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Language:
Español
Stats:
Published:
2017-09-04
Words:
1,048
Chapters:
1/1
Comments:
1
Kudos:
17
Hits:
177

Lágrimas de hospital

Summary:

Mob pierde el control, Reigen pierde... otra cosa

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Ante aquella descarga de energía, Reigen salió despedido. El falso esper no llegaba a comprender del todo que le ocurría a su discípulo, sabía que había sido un accidente.

Unos instantes más tarde, la oleada de energía se fue calmando hasta desaparecer, dejando a un Shigeo confuso tratando de darse cuenta de lo que había hecho. Parpadeó varias veces y se frotó los ojos, emitiendo un quejido.

—¿Hmmmnn?— Miró de un lado a otro, buscando a alguien.

Súbitamente, lo recordó, recordó que había perdido el control, recordó que había usado sus poderes contra la última persona contra la que lo hubiese hecho en su vida.

Su maestro.

—¡Shishou!— Gritó, estaba asustado —¡Shishou!— Tenía miedo, temblaba de puro terror, su maestro podría estar muerto por su culpa. Vio una figura tendida en el suelo.

—¡Shishou!— Corrió tanto como sus piernas le permitieron, hasta llegar al lado de Reigen, comenzó a llorar, su cuerpo temblaba, queriendo contener todas las emociones que se arremolinaban dentro suyo. Quería gritar de rabia y frustración, llorar de pena y abrazar a su maestro con todas sus fuerzas.

—¿Que pasa con es cara, Mob?— Reigen cortó esa linea de pensamiento que le iba a llevar a una explosión —No me he muerto— Le tocó la mejilla con el reverso de la mano —Todo va a estar bien, ya han llegado las ambulancias.

Mob abrió los ojos, su maestro era sorprendente, le mantuvo la cabeza en alto para que respirara mejor. La ambulancia no tardó en llevárselo, dejando a un Shigeo Kageyama confuso y asustado, sintiéndose huérfano en la sala de espera de un hospital. Jugó con sus dedos, habían metido a su maestro en el quirófano, una enfermera le había prometido que le avisaría en cuanto saliese.

Al verla acercarse, se le llenaron los ojos de esperanza, suplicó que fueran buenas noticias, suplicó con todas sus fuerzas que su shishou estuviese vivo.

—¿E-Está bien?— Preguntó con la voz temblorosa a la mujer de blanco.

—Está descansando en su habitación, la 144, la operación ha salido bien. Puedes ir a visitarle si quieres, pero no hagas mucho ruido.

Shigeo asintió y salió disparado hacia el pasillo donde estaba la habitación, la enfermera no pudo regañarle, bien porque podía comprender al joven, bien porque estaba demasiado lejos y no iba a gritar.

Shigeo corrió por el pasillo, mirando los números de las puertas.

—Habitación 144... Habitación 144... Ahí está.— Se paró y recuperó el aliento, le faltaba aire.

Shigeo abrió la puerta un poco y se coló silenciosamente. Se acercó a la camilla, vio a su maestro tumbado, con varias sondas y una vía intravenosa, durmiendo apaciblemente.

Mob se acercó a una de las sillas y esperó a que su maestro se despertara, al menos ya sabía que estaba bien.

Reigen se recuperaba rápido, tras unos minutos, abrió los ojos lentamente, examinando cada rincón de la habitación en la que estaba.

—Ah, Mob, estás bien...— Subió la camilla hasta una posición cómoda para poder hablar con su alumno.

Shigeo, por otra parte, corrió hasta poder abrazar a su maestro.

—¡Lo siento mucho Shishou!— Se disculpó con pura vergüenza en su voz.

Reigen le acarició el pelo para calmarlo —Mob... No pasa nada...

—E-Entonces... ¿Cuando podrá volver a trabajar?

—Tendrá que pasar bastante tiempo, tengo que hacer rehabilitación y demás...

Shigeo le miró confuso, sospechando que Reigen le ocultaba algo.

—¿A que te refieres?

Reigen le miró apenado, poco a poco, se quitó la manta de encima, dejando a la vista que una de sus piernas era ahora un muñón vendado recientemente, no dijo nada, supuso que eso sustituiría a cualquier explicación.

Mob se tapó la boca y abrió los ojos, no podía contener la sorpresa, el miedo, la culpa, la vergüenza... Todo.

—S-Shishou... T-Tu pierna... N-No está.

Se lanzó de golpe contra él, tenía miedo, estaba aterrorizado de su poder, no lo quería, le había arrancado la pierna a su maestro, le había arruinado la vida.

—Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento— Repetía una y otra vez contra el pecho del rubio, buscando una redención que creía no merecer.

—Ha sido un accidente, Mob, no pasa nada, los accidentes ocurren.

—¡N-No quiero tener poderes!— Sollozó —¡No quiero hacer daño a la gente, Shisou!

Reigen le abrazó con fuerza y le acarició el pelo. Mob lloraba desconsoladamente, hizo flotar varios objetos de la habitación.

—Tranquilo... Mob, está bien... Solo es una pierna...— Le sujetó el rostro por las mejillas y alzó su cabeza de su pecho. —Me alegro de que no hayas sido tu...

Mob le miró, con lágrimas en los ojos, su maestro ¿Le perdonaba?

—¿S-Shishou?

Reigen le quitó las lágrimas de los ojos y besó su frente, los objetos que antes flotaban en el aire ahora se posaban suavemente. Mob se había calmado, ya solo soltaba pequeños sollozos entre los brazos de Reigen.

El joven esper cerró los ojos y suspiró en el cálido abrazo de su maestro, el otro tenía unos brazos grandes y fuertes, sentía como le protegía del dolor y el miedo que sentía.

Shigeo se durmió sobre el pecho de Reigen, su respiración estaba calmada, al mayor le recordaba a un animalito pequeño e indefenso. Con una sombra de sonrisa en los labios, se durmió con una mano en el pelo azabache del pequeño.

 

Shigeo abrió los ojos lentamente y miró a su mentor, que seguía dormido apaciblemente.

—Shishou...— Murmuró melancólicamente, se sentía muy culpable. Sus ojos aún estaban entumecidos por el llanto anterior.

Reigen despertó perezosamente, miró a su alumno, parecía algo más calmado "¿Aún sigue aquí?" Se dijo a si mismo, pensando que se iría en cuanto se despertase.

—¿Mob, estás despierto?

—¿Sí?—Se puso recto, levántandose al instante —¡Sí!— No podía creerse que se había quedado dormido después de llorar tanto.

Reigen sonrió, no quería preocupar más al pequeño con lo que había pasado.

—Puedes irte a casa, seguro que tu hermano te echa de menos y quiere saber como estás.

—Pero Shishou...— Replicó el otro —Aún tengo que ayudarle a recuperarse.

Reigen sonrió, giró sobre si mismo, destapándose completamente, llevaba una bata de hospital. Se sentó al borde de la cama con algunas dificultades y miró a Mob.

—En ese caso, ayúdame a sentarme en la silla de ruedas... Ya sabes que me cuesta estarme quieto.

Notes:

Bueno, esta es la primera vez que subo algo a Ao3, estoy muy contenta porque tenía muchísimas ganas. Igualmente, intentaré traducir al inglés tidas las historias, de todos modos, tambíen estoy en wattpad.