Work Text:
VI
Verdades sobre la vida de Kim Namjoon:
- Odia que le llamen “Joonie”
- Está de acuerdo con que le dejen solo a veces.
- Quiere ser original y que nadie le sustituya.
Estos son los hechos que gobiernan y fluyen con la existencia del chico hasta que los tres son detonados brutalmente a la tierna edad de seis años. Antes de La Ruina, como Namjoon ha llegado a llamarlo, él era el único adorable, talantoso niño de menos de 10 son el apellido Kim. Sí, es un título específico, pero era el título de Namjoon. Entonces una noche fue robado.
Su hermana es quien le sacude hasta que se despierta y dice:
- Tenemos vecinos nuevos. Ven abajo a conocerlos.
Él termina parándose en la puerta de en frente en su pijama de una pieza, sacudiéndose el suelo de la cara, cuando conoce a Kim Seokjin por primera vez.
Tarda treinta y un minutos en darse cuenta de quién es el Kim Alfa (desafortunadamente, no Namjoon). Namjoon nunca ha conocido a otro niño antes, pero es capaz de etiquetar a Seokjin correcta e inmediatamente como mandón, mimado, e infactado con un caso temprano de narcisismo.
El asunto de “ser buenos con el otro” es forzado. Namjoon no quiere ser bueno con Seokjin, ni siquiera quiere jugar con él para nada; quiere ir arriba de nuevo y dormir un par de horas más. Cuando Seokjin encuentra la colección de coches de Namjoon, dice:
- Vamos a jugar. Yo seré el rosa, tú este feo. Juguemos a que mi coche es el coche de carreras más famoso, y el tuyo es solo un… una chatarra, no sé.
- Eres bastante egoísta- dice Namjoon-, ¿qué sentido tiene jugar si nunca va a ser real?
Seokjin suelta el coche y jadea.
- ¿Qué me has llamado? ¿Un ego-pista? ¿Cuántos años tienes, cinco?
- Seis. ¿Tienes tú cinco?
Seokjin sonríe. Le faltan menos dientes que a Namjoon.
- En realidad, tengo ocho. Probablemente tú no sabes esto, pero ocho es mucho mejor que seis. Yo ni siquiera quiero estar aquí, mi madre me está obligando.
Namjoon sostiene su mano en alto por un apretón de manos como tregua, que Seokjin interpreta como un choca-los-cinco.
- Yo igual.
El Kim Alfa se pone de pie. Es más alto que Namjoon, tambiñen, y su pelo parece más suave.
- Entonces tenemos que ser mejores amigos.
VII
Cuando tiene siete años, ve a Seokjin en una barbacoa del vecindario. No saluda porque de verdad no son amigos.
Namjoon solo ve a Seokjin el segundo sábado de cada mes cuando la madre de Seokjin va fuera de la ciudad por alguna aburrida convención del trabajo. Pero verlo fuera de su casa, con salsa en la cara y tres kebabs enredados en su mano libre, es casi surrealista.
- Seokjin- Namjoon solo se acerca porque le está molestando-, tu cara está sucia.
- No lo está – Seokjin habla alrededor de la comida en su boca-, es comida. Así que mi cara está deliciosa. Y soy el más guapo aquí, incluso si estoy hecho un desastre -Namjoon quiere irse a casa-. Y llámame Jin. Seokjin suena feo.
Qué mandón.
Cuando Jin cierra los ojos para saborear la brocheta más efectivamente, las pequeñas manos de Namjoon se alza y atrapa uno de los palos. Jin le mira acusatoriamente por un momento (Namjoon añade “mirada intimidante” a su perfil mental de Jin) y entonces se encoge de hombros.
- Supongo que puedo compartir contigo, pero solo contigo, ¿vale? Solo porque eres mi mejor amigo.
Y cuando Jin sonríe después de eso, con una barata llama sintética iluminando sus rasgos y dos kebabs en su mano, Namjoon cree que incluso si nunca le gusta Jin, será alguien que le cueste dejar ir.
VIII
Él va al décimo cumpleaños de Jin ese año.
- Soy de doble dígito- le dice el chico-. Ahora no tengo más dedos con los que contar mi edad - Cuando Nmajoon no dice nada, Jin continúa-: Lo que significa que soy mejor que tú.
- Feliz cumpleaños -dice Namjoon tan amenazadoramente como puede-. Y sólo digo eso porque tengo que hacerlo – Saca un regalo de su espalda y lo empuja hacia Jin-. Mi madre eligió esto.
(Es mentira. Namjoon había rogado a su madre ir a la juguetería porque había visto el figurín de Mario tres semanas atrás, y le había recordado instantáneamente de Jin).
- Gracias – Jin rompe sin ceremonias la tarjeta y tira la caja en una pila alta de otras cajas detrás de él-. De todos modos, ya que es mi cumpleaños puedo llenarte la cara de tarta después.
No hay muchos más niños en la fiesta. Solo los padres de Jin, y sus abuelos, y algunos de los compañeros de Jin, no nadie más. Namjoon es el único ahí del vecindario. Y le hace preguntarse si Jin tiene a otra gente a la que invitar.
Seokjin lee la tarjeta en alto como si fuera algo que Namjoon quisiera oír de nuevo:
- “Querido Seokjin, espero que tu cumpleaños no sea terrible. En realidad no te detesto aunque lo parezca. Con amor, Namjoon” – el chico para por un momento, entonces una amplia sonrisa se extiende por su rostro. Su boca parece teclas de piano, ordenada en un patrón con diente, sin diente, con diente, sin diente - ¡Gracias, Joonie! Aún así voy a seguir llenándote la cara de tarta después.
Durante lo que queda de fiesta, Seokjin mantiene la tarjeta apretada entre sus dedos.
IX
Seokjin se convierte en un adulto de la noche a la mañana. Un día no para de lanzar berrinches, y al siguiente es un ángel.
- Solo había pensado que podría probar algo nuevo – le dice a Namjoon-. Además, necesitas un modelo a seguir positivo. Así que he decidido que voy a cuidarte a partir de ahora.
Namjoon lo odia al principio, como odia un montón de cosas sobre Jin. El chico le hace sentirse como un crío, sofocado constantemente con atención y preguntas.
Como ahora, es una gran herida, sólo un pequeño arañazo en su tobillo, pero ahí está Jin, listo con vendas y antiséptico.
- Ten más cuidado. No voy a estar ahí cada vez que te caigas.
Pero lo estará, piensa Namjoon, porque Jin ha estado pegado a su lado últimamente y no puede imaginarse algo distinto.
- Soy propenso a los accidentes, todo el mundo lo sabe.
- Tu único defecto – Jin pone los ojos en blanco y da una palmadita a la venda con dedos amables-. Bueno, Torpe, vamos a ver la tele.
Es más fuerte de lo que solía ser, poniendo a Namjoon en pie con solo una mano.
La madre de Jin una vez le dijo a Namjoon que Jin le admira. Eso debe ser una mentira. Debe ser al revés; ¿cómo puede Namjoon no admirar a este chico al que le importan tanto los demás? Jin es exasperantemente estable e importante y Namjoon dejó de odiar que le preste su atención demasiado rápido.
Cuando Namjoon piensa sobre ello, en realidad Jin ha cuidado de él durante mucho tiempo, sólo que en distintas maneras.
X
Los chicos en clase de Namjoon hablan sobre celebrities que les gustan, y él no puede responder cuando es su turno. Las modelos en las revistas son guapas; son modelos.
- Me gusta Choi Jiwoo – prueba con una respuesta segura-. Es una buena actriz.
Un chico, Hoseok, un nuevo amigo de Namjoon, se ríe.
- Sí, pero es vieja. La gente vieja no está buena.
Namjoon no había caído en cuenta de que podría sentir atracción física por alguna de esas celebridades, y el pensamiento le pilla con la guardia baja. Recuerda a las modelos, que son hermosas, pero se ve atraído por ellas.
Otro chico empieza a lanzar chistes:
- A mí me gusta So Jisub – su voz cambia para imitar la de una chica-, sus abdominales son tan calientes.
Y mientras los otros chicos están rienda, Namjoon empieza a pensar.
Cuando Namjoon llega a casa del colegio ese día, camina hacia la casa de Jin y le pregunta sobre chicos por primera vez.
- Deberías saber sobre chicos – le dice Jin-, tú eres un chico. A menos que en secreto seas una chica.
- ¡No lo soy! – no sabe por qué está tan frustrado- Me refería a los sentimientos y eso. Como, ¿es posible que a un chico le guste otro chico? He oído a gente hablar de ello antes, y solo supuse que estaban bromeando, pero hoy lo estuve pensando y…
- Namjoon – el tono de voz de Jin se pone serio-. Me alegro de que me preguntaras a mí y no a un adulto – aquí es cuando Jin se siente como el hermano mayor que nunca tuvo: cuando da palmadas al espacio a su lado y se sienta al lado de Namjoon con su brazo alrededor del chico más joven. Es protector, y Namjoon se siente seguro-. A los chicos les pueden gustar los chicos. Pasa cuando nacen, en su corazón. - Eso es todo lo que dice durante un rato. Y Namjoon lo absorbe, este conocimiento de alguien con dos años más de experiencia-. Pero alguna gente no cree que esté bien. Más que nada gente vieja.
Namjoon sacude la cabeza. No le importa lo que piense la gente vieja.
- ¿Qué crees tú?
Y Jin sonríe, sacude su pelo.
- ¡Creo que cualquiera puede amar a cualquiera! ¿Por qué no?
Hablan de otra cosa después de eso, pero se queda en la cabeza de Namjoon. Porque se siente bien, como si pudiera hablar a Jin de cualquier cosa. Confía en Jin.
Namjoon también cree que cualquiera puede amar a cualquiera.
XI
Jin sigue llamando a Namjoon su mejor amigo, pero no se siente como si de verdad lo fueran. El problema es que Namjoon no puede pensar en nadie más que pudiera acaparar la posición de mejor amigo. Así que le pregunta a Jin:
- ¿Por qué sigues diciendo que somos mejores amigos?
- Fácil- Jin le sonríe. Es mucho más alto que Namjoon, y sus hombros se han ensanchado, y la manera en que sacude el pelo de Namjoon le hace sentir muy joven-. Porque lo eres.
- ¿Eso es?
Para Namjoon, el concepto de “amistad” no parecía fácil. Era un lazo que lo unía a otra persona, ¿cómo podía ser eso fácil? Pero Jin es mayor que él y sabe más de estas cosas. Y Jin siempre acaba con la razón. Así que Namjoon acepta sin quejas su posición como el mejor amigo de Jin. No está seguro cómo se supone que se debe de sentir ser el mejor amigo de alguien, pero seguro que no es así. Namjoon cree que debe haber algo más que no debe ser amistad, algo que diferencia a Jin del resto.
Aún así, cada vez que un compañero de Namjoon le pregunta quién es su mejor amigo, la respuesta es siempre: - Jin.
XII
- Hey – Están tumbados en la cama de Namjoon, mirando a las brillantes constelaciones de estrellas en el techo de Namjoon-. Namjoon.
- ¿Qué?
Jin gira su cabeza para darle la cara a Namjoon.
- ¿Alguna vez has besado a alguien?
Eso sale de ningún lado, pero la pregunta estaba destinada a ser propuesta eventualmente.
- No -dice Namjoon cuidadosamente, devanándose los sesos por algún accidente de Año nuevo o veces jugando a Verdad o Reto. Nada le viene a la cabeza-, ¿Y tú? – Tiene miedo de la respuesta-.
Jin mira de nuevo a las estrellas de plástico.
- Nah – Le alivia, porque si Jin besa a alguien antes que Namjoon, entonces eso cementa su posición de mejor y más inocente-. Aunque quiero hacerlo. Tengo catorce; He estado pensando sobre ello últimamente – cuando Namjoon no dice nada, continúa-: ¿Recuerdas a mi amigo Yoongi? Bueno, él me dijo que fue a una fiesta y jugaron a girar la botella. Tuvo que besar a alguien que ni siquiera conocía – Namjoon no sabe qué decir, así que asiente en su lugar-. Joonie, juguemos.
Él ríe en contra de su voluntad.
- ¿Quieres decir a girar la botella? Sólo somos dos, así que acabaríamos besándonos; y antes de que preguntes, no, no puedes besar a mi hermana. Tiene nueve.
El chico mayor piensa por un rato.
- Entonces saltémonos todo eso y vayamos directo al beso. ¿Vas a intentarlo conmigo?
Para Namjoon parece que Jin quería pedírselo desde que sacó el tema.
Pero Namjoon no va a tomar una decisión tan rápido.
- Los dos somos chicos.
- No te voy a besar de verdad, tonto – Jin pone los ojos en blanco-. Quiero decir, nos vamos a besar de verdad, pero no es un beso real. Porque no me gustas. Así, ¿sabes?
Lo sabe. Y tiene sentido. Y honestamente, no tiene razón por la que negarse. Se gira para estar más cerca de Jin.
- ¿Y qué si alguien se entera?
Namjoon puede ver cada diente en la boca de Jin cuando sonríe de esa manera.
- Si tú no se lo dices a nadie – sus largos dedos se enroscan alrededor del cordón de la sudadera de Namjoon-, y yo no se lo digo a nadie – la habitación se pone más caliente a medida que el rostro de Jin se acerca-, ¿entonces quién se va a enterar?
El chico más joven no dice nada, solo da la cara a Jin de manera que sus respiraciones se enredan y sus narices se tocan. No cree que tendrá problema alguno con besar a Jin porque ellos se conocen y no es un beso de verdad de todas maneras. Son mejores amigos (pero no en realidad). No está seguro de dónde poner sus manos, así que las deja en los hombros de Jin, curvando sus dedos en el algodón. Cierra los ojos con dureza (es lo que se hace en todas las películas), y Jin se ríe.
- No te voy a pegar; te voy a besar. Pero no en realidad – su palma cae en el cuello de Namjoon, y está cálida-, así que relájate – Namjoon mantiene sus ojos cerrados de todos modos.
Él da un respingo cuando hace suave hace contacto con sus labios. No se siente como fuegos artificiales, o flores floreciendo. Solo se tiente como labios. Ambos él y Jin están completamente quietos, y Nmajoon mataría por saber que está pensando en ese momento. Porque según sabe Namjoon, besar no está a la altura a la que lo ponen.
Jin probablemente lo hace para meterse con él, definitivamente lo hace para meterse con él, basándose en el silencioso, divertido ruido que hace, pero abre su boca. Como si fuera a ser divertido, o mono, o algún otro sádico adjetivo que Jin tenía en mente. Y entonces Jin empieza a mover sus labios, y Namjoon se relaja un poco, y se siente bastante bien y quizás todo el asunto sobre besarse no es tan malo y…
- ¡Ah! – El chico mayor se aleja como si hubiera sido electrocutado, una mano cubriendo su boca. Habla entre sus dedos-, ¡tus aparatos me han cortado el labio!
Deja ir su mano y ahí está: gotas de sangre colgando de su labio de una fina raja en la carne. Namjoon coge una caja de pañuelos de su mesita de noche y dice-: No deberías haberme escogido a mí, entonces. Sabes que tengo aparatos.
Jin cuida su labio arañado con un pañuelo.
- Tenía que escogerte a ti, ¿a quién más si no?
En la mesa al cenar más tarde, cuando la madre de Namjoon pregunta qué le ha pasado al labio de Jin, ambos chicos comparten una mirada culpable y ofrecen un silencioso: Nada.
XIII
Es el último día antes de las vacaciones de Navidad cuando Namjoon recibe una confesión.
Es una chica guapa: tímida, inteligente, con grandes ojos. Se para en frente de la ventana cuando lo dice, y la nieve detrás de ella realmente prepara la escena para que Namjoon acepte sus sentimientos.
- Te he admirado durante un tiempo- dice-. Tenía la esperanza de que tú me admiraras, también.
Pero Namjoon no puede decir que sí. No puede exactamente decir no, pero no puede decir sí. Ella es tan suave, y pequeña, y Namjoon cree que sería una novia maravillosa, solo que no para él. No sabe por qué, pero se sentiría mal decir sí, jugar con ella. Él balbucea algo como: - Yo-Yo no… Esto es muy alagador, pero…
- Tú no sientes lo mismo, ¿verdad? – Pregunta ella con voz quieta- No puedo controlar tus sentimientos. Lo siento si te hice sentir incómodo. – La pobre chica… El corazón de Namjoon está con ella. Ella no deja su barbilla vacilar por un momento. Quizás no la merecía de todos modos.
Namjoon no puede dejar de pensar sobre ello lo que queda del día, preguntándose por qué no dijo sí. Un montón de sus amigos tenían crushes o les gustaba alguien, y siempre había parecido algo deseable para él. Así que, ¿por qué no había dicho simplemente que sí?
Cuando vuelve a casa y Jin ya está allí, hay un inmediato:
- ¿Qué tal el colegio? ¿Ha pasado algo interesante?
Jin lo dice en el tono afectuoso que había adoptado en algún momento entre una cosa y otra. Parece genuinamente curioso.
Namjoon suelta su mochila y se une a Jin en el suelo, en frente de la consola de juegos.
XIV
Namjoon tiene catorce años cuando se da cuenta por primera vez. Su madre siempre ha llamado a Jin “guapo” o “encantador”, pero Namjoon nunca lo había visto él mismo. Sólo veía a Jin. Pero se espcapan al jardín de Jin, un día cuando deberían estar ayudando a la madre de Namjoon a limpiar el suelo, y se sientan bajo un árbol, y la luz atravesando las hojas se posa sobre las mejillas de Jin y de repente es hermoso. En ese momento, el arco familiar de su nariz se vuelve justo del ángulo adecuado, sus ojos se convierten en destacablemente profundos, y sus labios se convierten en los que salen en revistas. Y Kim Seokjin es perfecto y Namjoon no está seguro de cómo no se ha dado cuenta antes.
- ¿Tengo algo en la cara? – Jin se frota las mejillas pero no hay nada que quitarse.
Namjoon niega con la cabeza lentamente, en leve obnubilación. No puede decir nada porque ¿cómo no se dio cuenta de que Jin es tan hermoso?
Aparece la sonrisa de Jin y su boca está llena y brillante.
- Pero tú tienes algo en la tuya.
- ¿El qué?
- Oh, no importa – la sonrisa de Jin se vuelve siniestra-. Es solo tu cara.
Namjoon se retracta. Kim Seokjin es feo y Namjoon lo odia.
XV
Jaehwan entra en la vida de Namjoon como una araña deslizándose por las grietas de una pared. En un momento no hay nada, y al siguiente Jaehwan está existiendo y la vida de Namjoon es terrible. Y quiere deshacerse de Jaehwan, golpearlo con un periódico o tirarlo al retrete, pero no puede.
Porque Jaehwan es el novio de Seokjin.
- Tengo diecisiete años – dice-, así que puedo tener un novio si quiero - Entonces Seokjin enumera una lista de razones por las que él y Jaehwan son la pareja perfecta, y Namjoon no sabe si está convenciendo a Namjoon o a sí mismo-. Además, le gusto a Jaehwan. Él me pidió que saliéramos.
A Namjoon no le importa Jaehwan.
- Seguro, pero su nariz es rara.
- Yo creo que es única.
- Sus orejas también.
- Venga, sus orejas son monas.
Jaehwan después de eso aparece en lugares en los que Namjoon preferiría que no estuviese. Incluso cuando Jaehwan no está ahí, sigue presente. Namjoon odia lo amable que es. Cómo desliza su brazo alrededor de los hombros de Seokjin, cómo dice un chiste sin gracia y Seokjin cree que es lo más gracioso del mundo.
Es su primer novio, por lo que Namjoon no esperaba que durasen. Pero hay una sensación desagradable que se retuerce en el estómago de Namjoon, una que dura dos semanas, las más largas de la vida de Namjoon, hasta que Jaehwan rompe con Jin.
- No rompió tu corazón, ¿no? – Pregunta Namjoon- Porque le patearé el culo si lo hizo.
Jin se ríe. Están comiendo helado directo del bote porque según Jin, “Eso es lo que se supone que haces después de una ruptura”.
- No, no, Jaehwan es demasiado amable como para romper el corazón de nadie. Sólo dijo que pasaba demasiado tiempo contigo. No es raro, ¿no?
- Sólo está celoso – dice Namjoon-. Quiero decir, yo nunca he estado celoso, pero supongo que esto lo es. Así que no dejes que te coma la cabeza, ¿vale?
- Te lo he dicho mil veces, Joon, ni siquiera estoy triste.
Y mete el dedo en el helado y da un toque a la nariz de Namjoon con él.
Jin es demasiado bueno para Jaehwan de todos modos.
XVI
Seokjin lo empieza a llevar a lugares todas las semanas. Antes, solo se sentaban dentro de casa y jugaban juegos estúpidos, pero de repente están yendo a todos lados juntos. Siempre parece una cita, y Hoseok molesta a Namjoon todos los viernes cuando no puede quedar porque está con Jin.
- Hey, vamos a Lotte World antes de que el verano se acabe. Podemos llevar a Yoongi y Hoseok también, será divertido.
Namjoon quiere ir, pero la pregunta tambalea fuera de la boca de Namjoon antes de que pueda pararla:
- ¿Por qué? ¿Por qué vamos a todos estos lugares?
- ¿No es obvio? – Jin se ríe y le sopla un beso-. Quiero pasar tiempo contigo antes de irme, Jonnie.
- ¿Irte?
El aire gana tensión entonces, y Jin asiente con la cabeza con lentitud.
- Sí. Voy a la universidad en Gwacheon, ¿recuerdas?
Claro que lo recuerda. Seokjin ha estado emocionado por la universidad durante meses, pero Namjoon nunca lo relacionó con que estarían separados. Parecía imposible. Y ahora tiene una sensación, como si sus adentros están vacíos y entumecidos. Pero todo lo que Namjoon dice es:
- Ah, sí. Sí, claro.
No hablan del tema lo que queda de día o lo que queda de verano. Antes de que Namjoon se de cuenta, la habitación de Seokjin está más vacía con cada visita, pequeñas partes de Seokjin siendo transferidas a largas cajas hasta todas ellas han desaparecido.
Cuando viene el otoño, Seokjin deja a Namjoon con un beso que quema su frente.
XVII
Hay un montón de chicos alrededor, descubre Namjoon, que quieren lo mismo que él. Atención, placer, y Namjoon sabe que nunca es serio, pero no puede dejar de desear algo más.
Sale con un chico de un curso inferior llamado Jimin durante un par de meses, y se siente culpable. No lo hacen público, pero cada vez que Namjoon lo ve cuando están solos todo es caliente y desesperado. Aprende más sobre romance de Jimin de lo que debería, pero no aprende nada sobre el amor.
Y cuando Jimin y él rompen quedan como amigos, Jimin le presenta a otros chicos. Namjoon aprende a ligar y cómo besar de verdad y cómo romper corazones.
Esto es parte del viaje. Eso es lo que Jimin dijo una vez, y Hoseok estuvo de acuerdo con él, que ser estúpido es algo que debe pasar. Debería disfrutarlo. Y lo intenta, quizás demasiado, pero Namjoon nunca aprende a amar esta parte de la vida.
Los chicos siguen llegando y yéndose en los que son los meses más experimentales para Namjoon. Sigue haciéndolo, se dice a sí mismo, porque le gusta el placer, ¿a quién no? Y porque interrumpe la rutina. Así que liga, y se lía, y está bien.
Ninguno de ellos jamás será Sokjin.
XVIII
Cuando Seokjin toca la puerta, Namjoon se da cuenta de que ha estado esperando por esto demasiado tiempo. Odia cómo sabe que es Jin sólo por el golpe. Nadie más toca la puerta así.
- ¿Me echaste de menos? – Es lo primero que dice Jin, una amplia sonrisa en sus labios.
- No – Namjoon sí que le echó de menos.
Jin lo abraza antes de que pueda evitarlo.
- Me echaste totalmente de menos.
No ha visto a Jin en un año. Todas las otras veces que Jin ha estado en casa, él había salido con su familia y todo lo que Namjoon podía hacer era pillar un resquicio de él en el coche. Pero estar de vuelta juntos no se siente como si hubieran estado separados alguna vez. En sus brazos, Jin se congela, y Namjoon se preocupa por haberle sostenido con demasiada fuerza.
- Joonie – sostiene a Namjoon a un brazo de distancia y hay algo diferente en él, o en ellos dos juntos, o-, Joon, ¿cuándo te hiciste más alto que yo?
Eso es. Son solo unos centímetros de diferencia, pero el espacio se siente enorme entre ellos. No es niño pequeño que se paraba de puntillas al lado de Jin en las fotos.
Y entonces aparece la posibilidad, puede ver los ojos de Jin mejor así, y abrazarle es más cómodo así, y quizás es mejor besarle así pero no lo sabe, Después viene el sentimiento, todo el agonizante y hermoso sentimiento que ha apilado por Jin durante doce años, corriendo a su cabeza a la vez.
¿Cómo se enfrentó a esto antes, o siquiera lo negó? ¿Cómo mantuvo su boca de gritar que lo ama, y cómo si quiera empezó?
Namjoon podría desmoronarse de lo abrumador que es ver a este hombre de nuevo. En su lugar, su mandíbula solo tiembla y balbucea:
- Y yo… uh, es genético, así que yo siempre he sido más alto que tú. Biológicamente.
Todo lo que Jin hace es empujar a Namjoon de vuelta y presionar su mejilla contra la mandíbula de Namjoon en un desgarrador abrazo.
La cosa más perfecta pasa: Jin deja salir un suspiro con el que todo su cuerpo se relaja, y dice:
- Sabes, yo también te he echado de menos.
XIX
La Navidad siempre ha sido la época del año favorita de Namjoon. Quizás es el olor; mientras crecía, su casa en Navidad se llenaba de dulces y especias.
Seokjin no fue a la fiesta de Navidad el año anterior. Namjoon lo sabe porque estuvo buscando a Seokjin en contra de su sentido común. Pero este año, Seokjin baila dentro de la casa de la infancia de Namjoon como si fuera la suya, abrazando a los padres de Namjoon y agarrando comida inmediatamente.
- Feliz Navidad – Namjoon lo saluda, sacudiendo su cabeza cuando Seokjin se atraganta con un pedazo de gamba.
- ¡Joon! – Jin se apoya en él en el cálido abrazo que siempre da, y Namjoon odia que quiera sostenerlo por un poco más-. ¿Dónde has estado?
Seokjin parece tan diferente. Su pelo es un tono agradable de marrón ahora, pero más que nada parece un adulto. Su ropa es algo que llevaría un adulto, y el hombre irradia una confianza que sólo fingía tener cuando eran niños. Por primera vez, Namjoon se ve atraído por su madurez; ya no le molesta.
- Estoy seguro de que tú lo has estado también.
Seokjin se ríe. La última vez que Namjoon había oído esa risa al teléfono, no había sonado tan dulce.
- Tengo más tiempo libre ahora que no tengo que vigilar a este niño llamado Kim Namjoon – Su mano descansa en el brazo de Namjoon con naturalidad-. Aunque ya no eres un niño. Digo, ¡mírate!
Quizás ambos han crecido desde la última vez que se vieron. Golpean copas de champagne juntos y Namjoon recuerda cuando solían hacer lo mismo con jugo de manzana.
Cerca de medianoche (y Namjoon cree que estaba destinado a pasar, teniendo en cuenta cómo han estado al lado del otro durante toda la fiesta) los dos acaban debajo del muérdago que la hermana de Namjoon había colgado. Y Seokjin no duda en agarrarle del rostro y presionar un sonoro beso en la mejilla.
- Tú fuiste mi primero, después de todo – dice con un guiño.
Jin le da un regalo más tarde, un libro, y Namjoon está aliviado de haberle comprado un regalo a Jin, también. Sólo por si acaso Jin aparecía.
XX
- ¿Qué, en nombre de Dios – Él está agitando sus manos alrededor, ilustrando su frustración -, te hizo pensar que era una buena idea cogerte un ciego con Hoseok y hacer al pobre taxista tirar tu cuerpo sin vida en frente de mi puerta?
Seokjin ha preguntado lo mismo como mínimo cinco veces esa noche, pero Namjoon no puede darle una respuesta sólida.
- Nunca dije que fuera una buena idea – abraza su dolorida cabeza con sus manos. La resaca ya está apareciendo, y le encantaría dormirse para curarla, si Seokjin le dejara dormir.
- A veces creo que no piensas bien – la cara de Jin está roja; está enfadado. Namjoon odia verle así, aún cuando no es su culpa-. Ya puedes beber, pero eso no significa que puedas hacer lo que quieras. Si eso, ¿no deberías ser más responsable?
Aquí viene, recitando el discurso sobre la edad adulta que ha dado a Namjoon innumerables veces.
- No eres mi padre.
- Lo sé, Dios le bendiga – Entonces Jin se para, deja a Namjoon posar su peso sobre él, llevándolo a su sofá. La cabeza de Namjoon está en el regazo de Jin y se siente tan normal, la manera en que los dedos de Jin recorren las partes más cortas de su pelo-. ¿Pero recuerdas cuando te prometí que siempre cuidaría de ti? No era una estúpida promesa; hablaba en serio.
Todos estos años después, Namjoon pensaba que era el único que lo recordaba. Se pregunta vagamente cuándos otros pequeños detalles Jin recuerda sobre él.
- Eso está bien – dice Namjoon-. Quiero decir, si tú alguna vez lo necesitas, yo estoy aquí para ti también – suelta una risa-. Ni siquiera sé de qué estoy hablando.
- Estás borrado, así que puedo decir esto – Jin se mueve un poco-. Namjoon, eres el hombre más inteligente que he conocido. Y porque te he conocido es que me he dado cuenta de que la inteligencia no tiene nada que ver con el hecho de que eres tan denso como… como esa tarta de queso que me comí la semana pasada – Está balbuceando-. Pero la tarta de queso era densa en una buena
Namjoon está demasiado borracho para eso.
- ¿Soy denso en una mala manera?
Jin da unas palmaditas a su mejilla, como si quisiera darle una cachetada.
- ¿En este caso? Sí.
- Bueno, lo siento si mi densidad te supone un inconveniente.
- Me importas, ¿vale? Creo que no estás entendiendo la situación, Namjoon – Habla como si hubiera un problema, un enorme evento apocalíptico girando a su alrededor del que Namjoon no se percata.
- Ilumíname, entonces – Él solo quiere dormir.
Al ojo le Jin le da un espasmo y no para de morderse el labio, y Namjoon sabe que está intentando controlarse desesperadamente. Se pregunta qué pasará si Jin deja todo ir.
– Dios, no tienes idea de lo mucho que quiero-que quiero… - No termina. Jin solo deja caer sus hombros y cuelga su cabeza como si se hubiera rendido. Las esquinas de sus ojos brillan un poco y Namjoon se da cuenta de que nunca ha visto a Jin llorar antes-. Sólo ve a dormir. Te haré haejangguk por la mañana.
Namjoon se despierta con la sien palpitándole y la memoria difusa. La sopa sabe deliciosa, y después de que termina, Jin sonríe y dice:
- Ahora vete de mi apartamento y no le des mi dirección a más taxistas cuando estés borracho.
La vida sigue.
XXI
Como la tormente que es, Jin nunca se queda por mucho tiempo. Llama a Namjoon, le hace saber que estará en Seúl durante una semana y que le gustaría un lugar donde quedarse (y Jin nunca espera un “no” de él, así que un par de días después ve a Seokjin durmiendo en el futón de Namjoon. Verle de nuevo es duro.)
Tienen un montón con lo que ponerse al día. Ha habido mensajes de texto entre ellos, y la llamada ocasional por teléfono, pero es diferente en persona. Más fácil. Así que Namjoon, como una anciana, saca un álbum de fotos que sus padres le habían dado y lo hojea con Seokjin.
Cada página es inspeccionada minuciosamente, y Namjoon nunca pensó cuánto de su infancia había pasado con Jin a su lado. Jin lo disfruta, también, riéndose de las redondas mejillas de bebé de Namjoon y rellenando los huecos de historias de Namjoon olvidó hace tiempo.
Una foto sobresale, de dos chicos sentados bajo un árbol, comiendo polos juntos. El chico más grande tiene una mano del más pequeño en un fuerte agarre, encorvando su peso en el otro chico. Namjoon era demasiado joven como para recordar este momento exacto, pero cuando llegan a la foto Seokjin oculta su cara entre sus manos y gruñe, “Oh, no”.
- ¿Qué?
- Nada – Cada vez que Seokjin dice “nada”, sabe que es algo-. En realidad, ¿sabes qué? Te lo voy a contar. Es bastante gracioso; No sé cómo no te diste cuenta – Jin se toma un momento para ordenar sus pensamientos, entonces continúa-. No pienses que es raro o algo, digo yo tenía como doce, pero recuerdo haber pensar que eras muy mono entonces. Es estúpido. Tenía este pequeño crush en el chico de al lado, pero fue hace años, recuerda, y fue algo importante para mí. Aprestó y me sentí como un pervertido.
Namjoon tarda más en procesarlo de lo que le habría gustado. Pero entonces hace click, e instantáneamente se obsesiona con el arrepentimiento de no haber hecho algo sobre sus sentimientos. Traga.
- ¿Y ahora?
Jin no le mira.
- Te lo dije, eso fue cuando éramos niños. ¿A quién estoy engañando? Sigues siendo mono – Jin se acerca y pellizca la mejilla de Namjoon como un viejo familiar-. Dicen que los hábitos viejos son difíciles de superar, ¿no?
No es una respuesta directa, pero Jin no siempre las da. Sus ojos atrapan la presión de los labios de Seokjin, la manera en que sus dedos rastrillan su pelo justo después de que salen de la cara de Namjoon. Y Namjoon quiere aliviar cualquier tensión entre ellos, la presión peligrosa que viene con cada toque o palabra.
Se pregunta si Jin lo siente también.
XXII
Sus citas de juego fueron una vez marcadas por ir a la casa de al lado y jugar a los coches. Ahora involucran a Namjoon conduciendo hora y media hasta el apartamento de Jin en Gwacheon.
- ¿Quieres algo? – Jin siempre le pregunta-. ¿Bebidas, un aperitivo?
Sigue hablando como si Namjoon fuera un niño. Y Namjoon siempre dice que no quiere nada, pero quiere un montón de Seokjin. Es duro mantener la fachada, que después de todos estos años sigue ingenuamente investido en este hombre que finge no ser.
A veces Jin le vuelve loco, como cuando gime por un bocado de comida o cuando su mano cae en el brazo de Namjoon sin pensárselo. Y en algún punto, todo lo que hace vuelve a Namjoon loco.
Es un hombre paciente. Namjoon siempre ha creído que la paciencia es la manera de conseguir las cosas en la vida. Pero Jin le sigue haciendo esperar. Juega a este juego donde toca a Namjoon (no obviamente, sólo un ligero toque aquí o allí) y justo cuando Namjoon considera apoyarse en él, Jin se echa para atrás como si nunca hubiera estado allí para nada. Es como correr detrás del final del arco iris, y Namjoon no quiere aceptar que hay cosas que nunca alcanzará.
Y ahora se sientan uno frente al otro en la mesa, un bol de asquerosas patatas entre ellos, pero Namjoon sigue comiendo porque Jin hace contacto con sus ojos a veces cuando lo hace. El aire se siente como electricidad y no hay ninguna tormenta afuera.
La próxima vez que conectan sus miradas, ninguno de los dos la aparta. Jin sigue masticando una patata, pero sus ojos no se alejan. Si siquiera, la conexión es intenta, causando que presión se acumule en el celebro de Namjoon.
Namjoon ha estado cansado por un rato. Es tarde en la noche, pero ha estado cansado durante años, todo a causa de Jin. Amar a alguien es agotador.
De repende los oscuros ojos de Jin dejan los suyos y Jin se levanta empujando su silla y yendo a hacer otra cosa.
- Estoy lleno -dice, cuando ambos saben que no tenían hambre en un principio. Un aperitivo parecía necesario.
Así que Namjoon se levanta, también. No quiere sentirte así más. No quiere sentirse como si la única cosa en la que es bueno es perseguir silenciosamente a Jin (pero sabe que siempre perseguirá a Jin, no importa el qué).
El momento es tan extraño; Namjoon nunca ha experimentado algo tan extrañamente intenso. Siguen mirándose el uno al otro, y algo dentro de Namjoon se rebela, un hilo que lleva retorciéndose durante dieciséis años.
- ¿Namjoon? – La voz de Jin suena tan pequeña. Levanta ambas manos para que descansen en la mandícula de Namjoon y suelta una risita para sí mismo como si un destino irónico lo hubiera alcanzado- No sé cuándo empecé a querer tenerte conmigo para siempre.
- ¿Pero lo haces? – Namjoon ansía el contacto entre ellos, tocando los amplios hombros de Jin con sus propias manos. Tiene que saber que Jin siente lo mismo, que esta vida que han compartido durante años corre más profunda que solo una amistad.
Y si conoce a Jin, que debería, debe a estas alturas, sabe lo que Jin quiere. Está escrito en la manera en que asiente suavemente, se acerca hasta que su nariz toca la mejilla de Namjoon. No es romántico, pero con Jin, nada lo es.
Jin lo besa de todas formas.
XXIII
- ¿Te acuerdas de cuando me odiabas?
- Nunca te odié – La sensación de los labios de Jin en su hombro es energizante, aunque a la vez le distrae increíblemente-. Pero habría vomitado a los diez años al pensar en nosotros en la cama juntos.
Jin murmulla contra su piel, envuelve sus brazos alrededor de la cintura desnuda de Namjoon.
- Babe, definitivamente me odiabas.
Un montón puede pasar en un año. Las estaciones cambian, gente viene, gente va. Con el tiempo, todos los años se juntan y crean algo grande. Las ostras tardan años en formar perlas, las semillas tardan años en convertirse en árboles.
Namjoon casi se cansó de esperar por su algo grande.
Pero ocho meses es mucho tiempo, ocho meses de torbellinos aprendiendo y compartiendo y sintiendo. Es surreal, piensa Namjoon, que haya pasado la mayor parte de su vida con este hombre, y sólo haya tenido un verdadero sentimiento de cómo vive Jin cuando decidieron convertirse en permanentes el uno al otro. Su cabezonería solo podía llegar muy lejos antes de que ambos cavaran y pegaran una etiqueta a su tentativa relación, que ha crecido desde entonces.
Una cosa que ha descubierto sobre Jin es que las mañanas con él se vuelven una locura bastante rápido. Lo recuerda ahora, cuando Jin presiona el hombro de Namjoon hasta que está sobre su espalda y los labios de Jin tienen a su disposición el cuerpo de Namjoon. La sensación de Jin nunca se volverá obsoleta, su boca rosada picando la piel del pecho de Namjoon. Hace cosquillas, y Namjoon casi se ríe ante el contacto.
- ¿Qué estás haciendo? – No puede ocultar el tono divertido de su voz, o parar a sus manos de alcanzar el pelo de Seokjin.
Y Jin besa la piel de su estómago una vez antes de lanzarle una mirada con sus ojos salvajes.
- Cuidando de ti.
A Namjoon no le gustaría que fuera de otra forma.
