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Joseph gritó el nombre de Caesar una y otra vez, esperando otra respuesta más que el silencio sepultante. Caesar no contestó a los gritos de su compañero, al menos el rubio había muerto feliz, había salvado la vida de su compañero, aunque este sufriese con su muerte.
Lisa Lisa le detuvo, aún tenían que derrotar a Kars y Wham.
“No dejemos que la muerte de Caesar caiga en saco roto” Dijo, con el inmenso dolor de la pérdida de su alumno en el pecho.
Joseph se levantó y asintió, se secó las lagrimas ‘Por Caesar’ se dijo, no iba a desperdiciar todo lo que le había dado su amigo. Iba a destrozarlos, sabía que la fuerza de su compañero le acompañaba.
Y así pasó, se batieron en duelo por la piedra roja de Aja. Joseph venció justamente a Wham, reconociendo que este era un hombre fiel a sus principios. Entonces Kars incumplió su promesa, cuando todos le creían muerto, se puso la máscara de piedra con la piedra roja de aja engarzada.
Todo pasó muy rápido, el avión, el volcán, el brazo cercenado, la erupción. Jojo se creía muerto, así que cerró los ojos, quería que la muerte le pillase durmiendo.
“Voy contigo, Caesar, no me has tenido que esperar mucho…” Susurró mientras sus párpados se bajaban y se durmió. En su sueño vio a su difunto compañero y corrió hacia él, con lágrimas en los ojos.
“¡Caesar, tío, te he echado tanto de men-”
El rubio le apartó y negó la cabeza con urgencia, como si el otro no debiese estar ahí.
“¿Que-que te pasa?”
Caesar había visto la pelea, y había visto a su querido Joseph al borde de la muerte, no soportaría arrastrarle al otro lado cuando tenía tanto que vivir.
“¡No puedes estar aquí!” Le empujó, como si le quisiese sacar del sueño.
Joeph sintió algo que le sacaba de allí, que le alejaba de Caesar.
“¡Caesar!” Gritó, tenía tanto que decirle “¡Caesar, no importa donde vayas, te voy a encontrar!” Le dijo, estirando el brazo, como si intentase agarrarle “¡Incluso si tengo que morir!”
Y estaba muriendo, lo sabía, Joseph sonrió, al final la muerte de ambos había servido para algo.
Pero entonces, Joseph Joestar abrió los ojos. Incrédulo, miró a ambos lados, estaba en la habitación en la que se había despertado esta mañana. ‘¿Que ha pasado? ¿La he palmado y no me he dado cuenta?’
“Jojo, despierta, que ya es hora.”
Joseph no podía creerlo ¿Era la voz de Caesar? ¿Su Caesar? En cuanto la puerta se abrió, revelando al rubio ante él se quedó petrificado, como si hubiese visto un fantasma.
“¿Caesar?”
“No, soy Lisa Lisa ¿No te jode? Claro que soy Caesar ¿Te has caído de la cama esta noche? Venga vamos, que llegamos tard-”
Sus palabras se vieron cortadas por Jojo, que saltó sobre él y le abrazó con todas sus fuerzas.
“¡¿Que coj-? Jojo! ¡¿Que te crees que haces?!”
“¡Te he echado tanto de menos!”
“¿Pero que dices? Nos vimos ayer por la noche, venga vístete que tenemos que planear la estrategia contra los hombres del pilar.”
La mención a ese trío le heló la sangre en las venas ¿No estaban muertos? ¿No estaba Caesar muerto? Era como si hubiese retrocedido unas horas, unas horas antes de todo, antes de la muerte de su querido compañero.
“O-Oh claro, ve a desayunar, me visto y voy corriendo.”
Caesar suspiró “Deberías levantarte antes, pero vale. No tardes.” Dijo, justo antes de irse
Jojo se vistió y aseó a la velocidad del rayo. El universo le había dado una oportunidad y no iba a desaprovecharla. Salió al comedor y dio los buenos días a Lisa Lisa y Caesar, al que no le quitaba el ojo de encima.
“Yo propongo atacar por el día, así tendremos más ventaja.”
“Estoy de acuerdo” Contestó Lisa Lisa en voz baja.
Joseph se levantó de la mesa de golpe “¡No!”
Los otros dos se giraron “¿Que?” Dijeron al unísono.
“Jojo, no digas gilipolleces ¿Que quieres, atacar por la noche?” Contestó Caesar, visiblemente molesto.
“Pero Caesar, ellos esperan que ataquemos por el día.”
“¿Y eso significa que les vamos a dar la ventaja de atacar por la noche? Vamos ¿Que otra opción tenemos?”
Joseph podría haber dicho muchas cosas, podría haberle suplicado que esperase un poco, podría haber sacado cualquiera de sus excusas elaboradas de la manga. Pero no lo hizo, estaba completamente en blanco.
“¿Que? Venga dime por que.”
“¡Yo que se, hazme caso con esto por una vez!”
“Espera espera, no me lo digas ¿Otra intuición tuya?”
“No, mira, escúchame, no vayas allí bajo ningún concepto.”
“¿Que insiunuas, que no soy fuerte?”
“No es eso, solo…”
“¿Crees que no puedo vencer ni a Wham?”
“¡Sí!” Gritó “¡No vas a poder contra ellos, imbécil!”
En ese instante, Caesar estalló, era un adolescente con orgullo.
“¡Vete a la mierda, claro que puedo!” Y se fue corriendo al hotel abandonado donde se escondían Wham y Kars.
“¡Espera!” Jojo trató de alcanzarle, pero Caesar ya llevaba un buen tramo andado, esta vez, Joseph pudo ver en primera fila como su amigo moría. Pudo ver a lo lejos como le arrancaba el piercing a Wham antes de perder la vida.
“¡Caesar!” Gritó, pero el rubio estaba demasiado lejos como para oírle. Cuando llegó a su lado, Wham se había ido y Caesar había muerto aplastado bajo una roca.
Joseph cayó de rodillas y lloró en silencio, ni siquiera había sido capaz de salvar el cadáver de Caesar, de su querido Caesar. La boca se le empastó con todas las cosas que no había llegado a decirle, cosas que soltó en un grito sin palabras mientras se abrazaba y se encogía sobre si mismo abrazando la cinta que antes sujetaba el pelo dorado de su compañero, lo último que quedaba de él. Joseph lloró hasta perder la consciencia.
Unas horas más tarde se despertó, y volvió a ver a Caesar en ese extraño lugar.
“¡Caesar, espera!”
“¿Por que te has desmayado esta vez? Se supone que tenías que vencer a Wham y Kars.”
“¿Q-Que?”
“No te preocupes por mi, no te molestes en salvarme, solo venceles y olvídate de mi.”
“¿Olvidarme de ti, como quieres q-?”
“¡Hazlo y calla Jojo! Es más importante el destino del mundo que que yo viva o muera.”
Esta vez, Joseph se levantó de golpe, de nuevo en el día de la muerte de su amigo, un poco más pronto que la última vez por la cantidad de luz que entraba por las ventanas.
Una idea cruzó la testaruda mente del adolescente ‘Voy a salvar a Caesar Antonio Zeppeli, cueste lo que cueste.’
