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El muchacho de cabello azul esperaba paciente en la grada del parque. Hacia un agradable día de verano, despejado sin ninguna nube en el cielo y con un radiante sol que lo adornaba. Los niños con sus risas infantiles jugaban en los columpios establecidos en el recinto publico. Si, era un buen día y lugar para a cortejar.
Iida era un chico practico, le gustaba que todo fuera perfecto y más si se trataba de un acontecimiento tan importante como el de hoy.
Decir que se había tomado su tiempo para prepararse, era decir poco. Le tomo casi una hora y media vestirse, buscando el atuendo adecuado para la ocasión.
Había pedido consejos a su padre e incluso a su hermano. Ambos le habían dicho por igual; solo tienes que ser tú mismo, pero aquello no apaciguó el nerviosismo de Iida, así que llego a escribir en una libreta, que traía consigo en su bolsillo trasero, con los posibles lugares para ir a un cortejo y que hacer en caso de que ocurriera un imprevisto.
Había llegado 15 minutos antes para asegurarse de que el recinto que eligió sea adecuado, aunque claro, él ya lo había visto el día anterior y evaluando los pro y contras.
Si, Iida tenya era todo un excentricista o alguien muy precavido.
Miró por sexta vez su reloj de pulsera, comprobando la hora. Faltaban cinco minutos para las cuatro con treinta de la tarde, la hora que habían decidido encontrase.
Aflojó el cuello de su camisa con sus dedos. Su nerviosismo estaba aumentado. Su pareja no llegaba y el evidente ramos de flores que traía acaparaba todas la miradas de quienes pasaban frente a él. ¿Y si no llegaba?, ¿Que tal si se arrepintió? . Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando su compañía llego.
-Hola- la calmada voz del varón recién llegado acaparo sus oídos. Automáticamente alzo la vista encontrándose con la mirada heterocromatica que estaba esperando.
Justo a las cuatro con treinta.
Iida se levanto tan rápidamente de su asiento como si de un resorte se tratase y trato de articular palabras sin trastabillar.
-T-Todoroki-kun, buenas tardes- aquello había sonado mas como si fuera un robot.
El nombrado asintió a su saludo y miro el ramo que el hombre tenia en su mano derecha -Esas- dijo señalando las flores-¿son para mí? –.
Iida levanto el ramo y las vio con algo de preocupación por la condición en que se encontraban-Si. Son para tí- dijo extendiendo el ramo cerca del menor, el cual las miro por un momento y las aceptó.
Se habían arrugado por el nerviosismo de Iida.
-¡S-si quieres puedo comprar otras! – dijo alzando la voz y moviendo su mano de forma recta, hacia arriba y hacia abajo.
Todoroki sonrió y negó suavemente con la cabeza- No, así esta bien-.
-Entonces..¿quieres ir por un helado?- Iida propuso. No mentiría, era la mejor de las opciones que tenia en mente por lo que esperaba que su compañero aceptara, si no, tendría que revisar su libreta y ver que otros lugares había anotado para compartir.
-Si, me parece bien- acepto Todoroki.
Iida suspiro de alivio.
Caminaron por diez minutos hasta encontrar la heladería más cercana. Iida pago por los dos. Todoroki había escogido uno de limón con crema mientras que Iida uno de frutilla y se sentaron fuera mientras comían.No hablaban, solo degustaban ambos sus helados elegidos. Para Todoroki no eran necesarias las palabras. Ya estaba tan acostumbrado al mayor que le era agradable estar en completo silencio, pero para Iida no. No es que no le gustara estar en silencio y en compañía del omega, era su novio después de todo, el problema era que no podía dejar de pensar que si Todoroki estaba disfrutando del momento o no.
Todoroki alzó la vista y dejó el ramo de flores sobre la mesa mientras agarraba una servilleta.
-Tenya- el nombrado volteo su rostro para fijarse en el de Todoroki. Este ultimo levanto su mano izquierda y limpio el resto de helado que tenia el Iida cerca de la comisura de su labio. Froto suavemente bajo la atenta y perpleja mirada del mayor.
-Listo- dijo mientras volvía a comer de su helado.
Por un momento el alfa asimiló lo que acababa de ocurrir y se sonrojo furiosamente. Si, era su novio, pero no estaba acostumbrado a aquellos afectos en público. Su relación iba desde sentarse juntos en el almuerzo y tomarse de las manos, nada más. Ni siquiera habían llegado a los besos. Por eso aquel gesto del más bajo le provocaba bochorno.
Luego de comer decidieron pasear por la plaza central de la ciudad. Todoroki aún sostenía el ramo de flores contra él, mientras Iida seguía igual de nervioso antes de la llegada del omega.
-¿Y como se encuentra Tensei-san?– Todoroki pregunto.
-¿Nii-san?, bien. Hoy en la mañana fui a visitarlo. Dentro de esta semana comenzará su rehabilitación-.
-Es bueno escuchar eso-.
Caminaron por cinco minutos en silencio antes de que Todoroki decidiera preguntar-Sabes has estado nervioso últimamente, ¿ocurre algo?- el menor preguntó.
-N-no, nada - dijo mientras trataba de ignorar la mirada de Todoroki- ¿Por que he de ocurrir algo?- hablo de manera apresurada.
-Bueno, tal vez porque...- pero antes de que Todoroki pudiera terminar su frase Iida señalo un bonito puesto rosado con globos y peluches mientras gritaba algo no entendible para Todoroki y salía corriendo utilizando reciprobusrt, dejando una hilera de polvo y un perplejo Todoroki.
Iida se acercó a la joven vendedora la cual lo atendió con cortesía. Compro un globo con forma de corazón y un peluche de gato para luego agradecer por la venta.
El alfa llegó al lado del omega a la misma velocidad que fue hacia el puesto.
-Para tí, Todoroki-kun- extendió los regalos.
-Tenya, No te hubieras molestado-.
-No es ninguna molestia-.
- No, de verdad. No es necesario- dijo Todoroki mientras negaba con la cabeza mirando hacia Iida.
- Pero es lo que se hace en los cortejos, ¿no?-. Iida lo miro, dudoso.
Todoroki se iba a negar, pero vio el peluche de shimi-shimi que traía el alfa en brazos y no pudo dar un no como respuesta. -Bueno, si lo dices-.
Cuando el reloj marco las siete de la tarde emprendieron camino hacia el festival Matsuri, el cual se encontraba no muy lejos de su actual paradero.
Al llegar, automáticamente se podía sentir un ambiente agradable. Todo era tan colorido y tradicional. Los puestos y la calle para transitar estaban adornados con lámparas de diversos colores y diseños. Los puestos de comida y juegos llamaban la atención de todos.Las familias y amigos eran lo que más se veía. Omegas con sus bebes, personas con mascotas o grupo de adolescentes y niños corriendo. sobre todo las chicas, las cuales traían llamativos kimonos con diseños florales y colores vivos.
-¿Por donde quieres empezar?- preguntó el alfa.
-No sé, por donde quieras-.
-Bueno que tal- Iida miro hacia todos lados con ansiedad -los patitos-.
Era el típico puesto de feria de tiro al blanco donde tenias que acertar a los patitos en movimiento. Iida cancelo y le dieron una escopeta con diez dardos de colores. Dos de ellos se desviaron, pero los ocho restantes dieron en el blanco. Para premiar su destreza le dieron a elegir un premio, donde Iida termino por elegir un gran oso de peluche el cual se lo dio al omega.Luego de aquello jugo al menos tres tiro al blanco más, donde todos eran canjeados por regalos y cedidos a su novio.
Todoroki se preguntaba si Iida estaba sufriendo un ataque de compra compulsiva. Orejas de gato, Peluches, un globo, ramo de flores, dos peces y cuatro cajas sorpresas. Él ya no quería nada, estaba hasta el tope.
El alfa se acerco nuevamente a un comerciante que vendía llaveros de animalitos. Tomo uno del mostrador ofreciéndolo a su novio.
Todoroki agudizó sus ojos, mostrando una mirada acusadora.
Iida automáticamente los dejo en su lugar -Si no te gusta pueden ser otros – busco desesperado con su mirada -Mira que tal estos – dijo alzando uno de conejitos.
Y ahí fue que Todoroki colapso.
-Tenya- lo miro de forma sería – yo no necesito nada de esto-.
Iida entro en pánico. ¿ Acaso había hecho algo mal?. Si, seguramente. Debería haberlo llevado a comer, o incluso a un lugar con más clase. ¿Como no había pensado eso antes?. Alguien como Todoroki tendría gustos finos, no aceptaría chucherias de personas corrientes. Tal vez si le ofrecía ir a otro lado podría arreglar las cosas.
-Si quieres podríamos ir al cine-.
-Tenya-.
-O al teatro, ¿que te parece?-.
-Tenya-.
-Incluso escuche que hay una exhibición de héroes en…
-¡Iida Tenya!-.
El nombrado automáticamente calló al escuchar su nombre completo de parte de Todoroki y el alto tono de voz que uso.
-Escucha, quise salir contigo porque me gustas tal y como eres. No necesitas de estas cosas para impresionarme. No soy - suspiró- no soy un omega que necesite de estas cosas sabes, me conformo simplemente con que tú estés a mi lado. Para mí el que ya me coloques atención y te preocupes por mi persona ya es un cortejo y es más que suficiente....Aunque los regalos fueron un lindo gesto- susurró para sí mismo - Así que por favor- se acercó hacia Iida y lo miro con ojos suplicantes -No más presentes, ¿de acuerdo?-.
El alfa lo miro por un momento y sintió como la tensión en sus hombros que había acumulado a trabes del día desaparecía. Sonrío, sintiéndose aliviado ante la declaración hecha por su novio.Y se sorprendió cuando este mismo tomo su mano.
-Ven- Todoroki acomodo las cosas en un solo brazo y tomo la mano de Iida -Es hora de darte mi presente-.
Se desviaron del festival y subieron por unas escaleras que los conducía al mirador de una colina.
-¿Que hacemos aquí?-.
-Solo ten paciencia-.
Todoroki soltó la mano de Iida para acomodar los presentes en una banquita que se encontraba cerca de ellos e hizo un ademán al alfa para que lo siguiera. Se posicionaron tras el barandal que daba con una vista hacia la costa, de la cual llegaba una agradable brisa marina. Faltaban segundos para que el sol se escondiera por completo y al acabar el espectáculo comenzó.
Fuegos artificiales.
Las diversas y llamativas luces con diferentes formas y colores acaparaban el despejado cielo nocturno de verano. Las luces se expandían en el vacío para luego terminar como cascadas, las cuales le daban un efecto mágico al reflejarse en el azul mar.
Todo aquello ocurriría bajo la atenta mirada de dos hombres.
Todoroki miro a Iida, el cual estaba absorto con aquel espectáculo y aprovechó la distracción para posar la palma de su mano en la mejilla contraria.
-¿Todoroki-kun?- El alfa lo miro desconcertado.
-Todavía no te he dado mi presente - dijo el omega.
El menor se alzo y tomo los lentes del mayor, retirándolos suavemente, dejándolos en la mano de este para que los sostuviera -Ahora solo relájate y cierra tus ojos- Iida dudo un momento, pero hizo lo que su novio pidió, confiando en él.
Todoroki se levanto en puntitas y colocó su mano derecha sobre los ojos de Iida, asegurándose que no los abriera, mientras que la izquierda la posicionó en su hombro para un mejor equilibrio. Inhaló y paso su lengua por sus labios, humedeciéndolos. Tomo impulso y lo besó.
Un beso casto, delicado y tierno, que habría durado más si no fuera por aquel extraño ruido que escucho. Todoroki automáticamente se separo para ver de donde provenía aquel peculiar sonido y sonrió al darse cuenta de su locutor.
Iida había roto sus lentes.
El nerviosismo pudo con el alfa del motor, el cual tenía los ojos fuertemente cerrados con un feroz sonrojo, acompañado con las manos hecha puño, donde, en una de ellas, estaban sus lentes trizados.
-Al menos tienes veinte pares idénticos en casa – dijo Todoroki mientras soltaba una risita.
