que iba a perder.
- ¿Es un pulso de pies? - cuestionó Louis con una risa al llegar junto a ellos - ¡Yo quiero!
- No puedes, es un duelo personal - respondió Harry, girando a mirar a su compañero de piso y lamentándolo al momento, porque de pronto sus rodillas estuvieron en su pecho.
- A mi no se me desprecia Harold - dijo Louis, acercándose para poner un pie bajo sus rodillas y moverle las piernas y así hacerle el trabajo más fácil a Niall - Me voy, Stan me arrastra con sus compañeros de clase, ¡no os carguéis la casa! - se despidió tras inclinarse para coger una galleta y apretar la nariz de Niall, como hizo después con la de Harry como si fuesen niños.
Un par de minutos después de que se cerrase la puerta, y tras casi tener un accidente en el que se vieron involucrados la entrepierna de Niall y la planta del pie de Harry, los dos chicos bajaron las armas, o más bien, las piernas.
- Ala, ya has calentado, tú haces flexiones, yo veo la peli - sentenció Niall, acomodándose de nuevo en el sofá y trasteando con el mando.
- ¿Ves conmigo aquí? - preguntó Harry moviéndose para no apoyar la espalda en la alfombra y ver la televisión de refilón.
- Ajá - respondió el rubio, metiéndose una galleta más en la boca - ¿Le bajo la voz? - preguntó tras tragar.
- No hace falta - aseguró Harry, y tras coger aire se puso en posición para empezar.
Cinco minutos después la grandiosa idea de cine y flexiones de Niall no parecía ir muy allá, Harry se había decantado por los abdominales, y no dejaba de protestar en voz baja porque no conseguía mantenerse quieto, y Niall le estaba haciendo más caso a sus quejas que a la película.
- Niall - llamó Harry desde el suelo, arrastrando las vocales de su nombre todo lo posible.
- ¿Qué? - respondió el rubio imitando el mismo tono lastimero.
- Necesito un favor - pidió su amigo, dedicándole una sonrisa exagerada desde el suelo.
- Oh oh... esa cara es la que nos consiguió tantos votos, ¿qué quieres? - cuestionó el chico fingiendo miedo.
- Necesito que te sientes en mis pies - respondió Harry - Como en las clases de gimnasia, ¿te acuerdas? Para no moverme y hacer esto en condiciones - se apresuró a explicar - Si giro un poco ves la tele igual - ofreció.
Niall se sorprendió al escucharlo, y supo por la expresión de su amigo que no lo había disimulado, así que se apresuró a ponerse en pie antes de que el moreno pensase que no quería ayudarlo; llegó a su altura y dándole un golpecito suave en el pie habló.
- Gira.
- ¿No te importa? - preguntó el chico - Si estás más cómodo en el sofá da igual...
- Que gires - insistió Niall con una sonrisa - Llevo desde que llegué apoltronado en tu sofá, podemos contar esto como mi manera de hacer ejercicio.
- Vago - rió Harry mientras se acomodaba para asegurarse de que el otro pudiese ver la televisión al ir en su auxilio.
- Lo sé - asintió el aludido mientras se arrodillaba.
- Pero no te hace falta hacer estas cosas, estás b... bien así - le aseguró Harry con algo de dificultad; el rubio había contestado con descaro, pero su amigo sabía que era más inseguro de lo que dejaba ver, así que no quiso tardar en asegurarle que no tenía nada de lo que preocuparse; con lo que no había contado era con atragantarse con sus propias palabras - Entre Justin Bieber y tú, Biebs no tiene nada que hacer - finalizó con una sonrisa.
- ¡Eso lo dices porque no te gusta! - lo acusó Niall entre risas, después de haberse estirado para alcanzar el mando y acercarse las galletas, colocándose para sentarse sobre los pies del chico - ¿Así? - cuestionó.
- Cierra un poco más las piernas - pidió el moreno.
- ¿Seguro que no prefieres ver la peli en el sofá? Es tu última oportunidad de anteponer una tarde entera de vagancia a algo innecesario - ofreció el irlandés moviendo las cejas.
- No - aseguró Harry colocando los brazos a la altura de la cabeza - Además, Lou dice que no voy a aguantar dos días...
- ¡Ah no! - exclamó Niall cortándolo - Desde ahora soy tu animadora personal, no hay nada peor, nada, que un Louis Tomlimson vanagloriándose por tener razón. Que nos duela a todos la cabeza o no, está en tus manos, ¡empieza! - sentenció Niall con seriedad, para luego dedicarle una sonrisa radiante y llevar su vista a la televisión.
Harry asintió con una risa, y guardó silencio para empezar, mientras Niall intentaba concentrarse en las voces de la película y no en la manera en que la respiración de su amigo iba variando.
Finalmente se rindió, dejó de atender a la conversación de la pantalla pero sin apartar los ojos de ella, intentando que no se notase que estaba distraído, porque al final más que atender a la respiración de Harry había tenido que acabar intentando que la suya no lo traicionase.
Era un cliché con patas. Un cliché y un gilipollas.
Las tenía todas para salir en una comedia romántica. En una habitación llena de gente solo había sido capaz de mirar para una persona, se había pasado dos días intentando reunir el valor para acercarse al chico en cuestión, y cuando lo había hecho había ido tan entretenido que se había llevado por delante a otro. Ojos verdes, rizos negros, una sonrisa que dejaba ver un par de hoyuelos y lo mejor, lo que hizo que sintiese mariposas, vuelcos en el estómago, como el corazón se le aceleraba y todo aquello que por lo visto era obligatorio que pasase, una mano cálida que se cerró en torno a la suya tirando con suavidad para que lo levantase del suelo.
Niall lo había hecho, y se había empezado a disculpar atropelladamente, el chico solo había negado con una sonrisa, y se había movido a donde uno de los coreógrafos lo llamaba. Y Niall se había quedado allí de pie, el chicho de ojos azules, ¿eran azules?, con el que había estado fantaseando dos días olvidado por completo, y completamente idiotizado por el chico que se había cogido a él con fuerza y le había regalado una sonrisa a pesar de que lo había arrasado.
Y la cosa había ido a peor. Niall de pronto se vio en un grupo, en un grupo con otros cuatro chicos, y el chico al que había tirado estaba entre ellos.
Así fue como Niall pasó de quedarse tonto por un chico de ojos verdes a enamorarse de Harry Styles.
Irremediablemente, hasta las trancas, hasta la médula, perdidamente, irrevocablemente, de cualquiera de las maneras a las que a nadie se le ocurriese decirlo. Se había enamorado.
Y el día que Harry les había dicho, como ya sospechaban, que era gay, Niall había estado a punto de sufrir un paro cardíaco. Él lo había dicho casi al principio, más que decirlo simplemente había salido en la conversación al hablar de los motivos por los que había cortado con su novia; Harry no había estado en serio con nadie, nadie era la palabra que había utilizado, y cuando tiempo después se había parado frente a los cuatro y había soltado a bocajarro que era gay, en una conversación que inicialmente iba sobre si robar helado o no de la cocina creía recordar Niall, él había visto como sus esperanzas eran ciertas, y poco había faltado para que se hubiese puesto a tocar la pandereta.
Tras calmarse, cosa que le llevó un rato, porque por fuera se controló, pero interiormente todo él estaba dando una fiesta con confeti, fuegos artificiales y barra libre, se dijo a su mismo que el que Harry fuese gay no quería decir nada, solo aumentaba sus posibilidades levemente. Bastante en realidad, la mitad de la población del país acababa de caerse de la competición, y cuando aquella noche el chico se había dormido sobre su hombro la fiesta interior de Niall había estado a punto de volverse Fin de Año en Times Square.
A duras penas se había controlado, y a duras penas lo seguía haciendo.
Aquel día, a mitad de competición en el Factor X, se había prometido no pensar demasiado en lo que sentía, y en qué hacer o no respecto a ello, hasta que el concurso acabase. Y lo había cumplido; el concurso había acabado, habían hecho la gira del programa, habían sacado un disco, habían empezado la gira, y a dos meses de irse a Australia y América, allí estaba él, cambiado de idea cada semana sobre lo que iba a hacer con lo que sentía.
En plena gira del programa por Irlanda había decidido ir a por ello, se querían tanto los cinco que sabía que aunque Harry no sintiese nada por él no tenía porque pasar nada malo; su amigo lo rechazaría con cariño, durante un tiempo mantendrían un poco las distancias, así él superaría lo que sentía por el moreno y todo volvería a la normalidad.
Luego había cambiado de idea. No quería mantener las distancias con Harry, no quería que su amigo no volviese a quedarse dormido sobre él, o sonreírle cuando sus manos se rozaban por accidente; se asustaba, y al tiempo pensaba que si hablaba demasiado pronto podría acabar con las posibilidades de que algo fuese creciendo poco a poco entre ellos.
De ahí volvía a pensar que era mejor arriesgarse, y así iba pasando el tiempo; el único descanso que se había dado había sido durante la supuesta relación de Caroline y Harry, estaban juntos a ojos de la prensa, así que aunque él decidiese declararse no sería el mejor momento, y aún así la idea acababa abriéndose paso en su cabeza por las noches.
Ahora mismo estaba en una semana de no confesar sus sentimientos, y como siempre se sentía seguro de su decisión, pero era un poco difícil recordarlo en aquel momento, en aquella situación... en aquella posición.
Aquello era injusto, era completamente injusto que cuando él volvía de Irlanda dispuesto a enterrar sus ganas de comerse a besos a Harry, a esperar con paciencia a ver si algún día llegaba el momento indicado, al moreno le diese por ponerse a hacer abdominales debajo suya. ¡Literalmente debajo!
Siendo sinceros ya era completamente injusto que a Harry le diese por hacer abdominales, Niall ya necesitaba en condiciones normales un babero, como Greg no dejaba de recordarle entre risas cada vez que iba por casa, ahora iba a tener que ir de un lado a otro con un cubo a cuestas.
¡Abdominales! ¡No se le podía haber ocurrido otra cosa! Como si no llegase con que normalmente anduviese por todos los lugares medio desnudo, ahora Niall iba a tener que enfrentarse a un cuerpo más definido que de costumbre. Y para rematarla le había dado por empezar a hacer aquellas cosas delante de él, ¡debajo de él!
Cuando Harry había dicho que era gay había sufrido su primera taquicardia, en aquel instante se estaba enfrentando silenciosamente a la segunda.
Antes le había mentido a su amigo, si tenía un prototipo de tío bueno, y no era precisamente Justin Bieber, ¡que le diesen a Justin Bieber!; bueno no, no tenía un prototipo de nada, Harry se los había cargado todos, ya había puesto su vida patas arriba cuando se habían conocido, no tenía por qué seguir intentándolo con tantas ansias.
Menos aún en una semana de Niall-no-va-a-declararse. Era injusto que en un par de minutos Harry se las apañase para volver una semana de Niall-no-va-declararse en la semana de Niall-tiene-que-contenerse-para-no-jurarle-amor-eterno-a-Harry.
Mientras le daba vueltas a todo aquello el rubio se dio cuenta de que habían empezado los anuncios, así que giró la cabeza para ver cómo le iba a su amigo, ya que era lo que suponía que debía hacer, y el chico lo recompensó con una sonrisa que no tuvo otro remedio que devolver.
Completamente concentrado en llevar la cuenta, sin parecer reparar en como la camiseta se estaba pegando a su cuerpo, y sacudiendo la cabeza de cuando en cuando para apartarse el pelo de los ojos, Harry le dedicó una sonrisa contra la que le costó no estremecerse, y antes de darse cuenta de lo que hacía, se encontró estirando el brazo para apartarle él mismo el pelo de la cara una de las veces en que se incorporó; la sonrisa de Harry se hizo aún más grande y de pronto, y sin que el rubio pudiese hacer nada por evitarlo, aquello pasó a ser el día de Niall-va-a-hacer-el-mayor-esfuerzo-de-su-vida-para-literalmente-no-tirarse-a-por-Harry-y-no-se-hace-responsable-de-que-vaya-a-conseguirlo.
La película volvió a la pantalla, y Niall encontró la excusa perfecta para apartar los ojos de Harry, y de su sonrisa, y de su pecho, y de su abdomen, y de sus brazos, y de la gotita de sudor que se le estaba escurriendo por el cuello y... de todo Harry.
Conteniendo un suspiro se obligó a contenerse, solo tenía que sobrevivir un rato más y estaría fuera de peligro, total, no era como si aquello fuese a volver a pasar.
¿Cuántas eran las posibilidades de que volviese a verse en aquellas mismas condiciones?
Muchas. Dos días después, en el mismo trozo de suelo, con el partido a punto de empezar a jugarse en la televisión, y sumando el hecho de que Harry había decidido perder la camiseta, Niall se encontró combatiendo su tercera taquicardia.
