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La última noche del año

Summary:

One shot sobre estos dos en nochevieja

Work Text:

Reigen miraba distraídamente el ordenador, la oficina estaba algo decorada (por iniciativa de Mob y Serizawa), era casi fin de año.

 

“Quedan dos días para nochevieja ¿No, Serizawa?”

 

El mayor cambió un poco el gesto cuando el silencio se rompió, no iba a negar que la idea de decorar de la oficina nació de usar el muérdago como excusa para robarle unos cuantos besos a Reigen. El rubio le decía que no hacía falta, eran pareja y le podía pedir esas cosas sin muérdago de por medio.

 

“En realidad es mañana” Contestó, mientras contestaba unos mensajes.

 

Reigen se puso de pié “¡¿Mañana?! Dime que no tienes planes o que puedo pasar la nochevieja contigo.”

 

Serizawa soltó una risita grave “¿No íbamos a dar una fiesta en la oficina? Ya está todo preparado, no te preocupes.”

 

El de pelo negro no podía dejar de pensar en hacer algo especial con Reigen. Iba a ser la primera nochevieja que pasaba con alguien y quería que fuese especial para el otro también. No podía dejar de pensar en todas las películas en las que, en fin de año, justo cuando la gente celebraba el fin de la cuenta atrás, la pareja protagonista se besaba.

Reigen no era muy abierto en esos temas, no era como si eso le hiciese menos atractivo a los ojos del otro, pero eso sumado a que Serizawa no podía ser tan directo hacían contadas las ocasiones en las que se habían besado.

 

“Uhhhh… Reigen san.”

 

“Ya te he dicho que puedes llamarme por mi nombre de pila…” Se sentó a su lado “¿Que piensas?” Le preguntó mientras le abrazaba por el hombro.

 

Serizawa le apartó la mirada, no podía soportar tener sus labios tan cerca, especialmente con esa media sonrisa juguetona.

 

“Veeeeenga, dime que te pasa.” Se quejó Reigen, apoyando el mentón en su hombro y mirándole con curiosidad.

 

Reigen tenía el porte de un preadolescente contestón.

 

“Solo estaba pensando…”

 

“¿En que?”

 

La mente de Serizawa gritaba ‘¡Díselo, es una gran oportunidad!’

“N-Nada en particular…”

 

“Mientes fatal, Katsuya.”

 

Era inevitable, Reigen podía sacarle cualquier información si hacía que su piel se erizase. Y vaya si lo conseguía con eso.

 

“S-Solo pensaba en… Es una tontería…” Soltó una risa nerviosa.

 

“No no no, Katsuya Serizawa, dime en que piensas.”

 

El otro gruñó “Vale… Pensaba en… Los besos de año nuevo.”

 

Reigen alzó una ceja “Ah ¿Lo de besarse cuando se anuncia el año nuevo? Ves muchas películas románticas, Serizawa.”

 

Serizawa miró al suelo de nuevo, algo molesto y avergonzado.

 

“Oye, no he dicho que no quiera… ¿Quieres hacerlo tu?” Se medio disculpó mientras jugaba con su pelo. No quería presionarle, especialmente después de saber todo lo que había pasado con Toichirou. ¿Y si se pasaba y Serizawa se asustaba? Era demasiado especial para el rubio como para hacerle eso.

 

“Tal vez…”

 

La respuesta le hizo sonrojar, no contestó, Serizawa parecía molesto por el comentario de antes. “Entonces… ¿Has llamado a Mob para que venga?”

 

“Él me ha ayudado a organizarlo todo.”

 

Genial, ahora Serizawa se había cerrado en banda, Reigen, aunque se manejaba muy bien con la gente, no podía manejarse con él, era un laberinto imposible de resolver. Reigen tenía miedo de acercarse o alejarse demasiado y perderle ¿Cuándo fue la última vez que tuvo pareja?

Reigen se resignó a no conseguir nada hoy y volvió a su portátil.

 

“Buena has hecho, Arataka” Murmuró, al menos, mañana sería un nuevo día.

 


 

 

“¿Que haces?”

 

Reigen se giró con un cigarro entre los dedos “Fumar.”

 

“No deberías hacerlo, luego el aliento te huele a tabaco.”

“Me tomaré un caramelo de menta luego…”

 

Reigen solo fumaba cuando estaba nervioso, y oh, claro que lo estaba. No paraba de repetirse como la había cagado ayer con Serizawa y ya llevaba medio paquete de cigarrillos fumado. El otro tenía razón, iba a apestar a tabaco. Y a Serizawa no le gustaban los besos sabor tabaco.

 

Reigen se echó un caramelo mentolado a la boca, apagó el cigarrillo y cerró la ventana.

 

“¿Les queda mucho para llegar?” Comentó, tratando de abrir una conversación.

 

“Dijeron que estarían aquí en cinco minutos.”

 

Reigen se apoyó en la mesa, tenso e incómodo, lo mejor sería soltarlo y ya. “Esto… Serizawa…”

 

“¿Mhm?”

 

El rubio se rascó la nuca “Siento mucho el comentario que hice ayer… Y lo del muérdago del otro día…”

 

“N-No pasa nada… No debería ponerme así por tonterías…”

 

“No son tonterías” Contestó con firmeza. Le agarró por los hombros, levemente sonrojado “Debería haber dejado que hiciésemos lo del muérdago y si quieres, claro que podemos bes-”

 

“Shishou, ya hemos llegado.” Le cortó sin querer Mob, que acababa de llegar.

 

“Hmm… Reigen-san está rojísimo” Comentó Teru, con una sonrisa traviesa.

 

Mob entró y se sentó, ignorando que había dejado la confesión de Reigen a medias. Los otros dos se separaron, tensos como dos adolescentes que habían sido descubiertos besándose.

Pero no hubo beso.

 

“A-Ah, Mob… Y T-Teru ¿Verdad?” Saludó Reigen, tenso y molesto por no haber podido terminar “Bienvenidos”

 

Teruki saludó, se sentó al lado de Shigeo y le sonrió. Serizawa y Reigen se apartaron y se puso cada uno a hacer sus cosas.

 

“Oye Kageyama kun ¿Que hay entre Reigen y Serizawa san?” Le susurró

 

“Oh, no me he fijado mucho… Creo que están saliendo ¿Por que lo preguntas, Hanazawa kun?”

 

“Oh, ya sabes, uno no puede evitar escuchar cosas, especialmente si estaba escuchando detrás de la puerta.”

 

“¡Hanazawa kun! Eso es de mala educación.”

 

Teru rió un poco “No te enfades, podemos hacer una cosa… Tengo un plan infalible para acercarlos un poco.”

 

Mob ladeó la cabeza con curiosidad y Teru le contó al oído ese supuesto plan infalible.

 

“Recuerda, justo con el feliz año nuevo, seguro que no se lo esperan.”

 

Unos minutos más tarde llegaron Tome, Shou y Ritsu. Reigen seguía apoyado en la mesa con una cerveza en la mano, Serizawa se acercó tímidamente.

 

“¿Lo estás pasando bien?”

 

“Bueno, pasar la noche con chavales que a penas han empezado bachillerato no es la imagen ideal pero… Me alegro de estar contigo.”

 

“¿A-Ah si? Esta es mi primera nochevieja, espero estar haciéndolo bien…”

 

El rubio arqueó una ceja, curioso “¿Tu primera nochevieja?”

 

“Bueno… Lo había celebrado de pequeño con mis padres, pero casi ni me acuerdo”

 

“Yo no suelo celebrar este tipo de cosas, perdona si he sonado algo apático. Cuando uno no tiene con quien celebrar, pierde las ganas de hacerlo.”

 

“Bueno…” Serizawa puso su mano sobre la de Reigen “Ahora tienes con quien celebrarla ¿No?”

 

Reigen se acercó a Serizawa “Debería haber hecho lo del muérdago contigo…”

 

El otro se sonrojó, pero justo cuando iba a abrir la boca para contestarle, la burbuja de intimidad que habían creado se rompió de golpe.

 

“¡Vamos, vamos, solo queda un minuto!” Les despertó la voz de Tome, que hizo que todos prestasen atención a la radio sintonizada en el portátil de Reigen.

 

“Ah, ya solo queda un minuto, Reigen san.”

 

Se miraron largo y tendido, Teru le dio un toque de atención a Shigeo.

 

“Recuerda, tu a Serizawa y yo a Reigen.”

 

El jovencito de pelo negro asintió con determinación y no apartó la mirada de Serizawa.

 

“¡Vamos! ¡Diez, nueve…!”

 

“En fin… ¿Deberíamos hacerlo?”

 

“Siempre y cuando estés cómodo, Serizawa…”

 

El otro rió “Siempre lo estuve”

 

“¡Cinco, cuatro, tres…!”

 

“¿E-En serio? No tenía ni ide-”

 

“¡Ahora, Kageyama kun!”

 

Justo en el último segundo del año, una fuerza externa empujó a Katsuya Serizawa y Arataka Reigen el uno contra el otro, antes de que se pudieran dar cuenta, ya se estaban besando y el empuje había desaparecido. Serizawa empezó a producir una densa aura de energía psiquica mientras rodeaba a Reigen con los brazos recibiendo el año nuevo. Reigen estaba sobrecogido por la repentina presencia que había ganado el otro, no había sentido que escapase del estímulo de Serizawa. De golpe, Serizawa era todo.

 

Cuando se separaron, ambos rieron ligeramente. Los demás tenían la mandíbula por el suelo, la habitación se convirtió en un patio de colegio donde todos murmuraban “Reigen san y Serizawa san son novios”

 

“Feliz año nuevo, Katsu kun”

 

“Igualmente, A-Arataka kun…” Sonrió, algo más sonrojado que su novio.

 

Shigeo formó una pequeña sonrisita y miró a Teru “Lo hemos conseguido, Hanazawa kun.”

 

El rubio se acercó a su cómplice y le dio un pequeño beso en la mejilla “Feliz año nuevo, Kageyama kun…”

 

Mob se puso rojo como un tomate “¡Hanazawa kun! Era un secreto… Ritsu se va a enfadar contigo…”

 

La fiesta no tardó en terminar, todos se fueron a casa, cansados y con el corazón lleno de expectativas para el año viniente. Durante el resto de la fiesta, Serizawa y Reigen estuvieron muy acaramelados, especialmente cuando a Reigen comenzó a subirle el alcohol.

 

“Veeenga ¿Te llevo a casa?”

 

“Te quieeeero Seri, pero mucho mucho, eres la hostia…”

 

Serizawa le abrazó y besó su frente “Definitivamente, te llevo a casa…”

 

El mayor cargó a Reigen en el asiento del copiloto y le llevó a casa, el rubio se había quedado medio dormido, divagando sobre Serizawa.

 

“Y encima, eres guapísimo, y tienes unas manos preciosas ¿Te has fijado? Y tu voz… Tu voz es genial…”

 

“Estás borracho.”

 

“Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad…”

 

Serizawa rió un poco “No te puedo rebatir eso.”

 

Unos minutos de desvarío más tarde, Serizawa aparcó el coche y ayudó a Reigen a caminar hasta la puerta de su casa. En cuanto el rubio abrió la puerta tiró del otro para meterlo en el salón. Serizawa no entendía bien lo que hacía.

 

“V-Veenga Seri, no quiero pasar la noche solo…”

 

Al entender el significado de la invitación, enrojeció. No obstante, eso no le paró a la hora de entrar y besar a Reigen con un poco de fuerza.

 

Entre besos, cerraron la puerta y el rubio susurró.

 

“Mi habitación está al fondo, detrás de la cocina.”

 

Serizawa sonrió, este sería un gran año.