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Language:
Español
Stats:
Published:
2018-05-17
Completed:
2018-06-15
Words:
4,247
Chapters:
2/2
Comments:
5
Kudos:
31
Hits:
182

Tatuado en mi piel

Summary:

"Dieterich, sin dejar de mirar a los ojos a su hermano se inclinó y susurró cuatro palabras en el oído de Newton.

- Hermann tiene un tatuaje.

Newton dejó de respirar."

 

Newton descubre que Hermann tiene un tatuaje en alguna parte de su cuerpo y TIENE QUE DESCUBRIR QUÉ ES Y DÓNDE ESTÁ.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Había sido una semana llena de altibajos y Newton se estaba convirtiendo en una bola de ansiedad, café y malas decisiones a una velocidad alarmante. Sydney había sido atacada por uno de los impresionantes Kaiju categoría 4. Hermoso, fascinante, aterrador. Ese Kaiju le provocaba toda serie de cosquilleos en el estómago.

Mutavore.

Diferente a los demás monstruos que surgieron del océano, pero con una anatomía extrañamente especifica para la tarea que tenía por delante: derribar el Muro de la Vida. Con ese cráneo extraordinario, curvo y puntiagudo, similar a un hacha vikinga, le llevo menos de dos horas atravesarlo. El hecho que un Kaiju atravesara el Muro, por más resistente que sea, sorprendió a más gente de la que esperaba. Imbéciles.

Al menos el ataque dejó en claro que pensar que el problema se solucionará solo, mientras esperamos con la cabeza bajo tierra, era una idea absurda…

Misiles anti-Kaiju de por medio… BOOM! y el Striker Eureka es el vencedor, irónicamente desplegado justo después de que el Programa Jaeger fuera cancelado. Aun así, los líderes mundiales insisten en seguir apoyando al Muro en lugar del programa Jaeger. Imbéciles con poder.

Algunas cosas buenas salieron de el ataque. Newton consiguió más muestras para su investigación y Herman con sus adorados números teorizó que la aparición de Kaijus serán más seguidos y en mayor cantidad cada vez. Hurraaa.

Newton ya no podía más, la tensión iba a matarlo o haría que matara a Hermann.

Había estado mirando la misma muestra de tejido azulado sin realmente prestar atención. Ok, decidido. Iba robarse algunas golosinas del primer cajón de Hermann (vaya sí que tiene una obsesión), no muchas como para no llamar la atención y se dirigiría a su cama a tratar de dormir un par de horas al menos. Levantó la mirada hacia en escritorio frente al suyo. Vacio. Hermann se había pedido medio día libre y él nunca hacia eso. Hace casi diez años que eran compañeros de laboratorio y podía contar con las manos las veces que Hermann no fue a trabajar o que se retiró antes que él. El día que el famoso Lars Gottlieb visitó por primera vez el Shatterdome de Honk Kong, el día que su hermana dio a luz a su sobrina, el día del Ultra Resfrío… Uh, ese día incluso se había presentado a trabajar con fiebre, envuelto en su campera dos-talles-más-grande. Temblaba tanto que apenas si podía sostener su bastón.

- Herms, si no vas a recostarte ahora mismo por tu cuenta, te arrastraré por los pasillos hasta tu habitación. Tú decides.

Newton se cruzó de brazos con los guantes de látex puestos llenos de vísceras de Kaiju, así como solía hacer su mamá (como cuando intentó que le compraran otro juego de química porque había incendiado el último) y lo miró fijamente. Hermann intentó replicar, de verdad lo intentó, pero solo logró emitir un leve quejido. Ese es un sonido para tener en cuenta, pensó Newton por primera vez.

Le había llevado caldo de pollo y dos bebidas energéticas de su reserva especial para emergencias esa noche. Totalmente profesional. Le tomó la temperatura y lo arropó en su cama. Ven, casi no se nota lo patéticamente enamorado que está de su compañero. Si, profesional!

Seguía entretenido con sus pensamientos y una barrita de chocolate con cereales cuando lo vio (y cómo no verlo). Un hombre esbelto, con apariencia de profesor universitario (pero no del tipo anciano-lleno-de-sabiduría, sino del tipo sexy-Indiana-Jones-de-los-80’) abrazado a su colega, lo acompañaba hasta la puerta de su habitación y le hablaba animadamente al oído. El señor “tengo 20 productos en el cabello”, al llegar, se recostó sobre la pared y se reía burlonamente de Hermann mientras él intentaba abrir la puerta sin mucho éxito. Parecía ser que habían estado bebiendo fuertemente los dos y que Hermann… estaba… borracho??!! Si sus fuerzas no estuvieran concentradas en ignorar la punzada de celos en su estómago, seguramente correría a filmar toda la escena para futuros chantajes.

 El elfo de sonrisa perfecta por fin se dio cuenta de su presencia, se incorporó y lo miró con curiosidad por un rato. Después de estar cinco minutos adentro de la zona de incomodidad, se dignó a hablarle, señalándolo.

- Tú… - Fue todo lo que dijo y se sonrió. Genial, era un idiota.

Hermann giró en su lugar y lo notó también. Pero su reacción fue un poco diferente. Pánico. Al menos eso parecía. Claro que Newton no se detuvo a descifrar el por qué de esa expresión, se distrajo con el rostro de Hermann. Nunca lo había visto así: el botón superior de la camisa desabrochado y el saco que llevaba puesto algo caído en su hombro derecho, sus ojos bien abiertos y un tanto vidriosos, sus mejillas sonrojadas al igual que la punta de su nariz, sus labios abiertos con un gesto suave y provocador…

- Newton… - exhaló Hermann y el aire se hizo escaso de repente.

- Él es Newton? ¡Oh esto es fantástico! - el alto y atractivo espécimen de hombre se acercó a Newton mientras hablaba con un marcado acento alemán y le sacudió la mano con entusiasmo. Para horror de Hermann, le pasó el brazo sobre los hombros como si fueran amigos de toda la vida y lo llevó hasta la puerta. - Mi nombre es Dieterich, mi hermano me ha hablado tanto sobre ti que ya no podía más de la curiosidad!

- Die… por favor Dieterich, ya entra en la habitación de una vez – Hermann parecía mortificado, seguramente esta avergonzado de su compañero de laboratorio, pensó Newt. – Podrías tratar de no avergonzarme esta vez, creo que tuve suficiente en el bar…

- ¡Vamos, hermanito! Creo que como hermano mayor tengo derecho a decir cosas vergonzosas sobre ti y hace un tiempo que no te veo, asi que serían unas tres o cuatro revelaciones… – Aun no soltaba a Newton, pero este ya no estaba tan incomodo como al principio. Es más, comenzaba a disfrutar del espectáculo.

- Dónde tengo que firmar para escuchar eso?! – Por la cara de Hermann cualquier cosa que soltara su hermano sería como ganarse la lotería.

- No te atrevas, Dieterich… - La lengua de Hermann se detenía pesadamente en cada sílaba sin perder ese tono amenazante.

Dieterich, sin dejar de mirar a los ojos a su hermano se inclinó y susurró cuatro palabras en el oído de Newton.

 

Hermann tiene un tatuaje.

 

Newton dejó de respirar.

 

Mientras tanto, obviamente ignorando el colapso nervioso que estaba sufriendo Newt frente la habitación de su compañero, los Gottlieb se despidieron y entraron entre gritos y risas.

 

 

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Newton tenía muy claro que su vida diaria consistía en entrañas de Kaiju, rellenar reportes para el PPDC y café, mucho café. Pero a partir de las revelaciones de Dieterich Gottlieb, su cerebro sintonizaba la estación Hermann 24 horas al día. Maldición, acaso no se dio cuenta de lo que le hizo?! Hermann Gottlieb, el epítome de seriedad, inflexibilidad y horribles cardigans. Herms, quien odia que no le digan doctor, el desorden, CON.UN.TATUAJE.

Lo imaginaba entrando en un pequeño negocio con luces de neón y fotografías cubriendo las paredes, sentándose decidido en un sillón negro y acolchonado, como tantas veces lo había hecho él. Lo imaginaba quitándose capas y capas de ropa hasta que no haya nada más que inmaculada y pálida piel a la vista. La aguja contra su piel… ah…ok, debería parar ahí antes de “emocionarse” del todo.  

El día anterior estuvo parado en el medio del pasillo hasta que sus extremidades se dignaron a funcionar con normalidad. Se recostó en su cama y miró el techo hasta que los ojos le ardieron por el sueño. Cerrarlos significaba pensar en cierta persona y donde podría estar dicho grabado. Si esto seguía así, significaría el fin de su carrera como científico y el inicio como tonto obsesionado con un amor imposible… bueno, ahora lo sería de tiempo completo.

Tenía que hacer algo antes de perder la cabeza. Un plan, si, eso. Un plan para descubrir QUÉ tipo de imagen puede ser tan especial como para que Hermann Gottlieb la grabe permanentemente en su cuerpo y DÓNDE. Así comienza la Operación Descubrir el Tatuaje.