Chapter Text

Hay épocas en las que el calor de Corea es simplemente sofocante. Tiene que ser lo más parecido que hay al infierno, es decir, nadie lo ha asegurado, pero fijo que más de uno se lo imagina así, no sólo él.
Esa tarde el sol es implacable, tanto que se puede distinguir el vapor entre la multitud, porque sí, parece que nadie se ha dejado amedrentar y han decidido salir aunque todos están empapados en sudor a pesar de estar en camiseta.
Kyuhyun se ajusta las gafas de sol y se pasa la mano por la cara para apartar un poco los mechones de cabello castaño que caen sobre su frente, todo esto sin dejar de ver su objetivo.
Choi Si Won.
- Disculpa – dice la chica que acaba de tropezar con él. Kyuhyun frunce el ceño ligeramente y asiente sin llegar a responder, decide arrimarse a un lado, donde el movimiento sea por lo menos un poco menor. Odia que le tropiecen… odia que lo toquen en general.
Pasan unos diez minutos hasta que Choi decide por fin despedirse de sus amigos y seguir su camino. Kyuhyun deja salir el aire con agotamiento y se mueve también, sólo que en la acera contraria, donde se puede esconder del sol. Frunce el ceño con más ahínco cuando lo ve detenerse de nuevo, esta vez para mirar un tienda.
Hace calor.
Kyuhyun saca un pañuelo del bolsillo y se limpia el sudor deseando que el hombre deje de dar tantas vueltas de una vez.
Saca su móvil cuando suena, y contesta sin dejar de ver a Choi.
- ¿Dónde estás? – pregunta la persona al otro lado de la línea.
- Lejos – responde sin más. Tuerce el gesto cuando un grupo de niños pasa corriendo por su lado, con un padre que trata de darles alcance. – No creo que podamos hacer esto hoy.
- Podemos – responde el hombre – Debemos. – no deja espacio a negativas, así que Kyu simplemente bufa colgando la llamada y mira la hora. Se supone que ya deberían estar camino al auditorio, y ni siquiera se ha cambiado de ropa ¿Por qué está perdiendo tanto tiempo?
El guardaespaldas debe estar pensando lo mismo que él, porque se acerca y le dice algo al oído, a lo que Choi responde sin muchas ganas.
Kyuhyun tiene que apresurar el paso cuando los ve moverse rápidamente hasta el coche. Se sube en el suyo, que dejó aparcado unos metros atrás, y los sigue por la ciudad hasta que llegan a casa.
En un principio pensaron que ese sería un buen lugar para cumplir con sus planes, pero cambiaron de opinión, demasiadas cámaras, vigilancia y personas de servicio… demasiados recovecos por los cuales correr y esconderse. Y aunque él tiene un claro recuerdo de todo el lugar, lo mejor es ir a por lo seguro.
Choi no sale de casa hasta media hora después. Kyuhyun no puede evitar sonreír de medio lado cuando el chico mueve el cuello tratando de aligerar la presión de la corbata. Sólo tiene unas pocas semanas siguiéndolo y ya ha aprendido que la ropa formal no es lo suyo, no es que le extrañe, antes tampoco lo era, pero las personas pueden cambiar con el tiempo. A él tampoco es que le guste mucho, aunque Siwon es el tipo de hombre que puede ponerse cualquier cosa y verse bien.
Cabello corto y negro, alto, fuerte, espalda ancha, cintura pequeña, piernas largas… es el típico tío que podría valer para modelo, pero su padre lo mataría antes de dejarlo ser algo tan banal. Sabe que desde pequeño lo ha atormentado para que sea político o abogado, pero el chico terminó sacando la carrera de profesor.
El viejo no debería quejarse, es decir, ser profesor universitario en Asia vale tanto como las otras dos opciones, o más.
Kyuhyun sonríe de nuevo cuando ve a Siwon abrazar a su hermana pequeña, lo hace usando toda la extensión de sus brazos y la aprieta como si la quisiera romper en dos. A veces le da curiosidad saber qué se siente al verse atrapado por esos brazos que ahora son fuertes y firmes, pero elimina la idea de su mente casi de inmediato.
Choi Si Won es un objetivo, nada más.
Tiene que sacudir la cabeza para salir de sus fantasías cuando Siwon se monta en el coche y éste arranca. Lo sigue hasta el auditorio y espera hasta que esté adentro para quitarse la camiseta y ponerse una camisa verde oscuro con corbata negra. Rebusca en la guantera hasta que da con la invitación, respira profundo y entra buscándolo con la mirada.
Lo ve reír con un grupo de amigos y saludar a algunos compañeros de su padre. Kyuhyun sonríe de medio lado cuando Siwon mueve el cuello nervioso y baja la cabeza para rezar un minuto antes de subir a dar el discurso de felicitación para su padre, que hoy fue nombrado representante del partido político y ha lanzado su candidatura para la presidencia de Corea del Sur.
Es curioso ver como su actitud cambia por completo cuando tiene que dar la cara al público, parece seguro e imponente, pero Kyuhyun siempre he podido ver más allá.
Supone que el momento ha llegado cuando Siwon baja del podio y se mezcla con los invitados, quienes centran toda su atención en el candidato. Lo sigue a distancia durante un rato, hasta que encuentra el momento para tropezar con él y pedir disculpas, Siwon lo sujeta por la cintura para que no caiga y sonríe disculpándose también. Son sólo unos segundos, pero lo suficiente para poder rozarle el brazo con la punta de los dedos y sonreír buscando su mirada con timidez antes de alejarse. Sabe que ha captado su atención cuando voltea y se da cuenta de que Siwon no le ha quitado los ojos de encima. No puede evitar preguntarse si es sólo por ese encuentro o si hay algún tipo de reconocimiento.
Después de superado el primer contacto, todo es más sencillo. Para nadie es un secreto que Siwon es gay, su padre ha usado eso para promover su carrera política, dejando ver que tiene una mentalidad progresista, así que no vale la pena disimular, y para Kyuhyun no es nada complicado jugar con sus cualidades para conseguir lo que quiere. Desde hace mucho tiempo que sabe lo que pasa por la mente de los demás cuando lo ven.
“No eres más que un buen polvo” le solía decir su padre cuando llevaba a sus amigos a casa para jugar al pocker y lo apostaba. Se lo repitió cada vez que quiso intentar hacer algo por sí mismo y si estuviera vivo, seguramente se lo seguiría diciendo. Con la misma sonrisa seca y la mirada llena de rencor.
Hijo de puta. Hubiese preferido no tener padre a tener esa cosa… pero hace mucho que Kyu no piensa en eso, y no puede permitirse el pensarlo ahora, no cuando tiene un plan que seguir.
La cantidad de gente ayuda al momento de crear la confusión que han planeado con antelación, todos se mueven muy rápido, hay muchos escalones… no es complicado tropezar de nuevo con Siwon y mucho menos hacerle creer que es el responsable de que se le haya doblado el tobillo.
- Necesitas un médico – dice sosteniéndolo del brazo.
- Estoy bien, puedo... ¡Ah! – se queja cuando intenta caminar.
Siwon frunce el ceño con preocupación y le rodea la cintura con su brazo obligándolo a apoyarse por completo mientras caminan hacia la salida como todos los demás, para buscar al chofer e ir al hospital.
- Tengo mi coche afuera – dice cuando se dan cuenta de que el estacionamiento está congestionado, tal y como esperaba. Siwon mira a todos lados buscando a su guardaespaldas pero decide seguir el rumbo que le indica Kyuhyun.
- ¿Es éste? – pregunta cuando llegan a un Kia negro. No bien ha terminado de hacer la pregunta, un hombre lo ataca por detrás poniendo un pañuelo con cloroformo contra su boca. Es tan sorpresivo que no se puede defender.
- Sí, éste es – responde Kyuhyun con una sonrisa maligna, mientras ve como poco a poco Siwon va perdiendo el conocimiento.
El dolor de cabeza es horrible y el olor de ese lugar no es mucho mejor.
Siwon intenta moverse pero está amarrado de pies y manos, la venda que tiene en los ojos le impide ver dónde está. Aquello no puede ser bueno.
- Despertó – no reconoce la voz del hombre, pero sabe que se refieren a él ¿a quién más si no?
- Hey, tranquilo – dice otro cuando ve que comienza a removerse tirando de las cuerdas – Vas a hacerte daño – no parece muy preocupado, así que Siwon no sabe por qué se molesta en fingirlo. – ¿Tienes sed? – pregunta – puedes mover la cabeza – le recuerda cuando él no contesta por culpa de la mordaza. – Como quieras – agrega cuando se da cuenta de que Siwon no piensa contestar.
Siwon se aparta cuando siente la mano de esa persona pasar por su cabello con demasiado interés, pero la persona no se aleja, al contrario, insiste recorriéndole el perfil con un dedo.
- No se vale tocar – dice una tercera voz. Esa sí que la reconoce aunque sólo la ha escuchado un par de veces, es una voz difícil de olvidar, profunda y atrayente. El hombre que está más cerca bufa murmurando algo que Siwon no logra entender, y se aleja arrastrando los pies. – Arriba – dice la voz que conoce. Le sujeta del brazo y lo ayuda a levantarse para guiarlo a un sillón. – Aquí estarás bien.
Se marcha por un minuto y regresa para quitarle la mordaza y darle un poco de agua. Siwon tiene sed, demasiada… seguramente por culpa del cloroformo, pero beber sería rendirse ante sus captores y no le da la gana, es por eso que cuando tiene suficiente agua en la boca, la escupe esperando rociar la cara del hombre.
- ¡Maldición! – se queja retrocediendo rápidamente. – ¡Joder! – los otros se ríen como si fuera algo gracioso – Basta – gruñe el otro. Debe ser el jefe o algo parecido porque los dos tipos se callan de inmediato. El hombre tira de la mordaza para ponérsela de nuevo en la boca y se marcha.
Siwon no está seguro de cuánto tiempo pasa la siguiente vez que alguien se digna a hablar con él, le gustaría que le dieran algún tipo de información, pero sabe que eso es aún más difícil.
El hombre le quita la venda de los ojos y lo sujeta del brazo para llevarlo hasta el baño, cuando está allí, le suelta las manos para amarrarlas por delante en lugar de por detrás, dejándolas sueltas sólo lo suficiente para que pueda maniobrar. No puede reconocerlo porque lleva una capucha puesta y trata de no mirarlo a los ojos, parece que no hay nadie más. Sería el momento perfecto para escapar o por lo menos intentarlo, pero no lo hace, simplemente aprovecha la oportunidad que le da el hombre para vaciar su vejiga y trata de memorizar tanto como puede antes de que lo vuelvan a cegar.
Hay un momento en el que parece que están todos juntos, Siwon logra ubicar cuatro voces, la del chico de la reunión en el auditorio, los otros dos y un cuarto con voz más pausada, parece mayor que los demás. Hablan bajo y durante largo rato, está claro que están planeando algo y que él forma parte de esos planes.
Escucha que nombran al primer ministro un par de veces, así que no es difícil suponer que aquello tiene un fin político. ¡Mierda! Tenía la esperanza de que estuvieran simplemente detrás de un rescate, no le gusta nada el que su padre sea algún tipo de objetivo.
La casa se queda de nuevo en silencio varias horas después, no podría decir cuánto tiempo ha pasado realmente porque ha perdido la noción del tiempo, pero lo que sí tiene claro es que no piensa quedarse allí y ser la victima perfecta porque odia ese papel. Por eso, la siguiente vez que el hombre con capucha le quita la venda de los ojos y lo guía hasta el baño, donde ajusta sus cuerdas, Siwon aprovecha para empujarlo usando el peso de su cuerpo y hacerlo caer.
- ¡No! – reconoce esa voz. Joder.
Odia esa parte de él que quiere detenerse y ver si está bien ¿Es idiota? Es el hombre que lo metió en todo ese lío, que se joda.
Corre hasta la salida pero el hombre le da alcance y le tira del cabello tumbándolo al suelo, donde aprovecha para patearlo un par de veces, a la tercera, Siwon le sujeta del pie y lo hace caer para ponerse encima, quitarle la capucha y comprobar que es quien creía. El chico patalea para quitárselo de encima pero es evidentemente menos fuerte que él, así que Siwon no tiene que hacer mucho esfuerzo para sujetar sus manos y doblarlas mientras lo levanta y lo pega contra pared usando todo su peso. Consigue escuchar como el chico se queda sin aire, pero en lugar de darse por vencido, usa el pie para hacerlo caer y tratar de dominarlo de nuevo.
Casi lo consigue, el chico es más bajo que él y mucho más delgado pero sabe qué puntos tocar para hacer daño, para controlar. Le sujeta del cuello sólo con dos dedos pero haciendo la presión suficiente para hacerlo marear por culpa de la falta de aire, Siwon no sabe cómo consigue darle con el codo en la cara y tambalearse hasta la salida. Creyó que tenía una oportunidad, una pena que sólo un metro más adelante se encuentre con otro de los de los hombres casi de frente.
Ni siquiera le da tiempo a reaccionar.
La siguiente vez que despierta ya no tiene vendas en los ojos, pero sí está bien atado, lo sabe porque las muñecas le duelen, al igual que el cuello y varias partes del cuerpo, jodido crío, ¿Cómo puede golpear así de fuerte? Sin embargo, cuando Siwon consigue enfocar la mirada y encontrar su principal objetivo, se da cuenta de él no se quedó atrás con los golpes.
Siente un vacío en el estomago cuando ve las marcas en sus manos y la herida del pómulo. Allí la víctima es él, es quien está privado de su libertad, así que no tiene mucho sentido que se preocupe por su captor ¿o sí? El problema es que no puede evitarlo y no sabe muy bien la razón.
Lo escucha quejarse y apartar la cara cuando otro de los hombres, bromeando, intenta tocar la herida. El chico frunce el ceño y se levanta para ir a otro rincón de la habitación, fingiendo ignorar a Siwon por completo, pero es mentira, él lo sabe.
- Necesitamos hacer esto pronto – dice el que parece mayor de todos. El hombre lleva gafas oscuras y una gorra, es el único preocupado porque no lo reconozca, los otros han decidido mostrarse. Para Siwon esa es otra señal de que pase lo que pase, no tienen ninguna intención de dejarlo ir. Nunca.
- Lo sé – responde el chico desde la otra esquina. Voltea, por fin, para ver a Siwon, su expresión es seria, mirada afilada y llena de un montón de cosas. No es un secuestrador cualquiera, no es como los otros… puede que aquel secuestro tenga un objetivo pero las intenciones de ese chico van más allá, Siwon no sabe si eso debe preocuparlo o atraerlo, pero tiene el presentimiento de que lo tendrá allí el tiempo suficiente como para que lo descubra.
Choi Min So arruga el periódico hasta que lo hace una bola y lo lanza contra la pared sintiendo como el cuerpo entero le tiembla por culpa de la frustración.
- Lo siento – dice el guardaespaldas que tenía la responsabilidad de velar por su hijo, hasta ahora no había tenido la oportunidad de verlo a la cara. ¿Lo siento? Eso se queda corto.
Su esposa no para de sollozar en una esquina y la casa está rodeada de periodistas que se comportan como animales deseosos por atacar a su presa. Curiosos por saber cómo piensa cuidar de un país, si no puede cuidar de su propia familia.
- Dile que se vaya – le ordena a su asistente, no cree que ese guardaespaldas sea digno de su atención. El hombre asiente con una pequeña reverencia y le hace un gesto al guardaespaldas para que salga del despacho. – Han pasado tres días – recalca con sarcasmo, por si acaso sólo él se ha dado cuenta.
- Estamos haciendo todo lo posible, señor.
- ¡Todo lo posible no es suficiente! – grita haciendo que los nervios de su mujer se alteren aún más. Justo en ese momento el teléfono suena y el detective que estaba fuera, entra para supervisar la llamada. Choi Min So no quería involucrar a la policía, no tan pronto, pero la desaparición de alguien no se puede esconder tan fácilmente, mucho menos si ese alguien es un reconocido profesor de universidad y además, hijo del futuro presidente del país.
Atiende sólo cuando el detective le dice que puede hacerlo, y se mantiene calmado. No le cuesta mucho porque no está nervioso, si esas personas quisieran matar a su hijo, ya lo hubiesen hecho, está claro que van tras algo más. Lo que sí está es cabreado, pero eso lo resolverá luego.
- Choi Min So – contesta con seriedad, así pueden ir directo al grano.
- Justo a quien buscaba.
La voz al otro lado de la línea está distorsionada, así que aunque la haya escuchado mil veces, no lograría reconocerla, es burlona pero exigente y no da ninguna vuelta para decir qué es lo que quieren sacar con ese secuestro.
- ¿Dejar la candidatura? – pregunta con incredulidad, pensando que aquella tiene que ser una broma o esas personas no lo conocen bien.
- Tienes tres días, o mataremos a tu hijo – agrega el secuestrador, parece que la voz arrogante del candidato no le ha afectado para nada.
- Si lo matas no tendrás ninguna ventaja.
- Oh, tendré más ventajas, créeme. ¿Cuánto piensas que tardé en arreglar todo esto? Llegar al resto de tu familia no será nada complicado. – se burla antes de colgar sin esperar respuesta, total, sabe que no obtendrá nada de inmediato, está más que claro que la carrera política del hombre es tan importante como para tener que pensarse si vale más que su hijo o no.
- Lo siento, señor, no pudimos rastrear la llamada – dice uno de los policías que acompañan al detective. Choi Min So está aburrido de que todo el mundo lo sienta, él quiere respuestas, resultados, responsabilidad…
El detective asiente con gesto serio y llama para saber si ya han encontrado algo en las cámaras, pero sea quien sea que se ha llevado a Siwon, tenía muy claro dónde estaban las cámaras del auditorio y logró esquivarlas a todas.
- Le recomiendo que no tome ninguna decisión ahora, señor, encontraremos a su hijo.
- Eso espero – responde. El detective hace una pequeña reverencia y sale del despacho sin decir nada más. – ¡Joder! – gruñe pateando la silla más cercana.
- Quiero a mi pequeño de vuelta – lloriquea su esposa desde el sofá. Min So respira profundo y se acerca para darle un beso y decirle que todo saldrá bien. – No lo sabes. Ellos no van a dejarlo ir tan fácil, no importa lo que hagamos.
Ese es un buen punto. Suponiendo que deje la candidatura (cosa que no tiene intención de hacer) esos hombres seguirían teniendo a su hijo en las manos y pueden hacerle cualquier cosa.
- Lo arreglaré todo, ve a descansar – la mujer intenta protestar pero él niega con la cabeza y le da un beso en la frente antes de obligarla a levantarse y salir del despacho.
Espera hasta que ella esté lejos para regresar al escritorio y hacer un par de llamadas organizando una reunión urgente. Sólo hay dos candidatos fuertes para la presidencia, y si a él le están amenazando de esa manera, no es muy difícil adivinar quién está detrás de todo, pero si ese Lee Kim Ho cree que podrá sacarlo del camino así como así, está muy equivocado. La presidencia de Corea ha sido su meta durante varios años y no piensa rendirse, no ahora que está tan cerca.
- ¿Ni por su hijo? – pregunta su asistente. Min So frunce el ceño y desvía la mirada ¿Qué puede responder? Su hijo ha sido su orgullo, a pesar de ciertas pequeñas decepciones pero incluso a eso ha logrado sacarle partido, es su heredero… pero odia sentir que pierde el control de esa manera, que alguien intente encontrar su punto débil.
No. No puede ceder.
No dejará que maten a Siwon, pero tampoco renunciará a la candidatura… sólo espera poder hacer ambas cosas.
- No quiero hacer esto, por favor – lloriquea mientras su padre lo arrastra al dormitorio.
- Compórtate como un hombre – le ordena sujetándolo de los hombros para sacudirlo con fuerza.
- Por favor, padre.
- Me lo debes, es lo mínimo que puedes hacer por mí después de haberme arrebatado todo. Te gustan los hombres ¿no? pues te estoy dando lo que te gusta – gruñe lanzándolo dentro de la habitación y cerrando la puerta con llave. Kyuhyun contuvo el aliento cuando vio a ese desconocido esperando por él, lo miraba de forma lasciva y sonreía.
- Ven aquí, chico – incluso su voz era repugnante. No quería ser tocado por ese hombre, joder, no quería ser tocado nunca más por nadie. Intentó escapar, gritó pidiendo ayuda pero su padre lo ignoró, al final no le quedó más remedio que cerrar los ojos y esperar a que todo aquello terminara. – Haré que me recuerdes por siempre.
Kyuhyun se despierta ahogando un grito y con la respiración agitada. Abre la boca en un esfuerzo de ayudar a sus pulmones a recopilar aire pero no lo consigue y mientras más segundos pasan, más nervioso se pone. Como puede se tambalea hasta la salida, donde puede sentir el viento frío de la noche dando contra su cara, sólo así consigue sentirse mejor.
Cuando está más tranquilo se tapa la cara con las manos y gruñe con frustración.
Han pasado diez años desde que todo terminó, debería tenerlo superado, debería haber dejado toda esa parte de su vida atrás pero no hay manera. Siempre pensó que vengarse sería un buen paso para comenzar, pero está claro que no es así, que el problema está en su cabeza… puede que no lo supere nunca.
- ¿Qué haces aquí? – pregunta Yunho sin poder contener un bostezo.
- Nada – responde de mala gana – Volvamos dentro – el otro debe estar aún medio dormido porque no protesta, simplemente lo sigue y como zombi se tumba sobre la colchoneta.
Kyuhyun respira profundo y se acuesta también, acurrucándose de lado, cuando alza la mirada, le sorprende ver que Siwon lo está viendo con detenimiento, demasiado para su gusto, por un segundo piensa en girar pero cambia de opinión, le mantiene la mirada por un instante, esperando… pero no obtiene lo que busca, así que alza una ceja con un pequeño bufido y gira al otro lado para intentar dormir. El problema es que no lo consigue porque cuando cierra los ojos, la imagen de esos hombres y las palabras de su padre aparecen.
“Es tu culpa”
Esa era la palabra favorita de ese desgraciado que le dio la vida. ¿Su culpa? Él era un niño de tan solo catorce años ¿Cómo algo podía ser su culpa? ¿Por qué? Pero lo que más le molesta es que en todo aquello había dos personas involucradas y el castigo se lo llevó una sola, él quedó como el malo, como el que lograba torcer la mente de los demás, pero le da igual porque Siwon está en su poder ahora, y tiene la oportunidad de hacerle pagar por todo su sufrimiento, a él y a su familia.
No descansará hasta verlo con el corazón roto, tan roto como lo ha tenido él desde que todo comenzó.



